Ranma bajó con pesar las escaleras, no podía creer lo que le estaba pasando. Tenía a una chica muerta en su habitación o más bien el fantasma de ella, es el único que puede verla y oírla, y lo que es más importante el único que podía ayudarla y no sabía qué tenía que hacer para hacerlo y qué tan complicado sería ello.

Llegó a la sala de estar encontrando a Ukyo sentada en el sofá, cruzada de piernas, con la vista fija en la pared de manera pensativa, pero al sentirlo llegar pareció reaccionar y lo miró, formando una sonrisa en su rostro.

-Ranma- pronunció.

-Hola, Ukyo- contestó Ranma con voz cansada.

-Tardaste en bajar.

-Sí, estaba algo ocupado- sonrió forzadamente y se sentó al lado de la chica- ¿A qué has venido?

-¿Debo tener algún motivo para estar aquí?- preguntó frunciendo el ceño-¿Acaso no puedo venir a verte sólo por placer?

-Se me hace raro que lo hagas, aunque siempre lo haces- suspiró con pesar- No quiero crearte falsas ilusiones ¿entiendes? Y no quiero que nuestra amistad termine por culpa de un tonto compromiso impuesto por nuestros padres.

Ukyo bajó la cabeza.

-Ranma, yo…-susurró, sintiendo las lágrimas agolparse en sus ojos.

-¡Ukyo, querida! Te quedarás a almorzar, ¿ver…?- cayó al entrar a la sala y ver la escena.

Ukyo llorando con la cabeza gacha y a su hijo, intentando consolarla.

-¿Qué pasó aquí?- preguntó, mirando con reproche a su hijo- Ranma, ¿Qué le has hecho a Ukyo?

La chica negó con la cabeza, secándose las lágrimas y volteó a mirar a Nodoka con los ojos irritados.

-Nada, nada…-musitó, volteó a mirar a Ranma y rompió en llanto nuevamente, se levantó tapándose el rostro con ambas manos y salió apresuradamente de la sala.

-¡Ranma!- exclamó Nodoka molesta, al quedar ya a solas- ¿Qué haces? Ve a seguirla.

El chico negó con la cabeza, sonriendo amargadamente.- Ya no, mamá, todo esto es culpa tuya, tú insististe con esta tontería del compromiso y en parte, eres la culpable con papá de que Ukyo haya salido llorando hace poco.

-¡Ranma, más tarde irás a pedirle disculpas a tu prometida!- gritó Nodoka, antes de salir hecha una furia de la habitación.

El chico gruñó por lo bajo y se levantó de golpe del sillón, para salir completamente molesto de ahí en dirección a su cuarto.

-¡Rayos!- gritó nada más entrar cerrando la puerta detrás de sí.

-¿Qué pasó? ¿Otra pelea con tu familia?- preguntó Akane volteando a mirarlo.

-¿Tú qué crees?- preguntó dejándose caer pesadamente sobre la cama.

-¡Y yo qué tengo la culpa! Tampoco es para que me trates de ese modo- bufó la chica desviando la mirada.

En ese momento sonó el celular del chico, Ranma lo miró y vio que estaba sobre el escritorio.

-Akane, tú que estás de pie ¿puedes pasármelo?

La chica intentó tomar el celular, pero su mano pasaba a través de él.

-Es cierto. No puedo tocar nada, lo siento- sonrió alzando los hombros.

Ranma la miró con el ceño fruncido y se levantó de mala gana, caminó hasta el objeto y atendió la llamada, mirando a Akane molesto al ver cómo le sacaba la lengua burlonamente.

-¿Si? ¿Quién?

-¡Hola Ranma! Soy yo, Shampoo- habló la voz del otro lado.

-¡Shampoo! Qué sorpresa, hace mucho que no me llamabas- sonrió el chico recargándose el escritorio.

Akane lo miró atenta a la conversación.

-Lo sé, pero ya sabes he tenido mucha tarea- se justificó la chica.

-Te entiendo- respondió asintiendo con la cabeza.

-Ranma, te llamaba para saber si te gustaría salir hoy conmigo al cine.

-¡Me encantaría! Está estupendo para relajarme un poco en este periodo de exámenes, ¿Quién más irá?

-Ryoga y obviamente mi amado Mousse, pensaba invitar a Ukyo también.

-No, no invites a Ukyo- dijo sentándose en el borde de la cama.

-¿Por qué? ¿Peleas de enamorados?- se escuchó una risita.

-No, sabes perfectamente que entre ella y yo no existe ese tipo de relación, Shampoo- dijo desviando la mirada del escritorio al rostro de Akane que lo miraba atenta.

-Bueno, pasaremos por ti en un rato. Adiós.

-Adiós- se despidió apartando el celular de su oreja cortando la llamada, dejó el celular sobre la cama y miró a la chica- ¿Y bien?

-¿Y bien qué?- preguntó sin entender.

-Haz estado atenta a la conversación, ¿Por qué te importa a ti lo que yo hable con mi amiga?- preguntó de mala gana.

-¿Siempre eres así de antipático?- preguntó molesta- Y perdona que te diga esto, pero ¿no crees que no es correcto salir en compañía de otras chicas estando comprometido?

-¡No iremos solos!- protestó Ranma molesto levantándose- Además, ella tiene novio y su novio es uno de mis mejores amigos- dijo acercándose a la joven- Escucha Akane, si no sabes nada de mí mejor no te metas conmigo, yo sólo te ayudaré a irte al otro mundo, sólo eso y no te metas en mis asuntos personales- dijo entre dientes, quedando justo frente a la chica- ¿Está claro?

-¿Y qué harás si lo hago?- preguntó con una sonrisa irónica.

-¿Sabes? Ya me cansé de esta conversación absurda, además…- dijo apartándose la joven comenzando a caminar dándole la espalda- Ukyo y yo sólo somos amigos.

-¿Sabes qué? Tienes razón- sonrió triste- No me meteré en tus asuntos, pero esa pobre chica va a sufrir por tu culpa.

Ranma volteó para mirarla serio.

-¡Saotome, está listo el almuerzo!- se oyó gritar a Nodoka desde el piso inferior.

-Maldición- gruñó el chico- Me llamó por el apellido, sigue molesta- bufó y salió de la habitación.

Akane se quedó mirando la puerta con una divertida sonrisa adornando su cara.

-¿Por qué lloraba Ukyo?- preguntó insistentemente Nodoka, sorprendida por ver a su hijo comer tan tranquilamente cuando había acabado de hacer llorar a su amiga de la infancia.

-Ranma, eso no es de caballeros- le reprochó su padre, comiendo rápidamente.

Ranma ignoró el último comentario y continuó comiendo como si nada. Luego de hacerlo dejó el plato vacío sobre la mesa y miró molesto a su madre.

-Gracias por la comida- dijo poniéndose de pie.

-¿Irás a algún lado que comiste con tanta prisa?- preguntó la mujer, viéndolo acercarse a la puerta.

-Siempre como deprisa- dijo el muchacho- Pero, sí, iré al cine con mis amigos.

-¿Entre ellos está tu prometida?- preguntó Nodoka con interés.

-No, mamá- respondió y salió del comedor disponiéndose a subir las escaleras cuando en ese momento, llaman a la puerta- Deben ser ellos- Fue a abrir y no se equivocó.

-¡Hola, Ranma!- exclamó Shampoo alegremente, antes de besarlo en la mejilla y entrar.

-¡Hola, mi amigo!- exclamaron Mousse y Ryoga al unísono.

-Hola- sonrió Ranma saludándolos a los dos con un estrecho de mano.

-Buenas tardes- sonrió Shampoo a los padres de Ranma, haciendo una reverencia.

-Buenas tardes- saludaron ambos al unísono.

-Voy por el celular, se me quedó sobre la cama- dijo Ranma, pero antes de comenzar a subir las escaleras sintió una masculina mano agarrar su brazo.

-¡Espera, Ranma! ¿Por qué no nos dejas a nosotros ir a buscarlo?- preguntó Ryoga.

-Sí Ranma, mientras te puedes quedar aquí con Shampoo porque…- dijo ahora acercándose al oído de su amigo- Yo que tú tendría cuidado con lo que ella le dice a tus padres, ya sabes, pueden tramar algo para juntarte a ti con Ukyo, y sabes que ella es estupenda para ese tipo de planes- dijo Mousse separándose.

-¿Sabes qué? Tienes razón, gracias amigos- sonrió a ambos.

-Esta bien, amigo- sonrió Ryoga- Vamos, Mousse.

Ambos chicos subieron.

-Ven, Ranma, tus padres me están cayendo muy bien- sonrió Shampoo, sentada en el sofá, mientras que Nodoka y Genma estaban sentados en otro muy cerca.

-"¿En qué momento se levantaron de la mesa?"-pensó Ranma, pero sonrió acercándose a Shampoo y se sentó a su lado, asegurándose de que la conversación no se desvíe a temas peligrosos.

Ryoga y Mousse entraron en la habitación del chico.

-"¡Ey, yo conozco a ese muchacho!"-pensó Akane al ver entrar a los dos chicos- "Ryoga, sí creo que se llamaba Ryoga, fue el chico que se me declaró a principio de año y que yo rechacé"

-Tú buscas en los cajones del escritorio, yo en el armario- dijo Mousse en voz baja, a lo que éste asintió.

-"¿Qué buscan?"-pensó Akane, frunciendo el ceño.

Ryoga abrió los cajones y comenzó a remover los cuadernos y lápices sueltos, que había en ellos.

-¡Maldita sea! No está el documento aquí, ese idiota de Saotome lo tuvo que haber guardado en otro sitio- gruñó el chico.

-¿Documento?-preguntó para sí Akane, cruzándose de brazos y se dirigió a Mousse, éste removía las ropas pertenecientes al chico.

-Aquí hay pura ropa- bufó Mousse, cerrando el armario de golpe- Necesitamos ese estúpido documento para que Shampoo se case con él o de lo contrario la tonta de Ukyo lo hará y se quedará con todo el dinero de la familia Saotome, ¡Estúpida zorra!- gruñó apretando con fuerza los puños- Y si Shampoo se casa con el imbécil de Ranma, nos tendrá que compartir ganancia.

-Ni que lo digas, ese tonto compromiso es lo único que separa a Shampoo del idiota de Ranma- bufó Ryoga, tomando el celular sobre la cama con rabia- Es obvio que en la habitación no está, así que vayámonos. Luego volveremos, Mousse.

Éste asintió y ambos chicos salieron de la habitación, inconscientes de que un testigo invisible había observado y oído toda la escena.

Transcurrieron tres horas en las que Akane permaneció sentada sobre la cama de Ranma, impaciente de ver llegar al muchacho y contarle todo lo que había visto. Sus amigos querían traicionarlo haciendo que Shampoo se casara con él y seguramente buscaban el documento en dónde está escrito el compromiso entre él y Ukyo.

-"¿Pero, de qué dinero hablaban?"-pensó la chica-"Por lo que se ve son una familia como cualquiera" se levantó de la cama, y atravesando la pared llegó al dormitorio de Nodoka y Genma, éste último no se encontraba, pero la mujer estaba tendida sobre la cama matrimonial durmiendo profundamente.

Akane miró a todos lados del cuarto, había un armario, un televisor, un velador y un inmenso cuadro colgado en la pared. Frunció el ceño recordando una película que había visto sobre una caja fuerte tras un cuadro grande, se dirigió a él e intentó levantar el cuadro, pero su mano pasaba a través de él.

-Rayos- gruñó la chica cerrando los ojos con fuerza.

En ese momento entró Genma al cuarto, sonrió al ver a su esposa dormida y se acercó al cuadro por el lado opuesto a Akane, mientras ésta lo miraba atenta. Levantó el cuadro y encontró una caja fuerte color gris.

-Lo sabía- sonrió Akane victoriosa. Y lo vio colocar la combinación y tras unos segundos, la puerta de la caja se abrió.

La chica abrió enormemente los ojos al ver un montón de billetes y monedas de oro en el interior, acompañados de una carpeta color rojo.

-¡Vaya!- exclamó, vio a Genma reír ligeramente mientras tomaba una moneda y le hablaba de manera cariñosa.

-Hola, bebé, ¿me extrañaste? ¿Sí? Yo también a ti- dijo luego la besó y la dejó dónde la había encontrado.

-Patético- rió Akane sonriendo de medio lado, mientras negaba con la cabeza- Seguramente esa carpeta debe ser el documento que los "amigos" de Ranma buscaban, el documento del compromiso de él y Ukyo, quieren deshacerse de él para que él tenga la posibilidad de casarse con Shampoo, es por eso que ella finge estar enamorada de Mousse, para no levantar sospechas y a la vez, pretende conquistar a Ranma…

Genma cerró la puerta haciendo algo de ruido e inmediatamente miró a su esposa, ésta se movió un poco, pero no abrió los ojos a lo que Genma agradeció y colocó el cuadro en su lugar.

-Ahora todo empieza a tener sentido, ¡Dios que inteligente soy!- sonrió la chica orgullosa de sí misma, para volver al cuarto de Ranma y esperar su regreso- Esto parece a una de esas novelas mexicanas que Kasumi veía todas las tardes… Kasumi…-susurró mirando al techo.

En ese momento, entra Ranma riéndose solo ante la mirada de extrañeza de la chica que oírlo entrar se puso inmediatamente de pie.

-¿De qué te ríes?- preguntó Akane con una extraña expresión en su rostro.

Ranma la miró asustado unos segundos, pero luego suspiró cerrando la puerta detrás de sí.

-No me acostumbro a tenerte aquí todo el tiempo.

-¿Y de qué te reías?- insistió.

-De un chiste de Ryoga- rió levemente al recordarlo- La pasamos increíble hoy en el cine

-De eso te quería hablar- dijo Akane y respiró hondo antes de continuar- Hay algo muy importante que debo decirte.

-¿Qué pasa, fantasma? No me asustes- sonrió Ranma dejándose caer pesadamente su cama, sin dejar de mirar a la chica.

-Tengo un nombre, idiota- gruñó Akane, mirándolo molesta.

-Lo siento, Akane, pero ya dime- sonrió el chico, había oído que Akane tenía un fuerte carácter.

-Es sobre tus amigos- dijo seria- Hoy en la tarde cuando vinieron a buscar supuestamente tu celular, se pusieron a revisar tus cosas.

-¿Y qué? Yo siempre lo hago cuando voy a su casa- sonrió el chico- Te sorprenderías de las cosas que puedes encontrar en la habitación de Ryoga.

-No me interesa, escucha ellos estaban buscando el documento que… -cuando terminó de relatar, miró la expresión del chico, éste sonreía- ¡Yo no le veo la gracia! Ellos quieren tu dinero.

-Akane, Akane, Akane- dijo negando con la cabeza- Es ridículo, ¿Papá con una caja fuerte llena de dinero?- soltó una carcajada ante la idea- ¿Shampoo queriendo conquistarme para casarse conmigo y para quedarse con la fortuna? ¿Mis amigos queriendo traicionarme para que Shampoo comparta ganancias con ellos? ¡Es ridículo, Akane!- sonrió burlonamente- No existe tal fortuna y Ryoga y Mousse son mis amigos, jamás harían algo en mi contra.

-¿No me vas a creer?- preguntó frunciendo el ceño.

-Haber…- dijo incorporándose, sin borrar aquella sonrisa que tanto comenzaba a molestar a Akane- Entre mis amigos que han estado conmigo prácticamente toda la vida o una fantasma que acabo de conocer, ¿A quién le creerías tú?- sonrió de medio lado.

-¡Sé que es difícil de creer, pero es cierto!- exclamó la chica dándole una patada al suelo.

-No te creo, Akane, no estoy para oír tus falsas historias suficiente tengo con tenerte aquí molestándome todo el tiempo, ahora si me permites tengo sueño- dijo molesto antes de recostarse otra vez.

-¡Idiota, te vas a arrepentir de no haberme creído!- exclamó Akane, molesta.

Continuará…

Siento mucho que mi historia sea tan parecida a otra como me han escrito en comentarios, si ven que hay demasiados parecidos díganme para borrar la historia, a pesar de que no lo haya hecho consciente creo que no puede haber tanto parecido en una y otra porque hay gente que puede pensar mal. Ustedes me dirán si quieren que la continúe o no, porque no es mi intención pasar a llevar a nadie y menos a una escritora.

¡Saludos!