Capitulo 2

Cambio en el equipo

Por la mañana una Bunny canturreaba en la cocina, mientras preparaba el desayuno.

-Oh, buenos días ¿Dormiste bien?

-Claro, buenos días. Sí. Nuevamente agradezco su hospitalidad, señora.

-No te preocupes… ¿quieres desayunar?

-Si, por favor.

Se sentó a la mesa y la señora le sirvió una torre de panqueques y una jarra de jugo de naranja, acompañado de carnes frías que sobraron de la fiesta.

-Em, señora Bunny, tengo hambre, ¿pero no será mucha comida?

La señora lo miró atónita. Luego reaccionó

-Oh, Yamcha, disculpa… es que estaba acostumbrada a darle el desayuno al joven y apuesto Vegeta.

Yamcha se molestó, pero solo cerró sus ojos y contó hasta diez mientras una de sus cejas se arqueaba.

"Parece que todos se acostumbraron bastante bien a ese enano malnacido… paciencia, todo volverá a la normalidad en unos días"

-Come lo que puedas, entonces. Nos vemos más tarde, tengo que atender mi jardín.

Y diciendo esto la señora se retiró.

Él siguió tomando su desayuno. En eso entró el señor Briefs.

-Oye, muchacho. Crees que…- el anciano paró en seco - Yamcha, ¡Qué sorpresa! ¿Creí que dormirías hasta el medio día?

-Buenos días, profesor… no pude dormir más. Creo que aún estoy nervioso con mi regreso- respondió casi de mala gana.

El profesor se excusó diciendo que había olvidado algo y volvió sobre sus pasos.

A Yamcha se le quitó el apetito. "¿Que acaso todos están de parte de ese cretino?"

Decidió que lo mejor era salir de esa casa. Así que llamó a su amigo y emprendieron vuelo lejos de allí.

Volvió al atardecer y encontró a Bulma, con su bata blanca, en el jardín trasero, cerca de la entrada a los laboratorios, fumando.

-Te he dicho que no me gusta que hagas eso.

-Oh, maldita sea, Yamcha. Me sorprendiste. Solo quería relajarme un poco, es que tenemos bastante trabajo en los laboratorios…- dijo apagando el cigarrillo con su pie.

-Esa no es excusa. Si quieres relajarte, podríamos salir a pasear un momento – dijo abrazándola por detrás.

-No. Estoy bien.

-¿segura? Porque yo creí que volveríamos a estar juntos como antes…

El comenzó a besarle el cuello, mientras una de sus manos se escapaba para acariciar uno de sus pechos.

Ella se sobresaltó y apartándose de él le gritó

-¿QUE TE PASA? ¿CREES QUE SOY TU PUTA PERTENENCIA?

Yamcha quedó de una pieza. Algo no andaba bien. Ella NUNCA, se había resistido a ese tipo de juegos.

-Bulma, yo… lo siento. Te amo, no te enfades conmigo…

Ella lo miró y se dio cuenta de que se le había pasado la mano.

-No, discúlpame, Yamcha. He estado bajo mucha presión y tú… tú no tienes la culpa… Oye. Tu habitación antigua ya está lista – dijo cambiando presurosa de tema.

-Oh, eso es… genial. Pero he decidido que me quedaré con el Maestro para no molestarte mientras trabajas. Además no quiero dormir donde lo hizo ese bastardo.

Él esperaba que ella le suplicara quedarse. Pero solo lo miró algo contrariada.

-Oh, comprendo. Está bien. Pero no te pierdas por mucho tiempo… y ¿Cuándo te vas?

Sin notarlo los hombros de él descendieron unos milímetros.

-Pienso en hacerlo mañana… pero volveré el fin de semana, si no te molesta.

-No, está bien… te compre algo de ropa mientras no estabas...

-¿En serio? Gracias, Bulma.

Se acercó a abrazarla y ella accedió. Luego se besaron y fue a su cuarto a ver sus regalos.

Ella lo vio alejarse, dio media vuelta y se encaminó a los laboratorios, con las manos tomadas atrás de su espalda.

-No, definitivamente no es lo mismo… "¿Qué voy a hacer?"