¡Hola! ¡Ya he vuelto de nuevo! Sólo he tardado tres días en actualizar, todo un récord por mi parte, jajaja

Bueno, aquí os dejo el cap. sobre el segundo año de Rose y Scorpius.

A LEER!


-¡Cómo si no hubiera gente en clase!-Scorpius subía las escaleras, junto a Albus, rumbo a la sala común-¿Por qué me ha tenido que tocar con ella?

-¡Oye, que es mi prima!-exclamó su amigo dándole un pequeño codazo.

-Mereces un trofeo por soportarla, enserio ¿Cómo puede tener respuestas para todo?

Entraron en la sala común, y como de costumbre, todos ignoraron al rubio. Con el tiempo, había aprendido a no darle importancia, no valía la pena. Se había preguntado tantas veces por qué el sombrero le había puesto en esa casa... Desde el principio supo que no sería bienvenido allí, ¿un Malfoy en Gryffindor? Se notaba que el sombrero estaba ya muy viejo. Los únicos con los que hablaba eran Albus y su prima, la sabelotodo de Rose. Pero con la última no mantenía una relación muy buena, pues parecía que lo único que ésta sabía hacer era decir ''No hagas ésto, no hagas lo otro, ésto no se hace así, Scorpius, lo estás haciendo mal'' ¡Y para colmo, ahora le tocaba hacer un trabajo con ella!

-¿A qué hora quedamos en la biblioteca?-le dijo una voz desde el fondo de la sala. Se giró y vio a una pelirroja de ojos claros sosteniendo un libro.

¿Biblioteca? Lo último que le apetecía era estar en la biblioteca con esa mini-McGonagall. Le cogió del brazo y la sacó de la sala común.

-¿Qué haces?-preguntó ella.

-Tengo una idea-dijo casi en un susurro, mirando a ambos lados, asegurándose de que nadie le escuchaba-Tú te quedas en la biblioteca haciendo el trabajo a tu manera... Y yo...-bajó todavía más el tono-visito El bosque, y voy apuntando todo lo que vea-la chica frunció el entrecejo y se dispuso a protestar, pero él la interrumpió-Por la noche podremos juntar todo.

-Que el trabajo sea una redacción sobre El bosque prohibido, no quiere decir que tengamos que adentrarnos en él, Scorpius.

Otra vez ese tono pedante que le sacaba tanto de quicio.

-No, te equivocas. No tenemos que adentrarnos, tengo que adentrarme yo. Tú te quedas en la biblioteca.

-Ni hablar. No sabes de lo que estás hablando. El bosque prohibido es muy peligroso, allí puedes encontrar desde arañas gigantes-un escalofrío recorrió a la pelirroja-hasta Merlín sabe qué...

El rubio de mirada grisácea se cansó de escucharla.

-Está bien, iremos a la biblioteca...

Rose sonrió triunfante.

-Muy bien, entonces nos vemos allí a las siete.

-Vale-se limitó a decir el chico.


Casi eran las siete.

Scorpius bajaba las escaleras rápido. Con un pergamino, un bote de tinta en los bolsillos, una pluma y su varita, se dirigía hacia la puerta principal del castillo. Una vez fuera, el frío penetró de lleno en su piel, pero no le importó. En cierto modo, le gustaba el invierno. Inundó las manos en los bolsillos de su túnica y se dirigió rumbo al oeste de aquel lugar, donde se apreciaba el inicio de un gran bosque.

-¡Scorpius!-gritó la voz de Rose enfurecida.

El chico paró en seco y se giró. Vio correr a la pelirroja, hacia él.

-¡Me habías dicho que iríamos a la biblioteca!

-Pues te mentí.

Las mejillas de la Weasley se pusieron rojas de rabia.

-¡Eres un completo idiota!-dijo dándole un ligero empujón.

-¡Ey! Tranquila...

La chica entornó los ojos, todavía enfadada.

-Se llama ''Bosque prohibido'' precisamente por eso, ¡porque no se puede entrar! ¿Piensas saltarte una norma del colegio por algo que también podemos encontrar en la biblioteca?

Mientras andaban, Rose le iba dando una larguísima charla sobre por qué no estaba bien adentrarse allí, y sobre los peligros que podría correr si lo hacía. El rubio, se limitaba a asentir con la cabeza, mientras andaba hacia la espesura. Una vez dentro del bosque, no pudo evitar sonreír.

-¿Te hace gracia lo que te estoy contando?-preguntó ella, todavía con el ceño fruncido.

-Rose, estamos en el bosque-le dijo él.

Abrió mucho los ojos y se pegó al chico, cogiéndole del brazo.

-Tenemos que irnos de aquí...

-¿Qué pasa, tienes miedo?-dijo él, mirando la mano de ella aferrando su brazo.

Ésta, le soltó enseguida.

-No, claro que no...

Al instante, el chico le tapó la boca, y la llevó con él hasta la parte trasera de un gran árbol. Podía escuchar algo que se acercaba. Criaturas que corrían hacia la dirección en la que ambos se encontraban. Rose se deshizo de su mano y prestó atención, entornando los ojos.

-Creo que son centauros-dijo susurrando.

Y después de unos segundos, unas criaturas con cuerpo humano de cintura para arriba, y cuerpo de caballo de cintura para abajo, pasaron corriendo delante suya.

-¡Vaya!-exclamó ella mirando al chico-¡Ha sido increíble...! No sienten mucha simpatía hacia las personas, ¿sabes?-dijo saliendo detrás del árbol y sacudiéndose la túnica-Y les encanta la astrología. Saben leer el futuro en las estrellas.

Scorpius la miraba impresionado.

-¿Cómo sabes todo eso?

-Sólo tienes que leer el libro de Historia de Hogwarts-dijo mientras andaban, sin rumbo alguno.

-Demasiado aburrido para mí-dijo él.

-Oh, claro. Me olvidaba que tú prefieres poner tu vida en peligro y jugarte ser expulsado entrando a éste maldito bosque.

Él la ignoró. Prefería no discutir, después ya tendrían tiempo para eso. Sacó el pergamino y mojó la pluma en el botecito de tinta. Comenzó a escribir todo lo que veía. Los árboles altos, los caminos casi intransitables, la cantidad de maleza que habitaba el amplio bosque, el aspecto de los centauros... Y Rose también le iba dictando algunas cosas:

-El bosque prohibido es un surtidor ancho y extraño de criaturas. Cualquier criatura salvaje y peligrosa que necesite un lugar para vivir, se pone allí. La mayoría de personas que han entrado, han salido esperando no entrar nunca en él de nuevo. Podemos encontrar diferentes tipos de criaturas, como: acromántulas, centauros, unicornios, trolls, y se dice que incluso hombres lobo.

-¿Nunca te han dicho que eres como un diccionario parlante?-dijo divertido.

-¿Nunca te han dicho que eres imbécil?-dijo ella con una mirada fulminadora.

Ambos se pararon en seco al ver unos pies enormes, que casi eran como cinco veces ellos. Aterrorizados, levantaron la mirada y vieron un gigante con una gran sonrisa. Cogidos de la mano, corrieron como nunca, pero fue inútil. Las manos de aquella enorme criatura, les cogieron, como si no pesaran ni un solo gramo, elevándolos unos trece metros.

-Es Grawp-le dijo Rose con voz temblorosa, desde la mano derecha del gigante-Es hermano de Hagrid, mis padres también tuvieron más de un encuentro con él. Creo que prácticamente es inofensivo.

El gigante, alzó la la mano izquierda, en la que sostenía al chico, y metió la cabeza de éste en su nariz. Al sacarlo de ahí, la cabeza de éste estaba cubierta de asqueroso moco verdoso.

-¿Inofensivo?-dijo él-¡Ojalá te meta a ti también ahí dentro!

Rose no pudo evitar soltar una carcajada. El rubio, cogió su varita y empezó a lanzar hechizos contra Grawp, pero lo único que consiguió fue que se pusiera nervioso y empezara a correr.

-¡No uses la varita! ¡Sólo harás que nos suelte, y podemos morir en la caída!

-¿Y qué quieres que haga? ¿Le escribo un mensaje de amor con la pluma o qué?-dijo él, todavía concentrado en el próximo hechizo que iba a lanzar.

-¡Scorpius, claro!-dijo ella con una amplia sonrisa-¡Coge la pluma y hazle cosquillas! ¡Los gigantes se duermen con ellas!

Como pudo, siguió las indicaciones de la pelirroja y comenzó a pasear la pluma por la superficie de la criatura. Al poco tiempo, se derrumbó en el suelo, y por suerte, Rose y Scorpius cayeron en su blanda y enorme barriga.

-¡Has estado genial!-le dijo ella.

Scorpius clavó sus ojos en los claros de la castaña.

-No, tú has estado genial. ¡Gracias a Merlín que eres una sabelotodo!


Cinco días después.

-Rose Weasley y Scorpius Malfoy-dijo el profesor Binns, sosteniendo el pergamino en el que habían escrito su trabajo-Una redacción excelente. Si no supiera que es prácticamente imposible, hasta hubiera creído que os habéis adentrado en el bosque.

Y aunque en cinco días todo había vuelto a la normalidad, y a ambos les costaba bastante aguantar y no llevarle la contraria al otro, el rubio y la pelirroja se lanzaron una mirada fugaz sin poder evitar soltar una sonrisa traviesa ante tal comentario.


¿Qué os ha parecido?

Quiero avisar de una cosa: En el tercer año empezarán florecer los sentimientos de la pareja protagonista! ;)

Supongo que no tardaré mucho en actualizar, pues ya casi tengo acabado el siguiente capítulo.

Y recordad, los reviews hacen feliz al autor... ¿Me hacéis feliz? Porfiiiii :)

Un beso, y muchas gracias por leer.

María.