Muajaja xD volvi :P la verdad es que los capitulos del libro son bastante cortos, casi drabbles, asi que no hay mucho problema en subir uno diario ^^ mil gracias a los que me mandaron un pequeño review, espero que les guste este cap.

Disclaimer: Bleach no me pertenece, de ser asi algunas zorras estarian bien muertas :3 la historia, en si, tampoco me pertenece, es de la fantabulosa Amy Sarig King, yo solo sirvo como medio para traerselas.


TRES MESES Y MEDIO DESPUES; UN JUEVES DE DICIEMBRE.

Cumplí dieciocho años en octubre y dejé de ser cocinera de pizza para convertirme en repartidora. También pasé de tener veinte horas a la semana, a cuarenta, además del trabajo escolar. De cualquier manera, las únicas clases para las que vale la pena estudiar son Pensamiento Social Moderno y Vocabulario. PMS es una materia sencilla: todos los días discutimos un diferente artículo del periódico. Vocab son diez palabras a la semana (con puntos extra para las palabras que los estudiantes encuentren en la lectura diaria) que deben ser usadas en una oración.

Aquí estoy yo, utilizando la palabra parsimonioso en una oración: Mi parsimonioso padre no entiende que una estudiante de preparatoria no debería tener un empleo de tiempo completo. No escucha cuando le explico que trabajar como repartidora de pizza, de las 4:00 a la medianoche, cada día entre semana, no es muy beneficioso para mis calificaciones. En lugar de comprender, mi parsimonioso padre de avienta un sermón de diez minutos sobre lo difícil que es trabajar para vivir y sobre cómo los chicos de hoy no lo entiendes porque les dan mesadas que no se han ganado.

En apariencia, todo es para construir el carácter.

En apariencia, la mayoría de los chicos debería estar agradecida.

Se supone que soy la única chica de mi escuela a la que "nuestra cultura de los privilegios" no está echando a perder.

Se supone que esto iba a mantener mi mente alejada de la muerte de Ichigo pero no ha funcionado hasta el momento, sólo empeoró las cosas. Mientras más trabajo, más me persigue él. Mientras más me sigue, más me fastidia con el asunto de que debo reivindicar su nombre. Mientras más me fastidia, más lo odio por dejarme con este desastre. O por dejarme y punto.

Estoy en el semáforo que se encuentra afuera de la escuela, deslizo la playera roja de Pizza Pagoda por mi cabeza. No me importa si despeina mi cabello porque necesito lucir un poco loca, despeinada y apática para lograr el acto de malabarismo que es conseguir buenas propinas y que no te asalten. Busco por debajo de mi asiento y siento el vidrio frío, cuando lo encuentro, lo deslizo por entre mis piernas y giro la tapa de metal. Dos tragos de vodka más tarde, mis ojos tienen lágrimas y mi garganta automáticamente rezonga "ahh" para deshacerse de la sensación de quemadura. No me juzguen, no me estoy emborrachando, estoy lidiando con la situación

Meto tres chicles 'Winterfresh' en mi boca, deslizo de nuevo la botella debajo de mi asiento y giro a la izquierda en el estacionamiento de Pizza Pagoda.

Mi jefa en Pagoda en una ciclista realmente cool que tiene los dientes amarillos y chuecos. Se llama Kukaku. Tenemos otros dos gerentes. Kaname es un hombre negro de un metro noventa y ocho, con gafas cuadradas de los años ochenta. Sajin tiene cuarenta y tantos, maneja un Porshe y vive con su mamá. Uno de los otros repartidores me dijo que Sajin tiene mucha plata y que sólo trabaja aquí por diversión. Pero yo no creo lo que dicen los otros repartidores porque la mayor parte del tiempo están drogados. Me han contado que cuando están drogados y trapean el piso o lavan los trastes después de que cerramos, no pueden mirar a Kukaku porque sus dientes los frikean.

Kukaku dirige el restaurante esta noche y, cuando entro, me sonríe, como un costal lleno de teclas de piano rotas, avejentadas por el sol. Me entrega mi sobre con cambio y el celular de Pagoda que voy a utilizar esta noche. Kaname esta cambiando sus recibos del día en la computadora que está detrás de la isla de acero inoxidable para condimentos.

―¡Hey, Rukia! ¿Qué onda?

―Hola, Kaname.

― ¿Alguna vez te han dicho que te ves bien con ese uniforme? ― me pregunta. Lo hace por lo menos dos veces a la semana. Es lo que él considera un poco de plática cariñosa.

―Soló tú. ―le contesto.

―Es como si tú destino fuera ser técnico repartidor de pizza. ―añade. Luego cierra con fuerza en cajón del cambio y se contonea hasta el cuarto de atrás donde estoy. Ahí avienta el viejo saco del cambio sobre el escritorio de la oficina y, del gancho que está detrás de la puerta, retira su horrible chamarra de cuero estilo MC Hammer.

―El destino es una mierda. ―le contesto. Lo sé bien, he pasado toda mi vida tratando de evitar el mío.


¿Que tal? Espero que les haya gustado tanto como a mi :3 cada vez estamos mas cerca de descubrir que paso con Ichigo :3 ESPERO SUS REVIEWS!