Capítulo 1:

La noche era fría, tanto como para que sus manos se congelasen estando unos segundos fuera de los bolsillos de su abrigo. Aquel hombre caminaba en medio de la nieve tan blanca que por las luces mostraba un brillo acogedor en el camino silencioso que infundía miedo en los viajeros, comenzó a ir más rápido y a cada paso su respiración iba cada vez más y más fuerte pero para él no había cambiado, jamás sintió calor, el frio que sentía en su interior era tan grande como si sus huesos se rompieran con tan solo caminar y su sangre le quemara por dentro hasta desaparecer, pero ahora todo había cambiado, todo el camino se había vuelto un espacio diferente color blanco que envolvía todo por lo que el hombre miro a su alrededor asustado por lo ocurrido.

-¿qué es lo que pasa?-se preguntó mientras parpadeaba observando imágenes de otro lugar.

El espacio había vuelto a cambiar a una ciudad en ruinas, el cielo rojo como la sangre cubría todo junto al fuego infernal de los alrededores. Los gritos de la gente llena de miedo, los llantos de los niños frente a los cadáveres de sus familias y amigos sin saber el porqué de todo.

Intento moverse, pero al primer paso que dio piso un brazo cortado, entonces vio la verdad, el lugar estaba lleno de cuerpos descuartizados, aplastados por edificios o tan solo tirados sin ninguna consideración.

-¡¿por qué pasa esto?!-grito horrorizado por lo que tenía frente a él hasta tener ganas de vomitar pero logro mantenerse fuerte.

A lo lejos sintió algo extraño ocurría para cualquiera, algo imposible para el mundo de ahora el sonido inigualable de metal golpeándose algo imposible para la época en la que estaban cuando las armas de fuego dominaban el mundo, portando una lanza y una espada dos figuras a lo lejos luchaban lanzándose estocadas que con cada choque causaban una presión en el aire incomparable a cualquier cosa existente, el hombre al mirar como luchaban se congelo por completo. No había manera de que pudiera olvidar que eran aquellos individuos…estos seres de inigualable poder que no deberían estar entre los vivos capaces de grandes hazañas, los espíritus heroicos.

-¿por qué ustedes están aquí? Es...-le empezaba a doler su mano derecha recordando una cruda verdad-¡no, esto no por favor!-sus ruegos.

Comenzó a aparecer una extraña marca que quemaba su piel para aparecer, un dolor que llevaría a uno peor. La marca parecía un tatuaje rojo con forma extraña, al ver lo que tenía en su mano solo sentía miedo, él sabía lo que era aquella marca en su mano, algo que jamás deseo poseer.

-¿por qué yo? ¿Acaso tan maldito estoy?-se preguntó mientras todo su mundo cambiaba.

Miro a su alrededor en donde todo había cambiado a 7 marcas en un suelo negro que resultaban círculos mágicos, trato de huir pero sus piernas no le obedecían, el viento soplaba en dirección a los círculos que brillaban en la oscuridad atrayéndole contra su voluntad, y entonces aparecieron.

-master elígeme-hablaron siete figuras al unísono con una voz poco humana.

El chico miro a las siete formas en frente suyo lleno de miedo.

-¡aléjense!-grito tembloroso.

Las siete figuras comenzaron a acercarse al hombre que llevaba una capucha, completamente asustado.

-¡yo no quiero esto…no quiero ser un master, este no es mi destino!-gritaba desesperado para que todo acabase.

Entonces el terreno cambio a un blanco tan simple que solo traía tranquilidad y desolación, todo para que pudiese escucharle.

-si no quieres ser un master ¿Por qué lo deseas? ¿Por qué huyes de ello? ¿Por qué tienes la voluntad para luchar y la rechazas?

El chico escucho aquella voz tan tranquila que poco parecía humana igual que las otras que había escuchado y que tenía razón, ¿Por qué huía? No era algo que quisiese ocultar solo que no quería volver a saber de esa vida después de haberla vivido una vez.

-huyo porque si no lo hago toda esa destrucción comenzara, toda esa muerte es lo que ocurrirá si me uno, si tan solo falta un master esta guerra jamás ocurrirá.

-veo que tienes razón, pero…tú eres aquel que más desea luchar en su interior así que responde ¿Qué es lo que deseas con tanta pasión para que siempre se te elija?

Leonard Frieder al momento de escuchar eso recordó un lugar tan distante de su vida que no debería de haber vuelto a recordar, un día que lo cambio para siempre y que le da su respuesta.

-yo deseo…-pronuncio cuando todo había desaparecido.

….

Leo despertaba en su cama escuchando el sonido de la ciudad misma.

"un sueño" pensó, extendió entonces su mano izquierda para ver en ella una extraña marca de color rojo como la sangre y con un brillo sin igual.

-¿acaso no hay alguien que lo desee más que yo?-se preguntó. Se levantó de la cama y miro una foto de él cuándo niño junto a otro unos anos mayor-ya han pasado 4 años desde que aparecieron los hechizos de comando, tu merecías luchar por todos nosotros Ben no yo… -dio un suspiro al saber que nada cambiaría el pasado aun cuando quisiese-¿Dónde estarás?

Al acabar su momento de melancolía fue a cambiar su ropa de dormir por una chaqueta de cuero negra, camisa gris, pantalones cafés y botines negros, al terminar miro un pedazo de armadura oxidado que una persona normal jamás tendría y eso era porque él jamás podría ser normal.

-algún día podre dejarte donde perteneces, hasta entonces te cuidare para que nadie más te tenga-su palabras no eran mentira para nadie, solo un hecho que siempre espero que se pudiese cumplir.

Leo no era cualquier persona, él era un mago que huía de lo que le perseguía como una maldición desde hace 4 años, desde que huyó de Inglaterra en medio de su graduación en la "Torre del reloj" o el Big Ben, uno de los lugares más importantes para los magos de la actualidad.

Ahora se encontraba en Francia particularmente en Paris desde hace un mes para quedarse tranquilo durante un tiempo después de su viaje por el mundo. Se dirigió a su trabajo en cual había ejercido desde que estaba en la ciudad, una modesta cafetería llamada " ", su dueña Natalie era amiga de Leo desde el día que llego buscando trabajo y al parecerle alguien competente por solo su apariencia le contrato.

Ya eran las 18:17 cuando el castaño había acabado su turno, vestido aun con su uniforme de camarero tomaba un expreso al lado de una ventana para pensar un rato en todo lo que había hecho estos días, apenas podía llamarse amigo del resto de los empleados, hablaba con ellos e incluso había salido a citas con sus compañeras pero siempre se notó aquella distancia que poseía con todos ellos; al estar en alerta de que alguno de ellos pudiese estar siendo usado por algún mago, conocía bien algunas cualidades de ellos por lo que siempre se mantuvo en alerta excepto cuando estaba en su descanso.

-parece que hoy estas más distraído de lo normal ¿paso algo?-Natalie se le había acercado para hablar, como Leo no le había rechazado decidió sentarse frente suyo para un intercambio de palabras aunque fuese pequeño.

-no tan importante solo tuve un sueño algo extraño-respondió sin mirarle manteniendo toda la atención a los vehículos y personas que circulaban por la zona en aquel momento.

-¿problemas para dormir por alguna chica?-pregunto de manera burlona, a lo que el castaño termino tosiendo al casi atragantarse por su propia bebida.

-no es eso-respondió aun con algo de tos lo que hizo que Natalie sonriese-…además tampoco es que tenga muchas amigas por el lugar-hablo con sarcasmo disimulado.

-eso dijiste y después dos veces que te visite estabas con dos diferentes, y eran muy bonitas.

-bueno sobre eso-nervioso sobre lo que responder fue por lo mas estúpido-, solo eran por equivocaciones.

-claro, y yo sigo siendo un santa-con sarcasmo en cada palabra que pronuncio casi como veneno hacia Leo.

-bueno será mejor que me vaya a casa-levantándose de su asiento tomando la taza que había usado.

-si mañana es sábado así que este lugar se llenara-mirando el lugar con solo dos personas aparte de ellos que estaban limpiando las mesas restantes.

-no me lo recuerdes, la última vez casi nos quedamos sin ingredientes y aperitivos-algo asustado por lo que recordaba.

-tranquilo ya prepare todo.

-eso espero así que adiós jefa-fue a la cocina para lavar lo usado y luego ir a cambiarse.

….

Leo volvió tranquilamente a su casa que había alquilado hasta que se tuviera que marchar dentro de dos meces y no lo encontrasen como lo había hecho los últimos años, aunque en esta ocasión ocurrió algo inesperado, mientras caminaba a solo tres casas de la suya recibió una llamada.

-diga-pronuncio Leo con una voz seria y firme.

-Leo…soy yo-era la voz de una mujer, por lo que se notaba joven, pero eso no era lo que le importaba a Leo porque él ya le conocía.

-¿Ange?-pregunto sorprendido

-sí, soy yo Leo, es bueno escucharte-respondió la mujer animada.

-¿Cómo conseguiste el número? No, más importante ¿cómo mierda sabes ocupar un teléfono?

-eso no importa-le respondió algo molesta por la pregunta-…Leo ellos ya saben que estas aquí, ya han invocado a cinco y tienen a sus siete masters…te lo pido enserio, por favor ven conmigo solo faltas tú para que estemos listo.

Al escuchar eso se dio cuenta que ya no tenía muchas opciones, solo podía seguir huyendo más tiempo hasta que le volviesen a encontrar o aceptar la realidad, prefirió huir.

-no puedo ir contigo-le dijo al detenerse en seco.

-¡pero Leo sino lo haces te mataran incluso tú no puedes contra ellos!-a cada momento que hablaba la voz de la joven se notaba con algo de enojo más que de preocupación.

-¡crees que no lo sé? Desde que aparecieron los hechizos lo eh sabido, pero debo seguir huyendo sino muchos morirán!-apretó con fuerza su mano libre sin importar que le mirasen porque ya nada estaba como quería y comenzaba a sentirlo.

-entonces huye ahora mismo.

Al oír la opinión de su conocida se sintió feliz, estaba apoyándole en lo que sentía y eso era algo que le había calmado, pero el sabía que para huir debía hacer una distracción y borrar todo lo que pudiese ayudar a rastrearle y eso era su casa. Pero mucho más importante que desaparecer era evitar que se encontrase lo que estaba en ella.

-no puedo-hablo comenzando a caminar.

-¡¿Qué?! Estas sumamente loco ahora-grito asustada por lo que había oído.

-la reliquia que eh poseído sigue en mi casa, no dejare que nadie la posea, adiós Ange-cortando la llamada y comenzando a correr el camino que le quedaba.

...

Al llegar a su casa la cual era un piso completo en un edificio que hacía poco fue construido sintió algo extraño, él mago había colocado campos delimitados en cada uno de los pisos para protegerse de que le encontrasen o pudiese aparecer alguien que fuese una molestia para él. Cada uno de los colocados en su piso y los superiores había sido destruido con el último cuando ya estaba entrando al primer piso.

-¿ya me encontraron?-se preguntó, sabía bien que ya no había vuelta atrás por lo que tendría que luchar para poder salir de su problema.

Al entrar a su piso se dirigió directo a su cuarto, sabía que allí era meterse a la boca del lobo al ser donde se encontraba las presencias, en vez de huir acercarse no era estar loco, si venían a matarlo ocurrirían cosas peores por lo que tenía que recuperar el catalizador que poseía si es que descubrían a quien pertenecía.

-si ellos toman la reliquia y me matan-miro su mano izquierda solo para saber que los hechizos de comando, su prueba de ser elegido seguían allí-, ellos lo invocaran.

Al entrar a su cuarto encontró a dos personas un hombre que si no fuese por su traje de empresario daría la idea de que era un hombre de cabello gris, extraño por la sonrisa en su rostro; este estaba acompañado por una mujer un poco más joven que él que demostraba ser de clase alta por sus ropas que enseguida Leo noto que estaban hachas de materiales de alta calidad.

-así que no decidiste huir, Leonard Frieder-hablo la mujer albina y de cabello castaño que le observaba con una sonrisa en su rostro, aunque sus ojos que mantenía un violeta brillante notaban un desagrado al verle.

Leo observo en unos segundos a los que había entrado a su casa notando los hechizos de comando en sus manos y sobre todo la sed de sangre que emanaba del hombre. Sabía bien que aquellos como el eran personas de las que siempre debían esperar lo peor, como era el caso en este momento.

-así que vinieron por mí unos masters ¿cierto?-hablo con una voz tranquila que sorprendió al resto aunque su acción de introducir sus manos en los bolsillos de su pantalón les mantuvo en alerta.

-si…te daré dos opciones-hablo nuevamente la mujer mientras el hombre parecía buscar algo en su espalda-, entregas la reliquia y nos vamos sin matarte, o luchas contra nosotros y te matamos.

Leo saco unas cuantas joyas de baja calidad que había guardado en sus bolsillos para ahora lanzarlas directo a los individuos frente suyo, para después corre.

-lo lamento, pero ninguna de las dos puedo aceptar-en el momento que las joyas explotaron mientras corría activo sus circuitos para aplicar refuerzo en su cuerpo, para asi llegar más rápido a la reliquia que seguía oculta y después alejarse en caso de que le atacasen, no sin antes llevarse consigo la mochila que tenía preparada para estos momentos.

-veo que tienes maneras de luchar-hablo el hombre con un tono divertido mientras se limpiaba el polvo luego de que esquivase la explosión de las joyas junto a la mujer-, pero… ¿puedes contra un Servant?

"¿Un Servant?", aquello fue lo único que pensó Leo en ese momento. Sabía perfectamente que eran los Servants, pero jamás lo creería hasta que encontró allí a un hombre que había aparecido en partículas de luz, su cabello de un extravagante color verde junto a sus ropas que parecerían un disfraz demasiado realista, aunque para un mago el aura que emanaba demostraba que no era humano.

-deme sus órdenes master-proclamo el Servant sonriendo mientras se cruzaba de brazos.

-mátalo Rider-contesto su master, el cual resulto ser el mago de cabello gris.

-entendido.

Al aceptar la orden el ahora identificado como Rider hizo que apareciese una lanza la cual poseía un largo menor a su portador, pero no dejaba de ser peligrosa, mucho menos en manos del Servant que a una velocidad considerable ataco a Leo siento que este apenas esquivo el ataque que le hubiese quitado la vida.

-veo que lo esquivaste, sabias bien que iría a por tu corazón-sonriendo por la hazaña de mago.

-¿qué esperabas?-pregunto Leo-me quieren matar desde hace mucho, así que tengo que aprendedor a sobrevivir ¿no?-sonrió al Servant de la misma manera que él lo había hecho haciendo que este se divirtiese.

Rider continuo con su ataque que más parecía un juego para el Servant al no poner tanto empeño en tratar de matarle, aun con las heridas leves que Rider le había infringido Leo no despreció la oportunidad dirigiéndose mientras le atacaban hacia una de las ventanas del cuarto.

-bien espero que esto funcione-toco la ventana y activo sus circuitos para sobrecargar las joyas que coloco en su cuarto con un conjuro simple para luego saltar, así el cuarto exploto por completo sin dejar un rastro de lo que había sido antes.

-esto jamás fue parte de mis planes-usando refuerzo para amortiguar su caída Leo siguió corriendo para evitar que le relacionasen con lo ocurrido.

-¡Leo!

Un grito alerto al mago al reconocer la voz que no podría olvidar desde hacía años, deteniéndose en seco miro en dirección de dónde provenía el grito encontrando al dueño de la voz.

-¿también vienes a matarme, Ange?

El dueño de la voz era una mujer que por apariencia daba la edad de 20 años, su cabello rojo oscuro brillaba por las luces de la noche mientras las personas iban hacia la explosión. Ella se acercó a Leo usando un vestido violeta del último catálogo de moda que resaltaba su cuerpo sin exagerar, pero incluso eso no le importó a Leo que jamás bajo la guardia aun cuando era su amiga Angeline Alfent.

-necesito que vengas conmigo-le respondió la mujer que se mantuvo alejada unos metros del mago por precaución.

-¿y si me reusó?-pregunto Leo listo para una lucha al guardar en su mochila la reliquia y acercándose a un callejón para evitar que les viesen.

-¡¿es que no lo ves?! ¡Leo esta guerra ya comenzó y tú eres uno de los participantes!-joven se llenó de rabia por la manera en que se comportaba el mago lo que daba la impresión de que sus ojos se llenasen de rabia pero a la vez de algo diferente.

-¡¿y que con eso?! ¡Yo solo quiero evitar que puedan alcanzarlo…no permitiré que lleguen al Santo Grial!-le grito mientras aparecía Rider.

Ambos notaron que solo seguía poseyendo un blanco al colocarse detrás de Leo que era poco probable que esquivase el golpe de la lanza.

-¡Berserker!-grito Angeline casi como un ruego para que apareciese un hombre extremadamente alto, daba la apareciese de una ser de solo musculo más que nada junto a una piel oscura y tatuajes que combinaban con su gran sonrisa mientras en cada mano sostenía un hacha.

El Servant al que había identificado como Berserker se lanzó hacia Rider que detuvo el ataque de sus hachas con una sonrisa similar a la de su contrincante, Leo aprovecho para salir de entre ambos colocándose a la izquierda de Angeline mientras los servants seguían dándose estocadas.

-mierda, tenías que invocar a esa clase-las palabras que pronuncio estaban llenas de nerviosismo al ver a dos servants luchan-si esos dos pelean la ciudad estará jodida.

Sabía bien que al menos Rider trataba de evitar alejarse demasiado de Berserker para no causar daños considerables en el callejón, en cualquier momento este podría descontrolarse dependiendo del nivel de Mad Enhancement que posea. Aunque más importante que nada era saber que su conocida hubiese invocado a esa clase lo que causaba problemas al enviarle por él.

-Berserker entretenlo-después de dar sus órdenes miro a Leo que aun trataba de volver a su estados serio en el momento-sal de aquí ahora, ve al parque es la mejor opción por ahora.

El mago acepto la propuesta comenzando a correr hacia el parque más cercano y vacío a estas horas utilizando refuerzo para mejorar su velocidad, sabía bien que lo que estaba por comenzar era el inicio de todo aquello de lo que quiso huir, "La guerra del Santo Grial" estaba por invadir esas calles.

Habiendo llegado a la entrada del parque tomo algo de aire al no haber parado los últimos, después de unos minutos de recuperar energía logro notar que el parque poseía un campo delimitado lo que le asusto al no saber a quién pertenecía pero para su suerte Angeline llego tomándole de la mano y haciendo que este entrase al parque.

-Leo, ven conmigo-le dijo mientras le guiaba a una zona en particular del parque.

Al llegar al lugar Leo observo que había un círculo mágico hecho de una mezcla de plata y oro líquido lo que era una mezcla normal entre los magos, pero tenerlo frente suyo junto a un altar era sumamente molesto para él, más cuando deseaba alejarse del ritual.

-sabes que no lo hare-le reclamo el mago a la pelirroja enojado.

-si no lo haces la ciudad entera será destruida-le recordó-, mi servant es un Berserker ¿o lo olvidaste? Si él se descontrola o es que hay otro servant no podremos hacer mucho.

-¿para qué me trajiste entonces? ¿Para que huyese o pelease?-se notaba enojado.

Pero el mismo sabía que todo era un enojo hacia sí mismo al saber una verdad de la que no puede huir y es más grande que ser elegido como master.

-necesito que pelees-le respondió Angeline manteniendo una determinación hacia Leo de la cual él no podía huir.

-estás loca, no invocare un Servant y eso lo sabes bien-se estaba enojando, pero a la vez tenía miedo, miedo a luchar y causar que alguien se hiriese.

-no lo entiendes…-sintió en ese momento que algo atravesó su campo delimitado alertándola al conocer la dirección en que se acercaba-¡detrás tuyo!-grito para alertar a Leo asustándole por lo que pudiese ocurrir.

Leo se dio cuenta enseguida lo que se le acercaba, una flecha enviada por un Servant que lo mataría si no hacía nada y sabía que las joyas no le servirían contra algo así y pensó en solo una opción que serviría pero a la vez le causaría daño, pero solo tenía algo en su mente.

"si no lo hago moriré aquí y eso no es lo que debe ocurrir, maestro te lo agradezco en verdad".

Aparecieron líneas verdes a través de su cuerpo demostrando que activaba sus circuitos al máximo, miró fijamente aquella flecha que lo mataría para sentir una dolor intenso en su cuerpo como si este le quemase un momento al haber evitado usar aquella magia durante mucho tiempo. Entre él y la flecha apareció una igual que a la misma velocidad que la anterior destruyo gran parte de la flecha enemiga y a ella en el ataque, pero aun así una pequeña pieza impacto en el brazo izquierdo del mago.

Aquella flecha lanzada había sido enviada por el servant de clase Archer enemigo que se mantuvo a la espera como se le había ordenado hasta ahora.

-no he matado al objetivo master-afirmo el arquero a su master vía telepática.

-no importa Archer-respondió su master de la misma manera-, aún hay oportunidad, por ahora espera dejaremos que lo invoquen para poder iniciar la guerra.

-entendido.

….

Angeline corrió hacia Leo para ayudarle y esconderse aunque fuese un poco del servant que les atacaba, al estar a cubiertos observo mejor la herida de su conocido el cual no había dado signos de dolor.

-¿cuánto te duele?-pregunto manteniendo la calma al estar acostumbrada a la sangre y cualidades casos extraños debido a la magia.

-la herida no fue mucho-respondió notándose adolorido-, apenas me llego en algún lugar importante aunque mis circuitos se sobrecargaron al forzarse a generar algo demasiado rápido…no sé cómo mierda no estoy desmallado-mintió para mantener mejor oculto lo que sabía cómo le habían enseñado.

-muéstrame la herida-Leo obedeció para que Angeline prosiguiese a curarle-puedo curarlo, aunque no soy tan buena como tú.

Al curarle Leo se levantó listo para marcharse cuando Angeline lo detuvo.

-es enserio cuando dije que lo invoques-le recordó lo que hizo que este hiciese una mueca de disgusto y apretase su mano libre.

-¡¿es que no vez esto Ange?!-le pregunto levantando la voz-Esto es por lo que huyo, si lo invoco deberé luchar y tendré que sentir de nuevo el dolor de quitar algo ¡no puedo hacerlo!

Angeline entonces lo golpeo sorprendiendo al mago lo que le ayudo para llevarle al círculo mágico.

-entiéndelo Leo si quieres proteger algo lucha, porque si no solo morirá más gente por culpa de los sueños locos de los masters, si quieres detener esto entonces ¡lucha!

Al ver todo el coraje que tenía Angeline, Leo vio en los ojos violetas de la maga que lo que decía era una verdad irrefutable aun cuando estos pareciesen que se forzasen y que le pudiese llenar de mentiras. Gracias a ello comprendió el sueño de ese día, aquel que le hablo en ese lugar tan diferente a este era el que sabía mejor lo que sentía y por lo tanto no iba a dejar escapar este momento como le habían enseñado.

"no lo haces por el resto, sino porque esta es tu manera de ayudarles y por ello mismo naciste"

-lo hare solo porque estoy decidido a acabar esto de una maldita vez.

Coloco en el altar el pedazo de armadura oxidada para luego alejarse y colocarse para el canto. Extendió su brazo derecho y los hechizos de comando comenzaron a brillar, todo el prama del lugar comenzó a reunirse frente suyo comenzando el ritual con solo palabras y el brillo de la llamada a través del círculo mágico usando un conjuro rápido para lo que necesitaba.

-en este momento yo te llamo, aquel guerrero lleno de valor, cubierto de grandeza y poder, oye mi llamado si buscas el Santo Grial, déjame ser tu sangre que te mantendrá en vida y tu mi carne que luchara por la justicia, juntos cumpliremos el camino del otro, aquello que deseamos. Yo seré tus ojos y tu mis manos-los circuitos de todo su cuerpo se activaban mientras el canto improvisado por el momento hacia efecto y generaba la invocación de un servant-tu leyenda será revivida en este momento, se mi guardián y ejecutor. Juro que seré todo lo bueno en el mundo, por esto y el Grial mismo ¡ven guardián de la balanza!

Entonces el brillo blanco ilumino todo el lugar, todos vieron aquel destello por un momento que después desapareció sin dejar rastro para dar paso a una voz que marcaría un inicio.

-yo te pregunto ¿eres tu mi master?