Tabla Básica. #2: Lluvia
Su primer beso fue bajo la lluvia, por más cliché que eso suene.
- Tu hermano ya lleva una hora de retraso.
- Lo sé, S, pero él dijo que nos pasaría a buscar de un momento a otro.
- ¿Y qué se supone que significa eso?
La tormenta se había desatado a mitad del entrenamiento, y aunque Sue les gritaba por el megáfono que no fueran un costal de perdedores y siguieran entrenando, todos corrieron a refugiarse luego de que Quinn estuviera a punto de caer desde la punta de la pirámide que habían formado, todo gracias al viento que parecía soplar cada vez con más fuerza. No es que alguien se haya quejado, de todos modos.
Sentadas en uno de los bancos junto a la puerta principal de la escuela, las dos miraban el estacionamiento vacío donde solo los autos de los maestros quedaban aparcados. Con cada minuto que pasaba Brittany se pegaba más a Santana, en su intento por mantener el calor, pero lo corto de sus faldas no ayudaba en lo absoluto a ese propósito. La latina se sacó la bufanda que estaba utilizando y se la tendió a la rubia.
- Tienes frío, ¿cierto? – dijo al ver que la cheerio estaba a punto de rechazar su oferta – si te resfrías, Sylvester de seguro se pondrá furiosa.
- Sí…
Brittany se puso la bufanda y ocultó la mitad de su rostro bajo ella, sonrojándose y cerrando los ojos – Puedo sentir tu aroma, Santy – comentó sonriendo. La aludida miró hacia otro lado para ocultar su sonrojo y evitar que pudiera ver su sonrisa, que a pesar de ser un gesto casi imperceptible, estaba segura que la otra chica lo notaría. Pasado unos segundos, Santana deslizó su mano hacia la de Brittany y enlazó sus dedos con los de ella, después de todo no había nadie alrededor que pudiera verlas.
Pasaron otro par de minutos sin decir nada. La lluvia seguía cayendo y no parecía querer amainar, si seguía así lo más seguro es que mañana suspendieran el entrenamiento también, Sue estaría furiosa – "no cruzarse en el camino de Sylvester hasta que se restauren las prácticas" – anotó mentalmente Santana. De repente Brittany rió por lo bajo, sobresaltando un poco la latina, aunque exteriormente no lo demostrara.
- ¿De qué ríes, B? - preguntó en voz baja, acercando su rostro al de la rubia, quien solo le sonrió pero no le dio ninguna respuesta – oh, vamos, dime…
- Solo me acorde de algo – contestó Brittany, luego de unos segundos de tortuosa espera.
- Ya… ¿y qué es eso que recordabas? – dijo Santana, y luego agregó, con un poco de sarcasmo - si puede saberse, claro.
- ¿Este es un clima muy parecido al de aquella vez, no crees?
Santana se le quedó viendo durante unos instantes, sabiendo muy bien a qué se refería la rubia, pero optó por hacerse la desentendida. A pesar de que estaban solas en ese lugar, había temas que la latina prefería no tocar en las inmediaciones de la escuela.
- No sé de qué hablas – terminó diciendo.
Brittany frunció el ceño y se alejó un poco de ella, mirándola fijamente.
- Sabes muy bien de qué hablo, Santana López - guardó un segundo de silencio, y agregó cuando vio que la chica no respondía - nuestro primer beso.
- Pero eso fue en la casa de Puck, bastante borrachas y enfrente de los chicos, no recuerdo si llovía, B – bromeó Santana.
Lo único que obtuvo como respuesta fue a Brittany cruzándose de brazos y alejándose unos cuantos centímetros más. La morena se mordió el labio y pensó que había llegado muy lejos, que tal vez debería disculparse y decir la verdad, era simple y haría feliz a la rubia. Pero las palabras no alcanzaron a salir de su boca porque justo en ese momento un Cadillac del '58 se detuvo frente a las chicas y escucharon al hermano mayor de Brittany diciéndole que se apresurara. La aludida cogió su bolso y en silencio se dirigió al automóvil, seguida por una silenciosa Santana, quien maldecía al chico por lo bajo, pero que al mismo tiempo le agradecía por salvarla de tal situación.
De igual forma el camino a casa de Brittany apestó y el único que habló en todo el trayecto fue Richard.
- Perdonen la tardanza chicas – les dijo ofreciéndoles de las papas que estaba comiendo - pero hubo un accidente a unas cuantas cuadras de aquí y se formó un embotellamiento enorme.
"Sí, claro" – pensó Santana, algo fastidiada – "lo más seguro es que pasaste al McDonald que hay cerca y te quedaste coqueteando con alguna chica de por ahí, idiota."
Sí, fue un trayecto algo silencioso, y cuando llegaron a casa de la rubia la situación no pareció cambiar en lo absoluto. Bajaron lo más rápido posible del auto y corrieron raudas hacia la puerta, donde solo tuvieron que esperar unos segundos para que la mamá de Brittany les abriera y les advirtiera sobre ensuciar la alfombra. Ya en la habitación de la holandesa, esta tomó una polera cualquiera junto con un pantalón largo de buzo y le dijo a Santana que iría a cambiarse, que aprovechara de hacerlo ella también. "Santana, eres una estúpida" – se dijo a sí misma la latina.
Ya era de noche cuando el hermano menor de Brittany les trajo un par de tazas de chocolate caliente y les dijo "Bri, mamá manda a decir que no se vayan a dormir tarde, que por ahora aún tienen clases mañana – un bostezo – aunque si me lo preguntan, es obvio que las suspenderán por la tormenta", el pequeño dejó la bandeja con las tazas aún humeantes en el suelo junto a la puerta y con un gesto de despedida de su manita se fue a acostar. Santana fue a recoger la bandeja en el suelo y se quedó un momento mirando a la chica que se encontraba junto a la ventana. Brittany no había dicho palabra en toda la tarde y eso comenzaba a preocuparla. Dejó la bandeja en la mesita de noche y se acercó a la rubia, esta seguía mirando la lluvia a través del cristal, ignorando por completo a la latina.
- Fue bajo la lluvia, ¿no? – dijo Santana en voz queda. Brittany siguió en silencio – cuando Sylvester te hizo correr en castigo por haber fallado las volteretas en el entrenamiento.
- Muchas fallaron ese día – comentó la rubia, aún sin mirarla.
- Sí, pero la tomó contigo porque eras la más nueva – suspiró y luego dijeron al unísono – "¡¿Crees que eso es difícil?! Intenta hacerlo con las dos piernas acalambradas, ¡eso sí es difícil!" – las dos rieron y por primera vez en muchas horas las dos se miraron a los ojos y sonrieron.
Claro que recordaban la primera vez que se habían besado, era una de sus memorias más preciadas, aunque ninguna de las dos lo dijera en voz alta. Había sido un día casi igual de lluvioso, aunque el entrenamiento no se había suspendido. Sue Sylvester andaba más histérica de lo normal, así que los gritos iban y venían, mientras cada uno de ellos se calaba hasta los huesos intentando dar lo mejor de sí y cumplir las expectativas. Muy pocas chicas habían conseguido realizar la última parte de la rutina, que era una combinación en extremo difícil de volteretas y saltos. Santana había sido una de las afortunadas que habían pasado sin pena ni gloria la secuencia, pero Brittany no había logrado el último movimiento, ganándose el regaño de la entrenadora y quince vueltas al campo de futbol por ser nueva.
Ya todos habían abandonado el campo (incluyendo Sue, aunque no sin antes de amenazar a Brittany con sacarla de las Cheerios si no terminaba el castigo), y solo la rubia y Santana quedaban en el lugar. Ya era la decima vuelta de Brittany cuando Santana la vio caer extenuada al suelo, corrió hacia ella y se encontró con una chica tiritando y empapada por la lluvia. Sus lágrimas se confundían con la lluvia que resbalaba por su rostro y sus cabellos rubios, algo más oscuros por lo mojados que estaban, se pegaban a su cara y cuello. La latina maldijo a su entrenadora por lo bajo e inmediatamente se sacó su suéter de animadora para ponérselo a Brittany sobre los hombros.
- B, larguémonos de aquí, ya es suficiente – concluyó Santana, tomando a la chica de una mano e intentando levantarla inútilmente, Brittany comenzó a sollozar – vamos, no llores – la cheerio volvió a acuclillarse junto a su amiga, acariciando su mejilla, sin saber muy bien cómo reconfortarla – salgamos de esta lluvia. De seguro ya pescaste un resfriado, no queremos agravarlo más.
- Pero la entrenadora Sue dijo que me sacaría del equipo si… - otro nuevo sollozo.
- No le hagas caso a esa bruja, eres la mejor bailarina que ella tiene, por favor B.
- Pero…
Lo único que Santana quería en ese momento era poder reconfortar a la chica a su lado, porque no le gustaba verla triste, mucho menos verla llorar. Pero ella era bastante mala en esas cosas y en ese exacto minuto, en el cual más los necesitaba, su cerebro no podía pensar en otra cosa que en hacer a Brittany feliz sin ocurrírsele realmente cómo hacerlo. Así que hizo lo primero que se le vino a la mente, sin analizarlo siquiera, pura intuición.
Cuando los labios de Santana se unieron a los de Brittany, esta inmediatamente dejó de llorar y por unos segundos abrió los ojos, sorprendida, aunque inmediatamente después los cerró para disfrutar de aquella caricia que hacía a su corazón acelerarse y a sus mejillas sonrojarse. El beso no debe haber durado más de un par de segundos, pero eso bastó para que Brittany siguiera sin miramientos a una avergonzada Santana que no le dirigió la mirada hasta que llegaron a los vestuarios.
- Perdóname, B, algunas veces suelo ser una tonta – se disculpó Santana, tomando una de las manos de Brittany para arrastrarla hacia la cama.
- Para mala suerte de las dos, sueles serlo la mayoría del tiempo – contestó la aludida, besando a la chica que la atraía hacia sí, recostándola en las blancas sabanas de la cama.
- ¿Alguna forma en que pueda compensártelo? – una a una las ropas fueron siendo dejadas de lado.
- No lo sé… – Santana besó el cuello de la rubia y esta dejó escapar un pequeño gemido de sus labios antes de comenzar a desabrochar el sujetador de la morena – tendremos que desobedecer a mamá, creo que no dormiremos esta noche.
- Parece que no – fue la única respuesta de Santana, mientras deslizaba sus manos bajo la falda de Brittany – demos gracias a la lluvia por eso.
- Si, demos gracias a la lluvia.
Cuando por fin se deshicieron de la última prenda y Brittany apagó a tientas la luz de su velador, Santana sonrió contra el pecho de la rubia y deseó que las noches como aquella siguieran existiendo y que los besos bajo la lluvia nunca se terminaran.
N. de A.: Comments are love :3
