- Este lugar esta igual de sucio y polvoroso como siempre, calma, solo no toques nada, déjale el regalo y te vas corriendo de aquí antes de que se enteren, va a ser fácil. - dijo susurrante esa voz que venía caminando rápido a la cabaña, no parecía querer entrar, solo dejar algo en la puerta y huir, el regalo parecía ser algo simple, estaba en una canasta cubierta de un bonito moño morado, cualquiera pensaría que dentro de ella habría comida, pero no... Ésa era la excepción a de lo que contenía, era una carta, algo exagerado considerando que traía un cesto para una carta.

Cuando Dipper y Mabel recibían con todo cariño al tío Ford, se oyó el sonido del timbre, Dipper fue el primero en querer abrir la puerta, cuando lo hizo no había nadie, solo encontró un cesto bastante elegante en la entrada de la puerta. Le pareció extraño, ya que si recibían correo era porque Stan debía algunas deudas y eso era un problema, pero el cesto era algo muy raro, en especial porque decía ''para Dipper Pines'', Dipper estaba bastante extrañado por lo que estaba viendo, al principio creyó que era un correo por parte de sus padres, pero normalmente no suele recibirlos, menos apenas llegando al pueblo.

- ¿Quién era Dipper? - preguntó Mabel curiosa.

- No era nadie, solo alguien dejó un cesto aquí, me pregunto si habrá comida aquí... aunque está algo liviana, no creo que la haya.

- ¿Entonces qué es? Ábrelo. - le dijo Stan con el mismo nivel de curiosidad que Mabel.

- Ok ok, esperen... - dijo Dipper, dicho esto, abre el moño del cesto y mira en su interior.- Es una carta...

- ¿Una carta? ¿Para ti? Awww Dipper, no sabía que tenías novia. - dijo Mabel y se empezó a reír.

- ¡No es eso! Ni siquiera sé de donde proviene esto, vamos a ver, voy a leerla. *Se aclara la garganta* '' Tenemos que vernos dentro de dos horas cerca del bosque del que estás, no hace falta que traigas a tu hermana, solo tengo que verte a ti, bienvenido de vuelta al pueblo. Firma...''

- ¿De quién es la firma?

Y Dipper sin decir una sola palabra empezó a romper a pedazos la carta y le dio el cesto a Soos.

- ...Toma, al fin tienes algo para guardar tu comida Soos.

- ¡Wow! Gracias amiguito, con esto voy a poder almorzar por aquí.

Dipper se fue a su habitación y se acostó, Mabel apareció un poco preocupada por él.

- Dipper ¿Qué pasó?

- ¡Era ella Mabel! ¡Eso es lo que pasa! Ella en serio pensó que voy a ir.

- Oh Dipper... ¿En serio? ¿Y qué vas a ser?

- Y obviamente no pensaré en ir, no caeré en uno de sus juegos, es increíble que tenga que empezar mis vacaciones de esta manera, no, que lo olvide, no pienso ir.

- ¿Por qué no? Recuerdo que la última vez que estuvieron juntos estaban tan felices entre ustedes dos, ¿Por qué la odias tan de repente?

- ...No voy a decírtelo, no sé cómo.

- ¡Oye, recuerda que estás hablando con tu gemela! ¡Puedo saber fácilmente que es lo que te sucede pronto así que dímelo ahora antes de que yo lo sepa! - dijo Mabel enojada pero con el tono más tierno con el que pudo haber hablado.

- No te lo voy a decir Mabel, además, hay miles y miles de cosas que no sabes sobre mí, las otras cosas que seguro habrás sabido podría ser a que seguro te habrás escabullido en mi habitación y revisado mis cosas, no tiene nada que ver con ser gemelos.

- ...Lo siento Dipper - dijo Mabel un poco deprimida a la forma en la que Dipper la había contestado.

- Oye... perdóname, no quise hablarte de esa manera, lo siento. - contestó Dipper arrepentido. - es que siento que ella me está tomando del pelo al mandarme esta carta.

- ¿Pero qué fue lo que te hizo? Si me lo dices tal vez te llegue a apoyar, no te va a hacer bien guardarte todo para ti.

- ...No Mabel, agradezco que quieras ayudarme, en serio, pero yo tengo que guardarme mis propios secretos.

- Está bien Dipper, solo por esta vez no me voy a entrometer, pero solo por esta, si este es un asunto en la que la doctora del amor *se apunta a ella misma* sabe de esta situación solo llámame y acudiré corriendo.

- ¿¡Qué amor!? ¿¡Y ahora de qué estás hablando!? - dijo Dipper como si lo hubieran insultado a la cara.

- Oye, que solo estaba bromeando *se enfada* ¡Muy bien! ¡Si te vas a poner así de histérico todo el día, mejor ni te hablaré por hoy! ¡Santo Cielo! - dicho esto Mabel se fue molesta de la habitación.

- ...Dios, ni siquiera nos hemos visto y ya me arruinó el primer día de vacaciones, supongo que no tengo más opción que ir a verla. - dijo Dipper refunfuñando, pero no tenía opción, tenía que ir si quería que Pacifica lo dejara en paz.

Luego, apareció Stanford para pedirle explicaciones a Dipper sobre porque gritaba con Mabel.

- Hey muchacho ¿Qué te pasa? ¿Por qué Mabel se fue de esa forma de la cabaña? ¿Acaso peleaste con ella?

- No tío Ford, es que... tengo que ir a un sitio.

- ¿A cuál? ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?

- Si es mandarme lejos de la mansión de los Noroeste, entonces sí podrías ayudarme.

- Ah, ya veo ¿Tienes problemas con ellos?

- Con toda la familia si te soy honesto tío Ford, pero particularmente con la hija de esa familia.

- ¿Tienes problema con una niña? ...Vaya, Dipper, es el primer año que pasó contigo y ya te tengo que estar dando consejos amorosos.

- ¡No es eso tío Ford! Es que esta niña, no me deja en paz y he estado pensando en ella durante el tiempo que llevo a... ESPERA ESPERA, NO QUISE DECIR ESO, NO MALINTERPRETES LO QUE DIJE...

- Ya ya Dipper, cálmate un poco, entiendo por lo que estás pasando.

- ¿En serio?

- Por supuesto, las chicas también cuando tenía tu edad eran todo un desafío para mí.

- ¡Que no es eso! ¡Es que ella me ha pedido que vaya al bosque que está cerca de la ciudad para pedirme algo y no sé que es y no tengo más opción que ir y ver qué es lo que quiere!- gritó Dipper desahogándose un poco al soltar ese breve pero descriptivo problema.

- Vaya...entonces eso es lo que pasa, mejor debes ir a verlo tú mismo.

- Ah ¡Tu también tío! ¿¡Por qué todo el mundo quiere que vaya a verla!?

- Debe ser por elección natural Dipper, no debes hacerte problema e ir a ver que quiere de ti, tal vez con eso te deje en paz, jamás he oído sobre un niño se haga tantos problemas por una mujer y se enfade bastante por eso.

- ...Está bien tío, voy a ir, pero si me llega a humillar o algo tú vas a tener la culpa de eso.

- Tú tranquilízate Dipper, dudo que ella pueda hacerte algo malo.

- ¿Al menos conoces a los Noroeste tío Ford?

- De hecho no...

- Bueno, yo solo te diré que son muy despreciables, cuando los conozcas no me estarías diciendo que vaya a verla, ahora me voy a verla, pero solo por esta vez, nada más.

- Muy bien, tú haz lo que creas correcto.

- Ok, nos vemos más tarde tío Ford.

- Adiós Dipper. -Dipper se va por la puerta, dejando a Ford sentado en la cama de Mabel- Vaya...me va a costar mucho entender a estos jóvenes de ahora.

Dipper estaba bajando por las escaleras, pensando en Pacifica con odio, porque él creía que ese cambio que ella había hecho en aquel día en la mansión solo fue temporal y volvió a ser la misma de siempre, pero para fortuna y para darle motivación a ir hacia donde Pacifica, Wendy se le cruzó en el camino, ella se percató perfectamente de que a Dipper le pasaba algo con aquella mirada que él tenía, así que ella se agachó y decidió preguntarle que le pasaba.

- ¿Dipper?

- ¡Ah! -estaba tan sumergido en sus pensamientos que Wendy lo asustó- Ah, hola Wendy ¿Qué cuentas?

- ¿Te sucede algo, amiguito?

- No, nada, no me pasa nada.

- Esa cara me dice lo contrario, algo te sucede.

- ''Es buena viendo expresiones faciales.'' Pensó Dipper, Wendy es una mujer bastante observadora, y que esperaban, era hija de un bravo leñador, una vez Wendy había dicho que ella había practicado en mejorar durante cuatro años su sentido de la vista y de la percepción, así cuando era la hora de cazar comida ella fuera lo suficientemente veloz como para visualizar y atrapar al animal, un relato algo tenebroso, pero bastante informativo sobre ella.

- Bueno, te lo diré, es que tengo que hacer una cosa que no quiero hacer pero para poder tener paz tengo que ir a ese lugar.

- Ehhh... ¿Podrías ser más específico? ¿A qué lugar tienes que ir?

- Voy a ir a ver a Pacifica Noroeste, a aquella despreciable familia tendré que visitarla.

- Ohhh, va a ser una terrible experiencia amiguito, te apoyo en eso de odiar a esa familia, una vez mi padre me contó que mi abuelo ayudó a la construcción de la mansión de esa familia, pero ocurrió un accidente y a mi abuelo se le rompieron las dos piernas, dejándolo lisiado por siempre, pero los Noroeste en vez de ayudarlo lo despidieron apenas supieron eso, mi familia aquella época era pobre, el empleo del abuelo era lo único que mantenía a toda nuestra familia, te podrás imaginar que pasó después de que lo despidieron... pero supongo que tendrás que ir para ver qué es lo que quiere, supongo que así te dejará en paz.

- Ah, de acuerdo -exhala con frustración Dipper- Voy a ir.

- Y si vas, mandales mi mensaje de odio *sonríe* diles que se vayan al demonio.

- *mira sorprendido* D-de acuerdo... se los diré...- Y Dipper se va cruzando la puerta despidiéndose de Wendy mientras lo hacía.

Mientras tanto en otro lugar de Gravity Falls, estaba la luz del día perfectamente en el medio del cielo, y se ve que alguien está sentada en la parada de un autobús, pero parecía que esa persona no quería ir a ningún transporte, sino en esperar a una persona en particular, en efecto, esa persona era Pacifica, ella sabía que solo era cuestión de tiempo para que su familia se diera cuenta que ella no estaba en la casa, así que debía hablar lo más que pudiese con Dipper, así que tuvo que tragarse toda esa preocupación a cambio de volver a verlo. Después de un largo rato Dipper apareció, se lo veía que estaba viniendo a la lejanía de aquel lugar, Pacifica se sentía emocionada por dentro con volver a verlo, también pensó que Dipper estaría igual de emocionado, desafortunadamente esto último no era cierto, él lo que quería era un intercambio rápido de palabras y luego irse. Pero Dipper no quería parecer alguien grosero, ni siquiera delante de los Noroeste, así que iba a quedarse hasta que el tiempo lo dicte. Luego Pacifica se dio cuenta de que Dipper estaba viniendo y se estaba poniendo un poco nerviosa pero a la vez se alivió mucho al saber que iba a regresar a su casa sin meterse en problemas, pero Dipper sentía todo lo contrario, se le hacía horrible la idea de tener que ver de vuelta a Pacifica, pero para poder estar calmado tenía que ir a visitarla, decirse un par de cosas y luego irse, luego de estar pensativo por un rato, se tropieza con una piedra y se cae sobre la colina que estaba al lado de la parada y empieza a rodar cuesta abajo, por fortuna pudo sostenerse y se logró levantarse, luego ve que Pacifica estaba viéndolo a el, Dipper se sienta y espera a que ella diga algo.

- Hola. -dijo Dipper en un tono bastante seco.

- ¿Dipper? ¿Eres tú?- dijo Pacifica en tono algo dulce, pero a la vez con seriedad para no quedar como una tonta.

- Sí, soy yo ¿Qué es lo quieres? - contestó Dipper, al parecer quería ir directamente al punto.

- Escúchame, necesito tu ayuda una vez más.

- ¿Ayuda? ¿En qué?

- Solo pido tu servicio para que puedas investigar algo.

- ¿Investigar? ¿Qué cosa?

- Ya sabes, cosas de misterio y eso.

De repente a Dipper se le zumban los oídos al escuchar eso ¿Será que todavía había misterios en Gravity Falls sin resolver? De pronto el recuerda esa pequeña conversación que tuvo con Stan, que no importaba que Bill haya sido derrotado por él ¡Seguían habiendo misterios que resolver en aquel pueblo! Estaba sintiendo una extraña sensación, no sabía si sentirse alegre porque todavía hayan misterios en el pueblo o si sentirse realmente preocupado porque si lo que sea que haya visto Pacifica no había desaparecido junto al demoníaco Bill, entonces algo andaba realmente mal, luego Dipper hizo algo que ni él pensaba que iba a hacer, escuchar sobre qué cosa vio Pacifica.

- ¿Y qué cosa viste precisamente?- pregunto Dipper curioso.

- Bueno, el problema es este, como todos los problemas en este pueblo, las cosas empezaron por mis padres...

- Que sorpresa...- dijo Dipper sarcástico.

- Mandaron a derrumbar una caverna no muy lejos de aquí, según mi padre eso obstruía la entrada del amanecer del sol.

- Esa caverna debe de ser muy enorme ¿Por qué nunca supe de ella cuando estaba aquí?

- Porque según escuché, nadie se quiere acercar por allí porque dicen que da mala suerte estar por lo menos 10 kilómetros, y Gravity Falls está a solo 15 kilómetros de allí.

- ¿Y entonces porque tu padre la quiere destruir?

- Porque según él, las supersticiones sobre aquella cueva eran realmente ridículas y quiere derrumbarlo para demostrar eso, aunque he oído decir a mis sirvientes de que en ese lugar...hay monstruos.

- ¿En serio? ¿Han dicho algo sobre como lucían?

- Creo que sí, no recuerdo mucho de esa conversación que ellos tuvieron, solo oí algo sobre que las cosas que salen de esa cueva parecen babosas porque tienen un aspecto bastante asqueroso o algo así.

- Oh no...Eso es malo -dijo Dipper preocupado por lo que había oído.- Muy bien,te voy a ayudar con ese tema, pero solo por esta vez, tienes suerte de que haya captado mi atención sobre lo que dijiste.

- Ok, como si me importara que no hubieras querido ir, conozco a varias personas que hubieran aceptado ir a investigar, te llamé a ti primero porque sabía que serías el primer bobo que aceptaría ir a un lugar como ese.

- ¡Ah, bueno, ve tras aquellos sujetos que de seguro hubieran aceptado hacer el capricho de una niña mimada como tú!

- ¿¡Qué!? ¿¡Pero ves que eres idiota!? Si te estoy diciendo esto es porque no me gusta la idea de demoler un lugar que supuestamente está maldito.

- ¡No me llames idiota! *respira un poco y expulsa todo el odio en forma de aire* Bien, te voy a ayudar en esto.

- Ah, fantástico.

- Pero con una condición, yo no voy a hacer todo por ti, así que tú me vas a tener que acompañar también.

- ¿¡Qué!? ¿Y yo por qué?

- Si odias los ideales de tus padres como tú dices, entonces esta es la primera lección de cómo ser una persona normal, hacer las cosas por ti misma. - dijo de forma sabia Dipper descargándose un poco de cómo estaba con Pacifica.

Ella se quedó muda por esto, ella no sabía que contradicción darle a Dipper porque estaba en lo cierto, en aquel punto de su vida y gracias a él, ella no quería ser lo mismo que sus padres, nació en cuna de oro, así que ella no sabía con certeza lo que significaba ser alguien humilde o aunque sea caritativo.

- Y... ¿A qué día nos vamos? -dijo Pacifica rompiendo aquel silencio atroz.

- Bien, suponiendo de los días de verano que voy a desperdiciar, va a ser esta noche.- dijo Dipper al vez pensando a qué hora podía ser.- Hasta entonces, no digas nada adónde vas a ir, si es necesario tienes que escapar de tu hogar ¿De acuerdo?

- ...Está bien, lo voy a hacer.

- Ok, nos veremos esta noche ¿de acuerdo? Será a las 23:15 horas el momento de la exploración.

- ¡Pero yo ya estoy durmiendo a esa hora!

- Tendrás que hacer ese pequeño sacrificio si quieres que esa caverna no se derrumba, esto es lo que vamos a hacer esta noche, si es que hay vida o algo por lo menos paranormal en esa caverna vamos a tener que evitar esa demolición, no vamos a hablar con tu padre porque será inútil así que vamos a detenerlo como sea.

- ¿Pero cómo quieres detenerlo? Mi padre es alguien bastante duro en seguridad como para querer hacerle algo a él.

- Otra cosa más que tienes que saber *se da la vuelta para ver a Pacifica* Jamás subestimes a los de segunda clase. Nos vemos hoy a la noche. -dicho esto, Dipper dio la media vuelta y se fue, dejando a Pacifica con varias reflexiones en su cabeza, dejándola en la parada de autobús, luego recordó que ella tenía que regresar a casa, según para ella, cuando estaba con Dipper el sentido del tiempo pasaba volando, una analogía romántica no creen, pero ella lo sentía así pero a la vez no, algo le estaba pasando con Dipper.

Dipper volviendo a la cabaña lo que se puso a hacer era poner su equipo (cosas que estaban en el ático de la cabaña) de explorador para poder explorar aquel lugar, linterna, equipo de escalador y alguna que otra comida también para asegurarse de pasar una noche si era necesario en aquella caverna, empezó a caminar por su habitación a teorizar que era esa extraña caverna, pero sin siquiera una información necesaria para saber de que era, no iba a llegar a ningún lado con esto así que decidió algo loco, conocer la cueva y abstenerse a las consecuencias, cosa algo despreocupada sí pero él no iba a perder tiempo. Luego apareció Mabel, con toda la curiosidad del mundo y se le apareció a Dipper.

- ¿Y bien? ¿Cómo te fue? ¿Pasó algo?- dijo Mabel dando tres preguntas al mismo tiempo.

- Al parecer me necesita para una investigación en una caverna, no tuve más opción que aceptar a hacer eso solamente por la curiosidad que me dio.

- Ohhh, así que siguen habiendo misterios en el pueblo ¿Puedo...?

- Sí puedes ir Mabel. - dijo Dipper como si supiera lo que estaba por decir- Creo que tú harás buena compañía con nosotros dos

- ¡Gracias Dipper! No te preocupes por mí, yo voy a estar bien.

Y los gemelos Pines empezaron a empacar sus cosas para la gran aventura que nuevamente estaban por vivir y disfrutar ¿Qué cosas le van a preparar a Dipper y Pacifica durante su estancia en aquella tenebrosa cueva? Eso se averiguará en el siguiente capítulo. Nos vemos en la siguiente parte.