Hola niñas, espero que este cap les encante. Estaré publicando muy pronto ah! Sus reviews me alientan muchos. Gracias!
"MALDITA OBSESIÓN"
"La mujer de mis sueños"
Por: Vero Eva para siempre
Capítulo 1:
Despertó bruscamente, con el pecho subiendo y bajando, su mirada lucia consternada, observó a su alrededor, Era una habitación digna de un príncipe. Un sonido ronco y tosco salió de su garganta casi un rugido de un animal furioso. Cerró sus ojos negros como un mar oscuro y endureció su expresión frunciendo sus cejas hasta casi unirlas.
- ¡Esa maldita mujer!- espetó con los puños cerrados. Se levantó de la cama moviendo su larga y peluda cola de forma frenética y se adentro al baño sintiendo que el sudor resbalaba en su musculado dorso con cicatrices de la batalla.
Se dio una ducha bien fría en vano intentando calmar la temperatura que sentía en su vientre bajando hasta su entrepierna endureciendo su intimidad.
-No tengo tiempo para esta tontería, soy el príncipe de los saiyajin y esa maldita mujer no se interpondrá en mi camino- Dijo el hombre de cabello de forma de antorcha mientras el agua de la ducha caía a su cuerpo desnudo.
hace mucho tiempo venia teniendo el mismo sueño que le calentaba la sangre, todas las noches era igual, teniendo sexo con una hermosa mujer desconocida, las más hermosa que había conocido, una chica que posiblemente era la más bella de todas las de su raza. Ella era muy femenina y no tenia esa masa muscular que las saiyajines poseían, al contrario, ella era delicada de piel tan blanca como la leche y su cabello azul a igual que sus ojos zafiros e hipnóticos algo muy peculiar, nunca vio a una joven con esas característica.
En su que sueño la chica era muy frágil y débil muy diferente a las mujeres con las que había estado, ella lo sonreía dulcemente, lo trataba con ternura algo que le era muy curioso para él y patético a la vez.
Estaba harto de poder fantasear y soñar con ella hasta el limite de acariciarse por ella, no sabiendo si la mujer existía o no.
Salió del baño y se colocó su armadura y la capa que lo caracterizaba como el príncipe y el emplema real en el costado de su pecho, colocó sus guantes blancos y por último sus botas.
Salió de la habitación para dirigirse al comedor real que su padre lo estaría esperando para desayunar la gran ración que le era preparada.
Mientras caminaba por el pasillo de gran lujosidad, los guardias hacían una pequeña reverencia ante el príncipe imponente y este solo los ignoraba.
-Vegeta, tu padre te está esperando- Habló un joven no más de 20 años con una sonrisa en su rostro, de cabello alborotado y ojos a igual de oscuros.
- No me digas lo que se kakarotto- Su voz era brusca, pues hoy se levantó de pésimo humor (como siempre)
Kakarotto era muy diferente a los demas saiyajin siempre sonriendo, aunque algo ingenuo despistado, por ende, un idiota según la opinión del príncipe. Él era la mano derecha de vegeta y desde niños se habían criado juntos entrenando duro para superarse, kakarotto era él único en que al menos le daba buena batalla a su gruñón Amigo, por que así lo consideraba. Era su compañero de confianza.
El joven príncipe ignoró a kakarotto y se acercó a la enorme mesa de un gran banquete ignorando a su padre que miraba al vacío. Vegeta empezó comer tenía bastante hambre mientras mas rápido terminaba mas pronto estaría al ala de entrenamiento.
El rey vegeta frunció aún más el ceño por permitir dejarse llevar por sus pensamientos, estaba ya furioso de tener aquel sueño que lo excitaba de sobremanera despertando a sus más ocultos instintos.
-¿Quien es esa mujer?- pensó apretando la copa de vino y de tanta fuerza que agregó esta se quebró en mil pedazos sintiendo el liquido rojo manchar su mano enguantada. Si no fuera por su armadura tendría que lidiar con la prominente erección con la que se había formado después de tener aquel sueño y con solo recordar su hermoso cuerpo desnudo, perdía la cabeza de deseo. Esa mujer de cabello azul a igual que esos ojos grandes y preciosos, la estaba deseando como a ninguna otra y ya no sabia como dejar de tener es sueños, aveces no dormía y aunque pasara con cuantas mujeres en su cama ningúna de ellas lo sastifacia hasta dejarlo tan débil y vulnerable como la chica de pelo azul en su sueños. Harto de la situación se levantó de su silla y observó a su hijo,
- Príncipe- Llamó el hombre imponente.
El aludido levantó la cabeza y arqueó una ceja.
- ¿¡Tu escuadrón conquistó el planeta Nova!? no e recibido informes.
- Bardock está en eso padre ¿Por que?- preguntó indiferente volviendo su atención a la comida.
- Necesito que encuentre un planeta estable y de un excelente estado atmosferico. Un planeta llamado Tierra está en la primera lista.
-¿Tierra? ¿Cual es la patética raza que lo habita?
- Humanos. Son similares a nosotros a excepción de que no poseen cola.
-¿Son fuertes?
- Veo que te interesa calentar un poco- Añadió el hombre orgulloso- Lamentablemente su patético poder de pelea es insignificativamente bajo que solo lograrás exterminarlo en un solo día.
- Si no son guerreros más o menos decente no me importa. No perderé mis energías en una indignante raza.
- Dejate de niñerías mocoso y as algo útil y que lo único que haces es entrenar, comer y dormir- bufó ya resignado por el comportamiento del príncipe, como respuesta de su hijo obtuvo un gruñido.
Vegeta se levantó de su asiento y le dio la espalda al Rey, en fin no tenía nada que hacer y ¿que mejor matar a insectos insignificantes? tal vez se distraería un poco de aquella mujer de mirada oceánica.
- Bien lo haré, no por que tu lo dices si no por que no tengo nada mejor que hacer. Entregale las coordenadas a kakarotto.
- Perfecto! las naves ya están recargadas, partirán en tres días.
- Bien.
- Y antes de matar a los terrícolas asegurate de que sus tecnologías sirvan para nuestro benefició y si es mayor a la de nosotros busca los científicos y traelos aquí. Debemos sacar provecho.
- Órdenale eso a kakarotto- Habló fastidiado, él no era empleado de nadie, sin más palabras el príncipe se dirigió al ala de entrenamieneto, kakarotto estaría ya entrenando.
Mientras que el Rey vegeta se había dirigido al la sala del trono. La sala era muy grande y los costados varias columnas, en el centro el gran trono de colores blanco y rojo sangre a igual que la alfombra bajando sobre la escalera. Mientras el inicial de su nombre estaba grabado en unas de las paredes. El rey quedó allí mientras observaba el lugar desinteresado.
- Majestad- Una voz femenina y sensual resonó a sus espaldas.
-¿Que quieres Kamira?- bramó en una tosca voz.
Era una bella mujer de cabello largo y negro a igual que sus ojos. Se acercó al rey intentando acariciarlo, pero antes de cumplir su objetivo su alteza tomó bruscamente la muñeca de la chica y la apartó con violencia.
- ¿Como osas a entrar aquí sin mi permiso? del hecho que tengamos sexo no significa que tengas privilegios- Su voz era gélida e irritada mientras su rostros se endurecía aún más.
- Pero mi rey creí que...-su frase se detuvo a medias al ver el hombre gruñendo furioso.
- ¡Largo de aquí!- Gritó, la chica hizo una reverencia y salio de la sala totalmente humillada y molesta.
El rey vegeta subió por las escaleras de cuatro escalones hasta llegar al trono y se hecho allí apoyando sus nudillos en su mejilla resoplando resignado, mientras sin quieres sus pensamientos volaban en su cabeza en el sueño anterior.
_FLASHBACK_
Ella estaba acorralada entre esa masa de musculo, sus ojos zafiros estaban muy abierto mirando expectante al rey quién la tenía contra la pared ciego de la excitación. La chica de cabello azul intentó safarse de su fuerte mano que sostenía su pequeña cintura y la otra apoyada en la pared. El hombre de cabello de forma de flama llevó su nariz al níveo cuello de la chica para embriagarse de su dulce aroma, ese olor que lo tenía totalmente desquiciado, ella olía a jabón, a hembra. La piel húmeda de la muchacha lo estaba calentando por dentro, mientras disfrutaba ver aquel sonrojo carmesi que cubria sus suaves mejillas.
- M-majestad- gimió ella avergonzada intentando alejarse de él.
-Quieta- gruñó furioso- Dejame hacerte mía- susurró y colocó sus calientes y hambrientos labios en su tersa piel. Llevó su otra mano a unos de los redondo y blandos senos de la chica sintiendo su pezón duro y ronroneo.
- Eres mía, solo mía- Aclaró para después apoderarse de sus carnosos labios besándola con brusquedad, con esas ganas que solo ella lo podría saciar.
La chica intentó respirar, ese hombre la estaba ahogando con su lengua en su boca, movió la cabeza aún lado para romper el beso vanamente ya que el hombre la tenia muy apretada contra su cuerpo. Sentía la barba del rey picarle la piel.
Su alteza quitó la pequeña toalla que cubría su hermoso cuerpo apetitoso, quería clavar sus manos en su delgada cintura. Y dio un leve gruñido al presenciar sus hermosos senos se le hizo agua la boca, su piel tan blanca como la nieve y sus pezones rosados que anhelaba llevárselo a la boca y darle placer a esa chica que lo hipnotizaba por completo.
Su propia armadura ya comenzaba a molestarlo y de inmediato se empezó a quitar iniciando con los guantes.
La joven que intentaba regularizar su respiración se percató de su desnudez y se abochornó de sobremanera. Tomó la toalla blanca que estaba en el suelo pero antes de completar la acción una fuerte mano detuvo lo que hacia.
- Quiero verte, no te ocultes- La respiración del rey era agitada, su pecho subía y bajaba. Guió a la muchacha a la enorme cama y la tumbó, la observó de arriba hacia abajo y todo lo que veía le encantaba, su intimidad, sus preciosos pechos, sus curvas perfectas, su cabello largo y alborotado, sus mejillas sonrosadas. La prominente erección lo estaba matando y ya le dolía de tanto placer. Gateó hasta ella para tenerla bajo su completo dominio.
- Majestad yo...-su nerviosismo era muy notorio y el rey sonrió complacido acercándose a su oído y susurró.
- Tranquila seré cuidadoso- Su voz era grave tanto que hizo erizar la piel de la chica provocándole una pequeña descarga eléctrica. El rey se perdió en sus hermosos ojos tan iguales al mar y luego volvió a devorar sus tiernos labios.
Despertó alterado, intentó calmar su respiración y observó aún lado de su cama, ella no estaba, apretó las sedosas sabanas con fuerza rugiendo como león ¡Era un maldito sueño!. Sentía su miembro palpitar con fuerza deseando salir de aquella jaula de licra. El sudor bajaba en su sien mientras que tomaba pequeñas bocanadas de aire para tranquilizarse, estaba en celo, tal como lo llamaría su lengua primitiva.
El fuego de la ira se desprendía de su piel, la muchacha de sus sueño lograría hacer que se suicide.
_FIN DE FLASHBACK_
Se levantó del trono tiritando de la rabia y fue directo a darse una ducha fría, muy fría. Hace tiempo el mismo sueño caliente, hace tiempo deseando encontrar a esa mujer y hecerla suya.
CONTINUARÁ...
Bueno señoritas aquí está el primer capitulo. Comprendo si desean matarme por lo corto que es ja n.n
