CAPITULO 2
Que Hacer y Como Sentirse
A Snape no le gustaba lo que estaba sintiendo. La confusión dentro de él lo estaba destrozando, sin saber donde buscar, o que hacer, o que sentir. Lord Voldemort hacia el amor con facilidad, pero no podía nunca sentir amor. En eso era que se sentía solo. En la vacía cama del Señor Oscuro, se dio vuelta en el lugar y se puso a revisar los eventos de la noche previa en su cabeza. Todo iba bien hasta que en un momento de relax, Snape le susurró a su Maestro que lo amaba, arrepintiéndose instantáneamente. El Señor Oscuro abrió sus ojos con sorpresa; empujó a Snape lejos de sí y salió de la habitación, deteniéndose únicamente para tomar una túnica para cubrirse. Snape suspiró una vez más y volvió a girar en la cama, sin lograr sentirse cómodo.
'No debería ser así,' pensaba el Maestro de Pociones mientras cerraba los ojos esperando encontrar paz en algún rincón de su mente. No encontró ninguna. 'Él debería amarme, él debería decírmelo…' Pero cuanto más Snape pensaba en eso, más sabía que el Señor Oscuro nunca hacía lo que debería; sólo lo que quería hacer. Eso era lo que lo deprimía más, el nunca saber que hacer y nunca saber que sentir.
Repaso su Marca Oscura con preocupación. Ya acostumbraba hacerlo durante las noches desde el renacimiento del Señor Oscuro, recostado en la cama con la suave luz de las velas iluminando la habitación, acariciando la Marca mientras se volvía fuerte y más fuerte, clara y más clara hasta que la sintió arder, sobre las gradas del Torneo de los Tres Magos. Quedó petrificado, rígido, sin animarse a mirar a su propio brazo, mirando a su alrededor como esperando a que todos lo hubiesen notado. Sólo una persona lo había hecho. Sus ojos se encontraron con los de Dumbledore, bien abiertos del shock y miedo, y Dumbledore palideció, instantáneamente reconociendo lo que sucedía. Sin dar una palabra se puso de pie y dejó las gradas, seguido por Snape quien había bajado los peldaños/escaleras rápidamente. Dumbledore los dirigió hasta el fondo de las gradas donde nadie podría escucharlos, y Snape levanto la manga de su túnica, y miró la negra marca.
"Debo ir," Severus murmuraba al Director. "Debo retomar mi papel."
"Aún no Severus- Debes esperar a que termine el torneo- ya falta poco." La voz de Dumbledore sonaba distante y temerosa, atravesó las gradas y caminó hasta el medio del campo de Quidditch, mirando a su alrededor.
"¿Dónde está Harry y Cedric?" le dijo a Minerva McGonagall. Snape caminaba junto a él, con su mano sobre su marca.
"Desaparecieron de nuestra vista hace media hora, alguno de ellos deberá encontrar la copa en cualquier minuto," respondió ella suavemente, con su ceño fruncido. "¿Qué sucede Albus?"
Dumbledore miró a su alrededor, y de nuevo a la mujer. "La marca de Severus arde." Minerva miró de Dumbledore a Snape, y de nuevo al director, su ceño fruncido, sus ojos ampliándose.
"¿Qué significa eso, Albus?" le pregunto casi temiendo la respuesta de la que estaba segura ya conocía. Sólo podía significar una cosa.
"Lord Voldemort ha vuelto," le dijo simplemente.
'Lord Voldemort ha vuelto…' Esas palabras deberían darle enorme alegría, pero no la sentía por el momento. Giró una vez más en la cama, esperando ver a su Maestro sobre la almohada junto a él, ojos entreabiertos, pero los ojos no estaban entreabiertos, porque ni siquiera estaban ahí. El rostro de Snape se arrugó con su preocupación. El Señor Oscuro era lo único por lo que se importaba, además de Pociones y las Artes Oscuras. No tenía a nadie ni a nada más, y ahora, parece que ni siquiera tiene eso. Cerró sus ojos con un dolido suspiro, tenía que irse de la habitación antes que el Señor Oscuro volviera, así era como Lord Voldemort lo prefería. Aún así Snape quería ver la reacción de su Maestro al verlo aún ahí...
Quedó recostado en la cama por media hora más cuando al final regresó. Voldemort entró y vio a Snape recostado en la cama, sus ojos entreabiertos viendo a su Maestro. El Señor Oscuro caminó alrededor de la cama y se sentó junto a Severus, quien estaba sorprendido y confundido, frente a él.
"No creí que volvieras a mi, Voldemort," Severus murmuró, el shock y la confusión aparecían claramente en su rostro. Voldemort recorrió con su mano el desnudo pecho de su sirviente, causándole un temblor a Snape. Era como seda para el Señor Oscuro, cuyos ojos seguían a su propia mano recorren ese pecho.
Con un suspiro, habló. "Estaba poco preparado para lo que me dijiste anoche, Severus," Voldemort respondió suavemente, inclinándose sobre Snape, observando su rostro en busca de signos de emociones, sabiendo como Snape normalmente los oculta. Quedó sorprendido al ver que el joven no escondía nada de él, estaba siendo completamente honesto, y Voldemort sabía que la causa de su escapada había sido por haber visto la verdad que perturbaba a Snape. Al menos, eso es lo que él creyó que era lo que importaba.
"¿Cómo
puedes ser tan?" Snape pronunció bajo, pero estaba
desesperado por saber que había causado que su Maestro se
fuera de esa forma, corriendo.
El correr no era para el Señor
Oscuro, correr era para los débiles y patéticas mentes
simples muggles.
Voldemort se inclinó y gentilmente acarició el cabello de Severus, y beso su rostro. "Porque," vino la indiferente respuesta, "no poseo la habilidad de amar." Miró a Severus quien se había enderezado en la cama hasta quedar sentado, con las sábanas apenas cubriendo su falda, miró fijamente al Señor Oscuro.
"Yo si," le dijo bruscamente, mirándolo a los ojos, para luego bajar la mirada en señal de respeto. Levantó su mano y acarició el cubierto tórax del Señor Oscuro. Voldemort atrapó la mano de Snape mientras descendía, y suavemente beso cada uno de los dedos.
"Severus, no lo esperaba, y no sabía que sentías de esta forma." Pausó, con un pequeño suspiro que no era obvio en lo más mínimo mientras veía los ojos inclinados hacia abajo de Snape. "Mírame." No era una orden, pero tampoco era algo que el Profesor de Pociones fuera a desobedecer. Elevo su vista hasta ver los ojos color ámbar del Señor Oscuro, y encontró un par de delgados labios aclamando los suyos en un apasionado beso. Los brazos de Severus se envolvieron fuertemente alrededor del cuerpo del Señor Oscuro y poso su cabeza en el hombro de su amante. Dejó escapar un pequeño, tranquilo suspiro, y besó el cuello de Voldemort. "Deberías irte, Severus," dijo Voldemort con mucha dificultad. No quería que Severus se alejara de su lado nuevamente, pero él tenía sus cosas que hacer, que eran mucho más importantes que su propio placer.
Severus suspiró. "¿Cuando te veré de nuevo?" le preguntó a Voldemort, dándole la espalda a su Maestro, sentándose al borde de la cama. Recogió su túnica del suelo, y se la colocó por encima de la cabeza.
"La próxima vez que te llame," Voldemort dijo casi fríamente, pero Severus sabía las razones detrás de esa voz. Voldemort no estaba feliz, quería a Severus con él lo más seguido posible, pero las circunstancias no lo permitían. Snape quería lo mismo.
Él asintió, se puso de pie dejando que la túnica cayera hasta sus pies, y camino hasta la puerta. Dejando una mano en el borde de la puerta, giró su cabeza para mirar a su maestro, como si hubiese estado pensando en hacerlo y lo decidió a último momento. Voldemort estaba recostado de espalda, con sus ojos cerrados. "Espero que sea pronto," Severus le dijo suavemente. Voldemort abrió sus ojos, y giro su cabeza para mirar a su amante.
"Lo será, Severus." El rostro de Voldemort le decía a Snape que sería pronto, sus ojos brillaban, con una pequeña sonrisa, nada muy obvio. Al cerrar sus ojos una vez más, Severus volvió silenciosamente a la cama, se inclinó en ella, y tiernamente beso a Voldemort en la mejilla. Con una última mirada, se dio vuelta y se fue, no viendo la preocupación en el rostro de su Maestro al él irse envuelto en sus sedas negras.
-O.o.o.O.o.o.O-
Albus Dumbledore siempre sabía cuando Snape regresaba al colegio de ver al Señor Oscuro. De pie en su oficina esperaba la presencia de Severus, él cual llegó rápidamente. El viejo Maestro de Pociones colapsó en la silla, con una imagen de dolor en su rostro, jadeando. Elevó su vista hasta Dumbledore, quien puso un brazo bajo el suyo.
"¿Qué a sucedido?" le preguntó, su respiración era lastimosa por el regreso de Snape, los que normalmente eran bastante dramáticos.
"Ha regresado," Snape dijo con disgusto, aunque en realidad se sentía diferente. El siempre odió estas reuniones 'para hablar' con Dumbledore, siempre habían demasiadas imágenes para esconder. Trago con dificultad. "Me golpeo con un crucio una vez, pero creo que fue simplemente por haber llegado tarde. No me lastimo para nada después de eso." Snape pausó, y bajo su voz. "Es como temíamos. Quiere asesinar a Harry, aun lo quiere muerto."
Dumbledore asintió gravemente. "Eso era de esperarse, Severus. ¿Te llego a mencionar algún otro plan?" le preguntó, el tono de su voz sugería que sabia más de lo que dejaba ver.
Snape llegó a preocuparse, hasta donde sabía Dumbledore no tiene idea sobre su conexión con el Señor Oscuro. Y lo que sea que le diga a Dumbledore va a ser descubierto por él de alguna forma u otra. "Aún confía en mi, Albus, si ha eso te refieres. Cree que conservé mi lugar contigo porque estoy de su lado." Snape sintió un escalofrío repentino. Lo que estaba haciendo era de mucho riesgo, sería enviado a Azkaban si Dumbledore llegara a sospechar algo. "Necesito dormir un poco, Albus, me mantuvo despierto toda la noche y no pude arriesgarme a pedirle que me dejara ir." Necesitaba salir de esa habitación rápidamente, sin que se diera cuenta de que estaba mintiendo.
Dumbledore asintió una vez más, y se puso de pie. "Severus, confío plenamente en ti, espero que comprendas el porqué debes continuar con tan arriesgado papel," le dijo en lo que se podía percibir como una amable voz. Snape asintió tontamente.
"Gracias Albus," Severus respondió, y por segunda vez ese día dejo la habitación en un apuro. Después de todo lo que había sucedido en los últimos días, él estaba completamente exhausto, y en necesidad de una fuerte y buena bebida.
-O.o.o.O.o.o.O-
El Señor Oscuro no pudo descansar durante toda la noche de unos días después. Todo estaba planeado, conseguiría el resto de la Profecía, mataría a Dumbledore y al mocoso de Potter, y dominaría el Mundo con Severus Snape, su Príncipe de la Oscuridad. Ya casi lo lograban. Él no quería revelar el comienzo de sus planes a Severus por ahora, en caso de que Dumbledore descubriera algo, entonces todo quedaría arruinado. Confiaba en Snape con su vida, era el resto de ellos de quienes él no confiaba.
Antes de todo esto, va a sacar a todos sus Mortifagos de Azkaban. Algunos de sus más leales, sus mejores duelistas estaban ahí, y ya deberían haber sido liberados en catorce años de aprisionamiento que probaron solo que realmente eran leales. Este era un plan en el que podía comentarle a Severus, pero por ahora debería concentrarse en recuperar sus poderes. Podía pasar tiempo con Severus, conocerlo nuevamente, descubrir los cambios en el Mundo Mágico. Él sabia que a Severus le gustaría hacer eso, también.
Miro por la ventana y vio que estaba completamente oscuro; se había pasado horas concentrado en sus propios pensamientos. Dio un suspiro y se levantó, ajustándose su negra capa. Nunca se cambio las negras túnicas que Colagusano le colocó durante la noche de su Renacimiento, esa Hermosa túnica que se eleva del suelo al caminar, fina seda flotando a su alrededor en la brisa. Abrió la puerta de su habitación privada y dio un vistazo.
"¡Colagusano!" gritó, y escucho el jadeo y quejidos de Colagusano al acercarse por el pasillo. La patética rata se inclinó frente al Señor Oscuro, quien silenciosamente de un tirón enderezó a la rata y sujetó su brazo izquierdo, llamando a Severus a que viniera a él. Sabia que pasaría un rato largo hasta que Snape pudiera llegar, así que se entretuvo mientras tanto con torturar a Colagusano, hasta que al final se aburrió y le hecho.
Cuando Severus llego, sin sospechar cuales eran las rezones del ser llamado, se arrodillo frente al Señor Oscuro y beso el borde de su túnica de seda. Queriendo más frotarla por su rostro, pero resistió la tentación, en caso de que el Señor Oscuro no estuviera de un animo juguetón esta noche. Juzgando por como había sido llamado, parecía que Voldemort no había usado mucha fuerza al tocar la marca, lo que era la única forma en que los Mortifagos sabían en que animo estaba en ese momento. Si el dolor era fuerte y te llevaba a las lágrimas, significaba que Voldemort estaba de muy mal ánimo. Si era suave y picoso, como había sido esa noche, significaba que no estaba de tan mal humor.
Voldemort giro rápidamente, su túnica rozo por la mejilla de Severus por un momento. Desde el suelo Severus pudo ver que se dirigía a su silla, lo que significaba que probablemente hablarían de negocios. "Ven aquí, Severus," Voldemort dijo en un tono indiferente. Severus se puso de pie y lentamente caminó hasta la silla de Voldemort, y se sentó frente al Señor Oscuro como se le había sido ordenado. Su frente levemente arrugada, preguntándose si habría alguna implicación romántica dirigida hacia él. No había ninguna, pero Voldemort notó la duda, y los pensamientos provenientes de Snape ya que no se había molestado en cerrar su mente.
"¿Que dijo Dumbledore cuando llegaste la otra noche?" le preguntó, mostrando su preocupación a través de sus ojos. Severus levantó su mirada.
"Me dijo que aun confía en mi, mi Lord," Snape respondió quietamente, sus ojos firmes en los de su Maestro.
Voldemort sonrío afectadamente. "Tienes a nosotros dos confiando en ti impecablemente, las cosas que puedes hacer Severus. Estoy seguro de que le dijiste que yo dije lo mismo." Sus ojos parecían brillar suavemente, como si quisiera que Severus dijera algo mal. Snape lo sabia, y cerro su boca por un momento, antes de darse cuenta de que al final tendría que hablar.
"Si, lo hice," susurró, entonces se dejo caer de la silla quedando de rodillas en el suelo. Se arrastró por el suelo hasta llegar a Voldemort, su larga capa cubría sus pies detrás de él mientras él se movía. Alcanzo la silla de Voldemort, y levantó su vista hasta la de él. Los ojos de Voldemort aún brillaban, pero veía hacia abajo a Snape con una muy pequeña sonrisa. Estirando una mano, acarició una mejilla de Severus, muy lentamente. Los ojos de Severus nunca dejaron de ver a los de Voldemort.
"A veces, me pregunto porque confío en ti," Voldemort dijo pensativamente, poniéndose de pie, y ayudando a Severus a pararse también. "Y entonces recuerdo el porqué, porque eres tan maravilloso a la hora de planificar." Severus sonrió, y osadamente puso un brazo alrededor del cuello de Voldemort'. Voldemort normalmente estaría disgustado por esto, pero como Snape lucia muy bien esa noche, y como estaba feliz por haber torturado a Colagusano, se encontraba feliz con la situación presente. Inclino su cabeza, y beso a Severus suavemente en los labios, su mano en el cabello de Snape.
Severus necesitaba preguntarle algo al Señor Oscuro. Algo importante en esta relación, pero no sabia como. Decidió decirlo rápidamente. "Mi Lord, debo preguntarle algo," Severus comenzó diciendo lentamente. Voldemort movió su cabeza un poco hacia atrás, su mano aun en el cabello de Snape. Haciendo un pequeño sonido en el fondo de su garganta, como preguntándole a Severus qué. "Quiero un poco de seguridad, mi Lord, cuando la Guerra sea ganada por nosotros," Snape dijo suavemente, casi temiendo la reacción de Voldemort.
Era una risita baja, pero Severus notó como la mano de Voldemort en su cabello se ajusto un poco. "No tenemos garantía de ganar la guerra, Severus; no te apresures en asumir nada." El tono de Voldemort no había cambiado para nada, tampoco su expresión facial, pero Snape noto que su ánimo si había cambiado. "¿Aclárame?"
Severus estaba empezando a desear no haber dicho nada. Desesperadamente quería otra larga noche junto al Señor Oscuro en un buen ánimo, todo para él. "¿Alguna vez consideraste unirte a mi?" Severus le dijo, todo de una, sin haber planeado hacerlo así. Esa era la manera No sutil que el No quería usar.
Voldemort no le alejó, o movió, de hecho, Severus solo sintió que la mano en su cabello se aflojaba un poco, como si Voldemort estuviera relajándose. Hubo silencio, y Snape quería derretirse por la vergüenza. Voldemort al final hablo. "Sí es que y cuando ganemos la guerra, lo haría felizmente. Hasta entonces, Severus, debes seguir pretendiendo que estas de su lado únicamente."
Severus dejo escapar un suspiro, y le sonrió a su Maestro, quien no pudo evitar sonreír. "Gracias, Voldemort," Severus respiró en su oreja.
Voldemort beso la frente de Snape una vez y luego suave y gentilmente en los labios. "Y entonces, podremos dominar el mundo juntos," le susurro, sin poder esconder una sonrisa. Realmente él quería eso, el mundo en su palma, y Severus Snape junto a él para ayudarlo, a su lado, sin preocupaciones o arriesgándose a ser descubierto, sin nada que ver con nadie. "Y serás mió para siempre."
Severus le sonrió a Voldemort una vez más, y le besó apasionadamente en los labios. "¿Puedo quedarme esta noche?" le preguntó tentativamente. Voldemort, alegrándose repentinamente, giró a Severus y le empujó a través de la puerta de su cuarto. Lanzó a Severus hacia la cama, y gateo por encima de él, desabotonando la capa de Snape mientras subía.
"Puedes quedarte siempre que lo desees. Siempre estaré aquí por ti." El rostro de Voldemort estaba casi impasible, pero Severus entendía, completamente. Significaba que Voldemort quería a Severus cerca suyo lo más posible, probablemente porque no estaba seguro de cuanto tiempo más tendrían juntos.
Nada era seguro, Severus reconoció un momento después, perdido en su propia pasión. Nada era seguro durante la guerra.
26.01.2007
