Capítulo 2: Atsuya Fubuki

Narra Lazuri

Llegamos a la casa que Goenji me había dicho. Era una casa muy grande de 3 pisos con un enorme patio y varios jardines. Si, la casa perfecta para formar una familia.

Me adentre en ella sigilosamente como si fuera una ladrona. Aun no podía creer que todo eso sea mío, bueno también de Goenji, claro, pero lo que no entiendo es que como puede tener una casa tan lujosa como esa y no vivir en ella.

-¿Feliz? – me pregunto mi "novio" abrazándome por detrás, sintiendo su pecho bien formado.

-Como no estarlo si te tengo a ti – respondí con una sonrisa.

-No sabes cuánto me haces feliz – me beso la mejilla para después tomarme de la mano. – ven, hay algo que quiero mostrarte.

Subimos los escalones, recorriendo un pasillo hasta llegar a una habitación. Shuya me vendo los ojos diciéndome que era una sorpresa así que por lo tanto acepte. Cuando me quito la venda pude observar perfectamente aquella habitación, las paredes eran blancas al igual que las cortinas, había varios juguetes para recién nacido pero lo que más llamó mi atención fue la pequeña cuna que había en el centro. Camine hacia ella para tocarla, era tan suave como el algodón, en pocas palabras era igual que la casa. Perfecta.

-¿Te gusta?

-Me encanta – sonreí y lo mire. – aunque no entiendo porque tienes una cuna en tu casa

-No pienses mal – se apresuró a decir preocupado, temiendo que pensara otra cosa. – esta era la casa donde antes vivía y esta habitación era mía

-Supongo que era de cuando tu madre vivía, ¿no es así?

- Si… – contesto tímido. – es la herencia que me dejo, bueno a mí y a Yuuka

-¿Tu padre no sospechara que viviremos aquí?

-No lo creo, hace años que ni si quiera se pasea por aquí

-Debe de ser doloroso para el

-Él siempre ha sido un hombre sin corazón – masculló.

-Shuya… – lo reprendí al expresarse de su padre de aquella manera.

-Lo siento pero al recordar cómo nos trató me pone furioso. ¿Cómo pudo hacer eso?

-La pregunta sería ¿Cómo pudiste haberle dicho eso? – enarqué una ceja a lo que él solo rió.

-¿En verdad todavía sigues sorprendida? – me preguntó sinceramente llevándose las manos a los bolsillos mientras sonreía levemente.

-Si – me acerqué a él para después besarlo en los labios. – siempre estaré a deuda contigo

-No digas eso – susurró sobre mis labios. – Tu sabes porque lo hice – me beso de nuevo. – quiero una familia

-Podrías haberla tenido de otra manera

-¿Cómo?

-Declarándote antes que Fudou

-No me recuerdes a ese desgraciado – suspiró posando una de sus manos que estaban en sus bolsillos en mis mejillas en donde se encontraba un pequeño moretón. – mira lo que te hizo

-Basta Shuya, no tiene caso recordarlo

-Tienes razón – posó su otra mano en mi vientre sonriendo. – será una niña maravillosa al igual que su madre

-¿Cómo estás tan seguro que será una niña?

-Lo presiento

-¿Por qué?

-Porque todas las mujeres me aman – bromeó.

-Shuya Goenji tu broma es de un mal gusto – lo reprendí dándole la espalda. Claro que era de un mal gusto lo que decía y más enfrente de mí.

-Vamos – se acercó a mí abrazándome por detrás. – solo bromeaba

-Pues trata de no hacerlo tan seguido – le respondí con un puchero.

-Bien – me volteó con sus musculosos brazos. - ¿Qué puedo hacer para que me perdones?

Lo miré detenidamente pensando en que pedirle, era muy obvio si decía que nada no me dejaría en paz hasta que le respondiera. ¿Qué podría pedirle? Si ya me ha dado más de lo que yo me imaginaba y mi conciencia me repetía que si le pedía cualquier otra cosa sería algo egoísta de mi parte hasta que una idea pasó por mi mente, era algo muy sencillo que no le costaría ni si quiera trabajo cumplir. Me acerque un poco más a él, pegando nuestros cuerpos y sintiendo nuestra respiración.

-Quédate a mi lado – respondí mirándolo directamente a los ojos. – Para siempre…– dije y uní mis labios con los de él pasando mis manos por su cuello para evitar romper aquel contacto que simplemente hacia que perdiera la cordura.

-Cumpliré tus ordenes – me volvió a besar. – no dejaré que nada ni nadie nos vaya a separar

-¿Es una promesa?

-No – respondió sonriendo. – es un juramento

2 semanas después

Han pasado ya 2 semanas desde que Shuya y yo hemos estado viviendo juntos, ha sido maravilloso estar a su lado, nuestra relación día con día se hace más fuerte y no miento, me he estado enamorando poco a poco de él, sus palabras y acciones me han demostrado que no me he equivocado en mi decisión.

-¿Estas bien?

-Sí, solo pensaba

-¿En qué?

-En cómo ha cambiado mi vida en estos últimos días – mordí una fresa que tenía en la mano. – Todo ha sido tan diferente pero de cierta forma me agrada – le dedique una sonrisa botando los residuos que quedaban de la fruta en un contenedor. Quise agarrar otra fresa pero Shuya me lo impidió.

-¿Qué?

-No debes de comer mucho

-¿Por qué? No me digas tienes miedo a que yo me ponga gorda y me vean a tu lado – bromeé causándole una leve risa.

-No es eso, sino que no creo que quieras que se te note el vientre cuando nos casemos y por cierto no haz escogido tu vestido de novia, ¿verdad?

-No…

-¿Y se puede saber porque no lo has hecho?

-Pues tú no me has dicho cuando es la boda – protesté dándole un pequeño golpe en el brazo.

-Aproximadamente en 2 semanas – abrí los ojos sorprendida.

-¡¿Qué?! – grité levantándome del sofá. - ¡¿2 semanas?! Debes estar bromeando.

-Por supuesto que no

-¿Pero por qué no me dijiste nada?

-Si te lo dije

-¿Cuándo? Que yo no recuerdo

-Justo el día en que me dijiste del embarazo

-Ese día… – suspiré. – prefiero mejor olvidarlo

-¿Por qué? – me acaricio el vientre cuando tomé otra fresa.

-Pues a pesar de que fue uno de los mejores días de mi vida también es uno de los peores

-Por Fudou, ¿no es así?

-Si…– cerré los ojos para evitar llorar. – A veces me pregunto qué hubiera pasado si no hubiera aceptado tu propuesta – no pude más y empecé a llorar, Shuya me abrazó, susurrándose que no pensara en eso pero era inevitable, los recuerdos buenos y malos invadieron mi mente, convirtiendo mis sentimientos en un huracán de confusiones extremas.

No tenía duda de que estaba enamorada de Goenji pero a la vez lo estaba de Akio. ¿Es que acaso a mí me gustaba el dolor?

Abracé a Shuya con todas mis fuerzas, no quería separarme de él, pensaba que todo esto podría ser un sueño y que cuando despertara estaría de vuelta con la fiera de Fudou.

Con esos pensamientos quede profundamente dormida que ni sentí cuando Goenji me llevo en brazos a nuestra habitación hasta que sentí sus brazos alrededor de mí, abrazándome mientras yo seguía soñando con la nueva vida que tendríamos justo cuando naciera nuestro bebé.


Narra Goenji

Los rayos de luz se posaron en mi cara despertándome. Era un nuevo día, observé a Lazuri entre mis brazos y no dude en sonreír admirando su belleza. Aun no podía creer que ella estuviera conmigo esperando a nuestro bebé.

Me levanté silenciosamente para no despertarla. Bajé las escaleras y fui directo al refrigerador de la cocina para empezar a hacer el desayuno; observé que había una nota en el calendario y no pude evitar sonreír al ver lo que decía.

Miércoles 28

Primer ultrasonido

Hora: 12:00 pm

Hoy iríamos al médico para asegurarnos que todo estuviera bien, no quería que nada malo les pasara. Fui de nuevo a la habitación y entré para despertar a Lazuri, ella aún seguía dormida y no solo eso, estaba abrazando a un pingüino de peluche que hacía 1 semana que se lo había comprado.

Íbamos caminando por el centro comercial para empezar a comprar cosas para el bebé. Nos detuvimos a descansar un rato debido al cansancio que los 2 teníamos cuando de repente vi como Lazuri se levantó rápidamente de la banca en donde nos encontrábamos para dirigirse hacia una ventanilla en donde había un enorme pingüino con bufanda.

-Lo quiero – me dijo justo cuando llegue a su lado.

-¿Qué? – a decir verdad me había sorprendido sus palabras.

-Que lo quiero – me volteó a mirar, lanzándome una mirada de "si no me lo compras te mato", y eso sí que me puso nervioso.

-Bien – suspire sacándome mi billetera mientras ella corría por el pingüino como si fuera una niña. El dueño de la tienda se nos quedó mirando ante el comportamiento infantil de Lazuri pero no le tomé importancia, ella estaba feliz y eso era lo único que importaba.

Desde ese bendito día no ha dejado de dormir sin el pingüino o como ella lo llamo "Sr. Pingüi". No es que estuviera celoso simplemente que me tiene a mí para abrazarme en la noche y que no lo haga se siente feo. Pero a decir verdad fue algo bueno haberle comprado aquel regalo ya que cuando el entrenamiento acababa muy tarde y gracias a eso a veces ni podía llegar a dormir, me tranquilizaba al saber que tenía al "Sr. Pingüi" como protector.

La desperté sacudiéndola levemente por el hombro para después besarla dulcemente en los labios, deseándole en aquel acto los buenos días.

-¿Qué hora es? – me preguntó frotándose los ojos.

-Las 10:30 – le respondí pasándole un hermoso vestido blanco.

-Shuya todavía es temprano, déjame dormir otro rato – se lanzó de nuevo a la cama cubriéndose con la sabana la gran parte del cuerpo.

-No – tiré de la sabana para que los rayos del sol pudieran despertarla.

-Por favor – tomó una almohada "protegiéndose" de aquellos rayos solares. – tengo sueño

-Lo se cariño pero… – le quite la almohada lanzándola lejos. – hoy iremos al primer ultrasonido, ¿lo recuerdas?

-¿No puede ser mañana? – ahora se cubrió con Pingüi, ahora si no había nada que hacer, ella ni si quiera me dejaba tocarlo y cuando lo hacía se molestaba y mucho.

-Lazuri Ningen muy pronto Sra. Goenji, te levantas ahora mismo o sino…– hable con voz fuerte pero al ver como ella se levantaba apretando los puños, supe que había hecho mal.

-¿O sino qué?

-No podremos ver a nuestro bebé – dije tratando de calmarla lo cual extrañamente resultó

-Bien – se empezó a vestir a regañadientes mientras murmuraba que los hombres éramos unos idiotas incomprensibles.

Cuando terminó de vestirse, salimos de nuestra habitación hasta llegar al comedor pero escuchar el sonido de la puerta del refrigerador abriéndose y cerrándose, me hizo sentir que algo andaba pasando.

-Shuya… – me hablo Lazuri al verme tomar uno de los bates de beisbol de colección que se encontraban en una vitrina mientras me acercaba a paso lento a la cocina.

-Ahora vuelvo

Caminé hacia la puerta de la cocina. Aun se escuchaba aquel ruido. Apreté con furia el bate, quien fuera se las vería con Shuya Goenji al haber rompido la gloriosa paz y tranquilidad de esta casa.

Abrí la puerta rápidamente y empecé a golpear a aquel sujeto sin detenerme a tan si quiera fijarme quien era; escuché como el extraño se quejaba y como Lazuri me pedía que parara, cumplí su petición no sin antes darle otro golpe al sujeto dejándolo en el suelo. Lo observe detenidamente, su cabello era de color rosa y sus ojos se me hacían muy familiares al igual que la bufanda que traía puesta. Entonces fue ahí cuando reconocí de que se trataba, de nada más ni nada menos que de…

-¿Atsuya? – pregunte desconcertado.

-¿Tu qué crees? – me respondió molesto desde el suelo.

-¿Pero qué demonios estás haciendo en mi cocina?

-¿Qué acaso no es obvio? Desayuno

-Vete a desayunar a tu casa – respondí guardando el bate de nuevo en el estante.

-Vaya Shuu-Baka sí que tienes fuerza, un poco más y me mandas al otro mundo

-Por suerte no lo hizo – habló Lazuri entrando a cocina.

-Buenos días Lazuri – Atsuya le brindó una sonrisa. – ¿Cómo has estado?

-Excelente

-¿Enserió? – alzó una ceja. – yo no estaría excelente si estuviera al lado de Shuu-Baka, él es malo, ¿viste cómo me golpeó?

-Él tiene sus razones

-¡No lo defiendas! Que si dolió – se sobó la cabeza. – por suerte no me dio ningún golpe en mi precioso rostro

-Si fuera por mí, todavía estuvieras en el suelo

-¿Lo ves? – me señaló, escondiéndose detrás de Lazuri. – él es malo

-Al menos agradece que Lazuri me pidió que parara además tu tuviste la culpa, para que entras a mi casa sin permiso

-Atsuya Fubuki jamás pide permiso a nadie y aunque lo pidiera sé que tú jamás me lo darías

-Eso es cierto – lo apoyo Lazuri mirándome fijamente.

Ella tenía razón. Jamás aunque estuviera demente le daría permiso de entrar a mi casa a un idiota sin modales ni respeto por lo ajeno. Desearía nunca haberlo conocido pero ¡No! Tuvimos que toparnos con él y justo el maldito día en el cual compramos a Pingüi.

Salimos de la tienda luego de haberle comprado aquel pingüino, que a decir verdad ya me estoy arrepintiendo de haberlo comprado porque ni si quiera me quiere tomar la mano. Ojala desapareciera. No ella sino el peluche.

Observo como Lazuri se queda estática, como si hubiese mirado un fantasma. Llego a su lado como puedo puesto que me había entretenido en insultar al pingüino sin moverme de mi sitio; la miro detenidamente, sus ojos están muy abiertos, sus manos empezaron a temblar justo cuando me señaló el origen de su nerviosismo y miedo.

-Fubuki… – me dijo a lo que igual que ella abrí los ojos asombrados.

En efecto se trataba de Fubuki aunque su cabello era de un color distinto al igual que su tipo de peinado pero descartando todo lo demás el que se tratase de Fubuki solo empeoraba la situación. Si él se llegara a dar cuenta de que Lazuri está conmigo armaría un gran conflicto porque sé que le diría a Endo, Endo se lo diría a Kidou y este no dudaría en decírselo a Fudou porque de seguro pensará que soy un degenerado al haberle "robado" la novia a su rival además desde que su hermana desapareció se ha vuelto algo comprensivo con el dolor y sufrimiento de los demás.

¿Fudou sufriendo?

Eso nunca me lo he creído mucho menos después de todo lo que le hizo a Lazuri. Lo único que se merece es que en verdad sienta el verdadero dolor como el animal que es.

Observamos como Fubuki se da media vuelta a lo que en un movimiento rápido tomo del brazo a Lazuri y la alejo de aquel lugar, empezando a caminar para el lado opuesto; ella todavía está asustada y yo cansado de estar, literalmente, corriendo por todo el centro comercial solo para no toparnos con aquel que es mi amigo pero por la situación en la que estoy, se convierte en mi enemigo.

Pero al cruzar en una esquina nos encontramos con él.

Con Fubuki…

Me sorprendí un poco al verlo con el cabello rosado, a decir verdad nunca me había imaginado que a Fubuki le gustara ese color pero lo que más me dejó sin palabras fue ver que se había puesto también pupilentes de color anaranjado y que estaba usando de nuevo su bufanda, la cual juró jamás volver a utilizar.

¿Qué le estaba pasando a ese tipo?

No lo sé, pero eso no es lo importante porque ahora tenemos que darle explicaciones y suplicarle que no le diga a nadie sobre todo esto.

-Fubuki, te podemos explicar pero por favor no le digas a nadie que nos has visto – me apresuré a decir antes que preguntara que era lo que estaba pasando.

-¿Quiénes son ustedes? ¿Y cómo es que saben mi apellido? Un momento – me observo primero a mí y luego a Lazuri para después mirarnos a ambos. – ustedes son del Inazuma Japón ¿no es así?

-Si – lo miré extrañado. – ¿Por qué actúas como si no nos conocieras Fubuki?

-Porque realmente no los conozco

-Pero somos tus compañeros – le recordé.

-Creo que me están confundiendo con mi hermano

-¿Hermano? – lo volví a observar pero esta vez más detenidamente mientras mi mente trataba de procesar lo que había dicho. ¿Hermano? ¿Será que él es el difunto hermano de Fubuki?

-Tú eres Fubuki Atsuya – habló por primera vez Lazuri.

-Así es preciosa – respondió guiñándole el ojo y dedicándole una sonrisa coqueta haciéndola sonrojar levemente mientras intentaba controlarme para no matar a ese tipo, que ahora llevaba el nombre de Atsuya.

-¡Por Dios Atsuya! – corrió Lazuri a abrazarlo como si ya se conocieran, eso sin duda me hizo enfadar más. ¿Por qué lo abraza de aquella manera?

-A mí también me da gusto verte, aunque no te conozca – dijo cuándo se separaron de aquel cariñoso abrazo.

-¿Pero cómo es que estas vivo? – le preguntó mirándolo impresionada. – se suponía que habías muerto en la avalancha

-Veo que mi hermano ya les contó la historia – sonrió por lo bajo. – que chismoso es

-No por nada somos sus amigos – le dije un tanto furioso no por los celos que sentía sino por lo que había dicho de su hermano.

-Hey, tranquilo, solo trataba de calmar el ambiente porque no crean que no me di cuenta de que estaban huyendo de mí

-¿Pero cómo…?

-Muy fácil, yo les venía a preguntar si no saben dónde pueda encontrar a Shiro y darle la sorpresa de que Atsuya Fubuki está vivo

-¿Y porque precisamente con nosotros?

-Pues ustedes son del mismo equipo que él y era algo normal que conociendo a Shiro y su historia me dirían donde se encuentra y pensándolo bien, ¿dónde puedo encontrarlo?

-No podemos decirte, lo lamento – dije algo avergonzado.

-¿Pero porque? – protestó algo molesto.

-Es algo complicado

-¡¿Complicado?! – gritó furioso llamando la atención de la gente que pasaba por ahí. – complicado es pasar casi 10 malditos años estar alejado de tu única familia y peor aún que tu propio hermano te considere muerto, eso sí es complicado

-No hables de lo que no sabes – ahora fui yo el que gritó soltando a su paso la mano de Lazuri para agarrarlo del cuello de la camisa. – así que mejor vete por donde viniste y ni se te ocurra decir que nos has visto porque si me llego a enterar que abriste tu boca, ¡te mataré!

-No me amenaces idiota – me respondió quitando mi mano, de una manera no tan linda de su camisa.- tu solo di donde y cuando que te estaré esperando

-Aquí y ahora, ¿Qué opinas? – lo reté con una sonrisa desafiante.

-Me parece perfecto – me devolvió el gesto.

-¡Ya basta los 2! – gritó Lazuri a lo que paramos en seco. – se están comportando como unos completos idiotas además de que me están avergonzando enfrente de todas estas personas – se volteó a ver a todo el público que observaba detenidamente aquella escena, como si de una película se tratara. – que por cierto, ¿no tienen nada más que hacer? ¡Chismosos! – al escuchar eso la gente que estaba ahí siguieron con sus labores puesto que Lazuri los había asustado de una manera que era difícil de explicar. No miento me dio algo de gracia pero al ver que ella se volteaba a volver a mirarnos esa gracia se convirtió de nuevo en temor. – quita esa cara Shuya Goenji que ni creas que no te estaba observando y en cuanto a ti Atsuya Fubuki – se giró para ver a Atsuya quien también temblaba asustado. – no deberías juzgar a las personas antes de conocer sus historias y todo lo que han sufrido a causa de situaciones parecidas a esta, si, sé que te duele no saber dónde está Shiro y que estas desesperado por encontrarlo pero créeme que cuando te decimos que no podemos decirte, es que ¡No podemos hacerlo! Así que para aclarar ambos asuntos iremos ahora mismo a una cafetería, me compraran un café capuchino ¡cada uno! Y hablaremos civilizadamente, ¡¿SI O SI?! – gritó aún más alto. No sabía que se podía hacer eso.

-Si – dijimos al mismo tiempo emprendiendo el viaje a la cafetería más cercana mientras la gente nos observaba asombrada al darse cuenta que el poder femenino era superior al masculino.

Y desde ese día he tenido que soportar a Atsuya en la mañana, tarde y noche. Aunque el juró por su vida no decir nada con tal de un pequeño precio.

Estar cerca de nosotros.

Bueno no de mí, sino de Lazuri y del bebé.

Porque según el no estaban completamente protegidos por mí. Pero eso era una total mentira si lo único que en realidad quiere ese es comer y dormir gratis.

-¿Y qué desayunaremos hoy Shuu-Baka? – me preguntó recargándose en la pared. Como decía solo viene a comer.

-Para Lazuri unos deliciosos Hot Cakes, para mí una taza de café y para ti – volteé a ver al ansioso inquilino.- absolutamente nada ya que esta no es tu casa así que hazme el favor de irte inmediatamente antes de que te eche a patadas

-Que cruel eres Shuu-Baka, ya ni agradeces que he guardado muy bien el secreto que a decir verdad no me lo pediste, ¡Me amenazaste! – agarró una cuchara y le vertió algo de mermelada y me la lanzó.

-¡¿Qué te pasa idiota del demonio?! – le grité totalmente furioso empezando de nuevo una pelea.

Esto era lo que tenía que soportar por ver feliz a Lazuri quien estaba desayunando tranquilamente sin tomarle importancia a la situación pues siempre cada día sucedía lo mismo. Sonreí tras darme cuenta que nuestra vida poco a poco iba cambiando, convirtiéndose por fin en una vida que sería perfecta no solo para nosotros sino también para nuestro bebé que muy pronto veríamos por primera vez.


Bueno esta historia ha estado surgiendo de mi cabeza desde que leí el fanfic de "El alma de Raimon" que por cierto esta súper mega ultra buena. Como se abran dado cuenta Atsuya está vivo y la razón es porque amo en verdad a ese personaje y sería algo muy cruel que estuviera muerto ya que va a hacer alguien muy importante en esta historia.

Le agradezco a 32ananeko123 por haber sido la primera en dejar el primer comentario que he tenido desde que me entre a FanFiction. En verdad te lo agradezco de todo corazón.

Espero tener más Review ´s porque enserio quiero saber si soy buena escribiendo y que les gusta mi historia y las que muy pronto subiré.

Además de que muy pronto haré un fanfic para los fanáticos de Naruto, titulada "Los Infieles".

Gracias por leer.