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Huellas

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Cuando finalmente sus facultades mentales decidieron responderle, iba camino a su salón de clases, sintiendo algo extraño, muy extraño a su alrededor. No, no era una tormenta eléctrica o que de repente todas las personas se habían convertido en ninjas, era sólo una sensación extraña, como si el tiempo se moviera un poco lento y el silencio decidiera utilizar sus oídos de escondite. Era consciente de su propia respiración, y eso le molestaba, era consciente también de las personas y las conversaciones que sonaban lejanas, aun estando tan cercanos a ellos.

− ¡Tú! ¡Idiota! – El golpe en su cabeza fue lo suficientemente fuerte para reventar la burbuja que tenía intenciones de ahogarlo. Miró con el dolor reflejado en su rostro a Sakura y la carpeta rosada que había utilizado como arma. Sus amigos también estaban ahí, algunos riendo por el acto y otros restándole la debida importancia.

− Creo que estoy enamorado −. No supo por qué, pero era eso lo que había salido de sus labios, haciendo las risas más estridentes y causando que su mejor amiga rodara los ojos con molestia.

− Naruto, ya hablamos de esto… − La pelirrosa había llevado una de sus manos hacia la frente, tratando de acomodar sus pensamientos para obtener la paciencia que nunca había sido parte de su naturaleza. Dándose cuenta de ello, el rubio decidió interrumpirle moviendo las manos en negación con prisa.

− No, no. No hablo de ti, Sakura-chan.

Konohamaru se alejó un par de pasos cuando las carcajadas empezaron a adornar su garganta y el estómago empezó a dolerle, pues estaba seguro que de no haber retrocedido algunos pasos, Sakura ya le hubiera golpeado con la carpeta rosada para que se callara de una buena vez.

− ¿De quién hablas, Naruto? – Cuestionó Shikamaru, con las manos en los bolsillos, no era que el hecho le importara, pero tenía curiosidad y sabía que si su amigo no lo sacaba en ese momento, iba a estar carcomiéndose la cabeza con eso hasta quién sabe cuándo.

− Ah… − Torció la boca, dándose cuenta que no tenía ni idea de quien era aquel sujeto. – Estaba en el baño de artes, así que seguramente estudia en esa facultad −. Eso bastaba para que sus amigos se dieran cuenta que Naruto no tenía ni idea de quién era la chica en cuestión, así que ellos menos.

− Descríbela, tal vez yo la conozca −. Animo Sakura, cruzándose de brazos y poniendo la mayor atención posible en lo que sea que Naruto fuera a decir, porque si algo sabía de su amigo era que podía ser muy idiota a la hora de hablar.

− Es pálido, cabello oscuro, esbelto y bonito, muy bonito…

− ¿No es la amiga de Kiba? – Interrumpió Shikamaru, preguntándose si el amor no correspondido que a la chica se le notaba había dado fruto finalmente.

− ¿Hinata? No, no… No −. Entonces se dio cuenta de otro detalle, sus amigos, los que tenía en frente de él creían que hablaba de una mujer, lo lógico. ¿Qué cara pondrían de saber que hablaba de un él, otro hombre?

− Quita esa cara de espanto −. Lo volvió a golpear su amiga en el brazo para que espabilara, pero no hizo más que aterrarlo más. ¿Qué tan fuerte le golpearía Sakura cuando sepa que dejo de gustarle por otro chico? ¡No, no, no! − ¿Ahora qué haces? – Preguntó al verlo retroceder los mismo pasos que Konohamaru hacia unos momentos, evitar el primer golpe era lo esencial, el primero siempre era el más fuerte.

− Es… ¿Cómo decirlo? – Buscó a su alrededor, su salón estaba a unos metros y todavía no recogía sus cosas para largarse de ahí. – Ah… tiene ojos rasgados, como gato, son oscuros, muy oscuros-dattebayo. ¡Eso es! – Señaló a sus amigos, quienes comenzaban a perder el interés que en un momento el nuevo chisme les provocó. − ¡Tiene un collar en forma de gato negro! ¡Es todo lo que necesitan saber para encontrarlo y decirme si lo han visto!

− Además del collar, no ayuda en nada que tenga la apariencia estándar de asiático −. Informó Sakura, decidiendo cambiar el tema a uno más importante, como ir a comer a cafetería. – Pero si estás seguro que está en artes, puedo ayudarte a buscarla −. Se ofreció, Naruto dio por hecho que había olvidado el tema del examen y por eso andaba tan amable con él. – Muchas en esa facultad suelen tintar su cabello, será pan comido.

− Es un chico.

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Continuará…