Arco I : Adiós a las alas.

Pt 1 : Obstáculos en el camino.

Oriel era un muchacho de, en ese entonces,22 años, no tenia grandes pasiones en su vida, a decir verdad, era un puto vago sin mayor brillo o habilidad. En el fondo se sentía afortunado de haber encontrado una novia que lo entendiese,pero, principalmente, que lo soportase.

Las calles de la ciudad avanzaban rápidamente a través del cortavientos, se encontraba somnoliento y restos de lápiz labial procedentes de su despedida de soltero aún se mantenían en su cuello. De todos sus amigos era el más sobrio aquella mañana, y por tanto, el más capacitado para conducir e ir a depositarlos a sus respectivos hogares.

Felizmente solo le quedaba el ultimo, Gabriel era su nombre, era un sujeto sencillo, algo raro y ligeramente practico, que justo en ese instante despertó de su coma etílico, luego de vomitar fuera de la ventana del auto... por quinta vez consecutiva.

Me sorprende que tengas tanta mierda en el estomago que vomitar. - Trato de bromear el conductor. Relajo un poco la vista ahora que habían llegado a las afueras de la ciudad, y el trafico era prácticamente inexistente.

Genética, no te preocupes. - Dijo limpiándose con el pañuelo de seda que llevaba en el bolsillo superior del smoking, observandolo por un instante detenidamente - Tanta parafernalia para el triste y tedioso funeral de tus alas... - Alzo la mano por la ventana y los restos de desperdicios se volaban hacia atrás producto del viento. Soltó el pañuelo

Te das cuenta que murieron algo así como 500 caterpies por ese maldito pañuelo!?

Te das cuenta que ese vomito estaba compuesto de unos 20 pájaros que comieron algo así como 100 caterpies cada uno?, yo lo llamo Daño colateral...CUIDADO!

ORIEL ...!

*PUM*

Antes que pudiese terminar la frase sintieron un fuerte golpe en el parabrisas, y escucharon como un bulto negro rodaba en el techo y caía estrepitosamente en el suelo.

Mirando por el espejo retrovisor al tiempo que frenaba bruscamente, solo alcanzo a ver una nube de polvo, a unos cinco metros detrás de ellos.

Conchetumare weón!- Esclamo el geneticamente favorecido. - Te piteaste a un quaker!

Se bajaron rápidamente del auto y corrieron en dirección al bulto.

Tenían frente a si a un hombre mayor vestido con un sobretodo, no sabía que demonios era, pero Oriel sintió una mezcla de miedo y odio inmediato ante esa persona. Lo cual, pensándolo un segundo era contradictorio, cuando el mismo lo había atropellado, y posiblemente asesinado...

OH SHIT!-Grito Gabriel a su lado.

Por un segundo no supo a que se debía su sorpresa, pero cuando observo los dedos del hombre clavándose lentamente en su pantorrilla, sintió un enorme pavor. No por la inesperada muestra de vida del anciano, sino porque pudo ver, por un instante como algo se retorcía debajo del sobretodo, con movimientos caóticos y repugnantes... como si algo vivo se preparase a atacar...

*CRACK!*

El liquido Carmesí salto por todas partes, tiñendo la tierra y su terno de rojo, su pierna se había convertido en un goteante y repulsivo andrajo. La cara de su compañero tenia gotas de aquel fluido resbalandole por su rostro... con una sonrisa que bordeaba lo diabólico se saboreó los labios, bebiendo con sumo placer el sanguinolento elixir...

Oriel perdió la noción de su realidad por un instante, más sorprendido por el gesto de su compañero que de su situación particular - Gabriel... como demonios...

Su mano prácticamente revestida de ese liquido dejaba caer un hilo del mismo, generando una ligera poza en la ahora, parduzca tierra.

...

LE REVIENTAS UNA BOTELLA EN LA CABEZA AL VIEJO QUE ACABO DE ATROPELLAR!?

Ohm... bueno - Aún agachado sostenía la boca de la botella. - Lo lamento, fue un reflejo. - Dijo chupándose los dedos. - Qué?, hombre ese desgraciado se puso psicópata!, y ademas uno no puede desperdiciar un buen tinto así como así- Respondió al ver la mirada de repudio de su amigo, al aprovechar las ultimas gotas.

No te das cuenta desgraciado!, ya me endeude con el puto anillo y con la reverenda demanda que me va a dar el viejo conchetumare me fui a la cresta!-Grito desesperado.

*PUM*

La punta del zapato de Gabriel acababa de golpear en el costado de la cabeza al viejo, quien acababa de moverse un poco.

PERO WEÓN!- Dijo llevándose las manos a la cabeza.

Loco te juro que el desgraciado se movió!, aparte calmate!, con esa patada no se va a acordar de mucho, y si lo hace no lo van a pescar. Así es Chilito lindo! - Se agacho y le estrujó la parte de abajo del pantalón de su amigo, que estaba goteando de vino tinto.- Ahora vamonos que tienes que arreglarte, te vas a casar pues.

Y dejar a este viejo botado?

Oriel, YO, tengo fe en la humanidad, y estoy seguro que algún buen samaritano se dignara a socorrerlo, que mejor forma de confianza en el prójimo, que dejar al desvalido en manos de un desconocido?- Agarro a su amigo del brazo y lo empujo hacia el asiento del conductor, cerrando la puerta.

Eso es una idiotez hombre!- Le gritó.

Callate Lezlie, estas ebrio, y yo también. Ya sabes lo idiotas que son las conversaciones entre los ebrios, no tienen sentido. Ahora conduce, o paga tu maldita demanda.

... Meh.- Giro las llaves y apretó el acelerador.- A todo esto, de donde chucha sacaste la botella?.

Esó, mi querido amigo,tiene un nombre muy especial, Genética. Y una explicación mucho más interesante... y esa es... Física de Moebious.

Que vola?...no cache

Exacto. - Sonrió. El viejo ya era un punto en el camino.