Días después del funeral de mi madre, me encontraba en un tren con un rumbo desconocido para mi hasta entonces, tenia doce años y viajaba a un lugar extraño, me acompañaba una mujer seria que me sonreía y a la vez se veía desconcertada, era la profesora Minerva McGonagall, ella fue por mi dos días después que mi padre, como él lo había dicho, entonces me llamaron.

- Marie, quiero presentarte a la Profesora Minerva McGonagall Profesora en Hogwarts, ella te llevara a tu nuevo hogar con tu padre.

- Hola Marie, es un gusto saludarte, aun es temprano, tenemos varias cosas que hacer el día de hoy, regresaremos por la tarde y mañana por la mañana partiremos a Hogwarts.

- Y… ¿Donde está él? Mi Padre ¿Porque no vino por mi?

- El no pudo venir, tenía algunas cosas pendientes y no había manera que estuviera aquí, sobre todo ir al Callejón Diagon, es algo difícil, por eso es que he venido yo, pero pronto lo veras.

La profesora me llevo al Callejón Diagon, ya antes había estado ahí con mi madre, ella me compraba el material en otro lugar, me sorprendí por la cantidad de cosas que vimos y lo que necesitaban en Hogwarts compramos parte de mi uniforme, túnicas, capas, muchos libros, y al finalizar en otro almacén la ropa de diario, para mi excesivo, pero según la profesora aun faltaban cosas ya que aun no sabían en que casa estaría, lo único que conserve fue mi varita que era la de mi madre y de ser necesario comprar otra tendría que ser una igual.

Regresamos al Instituto, la Profesora me indico la hora a la que pasaría por mí al día siguiente, estuve un largo rato revisando mi nuevo uniforme, los materiales y los libros, casi no dormí por los nervios, por la mañana después de tomar mi desayuno la Profesora fue muy puntual, yo ya estaba lista, y antes de retirarnos me despedí de mis maestros, fue algo muy triste, pues todos conocían a mi madre y ahora también los dejaba a ellos, aunque no conocía a mi padre en ese momento pensé en que sería agradable que él estuviera allí, después supe que así era mejor; después de unos minutos nos dirigimos a la estación de King Cross donde tomamos el tren en el andén nueve y tres cuartos, había escuchado esa historia pero no imaginaba como frente a tantos muggles lograrían entrar a un lugar mágico.

La Profesora McGonagall era una persona muy amable, seria, demasiado estricta, pero amable y comprensiva, durante el viaje me contó sobre el Colegio, el Director, el sombrero seleccionador, y yo pensaba como un sombrero puede saber quién eres y más extraño saber si así serás para siempre. También me comentó sobre las cuatro casas de Hogwarts, fue algo que nunca entendí del todo, aparte del sombrero seleccionador, porque etiquetar a los alumnos y sobre todo separarlos de los demás, peor aun cuando me explicó las supuestas cualidades de cada casa, al fin y al cabo todos somos diferentes y a la vez creo que merecemos un trato igual y no por el color de una casa o tus cualidades principales.

- Profesora McGonagall ¿Porque dividir a los alumnos según sus casas?

- Esta dentro de los estatutos de Hogwarts querida, así se ha hecho siempre y es muy útil para el aprendizaje de los alumnos.

Me contó sobre mi padre que era un Slytherin y Jefe de esa casa, y algunas cosas sobre él, por supuesto solo cosas sin mucha importancia como que era un profesor estricto, un perfeccionista y con poca tolerancia ante los alumnos, pero por su cara pude adivinar que era una persona difícil y que había mucho más sobre él de lo que no podía o no quería hablar conmigo, entonces yo misma tendría que descubrirlo, eso me dio miedo; al parecer se dio cuenta, porque cambio el tema.

- Marie, las clases empiezan el algunas semanas, así que por ahora estarás solo con algunas personas en el Colegio, se te hará una evaluación de conocimientos y también práctica, puesto que ya cursaste el primer año, si tu nivel es satisfactorio empezaras con los alumnos del segundo curso; también se hará la selección de tu casa al llegar al Colegio.

- Profesora, quisiera saber si existe alguna forma de saber en qué casa estaré, no me quedo muy claro porque el sombrero me enviara a donde él crea, y... ¿si se equivoca y me envía a una donde no debo estar?

- Eso no es posible, el nunca se equivoca, por eso él revisa desde el fondo de tu persona, tus sentimientos y tus cualidades, para no colocarte en un lugar equivocado.

Sin duda ella estaba orgullosa de ser Gryffindor, tal vez su familia era de esa casa y por eso estaba tan entusiasmada, pero por los comentarios que hizo de las otras casas yo tenía mis dudas, además si mi padre era de Slytherin, lo lógico es que él quisiera que yo fuera parte de ellos, yo tenía miles de dudas sobre ese nuevo lugar y esa nueva vida que iniciaría, pero si de algo estaba segura, era que no quería estar en Slytherin.

Llegamos a Hogesmeade y ahí nos esperaba un hombre grande, mucho más alto que ninguno que yo hubiera visto hasta entonces, su nombre era Hagrid, la profesora solo me presentó como una nueva alumna, él nos miraba con curiosidad, después de todo, no era la época en que los estudiantes llegaban. Nos trasladamos en carruajes a un castillo enorme, como solo había leído en libros, en cuentos y leyendas, conforme nos acercábamos el lugar que veía era más fantástico, aunque era lúgubre y tenebroso para mí; al entrar la profesora me encamino a un salón donde esperaría un instante y después de eso al fin conocería a mi padre.

Según me dijo la profesora McGonagall, el quería hablar conmigo antes de la selección, Yo no sabía con quien me iba a encontrar hasta ese momento, sentí miedo más que nervios, no sabía nada de ese hombre y ahora estaría con él para siempre, no sabía cómo era, como hablarle ni siquiera como dirigirme a él. Y de repente, escuché una voz por la puerta donde entré, era la misma voz que había escuchado días atrás, hablaba con McGonagall, sentí una punzada en el estomago...

Él entró por la puerta...

De inmediato me levante de mi asiento y lo vi, era alto y me impresiono de inmediato que vestía todo de negro como de luto, era de piel muy blanca y cabello negro algo largo casi al hombro, por un instante, solo alguno segundos, se quedo asombrado viéndome contrariado, como si no supiera que decir, pero tal como si recordara las palabras cambio su expresión su rostro no mostraba nada ahora y sus negros ojos me miraban revisándome, como desaprobando, esa expresión de su rostro no era ni de asombro, mucho menos de alegría, y fue entonces que se dirigió a mi por primera vez.

- Así que tú eres la hija de Anne. - tal parecía que buscaba algo en mi, o yo tuviera algo que le pertenecía y quisiera reclamarlo porque me veía fijamente y me rodeaba- Tu nombre es Marie ¿Cierto?

- Marie Rachel Barnes. Mi madre quería…

- No me interesa lo que quería tu madre - se detuvo frente a mí y yo tenía que voltear la vista hacia arriba.

- La profesora McGonagall dijo que quería verme…

- Mira niña, primero, no quería verte, pero está claro que te quedarás aquí, así que tienes que saber ciertas cosas, antes que Dumbledore te llene la cabeza de tonterías.

- Padre… yo

- ¡No soy tu padre! Que quede claro que si estás aquí es porque Anne y yo nos conocimos hace tiempo y recibí un mensaje antes de su muerte, pero por nada del mundo creería que tu eres mi hija. Si hay algún lazo entre nosotros es mejor que te olvides de el, aquí no tenemos ninguna relación, soy tu profesor, solamente.

- Pero ella me dijo que usted era mi padre, no tengo porque dudar de ella…

- ¡Veo que no te enseño buenos modales, te advierto que no permitiré ninguna interrupción más de tu parte! Si te hago una pregunta, contestas, si no, te quedas callada - el me veía enfurecido, al parecer nunca espero que yo apareciera en su vida, yo no contesté, paso un minuto, él fue quien habló.

- Si tienes alguna pregunta este es el momento de hablar.

- ¿Cómo debo llamarlo?

- Profesor Snape, y de ninguna manera me llamaras de otra forma, ni siquiera con el Director. ¿Quedo claro?

- Si, Profesor.

- Bien, se hará la selección, una vez conociendo la casa que estarás, lo informaré y te hare evaluaciones, para saber el nivel que tienes y si es posible que ingreses al segundo grado.

- Pr… Profesor…

- Si…

- ¿Porque no espero al resto de los estudiantes?

- ¿Acaso no lo dije ya? Porque no sabemos qué nivel tienes niña, no tiene caso que esperemos a los demás mocosos, puedes empezar a estudiar ya. Solo espero no vayas a Gryffindor con esos malditos leones, no podría soportarlo.

Él quería que estuviera en Slytherin según decía era el mejor lugar y el mejor equipo, el sombrero no lo pensó así.

- Noto mucho miedo en ti. - escuche una leve voz con ese viejo sombrero puesto en mi cabeza - no temas, todos están nerviosos el primer día, aunque hoy estas tu sola.

- No me mandes a Slytherin, por favor - yo solo pensaba eso.

- No tendría porque hacerlo - fue lo que escuche y mirando me asegure que el que ahora se decía mi profesor no lo escuchara.

- Ni a Gryffindor, o mi padre se enfurecerá - pensé de nuevo.

- Si, ya lo creo, pero no estarás en ninguna de esas casas.

- ¡Ravenclaw! - gritó el sombrero, yo suspire aliviada y lo coloqué en la misma silla de donde lo tome.

Me mando a Ravenclaw, cosa que disfrute mucho, pero al parecer eso no le hizo ninguna gracia a él; una vez más sus palabras me hirieron,

- Lo sabia tu no podrías ser de mi sangre, una hija mía jamás entraría con esos cerebros parlantes, presumidos.

Hasta entonces no había sentido deprecio por alguien, pero al poner de nuevo en duda las palabras de mi madre, enfurecí tanto, pero eso sería solo el principio de sus desplantes, prohibiciones y reglas absurdas.


Mil Gracias por leer.

Aclaración, mas adelante veremos porque se comportó así Severus, lo digo antes de recibir toda clase de hechizos y maldiciones.