2° Etapa: El enfado

Yuri está seguro que el mundo está conspirando en su contra esa semana, desde Viktor haciéndose el organizador de fiestas hasta Mila con su insistencia. Incluso Yakov ha estado contribuyendo a su humor de perros apoyando la idea descabellada del Nikiforov "Yuri, de vez en cuando tienes que comportarte como un adolescente normal o vas a colapsar. Creo que si tu humor empeora apenas un poco más te explotará la cabeza, literalmente" ¡Incluso disminuyó sus horas de entrenamiento! Quien conociera bien al Tigre de Hielo sabe que pasa sus enfados practicando y puliendo sus programas, pero estando restringido de aquello, Yuri Plisetsky era la mismísima ira personificada, y al parecer, nadie parece comprenderlo.

—Yuri, si sigues con esa cara, para la fiesta la gente va a pensar que cumples 50, no 16 ¡Sonríe al menos un poco! Asustas a los Junior— Mila, como siempre dedicaba su descanso a "molestar" al menor, el rubio observó a los Junior que los observaban y estos de inmediato volvieron la vista hacia otra parte, intimidados por el semblante que el medallista de oro cargaba consigo— ¿Algo te está molestando? Siempre estás de mal humor pero hoy estás particularmente furioso.

—Tú eres quien me pone furioso, vieja bruja— Mila se llevó ambas manos a la boca sorprendida por la respuesta del menor— Tú y tus insinuaciones sobre… Cosas, me ponen furioso —La pelirroja lo miró extrañada, como si no tuviera idea de lo que estaba hablando.

— ¿Estás con este humor de perros porque te molesté con Otabek ayer? —Yuri asintió— Pero Yuri, siempre lo hago.

—Ese es el problema, Mila, creo que ya es demasiado, en la fiesta harás lo mismo y él estará allí ¿Te imaginas cómo va a reaccionar estando tú y Viktor molestándome con él? En serio, siento ganas de tomar mis zapatos con cuchillas y matarlos a los dos, de no ser un delito ya lo habría hecho. —Babicheva inclinó la cabeza hacia un lado, no entendiendo del todo lo que Yuri quiere decir.
— ¿Zapatos de cuchillo, no estás hablando de tus patines?

—No me hagas usar mis zapatos de cuchillo contigo, Mila.

Mila, por su bien, decidió volver a practicar antes de colmar definitivamente la paciencia de su amigo rubio

—Hoy no molesten a Yuri, está algo sensible —Dijo a todos los presentes en la pista antes de acercarse a platicar algo con Viktor, quien a la salida del entrenamiento esperó a Yuri en la puerta.

—Me contó un pequeño pájarito que nuestro pequeño Yurio está de mal humor hoy— Viktor apoyado en la pared de la entrada del recinto, con los brazos cruzados a la altura del pecho y vistiendo su característica chaqueta roja del equipo nacional— Puedes hablar conmigo, si quieres.

—La persona con la que menos quiero hablar en todo el planeta tierra eres tú, viejo calvo— La manera en la que el aún quinceañero lo trató le dejó en claro a Viktor que realmente, Yuri se encontraba en un poco común estado de ira máximo, si bien el peliplateado detesta que evidencien su pequeña pérdida de cabello, lo dejó pasar para no aumentar la ira de Yuri.

— ¿Cambiará en algo si te digo que hoy hablé por teléfono con Otabek? ¿Cambiará tu humor?

Viktor casi pudo sentir los cuchillos de los patines de Yuri cortarle la yugular lenta y dolorosamente cuando dijo eso, y también sintió ver como los cabellos de Yuri se encrispaban como los de un gato "Mila ¿Por qué me haces esto? Díganle a Yuuri que lo amo, que cuide de Makkachin en mi ausencia, que de todos modos quiero que nuestros hijos lleven mi apellido, que me entierren con mis patines y que toquen nuestra canción en mi funeral. Me alegra haber muestro conociendo el amor, sin embargo, Dios, si existes evita que este adolescente me mate de una forma lenta y dolorosa" Pensó el peli plateado, intentando mantener la calma, pero la mirada que le dirigía Yuri le dificultaba mucho la tarea.

— ¿Qué hiciste qué, Nikiforov? Explícate. —Por primera vez desde que ambos rusos se conocen Yuri usó un tono severo con el mayor. El cinco veces campeón del Grand Prix respiró profundo, ya no había vuelta atrás, si no podía bajar la ira del actual campeón, nada lo haría, tampoco cree que exista un nivel mayor al que está experimentando actualmente. "Espero alguien llame a la policía cuando Yurio me acuchille"

—Pues, Mila me dijo que estabas un poco gruñón, entonces conseguí el número de Otabek y le conté que no estabas del mejor humor y lo invité a llegar antes de la fiesta, y bueno, llegará en el primer vuelo de mañana temprano. Para estar contigo y levantarte el ánimo ¡También lo invité a quedarse en mi casa con Yuuri y conmigo! ¿No es genial? —Una vez terminó de relatar todo lo que había hecho, utilizó todos sus esfuerzos para no salir corriendo despavorido temiendo por la reacción del menor.

—Me estás diciendo, que Otabek, mi amigo —Habló Yurio haciendo especialmente énfasis en las palabras "mi amigo" —Llegará mañana, temprano a Rusia y se quedará en tú casa, contigo y el puerco— Yuri sencillamente en ese momento quería hacer dos cosas, morir y matar a Viktor, está claro que todo eso fue idea suya, el puerco no le preocupa, él es tan socialmente incómodo que no sería capaz de avergonzarlo con su amigo, pero Viktor Nikiforov es un tema totalmente distinto. Viktor comenzaría mostrando fotos de su infancia que tomó sin permiso de la casa del abuelo Nikolai y terminará hablando de sus reacciones cada vez que el kazajo era nombrado frente a él, o aquella vez que Mila pidió que fuera de cupido entre ella y su amigo, no, no puede permitir que Viktor le haga eso a su amistad con Otabek, lo último que necesita en su vida es que su amistad se vuelva incómoda—No voy a permitir eso, Nikiforov, te guste o no me quedaré en su casa hasta que Otabek se vaya, no le vas a podrir la mente a mi amigo con tus estupideces y tampoco dejaré que te vea a ti con el puerco siendo todo cursis todo el día.

—Espera, Yurio ¿Qué dijiste?

—Eso, llévame a buscar unas cosas a la casa del abuelo, luego iremos a tu casa y mañana, temprano iremos a buscar a Otabek al aeropuerto, y no le dirás nada de lo que ha pasado esta semana ¿Me entendiste?

Por la cara que Yurio traía en ese momento, Viktor sintió miedo de negarle algo.

Al día siguiente Yurio despertó en la habitación de alojados de la residencia Nikiforov-Katsuki, temprano como nunca pues acompañaría a Viktor a recoger a Otabek al aeropuerto. El mal humor no se le había desaparecido ni un poco mas la idea de ver a su mejor amigo le calmaba un poco, de seguro Otabek rentaría una motocicleta y saldrían a pasear a algún lugar lejos de la ciudad donde pudiesen estar lejos de todo lo que le molesta y le ha hecho tener tan mal humor, ya le está llegando a doler la cabeza de tanto pensar en lo irritantes que son sus amigos.

Yuuri, como es usual cada vez que se queda en el departamento del matrimonio cocinó pancakes de desayuno, a un lado le puso frutas frescas y miel. Viktor lo acompañaba con un café mientras que Yurio lo hacía con leche de chocolate, el japonés no podría acompañarlos al aeropuerto ya que Yakov quería probar ciertas cosas con él a primera hora de la mañana. Le hizo prometer a Yuri no matar a Viktor en el camino y no armar escenas en el aeropuerto o en cualquier otro lugar donde la prensa los pudiera ver. Yuri, con su enfado característico le respondió un usual "¿Eres acaso mi madre? Se perfectamente cómo debo comportarme en público" Pero Yuuri sabía que en verdad eso significaba un "Está bien" Desayunaron en paz como nunca y subieron los tres al automóvil de Viktor, dejaron a Katsuki en el recinto de prácticas y continuaron el camino hacia el aeropuerto. El peliplateado se encargó de llevar la conversación mientras que Yuri solo respondía a sus preguntas con los ojos pegados a las redes sociales.

— ¿Estás de mejor humor hoy? Te has comportado como siempre con Yuuri, me alegra que…

—Cállate, Viktor.

Por el bien de su vida Viktor decidió no decir nada más hasta llegar al aeropuerto donde guió a Yuri hasta la puerta de la que supuestamente saldría Otabek cuando aterrizara su vuelo, recogiera sus maletas e hiciera el papeleo que corresponde cuando viajas al extranjero, sacando la cuenta del tiempo que eso tomaría, sería más o menos una hora más de espera. Una hora que aprovechó para hacer sufrir un poco a Viktor y a su bolsillo, pidiendo que le comprara comida, ropa, entre otras cosas que se pueden encontrar en un Duty Free. Para cuando terminó su tortura económica el avión desde Almaty ya había aterrizado hace aproximadamente 30 minutos, con sus bolsas de compras cargadas por Viktor fueron a esperar la llegada del héroe de Kazajistán.

— ¡Beka! —Exclamó el rubio una vez un notablemente afectado por el Jet-lag joven Kazajo apareció de entre una multitud de personas, cargando una maleta tan negra como el resto de su vestimenta, su rostro evidenciaba que ha dormido poco, sus ojos naturalmente pequeños se veían aún más pequeños por las ojeras que habían debajo de ellos pero eso no quitaba el hecho de que se veía con tanto estilo. Yuri nunca, jamás en su vida ha visto que alguien que no ha dormido se viera tan bien como en ese preciso instante Otabek lo hacía "¿Cómo demonios lo hace para verse jodidamente bien en todo momento?" Viktor fue el primero en saludar al recién llegado con un apretón de manos demasiado cortés tratándose de él, le siguió Yuri que sin pensarlo dos veces abrazó a su amigo, no le veía desde hace más de un mes y es natural que echara de menos tenerlo físicamente cerca. Otabek respondió el abrazo, como es natural en ellos pero esta vez Yuri sintió un completo vuelco en el estómago y unas inmensas ganas de vomitar el estúpidamente delicioso desayuno que Yuuri había preparado en la mañana, nuevamente se sintió molesto y se alejó del kazajo, tomó su maleta y caminó hacia la salida, Otabek miró a Viktor extrañado quien en respuesta se alzó de hombros.

—Yuri está en modo gato gruñón, no es nada personal contigo Otabek, está así con todos.

Fue en ese preciso momento en que Yuri se dio cuenta que la presencia de Otabek empeoraba todo, que todo ese mal humor es culpa de él, de él por ser tan bien parecido, de él por ser la única persona aparte de su abuelo que no le provoca mal humor de primeras y por hacer que su actitud cambiara drásticamente cada vez que lo veía y sobretodo, por hacerle sentir de manera tan extraña que todos sus cambios de actitud eran evidentes a los demás, y en consecuencia pasaban cosas como Viktor y Mila molestándolo sin parar.

Definitivamente el culpable de todo es Otabek, Otabek y su carencia de imperfecciones.

2° Etapa: El enfado

Yuri está seguro que el mundo está conspirando en su contra esa semana, desde Viktor haciéndose el organizador de fiestas hasta Mila con su insistencia. Incluso Yakov ha estado contribuyendo a su humor de perros apoyando la idea descabellada del Nikiforov "Yuri, de vez en cuando tienes que comportarte como un adolescente normal o vas a colapsar. Creo que si tu humor empeora apenas un poco más te explotará la cabeza, literalmente" ¡Incluso disminuyó sus horas de entrenamiento! Quien conociera bien al Tigre de Hielo sabe que pasa sus enfados practicando y puliendo sus programas, pero estando restringido de aquello, Yuri Plisetsky era la mismísima ira personificada, y al parecer, nadie parece comprenderlo.

—Yuri, si sigues con esa cara, para la fiesta la gente va a pensar que cumples 50, no 16 ¡Sonríe al menos un poco! Asustas a los Junior— Mila, como siempre dedicaba su descanso a "molestar" al menor, el rubio observó a los Junior que los observaban y estos de inmediato volvieron la vista hacia otra parte, intimidados por el semblante que el medallista de oro cargaba consigo— ¿Algo te está molestando? Siempre estás de mal humor pero hoy estás particularmente furioso.

—Tú eres quien me pone furioso, vieja bruja— Mila se llevó ambas manos a la boca sorprendida por la respuesta del menor— Tú y tus insinuaciones sobre… Cosas, me ponen furioso —La pelirroja lo miró extrañada, como si no tuviera idea de lo que estaba hablando.

— ¿Estás con este humor de perros porque te molesté con Otabek ayer? —Yuri asintió— Pero Yuri, siempre lo hago.

—Ese es el problema, Mila, creo que ya es demasiado, en la fiesta harás lo mismo y él estará allí ¿Te imaginas cómo va a reaccionar estando tú y Viktor molestándome con él? En serio, siento ganas de tomar mis zapatos con cuchillas y matarlos a los dos, de no ser un delito ya lo habría hecho. —Babicheva inclinó la cabeza hacia un lado, no entendiendo del todo lo que Yuri quiere decir.
— ¿Zapatos de cuchillo, no estás hablando de tus patines?

—No me hagas usar mis zapatos de cuchillo contigo, Mila.

Mila, por su bien, decidió volver a practicar antes de colmar definitivamente la paciencia de su amigo rubio

—Hoy no molesten a Yuri, está algo sensible —Dijo a todos los presentes en la pista antes de acercarse a platicar algo con Viktor, quien a la salida del entrenamiento esperó a Yuri en la puerta.

—Me contó un pequeño pájarito que nuestro pequeño Yurio está de mal humor hoy— Viktor apoyado en la pared de la entrada del recinto, con los brazos cruzados a la altura del pecho y vistiendo su característica chaqueta roja del equipo nacional— Puedes hablar conmigo, si quieres.

—La persona con la que menos quiero hablar en todo el planeta tierra eres tú, viejo calvo— La manera en la que el aún quinceañero lo trató le dejó en claro a Viktor que realmente, Yuri se encontraba en un poco común estado de ira máximo, si bien el peliplateado detesta que evidencien su pequeña pérdida de cabello, lo dejó pasar para no aumentar la ira de Yuri.

— ¿Cambiará en algo si te digo que hoy hablé por teléfono con Otabek? ¿Cambiará tu humor?

Viktor casi pudo sentir los cuchillos de los patines de Yuri cortarle la yugular lenta y dolorosamente cuando dijo eso, y también sintió ver como los cabellos de Yuri se encrispaban como los de un gato "Mila ¿Por qué me haces esto? Díganle a Yuuri que lo amo, que cuide de Makkachin en mi ausencia, que de todos modos quiero que nuestros hijos lleven mi apellido, que me entierren con mis patines y que toquen nuestra canción en mi funeral. Me alegra haber muestro conociendo el amor, sin embargo, Dios, si existes evita que este adolescente me mate de una forma lenta y dolorosa" Pensó el peli plateado, intentando mantener la calma, pero la mirada que le dirigía Yuri le dificultaba mucho la tarea.

— ¿Qué hiciste qué, Nikiforov? Explícate. —Por primera vez desde que ambos rusos se conocen Yuri usó un tono severo con el mayor. El cinco veces campeón del Grand Prix respiró profundo, ya no había vuelta atrás, si no podía bajar la ira del actual campeón, nada lo haría, tampoco cree que exista un nivel mayor al que está experimentando actualmente. "Espero alguien llame a la policía cuando Yurio me acuchille"

—Pues, Mila me dijo que estabas un poco gruñón, entonces conseguí el número de Otabek y le conté que no estabas del mejor humor y lo invité a llegar antes de la fiesta, y bueno, llegará en el primer vuelo de mañana temprano. Para estar contigo y levantarte el ánimo ¡También lo invité a quedarse en mi casa con Yuuri y conmigo! ¿No es genial? —Una vez terminó de relatar todo lo que había hecho, utilizó todos sus esfuerzos para no salir corriendo despavorido temiendo por la reacción del menor.

—Me estás diciendo, que Otabek, mi amigo —Habló Yurio haciendo especialmente énfasis en las palabras "mi amigo" —Llegará mañana, temprano a Rusia y se quedará en tú casa, contigo y el puerco— Yuri sencillamente en ese momento quería hacer dos cosas, morir y matar a Viktor, está claro que todo eso fue idea suya, el puerco no le preocupa, él es tan socialmente incómodo que no sería capaz de avergonzarlo con su amigo, pero Viktor Nikiforov es un tema totalmente distinto. Viktor comenzaría mostrando fotos de su infancia que tomó sin permiso de la casa del abuelo Nikolai y terminará hablando de sus reacciones cada vez que el kazajo era nombrado frente a él, o aquella vez que Mila pidió que fuera de cupido entre ella y su amigo, no, no puede permitir que Viktor le haga eso a su amistad con Otabek, lo último que necesita en su vida es que su amistad se vuelva incómoda—No voy a permitir eso, Nikiforov, te guste o no me quedaré en su casa hasta que Otabek se vaya, no le vas a podrir la mente a mi amigo con tus estupideces y tampoco dejaré que te vea a ti con el puerco siendo todo cursis todo el día.

—Espera, Yurio ¿Qué dijiste?

—Eso, llévame a buscar unas cosas a la casa del abuelo, luego iremos a tu casa y mañana, temprano iremos a buscar a Otabek al aeropuerto, y no le dirás nada de lo que ha pasado esta semana ¿Me entendiste?

Por la cara que Yurio traía en ese momento, Viktor sintió miedo de negarle algo.

Al día siguiente Yurio despertó en la habitación de alojados de la residencia Nikiforov-Katsuki, temprano como nunca pues acompañaría a Viktor a recoger a Otabek al aeropuerto. El mal humor no se le había desaparecido ni un poco mas la idea de ver a su mejor amigo le calmaba un poco, de seguro Otabek rentaría una motocicleta y saldrían a pasear a algún lugar lejos de la ciudad donde pudiesen estar lejos de todo lo que le molesta y le ha hecho tener tan mal humor, ya le está llegando a doler la cabeza de tanto pensar en lo irritantes que son sus amigos.

Yuuri, como es usual cada vez que se queda en el departamento del matrimonio cocinó pancakes de desayuno, a un lado le puso frutas frescas y miel. Viktor lo acompañaba con un café mientras que Yurio lo hacía con leche de chocolate, el japonés no podría acompañarlos al aeropuerto ya que Yakov quería probar ciertas cosas con él a primera hora de la mañana. Le hizo prometer a Yuri no matar a Viktor en el camino y no armar escenas en el aeropuerto o en cualquier otro lugar donde la prensa los pudiera ver. Yuri, con su enfado característico le respondió un usual "¿Eres acaso mi madre? Se perfectamente cómo debo comportarme en público" Pero Yuuri sabía que en verdad eso significaba un "Está bien" Desayunaron en paz como nunca y subieron los tres al automóvil de Viktor, dejaron a Katsuki en el recinto de prácticas y continuaron el camino hacia el aeropuerto. El peliplateado se encargó de llevar la conversación mientras que Yuri solo respondía a sus preguntas con los ojos pegados a las redes sociales.

— ¿Estás de mejor humor hoy? Te has comportado como siempre con Yuuri, me alegra que…

—Cállate, Viktor.

Por el bien de su vida Viktor decidió no decir nada más hasta llegar al aeropuerto donde guió a Yuri hasta la puerta de la que supuestamente saldría Otabek cuando aterrizara su vuelo, recogiera sus maletas e hiciera el papeleo que corresponde cuando viajas al extranjero, sacando la cuenta del tiempo que eso tomaría, sería más o menos una hora más de espera. Una hora que aprovechó para hacer sufrir un poco a Viktor y a su bolsillo, pidiendo que le comprara comida, ropa, entre otras cosas que se pueden encontrar en un Duty Free. Para cuando terminó su tortura económica el avión desde Almaty ya había aterrizado hace aproximadamente 30 minutos, con sus bolsas de compras cargadas por Viktor fueron a esperar la llegada del héroe de Kazajistán.

— ¡Beka! —Exclamó el rubio una vez un notablemente afectado por el Jet-lag joven Kazajo apareció de entre una multitud de personas, cargando una maleta tan negra como el resto de su vestimenta, su rostro evidenciaba que ha dormido poco, sus ojos naturalmente pequeños se veían aún más pequeños por las ojeras que habían debajo de ellos pero eso no quitaba el hecho de que se veía con tanto estilo. Yuri nunca, jamás en su vida ha visto que alguien que no ha dormido se viera tan bien como en ese preciso instante Otabek lo hacía "¿Cómo demonios lo hace para verse jodidamente bien en todo momento?" Viktor fue el primero en saludar al recién llegado con un apretón de manos demasiado cortés tratándose de él, le siguió Yuri que sin pensarlo dos veces abrazó a su amigo, no le veía desde hace más de un mes y es natural que echara de menos tenerlo físicamente cerca. Otabek respondió el abrazo, como es natural en ellos pero esta vez Yuri sintió un completo vuelco en el estómago y unas inmensas ganas de vomitar el estúpidamente delicioso desayuno que Yuuri había preparado en la mañana, nuevamente se sintió molesto y se alejó del kazajo, tomó su maleta y caminó hacia la salida, Otabek miró a Viktor extrañado quien en respuesta se alzó de hombros.

—Yuri está en modo gato gruñón, no es nada personal contigo Otabek, está así con todos.

Fue en ese preciso momento en que Yuri se dio cuenta que la presencia de Otabek empeoraba todo, que todo ese mal humor es culpa de él, de él por ser tan bien parecido, de él por ser la única persona aparte de su abuelo que no le provoca mal humor de primeras y por hacer que su actitud cambiara drásticamente cada vez que lo veía y sobretodo, por hacerle sentir de manera tan extraña que todos sus cambios de actitud eran evidentes a los demás, y en consecuencia pasaban cosas como Viktor y Mila molestándolo sin parar.

Definitivamente el culpable de todo es Otabek, Otabek y su carencia de imperfecciones.

Notas de la autora

Formó parte de una experiencia personal esto de tener rabia con la persona que te gusta por el solo hecho de que existe y de que te hace sentir tonta xD también leí que en la etapa de enfado, se trata de buscar un responsable de todo lo que está pasando. Por lo que dije "Otabek tiene la culpa por ser tan perfecto, cualquiera estaría así por alguien como él"

Leí en un comic que Yuri amenazaba a Viktor con sus "Knifes Shoes" (El comic estaba en inglés) y de ahí salió lo de "Los zapatos con cuchillos" y sí, creo muy capaz a Yurio de usarlos cuando le colman mucho la paciencia

¡La siguiente etapa es la negociación! Ya tengo una idea de quien será el negociador en todo esto, y también la forma en qué lo hará, espero la deidad de la inspiración me de la suficiente para poder plasmar mi idea en palabras y traerles el siguiente capítulo pronto.

Empecé a escribir fanfics hace poco y me motiva que haya gente que le gusta lo que escribo :') muchos jumbitos para ustedes que leen este arrebato de inspiración, los tkm