Segundo capitulo. Notas siempre al final :)

No soy rubia, inglesa ni rica, así que los personajes de Harry Potter no me pertenecen sino a Jotaka. Este Fic fue creado para "Desafios" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black". Escogiendo la lista de "El lado oscuro".


Capitulo 2.- Pereza.

Otra luna llena había pasado, y él de nuevo despertaba en la enfermería del colegio bajo los cuidados atentos pero estrictos de Madame Pomfrey. Intento girar la cabeza a un costado, sin embargo, el crujir de sus huesos mas el dolor ejercido por sus articulaciones con ese insignificante movimiento, basto para hacerle desistir. Paso su lengua sobre sus labios, intentando humedecerlos y hacer desaparecer la sensación pastosa, aunque sabía que ingerir las distintas pociones que ayudaban a su cuerpo a recuperarse le dejaban con sensaciones de deshidratación por varias horas, así que era caso perdido. Remus apenas y se removió un poco, debatiéndose entre el dolor y el sueño… afuera llovía y el viento golpeteaba con ritmo descompasado los cristales, los parpados le pesaban… bostezo con pereza y dejo que las sensaciones embargaran su cuerpo, seguro que el sueño vencería en algunas horas sobre el dolor y cansancio.


Siempre era la misma después de abandonar la enfermería: agradecer a madame Pomfrey y en ocasiones a Dumbledore, subir las decenas de escalones hasta el séptimo piso –siempre preguntándose mentalmente a quien se le ocurrió la gran idea de hacer la sala común de Gryffindor en una de las partes más altas del castillo– arrastrando sus pies, cuerpo y su alma –casi literal–, y llegar a su cuarto, donde por lo menos uno de sus amigos le esperaba para preguntarle cómo se sentía, una pregunta bastante tonta a su sentido común, es que, después de siete años… bueno, tal vez exageraba, pero después de cada transformación su humor no era el mejor.

– Lunatico, levántate – escucho la molesta vocecita de James, alargando la ultima silaba y para colmo, saltando sobre su cama cual mocoso de tres años.

– Venga lobito, que tenemos clase dobles con las serpientes – y ahora Sirius molestaba su armonioso descanso-sueño-retiro espiritual en su plan soy buen alumno, que no le pegaba para nada.

– ¿Desde cuándo te preocupas por las clases? – pregunto James aun en plan infantil, Remus no lo miraba pues tenía la cabeza escondida debajo de sus almohadas, pero podía jurar que cornamenta miraba a Sirius con los ojos entrecerrados y con una mano tras su cabeza, desconcertado.

– Cada vez más idiota hermano, tú no entiendes que no hay nada mejor que empezar el día "saludando" a nuestro amigo Quejicus.

Remus ajusto las almohadas a los costados de su cabeza, al sentir como la risa de Sirius y los bufidos y reclamos de James taladraba sus sensibles oídos ¡No pidan permanecer callados cinco minutos! No supo en qué momento sus quejidos se convirtieron en feroces gruñidos, pero lo imagino cuando James azoto la puerta del dormitorio y logro captar las últimas palabras de Black, quejándose de su poca paciencia hacia ellos.

Pero a Remus Lupin todo le daba igual ese día, le daba igual si era un hermoso amanecer de verano con pajaritos cantando y un rico desayuno cortesía de los elfos, o si era una horrible tarde lluviosa a principios de invierno, con ventisca y desagradables plagas de mosquitos. Él solo quería dormir, retozar en su cama, dormir, perderse en el silencio, dormir, bostezar hasta que los maxilares le dolieran, dormir, tal vez comer algo de chocolate –que le daba bastante tedio dejar la comodidad de su cama para ir a buscar una barra–, y continuar durmiendo. Si, con esa mentalidad no ganaría el premio al estudiante más activo, pero es que no le apetecía en lo mínimo hacer un sobreesfuerzo que fuera más allá de pensar y respirar.

No supo cuantas horas pasaron, pero debieron ser muchas, pues sus amigos estaban de regreso, gritando idioteces a tal volumen que estaba seguro podían llegar a ser la envidia de una banshee. De nuevo, James y Sirius empezaron a molestarlo, hasta lo compararon con Fang, el perro cobarde y poco activo de Hagrid, pero Remus no los estaba escuchando.

– Enserio Lupino, de solo verte me da flojera – dijo Sirius – y eso no es nada elegante, nada merodeador y nada divertido.

– Black, solo déjenme dormir – se quejo Remus en tono cansado. Peter y James cerraron la boca de golpe, a sabiendas que el castaño solo utilizaba los apellidos cuando en realidad estaba molesto o en un punto muy cercano a hechizarlos.

– ¡Es por tu bien! si sigues así de perezoso, te pondrás gordo y reumático. Serás un lobo sarnoso y horrible.

Canuto movía sus manos de un lado al otro, gesticulando muy al estilo mimo lo dicho a palabras. La risa de los otros dos merodeadores no se hizo esperar, la imaginación de James era demasiado activa y pues Peter… cualquier cosa dicha por Black era divertida y genial.

Pero Remus se encogió más en su lugar, abrazando su almohada y haciendo oídos sordos. Total, un día de ocio lo tenía cualquiera, que tampoco es que quisiera pasarse haciendo el tonto los siete días de la semana. Aunque una molesta voz en su subconsciente le recordaba que en los últimos meses su "cualquier día" se estaba haciendo más constante, pues últimamente su calendario de pereza se daba por al menos un día al mes, justo después de salir de la enfermería.

Yo no soy perezoso, solo necesito reposo.

Y con esa excusa, Remus se abandonaba a las tentaciones de no hacer nada.


Segundo capitulo, aun en la linea de los merodeadores. Amo a Remus, y si bien me hubiera encantando escribir algo sobre su autocompación (Odio eso!) me conformo con este pequeñito que ha salido: Pereza. Siempre he imaginado que el lobito después de sus transformaciones lo único que deseaba era no hacer nada :) Pero siempre queriendo el ser tan encantadoramente responsable u.u! En fin, nos seguimos leyendo.

Si lees y dejas un comentario me harás muy feliz, no son reglamentarios, pero ayudan a saber en que puedo mejorar.

Andy