Hola a todos,
Aquí está el segundo capítulo que es un poco de "relleno" para que conozcáis cómo se han tomado la noticia los amigos. A partir de aquí empiezan los momentos Draco-Hermione, (sobre todo Draco) para bien o para mal.
Quiero dar las gracias a sonrais777 y a Rebe Marauder porque fueron las primeras en dejarme un review y me hizo realmente feliz. Esto me ayuda en mi inseguridad a saber que me leéis. MUCHAS MUCHAS MUCHAS GRACIAS.
Con todo mi cariño,
Sabril
Capítulo II: Preparativos.
Finalmente el sorteo acabó y todos se dispusieron a marcharse. En la mayoría de los alumnos se distinguían caras de frustración, solo unos cuantos sonreían de oreja a oreja, contentos con los compañeros que la suerte le había asignado. Las chicas reían en pequeños grupos y hacían planes y los chicos se pavoneaban pensando en los dos meses de libertad que les esperaba. Ninguno quería renunciar a la magia pero en el fondo era como cuando volvían en varano a casa, eran menores de edad y el Ministerio les prohibía usarla fuera del recinto escolar.
Aquellos que no habían tenido suerte se lamentaban por anticipado. Serían meses de aburrimiento en un sitio nuevo y con alguien que ni siquiera les caía bien o en mucho de los casos, ni siquiera conocían a la persona que les estaría esperando a la llegada.
La mayoría de los profesores abandonaron el Salón nada más acabar con el anuncio, conscientes de que aquel día sería muy difícil proseguir las clases con normalidad y que en los siguientes días solo se hablaría del sorteo y de las extrañas parejas que se habían formado. Antes de retirarse la profesora McGonagal se acercó a Hermione.
-Señorita Granger – ella levantó la cabeza lentamente. – Le espera una dura prueba con el señor Malfoy, pero espero que sepa dejar a un lado sus diferencias y centrarse. – La muchacha tardó unos segundos en comprender el mensaje de la profesora. – Será complicado para usted, pero no dudo de sus capacidades. Es realmente importante que persona como el señor Malfoy complete esta formación. Si él consigue empatizar con el mundo muggle habremos dado un paso hacia la normalización.
La muchacha prestó atención a las palabras de la profesora y supo que aquello no era solo un capricho de un montón de profesores. Era algo más profundo e intentó asimilar lo que la profesora intentaba transmitirle.
- Las guerras como esta no se ganan con una sola batalla señorita Granger. El destruir a Voldemort fue un paso importante por supuesto, pero los hombres como el señor Malfoy son los que pueden hacer que no vuelvan a repetirse. Si conseguimos que ellos vean a los muggles como sus iguales, se acabarán las divisiones de sangres puras o impuras. Para sus padres es tarde, pero no para él. Y espero que usted sepa hacérselo ver.
Hermione no supo qué responder a sus palabras. Lo que le había dicho era realmente importante. Efectivamente Malfoy estaba destinado a ser el líder de la casa más importante del mundo mágico. Él era como de la realeza y por consiguiente su palabra, entre los magos era escuchada. Si conseguía que él aunque solo fuera un poco, apreciara a los Sangre Sucia, muggles o Squibs, sería mucho más fácil la convivencia futura para todos porque él podría ser una "buena" influencia para el resto.
Hermione se irguió todo lo alta que era y con una sonrisa asintió ante las palabras de McGonagall y supo que le había encargado una misión realmente importante y que ya no se trataba de sus notas sino de algo que se le escaba de las manos.
ooooOOOoooo
Los exámenes finalizaron y Hermione que había estado más insoportable de lo que normalmente solía estar por los nervios por fin pudo dormir toda una noche aunque fueron sueños intranquilos sobre Malfoy, ella y un montón de surfistas. Había estado dos semanas histérica, segura de que suspendería los exámenes y de que fracasaría en la vida. Su cabeza iba desde la más profunda de las desesperaciones hasta la seguridad de que aprobaría con las más altas calificaciones. Si humor era como una montaña rusa que la llevaba desde el llanto más amargo hasta la risa histérica y sus amigos no sabían cuál de las dos daba más miedo. Durante esas semanas la evitaron y solo la noche en la que terminó su último examen compartieron un largo rato de charla en la sala común.
Harry y Ron estaban contentos, creían haber flojeado en algunas asignaturas como Defensa contra las artes oscuras ya que el profesor era Snape y se resignaban a sacar buenas notas, pero en el resto creían haberse defendido bastante bien, sobre todo gracias a los apuntes de Hermione y a su calendario de estudio.
Ella sin embargo seguía repasando su libro de Encantamientos, convencida de que había dado una respuesta incorrecta y martirizándose por ello, a pesar de que el resto las había respondido con absoluta precisión.
-¡Hermioooooooneeeee! - Le gritó Ron casi pegado a su oído. Ella dio un respingo asustada y lo miró con enfado – deja ya el libro por Merlín, los exámenes han acabado, somos libres.
- Solo un segundo más – musitó ella mientras hacía un cálculo rápido en una hoja. – Dean ¿en la segunda también pusiste como resultado una mezcla del encantamiento silencio junto con el de parálisis para dejar al enemigo desorientado o preferiste la opción de Enobre de transformación en piedra?
Dean se rascó la cabeza confuso.
-Creo que la dejé en blanco – resopló intentando recordar. – Lo siento pero lo olvido todo nada más salir del examen.
La chica farfulló algo y finalmente decidió dejar a un lado el libro y acercarse al fuego con el resto de sus compañeros, se acomodó entre Neville y Parvati en el suelo, utilizando un enorme cojín como puff. Durante unos instantes se hizo un incómodo silencio. Todos se miraban unos a otros, intentando que alguno se decidiera a hablar con ella y a preguntarle. Lavender que se vio con oportunidad de atraer la atención sobre ella se decidió a tomar la palabra.
-En dos días nos vamos, estoy tan nerviosa – soltó una risilla de acompañamiento – aunque yo he tenido suerte, me voy con Dean, así que no tengo nada de qué preocuparme. Echaré mucho de menos a mi Ro-Ro por supuesto, pero seguro que nos lo pasaremos genial. La mala suerte es que no saldremos de Inglaterra, aunque algunos dicen que estar en el sur es casi como estar en otro país. – Su parloteo continuó un rato más hasta que se volvió a Hermione- Qué pena me das, vaya mala suerte tuviste – Harry no pudo evitar notar un deje de secreta satisfacción en sus palabras- No iría con Draco Malfoy por nada del mundo. Debe de ser horrible lo vas a pasar realmente mal.
Hermione se encogió de hombros. Malfoy no le preocupaba, podía lidiar con su actitud y con sus insultos. Ni le temía ni le respetaba, pero sabía que debía acercarse a él y conseguir que se integrase fuese como fuese y eso sí que le preocupaba porque ni ella misma era capaz de saber cómo hacerlo. Los exámenes la habían tenido absorbida pero ahora se daba cuenta de lo que se le venía encima y aunque siempre había sido una luchadora, no estaba segura de poder con todo.
En el colegio, antes de que le llegara la carta a Howarts había tenido muchos problemas. Siempre había sido una empollona, una ratita de biblioteca como la llamaba su padre cariñosamente y eso no gustaba a casi nadie. No había tenido ni un solo amigo en esa época y todavía se despertaba de vez en cuando escuchando como un eco las burlas de sus antiguos compañeros que se reían de su pelo, de sus dientes y lo insoportable que era. Lo pasó realmente mal que en quinto curso, con unos nueve años, cuando unas chicas la arrinconaron en el baño dispuestas a darle una paliza porque había corregido a una de ellas delante de la profesora. Recordaba los empujones y los tirones de pelo y como la pateaban y le escupían. Por suerte su magia estaba empezando a despertar, así que en el momento en el que entró en pánico las luces empezaron a titilar y cuando comenzaron a pegarla estallaron de una a una recorriendo una hilera desde el pasillo hasta el propio baño. Fue el peor día de su vida. Ni siquiera sus aventuras en Howarts, que casi la llevaron a la muerte, podían compararse. No soñaba con el basilisco cuando despertaba gritando, sino con las chicas que quinto curso. Todavía temblaba al recordarlas.
Sus padres la cambiaron inmediatamente de colegio pero tampoco pudo integrarse en el nuevo y se convirtió en una chica solitaria y triste. Recordaba el momento de la llegada de la carta de Howarts como algo realmente especial y nunca jamás podría dejar de agradecerles a Harry y Ron el hecho de que desde el primer día siguieran siendo amigos de ella a pesar de sus sermones y sus nervios pre-exámenes. Sabía que sin ellos hubiera seguido todo igual, ellos eran los únicos a lo que había podido llamar amigos con total sinceridad.
Un escalofrío le recorrió la espalda y la hizo volver a la sala común con un suspiro de resignación. Odiaba la idea de volver al mundo muggle. O más bien, odiaba la idea de volver a un centro de enseñanza muggle, ya fuese un colegio o un instituto.
Ginny se acercó por detrás de Hermione. La chica era una chica realmente especial, en el último año, quizás por su relación con Harry, se habían hecho bastante íntimas. Aunque adoraba a Ron y a Harry con toda su alma, a veces necesitaba un punto de vista femenino y Ginny siempre la escuchaba sin juzgarla.
-No te preocupes, estoy bien- le susurró – ¿Cómo estás tú? Sabiendo que ahora que estáis bien como pareja, os volvéis a separar.
Ginny la soltó con suavidad y Neville se apartó un poco para dejarle espacio con una sonrisa y ojos soñadores. Hermione estaba segura de que el muchacho estaba profundamente enamorado de su amiga, pero era demasiado tímido para decírselo y desde luego no lo haría si ella estaba con Harry.
-Hemos hablado mucho del tema y aunque será duro, solo son dos o tres meses. En peores momentos nos las hemos visto. No podremos escribirnos mucho pero convenceré a mi madre para que me compre un móvil y como Neville se marcha más tarde, ha prometido enseñarme a usarlo. España no está tan lejos y se va con un chico de Hufflepuff así que no hay de qué temer.
Hermione no pudo evitar sonreír ante la tranquilidad de su amiga. Al final todos sus nervios se habían reducido a celos por si él se marchaba con una muchacha y pasaba algo más, pero la entendía porque a ella le había ocurrido igual con Ron.
-Ron parece casi tan preocupado como yo. – Susurró casi para sí.
Ambas chicas se giraron hacia su amigo que ignoraba deliberadamente a su querida Lavender e intentaba conversar con Seamus a la vez que intentaba soltar su brazo aprisionado por la chica con aire ausente.
-En normal, se marcha a Hungría y ni siquiera sabe quién le espera allí. No hay más que verle, está completamente aterrorizado. Conozco a mi hermano y sabe que ha sobrevivido tanto tiempo en el colegio porque os tenía cerca. Su enorme bocaza seguro que le hace meterse en un montón de líos. – Y bajando la voz – Ojalá conozca a una buena chica allí y olvide de una vez a la estúpida de Lavender.
A Hermione se le encogió el corazón al pensar que Ron podía conocer a alguien. Estaba acostumbrada a la pegajosa de Lavender y sabía que aquello acabaría en cuanto dejaran el colegio pero ¿y si Ron se enamoraba? ¿Y si se enamoraba de verdad? Un nuevo suspiro se escapó de sus labios, ahora tendría otra cosa más en la que pensar.
ooooOOOoooo
Ginny y Parvati se sentaron sobre la maleta de Hermione que batallaba por cerrarla sin mucho éxito. Su madre le había enviado algunas cosas para el viaje, sobre todo ropa de verano que en Howarts no solía utilizar. En el colegio le habían proporcionado una vieja maleta muggle ya que no podía viajar con su querido baúl. La cremallera protestó una vez más sin darle opción a moverse ni un solo centímetro por lo que finalmente hizo a las chicas levantarse y con resignación sacó cinco enormes volúmenes de "Remedios para todos" y los dejó sobre su mesa. Sus amigas la miraron con incredulidad al ver que casi la mitad de la maleta estaba llena de libros, pergaminos, tintas y plumas y solo se veían unas cuantas prendas de vestir.
-Hermione – comentó Ginny intentando que la risa no se le escapara - ¿estás segura de que no deberías dejar todo eso aquí? Quiero decir, vas de vacaciones, lo ideal es pasárselo bien ¿no?
La muchacha la miró con suspicacia, evaluando si su amiga se reía de ella o si le daba un consejo de buena fe. Decidió que era lo segundo.
-No voy de vacaciones Ginny, voy a trabajar, tengo que conseguir que Malfoy apruebe como sea. Es de vital importancia. – Las dos la miraron extrañadas por lo que cambió rápidamente de tema- Los EXTASIS me han salido aceptables, pero esto también puntúa y no permitiré que me lo estropee en el último minuto. Pienso obligarle a tomar apuntes, estudiar y repasar todos los días, ese maldito Malfoy volverá conociendo cada detalle del mundo muggle lo quiera o no, así que debo llevarme todo esto.
Volvió a intentar cerrar la maleta mientras sus amigas se miraron entre sí intercambiándose una significativa mirada, Hermione estaba realmente obsesionada en lo que se refería a las notas y por una vez, les daba pena Malfoy.
Cuando finalmente consiguieron cerrarla y bajarla hasta la sala común se encontraron con Harry y Ron que jugaban tranquilamente al ajedrez. Ellos no partirían hasta un par de días después. Cuando Hermione bajó pesadamente los escalones arrastrando la maleta, ambos la miraron con la boca abierta:
-¿Qué llevas puesto Hermione? ¿vas a ir así al aeropuerto?- susurró Harry divertido, remarcando la palabra "así" mientras la miraba del mismo modo que a Luna cuando llevaba sus espectrogafas o su collar de corchos.
-Este es la mejor forma de pasar el control del aeropuerto – comentó eufórica- llevo zapatos sin cordones para cuando pase el control de seguridad. Además son muy cómodas por si tengo que correr por la terminal – dijo mientras señalaba unos mocasines desgastados por las punteras –Los vaqueros suelen dar problemas también, así que llevo un chándal y una camiseta que me ha prestado Parvati.
–Puedes quedártelo, -sentenció rápidamente la aludida- es lo que me pongo cuando hay limpieza general- y con una suplicante añadió – Os juro que intenté convencerla pero no me ha hecho caso.
Con un ademán Hermione rechazó las palabras de su amiga. Llevaba un pantalón de chándal gris demasiado ancho para sus delgadas piernas y una camiseta celeste de manga corta una o dos tallas superior a la suya. En la camiseta podía leerse con letras negras la frase "La vida es mejor con un poco de magia".
-Me queda algo grande pero así podré estar cómoda en el avión. Y este es mi kit de supervivencia – se giró de medio lado y enseñó una enorme mochila de color amarillo chillón. - En ella llevo todo lo que necesito para sobrevivir. Comida, pasaporte, billete, lectura y un jersey calentito.
Sus compañeros se abstuvieron de decir nada más. Era obvio que por fin estaba contenta después de semanas de suspiros y lamentaciones por su vida en general. Lo más irónico era que a pesar de que a todos lo que más le preocupaba era su viaje con Draco Malfoy, a ella le traía sin cuidado y solo entraba en pánico cuando pensaba en el instituto muggle al que iría. Pero la muchacha, que era alegre por naturaleza y luchadora, no se dejaba arrastrar por la melancolía, sino que fruncía los labios, sus ojos brillaban con determinación y aseguraba que podría con todo.
-Tengo que irme ya – comentó con pena. Solo quedan cuatro horas para que mi avión salga. No puedo retrasarme más o no llegaré a tiempo.
Todos se echaron a reír. Hermione ni siquiera tendría que viajar hasta el aeropuerto, había una red flu muy cerca de la terminal de salida y llegaría en menos de cinco minutos, diez si tenía que tirar ella sola de la pesada maleta a la que parecía fallarle ligeramente la rueda derecha, pero como siempre, ella necesitaba tener el control de la situación y eso suponía llegar con excesiva antelación a los lugares para reconocer el terreno.
Se acercó a Harry y le besó con cariño en la mejilla:
-Espero que tu viaje a España sea genial Harry, estaremos en contacto y en cuanto tenga un número americano te lo haré llegar ¿tienes mi correo electrónico? – el muchacho asintió – Estupendo. Espero que tu estancia sea divertida. – Se volvió hacia Ron e hizo lo mismo, con la diferencia de que su amigo se puso rojo hasta las orejas- Y tú lo mismo con ese chico o esa chica que te espera en Hungría.– y acerándose un poco más a él le susurró – Espero que Lavender no se presente a vigilarte.
Él se atragantó por un momento y comenzó a toser. La idea de Lavender espiándole era tan verosímil que le dio un escalofrío.
Se despidió del resto de sus amigos y con un último vistazo abandonó la sala común no sin cierta dificultad para que su maleta pasara por el hueco de la Señora Gorda, que la miró con fastidio.
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En Slitherin los preparativos se llevaban a cabo de manera distinta. Draco estaba tumbado en su cama jugueteando con la varita entre sus dedos. La hacía girar a velocidad frenética y la pasaba con maestría de un lado a otro sin que se le cayera.
No pensaba hacer las maletas. De hecho su madre se las enviaría directamente al aeropuerto con ropa nueva y odiaba ver a sus compañeros de habitación ajetreados eligiendo qué se llevarían y qué no. Las camas, mesas y gran parte del suelo estaban tapizados de ropa, creando un desorden que le resultaba totalmente intolerable.
Su paciencia se acabó en el momento en el que pilló a Goyle oliendo unos calzoncillos para decidir si estaban sucios, no pudo dejar de notar la mueca de asco de su compañero que, tras pensarlo durante unos instantes los metió de cualquier modo entre la ropa limpia. Fue el momento cumbre de la noche. Se le revolvió el estómago y decidió levantarse y dejarlos a todos a solas con sus nervios pre viaje, él buscaría compañía más agradable.
Cuando llegó a la sala común, solo quedaban cinco alumnos de segundo que se apartaron de su camino. Ya conocían a Malfoy y por experiencia propia, había aprendido que su cara de aburrimiento era mucho peor que la de ira. Cuando Draco se aburría no dudaba en torturarles para pasar el tiempo así que desaparecieron intentando fusionarse entre las sombras para que no reparara en sus presencias.
Por el rabillo del ojo el chico vio cruzar a Pansy. Justo lo que estaba esperando. Con reflejos felinos la agarró al vuelo por la cintura consiguiendo que ella soltase un gritito ahogado por la sorpresa.
-Vámonos a un sitio más tranquilo, tú y yo solos – le ronroneó disimulando el tono posesivo con el que se dirigía a ella.
-Draco – rio ella nerviosamente intentando zafarse- debo hacer la maleta. Ahora no puedo.
-Oh vamos, tienes toda la noche para hacer la maleta y estarás dos meses sin verme. ¿Acaso no me echarás de menos Pansy? - La chica se dejó querer un rato pero cuando él intentó meter la mano bajo su falda lo cortó en seco.
-Draco…
-¿Mmmmm? – continuó él sin darse por aludido mientras volvía a intentarlo y le dedicaba su sonrisa más inocente.
-Draco, por favor…. – él la apretaba cada vez más y podía sentir una parte de su anatomía que estaba especialmente contenta. – Tengo… tengo… vale, - claudicó ella con un suspiro- pero solo un rato ¿vale?
Como siempre se había salido con la suya. Sonrió con satisfacción y arrastró a la chica hasta la zona más oscura y solitaria de la biblioteca de la casa. Ninguna podía resistírsele de eso estaba completamente seguro.
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Bueno, pues hasta aquí el segundo capítulo. Daros las gracias por los reviews y por mensajes privados ¡sois amor! De verdad que me animáis a continuar.
El próximo ¡Draco Rules! Ya está escrito y yo me he reído como una tonta al escribirlo, lo publicaré a principios de la próxima semana.
Gracias por vuestro tiempo en leerlo.
Besos para todos/todas
