Hoooola a todos, ha pasado una semana y aquí está el segundo capítulo. No sé sinceramente cuántos capítulos vaya a abarcar la historia ni cuánto tiempo me lleve escribir cada capítulo puesto que no les tengo listos, jeje, sino que los voy escribiendo conforme se va manejando la idea inicial, cómo se desenvolverá o qué pasará es algo que ni yo misma sé, pero les tengo asegurado que será algo un tanto dramático.

¡Muchas gracias por los favs y follows, así como a sus hermosos reviews! annabelgonzalez92: Hola hermosa, pues según mi pronóstico y mis vacaciones xD espero estar actualizando máximo cada quince días, eso ya dependerá de qué tan desocupada me encuentre, ¡mil gracias por leer el fic! AnneBrief7: Así es, Bulla tendrá esa conexión especial con Vegeta, pero no será fácil que la desarrollen por las acciones que él tendrá al principio, muchísimas gracias por estar atenta al fic :D. Caroonte1: Muchas gracias por tus hermosas palabras :3, en efecto aquí ya veremos si Bulma va o no va, jajaja, y bueno las razones del caos se irán explicando poco a poco, no es fácil gobernar un pueblo guerrero y Vegeta lo sabe xD, ¡espero leerte aquí también! Lol0210: Bueno, actualicé más pronto de lo que esperaba :D ¡muchas gracias! Y la verdad es que yo también espero que la imaginación jamás, jamás me abandone porque de verdad quiero hacer crecer esta historia :3. rosegold09: Me encanta toda la familia de Vegeta, es tan hermosamente explotable en cuanto historias, más con el carácter que carga cada uno; lo que le pasó a Bulma se sabrá poco a poco, planeo hacer una precuela de ello pero será hasta que termine este fic :3 ¡gracias por leer!

Bueno, sin más pasen a leer el siguiente capítulo. ¡Gracias y no olviden dejar su review! ;)


HEREDEROS

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En el momento en que decidiste cerrarles las puertas de tu vida dejó de ser tu pelea para endeudárselas a ellos.

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CAPÍTULO 2

Regreso

I

Todo estaba completamente obscuro, ya se había acostumbrado a la poca luz que había en aquel remoto planeta llamado Kurai, digno nombre para un lugar en donde apenas los rayos de una enorme estrella le proporcionaban luz por escasos minutos.

Y a pesar de sus buenos instintos y su aguda visión nocturna, el cazar y matar a los habitantes de Kurai había sido una tarea sumamente difícil, jamás aceptaría que cometió un error al no traer a todo su equipo élite, tan sólo había solicitado la presencia del hijo menor de Bardock para que fuera con él a la purga del planeta que parecía amenazante para Vegetasei, sin embargo las condiciones de aquella esfera era muy desfavorable para ambos saiyajines.

No sabía exactamente el tiempo que había transcurrido, pues en batalla su intercomunicador y el de su camarada se habían destruido y les era imposible mandar sus coordenadas para que fueran por ellos, porque para su mala suerte ambas naves habían sido estropeadas. Todo estaba en su contra, no podían arreglar con presición los transportes debido al poco material tecnológico de Kurai, la poca luz que se irradiaba dificultaba el campo de visibilidad en las partes averiadas de las máquinas y por último, ninguno de los dos era realmente bueno en arreglar ese tipo de cosas.

Y ahora ambos estaban barados en aquel planeta, ya sin vida, esperando a que las esferas funcionaran para marcharse, la comida pronto escasearía y eso sería un enorme problema.

―Si ella estuviera con nosotros seguro que ya habría arreglado el desperfecto de estas cosas ―suspiró cansado el Saiyan acompañante.

El Rey inmediatamente supo a quién se refería. Sí, efectivamente, si ella estuviera ahí en un dos por tres las naves estarían listas para partir.

―Lo que sigo sin entender es ¿por qué no vienen a buscarte? Entiendo que yo no sea de mucha importancia, pero tú eres el Rey.

Él gruño por lo bajo ―Ya te lo dije, Kakarotto, hay situaciones más importantes que atender en Vegetasei, y si los mejores guerreros vienen a buscarnos entonces el planeta se quedaría sin protección alguna.

El soldado suspiró ―Muero de hambre, podría comer todo lo que Chi-Chi me preparase sin dejar absolutamente nada.

Vegeta lo ignoró, no le gustaba que hiciera comentarios respecto a su familia, y para pesar de él desde que terminaron con la misión de purgar el planeta, Kakarotto no habló de nada más que su familia.

Familia. Algo que él pudo haber tenido, pero que decidió sacrificar por el bien de ellos y de Vegetasei, si alguien equivocado se enteraba de que la sangre saiyajin mezclada con sangre humana daba como resultado guerreros poderosos entonces su heredero correría riesgo. Ya antes había tenido que lidiar con un altercado, no podía poner en riesgo a su hijo ni a su mujer, así que sin más los mandó de regreso a la tierra, lugar donde tuvieron su primer encuentro y donde todo comenzó para él.

―Hey, Vegeta ―la voz de su soldado lo sacó de sus pensamientos. ― ¿Nunca te has preguntado como pudo haber sido tu hijo? ¿A quién se parecerá? Si mal no me equivoco él debe ser un año mayor que mi hijo Goten, y él ya tiene catorce.

Claro que se lo había preguntado, en sus momentos de soledad, cuando nadie más estaba al pendiente de él se lo había preguntado. ¿Cómo habría sido críar a su heredero en Vegetasei? ¿Habrá nacido con un poder elevado? ¿Qué tan fuerte sería en estos momentos? Pero lo más escencial, ¿Bulma le habría ocultado toda la verdad o le habría contado todo?

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¿Así sin más planeas deshacerte de mí, de nosotros? gritó cuando él le dijo cortantemente que la mandaría a la Tierra.

No te atrevas a cuestionar al príncipe de los saiyajin, tú tan sólo eres una estúpida humana que cayó en mi juego.

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Frunció el ceño ―No digas estupideces, eso no me interesa.

El acompañante lanzó un bufido ―Qué amargado.

Le urgía salir de este planeta lo más pronto posible, no soportaría más las pláticas inútiles de Kakarotto, y si no se daban prisa entonces terminaría asesinando a su mejor guerrero.

II

Bulma estiró todo su cuerpo lanzando un sonoro bostezo, había manejado por un buen rato su aeronave, pero esperaba haber podido tomar cierta ventaja.

Salió de la cueva en donde estaba el campamento y se sentó en una enorme roca que estaba en la entrada, fue entonces que se dio a la tarea de pensar quién habrá sido el saiyajin que fue mandando a por sus hijos, dudaba enormemente que Vegeta fuese quien habría ido a buscarlos, pues él era demasiado orgulloso como para reconsiderar su error y darse cuenta de que sólo era un imbécil. Él definitivamente no.

¿Quizá Tarble? Él era un saiyajin muy gentil y amable, y se había llevado de maravilla con él en todo el tiempo que pasó en Vegetasei, probablemente fuese él, peor ahora que lo pensaba mejor Tarble no solía salir mucho del planeta debido a su cargo como una de las principales cabezas del consejo real. Entonces… ¿El Rey Vegeta? Lanzó una bufido burlesco, por supuesto que alguien que creía que ni sus calzoncillos merecían cubrir su trasero real haría semejante acción de ir a buscar a sus adorados nietos. Echó un segundo bufido, finalmente después de tantos años había tenido que aceptar que la relación familiar con los saiyajin era algo que siempre cargaría con ella, tenía que aceptar que sus hijos eran decendientes de aquella raza salvaje, y no sólo eso, sino que eran los príncipes herederos al trono de Vegetasei.

―Bulla no pondría objesión, ella siempre se ha considerado una princesa ―susurró para ella misma.

¿Cómo habría sido criar a sus dos pequeños retoños con el príncipe más petulante de toda la galaxia?

Recordó nostálgica los eventos vividos en Vegetasei, el encuentro que tuvo con el saiyajin, si ella se hubiera aferrado a no seguirlo entonces la historia hubiera sido diferente, ella seguiría viviendo sin preocupación alguna en la Corporación Cápsula junto a sus padres. Sin embargo las dos personas más importantes para ella no hubieran aparecido en su vida.

Cerró los ojos.

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Había vomitado por tercera vez en el día y ya no podía más con las náuseas; había visitado al médico del castillo pero éste le había dicho que no tenía ninguna infección, ¿entonces por qué demonios sentía que la acababan de moler a golpes?

Se enjuagó la boca y salió del bañó hacia su habitación y se sentó en la cama, fue cuando se percató de la presencia de él, recargado en la puerta de la habitación con los brazos cruzados.

Me dijeron que fuiste a la sala médica hoy a medio día comentó serio.

Me siento muy mal, Vegeta, estos últimos días he tenido demasiadas náuseas, además me duele todo el cuerpo, pero tus brillantes doctores me dijeron que no debía preocuparme, que era algo momentáneo y que después se me quitaría dijo haciendo una mueca de fastidio.

Él se separó de la puerta y caminó hacia ella, la sujetó del mentón haciendo que elevara la mirada hacia él Ellos tienen razón, se te pasarán.

Ella lo miró extrañada ¿Cómo puedes estar tan seguro?

Él hizo una mueca burlona ¿Y así proclamas ser la mujer más brillante de toda la Tierra? él bajó su rostro hasta quedar a milímetros del de ella. Llevas a mi heredero dentro tuyo.

Bulma entreabrió los labios y expandió sus ojos, estaba embarazada, ¡claro, qué tonta! Por los últimos sucesos vividos en Vegetasei había olvidado por completo tomar nota de su ciclo, y ahora que lo pensaba ya llevaba semanas de retraso. ¿Por qué el médico no me lo dijo?

Vegeta subió y bajó los hombros Él sólo me tiene que dar cuentas a mí, por ahora sólo tienes que procurar que mi heredero nazca fuerte.

Nuestro heredero la mujer tomó con sus dos manos el rostro del saiyajin. Nuestro hijo y lo besó.

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Sintió escalofríos al recordar esos acontecimientos. A pesar de los años transcurridos no había podido sacarlos de su mente, ni de su corazón. Se maldecía por eso, pero tenía que aceptar vivir con ello por el resto de la eternidad, hasta el momento de su muerte.

Bulma iba a entrar nuevamente en la cueva cuando escuchó crujir unas ramas, supuso inmediatamente que sus dos hijos estaban de regreso ―Se tomaron su tiempo chicos ―mencionó dándole la espalda al lugar de sonidos. No hubo respuesta, así que lo más sensato que hizo fue agarrar un tronco pequeño que serviría al menos para defenderse, sabía de antemano que si era algún saiyajin no le haría ni cosquillas con el tronco, pero no se dejaría ganar tan fácilmente.

Lo tomó y se volteó enseguida encontrándose con tres hombres, frunció el ceño, no eran saiyajines, eran simples humanos, tal como ella.

―Vaya, pero qué nos ha traído el bosque amigos ―dijo uno de los tres, el que parecía ser el jefe de los bandidos que se acercaban a ella, pues era el más grande y musculoso.

Otro rió y miró a la mujer morbosamente, tanto que Bulma deseó vomitar en ese momento ―Una recompensa del cielo por nuestro duro trabajo.

―Unos simples bandidos como ustedes no pueden considerarse trabajadores ―dijo ella con un tono altanero, estaba sudando de miedo, pero no se los haría notar.

―Tiene agallas, me pregunto si así como gritas gimes, perra ―se acercó a ella intentando tomarla por la muñeca pero ella en ese instante le pegó con el tronco lo más duro que pudo partiéndolo a la mitad en el cuerpo del hombre. Éste lanzó un grito de dolor y le quitó sin mucha dificultad el tronco roto a Bulma, pues obviamente él tenía más fuerza. ―Te arrepentirás por ello, maldita perra.

III

En ese momento él lo sintió, sintió una leve elevación de un ki, no era mucha, pero lo reconocía. No perdió más tiempo.

Había estado todo el día dentro de su nave que había dejado estacionada en el patio de aquella enorme casa, la madre de la que supuestamente estaba muerta a menudo iba a ofrecerle pastelitos y postres, cosas demasiado empalagosas para él, así que después del primero tuvo que declinar todos los demás.

Sólo a ella la había visto, siempre tan alegre y amable que le daba ansiedad y ganas de encontrar a la mujer y heredero para largarse de ese miserable lugar tan tedioso. Era obvio que los adultos estaban mintiendo, pues a pesar de que pusieron toda su energía en crear la mentira perfecta él podía oler sus sentimientos, lo único que olía era preocupación, pero no tristeza, aflixión o arrepentimiento. Eso le bastó para confirmar que Bulma y el heredero estaban vivos y escondidos en alguna parte.

Era una fortuna que la mujer terrícola haya hecho excelentes ajustes a los scouters antes de ser mandada a la Tierra, funcionaban mejor que nunca y podían detectar la presencia de un ki por más bajo que este fuese.

Fue como entonces detectó el de ella, que subió de una manera súbita.

Algo seguramente le estaba ocurriendo y fue por eso que se dio la elevación de su energía, el scouter hizo un nuevo sonido indicando que el ki de la mujer estaba subiendo más y más, con eso tuvo suficiente para localizar su ubicación exacta, dirigió su nave al lugar de destino y despegó, gracias a la velocidad de esta tardaría escasos minutos en llegar.

La madre de Bulma vio como la nave se alejaba, lanzó un suspiro, al fin había descubierto la treta pues lo vio partir en la misma dirección que tomaron su hija y sus nietos.

A Raditz no le tomó gran tiempo en llegar al lugar y su nave aterrizó a unos pocos kilómetros de distancia de donde estaba proveniendo esa energía. Salió de ella y se acercó volando, desde lo alto podría ver mucho mejor la localización de ella, fue cuando entonces se estremeció por lo que vio.

A ella siendo sujetada por dos hombres muy fuertes para ella, pero para él eran apenas una miseria; estaba siendo amordazada por un tercer hombre que después paso a tocarla y desnudarla de la cintura para abajo mientras ella pateaba en vano, podía ver que la habían golpeado varias veces en el rostro y a pesar de ello la mujer seguía teniendo esa mirada desafiante, su miedo estaba en el límite, sus ojos llenos de lágrimas, pero siempre siendo temeraria aún así. Podía escuchar desde su posición todas las palabras que esas sabandijas le decían a la mujer, cada una más desagradable que la otra.

El hombre que la estaba tocando se bajó el pantalón para dar paso a su objetivo principal. Decidió que ya era suficiente, con sólo una pequeña bola de energía arrojó al hombre muy lejos de la mujer. Descendió de los aires y con gran facilidad apartó a Bulma de los otros dos bandidos. ―Espero que sepan que el castigo por tocar a la mujer del Rey de Vegetasei es la muerte.

Los otros dos no pudieron ni reaccionar cuando Raditz los atraveso con un ataque que no le desgastó casi nada de energía.

Se volteó a ver a Bulma quien se estaba quitando el trapo que habían utilizado para amordazarla y cuando su tarea fue terminada miro al saiyajin. No había cambiado en nada, absolutamente en nada. Él por el contrario vio que ella había recortado su cabello un poco más arriba de los hombros, que las facciones aniñadas habían desaparecido para darle paso a un rostro más adulto y mucho más cautivador, los años le habían sentado de maravilla y daba gracias de que su Rey no estuviera ahí ni leyera su mente o probablemente terminaría como los tres miserables que acababa de asesinar.

―Raditz ―apenas susurró ella.

Él sonrió de medio lado ―Siempre tengo que salvarte de estas situaciones, ¿algún otro alcazó a penetrarte?

Bulma hizo una mueca por su comentario, pero ella ya sabía que los saiyajines así se expresaban, después negó con la cabeza ―Llegaste en el momento exacto.

Él entonces cambió su expresión por una seria ― ¿En dónde está el heredero? ―la vio tragar en seco y retroceder, pero él coloco sus dos manos en sus hombros para evitarle cualquier intento de escape. ― ¡Dilo ya Bulma, no hay tiempo!

IV

Trunks y Bulla ya llevában un buen rato caminando, pero no se habían cansado en lo absoluto. Al parecer su madre había elegido un lugar sumamente deshabitado para esconderse de lo que sea que haya ido por ellos.

―Oye Trunks ―la chica, que caminaba atenta sobre un tronco caído, llamó su atención. ― ¿Cómo crees que sean esas personas? ¿Serán marcianos verdes como en las películas?

El chico lanzó una risa ―Dudo que sean así o nosotros seríamos verdes ―obvió la situación que había mencionado su hermana. ―Además eso no es de nuestra incumbencia, no tenemos nada que ver con ellos.

Bulla bajó de un salto del tronco cuando acabó su caminar ― ¿Alguna vez te has preguntado cómo es el lugar de donde provenimos?

―Bulla… nosotros somos de aquí, de la Tierra, éste es nuestro planeta, nuestro origen.

―Sabes que eso no es cierto. Trunks, ¿acaso nunca has sentido curiosidad de saber qué es lo que somos en realidad? ¿A quién le debemos estos poderes que tenemos?

―No, todo lo que somos es gracias a mamá. Entiende y acepta eso de una vez ―él miró fijamente a su hermana.

La chica suspiró, el tema siempre había sido evadido por su hermano, desde que tenía memoria ella recordaba que al intentar preguntarle a Trunks acerca de su padre él simplemente ignoraba los cuestionamientos o negaba tener interés alguno en esa persona.

Sí, él le guardaba un gran resentimiento a su progenitor, y a pesar de que ella entendía el sentimiento, pues de alguna manera ella se sentía de la misma manera al saber que fueron abandonados por quien fuese su padre, no podía ocultar su curiosidad y ganas de saber quién era ese hombre.

―Si algún día lo tuvieras enfrente, ¿qué le dirías? ―preguntó Bulla sosteniendo la mirada de su hermano.

Él frunció ceño ―Que es un maldito cobarde ―escupió y retomó su marcha. ―Démonos prisa, ya hemos dejado mucho tiempo sola a mamá.

Entonces un grito débil se escuchó en el bosque, inmediatamente ambos lo reconocieron, era su madre. Se miraron escasos segundos y emprendieron su vuelo de regreso al campamento.

No les llevó mucho tiempo, a pesar de que caminaron por varios minutos el volar acortaba considerablemente el tiempo de recorrido.

Fue cuando la vieron, a su madre siendo sacudida por un hombre extremadamente musculoso y considerablemente más grande que ella, con sangre en el rostro debido al labio roto y marcas en sus brazos junto con su ropa totalmente desarreglada.

Trunks sintió como toda su sangre hervía, sintió cómo lo más importante para él estaba a punto de ser arrebatado, no lo pensó más y con un potente grito y un destello dorado que emanaba de él se abalanzó contra el hombre frente a su madre sin previo aviso. Sólo vio como ese hombre giraba la cabeza y se preparaba para recibir su golpe, el cual lo aventó varios metros lejos ― ¡¿Cómo te atreves a tocarla malnacido?!

Bulma lo vio, ese cabello dorado, sus ojos color azul se habían tornado en un color verde, y además de todo estallaba en furia. Sólo lo había visto una vez, cuando ella sufrió un atentado y el ahora Rey no pudo controlar su enojo.

La adolescente se acercó a ella con rapidez y la abrazó ― ¡Mamá! ¿Estás bien? ―Bulla sintió la culpa recorrerla completamente y empezó sollozar. ―Lo sentimos, no debimos dejarte sola. Mira cómo te ha dejado ese bruto salvaje.

―No, él no ―balbuceó la mujer, pero eso fue interrumpido por el grito furioso de su hijo.

Vio como el chico Briefs volvió a lanzársele encima a Raditz dándole golpes y patadas a diestra y siniestra que el hábil guerrero esquivaba, suponía que así era porque él estuvo varios años entrenando con Vegeta, y Vegeta era un excelente contrincante. El joven, harto de que su rival no se defendiese como debía paro los golpes en seco ― ¡Defiéndete maldita sea! ¡Golpéame como lo hiciste con mi madre!

Raditz se paró recto, sin intenciones de luchar más, ya había comprobado que el heredero tenía poder suficiente pues podía transformarse en súper saiyajin, con el entrenamiento adecuado sería tan poderoso o incluso más que su padre ―Jamás me atrevería a lastimar al heredero de Vegetasei.

Bulma cerró los ojos queriendo que eso sólo se tratase de una pesadilla más.

― ¡Lastimaste a mi madre y eso no te lo perdonaré! ―rugió Trunks al ver la actitud calmada del oponente.

Raditz caminó unos pasos hacia Trunks, quien no había dejado su posición de pelea, se agachó para reverenciarlo como el príncipe que era ―Se equivoca, príncipe, yo fui el que asesinó personalmente a los agresores de su madre, puede comprobar los cadáveres detrás de mí ―fue cuando el príncipe alzó la vista y comprobó lo que decía el hombre.

Miró a su madre siendo abrazada por su hermana ― ¿Es cierto lo que él dice?

―Sí, Raditz me salvó de esos bandidos, tiempo después de que se fueron ellos me encontraron y me atacaron, pero él llegó a tiempo. Puedo decir que es la primera vez que me alegro de ver a un saiyajin.

Trunks se calmó y volvió a su estado natural, fue cuando Bulla se percató de todo eso ― ¿Cómo hiciste eso?

―No lo sé, sólo sentí la ira recorrer mi cuerpo.

Raditz se acercó más a la familia sabiendo ya no se pondrían tan a la defensiva ―Esa es la manera en la que un saiyajin alcanza un poder superior, a través de su furia, usted vivió esa situación al ver a su madre lastimada, príncipe. Tal cual la forma en que su padre, el Rey, lo logró.

― ¿Rey? ―Bulla habló. ―Espera un momento, ¿estás diciendo que nuestro padre es un Rey?

Raditz miró a la joven y luego a Bulma entendiendo la situación ― ¿Por qué nunca dijiste que eran dos herederos?

Bulma frunció el ceño enojándose ― ¡Tu estúpido Rey simplemente de pronto despertó una mañana diciendo que quería deshacerse de mí! Me llevó casi a rastras a una nave que me obligó a abordar mientras todos sus malditos soldados me apuntaban con sus armas, ¡¿y me reclamas que no les dije que tenía dos bebés en lugar de uno?!

El soldado se sorprendió al ver que la mujer aún tenía esos pulmones tan vivaces, no había cambiado en nada ―Fue por protección.

― ¡Al diablo su estúpida protección! Si tanto lo querían así, ¿qué haces aquí entonces, Raditz?

―Vegetasei necesita a sus herederos, y me los voy a llevar te guste o no Bulma, no puedo perder más tiempo y ya perdí suficiente con tu tetrilla de estar muerta.

Trunks que estaba entre su madre y el saiyajin fue jalado del brazo por la primera poniéndolo junto a su hermana detrás de ella y vio cómo ella se colocaba altaneramente ante Raditz ―Se los dije una vez en Vegetasei y te lo diré aquí también. Tendrás que matarme para lograr llevártelos.

―Al Rey no le gustaría saber que la madre de sus herederos fue asesinada ―dijo fanfarronamente.

―Yo morí para ese estúpido simio hace muchos años.

Raditz y Bulma estuvieron teniendo una batalla de miradas durante unos escasos segundos hasta que el saiyajin habló ―Creo que el príncipe y la princesa deberían decidir, ya tienen edad suficiente para hacerlo y si tú tanto insistes en interponerte tendré que aplicar acciones forzosas en tu contra, Bulma.

― ¡Basta! No estoy entendiendo nada, ¿qué demonios quieren de mi hermano y de mí? ―gritó Bulla haciéndole notar al saiyajin que tenía la misma voz chillona de su madre y el carácter impaciente de su padre.

―Princesa, Vegetasei requiere de su presencia ―el soldado se acercó hacia ellos ignorando los reclamos de Bulma. ―El pueblo exige ver a los herederos del Rey ante su desaparición.

― ¿Desaparición? ¿Nuestro padre desapareció? ―preguntó la adolescente.

Raditz asintió ―Fue mandado junto con otro soldado de élite a la conquista de un planeta lejano, sin embargo perdimos comunicación con ambos hace ocho meses. Ante tal situación y sin ningún gobernante en el planeta todo ha sido un caos y el consejo real exige la presencia del heredero, en este caso los herederos del Rey mientras conseguimos contactarnos con él.

―Nosotros no tenemos nada que ver con su planeta ―habló Trunks. ―Que se vuelva un caos o no nos concierne ni a mi hermana ni a mí, así que ya te puedes ir y dejarnos en paz.

Raditz se irguió, el príncipe tenía el porte y actitud arrogante de Vegeta, pero la lógica y astucia de la mujer. Ambos herederos llegarían muy lejos y estaba seguro de que Vegetasei se convertiría en un verdadero imperio bajo su mandato. Su padre estaría orgulloso de ellos.

―Entiendo que la situación no amerita que ustedes acepten ayudarnos, sin embargo debe considerar que es su pueblo, príncipe. Usted es el hijo del Rey y debe acatar las leyes de Vegetasei debido a la sangre que corre por sus venas.

―No iremos ―sentenció Trunks jalando de la mano a Bulla y caminando hacia la cueva dándole la espalda a Raditz.

El soldado cerró los ojos, agradecía de tener el permiso del antiguo rey de aplicar mano dura con el heredero y su madre si estos se oponían. Así que de unos rápidos movimientos y unos cuántos golpes certeros dejó inconscientes a las tres personas delante de él. Se dirigió a la cueva y encapsuló las pertenencias de la familia, sabía que las podían necesitar, especialmente las herramientas que Bulma cargaba a todas partes. Cargó a los tres sin dificultad y los llevó hasta su esfera, a pesar de ser para una persona podía acomodarse para meter a los tres recostados en ella, además gracias al gas somnífero de la nave permanecerían dormidos hasta entrar a la atmósfera de Vegetasei.

No perdió más tiempo y partió.

V

Tarble caminaba por el cuarto de control con documentos en mano, había muchos tratados que firmar que lamentablemente ni él, ni el antiguo rey podían hacer. Debían estar totalmente firmados por el Rey o por el primero en la línea de sucesión de éste mismo.

Mañana terminaría el tiempo límite y no había señales de Raditz.

Maldijo por lo bajo, si él hubiera sabido lo que Vegeta pensaba hacer al mandar a su mujer e hijo de vuelta a la Tierra hubiera usado su mejor argumento para hacerlo desistir, pero su hermano mayor estaba totalmente aferrado y obviamente realizó todo en secreto, sabía que él en algún momento podría sabotear su plan.

―El pueblo entrará en crisis e intentarán acabar con nosotros ―habló una potente voz entrando al cuarto de control, el antiguo rey.

―Si es que el consejo no nos elimina antes, padre ―respondió Tarble sin perder la vista de los papeles.

Bardock entró después del antiguo rey ―Aunque eso pasara, mi Lord, usted tiene el poder suficiente para volverlos a someter.

―Ya no somos tan primitivos como antes, Bardock ―habló el segundo príncipe mirándolo. ―El pueblo ya no sólo se guiará por la línea del más fuerte, sino también por quien gobierne mejor. Además mi padre ya fue superado por Vegeta. El pueblo ya no le teme como antes.

El antiguo rey iba a replicar pero entonces llegó un soldado corriendo hacia el lugar y agitado mencionó tener un mensaje ―Una nave ha entrado en la atmosfera de Vegetasei, es de Raditz.

Tarble y su padre se miraron y sin decir una sola palabra se dirigieron al lugar de aterrizaje.

El soldado se hizo a un lado para dejarlos pasar, Bardock se quedó a su lado ―Gohan ―el aludido miró a su abuelo. ―Que no se te olvide utilizar los honoríficos la próxima vez. A pesar de que seas uno de los guerreros de élite más poderosos del planeta no quiere decir que puedas evitar usar tus honoríficos ante los gobernantes, no seas como tu padre.

Gohan asintió ―Sí abuelo, eh perdón, sí señor ―se puso recto, hizo un saludo estilo militar y se marchó.

Bardock suspiró, sus nietos eran tan despistados como su segundo hijo, pero eso lo aludía a la crianza que la mujer humana les había dado. Ignoró el tema y siguió a ambos miembros de la realeza a su destino.

La nave aterrizó y la puerta se abrió inmediatamente dejando ver a Raditz sentado aún en el sillón de la nave con una cara de fastidio. Cuando la compuerta terminó de abrirse completamente éste se levantó, y al ver al antiguo rey y al segundo príncipe inmediatamente se reverenció ante ellos ―Majestades.

― ¿En dónde están? ―preguntó el ex monarca.

Raditz se giró y con un rápido movimiento cargó a los tres polisones que aún seguían sedados por el gas que emanó la nave durante el viaje.

Tarble reconoció inmediatamente a Bulma que era cargada en el hombro izquierdo del soldado, entonces se fijó en el hombro derecho, había dos personas ahí, completamente iguales.

―Tuvo mellizos ―explicó Raditz.

El antiguo rey se carcajeo ―Esa mujer siempre dando sorpresas, eso me parece bien, si alguno de los dos no aguanta el entrenamiento y muere ya tendremos otro de repuesto.

―Tan cómico como siempre, alteza ―Bulma habló suavemente aún medio adormilada, había despertado hace cinco minutos, así que había escuchado el comentario del ex monarca. ―Es la segunda vez que me raptan a este planeta.

―Deberías acostumbrarte, mujer ―respondió el ex monarca. ―Porque ahora sí ni el mismo Vegeta podrá hacer que te vayas.