Bueno gracias a una votación que hice en Facebook sobre cuál sería mi primer one-shot o historia de un capítulo del año. Gano mi pareja más popular y que tengo también más abandonada en mi página….EL NARUHINA. Una de mis más viejas OTP.
Así que espero disfruten.
Naruto no me pertenece.
HOSHI
Capítulo 2: Lo que los ojos no ven.
Pasar todo un día en el hospital no fue tan malo, los medicamentos para el dolor hicieron que su brazo no doliera tanto…aunque debería llevarlo vendado y con cabestrillo unos días. Jiraiya le había dicho que no tenía necesidad de ir a clases en los siguientes días de la semana, esto después de verlo luchar media hora con una camiseta. Si bien tenía ganas de agradecer a la chica que había salvado su trasero, de varias formas, supuso que podría hacerlo después.
Esos días extra descubrió lo difícil que era jugar video juegos con una sola mano.
Pero como buen friki se la paso viendo series de súper héroes y alguno que otro manga que había olvidado leer hasta el capítulo actual. No fue tan malo como supuso, incluso Sasuke y Sakura fueron a visitarlo varios días preocupados. Estaba encantado con la atención de Sakura, pero noto curioso como Sasuke parecía más analítico, viendo todo detalladamente y haciéndole preguntas muy extrañas.
—¿No has visto nada raro?—
—Aparte de tu cara de amargado—
Sasuke había parecido a la defensiva, luego de no encontrar lo que sea que estaba buscando, se había tranquilizado.
Tuvo la tentación de preguntarles sobre si conocían a la chica de cabello azulado que le había salvado, tenía la sensación de haberla visto antes, pero no recordaba donde exactamente. Además, una pequeña parte dentro de él no quería contarle a nadie sobre lo sucedido, por vergüenza quizás, o tal vez porque no quería que nadie descubriera que había pasado. Era algo personal. Puede que cuando hablara con la chica, decidiera que hacer. Por ahora no le diría a nadie.
En fin, el día de volver a clase no fue fácil.
Jiraiya se negaba a dejarlo ir sin sus vendas, a pesar que sus heridas habían sanado milagrosamente rápido, luego de una lucha de quien ganaba, lo dejo irse solo vendado levemente y prometiendo no hacer ningún deporte en la siguiente semana. Sasuke llegó temprano para acompañarlo a clases por petición de su padrino, así que ambos tuvieron que correr al atrasarse por la discusión.
Gracias a la jodida suerte de Sasuke, lograron llegar cinco minutos antes de que el timbre sonara. La mayoría de sus compañeros se arremolinaron a su alrededor, para preguntarle cómo estaba y que había sucedido. Esquivando las preguntas dijo que estaba bien y que estaba algo cansado. Tuvo temor cuando Sasuke y Sakura dijeron de forma…demasiado amable…que lo ayudarían a ponerse al día con sus estudios, bienvenido estudios espartanos con ambos.
No fue hasta cuando estuvo sentado en las bancas traseras con Sasuke, cuando un leve destello azulado lo hizo voltear confundido.
Unas bancas frente de él, al lado de la ventana, estaba una chica viendo hacia el exterior. Su cabello no estaba suelto, si no que estaba trenzado con una sola trenza que le llegaba larguísima, tenía unos mechones algo sueltos en su rostro, pero sus ojos blancos eran los mismos.
Era la chica.
Una realidad lo golpeo de frente.
La chica que lo salvo estaba en su misma clase.
Se sintió la persona más despistada del universo.
Estuvo tentado a levantarse y decirle algo, saludarla, agradecerle por haberle ayudado. Pero se detuvo. Sus ojos vagaron sin querer en la cabeza de la chica, donde había una especia de extraño gato con pelaje algo escamoso que movía su cola de forma hipnótica. Este lo miraba fijamente, parpadeo unos instantes, ambos manteniéndose la mirada.
—¿Un gato?—se preguntó confundido.
Pudo casi jurar que ese gato se puso algo pálido.
—¿Estas bien?—pregunto Sasuke distrayéndolo unos instantes.
Giro a verlo confundido, pero este no se mostraba impresionado, volteo a ver a la chica, pero en su cabeza ya no había nada. De hecho esta se levantó de forma apresurada, como si tuviera algo entre sus manos, pero no distinguía nada, antes de salir corriendo apresurada.
—¡¿HINATA?!—le llamo Kiba, uno de sus compañeros del club de basquetbol.
Pero la chica ya se había ido.
Y no llego durante las próximas horas.
Curioso.
…
—¿Cómo que te vio?—indico Hinata en medio del baño a punto de una histeria.
Frente a ella Star parecía algo seria y pensativa, pocas veces vista así anteriormente. Luego de que el espíritu le dijera que huyera del salón, pensó que habría un próximo ataque, ella sin tener otra opción más que obedecerle ahora, le hizo caso.
Pero no pensó que la emergencia fuera que Naruto pudo haberle visto.
Esto era imposible.
Ella usaba un escudo protector, incluso aunque él hubiera sobrevivido a un evento sobrenatural, las probabilidades que pudiera verle, deberían ser nulas.
—Yo tampoco lo comprendo, se supone que no debería poder verme, puede que haberlos rescatado con mi magia alterara en algo su visión y yo fuera presentable ante él—
—No pareces muy convencida—
—Incluso aunque mi magia tuviera algo que ver, se debe tener una gran cantidad de poder espiritual para verme. Algo raro debe haber con ese chico, algo que pasamos por alto, rayos si su potencial es tan alto debí haberlo elegido como mi protegido, me pregunto si se pondrán en peros si elijo otro protegido aparte de ti—
—Star—
—No te pongas celosa, de esa forma podrían estar más juntos—
—Ese no es el punto, no deberíamos involucrarlo en este mundo, esto es peligroso—
Hinata dejo de hablar al ver la mirada del ser ponerse seria.
—Tengo la impresión de que para que el pudiera verme, ya tuvo que tener una experiencia previa en este mundo—musito por bajo—una experiencia peor que encontrarse con un simple espíritu de bajo nivel—
El silencio reino en el baño de chicas, que estaba cerrado para darles privacidad, Hinata sin comprendes las palabras del espíritu, mientras esté buscando algún indicio que pudiera darle una pista. Pero luego de haberlo visto por casi dos años, no había encontrado alguna animalia, hasta este momento, algo escondía el chico…tal vez que Hinata estuviera interesado en él, no era una coincidencia, algo debía desprender para la chica, al menos tenía una excusa para verlo.
Esta suspiro de forma dramática.
—El punto es que acabo de perder más libertad aun, es mejor tener cuidado mientras este chico no entre al mundo espiritual—dijo de forma molesta.
De pronto una luz le rodeo, causando que su tamaño se encogiera lo suficiente para ser como el puño de un joven. Se sacudió un poco antes de ocultarse dentro del saco de Hinata. Esta le vio algo preocupada, pero se encogió de hombros.
—Mantendré esta forma en este lugar al menos—dijo con voz algo más aguda e infantil.
—Hai—
Salió del baño de mujeres, notando como las primeras clases habían terminado más rápido de lo que pensó, se encamino a la enfermería para pedir un justificante. No fue tan difícil de conseguir, su rostro algo pálido y expresión perdida, incluso lograron que se quedara una hora en una camilla.
¿Qué debería hacer ahora?
Sin duda las oportunidades de hablarle eran ahora menos cero, si se acercaba demasiado estaba en riesgo que descubriera a Star, alejarse seria la opción más acertada. Lo cual la desanimaba en gran manera, no es como si alguna vez hubieran tenido una gran amistad, o amistad para el caso, pero al menos había tenido la oportunidad, ahora ni eso.
Camino a su salón de forma pensativa.
Al menos no habían altercados resientes, eso era algo positivo.
Igual su rostro estaba totalmente triste.
Se detuvo en medio pasillo al ver que era hora del almuerzo, palpo el bolsillo de su enagua, descubriendo dinero para comprar algo. Camino en dirección a la soda escolar, donde la fila ya había disminuido bastante. Todas las mesas estaban ocupadas y había muchas personas hablando entre sí, todo era un bullicio y ella tenía ganas de chocolate.
De cualquier golosina en realidad.
¿Como atacar la depresión?
Con comida, señores y señoras, con comida.
Después de tener suficientes dulces en sus manos, comenzó a caminar algún lugar donde comer sola un rato. Escucho en su saco a Star alabarle por tantos dulces, también sobre decir que ese tamaño le haría disfrutar aún más de la comida.
Con una barra de chocolate en su boca, llego a su salón, donde como espero, estaba totalmente vació.
Se fue a su pupitre dejando todos los dulces en la mesa, donde Star salió cautelosa, para comenzar a golosear unas gomitas en forma de fresa. Ella en cambio siguió con un chocolate blanco, probablemente tendría espinillas al día siguiente, pero ahora solo quería azúcar en su sistema digestivo.
—Sabía que no tenía esperanzas…pero al menos estaba el tal vez—dijo deprimida con el rostro en su mano.
Star giro a verle con una gomita en su boca, que era casi todo su rostro, provocando que se deformara de forma gracioso.
—Qué hay de Thomas…pensé que le gustabas—
—Eso fue hace años, yo solo lo veo como un amigo—
—Ya vendrán otros chicos, te recomiendo ser novia de un guardián, te evitaras muchos problemas—
Rio levemente, antes de notar como Star se tensaba, antes de meter otra gomita apresuradamente en su boca y ocultarse en sus ropas. Pestañeo sorprendida, antes de escuchar la puerta abrirse del salón, giro a ver confundida la puerta, congelándose en su lugar.
Naruto acababa de entrar por el salón, quedándose también congelado al verle.
Rayos.
En su mente llegaron varios planes de escape, pero el más cercano era saltar por la ventana, algo que no era muy recomendable. Así que sin muchas ideas, decidió cortar el contacto visual y concentrarse en sus golosinas, deseando que sea lo que sea que trajo al rubio al salón, lo hiciera marchar pronto.
Claro que todo se fue al carajo, cuando el pupitre frente a ella se movió levemente.
Joder la suerte que se cargaba.
Incluso escucho como Star gruñía también dentro de su saco.
Alzo los ojos algo temerosa, notando los brillantes de Naruto, siempre llenos de felicidad y esa luz que tanto le habían atraído.
—Tu eres Hinata Hyuga…la chica que me salvo hace una semana—dijo con un brillo de curiosidad en los ojos.
Se encogió de hombros viendo a otro lado.
No podía hablar sin tartamudear, o humillarse a sí misma, lo mejor era no hacerlo de ser estrictamente necesario.
Por dignidad.
—Quería agradecerte por ayudarme, también por no decir nada a nadie…creo que no estoy listo para que alguien sepa que paso ese día—musito viendo al suelo, con ojos algo oscuros.
En su interior algo se movió, recordando cuando su madre murió, cuando todos preguntaban por sus padres, cuando ella prefería no decir nada y tampoco recordar. Comprendía esa sensación, de no querer que otros vieran lo malo de uno, de no sentirse expuesto frente a otros. Naruto ya debió haber vivido lo suficiente para que un espíritu quisiera poseerlo, no debería ponerle más carga sobre sus hombros.
Tomo entre sus manos uno de los dulces que compro, antes de ofrecerlo al rubio que lo miro algo extrañado, luego alzo la vista a ella.
—No pensaba decir nada—dijo en tono bajo, antes de morder su chocolate algo sonrojada y avergonzada.
Lo vio pestañear varias veces, antes de sonreír de forma abierta. Como solo él podía hacerlo, eso le hizo sentir bien consigo misma, pudo hacerle sonreír.
—Eres una buena persona—admitió este antes de comenzar a comer su dulce.
Ella sonrió vagamente.
—¿Tienes un gato?—pregunto después de unos momentos.
Tanto ella como Star se tensaron, antes que negara frenéticamente con la cabeza sin decir alguna palabra. El rubio se puso algo meditabundo unos instantes, antes de susurrar algo como "fue mi imaginación" como si le buscara sentido a una incógnita de la vida.
De pronto y de la nada, un escalofrió recorrió su espalda. Giro su rostro algo pálido a la distancia por el ventanal, viendo una nube negra de lluvia que se acercaba al pueblo. Frunció el ceño al sentir un espíritu corrupto dentro de esta, además de que los vigilantes de esta zona aun no llegaban.
Se puso de pie guardando sus útiles y colocando la mochila sobre su hombro.
Naruto la vio confundido.
—¿Qué sucede?—pregunto algo confundido.
Se tensó un poco, pero luego negó levemente.
—Debo irme, puede quedarte con los dulces—dijo señalando los varios que quedaban aun sobre su mesa.
Este parecía perdido, pero sin darle tiempo salió corriendo del salón.
…
Cuando Sasuke y Sakura llegaron al salón buscando a Naruto antes de terminar el almuerzo, lo encontraron con varias golosinas en su asiento comiendo de forma algo distraída. Los dos se vieron de reojo antes de sentarse a los lados del rubio.
—¿Estas bien Naruto?—pregunto Sakura algo preocupada.
Este giro a verle de forma distraída, antes de encogerse de hombros sorprendiendo a la chica de pelo rosado, pues se había portado demasiado indiferente a su preocupación.
Algo raro en él.
En cambio Sasuke entrecerró los ojos sospechoso.
—Dobe…¿qué paso?—pregunto algo curioso también.
Este giro a verle, antes de ver el dulce que metió en su boca.
—Es rara—musito dejándolos confundidos sin comprender nada—pero me agrada—añadió a alguna oración que para él tenía sentido.
Pero para ellos no.
¿De quién hablaba?
…
Corrió todo lo que sus piernas le permitían en esa condición, ignorando a la gente a su alrededor que la miraba extraña cuando pasaba a su lado. Caminaba con más fuerza donde estaba aquella nube en medio de la ciudad, con la preocupación creciendo cada instante. Su escalofrió iba de mal en peor, la nube crecía, la cantidad de espíritus corruptos dentro de la nube eran exorbitantes. No estaba segura de poder hacer algo ella sola.
—Solo podemos hacer algo nosotras—dijo Star desde su cabeza, con su usual estatura normal.
Se detuvo justo en medio de la calle principal, viendo a todos lados preocupada.
Las personas seguían caminando por las calles normalmente, había algunos coches en la calle y la gente en las tiendas. Sin saber que estaban a punto de estar en medio de un campo de batalla.
—Con la espada tienes un escudo protector, nadie en este mundo debe ser capaz de verte ahora—dijo Star con posición rígida.
Asintió vagamente.
La primera gota de agua cayó en la calle, cientos de risas ásperas le hicieron ver la nube, donde miles de seres de color verdoso comenzaron a descender. Podrían medir un metro, con aspecto de gárgola mohosa y pegajosa, con poderes muy débiles y mentalidad algo tonta. Pero al ver la enorme cantidad de ellos dispuestos a atacar la ciudad, algo le indico que debieron haberlos enviado, así que supuso que dentro de esa nube no solo estarían miles de esas cosas.
Debería haber algo más.
Saco la espada de luz, que hizo un gran destello.
Las criaturas emergentes la vieron.
Ella se puso seria, tenía experiencia con el uso de armas y la espada era bastante útil, pues era similar a una katana, podría hacerlo.
¿Pero…?
¿Por cuánto tiempo?
…
Un destello de luz lo hizo saltar en su lugar, ignorando como Kakashi explicaba un problema de matemáticas, que sin su atención, seria 20 veces más difícil de entender. Igualmente miro a la ventana confundido, antes de levantarse de golpe y ver todo incrédulo. Volteo a ver al resto de sus compañeros, quienes miraban confundidos a la ventana y luego a él.
¿Qué les pasaba?
¿Acaso no veían que estaba pasando?
Ignoro las protestas de Kakashi antes de ver a la ventana de cerca algo pálido.
Pues podía ver incrédulo, como de la enorme nube de lluvia, miles de cosas como alienígenas parecían bajar de ella.
—¡QUE ESTA PASANDO DATTEBAYO!—grito algo asustado.
…
Un corte en diagonal, luego gira sobre tu eje y patea otro ser, no bajes la guardia y salta a la derecha para esquivar, luego utiliza tu puño y da otra nueva patada con una estocada en dirección contraria. Las instrucciones llegaban a su mente de forma automática, pero su cuerpo estaba cansado y ya con varias heridas en él. No dejaban de aparecer, no importaba que hubiera perdido la cuenta después del ser número 357, esas lagartijas no dejaban de atacarle en un gran número y ella debía estar consiente de cada mínimo detalle para no morir.
Individualmente eran inútiles.
Pero el número hace la diferencia.
Fallo a la hora de dar su vuelta, recibiendo el golpe de dos de esos seres en el estómago, sacándole el aire y mandándola a volar.
Rodo sobre sí misma y cayó en medio de un callejón y unas bolsas de basura que amortiguaron su caída, aunque dejándole un horrible hedor.
—No estoy lista para esto—musito casi sin voz y respiración agitada.
Star flotando sobre lo que parecía un malvavisco de su tamaño, la vio algo aburrida.
—Eres mi elegida, deberías ser capaz de acabar con ellos fácilmente—dijo moviendo su cola de forma juguetona.
Se logró medio incorporar, sujetando con fuerza la espada.
—No puedo usar magia, es contra las reglas…no es mi lugar…ya esto es ilegal—intento explicarle.
—¡SILENCIO!—ordeno Star y ella bajo la cabeza—ahora mismo esas criaturas pueden ser peligrosas, están aquí buscando algo…pero si no encuentran lo que buscan, podrían empezar a lastimar personas—añadió de forma severa.
Un grito agudo femenino, le hizo levantarse por completo y ver preocupada a la salida. Luego intercambio una mirada con Star, quien no dejaba de verla fijamente.
Ella bajo la mirada apretando nuevamente la espada.
El agua era su elemento, varias veces de niña había practicado con este, siendo elogiada por el ser espiritual. El agua era el elemento del molde, siempre aceptando el molde en que era puesta, que fluía y daba vida, que sanaba y también podía ser una peligrosa tormenta. No era tan destructivo como el fuego o tan libre como el viento. Pero era su elemento.
La lluvia que ahora caía.
Apretó los puños al escuchar los gritos de otros, sabiendo que pronto estaría en un sinfín de problemas con el consejo.
Pero no podía dejarlos morir, no a una ciudad entera…sin importar que pasara con ella.
—Bien…esto debe lograr acabar con ellos—dijo levantando una de sus manos.
Era demasiada energía espiritual, probablemente terminaría fuera de combate, pero ya a estas alturas no había salido otro enemigo. Debía confiar para que este hechizo fuera suficiente para acabar con todo el mal de un golpe. Sus ojos tomaron una tonalidad blanquecida, al mismo tiempo que un enrome círculo mágico se posaba bajo la nube de lluvia. La mayoría de criaturas levantaron la vista confundidas. Ella en cambio comenzó a tomar el líquido de la enorme nube, antes que con su hechizo la usara para que esta se enfriara lo suficiente y con partículas de magia, se crearan miles de flechas de hielo, que cada una buscaba una mira.
—Ice arrows—murmuro, antes que cada flecha, saliera disparada.
El impacto o era muy potente por la gran cantidad de enemigos y flechas, pero cada impacto estaba acompañada de energía espiritual pura, así que cada una lograba destruir a un enemigo. Los sonidos grotescos de chillidos de los seres al ser destruidos, comenzaron a inundar a toda la ciudad de forma sorda, ya que nadie podía escucharlos.
Durante unos momentos la lluvia de flechas cayó sin piedad contra todos esos enemigos, al tiempo que ella sentía como su energía era fluida por el hechizo.
Pero si eso era suficiente para acabar con el enemigo.
No importaba.
Cuando la última flecha llego con su respectivo objetivo, sus rodillas comenzaron a fallar.
Star miro de forma indiferente cuando su protegida cayó desmayada en el suelo, aun sin poder usar su energía a la máxima potencia. Debería comenzar a entrenarla de forma espartana, si quería tener resultados provechosos. Un desperdicio de potencial, comparando que no usaba aun ni el 5% de su energía de forma efectiva.
Miro el cielo que poco a poco se estaba aclarando.
Entrecerró la mirada, sabiendo que algo malo estaba posando su vista en esta ciudad.
Un malvavisco gigante apareció bajo Hinata haciéndola levitar en este, la miro de forma divertida.
—Nada mal para una estúpida Noob—canturreo antes de comenzar a flotar en dirección a su hogar.
…
Naruto martilleaba el pie de forma molesta, frente a él una rubia con prominentes…¿atributos?, vale tenía el pecho grande. Tsunade Seiju era la directora del instituto donde estaba inscrito, una mujer de gran violencia y que anteriormente había trabajado en el área de salud. El por qué cambio de carrera de forma tan drástica como para dirigir una institución de educación, era un total misterio para él. Era una vieja amiga y amor imposible de su padrino, por lo cual lo conocía desde bastante joven.
Al parecer a Kakashi no le había dado tanta gracia que comenzara a gritar en medio del salón, sobre un enorme circulo dibujado en el cielo y que parecía hacer que una gran cantidad de rayos láser cayeran sobre la ciudad. Todos lo vieron como un maniático, sin saber que de verdad había estado pasando algo sobrenatural.
¿Por qué nadie lo veía?
¿Estaban ciegos?
Algo había pasado ahí, estaba seguro.
Igualmente fue enviado a la oficina de la directora, debido a su gran historial de cosas problemáticas. Pero esta vez no estaba inventando nada, todo era verdad, algo había pasado ahí.
—Naruto deja de inventar cosas—dijo por décima vez Tsunade.
Él apretó los puños, molesto que no le creyeran, eso era algo que detestaba.
—Es verdad vieja, algo paso ahí, no estoy loco…algo sobrenatural…tal vez alienígenas—dijo llegando al borde de su cordura.
Recibiendo una clara mirada indiferente de la mujer.
—Naruto lo sobrenatural son solo historias inventadas, no quiero volver a escuchar algo de esto o le diré a Jiraiya que te lleve al psicólogo de nuevo—
—No lo hagas parecer como si tuviera problemas mentales—
—Si esa vez inventaste igual cosas extrañas después de lo sucedido con tus padres—
—No recuerdo bien esa época, así que no puedo defenderme…pero ahora juro que no invente nada—
Ambos se mantuvieron una mirada firme, no dejando que el otro le hiciera ver un punto diferente. Tsunade parecía comenzar a fastidiarse, pero no se echó para atrás. No dejaría que alguien le negara algo que sus propios ojos habían sido capaces de observar.
Se puso de pie furioso, golpeando ambas palmas en el escritorio, sin importar ser amonestado.
—No estoy mintiendo Tsunade—gruño algo enojado.
La mujer pareció sorprendida que usara su nombre y no algún sobrenombre ofensivo, como llevaba haciendo desde que tenía memoria.
Dio media vuelta saliendo de la oficina dando un portazo, que probablemente pagaría la próxima semana con un castigo, pero no le importaba.
Él no estaba loco.
…
Tsunade miro de forma seria cuando Naruto salió por el salón, sin querer creer que de verdad Naruto hubiera visto aquello, porque si eso era verdad…si no era un arrebato para llamar la atención, estaban en serios problemas.
La imagen de Minato y Kushina los padres de Naruto, llego a su mente…una imagen de ellos pocos días de su muerte.
Naruto era su hijo, no sería extraño que pudiera ver el mundo espiritual. Pero el sello que Jiraiya había puesto en él, debía ser suficiente para que ese mundo fuera invisible para sus ojos.
¿Algo había pasado?
…
Al día siguiente su cuerpo dolía horrores, lo peor es que Star había mostrado una gran satisfacción sobre un entrenamiento espartano, para aprender a controlar sus poderes. Lo cual no la tenía específicamente animada, debido a que ahora en las tardes trabajaría el doble en eso. Estaba pensando en meterse al club de kendo de su institución, para reforzar algunas viejas técnicas.
Detuvo sus pasos antes de llegar a la entrada del lugar, viendo como en medio del portón estaba Naruto viendo el lugar con el ceño fruncido.
Lo ignoro encogiéndose de hombros algo sonrojada, estaba demasiado cansada para pensar en alguien.
Aunque fuera él.
—Oe Hinata—llamo este haciéndola que se detuviera a su lado.
Noto curiosa las ojeras bajo sus ojos, su expresión cansada y esa mirada algo descuidada. Se preocupó que fuera atacado por otro espíritu, pero al no sentir alguna presencia maligna, descarto esa idea.
En cambio mantuvo su expresión tranquila.
—¿Sucede algo?—pregunto ladeando la cabeza.
—Tú crees que existe…algo más…algo diferente a este mundo—hablo en forma seria.
Su cuerpo se tensó involuntariamente, viéndolo a los ojos algo temerosa. Por suerte este parecía lejano en sus pensamientos, como si solo ocupara sacarlo y ella fuera la elegida por pasar a su lado, una coincidencia del destino.
Las coincidencias no existen…solo lo inevitable.
—Lo sobrenatural—termino diciendo y viéndola temeroso.
Probablemente que lo llamara loco o demente, como había visto que trataban a los humanos normales que creían en ese mundo de fantasía, sin saber que ese mundo fantasioso…era sin duda un centro de batalla entre espíritus que buscaban poder sin importarles matar a los humanos en el camino.
No es como si pudiera decirle eso.
—Desde los inicios de este mundo…hay personas que aseguran que lo sobrenatural es una realidad y una fantasía—contesto de forma vaga.
Sintiendo como dentro de sus ropas, Star no dejaba de clavarle sus uñas, no tan contenta que apoyara esa afirmación.
Para un guardián, o un posible guardián, o alguien de la familia Hyuga…o cualquier familia con contrato. Era un delito el consentir a los humanos normales de la existencia de un mundo sobrenatural.
Era un secreto, solo sabido por algunos afortunados o desafortunados.
Ella debía mantenerse callada.
—Eso es un… ¿sí?—cuestiono Naruto confundido.
Ella lo miro, sus ojos chocaron con los de él, en una mirada tranquila contra una confundida. Se vio a si misma de niña, sin saber a qué aferrarse luego de la muerte de su madre, si creer en un mundo que le había traído sufrimiento…o una nueva esperanza, algo de que aferrarse.
—Creo que hay algo más de lo que unos ojos comunes pueden ver a simple vista, siempre hay algo oculto esperando ser descubierto por una mente dispuesta a aceptar ese peso que otros ignoran—indico antes de continuar su camino.
Sabiendo que era verdad.
El peso que llevaba sobre sus hombros, era algo que no cualquiera podría aceptar y esperaba de todo su corazón.
Naruto no fuera uno de ellos.
Pues el camino que ella estaba tomando, era uno que prometía sangre, muerte y destrucción a la larga.
Continuar...
Idea random de mi cabeza de hacer esto en un long-foc. Este segundo capitulo es uno piloto para ver si de verdad continuo esta historia. Si no lo quieren así, puede volver a ser un one-shot.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
