Ya se ha ido el elfo, y la habitación huele a hierbas secas y tierra, mi cabeza gira y solo pienso en esos ojos marrones.

Sacudo la cabeza, evitando pensar en...

-Draco... - una voz se cuela por un resquicio de la ventana.- Draco.- dice más fuerte. Y asomó la cabeza para ver quien está ahí. Aunque ya se quién es.

Pansy asoma la cabeza, con su largo cabello oscuro suelto, lleva un pijama sexy, lo noto cuando se mete en la habitación y su blusa se levanta dejando ver el ombligo al aire.

-¿Y tú, que haces aquí? -digo intentando sonar amistoso, aunque no lo logro. Aún no me sacó la imagen de cierta chica dormida.

A pesar de ello Pansy me dirige una sonrisa radiante y se suelta a mis brazos.

-¿Va todo bien, Draco?- inquiere.- ¿Por qué has decidido quedarte aquí? Vuelve: te extraño... Te extrañamos- se corrige- Nott, Blaise...

Su voz se apaga. No le presto mucha atención y me dirijo a la puerta que da al pasillo, pero me arrepiento y me doy la vuelta. La Slytherin se acerca a mí y toma mi mano lentamente, la situación me confunde, no por ella, simplemente un recuerdo. Una sonrisa. Su sonrisa. Unos ojos castaños. Una cabellera enmarañada.

Sonrió de medio lado, a lo que la chica mal interpreta y se lanza a mí, su fuerza me impacta, siento mis ojos abrirse como platos. Sus labios están presionado contra los míos. Al principio duros y después buscando a lo largo de los míos una respuesta.

Le devuelvo el beso sin pensarlo, y ella lo toma bien, sus manos comienzan a desabrochar mi camisa y...

-DÉJAME SOLA.- grita alguien justo afuera de mi puerta. Jadeo. Esa voz furiosa no suena como la dulce que ronronea en mi oído.

-Pansy...- digo cayendo en la cuenta de la situación.- Debes irte.

Pero ella sigue con sus besos la tomo de los abrazos empujando hacia atrás.

-Pansy, te quiero. Pero no así.- dijo. Confundido. Suena un portazo fuera y echo a la chica fuera de mi habitación. Le beso la frente y le sacudo el cabello,- Anda, Pequeña Pansy. A la cama.- digo usando el tono como cuando ella decía que era su hermano mayor.

La pequeña serpiente se da la vuelta y desaparece por la ventana, y la cierro sólo para cerciorar.

Salgo dando traspiés y llego al pasillo. Todos han salido ya de sus habitaciones. Todos en pijama menos yo que aún luzco o como alguien que estuvo a punto de tirarse a Pansy, o a alguien que estaba por ponerse el pijama. Espero que lo segundo.

Un pelirrojo está aporreando la puerta, luce algo ¿ebrio?

-Hermione. ¡Hermione! ¡HERMIONE! - su voz va subiendo de tono. Todos parecen asustados. Su hermana sale de entré los alumnos presentes y le grita furiosa.

-¿Pero qué demonios te sucede Ron? ¿Estás loco? ¿O sólo ebrio? - le planta cara. Me sorprende aquella chica, nunca había notado que fuerte era.

-Cállate. - le grita aquella comadreja. Y vuelva a aporrear la puerta. La escena pasa tan de prisa que me sorprende mi reacción.

Aquel Weasley aporrea y Granger abre furiosa, y comienzan los gritos, la leona lo amenaza con su varita pero él es más rápido, le suelta un manotazo y esta sale disparada de su mano.

Su cara se torna blanca, le ha hecho daño. Eso es lo que mi mente procesa. Sus ojos llenos de ira y miedo.

Me lanzo entre ambos y le plantó cara al maldito pobretón. Mi cara adquiere una máscara de hielo.

-¡Lárgate, imbécil! -logró decir entre dientes.

-¿Malfoy? -dice el pelirrojo, soltando una carcajada. - ¿Tú? ¿Vas a defender a la pobrecita de la "sangre sucia"? -su risa estruendosa inunda el pasillo,- ¿Ahora resulta que son amigos?

-Si lo somos o no, no es de tu incumbencia. Maldita comadreja.- respondo exasperado.- ahora largo...

-¿O qué?- me reta y sin pensarlo le lanzo un puñetazo en la cara. El impacto hace que pierda el equilibrio y cae como saco de patatas contra el suelo.

Todos comienzan a soltar chillidos y murmullos sobre lo que acaba de suceder. Tomo a la leona del codo y la empujo hacia su habitación evitando que alguien nos vea.

La siento en la cama y antes de cerrar la puerta tomo su varita. Encanto la puerta para poder ver lo que sucede en el pasillo.

La chica Weasley y lunática se reclaman la una a la otra. Un chico de Ravenclaw y Longbottom se acercan para levantar a esa sucia comadreja y la arrastran hasta la habitación de uno de ellos.

Los alumnos se meten en sus habitaciones y todo queda en silencio justo cuando la profesora Sprout pasa por ahí revisando los pasillos. Da un rodeo y sale del lugar. Quito el hechizo de la puerta y me giro para ver a Granger.

-¿Estas bien?

Sólo asiente, veo unas lágrimas flotar por debajo de sus pestañas. Colgando y me acerco a ella.

-Granger, esa sabandija no merece tus lágrimas...

-Yo... -Comienza a decir. Y está a punto de abrazarme cuando recuerdo que no debo dejar que se acerque a mí emocionalmente.

-Yo debo irme.

-Pero...- Parece confundida y dolida. Por lo que debo herirla más sino quiero que siga.

-No lo hice por ti. ¿De acuerdo? - espero fríamente. Sin mirar atrás la dejo ahí. Sola y triste. Marchándome por el pasillo.

Entro a mi habitación, furioso conmigo mismo y suelto un golpe contra la pared. Abriendo la piel en mis nudillos, me siento confundido y exhausto, dejándome caer en la cama. Con el uniforme a medio quitar y la mano sangrante me quedo dormido.

Despierto demasiado temprano. Son sólo las cinco y aún me quedan dos horas para el desayuno. Decido salir a correr a los alrededores. Despejar mi mente y así lo hago. Regreso a la habitación y tomo una ducha, me pongo el uniforme y bajo a desayunar.

Una vez en la mesa de Slytherin me siento y como un poco de fruta, sin ánimo. Leo el profeta, Potter ha sido anunciado como futuro auror. Que novedad.

El comedor se va llenando y Pansy se sienta alejada de mí hasta donde le permite el evitar preguntas incómodas. Y Blaise se sienta con ella, haciéndola reír con sus chites bobos.

Nott está alegre. Ahora que el señor tenebroso ha dejado de existir. Él se siente más seguro y cómodo, a pesar de que su padre esté en Azkaban. Suspira y se sienta a mi lado. Comienza a hablar animadamente hasta que repentinamente suelta el aire pesadamente.

-¿Pero qué demonios te paso en la mano, Draco?- inquiere furioso al ver mi mano sangrante.

-Nada- digo soltándome de su agarre.

-Ayer salvo a la tonta sangre sucia de los leones.- inquiere Pansy, burlona por lo que notó que sigue furiosa por el rechazo de anoche. La fulminó con la mirada. Y puedo ver como mi helada mirada la deja petrificada y su rostro cambia justo antes de darse la vuelta.

-¿Qué? ¿Es eso cierto, Draco? - inquiere Blaise.

-No. - digo fríamente.- Sólo fue una excusa para propinarle un golpe a la comadreja asquerosa. Estaba ebrio.

Digo, distrayéndoles del tema Granger. Comienzan a reírse del asqueroso Weasley y nos burlamos un rato sin poder evitarlo.

Nos reparten los horarios y todos se quejan. Sin poder evitar sacar a colación de nuevo el tema comadreja ebria. Genial. Gryffindor. Primera hora. Transformaciones. Suspiro y me despido de ellos.

-¿A dónde vas? -pregunta Nott.

-Iré a mi habitación. He olvidado algo.- miento. Y me escabullo antes de que puedan interrogarme. Voy al lago y me siento a pensar. ¿Por qué le he dicho eso? ¿Por qué así?

Frustrado pateó el pasto dejando un hueco en el césped. Algo dorado brilla en medio de toda esa tierra. Me inclino y escarbo un poco. Es un anillo de oro con una inscripción que no logró distinguir. Está lleno de tierra. Algo vibra en mi bolsillo, y deprisa guardó el anillo y salgo disparado hacia el castillo. El recordador estaba programado para la hora de la primera clase.

Llego justo a tiempo. Y el aula esta abarrotada, busco un espacio libre y trago saliva cuando noto que sólo hay uno. Casualmente a lado de una leona de melena enmarañada.

McGonagall entra sonriente y anuncia, después de decir "Buenos días", el tema de la clase y el encantamiento a realizar.

-Hoy les enseñare a transformar partes de su cuerpo.- dice sonriendo pícaramente.- Esta transformación es sólo parcial y temporal.- dice- pero se puede hacer permanente con estudio especializado como los moldeadores plásticos de San Mungo en el área de reconstrucción y regeneración física del hospital...- continúa hablando del encantamiento un largo rato. Hablando de zonas del cuerpo que podrían transformarse, haciendo a algunos alumnos reír a carcajadas y a las chicas sonrojarse.

Miro disimuladamente de lado y veo que la morena a mi lado esta roja como tomate hasta las oreja. Y tuerzo una sonrisa inevitablemente. Que se borra cuando la profesora pide que probemos con nuestro compañero de pupitre el encantamiento.

La leona se gira a verme y parece sería.

-Malfoy. - dice como saludo.

-Granger.

-¿Alguna petición específica o sólo me concentro en lo más feo de ti?- dice molesta. Me sorprende su tono duro y frío pero recuerdo lo sucedido y me digo que lo merezco.

-Pero si te parezco sexy.- digo provocativamente. Para molestarla y ella se sonroja- ¿Lo ves? Te has sonrojado. -le espeto.

Nos lanzamos el hechizo una y otra vez terminando con narices hinchadas y labios gruesos. Una oreja más grande que otra y los ojos de ella rasgados.

La profesora al vernos suelta un chillido y nos manda con la enfermera. Seguimos gruñéndonos todo lo largo del corredor hasta llegar a la enfermería.

Justo entonces mi cuerpo actúa por sí mismo y me lanzo contra ella, apretándola contra la pared. Respirando en su cuello. Su respiración se acelera y mis labios rozan lo suyos. Justo entonces ella reacciona y...