CAPÍTULO 2- VUELTA A EMPEZAR

Esa misma persona empezó a bajar las escaleras, para ver si era realmente Ran la que se encontraba allí, llorando, y sobre todo, por qué.

Ante los pasos de esa persona, Ran dejó momentáneamente de lloriquear para que sus sollozos dejaran de camuflar las pisadas que estaba escuchando

-¿Ran?

-...¡Ah!- Ran se levantó y de la impresión, se cayó, levantando una nube de polvo por el golpe

-¿Estás bien?- El profesor, que había salido justamente en ese momento de hablar con Shinichi, la ayudó a levantarse cogiéndola por los brazos

-Sí...Creo...sí- Esbozó una sonrisa- Si es que soy idiota. Idiota, idiota, idiota...No sé por qué he venido aquí, otra vez. Tengo que dejar de hacerlo- Empezó a mascullar en voz baja mientras se sacudía de tierra los brazos con pequeños golpecitos

-¿Qué?- Cierto, el profesor Agasa seguía allí, escuchando

-¿Eh? ¡Nada!- Puso una sonrisa falsa

-¿Seguro que estás bien?

-Sí, sí. Seguro...- Suspiró y levantó la vista, para observar con detenimiento cada ladrillo, cada ventana, cada gota de pintura ya seca en las paredes. El profesor se quedó escudriñando su expresión de nostalgia

-Hace bastante que no nos vemos, ¿qué tal van las clases?

-¡Oh! Bien- Se lo pensó mejor- Muy bien. Gracias por preguntar

-¿Eso es una herida?- Él cambió de tema por completo

-¿El qué? ¿Esto?- Se refería a un rasguño de la muñeca derecha- Sí, bueno...Supongo que me lo acabo de hacer. No es nada- Se excusó

-¿Y por qué no vas dentro de la casa?- Ups, se le había escapado algo de información sin querer

-¿Dentro de la...?- Ahí fue cuando se dio cuenta. Y todo encajaba con lo anterior: había visto muebles por primera vez en mucho tiempo, el profesor Agasa salía de la casa. ¿Casualidad?- ¿Eso es que...?- El corazón de Ran empezó a latirle muy deprisa al mismo tiempo que sus mejillas se volvían de color rojo. El profesor no dijo nada, pero no hacía falta, la verdad. Eso hizo que la esperanza empezara a dominar a Ran- ¿Cuándo...?

-Ayer- Ran subió las pocas escaleras a toda prisa. Una vez hecho, se precipitó contra la puerta. Menos mal, estaba abierta. Lo primero que escuchó fue la preciosa melodía de un violín que provenía de la planta de arriba. Sí. Solamente podía ser Shinichi. Embaucada por el sonido, cerró la puerta lentamente para no interrumpir la llegada de ni una sola nota a sus oídos. ¿Se atrevería a subir? Pues claro que no. Así que se sentó en el suelo a disfrutar de ese maravilloso concierto gratis, feliz. Al menos por el momento

Tras unos minutos, el profesor ya estaba en su casa pero Shinichi no había parado de tocar...Maldición, tenía que hacerle saber que ella estaba en su casa. Estaba bajando a la realidad otra vez

-Sh...Shi...- Tragó saliva- ¿Shinichi?- La música paró de repente- ¿Shinichi?- Volvió a preguntar con mucho más entusiasmo. Ahora unos pasos bajaban hasta la planta baja. Ahora sí que era él.

Los pasos cesaron. Por fin, después de tanto tiempo, concretamente dos años, los dos estaban frente al otro. La mirada penetrante de él escrutaba a Ran, algo intimidada. Y culpable. A duras penas levantaba un poco la vista para volverla a bajar

-Ran- Ella volvió a levantar la mirada- ¿Qué te ha pasado? En la muñeca...Pasa, no te quedes ahí- Sonrió él-...- Le cogió delicadamente el brazo y miró concienzudamente el rasguño recién hecho de la muñeca de ella

-No, no es nada

-Ven, vamos a curarte esa herida. No puedo dejar que se te infecte

-...- Embelesada era poco para describir cómo se sentía, siendo arrastrada por la casa hasta el sofá del salón. Qué recuerdos, ¡qué de todo!

-Espera un momento- Se levantó para coger un botiquín. Mientras tanto, Ran pudo observar que había varias maletas aún arrinconadas en el salón al lado de unas cajas de mudanzas. Así que era verdad, Shinichi había vuelto de Estados Unidos. Sonrió. ¿Significaría eso otra oportunidad para ella de no fastidiarlo todo? ¿Otra vez?

También esta vez delicadamente, Shinichi volvió a cogerle la mano derecha para tener mejor acceso a su muñeca. Con la otra, sostenía un poco de algodón en el que echó agua oxigenada y en nada de tiempo estaba haciendo presión con él en la muñeca de ella

-Ah...- Emitió un quejido sordo como consecuencia del escozor y como impulso intentó apartar el brazo

-No te muevas- Le ordenó a Ran un poco más borde de lo normal y volviéndole a coger la mano. ¿Por qué habría hecho eso?

-...Lo...Lo siento- Musitó, aunque seguía intentando reprimir el escozor de la herida.

Unos segundos después, Shinichi terminó

-Bueno, ya está- Esta vez Ran sí que pudo apartar su mano

-Gracias- Dijo ella, lo que provocó que él sonriese

-No me des las gracias- Cerró el botiquín- Es lo menos que podía hacer- y lo apartó del sofá para ponerlo en la mesa de tal forma que ya no hubiera nada entre ambos- ¿no crees?

-...- ¿Qué se suponía que tenía que decir en ese momento? Solamente podía concentrarse en los dos ojos azules que la miraban. Optó por sonreir- Y...¿qué tal por Estados Unidos?

-Todo muy bien. Un bonito país. He hecho bastantes amistades, conocido a bastante gente- Él esbozó en ese momento otra sonrisa por los recuerdos que le venían a la mente sobre su estancia en el otro continente- ¿Y tú?- Se interesó él

-¿Yo? Bien también. Se podría decir que desde que te fuiste...Bueno, desde que...ya sabes, desde que acabamos el instituto quiero decir- La situación se estaba poniendo algo tirante- me ha ido bastante bien en cuanto a estudios

-¿Ah, sí? Y ahora estás en la universidad

-Sí, en la universidad de Beika- Shinichi abrió aún más los ojos- También he tenido la suerte de conocer a bastantes personas- ¿Qué estaba? ¿Compitiendo? No, estaba intentando hacerle parecer a Shinichi que ella también había tenido la oportunidad de pasárselo bien con otra gente sin pensar en él. Eso es lo que, en ese momento, pensaba ella que Shinichi le estaba intentando transmitir

-Veo que estás bien acompañada- Se refería a su compañero de clase que no hacía más que intentar sobetearla

-¿Bien acompañada? ¿A qué te refieres?

-No, nada. No he dicho nada. Olvídalo

-"Qué extraño" Así que...ya no vas a volver a irte de Japón

-No. ¿Qué pasa? ¿Quieres que me vuelva a ir?- Se burlaba él

-¡No! No digo eso "¿De verdad ha dado esa sensación?" ¿Y qué pasa con la universidad? ¿Vas a dejar los estudios?

-No, nada de eso- Sonrió- He pedido, para este segundo curso, el traslado a una universidad de Tokio

-Ah...Fantástico entonces, ¿no?

-Sí, claro

-En fin yo...Yo debería irme ya. Tengo cosas que hacer- Se encaminó hacia la puerta- Ya...ya nos veremos- Sonrió nerviosa- Adiós

-Adiós- Y cerró la puerta- Adiós, Ran- Pero ya no le oía nadie, solamente las paredes de su gran casa

Al día siguiente, ya llegando a la universidad, Ran pensó en el día anterior. Se miró la muñeca donde justo en el centro tenía una pequeña magulladura curada gracias a Shinichi. Se paró en seco. ¿Por qué había sido tan bueno? Ciertamente, ella no se merecía ni su bondad ni su generosidad después de lo mala que había sido con él. Lo hizo todo para protegerla y sin embargo...

Sonoko esperaba a Ran en la puerta de la universidad. Miró el reloj...Solamente quedaban cinco minutos para entrar. Pues sí que tardaba. Y encima ese día especialmente hacía mucho calor

-¡Sonoko! ¡Lo siento!- Al fin consiguió ponerse a su lado- Ya estoy aquí- Jadeaba un poco por haber venido corriendo- ¿Eh? ¿Pero qué pasa aquí?- No se había dado cuenta hasta ese momento pero había un corrillo de personas alrededor de otra muy cerca de la entrada a uno de los edificios de la universidad

-¿Que qué pasa? ¿¡Has visto el periódico de hoy!?

-Eh...no

-¡Mira!- Sonoko se sacó la página de la portada del periódico que se había guardado en el bolso. La desdobló y se la entregó- Oye, ¿y qué te ha pasado en la muñeca?

-¿Qué es esto?

-¡Tú lee!- Ran empezó a leer el titular: El famoso detective que consiguió derrotar a la Organización de los hombres de negro retoma sus estudios universitarios en la universidad de Beika

-¿Entonces toda esa gente está...?

-¿Rodeando a Shinichi? Sí

-¿¡Shinichi va a estudiar en esta universidad!? ¿Por qué no me lo dijo?- Ran empezó a ponerse triste

-¿Y cuándo te lo iba a haber dicho? La verdad, Ran, esperaba que te sorprendieras

-Bueno...hay algo que no te he contado...Fue ayer cuando lo vi por primera vez. En su casa. Estuvimos hablando un rato solamente pero...no ha cambiado- Sonrió justamente cuando entre la multitud allá a lo lejos se podía divisar la cara de Shinichi, que por casualidad o no tan casualidad, miraba a Ran

Estaba claro. Lo mejor era centrarse en lo suyo. Sí. Tenía que hacer un trabajo para clase y no podía pensar en tonterías. Aunque, ¿en realidad eran tonterías?

Llegó a su casa y se encerró en la habitación. Todo era poco para concentrarse en el trabajo que tenía que hacer. Encendió el ordenador y se puso manos a la obra. Pero no pasaron ni treinta minutos cuando, agobiada y cansada, y abrumada por lo sucedido esa mañana, mirase el móvil. ¡Qué pesado su compañero de clase! No quería otra cosa que quedar con ella. Y menos mal que le había dicho que no quería volver a saber nada más de él. Resopló y dejó el móvil donde estaba para seguir escribiendo en el ordenador

'TOC TOC" Llamaron a la puerta de su habitación pero al parecer Ran no se enteró. Volvieron a llamar.

-¿Sí?- Preguntó para que la persona que estaba llamando se enterase

-¿Qué? ¿Agobiada?- La persona que acababa de entrar veía cómo Ran escribía sin parar

-Sí, bastante. La...- ¿Eh? Giró la cabeza lentamente hacia la puerta- ¿Qué haces aquí?- Dejó de escribir y abrió los ojos mucho, sorprendida

-Nada. No mucho. He pensado que como hace mucho que no nos vemos ni pasamos tiempo juntos que te apetecería desconectar. Ya sabes, tú y yo

-...- Cierto, aún tenía que cerrar la boca- No sé, Shinichi...- Se notaba que estaba extremadamente cansada: tenía hecha una coleta algo despeinada y no tenía una cara feliz precisamente- Un momento, ¿cómo has entrado aquí?

-Tu padre no está y la puerta estaba abierta- Se encogió de hombros

-...Ya veo- Sonrió- Bueno, supongo que podríamos salir un rato juntos. Para desconectar...- Se levantó de la silla- Dame...solo unos minutos

Tras quitarse la coleta y peinarse y coger una chaqueta del armario apresuradamente, ya estaba lista. Listísima. Caray, hay que ver cómo había cambiado el tiempo. Por la mañana hace un calor infernal y por la tarde se pone a llover.

-Ya podemos irnos...¿Qué?- No se había dado cuenta pero Shinichi se la había quedado mirando apoyado en el marco de la puerta de la habitación con una sonrisa mientras ella se acicalaba- ¿Qué pasa?

-Nada. Vámonos

-Y...¿cómo no me dijiste ayer que ibas a ir a la misma universidad que yo?

-Ah, ¿no te lo dije?

-Sabes perfectamente que no, Shinichi

-Hay muchas cosas que quiero contarte y que no he hecho aún- ¿Sería esa la oportunidad del destino que Ran había estado buscando y considerando como imposible durante dos largos años?