Antes de la media noche, aquí estoy actualizando esta locura de mi parte. No esperé tener una respuesta tan rápida y sobre todo positiva. espero poder contestar a sus rr más adelante, por ahora los dejo con el siguiente capitulo sin antes hacer hincapié de que esta no es una historia muy seria, tampoco muy divertida ya que no me considero una escritora graciosa por lo que les agradezco mucho su lectura, ya que es mi primer crossover les pido que me den la oportunidad, ha sido complicado lidiar con tantos personajes al mismo tiempo y también mi estreno en la narrativa de batallas. soy completamente nueva en este ámbito.
...
Capítulo 16
El ADN sayajin.
—¿Impresionado?
Por primera, y quizás única vez, la presentación de Eron había sido magistral.
—¿Qué rayos has hecho? —Preguntó Trunks. Su mandíbula apretada, sus dientes chirriando.
La risa de Eron estalló. Largó una carcajada mientras su cuerpo se arqueaba hacia atrás. Luego miró al guerrero con ojos entrecerrados y lo apuntó con un dedo.
Trunks se puso en guardia.
—Me he vuelto como tú, he logrado obtener tu fuerza… tu genética —Siseó.
—¿Cómo te…?
—¡¿Cómo te atreves a interrumpir la bella vista de dos enamorados?! —En lo alto de los escombros de un local estaba Sailor Júpiter con el resto de las Inners Scouts—. ¡No te permitiré interrumpir momentos tan importantes! —Gritó Sailor Júpiter más roja que la falda de Sailor Mars.
Las Sailors Scouts se voltearon a ver sin entender las palabras de Júpiter.
«¡Escuincla tonta! ¿Qué no se cansan de interrumpir mis perfectos ambientes». Pensó Eron Frustrado.
Dirigió una de sus manos a la Sailor.
Trunks miró el rayo salir de su anillo, en milisegundos sintió que el pecho se le oprimía, luego corrió a su súper velocidad, tenía que dar más de sí, si esta vez no quería que el rayo oscuro impactara con el cuerpo de Makoto, o el suyo, nuevamente, y extirpara su esfera de esencia. Su aplomo y decisión hicieron que esta vez no compitiera contra él. Alcanzó a tomar a Júpiter en sus brazos y expulsó una onda de energía, lo suficientemente grande para apartar a las demás del rango.
El rayo pasó de largo y desapareció.
—¡Vaya Sayaman! ¡Nosotras también te apreciamos! —Se quejó Venus mientras se sobaba sobre la parte trasera de la falda.
Eron los miró ofuscado, como siempre el defensor terminaba por sorprenderle, ahora había alcanzado una gran velocidad y había superado en tiempo al rayo de su preciado anillo, con el que obtenía las esferas de esencia de las personas, para su amo.
Sin embargo Eron sonrió de lado, cuando la revelación llegó de golpe.
—Vaya, me parece que he descubierto tu debilidad—dijo Eron. Poniendo énfasis en la última palabra, como si la deletreara para que ellos lo comprendieran.
El rostro de los defensores fue atravesado por el impacto. Las chicas abrieron sus ojos de sorpresa.
Trunks lo miró furioso. Al parecer su rescate a Makoto lo había evidenciado, pero ¿qué más podría haber hecho? Maldijo a Eron mentalmente, estaba seguro de que su reacción anterior bien podría traer consecuencias.
Su furia fue en incremento.
Dejó a Júpiter en el suelo lentamente, junto a las demás y la soltó de su amarre. Cuando soltó su cintura sintió una gran resistencia a desprotegerla, pero era su deber destruir todo eso en lo que Eron se había convertido. Caminó dos pasos hacía Eron y se lanzó al ataque.
—¡Eres un maldito insecto!
(Perdón, creo que se escapó una línea de Vegeta).
El golpe dio directo a la quijada, el rostro de Eron giró un poco, pero lo regresó con una gran sonrisa. Trunks pudo sentir los músculos de su cara duros como acero.
—¿Crees que mentía antes? —dijo con sorna Eron.
Trunks retrocedió un poco, algo pasmado, pero se recuperó un instante después. Llevó sus cejas más abajo e incrementó su poder de pelea y se lanzó de nuevo.
—¡Te aprovechaste de mi cuerpo para tus asquerosos experimentos!
Esta vez Trunks intentó golpear su vientre, pero Eron paró su golpe con una mano.
—No creí que te pondrías tan sensible.
—¡Maldito idiota! ¡Mi sangre es de realeza Saiyajin!
(—¡No te metas en mi fic, Vegeta!
— ¡Ese insecto se atrevió a jugar con nuestra sangre!
—¡Yo soy la escritora de este fic! Bue… bueno de estos capítulos…!
—¡Me importa un carajo mujer terrícola! ¡Trunks tiene que defender su sangre sayajin!
—¡Bah!, ustedes los sayajin y su sangre… disculpen, llamaré a Bulma, por favor sigan leyendo).
Trunks estampó ambos puños en su cara y Eron salió volando un montón de metros, dejando un surco a su paso.
«¿Realeza? ¿Saiyajin? —Se preguntó Eron. Un hilo de sangre salió por su boca—. ¿A qué se refiere con eso?». Sonrió de lado y se incorporó. —Ahora verás lo poderoso que me he vuelto. Te haré desear la muerte y después me llevaré tu esfera de esencia como trofeo para mi amo.
—¿Mars, te encuentras bien? —preguntó Venus.
Sailor Mars no se había levantado y parecía perdida en sí misma.
—No…, la energía que despide Eron… oh —Mercury se apresuró a ayudarla a levantarse, al tomarla de un brazo—, es espantosa —dijo entrecerrando sus ojos violáceos.
—No puedo creer lo que ha hecho —dijo Júpiter.
Trunks había arrojado a Eron de un golpe, pero estaba realmente preocupada por el cambio de éste.
—¿Cómo es posible que Eron se haya convertido en un súper saiyajin? —Preguntó Moon.
—Recuerden que Eron tiene la capacidad de controlar su cuerpo a nivel molecular, puede obtener las características de otros seres vivos por medio de su ADN —dijo Ami, con su visor en funcionamiento.
—¿Entonces quieres… quieres decir que Eron es un súper Saiyajin como Trunks? —Preguntó Moon.
—Lamento decirlo… pero así es —contestó Mercury.
—¡Oh no! Trunks está en problemas —dijo Venus.
La angustia se instaló en el pecho de la Sailor del trueno.
—¡No, Trunks es más fuerte! Eron sólo es un falso Saiyajin —dijo Júpiter con puños cerrados.
—Oh… chicas, lamento decirlo, pero estamos en problemas —dijo Mars.
Unos portales, a su lado, comenzaron a abrirse y por ellos empezaron a salir un sin número de saqueadores. Las bestias esas, con apariencia de gato, que se dedicaban a saquear los almacenes de materias primas, y que de paso intentaban darles pelea.
Trunks se encontraba asqueado y realmente enfadado. Ver que otras personas, como Eron, podían tomar sus "propiedades de Saiyajin", si podía decirse así, y usarlas para su propio beneficio, peor aún, para destruir y dañar a gente inocente, lo tenía enfermo.
—¿Realmente quieres probar lo que estás diciendo? ¿Crees que puedes igualar mi fuerza? —Trunks elevó un puño frente a su rostro.
—Claro que puedo hacerlo —dijo Eron muy confiado—. No por nada soy el científico más importante que mi Amo ha tenido en sus filas, y te lo demostraré ahora.
—¡Si tanto ansías hacerlo, la única manera en que aceptaré acabar contigo es moviendo la pelea a un lugar deshabitado!
Eron rió.
—Clásico del defensor, su prioridad: proteger a los demás —dijo con sorna.
—Creí que tenías como prioridad tus resultados científicos —dijo Trunks sonriendo —. Vamos Eron, ¿No deseas medir fuerzas? —. Animó fingiendo una empatía que no sentía.
Eron miró a lo lejos, los saqueadores tenían ocupadas a las Scouts. ¿Cómo podía pensar que conseguiría obligarlo a retirarse del lugar? Él tenía las de ganar, ahora era tan fuerte como él, no, él era mucho más poderoso que él. Había revisado bien los niveles de poder que Sayaman tenía, y en ese momento él mismo los superaba. El defensor no veía la lucha de las Scouts, estaba muy confiado en ellas, en realidad Eron podía darse cualquier lujo y hacer lo que le placiera. Quería pelear a muerte contra él, y precisamente eso era lo que deseaba Sayaman. Podía darse cuenta por la tirria concentrada en sus ojos. El haberse convertido en un ser como él lo tenía cabreado. ¿Qué importaba moverse o no?, lo haría polvo y se llevaría su esfera de esencia y lo único importante en todo eso era que le demostraría de lo que con su inteligencia era capaz de hacer.
—No soy una persona complaciente, pero por ser tu último día de vida, te daré el gusto —. Resolvió.
Trunks no esperó más y despegó a su súper velocidad.
Las Sailors seguían repartiendo ataques a cada uno de los saqueadores que las atacaba.
—¿A dónde van? —pregunto Venus.
Eron acababa de despegar, él y Trunks se alejaban rápidamente del lugar volando.
—¡No, Trunks! —gritó Júpiter.
Emprendió una carrera hacía ellos, lanzó una taque a un saqueador poniéndolo fuera de combate, pero unos metros después se detuvo, era imposible seguirlos.
Pronto los perdió de vista.
Trunks encontró un lugar despejado a los pocos minutos de volar. El paisaje no era tan desolado como él hubiera querido, más bien era un descampado algo extenso y rodeado de enormes árboles que se extendían a lo largo de un riachuelo.
Ambos aterrizaron a unos cuantos metros de distancia. El viento sopló meciendo las hojas de los árboles, que se desprendieron e hicieron remolinos a su alrededor. Sayaman lucía una reacia mirada atreves de su negro antifaz.
—Realmente espero que puedas ser un digno oponente de combate Eron, sería una pena que no puedas seguirme el paso como siempre —dijo Sayaman.
—No te atrevas a subestimarme.
Y entonces la batalla comenzó. Sayaman se movió tan rápido que colocó un gancho en el vientre de Eron. El golpe lo sacudió, la saliva escapó de su boca y por un momento lo hizo perder toda la concentración. Sayaman tomó altura de un salto para rematarlo con ambos puños, pero Eron se movió y le lanzó una patada.
—Vaya, al parecer sí me has aprendido algo… —declaró Sayaman frunciendo el ceño, mirando a Eron—. ¡Pero aun así eres una rata de laboratorio!
Se movió de nuevo, subió su puño y mandó a volar a Eron a unos metros. El cuerpo de Eron se arqueó hacia abajo, en el aire Trunks lo tomó del cuello con un brazo y comenzaron a forcejear. Eron llevó ambas manos a su brazo, intentando soltarse.
—Tienes fuerza, pero no te servirá de nada —aseveró Sayaman.
Eron le dio un codazo en el costado, pero Trunks no se inmutó. Luego lo intentó dos veces más, el aire apenas comenzaba a hacerle falta.
—¿Eso es todo lo que tienes? Que mal—dijo Sayaman.
Estaba desquitando todo su coraje de la mejor manera, era él quien le haría pagar por robar su ADN, invadir esa tierra e intentar lastimar a Makoto. Eron se arrepentiría de todo.
Eron estaba en un aprieto, después de tanto entrenamiento, no podía ser posible que Sayaman lo tuviera en ese predicamento. Su frustración comenzó a crecer, así como la falta de aire y las gotas de sudor en su frente. Entre más se movía, Sayaman aplicaba más fuerza. Entonces Eron hizo lo mejor que podía hacer, concentrar su ira. El ki se acumuló a su alrededor y volvió a golpear a Sayaman y esta vez pudo zafarse. Tomó distancia en cuanto se soltó y Trunks frunció el ceño.
—Sé lo que eres y como funcionas —dijo Eron en cuanto recuperó la voz.
—No tengo la intención de convertirme en uno de tus objetos de estudio —dijo Trunks.
—No lo has decidido tú —Eron sonrió de lado—. Entre más ira sientas, más poder invocas.
—¡Enfadarse sólo es el principio!
Trunks volvió a atacar y Eron avanzó hacia él. Esta vez ya no quería tener un interrogatorio, sólo quería eliminarlo de una vez por todas y Eron se estaba entregando a la pelea. Repartieron golpes y patadas por una parte de la zona, el sonido de los golpes cimbraba y mecía las hojas con su potencia.
Eron tenía una velocidad que Trunks nunca antes le había visto en ninguna de sus transformaciones. Sus tácticas de evasión no eran malas, en definitiva Trunks podía ver que Eron poseía la fuerza y la capacidad del poder de su raza, pero nada de eso sería suficiente. Incrementó su velocidad y lanzó a Eron con una explosión de energía a estrellarse con el tronco de un árbol. El grueso tronco se partió a la mitad y movió de su lugar a los árboles detrás de él.
Trunks subió unos cuantos metros y descargó una ráfaga de esferas doradas que al impactarse contra Eron levantaron polvo y se perdió la visión. Cuando Trunks dejó de lanzar ataques pasaron unos segundos y entonces Eron salió volando a una velocidad impresionante, su rostro en furia, y golpeó a Trunks directo en el pecho. El viajero del tiempo giró su cuerpo en el aire y se detuvo.
Eron sudaba copiosamente y su pecho subía y bajaba agitadamente. Gran parte de su traje estaba rasgado, desde el pecho hasta la cadera, una rodilla estaba al descubierto y sangraba. Se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano.
La lucha se reanudó.
Tener las células de un sayajin drogando todo su sistema era lo más increíble que Eron había experimentado, sin embargo nunca en su larga vida había sostenido una pelea de aquel calibre. Su cuerpo estaba cansado, mientras intentaba mantener la súper velocidad que Sayaman manejaba, probablemente desde que fuera un niño.
Trunks se había dado cuenta de todos esos detalles. Eron no era un mal peleador, lo había demostrado, pero esa pelea definitivamente estaba decidida. Tomó un espacio y moviendo rápidamente los brazos, conectó uno de sus mejores ataques. Eron recibió un daño considerable en su cuerpo.
—¡Aaahh! —gritó de dolor.
Perdió la transformación de Super Sayajin, su cabello retomó a su castaño claro y cayó tan pesado que rodó mientras descendía, con el cuerpo flojo quedó boca abajo. La cara enterrada en los límites del riachuelo.
Trunks bajó despacio hasta que sus botas tocaron el suelo y caminó a donde estaba Eron. Lo tomó de su cabellera castaña y levantó su malherido rostro.
—Así… así que Saiyajin ¿No? —articuló con esfuerzo.
—¡Callate!
—Ahora eres un libro abierto para mí.
Trunks golpeó con el codo en el costado de la cara y la vista de Eron se nubló de dolor.
—¡Sólo eres un fraude! ¡Una sabandija y acabaré contigo en este instante!
Trunks lo apoyó sobre una roca, lo tomó del pecho, arrugando su traje negro. Había algo debajo de él, sujetado de su cuello. Trunks lo podía sentir bajo la tela.
Entonces Eron recobró la conciencia. Con los ojos bien abiertos, apuntó la mano al rostro de Sayaman y liberó el rayo de su anillo. Trunks retrocedió evitándolo apenas.
—¡Victoria a nuestra causa! —gritó Eron y, tras su conocida frase, desapareció.
—¡Nooooooo!
Con el grito Trunks liberó un aura de poder que jamás había experimentado y siguió liberando el gran enfado que tenía por haber dejado que Eron se le escapara de las manos.
A unos cuantos kilómetros de allí, las Sailors Scouts seguían luchando contra los saqueadores. Uranus, Neptune y Plut se les habían unido, así como Tuksedo Mask.
—¡Tierra Tiembla!
—¡Maremoto de Neptuno!
El área dónde se encontraban luchando estaba devastada. Los impactos de los ataques de las scouts tampoco ayudaban. Las personas habían huido desde mucho tiempo atrás y no quedaban más que ellos en muchos metros a la redonda.
—¡Ten cuidado Sailor Moon! —gritó Mars.
Como siempre Sailor Moon había quedado en una situación peligrosa, un saqueador la había acorralado bajo un techo a punto de caer. Era demasiado tarde para realizar su ataque. Un pedazo de concreto golpeó su cabeza, el edificio comenzó a temblar. El saqueador retrocedió mientras todo vibraba en el suelo.
—¡Sal de ahí! —Apresuró Tuxedo Mask.
Moon corrió lo más rápido que pudo, colocó sus brazos frente al rostro y todas se tiraron al suelo.
La tierra se sacudió y las construcciones que estaban por colapsarse se derrumbaron. El polvo del concreto llenó el lugar y las sailors se aferraron al suelo mientras pedazos de pared y vidrios volaban a su alrededor. Los saqueadores que quedaban comenzaron a brincar hacía los portales que un momento después desaparecieron y dejaron al resto de los que no pudieron cruzar.
—¡¿Qué es lo que está pasando?! —preguntó Uranus.
—Noooo… —gritó Mars y se tomó de la cabeza.
—¡Me parece que Trunks está liberando demasiada energía! —informó Mercury.
Un momento después el temblor cesó.
—Parece que ya terminó… —dijo Moon en brazos de su amado.
Luego miraron a su alrededor.
—¡Miren! —gritó Venus señalando al cielo.
Una estela se aproximaba a gran velocidad. Las Sailors se prepararon para regresar al ataque. Un segundo después se dieron cuenta de que era Trunks. Él, con una gran fuerza, aterrizó en el asfalto hundiéndolo y mandando a volar pedazos de él. Miró con ojos hechos furia y, por un momento, todos se petrificaron.
—¡Aún lado! —gritó.
Elevó su brazo derecho y lanzó esferas de energía doradas a todos lados. Las Sailors se volvieron a tirar al piso. Los rayos de Trunks se impactaron en los saqueadores, que no pudieron poner resistencia, y sus cuerpos explotaron al hacer contacto con la energía.
Cuando todo hubo terminado el lugar era más que deplorable. Todo estaba derrumbado, deshabitado y el fuego consumía las sobras de aquella guerra.
Sailor Mars fue la primera en ponerse de pie. Caminó hasta a estar a dos pasos del hibrido Saiyajin.
—¡¿Qué rayos te sucede?! ¡Pudiste habernos matado! —gritó en su cara.
Pero Trunks sólo la miró duramente.
—Cálmate Rei —dijo Venus y la retiró.
Uranus, Neptune y Plut lo miraban desde lejos. Las dos primeras cruzadas de brazos y la última sosteniendo su largo báculo.
—Trunks… —dijo Júpiter—. ¿Te encuentras bien?
—No… Eron escapó otra vez —dijo apretando el ceño todavía más.
—No lo dejaremos salirse con la suya —dijo Moon.
—Lo haré pagar por lo que ha hecho —dijo con los puños apretados frente a él, mientras intentaba controlar su gran enfado.
Todos lo miraron por un momento que se volvió algo incómodo. Luego Trunks respiró profundamente.
—Lo siento… —dijo—. Lamento que mi poder ocasione estas cosas. Eron ahora lo ha usado para provocar todo esto —dijo refiriéndose a toda la devastación que los rodeaba—, y yo no he podido hacer nada para detenerlo… las esferas de las personas…
—Deja de pensar en eso —lo interrumpió Plut—. No es tu culpa —Ante las palabras de la sailor todos asintieron con seriedad—. No me equivoqué al traerte aquí…
Las Outers Scouts se giraron para partir y desaparecieron, dejando otro momento de silencio tras las palabras de la guardiana.
«¿En verdad lo cree? —Pensó Trunks—. ¿Habla en serio? ¿Después de qué por mí están en esta situación?». —Lo lamento Rei —dijo con pena—. Perdónenme todos… yo no…
—No des disculpas —dijo Júpiter.
—Sí, ya sabemos que tienes un enorme poder —dijo Mercury.
Júpiter rodeó la cintura del chico con sus brazos y lo miró con orgullo. Trunks se sonrojó y se rascó la cabeza mientras no sabía que decir. Tener la aceptación de todas y de Darien era algo invaluable.
—Pero podrías tener un poco de cuidado la próxima vez —dijo Mars de brazos cruzados. Lo miró de soslayo y Trunks sonrió.
—Ya han sido demasiadas escusas Eron.
La voz gélida y vacía de Kyristian se hizo eco en el lugar. Sentado sobre su enorme trono sus ojos púrpura llameaban.
—Le suplico me permita informar sobre mi última misión… —dijo Eron. Su cuerpo estaba realmente herido, sangraba profusamente de varios cortes en su pecho, estaba sucio y macilento. Su voz, por más que se esforzaba, delataba que estaba en una agonía de dolor—. Le aseguro que la información recabada es de importancia…
Los ojos de Kyristian brillaron de manera intensa en su particular fulgor púrpura.
—¿Qué tienes que decir a tu favor?
—He descubierto una de las debilidades de Sayaman, que no tienen que ver con su fuerza, así como la raza de su origen —Apresuró Eron.
—¿Y cuáles son estas?
—Es evidente que el defensor protege en demasía a la Sailor del Trueno y él mismo me ha revelado su origen de raza Saiyajin.
—Saiyajin… —La mente del amo divagó por unos segundos—. Así que Saiyajin —Sonrió—. Me darás un informe detallado más tarde, por ahora será Arlakk quien se encargue de las misiones, hay algo muy importante que tiene que resolver. —Continuó. Rezagado casi al fondo de la habitación, bajo la enorme ala de su sombrero, Arlakk no reprimió una leve sonrisa—. Eron tendrás más tiempo para reforzar tu investigación de ADN y la próxima vez, no permitiré que entres a Dominia derrotado —Eron sonrió en un rictus de dolor, para colmo de Arlakk—. Sorin… —Llamó el amo.
A unos metros del doliente cuerpo de Eron, de pie como una estatua, casi imperceptible por su quietud sobre humana, estaba Sorin. La androide jefa del departamento de armamentos y de la seguridad interna de Dominia. Calva y blanca como la nieve, vestida con un traje de combate color turquesa, llevaba botas y un chaleco en negro, que a Trunks le había recordado la vestimenta de su padre.
—El proyecto Nevada Oscura está próximo a completarse, nos falta muy poco para que nuestra flota esté lista —informó, con su voz carente de emoción, casi como una máquina.
—Muy bien, pueden retirarse.
Arlakk y Sorin se retiraron en el acto, Eron tuvo que obligarse a desdoblarse de sí mismo, apoyar sus brazos sobre el piso y levantarse de su precaria inclinación a su amo, posición en la que había permanecido intentando no desfallecer, para girar despacio y emprender su salida por la enorme y alta puerta doble del trono del amo.
Por hoy la había librado, casi por un golpe de suerte, pero los recuerdos de su batalla con Sayaman estaban impresos en su piel, y mientras él caminaba de regreso a su laboratorio, encontrado en el camino por Arna, su mano derecha en el laboratorio, no podía dejar de convencerse a sí mismo de que la próxima vez él le derrotaría, sin importar lo que tuviera que hacer.
En el dojo Tendo, Kasumi servía la comida. Genma y su padre entraban después de sostener su partido de mesa cotidiano. Nabiki, que se encontraba frente al televisor, sostenía su cabeza sobre la palma de su mano, el codo en la mesa. Su gesto de fastidio. Tomó el control y cambió de canal a capricho. Su mirada a través de su copete, aburrida.
—Interrumpimos este programa para trasmitir los últimos acontecimientos en Minato.
Nabiki dejó un canal que transmitía un reporte especial. En la pantalla un helicóptero sobre volaba una zona, que Nabiki no reconoció por su estado. Se veían edificios destruidos y fuego en las calles.
—Las personas que se encontraban en el momento del ataque, han informado que se trata de las criaturas que han estado asediando a Tokio en las últimas semanas —continuó el reportero—. Las Sailor Scouts y el héroe conocido como Sayaman tuvieron un encuentro con ellos.
Ahora una mujer era entrevistada.
—Había un sujeto muy parecido a Sayaman, con el cabello rubio como fuego. Él fue quien mató a todas las personas.
La cámara giró a lo lejos, donde varios cuerpos estaban en la calle, cubiertos por sábanas blancas.
¡CRASH!
Nabiki giró su rostro furiosamente a un lado. Akane, que llevaba el arroz frito en un platón, lo había dejado caer, para llevar sus manos a su boca, ante la impresión de las imágenes trasmitidas. Genma y su padre, estaban tras su espalda, en un completo silencio.
—Hoy, como en las últimas ocasiones el enfrentamiento ha dejado varios muertos, las autopsias de los últimos casos que han sido investigados no revelan la causa de muerte…
Akane salió de la habitación con prisa. Nabiki hizo un mohín que revelaba su falta de indiferencia tan común en ella.
—¡¿El poder de destruir un planeta entero?!... —Haruka perdió la voz.
Hotaru se escondía tras el marco de su puerta. Allí, ajenas a su presencia, papá Haruka, mamá Michiru y mamá Setsuna estaban discutiendo en la sala. Papá Haruka caminaba de un lado a otro. Mamá Michiru se encontraba sentaba sobre el gran sillón que ocupaba la mayor parte de la habitación. Estaba inclinada con sus manos entrelazadas. Mientras que mamá Setsuna estaba cruzada de piernas y brazos, con los ojos cerrados, pensativa. Su semblante sereno pese a los gritos de Haruka.
La luna creciente se miraba a través del gran ventanal, su luz y la luz de las lámparas iluminaban la sala en esa noche.
—¡Eso es demasiado poder! —Empezó de nueva cuenta.
—No lo es —le reprendió Setsuna.
Michiru sólo abrió la boca, luego bajó la mirada y frunció el ceño.
—Pero podría escapársele de las manos y destruirlo todo —apuntó Haruka.
—No lo hará, su corazón es puro —contestó en el acto la guardiana.
—Se suponía que sólo Hotaru tenía ese poder, cuando ella… —comenzó Haruka, pero Setsuna la interrumpió.
—Bien sabes que son cosas diferentes —dijo poniéndose de pie y caminando al ventanal—. El poder de Sailor Saturno reside en la destrucción total de los mundos, para que de ése modo se pueda llevar a cabo del renacimiento. El poder que le concede su planeta. En cambio el poder de Trunks viene de su propio ser. Es de su sangre, sangre guerrera de la raza Saiyajin, de quien obtiene su fuerza. Si él quisiera destruir el planeta entero perecería con él —Setsuna miró a Haruka—, pero de ninguna manera reencarnaría, no como Hotaru.
—Entonces escucha bien lo que estas diciendo Setsuna. Has traído a un extraño, de otra dimensión, a luchar por nuestro planeta, con la excusa de que él rompió nuestra barrera dimensional, y ya estuvo a punto de morir una vez… ¡No deberíamos de tomar tantos riesgos!
—Los tomaremos según nos convenga mejor para nuestro futuro.
—No recuerdo que hayas pedido nuestra opinión acerca de eso —reprochó Haruka.
—¿Habría sido otra tu opinión? —inquirió Setsuna mirándola.
Haruka sonrió de lado.
—Nosotras siempre hemos sido suficiente para proteger a la tierra y a nuestra princesa.
—Entonces tienes que ver mi punto —Y Setsuna volvió a mirar por la ventana.
—¿Punto?... —Los ojos de Haruka desorbitaron un poco—. ¿Cuál punto?
—Cuándo Trunks cruzó a nuestra dimensión ésta cambió —Setsuna largó un gran suspiro— Al principio todo se resolvió sin necesidad de mi intervención, los sucesos acaecidos posteriormente pudimos manejarlos, sin embargo es evidente que ése hecho terminaría afectando nuestra realidad tarde o temprano —Setsuna elevó una mano para tocar el cristal del ventanal y miró fijamente hacía la luna—. Entrar en detalles no es mi tarea, mi única obligación es salvaguardar que todo marche como debería, en el mejor de los casos. Y traer a Trunks a nuestra realidad, una vez más, es un riesgo que tenemos que tomar si queremos que exista un futuro.
—¿Estás diciendo que la presencia de Trunks estaba en tus visiones de nuestro futuro? —preguntó Michiru, por primera vez participando en la conversación.
Había sorpresa en los ojos de ambas compañeras.
—Al igual que en aquella ocasión no puedo decirles nada, cualquier decisión que tomemos a estas alturas afectará el futuro de la existencia de Tokio de Cristal.
Haruka se llevó una mano a la cien.
—Sigo sin entender Setsuna… aún no lo comprendo.
—Sí —dijo Michiru y se puso de pie— Estás ocultándonos algo, ¿por qué?
Setsuna guardó un momento de silencio, sus ojos estaban entrecerrados, mucho más sombríos de lo normal.
—Dejaran que Trunks nos brinde su ayuda. Momentos difíciles nos aguardan y estar divididos no nos conviene.
Hotaru sonrió desde su escondite y regresó a su recamara feliz.
Dos días después del ataque de Eron, las Sailors se reunieron en el templo Hikawa mientras la tarde empezaba a caer. Setsuna los había alentado a realizar el plan de Ami antes de que se diera un nuevo ataque.
A mitad del patio, y brillando por los últimos rayos del sol, estaba una maquina parecida a un huevo, unas largas patas la sostenían y la rodeaban una especie de proyectiles amarillos, como el resto de la pintura que lucía. En la parte superior tenía un gran casco transparente. En uno de los proyectiles, sobre un número 1 se leía la leyenda HOPE!
La máquina del tiempo era observada por la mayoría de las scouts.
—Esto es lo último —dijo Trunks, al inclinarse dentro y sacar un pequeño mini bar. Ahora mismo ese aparato le traía muchos recuerdos.
Uranus golpeó la base con la palma y luego el codo.
—¿Estás seguro de que podrán concretar el viaje? —preguntó insegura.
—No creo que haya problema —contestó Trunks. Dio un brinco y bajó el aparato. Lo colocó junto a otras cosas que estaban en el suelo—. Es todo el espacio que puedo hacer, espero que sea suficiente.
Luego tomó una capsula y guardó todo en ella.
—Es bastante interesante la tecnología de tu mundo —dijo Neptune.
Trunks sonrío complacido.
—Mi familia fue autora de muchos inventos en mi planeta.
—Vaya… ¿Entonces, si entendí bien, tu madre la creó para que tú viajaras al pasado y salvaras a tu mundo? —preguntó Uranus.
—¡Así es! —dijo Moon—. Nosotras lo conocimos antes de que llegara a salvarlos —Sus ojos como estrellas.
—Ehh… En realidad sólo entregué una cura y les advertí sobre lo que sucedería —dijo Trunks con pena. Sus mejillas sonrojadas.
—Y después regresó otra vez a pelear con los enemigos —dijo Mars mientras cerraba un puño con fuerza y juntaba las cejas.
—Sí, pero… —Interrumpió Trunks— lamentablemente morí en el intento, no fui tan fuerte para hacerle frente a un engendro llamado Cell. Ese sujeto me mató ahí y también en una línea del tiempo diferente, es una pena… pero mis amigos, mi familia, lograron tener un futuro diferente en su línea actual.
—Espera… —interrumpió Uranus—. ¿Quieres decir que tu futuro no cambió a consecuencia de lo que tú hiciste?
Las chicas y Trunks se quedaron mudas.
—¿Te refieres a que si mi futuro inmediato cambio de alguna manera por los cambios que hubo en el pasado? —preguntó Trunks.
Uranus sólo fue capaz de asentir.
—Pues no… las cosas no funcionan así.
—Pero te volviste más fuerte y los derrotaste en tu tiempo —dijo Júpiter mientras sus ojos parecían corazones.
Trunks se llevó una mano a la nuca apenado.
—Bu… bueno sí, gracias a las esferas del dragón, que aún existen en la otra realidad, reviví y desde que derroté a Cell, cuando intentó matarme, podemos vivir en paz.
—¿Esferas del Dragón? —preguntó Neptune.
—Sí, son unas esferas capaces de cumplir casi cualquier deseo —dijo con entusiasmo Venus.
—¿No sería increíble que existieran aquí? —preguntó Moon.
—Yo pediría un novio —dijo Venus.
—¡Sí, que romántico! —gritó Moon.
—¡Serena, tú tienes a Darien! —reprochó Mars.
Con todo el escándalo nadie, a excepción de Júpiter y Uranus se dieron cuenta de que la mirada de Trunks se había ensombrecido.
«Él está triste, ¿pero por qué?, ha salvado a su mundo, es un hombre extremadamente fuerte y sólo puede ser capaz de sentirse apenado mientras se le reconoce». Pensó Haruka y recordó las palabras de Setsuna.
Su corazón es puro.
El golpe vino fuerte y le hizo abrir los ojos.
Él se había sacrificado por su mundo, lo había hecho a pesar de que su futuro no había cambiado y ahora lo hacía por el de ellas, además, ella podía asegurar que amaba profundamente a Makoto, ¿de qué otra manera podría haber pasado tantos años entre ellos y estar ahora aquí, juntos? ¿Cuál motivo más grande que arriesgar su vida por la de ella? Seguramente él sólo sabía cargar responsabilidades abismales en sus hombros, sin pensar en cuán heroico resultaba eso para los demás.
Setsuna tenía toda la razón.
—Has sido un hombre muy valiente —dijo Neptune, adelantándose a sus pensamientos.
Otra vez el rubor en sus mejillas.
—Será un honor combatir a tu lado —dijo Uranus.
La rubia adelantó una mano, Trunks la estrechó. Las diferencias y dudas se habían disipado. Trunks pudo darse cuenta, en ese apretón, que al igual que Makoto, Haruka poseía una fuerza más elevada que la de las otras scouts.
—Tu mamá es realmente un genio —dijo Mercury. Ella estaba dándoles la espalda, mientras revisaba la máquina del tiempo con su computadora, justo como la última vez, cuando Trunks partió de su dimensión—. Nunca dejará de impresionarme…
—Ella es una mujer muy lista… —Trunks brincó y se sentó sobre el asiento del piloto y encendió la máquina—. Es un alivió que esté cargada —dijo—. Tarda mucho tiempo en recuperar la suficiente energía para dar otro viaje.
—¡Miren! Parece que alguien se acerca— dijo Venus, señalando a lo lejos los escalones del templo.
Un momento después Ranma y Ryoga aparecieron. Ranma vestía el traje de Son Goku. El antiguo disfraz que Trunks usaba antes de que las sailors descubrieran su identidad. Un traje que se veía como la típica vestimenta de un ninja, en color azul.
—Sentimos mucho la tardanza —dijo Ryoga apenado, bajando la cabeza.
—Sí, Ryoga insistió en venir y por eso no pude venir volado —dijo Ranma con fastidio— «Y si lo dejaba venir solo nunca hubiera llegado». Pensó para sí.
Ranma se acercó a la máquina del tiempo y le echó un ojo.
—Iremos muy ajustados allí —dijo.
Cuando bajó, de un salto, Ryoga lo encaró.
—Espero que te comportes a la altura, Ami es una chica que se respeta...
—¡Oh!, Cállate, no me molestes con tonterías, ¿Por qué mejor no vas y te declaras de una vez?
Ryoga intentó contestar pero el color subió hasta sus orejas. Como todos estaban muy cerca lo dejó por la paz.
Además, ellos no habían hablado desde la última vez que había ido a su casa a disculparse con ella, por todo el embrollo en el museo. Él había estado contento de contarle a ella sobre la nueva técnica que había dominado, pero Ami le había mencionado que ésta y su victoria frente a Ranma no le asegurarían el amor de Akane y eso lo enfurecido por dentro. La verdad él ya no estaba molesto, pero temía que ella si lo estuviera, después de todo él se había comportado muy inmaduro. Le había dolido que ella pensara que Akane no podría amarlo y salió corriendo como un cobarde al pensarlo. Luego había aparecido Ranma con Sailor Plut, seguido de Trunks y ahora todo estaba sucediendo muy rápido, que no habían vuelto a hablarse desde entonces.
—¡Ya estamos listos! —Anunció Mercury.
Ryoga la miró y tragó saliva.
—Creo que sólo falto yo —dijo Trunks y presionó su reloj. Las vestimentas de Super Sayaman lo vistieron. Luego pasó a Super Sayajin.
Todos, sin excepción, dieron un paso atrás.
—Estaremos montando guardia aquí —dijo Tuxedo Mask.
Ahora todos rodeaban la máquina.
—No hay problema, programaremos la máquina para regresar en pocos minutos —dijo Trunks.
—¡Mucha suerte chicos! —dijo Moon con las manos entrelazadas en el pecho.
Ranma y Trunks asintieron. Ambos ayudaron a subir a Ami a la nave y como pudieron se acomodaron. Trunks iba en el asiento de control y los otros dos en el diminuto asiento de atrás.
—¡Cuídate mucho Trunks! —gritó Makoto.
Trunks cerró el casco de la máquina, ajustó los controles y tomaron altura. Entonces la máquina del tiempo desapareció en un borrón.
Makoto suspiró y todos se quedaron mirando al cielo, dónde un segundo antes estaban los viajeros. La hora cero caía inhóspita sobre ellos.
...
Me alegra mucho saber que en el Fanfiction habemos muchos lectores del buen Julian, Cuando pensé escribir estos capítulos (y lo pensé mucho), no estaba segura de que le recordaran con claridad, por el tiempo transcurrido, pero me animé al comprobar que, en los sitios que les mencioné, a la fecha habemos quienes esperamos un final.
El Calabazo me alegra saber que te ha servido el url, olvidé mencionar que los capítulos empiezan a partir del 15, desde donde Julian lo dejó, una disculpa, corregiré el error.
Shunk Kisagari muchas gracias por tus palabras, ojalá y sí pueda sorprenderte y me alegra mucho tu opinión al ser un crossover, ya que no tengo experiencia en ellos.
Lord-Krun, bueno, fue algo extenso y me gustaría contarte que releí muchas veces la historia y siempre encontraba algo más. No soy Julian y no tengo idea de cómo él hubiera terminado el fic, intenté apegarme a las ideas que creí encontrar entre sus líneas, intenté hacerlo gracioso como él, natural y bien escrito, sin embargo copiarlo a él es algo imposible, así que espero que esta historia "No oficial" se preste para debatir sobre lo que él hubiera escrito y de cómo imaginaron que terminaría esta historia. Es por eso me que sorprendió mucho tu comentario, espero no decepcionarte y que aunque esté en ingles puedas seguir leyendo.
Muchas gracias y nos vemos en 17.
