Waazzaaaaaa!
Pues este es el segundo capítulo de esta emocionante historia.
(Creo que no hacía falta aclararlo hahaha)
Enjoy!
02
Flotaba en una oscuridad inescrutable. Sus extremidades eran ajenas al conjunto que debían de formar juntas. Se movía como sumergida en un limbo suave, hasta cálido en el que se sentía protegida y en paz. El lugar, a pesar de estar en penumbras, le resultaba cómodo, bueno para estar. Pensándolo bien, sí, deseaba quedarse para siempre ahí, en ese sitio cálido y alejado de todo lo malvado que había en el mundo.
Para su mala suerte, no lo iba a hacer y todo el mal que había conocido antes de ese momento, sería opacado por la maldad que estaba a punto de llegar a su vida.
Despertó poco a poco, sintiendo cómo sus extremidades volvían a ella a medida que recobraba la consciencia. Junto con su cuerpo, vino el dolor. No demasiado, pero sí el suficiente para hacerle saber que había dormido en el suelo.
No escuchaba ruido, todo estaba muy silencioso, como si estuviera sola. Antes de abrir los ojos, trató de recordar qué había sucedido antes de caer rendida en ese lugar. Recordó la batalla contra Loki, y la explosión. "¿Cómo he sobrevivido a eso?", se preguntó.
— No tiene caso que sigas fingiendo —la voz de Loki, fría, burlona—, sé que despertaste hace rato, Natasha.
La chica, acostada de lado en el suelo, abrió los ojos a su nueva realidad.
Estaban en un viejo almacén, destrozado, casi en ruinas, parecía un milagro que las paredes exteriores no estuvieran destruidas como parte del techo y las columnas que lo sostenían. La luz de un día enfermo se filtraba por los varios huecos del techo. Loki estaba delante de ella, a un par de metros, sentado en la que podría ser la última silla del planeta, a juzgar por el aspecto del almacén. Natasha se apoyó en una mano y encogió las piernas, quedando apoyada en una sola, de costado aún, inspeccionó a Loki. La postura del invasor le desconcertó muchísimo, no era amenazante, ni se estaba preparando para atacarla, simplemente estaba ahí, sentado, cómodo y hablando con ella.
— ¿Qué pasó con mis amigos? -increpó Natasha, mirando a Loki fijamente—, ¿Qué les hiciste?
Loki no respondió de inmediato, se limitó a ampliar su sonrisa y disfrutar la expresión dolida de la chica derribada delante de él.
— Están muertos —dijo, disfrutando cada palabra—. Todos ellos están muertos y despedazados entre la ruinas de una ciudad hecha mierda.
Se relamió los labios, sin dejar de mirar atentamente la reacción de Natasha. Ella, por supuesto, sintió escalofríos deslizándose por su espalda al escuchar el destino de sus compañeros.
— Estás mintiendo —atajó, tratando de controlarse, bien sabía que Loki era un mentiroso, y que haría cualquier cosa para doblegar su voluntad—. No pueden estar muertos, no tienes la habilidad suficiente para derrotarlos.
— Sí, esa es la mejor parte —dijo Loki, sin variar la expresión eufórica de su rostro—, yo no tuve nada que ver con eso. Las personas que intentaban proteger, ellos fueron quienes acabaron con tus amigos, así que anda, ve y toma venganza.
Acompañó sus palabras con un movimiento de su mano, incitándola a que lo hiciera. El tono que usaba y lo despreocupado de su actitud confundían a Natasha, era como si estuviera diciendo la verdad, pero no iba a creerle, no caería en su juego.
— Sé lo que estás pensando.
— ¿De verdad? —cortó ella, con sarcasmo.
— No me crees, pero voy a demostrártelo.
Loki chasqueó los dedos y cinco de sus hombres salieron de las sombras y se colocaron junto a él. Cada uno de ellos llevaba una caja de tamaño mediado, las cargaban a dos manos, pero bien podían sostenerlas con una.
— No se queden ahí sin hacer nada, demuéstrenle.
Los hombres de Loki hurgaron en las cajas y comenzaron a aventarle a Natasha el contenido de éstas. Ella al principio las esquivó rodando en el suelo y poniéndose de pie, pero al ver una mano perdió la concentración y entonces recibió todas las partes humanas que le estaban arrojando.
Sus amigos, o lo que quedaba de ellos, le golpeaban los costados y el rostro. Pronto tuvo a sus pies un túmulo de miembros ensangrentados y pestilentes. Podía distinguir los trajes y los rostros de sus amigos, todo lo demás era sangre y vísceras en descomposición. Algunos gusanos blancos se paseaban entre la carne descompuesta.
Natasha se alejó de un brinco, sus pies entumecidos por dormir en el suelo, perdieron su agilidad, trastabilló y cayó de nalgas. Quedó sentada, apoyada con las manos detrás de ella y viendo los restos de sus amigos entre sus piernas.
— Siempre me parece conmovedor el momento en que los amigos se reencuentran, está tan lleno de emoción que podría llorar en este momento.
Dijo Loki, burlándose de Natasha. La chica se puso de pie rápidamente, lista (eso pensaba ella), para pelear contra Loki y sus secuaces. No obstante, Loki levantó una mano delante de él y dijo:
— Espera. Lo que te dije es verdad, yo no les hice daño a tus amigos, ni siquiera di la orden. Fueron ellos, esos humanos imbéciles y sus armas estúpidamente poderosas. ¿No lo recuerdas? Ellos dispararon el misil, no yo.
— ¿Y qué, vas a decir que tú no eres el responsable de su muerte?
— Exacto, de haber podido, los habría salvado a todos, pero sólo pude protegerte a ti de la explosión. Ellos estaban demasiado lejos.
— Claro, ¿entonces vas a detener la invasión?
— Pues claro —respondió Loki de inmediato, lo cual sorprendió a Natasha, pero luego consideró que estaba mintiendo—, ya no deseo invadir tu mundo para apoderarme de él. Lo que quiero ahora es venganza. Esta raza inferior, estos malditos seres llenos de corrupción y maldad se atrevieron a asesinar a mi hermano, a pesar de que él estaba luchando para protegerlos. Son unos infelices, y no descansaré hasta haber acabado con cada uno de ellos, esas ratas miserables no merecen la vida.
La furia y la rabia crecían cada vez más en la voz de Loki, finalizó con los dientes apretados y las venas palpitándole en las sienes.
— Únete a mí, Natasha, acabemos con esa escoria que eliminó a tus amigos sin consideración alguna. No merecen compasión, son traidores, criaturas viles que no conocen el honor, están listos para sacrificar a los suyos, convenciéndose a sí mismos de que es lo mejor y será por un bien mayor. Sucios y rastreros mentirosos, ni siquiera pueden ser honestos con ellos mismos. No los necesitas, Natasha, ninguno de ellos se interesaría por ti.
— Basta —cortó ella—, no soporto tantos disparates. Mejor peleemos de una vez para que pueda escapar.
— ¿Pelear? —cuestionó Loki, y miró a sus secuaces, ellos se miraron entre sí y alzaron los hombros, como si la propuesta de Natasha fuera la propuesta más absurda del universo—. No, Natasha, nuestra pelea ya acabó, esos seres traidores acabaron con sus defensores, ya no tengo oponentes. Pero si tú insistes en seguir luchando por ellos, márchate, no tengo interés en una mujer estúpida como tú.
— Claro, y no harás nada para detenerme, ¿cierto?
— Cierto. No voy a hacer nada para detenerte, nuestra pelea ya terminó. Puedes irte —dijo Loki, haciendo un gesto con la mano de absoluto desdén.
Natasha no se movió de su sitio. Por supuesto, no creía nada de lo que Loki había dicho. En cambio, éste, indicó a sus hombres que se marcharan y ellos obedecieron.
— La salida está por allá, al fondo —indicó Loki, señalando detrás de Natasha. Ella miró en esa dirección, al final del almacén había una puerta abierta. Desde su posición no parecía haber nada que le impidiera salir, lo cual creaba mayor desconfianza en ella.
Después de un momento, y por no seguir ahí oliendo la descomposición pestilente de los cadáveres, Natasha levantó el escudo del Capitán América y fue hacia la puerta. Creyó, al tomar el escudo, que Loki le diría algo, pero no fue así, la actitud de éste la desconcertaba demasiado. Pronto descubriría la razón, pronto comenzaría la pesadilla que pudo haber evitado si tan sólo hubiese dicho sí.
Caminó despacio, lista para cualquier sorpresa que Loki hubiese preparado para ella. A medida que se acercaba a la puerta, sus pasos se aceleraban, movidos por esa incertidumbre de cuando caminas por una calle vacía por la noche, escuchando los pasos imaginarios del diablo que viene detrás de ti. También la movía la emoción de estar fuera. Cuando creyó que nada la detendría, la trampa cayó delante de ella, aunque no era una trampa en realidad, sino la muerte vestida de verde.
— Hulk —susurró con el alma en los pies. Sus piernas temblaron y al ver la mirada furiosa del otro clavada en ella, supo que ya no había salvación.
Un puño colosal cayó hacia ella, acompañado por el grito bestial del hombre perdido en su furia. Natasha pudo esquivarlo y rodar a un lado, el puño se enterró en el piso, exactamente donde ella estaba.
— Doctor Banner —gimió, poniéndose de pie—, ¿me escucha? Soy yo, Natasha, tranquilo, por…
— No te escucha —interrumpió Loki, tan cómodo como antes, sólo me escucha a mí ahora.
Hubo dos cosas en ese momento que le indicaron a Natasha que no saldría con vida; la sonrisa demencial de Loki y la mueca furiosa de Hulk.
Sin apartar la mirada de la chica, que más aterrada no podía estar, Hulk desenterró su puño del suelo, algunas rocas volaron y en el lugar quedó un boquete del tamaño de su ataque y la furia que lo dominaba.
Natasha retrocedió lentamente, sin dejar de rogarle al hombre verde que la reconociera. Trataba de buscar una salida, no obstante, Loki había elegido un buen lugar para tenerla encerrada junto con Hulk. La única salida disponible estaba más allá de la bestia, y Natasha estaba segura de que no sería nada fácil pasar al otro lado, considerando que Hulk estaba bajo el poder mental de Loki.
— ¡Vamos, doctor! No tiene por qué hacer esto —gritó Natasha, lo único que obtuvo de su antiguo compañero fue una mirada cargada de desprecio.
— Pierdes tu tiempo —dijo Loki, con voz tranquila y apacible, detrás de ella—, nada puede romper el control que tengo sobre él, me aseguré de ello.
La voz del asgardiano estaba cargada de burla y júbilo, la idea de ver a Natasha a punto de ser aplastada por el más mortal y despiadado de los vengadores le provocaba una sensación de alegría inmensa.
— No te saldrás con la tuya, Loki —apuntó Natasha—. De alguna forma…
— Si yo fuera tú, pondría más atención al tipo verde —interrumpió Loki, señalando a Hulk con una sonrisa de medio lado en los labios.
Hulk ya estaba en movimiento, acercándose a Natasha rápidamente, arrojando a cualquier parte los restos del edificio que le estorbaban. Los contenedores vacíos y las columnas que no lograron soportar el techo salían despedidos, lejos del monstruo verde. Los escombros se cimbraban y las columnas que habían soportado la fuerza de la explosión cayeron bajo la furia de Hulk.
Natasha se quedó de una pieza, aterrada al ver el avance implacable de Hulk. En su mente, una voz desesperada no paraba de gritar que estaba perdida, que el único escape de ese monstruo era la muerte y, por desgracia, no sería una muerte indolora. Casi podía verlo en sus pensamientos, si Hulk la alcanzaba, la despedazaría, la haría trizas y bailaría en sus restos.
Sin dejar de correr, Hulk trató de patear a Natasha, ella, en el último segundo, alcanzó a esquivarlo, pero vio con horror cómo el pie inmenso y verde levantaba el piso como un cuchillo a mantequilla tibia.
— ¡Por dios, Hulk, reacciona! —pidió Natasha, alejándose corriendo de la bestia, quien continuó lanzando golpes contra la chica. Ella lo único que podía hacer era esquivarlo y retroceder. Por ningún motivo podía dejar que uno de esos golpes la alcanzara, su vida dependía de ello.
— No molestes al pobre hombre con cosas del pasado, Natasha —dijo Loki, poniéndose de pie—. Ya te lo dije, no vas a conseguir nada con eso. Gastar aliento, nada más.
Se acercó a ellos, caminando despacio, como en un día de campo, observando toda la acción, disfrutando cada mueca en el rostro de Natasha. Estaba seguro de que la Viuda Negra pronto se cansaría y escapar sería cada vez más difícil para ella. Lo único que debía hacer era esperar, su zombi no perdía energía y con cada golpe fallado, su furia aumentaba, lo que le daba más ímpetu y fuerza a sus ataques.
Natasha, en un despliegue de ardoroso horror y ganas de seguir con vida, se las estaba ingeniando muy bien para esquivar todos los ataques del gigante verde.
No obstante, el cansancio le hacía el trabajo cada vez más difícil. No podía estar huyendo para siempre. Su respiración era agitada, demasiado, y el sudor le corría por las sienes.
Escaló rápidamente uno de los contenedores con la idea de resguardarse un momento detrás de éste. Pero Hulk le arrojó otro contenedor que, de puro milagro, no la aplastó, pero sí alcanzó a golpearla en el hombro y la hizo caer al piso.
— ¡Al fin, un buen golpe! —estalló Loki, lleno de júbilo. Se acercó un poco más para poder apreciar mejor lo que sucedía.
Hulk se acercó a Natasha de un brinco y, antes de que ella pudiera escabullirse, la aplastó con la palma de la mano, para evitar que huyera.
— ¡Suplica ahora, Natasha! —bramó Loki—. Pídele a tu buen amigo que te perdona la vida, ruega por tu salvación.
Natasha quiso dedicarle una mirada de desprecio, mas el dolor de ser aplastada le incapacitaba hasta pensar. La mano inmensa de Hulk le cubría el cuerpo por completo, Natasha no podía mover ni los dedos.
— Vamos, doctor, ya es suficiente —dijo, en medio del dolor—, ahora podemos huir.
En respuesta, Hulk cerró el puño alrededor de Natasha, llevándose consigo una parte del piso. Las piedras se incrustaban en el delicado cuerpo de la chica, rasgaban su piel y su ropa.
— Por favor, Bruce —gimió la chica, sintiendo cómo el puño se apretaba cada vez más alrededor de ella—. No lo hagas.
— Hulk —dijo Loki, con voz serena, pero divertida, conteniendo un grito de emoción—, aplástala.
Hulk reaccionó de inmediato. Levantó ambos brazos, sin soltar a Natasha y lanzó un grito cargado de inhumana bestialidad. La agitó en el aire, como si tratara de hacer que se le zafara la cabeza y luego la arrojó hacia Loki.
Natasha salió volando muy cerca del suelo, con rocas a su alrededor. Trató de recuperar el equilibrio, hacer un par de volteretas y caer de pie, como regularmente lo hacía. Pero la fuerza con la que Hulk la había lanzado era más de lo que ella podía manejar. Tropezó y se dio contra el suelo repetidas veces, dando volteretas, raspándose y golpeándose contra los escombros regados por todas partes.
Al final, se detuvo cerca de Loki, con raspones que sangraban un poco y la ropa rasgada de los costados. El cabello alborotado le cubría el rostro y sentía calor por todas partes.
Loki se acercó, mientras ella intentaba ponerse de pie.
— Preferiría que no te levantaras —dijo Loki, mirándola con sorna desde las alturas de su estatura—. Me parece que de esta forma vamos a poder platicar mejor, ¿no te parece?
— No tengo nada que hablar contigo —escupió Natasha, conservando un poco de su orgullo, no permitiría que la doblegaran de ninguna forma.
— Oh, pero es ahí donde te equivocas, Natasha, tenemos mucho de qué hablar —se plantó delante de ella, sus pies quedaron a pocos centímetros del rostro de la pelirroja—. Únete a mí, Natasha, juntos podremos someter a estos humanos inservibles, has visto su capacidad, para lo único que sirven es para alzar a unos pocos en hombros, y nosotros podemos ser los únicos.
Natasha, como única respuesta, le escupió un gargajo de sangre en el zapato. Loki la miró entre asqueado y dolido.
— Eres una tonta, no hay ninguna salvación para ti, mírate, no puedes ni levantarte, mucho menos podrás contra mi monstruo.
Natasha escuchó los pasos de Hulk acercándose detrás de ella. Con cada uno, el suelo, el mundo entero se sacudía por la furia de su andar.
— Sólo lo detendré si aceptas unirte a mí. —prometió Loki.
Natasha no lo escuchó, no le importaba lo que decía y tampoco estaba interesada en sus estúpidas ofertas. Hulk y su andar furioso acercándose a ella le preocupaba más.
— De acuerdo, volveré a mi lugar —exhaló Loki, dando media vuelta para ir a su silla—, en caso de que cambies de parecer, estaré muy atento, ¿de acuerdo?
En la voz de Loki se notaba que no esperaba que Natasha cambiara de opinión, y no se equivocaba. Natasha sabía que esa era su oportunidad. Debía convencer al doctor Banner de que huyeran después de derrotar a Loki.
— ¿Me escuchas, Bruce? Sé que estás ahí, sé que no me harías daño. —le dijo mientras éste se acercaba.
Pero estaba equivocada.
2056hrs
01/01/17
Bien, a partir de este momento creo que los niños no deberían de leer más, la intensidad y los horrores que continuarán, estarán más allá de lo que haya escrito antes... o eso espero, la parte divertida de experimentar es que uno descubre cosas nuevas.
**Dedicado Especialmente a mi Maldita Zely**
«-( H.S )-»™
