Día uno,01:35 p.m.

Actualmente, se encontraba fuera de las residencias de chicas, Fairy Hills. El hogar de Juvia.

Luego de haberle explicado a Erza sus intenciones, esta había consentido completamente su presencia en las residencias, siempre y cuando fuese para llevar y traer a Juvia de sus salidas.

Gray inhaló hondo y exhaló. Sería tonto pensar que una persona tan segura de sí estaría nerviosa por lo que estaba a punto de hacer, pero en efecto lo estaba. En toda su vida, jamás había invitado a alguien a salir, quizá fuera porque se la pasaba haciendo de tonto con Natsu, o porque jamás se le había presentado la oportunidad, pero el punto era que nunca lo había hecho.

Y ahora que estaba a instantes de hacerlo por primera vez, la inseguridad le carcomía. Esto era algo evidente, estamos hablando de Juvia, y fuese como fuese con él; era especial. Y Gray no quería arruinar las cosas para ella.

Tomando coraje se adentró hacia el edificio y se dirigió hacia la habitación perteneciente a la maga de agua. Encontró con facilidad el sitio, «306» volvió a leer para sí, por decimoctava vez el trozo de papel en el que Erza había escrito el número de habitación, y golpeó.

Esperó unos segundos la respuesta pero nada. Golpeó nuevamente con un poco más de fuerza pero sucedió lo mismo. A su mente acudió la posibilidad de que Juvia no se encontrase en casa, pero si no estaba allí debía de estar acosándole o de misión. Y ninguna de estas era probable, puesto que Juvia solo salía de misión con Gajeel o él. Y el dragon slayer no había puesto un pié fuera del gremio, y bueno él, estaba de pié frente a su puerta.

Golpeó una tercera vez, ya que no perdía nada por intentar, pero al ver que no había respuesta, se dispuso a irse. Entretanto, la puerta del 306 se abrió, dejando ver a una somnolienta Juvia que todavía seguía de pijama.

La maga se refregaba los ojos intentando esclarecer la vista y en cuanto lo logró, cerró la puerta de un desmesurado golpe.

Gray quedó atónito en su lugar, hasta que la puerta se entreabrió de nuevo.

—Gray-sama, ¿Qué hace usted aquí?—preguntó la maga de agua asomándose por una rendija.

—Sólo tenía que hablar algo contigo pero no importa—dijo el otro—Por cierto, ¿Estás bien?

—Sí, sí. Lo estoy, siento mucho lo de hace un momento. Es que Juvia no estaba en condiciones de recibirle—se disculpó la otra.

—Si tu lo dices...—dijo poco convencido.

—Em, Gray-sama, ¿Puedo saber que asuntos quería usted tratar con Juvia?—preguntó finalmente.

El mago de hielo suspiró, era ahora o era nunca.

—Quería saber si estabas libre por la tarde—soltó.

—¿Acaso, Gray-sama quiere invitarme a salir?—preguntó la otra.

—Sí.

—Concédale a Juvia un momento, por favor—dijo la maga y entornó con delicadeza la puerta.

Por unos instantes Gray creyó escuchar el himno aleluya al otro lado de la puerta. Luego sintió el ruido del grifo y el agua correr, el del secador y momentos luego Juvia abría la puerta lista.

El morocho quedó descolocado por la prontitud en la que Juvia había hecho todas esas cosas, pero lo dejó pasar. Al menos ahora sabía algo nuevo de ella: su rapidez desafiaba las leyes universales.

—Juvia ahora está lista, Gray-sama, ¿Qué quiere hacer ahora?—preguntó la muchacha entusiasta mientras cerraba la puerta tras sí.

De hecho el tema salida no era algo que Gray hubiese planeado con mucho detenimiento, por lo que optó por ir a un lugar donde ella gustese.

—No lo sé, ¿A dónde te gustaría ir?—preguntó.

—A Juvia le gusta cualquier lugar que Gray-sama elija.

«Era evidente que no iba a ser tan simple» pensó el morocho.

—Entonces...¿Te apetece el cine?

—A Juvia le encantaría ir al cine con usted, Gray-sama.

—Genial.

Caminaron hasta el teatro más cercano de Magnolia y se detuvieron frente a la cartelera.

—¿Y qué es lo que vamos a ver, Gray-sama?—preguntó la maga mientras contemplaban las opciones.

«Otra instancia de decisión» pensó, dándose cuenta que si seguía así, jamás llegaría a conocer con profundidad a Juvia.

—Todas me parecen buenas—dijo—¿Podrías ayudarme a elegir?—preguntó.

Juvia lo miró por unos segundos y luego sonrió.

—Si a Grey-sama lo hace feliz que Juvia decida, Juvia lo hará—declaró.

—Bien—dijo y fue a levantar las palomitas y refrescos.

Cuando regresó, Juvia estaba resuelta.

—Juvia cree que entre la comedia, la policíaca y el romance; la comedia es la mejor.

Gray asintió y en instantes volvió con los tickets.

Cuando entraron a la sala, pudieron ver que estaba vacía y eso que los créditos habían comenzado hace ya un buen rato. Lo que no era raro, y que era un día de semana, y esta era la función diurna.

Se sentaron en el medio de la sala, y casi a la brevedad comenzó la película.

Gray no prestaba mucha atención, el cine no era algo que le llamase mucho la atención, sólo lo había sugerido por el simple hecho de decir algo. En lo que realmente estaba interesado Gray, era en las reacciones de Juvia, la cual parecía estar realmente disfrutando la película.

Durante el transcurso de la película, Juvia se la pasó riéndose, algo que animó a Grey. Lo único que notó este otro, es que a medida que la película avanzaba, las risas se hacían menos frecuentes, y estas se mezclaban con algún que otro bostezo.

Al terminar la película, Gay sugirió ir por algo de comer, a lo que Juvia accedió de buena gana. Mas llegando al establecimiento, pudo notar lo cansada que estaba la chica.

—Juvia—la llamó—¿Acaso pasaste una mala noche?—preguntó al contemplar las bolsas que tenía debajo de los ojos.

—No es que Juvia haya tenido una mala noche, Gray-sama—explicó—Es que Juvia llegó muy tarde de una misión.

Claro, ahora todo tenía sentido. Tenía que ser tonto para no haberlo notado antes. El encontrarla en pijama, los bostezos constantes, e incluso la cara de muerto de Gajeel en el gremio. Juvia había estado fuera toda la noche.

—¿Por qué no lo dijiste antes?—preguntó el mago de hielo— De haberlo sabido te hubiese dejado dormir.

—Es que Gray-sama jamás había invitado antes a Juvia a salir. Juvia temió no tener otra oportunidad—expuso.

«Claro, era eso» pensó Gray, sintiéndose mal por ello.

A la brevedad entró al establecimiento, y salió de él con un una bolsa de papel.

—Vamos, te acompañaré a casa—declaró.

—Pero, nuestro almuerzo...—murmuró la chica.

—Te pedí algo para llevar, estás exhausta—dijo y le tendió la bolsa en sus manos—y te prometo que mañana volveremos a salir, pero sólo si descansas adecuadamente.

—Juvia lo promete.

Caminaron hasta Fairy Hills y se despidieron en la entrada con un gesto de manos.

De lejos Gray la miró entrar. Parecía que su intuición había estado en lo correcto, pasar tiempo con Juvia no tenía porque ser monótono y aburrido. Podía llegar a ser disfrutable.


N/A: Realmente no puedo concebir que haya actualizado una historia con tanta rapidez. A los que llegaron aquí, gracias por leer. Comentarios y/o sugerencias, siempre bien recibidos. Nos estamos leyendo.