….Shaman King no me pertenece….

Capitulo 2. Confesiones que matan. PARTE DOS.

Se levantó del suelo y se frotó los ojos con cansancio.

Por la ventana se alcanzaban a ver las estrellas, y más allá, un color rojizo iba poco a poco apoderándose del cielo, dando anuncio al amanecer.

La hermosa mujer se veía demacrada, tantas noches en vela terminarían por dañar su salud. Pero a ella no le importaba, se sentía ausente, y lo único para lo que su cuerpo tenía ganas, era para llorar.

Salió de la habitación y se dirigió al baño. Sin prestar mucha atención tomó una ducha helada y al terminar se decidió por salir.

Caminó un buen rato, y el viento le golpeaba la cara y alzaba su vestido, pero a ella no le importaba, y continuó su camino mientras el frío matinal la congelaba.

Llegó al parque, y al verlo tan vacío, decidió sentarse en una banquita cerca de los columpios. Sus ojos recorrían el parque, se detenían en la sombra de los árboles, y contemplaban a un par de gatitos dormidos entre las raíces de un gran sauce.

Se encontraba perdida en sus pensamientos, cuando una voz masculina la despertó de su letargo.

-¿Qué hace una hermosa señorita tan sola a estas horas de la mañana?

Anna giró su cabeza y se encontró con un par de ojos dorados que la observaban un tanto indiferentes.

Sus miradas se encontraron, y Anna se dio cuenta de que los hielos que habitaban en el alma del muchacho, se estaban derritiendo, y no por el calor, sino por un dolor terrible que era imposible de ocultar.

Ren, por su parte, también se dio cuenta de la tristeza de la itako, y ambos se miraron sorprendidos por ver ese detalle.

E l muchacho frunció el ceño y Anna giró rápidamente su cabeza. Los dos habían mostrado más de lo que acostumbraban, y tampoco solían confiar.

-Anna… ¿Qué pasó?

Ella no sabía si podía confiar, sin embargo, de no hacerlo, la tristeza la hubiera consumido aún más rápido.

-Se que no somos muy cercanos… Pero quizás si lo dices te pueda ayudar…

El silencio los envolvió nuevamente, y el cansancio, mezclado con el pesar, obligó a la rubia a destensar los músculos y dejar la incertidumbre unos pasos atrás.

-Yoh decidió dejarme

Su voz mató al silencio, y hasta ella se sorprendió al escuchar su voz.

El muchacho abrió los ojos estupefacto.

Nunca creería que Yoh fuera capaz de hacer eso, y menos ahora que sus sentimientos eran fuertes y seguros.

-No puedo creerlo…-murmuró con los ojos cerrados- pensé que era más listo.

Anna negó con la cabeza rápidamente para borrar las lágrimas de sus ojos negros.

-Pues es así… yo tampoco lo creí al principio… ¿Y qué sucede contigo, Ren Tao?

El muchacho se sentó a su lado y guardó silencio por unos minutos.

-Pillika no me acepta a su lado. La última vez que hablé con ella me dijo que lo nuestro nunca sería capaz de sobrevivir, que yo no soy la persona con la que ella podría estar. Que soy demasiado frío, demasiado indiferente, que además Horo se opondría irremediablemente a la relación y la enviaría de vuelta a Hokkaido… No la entiendo… No son más que pretextos para no estar conmigo.

La rubia recordó las miradas furtivas que la joven ainu intercambiaba constantemente con Ren, y como su timidez le causaban a la itako ligeras sonrisas, al pensar que creaban un amor inocente y puro.

-Pero… Ella si te quiere…

-No lo creo, si me quisiera, no le importaría lo que su hermano pensara, además yo no dejaría que la enviaran de vuelta a Hokkaido.

El joven hablaba con valentía y determinación, aunque en su alma, un dolor agudo lo hiciera estremecerse por su rechazo.

-Oh… ya amaneció por completo… - los ojos de Anna brillaron al contacto de la luz del sol – será mejor que vaya a clases, ésta semana empiezan los exámenes finales.

-¿Exámenes finales?

-Sí, ya estoy terminando el primer semestre de mi carrera.

-Oh, no lo sabía… creí que no estabas estudiando.

Anna sonrió ante el comentario mientras echaba a andar a la pensión, era claro que los amigos de Yoh poco enterados estaban de su vida, sumándole el hecho de que Yoh ni siquiera hablaba de ella. O por lo menos eso pensaba Anna.

-¿Y que estás estudiando?- preguntó Ren mientras le seguía el paso- la verdad, muchos de nosotros creímos que no estudiarías ni trabajarías… - Los muchachos cruzaron una gran avenida para dirigirse a la pensión- Me alegra mucho que sí sigas estudiando

-Hablas mucho. Además, no iba quedarme como iletrada, baka. Estudio pintura.

-¡Pintura! ¿dónde guardas tus lienzos?

-En el ático. Pero nadie los ha visto.

El aire comenzó a correr con más fuerza, moviendo sus cabellos y levantando con ligereza el vestido de la chica.

-Ya casi llegamos…

Permanecieron en silencio hasta llegar al pórtico, y empujando la puerta, Anna le invitó a entrar.

-¡Ah! ¡Anna! Por fin llegas…

Yoh bajó corriendo las escaleras a causa del sonido de la puerta, y al verlos entrar se detuvo en seco, como si no hubiera prevenido aquella escena. El joven de ojos dorados tenía su mano recargada en el hombro de la chica, y la joven tenía una ligera sonrisa tatuada en sus labios.

-Ah sí… ¿Necesitas algo? – la joven se deshizo de la sonrisa y mostró su frialdad acostumbrada.- si es así dilo rápido, tengo que ir por mis cosas.

-N-no… n-nada… -"¿Qué está pasando?, ¿Qué es este sentimiento que de pronto me oprime el pecho?"- esto… que tengas un buen día… - "Pero no entiendo… cuando estoy con Kitshan, me olvido de Anna por completo…"

La rubia subió por sus cosas mientras Yoh se partía los sesos buscando respuestas.

-R-Ren… - "¿Todavía la amo?"-¿E-estás saliendo con Anna?

Continuará….

=)

Sé que los capítulos están siendo muy cortos, pero en realidad este cap y el anterior y el que sigue son uno mismo, de ahí que tengan el mismo nombre… no los puse todos juntos por que aun me falta detallar unos aspectos del final del cap, pero ya quería subirlo, es una historia que me ha dado vueltas mucho rato y ya necesita salir… espero y la disfruten tanto como yo.

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