¡HOLA HOLA HOLA!
DarkFairyTale, eres el primer comentario en el fic y en mi vida en (¿) te has ganado un abrazo virtual :D *huggea* porque tu comentario me hizo brincar de emoción LITERALMENTE (lo sé, es un poco raro emocionarse por eso, yo tampoco lo entiendo (¿)) Haha pensaba cambiarme el nick, me pus ese temporalmente…pero rayos, todos me dicen que les encanta xD así que creo que lo dejaré para siempre, muchas gracias!
MariTenebrae, mi buena ortografía es patrocinada por MICROSOFT WORD, que sin el yo no sería nada :B que bueno que te guste, espero que siga siendo así :)
Linda4257, ¡que bueno que te guste! Espero no decepcionarte :3

Por cierto, encontré muchas faltas de ortografía en el capitulo anterior…bueno, más bien se me fueron palabras (de las veces que editaba la oración se quedaron palabras de la pasada y así) y no terminé una oración (para ser mas especifico, me faltó la parte en la que describía como se sentaba L) y ya lo edite ANTIER y aun no quiere ponerse ;-; y eso que lo revise como dos veces ates y no me di cuenta de esos errores e_e por favor, si ven alguna clase de error como ese, háganmelo saber para editarlo cuanto antes ;)

¡Dejémonos de palabrería! ¡Aquí el segundo capitulo! :D


Hanni corría a toda velocidad hacia el comedor. Había ido a estudiar a la biblioteca para su examen de historia, pero se había quedado profundamente dormida, y si no llegaba a tiempo no le tocaría de comer.

Cuando entró ya se encontraba alguien apartándole un lugar en su mesa preferida.

Elle Lawliet. Un chico con inteligencia superior a cualquier adulto común.
Con apenas 16 años ya había resuelto varios casos criminales que la policía había clasificado como imposibles.
Huérfano. Después de los 15 años se había mudado de Wammy's House para trabajar y vivir por su cuenta, pero había ido a quedarse un tiempo de visita y arreglar unos asuntos con Watari y Roger.
Todo eso se lo había contado Quillish, excepto su nombre, que se supone que ella no debía de saber.

Ya estaba pagando sus dos semanas de castigo por entrar sin permiso a la oficina de Roger y leer sus archivos confidenciales.

¿Te volviste a quedar dormida en la biblioteca? – inquirió L mientras le pasaba el plato pollo y verduras que le había servido.

- ¿Cómo lo sabes? – Hanni se ruborizó un poco.

- Varios chicos entraron comentando algo sobre misteriosos ronquidos en la biblioteca – explicó – cuando dijeron algo sobre un monstruo supe que eras tú.

Hanni lo fulminó con la mirada, pero luego rió.

- L me dijo que no debía darme por vencida – le decía la pequeña a Quillish – que Dios nos manda esta clase de retos todo el tiempo, pero que tenemos que aprender de ellos y tratar de superarlos…

- ¿Eso dijo el joven L? – Wammy volteó a ver a L, sonriéndole – pues tiene razón.

Hanni asintió.

- Es muy inteligente….

Desde aquel día que habían charlado Jeannine no podía evitar sonreír cada vez que lo veía, emocionarse cada vez que conversaban y entristecerse cuando el se encontraba ocupado o no estaba con ella.


- Ese tal L es un tanto extraño ¿no?

Las compañeras de cuarto de Hanni llevaban toda la noche hablando y calificando de más guapo a feo a los chicos de Wammy's, mientras ella trataba de concentrarse en su videojuego, pero al escuchar aquel nombre apagó la consola portátil y se unió a la conversación.

- Siempre está sentándose extraño – comentaba Miriam – y comiendo cosas dulces todo el día…

- Nadie pensaría jamás que es un verdadero genio – decía Rika – A Hanni le gusta – agregó en un susurro, a lo que todas comenzaron a reír.

Eso no es cierto – negó la castaña.

- Me alegro ¡Ese chico parece un completo lunático!

- ¡Claro que no! ¡De hecho es bastante guapo!

- ¡SI TE GUSTA! – exclamaron todas al unísono, riendo.

Jeannine clavó su mirada en el suelo, con la cara roja de vergüenza.

Por primera vez ella sentía amor. Un amor de niña; el amor más tierno e inocente.


Hanni estaba concentrada en su dibujo para la clase de arte, pero cierta conversación que mencionaba a L y un partido de soccer le llamó la atención.

Decidió seguir al grupito de chicos, que al parecer jugarían un partido con el joven detective, hasta el patio, donde L ya los esperaba con un balón en mano.

Eran más las ganas de ver a L jugando football que su miedo a las alturas, así que eso no fue obstáculo para subirse a un árbol. Tendría la mejor vista y nadie se daría cuenta que estaba ahí.

Los muchachos comenzaban a alejarse, así que ella tuvo escalar una rama más para alcanzar a ver…sin darse cuenta de que aquella rama estaba demasiado floja para aguantar su peso.

Cuando cayó logró agarrarse por un segundo de una de las ramas más bajas, pero sus manos resbalaron de esta (haciéndolas sangrar) pero por lo menos logró amortiguar su caída.

No pudo evitar que las lágrimas de dolor de desbordaran de sus ojos mientras abrazaba su rodilla, ahora manchada de sangre y tierra.

No te muevas – miró hacía arriba y vio a el pelinegro, con mirada preocupada. La cargó en brazos y la llevó corriendo a su habitación.

- ¿Qué rayos hacías ahí arriba? – inquirió L, aplicando unas gotitas de alcohol en la herida. Hanni apretó los dientes para no exclamar dolor.

- Estaba….es que vi una ardilla – mintió. No podía decirle que había subido ahí para espiarlo.

- No vuelvas a hacer eso – le regañó – nos asustaste mucho a todos. Tienes suerte de no haberte roto nada.

Ella asintió, sonrojada, aun con las mejillas húmedas.

Ya que Lawliet le deseó buenas noches y salió de la habitación, Hanni suspiró sonriendo.

El hecho que él la hubiera llevado en brazos hasta su habitación y la hubiera curado con aquellas bellas manos la hizo olvidarse de cualquier herida o dolor.


A la mañana siguiente Hanni se despertó antes que todos.

Había decidido hacerle un regalo a L por lo bueno que había sido con ella durante el mes de estancia que llevaba en Wammy's House.

Bajó las escaleras de puntitas para no despertar a nadie, y una vez abajo corrió hacía la cocina.

- Que suerte – dijo para si misma en voz baja al ver que las cocineras aun no se habían levantado a preparar el desayuno.

Era más temprano de lo que ella pensaba.

No sabía que preparar, pero seguro se le ocurriría algo ya con ingredientes en mano.

Encontró un enorme bowl, en donde echó helado de todo sabor que encontró y mucha crema batida.

Un poco de esto – decía, echando chispas de chocolate al recipiente – un poco más de esto – vertió la mitad del envase de chocolate líquido – y no sé que sea esto, pero le da un toque especial– dijo, lanzando unos cuadritos de colores naranja y blanco.

Unas fresas para decorar y listo. Su postre de helado y chocolate con surimi (sí, lo que "le daba toque especial") estaba terminado.

Cuando iba por el pasillo buscando a Lawliet se encontró con Roger, que apenas entraba y dejaba su abrigo y sombrero en el perchero.

- Buenos días, director – saludó la pequeña con una sonrisa - ¿No habrá visto de casualidad a L por aquí?

- L…se ha ido – contestó Roger, un tanto confundido por el hecho que una niñita lo estuviera buscando.

- ¿No sabe cuando volverá? Tenía esto para el, y….

Roger se arrodilló frente a la pequeña con una mirada triste, pero a la vez llena de ternura.

- Él no va a volver.


Estuvo más largo que el anterior, pero aun así cortito…lo siento, decidí que lo que seguía sería para el próximo capitulo, aparte para que no se cansen ñ_ñ!
¡Espero que les vaya gustando esta historia! Y esperaré sus reviews con ansias :3