Santa de Invierno.
By
Rinshi.
A/N: este será el primer capítulo de lo que espero sea una larga serie, como la mayoría empezará en la invocación pero eh decidido realizar varios cambios en ciertas partes de la historia para salir de la monotonía, sin más que agregar.
Disclaimer: solo escribo esto por diversión.
Capitulo 1: el Familiar del Invierno.
Ilyasviel Von Einzbern se encontraba flotando en el éter, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que se sacrificó para salvar a Shirou.
Sin embargo, de pronto comenzó a escuchar una voz a lo lejos.
"….. Que vive en algún lugar del universo". No podía escuchar con claridad. "….Bello y hermoso". Pero sabía que la estaba llamando por algún propósito. "¡Trae a mi Familiar!".
Y ella iba a responder.
≫Escena Break≪
Era bastante triste, cuando Luisa ya esperaba las explosiones. Era por esa razón que el rito de invocación familiar era su última esperanza de dejar de ser el Zero.
Cuando comenzó a ver una figura entre el humo, pensó que sus ruegos finalmente habían sido escuchados.
Sin embargo, sus esperanzas se desplomaron cuando en lugar de un dragón o un grifo, vio a una chica humana tirada en el suelo.
Las risas comenzaron casi de inmediato y siguieron a pesar de los esfuerzos del calvo profesor Colvert.
"Esa es la Luisa que esperábamos, esa es nuestra Zero". Había dicho un chico regordete.
"Solo cometí un pequeño error". Contra arrestó la pinkete.
Cuando la chica despertó y Luiza la vio mejor, notó que tenía el cabello de color blanco y una piel sumamente pálida, pero lo que más había llamado su atención fueron sus ojos que eran de un color como el vino.
"Profesor Colvert, déjeme intentar el ritual nuevamente". Exigió la joven Valiere a su profesor, sin embargo él negó con la cabeza.
"Este Ritual sagrado, viene desde la época del mismísimo fundador, lo que haya salido se convertirá en su familiar de por vida". Le contestó con seriedad.
Resignándose a su suerte, la pinkete se dio vuelta y le señaló con la varita a la joven que había aparecido.
"Debes sentirte honrada, esto no es algo que se le dé a un plebeyo por un noble". Antes de que la recién llegada pudiese decir algo, la pinkete ya había cerrado el espacio entre ellas y le dio un suave beso en los labios.
Casi al instante Ilya sintió un enorme dolor recorrer sus circuitos de magia, vio como lo que parecían ser runas se habían gravado en la piel de su mano izquierda.
"Con esto Se da por finalizado el ritual". Informó el profesor y un segundo más tarde todos los alumnos se retiraron.
Asustada por lo que estaba pasando, cerró los ojos y activó la conexión que tenia con Justica para que su información le dijese lo que ocurría.
Al instante, las runas en sus manos comenzaron a brillar y una avalancha de información directo de la Santa de invierno llegó a su cabeza.
Ya tenía más o menos una idea de lo que estaba pasando, aparentemente se le dio una segunda oportunidad, solo que con mas herramientas.
Vio a la chica quien al parecer la había traído a este mundo y decidió que una introducción estaba en orden.
"Soy Ilyasviel Von Einzbern, heredera de la familia Einzbern, ¿eres tu quien me ah llamado?". Preguntó con un tono digno de una princesa exigiendo saber algo.
En ese momento, Luisa se congeló, al parecer quien ella había creído era una plebeya, resulto ser una noble de Germania y una heredera en eso, viéndola mejor se dio cuenta de que la falda blanca y la blusa purpura que llevaba estaban echas de seda fina, ella no se había percatado de su estado social ya que no llevaba una capa, pero probablemente se la había quitado por alguna razón antes de ser invocada.
Decidiendo que si su invocación iba a causar problemas, sería mejor solucionarlos en la intimidad de su habitación, por el que le pidió a la chica que la siguiese para que supiera lo que estaba pasando.
A lo largo de todo esto, nadie notó que la enemiga numero uno de la pequeña Valiere se había quedado en completo silencio desde el momento en que puso sus ojos sobre el familiar que había aparecido.
≫escena break≪
Kirche Augusta Frederica Von Anhalt Zerbzth era una persona muy segura de sí misma, al menos la mayor parte de su vida.
Esto se debía a que era muy buena en los argumentos y sabía cómo dejar a las personas sin palabras. Sin embargo, la visión que tuvo hoy fue la que la dejó sin palabras.
Solo podía ser ella, no llevaba ese hermoso vestido que parecía haber estado hecho por los propios ángeles, pero Kirche podía reconocer a esa persona en cualquier parte, con sus ojos con una tonalidad similar a la sangre recién derramada. Y su tés tan blanca como la de una muñeca de porcelana, solamente superada en blancura por su cabello que parecía fundirse en la nieve.
No, ella no era una persona, ella era una santa.
La Santa de Invierno.
En las lejanas tierras de Germania, había cientos de historias que relataban a monstros indescriptibles y cientos de tesoros resguardados por estos, cuentos sobre templos antiguos cuyos misterios en su interior podían cumplir los deseos de cualquier hombre.
Esto no era de extrañar ya que los Germanos, regidos por una cultura diferente a la impuesta por el fundador Brimir, siempre habían sido los aventureros, en parte debido a que la nobleza en Germania se regía, no por la magia, sino por el dinero, por lo que una persona trabajadora podía llegar a convertirse en un noble sin ser capaz de usar la magia.
Sin embargo, había una historia, un lugar al que los más grandes aventureros no se atrevían a ir, sin importar lo grandioso que podía ser la recompensa que le esperaba.
El castillo Einzbern, no es que nadie supiese que ese era el nombre, ya que probablemente ella era la única que había llegado a él y volvió para contarlo.
Lo recordaba como si hubiese sido ayer.
Flash Back
Había sido intimidada por unos chicos cerca de su casa de campo al norte de Germania, a los seis años de edad Kirche siempre había sido muy tímida, temerosa de todo.
A causa de esto, en ese invierno donde había comenzado a nevar, se había perdido en el bosque, peor que eso, se había perdido en el llamado bosque negro, un lugar que se decía que ni siquiera los elfos se atrevían a entrar.
Fue allí donde un sucio hombre la había encontrado, antes de que pudiese escapar, el hombre claramente loco, si su mirada indicaba algo, comenzó a tocarla en lugares inapropiados.
Kirche había gritado de terror pidiendo ayuda, pero el violador la había callado de una bofetada muy fuerte que le había sacado sangre.
"¡Cállate pequeña puta! Nadie te va a ayudar aquí, este es el bosque negro donde se dice que vive la Santa de Invierno que incluso los elfos temen". Le había gritado. "Ahora, vas a ser útil, para lo único que las mujeres son, ser los juguetes de los hombres". Dijo con un tono burlón.
Las lágrimas de Kirche estaban fluyendo por su rostro, pero se había quedado callada, temerosa de otra bofetada.
Justo cuando el hombre había sacado su miembro afuera, se oyó el indiscutible sonido de un águila surcando el aire a una velocidad segadora.
Entonces la vio, vestida de blanco, como un ángel descendido para ayudarla, la mujer se movía como si flotara en la nieve, pero lo que más sorprendió a Kirche, fue el aura majestuosa que tenía a su alrededor, casi como si su pureza fuera tan grande que ni siquiera el mas repugnante y oscuro de los males, pudiese mancharla.
Levantando su mano, vio como un ave que parecía estar echa de alambres de luz en un fino y exquisito bordado, se había posado sobre ella.
De pronto el hombre, aun con su miembro fuera de sus pantalones, se levantó y soltó una risa cruel que izo regresar a Kirche a la fría realidad.
"¿Qué tenemos aquí, otra puta que ha venido a satisfacerme?". Dijo señalando a la recién llegada.
Por un segundo, la pequeña Zerbzth temía por la seguridad de la mujer. Dicho temor fue infundado cuando la mujer fijó al hombre con una mirada plana, como si debatiera si se merecía estar en su presencia.
"Basura". Dijo con una calma inquietante y una voz muerta que envió escalofríos por la espina dorsal del hombre a pesar de que se sentía muy cálida y en calma para Kirche. Al parecer el violador no merecía estar frente a ella.
El ave, que hasta el momento había estado tranquila, se deshizo en los hilos brillantes de los que estaba formado, los cuales se sujetaron el hombre de manos y pies y lo alzaron en el aire, antes de que siquiera pudiese quejarse, mas hilos se habían reformado en algo similar a tentáculos y perforaron al hombre, entrando por su recto y su pene, desgarrándolo por dentro hasta que no quedó más que unos pedazos sanguinolentos en el suelo esperando a ser comidos por los feroces lobos que rondaban el bosque o ser cubiertos por la nieve hasta desaparecer en su blancura mortal.
Habiendo completado su tarea, la mujer dio media vuelta y comenzó a alejarse, cuando se detuvo y miró sobre su hombro para ver que la pequeña de cabellos rojos, seguía en el suelo aturdida por lo que había visto.
"¿Vienes?". Fue la simple pregunta que había hecho y al igual que antes, había usado esa vos carente de emoción.
Sin esperar respuesta, la mujer, no el ángel siguió su camino. Pocos segundos más tarde, la pequeña Kirche se había puesto al día con ella y ambas continuaron su camino hacia lo que parecía ser un enorme castillo en lo profundo del bosque.
Escena Break
Cuando llegaron frente al castillo, la pequeña Kirche no podía dejar de abrir la boca en asombro ante lo que veía.
La construcción frente a ella, era magnífica, tan grande como el de sus padres, este lugar parecía tener una mística propia a su alrededor.
En el momento en el que Kirche entró en la gran mansión, fue recibida por una cacofonía de sonidos, al darse la vuelta vio un gran número de mujeres vestidas con lo que parecían ser hábitos de monjas de color blanco, lo que llamó su atención fue el hecho de que todas tenían un aspecto similar, no sólo en sus vestimentas, sino también en sus rostros, todas tenían el mismo color de ojos como la sangre.
De pronto escuchó un fuerte sonido que provenía de las enormes puertas cerrándose detrás de ella, al voltear vio a la mujer de blanco y rojo mirando la ella de manera imperturbable.
Siendo consciente de la fría mirada que estaba recibiendo, Kirche dio la vuelta de nuevo hacia la sala, sólo para notar que estaba vacía, todas las mujeres que había visto antes parecían haber desaparecido en el aire.
Sin embargo, el ángel había seguido su camino como si nunca hubiera visto a todas esas mujeres, de pronto el castillo parecía más frio, aún así la Santa siguió caminando como si nada. Sin saber qué hacer, Kirche decidió seguirla.
Al final, habían llegado a lo que parecía ser una sala con vista al bosque nevado en donde se encontraba una mesa con un juego de té. Sentándose la mujer comenzó a servirse, mirando nuevamente a la joven que la había seguido con una mirada que parecía decirle. "Sientate".
Al instante Kirche se sentó en la silla vacía enfrente a la de la mujer, siendo tan pequeña como una niña de seis años era, los pies de Kirche no tocaban el suelo, por lo que se quedaban balanceándose en el aire.
Con la misma mirada imperturbable, le preguntó a la niña. "¿Té?". Al verla timidez de la pequeña la mujer volvió hablar. "¿Con leche y galletas?". Asintiendo ligeramente Kirche aceptó la oferta de la bebida.
"¿Qué estás asciendo en mi bosque?". Le había preguntado.
Viendo que la joven se comenzaba a asustar, volvió a hablar. "Oh! Que descortés de mi parte, no me he presentado". Haciendo una ligera inclinación de cabeza la mujer se presentó. "Soy Lizleihi Justica Von Einzbern, sin embargo algunos de los tuyos han tenido bien en llamarme la Santa de Invierno". Al parecer esto era lo equivocado que decir, porque la pequeña se había congelado en el terror.
"No tiene de qué preocuparse". Le había dicho. "No soy tan mala como todos me pintan".
Confiando en la mujer que le había salvado, Kirche decidió devolverle la cortesía presentándose a sí misma. "Yo soy Kirche, Kirche Augusta Frederica Von Anhalt Zebzth".
Tras su pequeña introducción, la charla siguió aunque muy ligeramente dado a que Justica no era de las personas que hablaban muy a menudo.
Habían hablado de varios temas, aunque para ser justos la única que hablaba era Kirche y Justica asentí en ciertos momentos.
Tras terminar de tomar el té, Justica le dio a la pequeña un recorrido por su mansión, en el camino la niña notó que la mayoría de los retratos eran de mujeres con aspecto muy similar a la Santa.
Cuando le preguntó si era su familia, ella pareció dudar por un momento, finalmente dijo que sí y no.
Según ella, todas esas mujeres eran sus hijas, sin embargo también eran ella sólo que en cuerpos distintos.
Kirche no entendió realmente pero decidió dejarlo pasar, después de mucho la Santa le dijo que ya era hora de que volviera a casa, cuando comenzaba a salir la detuvo extendiendo su mano le dio un pequeño dige con una gema roja, le explicó que esta piedra era llamada la piedra filosofal, al parecer era una especie de amplificador alquímico, pero de la alquimia real no la que los magos de esta tierra parecían interpretar por alquimia.
Mientras se alejaba, Kirche volteó para despedirse, sin embargo el Castillo y sus alrededores parecían haberse desaparecido entre los árboles, por un segundo pensó que todo había sido un sueño pero al ver sus manos vio que todavía llevaba la pequeña gema roja.
Y con una pequeña sonrisa la joven Zerbzth regresó a su casa como si la propia nieve la estuviera guiando de regreso.
Flash Back fin
Despertándose abruptamente, Kirche pensó por un segundo en los sueños donde recordó su primer encuentro con la Santa de Invierno, buscó bajo su cama una pequeña caja de madera en la que guardaba una pequeña gema de color rojo, no estaba segura si la Santa le recordaría, pero quería honrar la llevando nuevamente el regalo que ella le había dado.
Pensando en la gema, recordó la primera vez que había intentado usarla, su familia a pesar de estar centrada en lo militar había sido ordenada en custodiar una excavación en busca de oro natural, ya que había sido su padre quien había designado el lugar de la búsqueda, todas sus esperanzas se centraban en la decisión de él.
Ella había ido con su padre para ver cómo funcionaba su trabajo, pero los ánimos tanto de los trabajadores como de los soldados había decaído ya que no habían encontrado ni una pizca de oro en todo el tiempo que habían estado allí.
Recordando lo que la Santa Justica le había explicado acerca del alquimia y sobre las particularidades de la piedra filosofal, ella pensó que podría ayudar a su padre convirtiendo en unas piedras en oro y demostrándoselas para que la gente siguiera excavando.
Introduciéndose en lo más profundo que pudo llegar, y con la piedra en sus manos tocó algunas rocas y concentró su magia, sin embargo se espera que las pequeñas rocas brillaran y se convirtieran en oro, lo que no esperaba era que toda la sección de la montaña donde ella se encontraba, al menos en la parte interna se convirtiese en oro.
Recordó también las advertencias que había recibido sobre el mal uso de la gema, se dio cuenta de que si no hubiera tenido más cuidado, hubiese convertido toda la montaña en oro.
Tras este incidente su padre había sido aclamado como héroe por haber encontrado un yacimiento de oro natural.
Sacudiendo la cabeza a reflejar sus pensamientos, Kirche se colocó el collar alrededor del cuello y salió de su habitación para encontrarse con la Valiere y su familiar.
Escena break
Luisa había declarado que hoy no era un buen día, no mejor dicho no era una buena semana.
Al parecer, después de sus declaraciones de que iba invocar a un grandioso familiar, terminó invocando a una Germanian, no solo eso sino que terminó invocando a una Germanian loca, no sabía cuál era exactamente su posición social, pero independientemente de esto sabía que no estaba bien de la cabeza.
Cuando le preguntó información acerca de ella, ésta comenzó decir una sarta de locuras sobre otros mundos y algo sobre una segunda magia.
Al final, Luisa se había cansado y simplemente le dio la ropa para que se les llevará alguna criada para que la lavara.
Ahora está, ya sea noble o plebeya loca Germanian, se estaba negando a vestirla.
Después de una corta discusión, en la que terminó vistiéndose a sí misma, salió al pasillo sólo para encontrarse con alguien que no quería ver, al parecer esta era el día de los Germanos.
Su más odiada enemiga, ya sea por sus vinculaciones familiares o por el hecho de que era su propio verdugo escolar, se encontraba enfrente de su puerta como si lo estuviera esperando, probablemente para burlarse del hecho de que lugar de una bella y grandiosa criatura mágica como ella había prometido, terminó con una compatriota como familiar.
Por un segundo albergo su mente la probabilidad de que todo esto fuese complot armado por la Zerbzth frente a ella para humillar aún más, desterrando esas ideas de su mente, izo frente a la pelirroja.
Ignorando completamente a la pequeña de cabello rosa frente a ella, la mujer de grandes pechos se inclinó solemnemente ante el acompañante de la Valiere y saludó con deferencia.
"Es un gusto volver a verla lady Einzbern". Por un segundo, Luisa se sorprendió de que al parecer su familiar y su enemiga se conocieran, pero se dio cuenta de que eso era muy posible, ya que ambas eran de Germania, había una gran posibilidad de que se conociesen del pasado, pero lo que había desconcertado más a la joven Valiere, era la cortesía y humildad con la que la Zerbzth se había dirigido hacia ella.
Su familiar había devuelto el saludo a pesar de que no parecía reconocer a la mujer frente a ella.
En medio de su presentación había aparecido un enorme lagarto de color rojo con una llama en la cola, una vez más fue la Zerbzth la que inició la plática.
"Permítame presentarle a mi familiar". Dijo ella señalando a lagarto que seguía postrado a su lado. "Su nombre es Flame, es una salamandra que proviene de las montañas del fuego del dragón".
Una vez más fueron interrumpidos por la llegada de una persona inesperada, en esta ocasión se trataba de la mejor amiga de Kirche.
Tabita de Gallia era una persona muy silenciosa, probablemente esta era la razón por la que Kirche le gustaba estar junto a ella, cuando la veía le recordaba a la cara fría y estoica de la Santa de Invierno.
Una vez más las presentaciones hicieron y tras eso decidieron bajar al comedor para tomar el desayuno.
Fue aquí en donde las cosas comenzaron ir cuesta abajo, en principio Luisa le dijo a Illya que el comedor era únicamente para los profesores y los nobles, y que sólo se le permitía allí porque ella pidió un permiso especial.
Probablemente ese hubiese sido el fin de la cosa, de no ser por el hecho de que Luisa insistía en que ella debía comer de un pequeño plato sucio con agua de dudosa procedencia junto su silla como si fuera un perro.
Al parecer, no notó la mirada de consternación y miedo que había aparecido en la cara de su enemiga de enorme busto.
Una pequeña discusión más tarde, Ilya había salido fuera para buscar alimento directamente de las cocinas, alegando que le resultaría imposible comer estando en presencia de alguien tan prepotente como Luisa.
Mediante sus exploraciones de los patios de la academia, se encontró con la misma sirvienta con la que había tropezado la noche anterior.
Siesta se sorprendió cuando se cruzó nuevamente con la joven homúnculo de la noche anterior, aparentemente el aspecto juvenil de Ilya era más que suficiente para hacer reaccionar al instinto maternal dormido en ella.
Conduciéndola hasta las cocinas, le sirvió unos platos de guiso para que desayunara.
Tras esto, Ilya se ofreció a ayudarla con las entregas de los postres que se servía en el patio a los nobles junto con sus familiares.
En un principio, Siesta se había negado dado a que Ilya en sí misma era una noble, estando por debajo de ellos realizar tales tareas, sin embargo Ilya no parecía estar de acuerdo y la ayudó de todas maneras.
Fue mientras entregaba pasteles que se dio cuenta de un grupo de jóvenes en torno a un rubio, este parecía estar en una pose dando una clase de discurso.
"Dinos Guilche, con quién está saliendo". El joven sólo apuntó al aire con su rosa y dijo con una voz pomposa.
"Una flor florece por el placer de muchos." Descartándolo simplemente como otro engreído, así como quien había sido el falso maestro de Raider durante la primer parte del quinto Heaven´s Feel.
La joven siguió su camino hasta que vio a los jóvenes alejándose y dándose cuenta de que al rubio se le había caído un vial con algún líquido de color rosa púrpura.
Siendo tan cortés como era ella, tuvo que devolvérselo.
Tomándolo y acercando lo hacía él, le dijo. "Toma se te ha caído esto".
El rubio quien había reconocido el frasco al instante, miró a quien se lo había entregado.
"Ah. Tú debes ser el familiar de cero ¿no es así? Bueno realmente yo no tengo uso para eso, ¿por qué no lo tomas tú en su lugar y se lo ofreces a tu maestro en celebración de su primer éxito con la magia?".
La joven familiar en realidad no entendía que era tan importante de ese perfume, lo olió ligeramente y no le gustó el aroma, sin embargo era un regalo, no podía rechazarlo sin ofenderlo a él, no es que Ilya el importara realmente, pero su educación le exigía actuar de la manera más decorosa posible.
Guardándose el pequeño frasco en el bolsillo siguió su camino, durante su tarea se encontró nuevamente con su maestra que parecía seguir un poco molesto, aunque gran parte del fuego se había extinguido.
Al parecer, todavía estaba siendo seguido tanto por la pequeña azul como la pechugona de rojo.
Metiéndonos la mano en su bolsillo, le mostró a su ama el vial que había recibido de Guilche. Inspeccionándolo, lo reconocen instante como uno de los que Monmorency preparaba.
Cuando escuchó las razones por la cual se le había dado, enfureció y le dijo que se lo guardara para sí misma.
Ella no necesitaba algo como eso y lo pensó por un momento, si bien no era muy su estilo, era algo que otras mujeres podrían apreciar.
Cuestionarse por unos minutos, decidió que tal vez a Siesta le gustaría, mientras se acercaba a ella quien estaba sirviendo a una joven rubia con el cabello rizado, le mostró el vial.
Pero antes de que pudiera decir algo, la rubia se levantó de golpe y tomó el frasco en sus manos.
Sintiéndose un poco ofendida por la brusquedad, le dijo. "Que poca cortesía tiene usted, arrebatar algo así de las manos de alguien, ¿es qué no le enseñaron modales?".
Ignorando completamente tanto la criada como la familiar, la niña rubia había tomado el vial y destapándolo, le dio una buena aspiración.
Reconociéndolo al instante Monmorency Margarita La Fere de Monmorency señaló hacia el familiar de cabellos blancos.
"Tú, pequeña ladrona ¿qué haces con uno de mis perfumes?".
Sorprendida por el cambio abrupto, le contestó con completa sinceridad.
"No soy una ladrona, jamás he necesitado robar antes, esto sólo fue entregado por un joven estudiante de cabello rubio quien estaba portando una rosa, se le cayó y quise devolvérselo, sin embargo él dijo que no necesitaba algo como eso y me lo ofreció para dárselo a mi maestro, está, a su vez tampoco lo quiso, tampoco es de mi estilo, por lo que decidió regalárselo a Siesta".
Furiosa porque lo que ella suponía era una flagrante mentira, Monmorency señaló a la joven de ojos rojos y le dijo.
"Eso es mentira, Guilche jamás se desharía de algo que yo elaboré exclusivamente para él, tú estás mintiendo, ya sabía que la cero era una maga pésima, pero que se reduzca a robar, no eres más que una patética e inútil criatura al igual que tu amo, ahora te voy a enseñar". Contestó la rubia.
Tratando de evitar que se lastimaran entre sí, Siesta intentó razonar con la noble, ésta a su vez se enojó aún más y de una bofetada, arrojó a Siesta al suelo.
Cuando señaló su varita hacia ella, una fuerte aunque pequeña mano la sostuvo y le dijo.
"No me gustan aquellos que lastiman a los que yo considero mis amigos, además no estamos mintiendo si usted es la que no entiende, entonces es una estúpida, por lo que me importa tome el vial con usted si lo quiere realmente". Ayudando a Siesta a levantarse se dirigió de vuelta hacia la cocina, sin embargo fue detenida por una voz.
"Que te crees que estás haciendo estúpido familiar, tu amo es una basura, así como tú no es más que una insignificante que no vale nada, tú y toda tu familia deben ser un montón de basura". De pronto el aire parecía haberse conseguido un frío mortal muy similar al que rodeaban el Castillo Einzbern durante casi todo el año.
Sin embargo, la joven de cabello rubio segada por su ira no parecía notar la diferencia, a diferencia de Siesta quien dio un paso atrás del familiar de color blanco sorprendido por la aura de matar a su alrededor.
"¿Acabas de decir que mi familia es basura?". Preguntó con una calma muy pero muy escalofriante que envió temblores por Siesta a pesar de que no estaba dirigida hacia ella.
Ignorando esto Monmorency le dijo. "Su familia, deben ser un montón de ladrones, basura sin valor probablemente tu padre seguramente era un maldito borracho que dejó embarazada a tu madre que debió ser una puta".
Con calma y tranquilidad, sin dejar que ninguna emoción se filtren en su rostro, la joven de cabello blanco le preguntó una calma mortal."¿Dime en Tristain aceptan los duelos?".
"Que tonterías dices". Le contestó la rubia. "Esos actos bárbaros ya no se practican entre los nobles".
"Sin embargo no soy una noble Tristainian". Le recordó la pequeña blanca. "Yo aquí en este momento soy un familiar, por lo tanto los duelos entre nosotros están permitidos ¿verdad?".
Para ese momento algunos de los otros estudiantes que estaban a su alrededor ya habían escuchado el alboroto, se dieron cuenta de lo que estaba pasando.
La familiar de cero estaba incitando a la heredera Monmorenqui a un duelo, si ella lo rechazaba, iba a ser burlada por sus compañeros.
Mirando nuevamente a la niña, que parece ser pequeña, sin portar una varita mágica y obviamente una plebeya, decidió que era mejor mostrarle cuál era su lugar.
Por debajo de las botas de los nobles, "Pues bien, que así sea". Le dijo. "Yo Monmorenqui Margarita La Fere de Monmorency te reto a ti familiar de cero a un duelo, esperaré en la corte Vestri en 10 minutos".
Dándose la vuelta, la pobre Monmorency jamás notó la fría sonrisa de la muerte que había aparecido en la cara de la joven Ilya.
Referencias:
Familiar: animales que acompañan a los magos y realizan tareas para estos.
Alquimia: ciencia mágica centrada en la composición de los materiales.
Transmutar: proceso alquímico mediante el cual se transforma una materia en otra similar.
Raider: el guerrero montado, uno de los siete arquetipes que se emplean durante la Guerra del Santo Gruial como modelo de los servants.
