CAPITULO 1
Se volvió todo tan turbio y difuso que poco pude comprender de la situación al despertar, habían llamas por todos los rincones del palacio, mientras gritos desenfrenados de coraje por el estupor de la batalla se hacían eco, habían pasado varios minutos desde que mis ojos abrieron y sin entender la situación fui arrastrado del centro campal, poco a poco los atacante se fueron retrayendo junto a nosotros, aminorando la batalla en busca de escape, intentaba ver el rostro del guerrero que cargaba conmigo, siendo imposible debido a las grandes cortinas de polvo y humo que habían provocado, de algo estaba seguro Demacia era responsable de esto.
Con euforia los soldados demacianos iban saliendo por el gran agujero en el muro, protegiendo la retaguardia iban los escuderos, flechas llovían de los muros, pero las gruesas armaduras y escudos lograban salvar a la gran mayoría del daño.
El escape no era precisamente el más sutil, ni más planeado, pero carromatos en la salida de noxus fue eficiente para que los generales escaparan, entre ellos yo, mientras los demás soldados marchaban con la guardia en alto, curiosamente relajados dado que Noxus no parecía interesados en asediar al batallón demaciano.
-¿Te encuentras bien Jarvan?- la voz de aquel que había cargado conmigo por fin la pude diferenciar de entre los demás, la difusa niebla de guerra había desaparecido y ahora podía contemplar el rostro de mi antiguo aliado, compañero y amigo Garen Crownguard, A su lado, Luxana Crownguard, ambos parecían agotados casi tanto como me debería ver yo, recubiertos en fango y carbón, con rostros demacrados y vasos sanguíneos oculares resaltantes, una deslumbrante sonrisa adornaba sus rostros satisfechos con su labor.
-Eso creo…- mi voz parecía un poco más ronca de lo habitual, pero aun así con escuchar mis palabras sus cansados ojos parecían tomar una airé más de esperanza.
Aun en marcha, el escuadrón de asalta se unió con la caballeriza imperial, liderada por el General Xin Zhao, parecía igual de agotado que los Crownguard aunque no estaba con la mismas fachas.
-Es un alivio que estés en buenas condiciones Principe- Su voz cansado signo del esfuerzo hecho y claramente algo afectada por la edad, su mano en mi hombre me revitalizo un poco la confianza pero aun el cansancio me abrumaba que solo asentí en señal de agradecimiento, con los hombros pesados me recosté a espera de la partida hacia Demacia.
-No olvides encontrar la verdad…Principe- el helado susurro del viento, bailo en mis oídos erizando los bellos de mi cuello, sabía que me vigilaba…siempre lo haría…no podría verla pero sabía a ciencia cierta, que la maldad nunca deja escapar un objetivo y LeBlanc…era la rosa negra, maldad condensada.
La llegada a Demacia fue tan ostentosa como siempre, llena de griterío y escándalo, repleta de un bullicio descarado pero en el fondo sabia que solo era un consuelo para la realidad, el invencible había sido derrotado y los cientos de muertos que representan a su batallón habían muerto junto a su orgulloso, aquellos que por años había considerado amigos en vez de sequito, había perecido ¿Para qué?... Para ser olvidados como una pieza remplazada en un ajedrez, las familias dolidas de los guerreros caídos, añorando un milagro, esperando con ilusión la noticia de que habían sobrevivido entre los rehenes, cuando la dura realidad afloraba en sus mente al verme en tal estado, la confirmada muerte los destrozaba, lo sabía, no había nada que hacer…quizás honrar sus honorables muertes en sus tumbas o un monumento…pero como honrar una derrota en la que no tuvimos tiempo de idear un contraataque, no podría hacer eso.
Ser el único en volver, nunca había sido una situación para mi, y nunca me había plateado el afrontarla, la bienvenida de parte del pueblo, la cordial marcha en honor a los caídos, la primera cena con mi padre, El Rey. En ningún momento, pude dejar de atormentarme con los pesares, mi primer sueño fue un rememoramiento de la emboscada, ver los rostros sorprendidos de mi legión cayendo ante la premura desconcertante del ataque enemigo. El recuerdo causaba un enrome desasosiego, que con desenfreno irradiaba con ímpetu en los campos de entrenamiento, no fueron necesarios días de descanso, desde esa misma noche entendí que aun no era lo suficientemente fuerte para poder gobernar Demacia, un Rey debía ser impertérrito y no temblar ante nada, pero desde ese momento, las pesadillas implacables acaban conmigo noche tras noche, haciéndome deambular entre calles y bares, como un hombre impío y desolado, presa del alcohol.
Tras una de esas tantas noches en desvela, con un paso des sincronizado deambúlante por los callejones del reino, consciente de mi patético estado no podía dejar al pueblo el verme en tal situación.
-¿Perdiste el rumbo, Príncipe?- no fue precisamente una voz melódica la que resonó en mi mente, y tampoco una doncella reluciente la que danzaba por el asfalto, Si no la maldad condensada, una atractiva maldad, con su despampanante vestimenta que solo cubrían sus piernas y parte de su tórax mientras su abdomen desnudo tentaba al lujurioso a pecar con la oscuridad, en sus hombros una gabardina lo suficientemente larga para arrastras en su andar de un color purpura tan oscuro como su cabello, el labial brillante y resaltante gritaba sensualidad bajo la brillante luz nocturna, por curioso que sonara su diadema la hacía lucir más exótica y deseable que con normalidad, tus ojos picaros de color morado brillaban con desdén reflejando su mirada en la mía.
-Tú…¿Qué haces acá?- había algo de pánico en mi voz…pero no precisamente por mi seguridad…si no por la suya, siendo un alguien tan conocida en Noxus, gandulear por Demacia no era precisamente lo más recomendado
-Cuando un cuervo se me sale del camino, siempre trato traerlo de vuelta…o por el contrario, mandarlo a encontrar su camino- su sonrisa picara estremeció mis sentidos y no pude evitar erizarme con su tono seductor, la lujuria era claramente un arma de convencimiento muy poderoso y ella lo sabía.
FIN
Gracias a los dos que publicaron, de verdad que me gusto mucho leer eso, me tarde bastante escribiendo tan poco, porque no sabía como describir una batalla, probé varias veces pero opte por solo entrar y salir, quizás más adelante con más practica, describa una buena batalla, espero les guste, y dado que me iré de viaje, es seguro que venga con un segundo capitulo bastante extenso, hasta luego.
