El susto… el miedo.

Lo primero que se ve, es el rostro de un apuesto chico de unos dieciséis años, tiene expresión de estar sufriendo… que de hecho así es mientras que uno lagrimones se asoman por la comisura de sus ojos amasticias,


Sakura está acostada en el sillón de su lujosa sala y está rascando la pansa con absoluta flojera. No hay nada divertido en la televisión, hace horas que se escapó del jodido de Itachi y los demás, así que no tiene nada que hacer y el pendejo que le pusieron como guarda espalda personal está en el baño hace más de una hora.

Amu no ha aparecido desde que la vio hace unos momentos, le importa un pedo si anda cogiendo por ahí con alguien, sabe de los trapitos que tiene escondidos y le da igual, solo la tiene como novia porque follar rico y es la sirvienta y niñera.

- Ah…. –completamente perezosa guía un cigarro a sus labios y lo prende, si, no le gusta el yogurt y pachorra le ataco, incluso le dio una paliza. –tengo ganas de comer helado de chocolate…

- En la-la heladera hay un po-poco.

La pelirrosa con indiferencia voltea viendo a Amu que se muestra tímida con la nuca inclinada hacia abajo, se le hizo raro porque no escucho la puerta… o quizás ya estaba en casa y no se dio cuenta.

- Ya se me fueron las ganas. –dice cortante para después darle una pitada al cigarrillo.

- Sakura-chan yo… lo…

- No me vengas con disculpas mientras me dejes cogerte, tu puedes andar con quien quieras. –le corta con fastidio, a veces odio que se muestre tan sumisa.

Amu frunce el ceño, más que su novia parece su juguete aunque en el fondo lo sabe, sabe en su relación con Sakura es solo y totalmente sexo no hay sentimientos de por medio y eso la enfurece porque ella está realmente enamorada de esa pelirrosa.

- ¡¿Soy tu juguete o que!? –chilla furiosa la rubia estando completamente roja, es la primera vez que le grita a Sakura. – ¿¡que esperabas? ¡Tú casi nunca estas aquí, y cuando lo estás, me ignoras, no me besas ni me acaricias! ¡Era obvio que iba ser infiel…!

Sakura se pone de pie teniendo una gran gota de sudor en la nuca, parece una típica pelea de matrimonio, y ellas no están casadas.

- ¡Tú también me eres infiel, no lo niegues…

-… no lo niego. –dice de lo más sinceras, y encogiendo los hombros. –Estuve con cantas que ya no me acuerdo sus nombres… -Amu ensancha los ojos dolida, más al ver como sonríe sin descaro. –a cada una de ellas las bese y acaricie de una forma tan apasionada que no imaginas…. Una por noche, follan tan rico que…

La rubia volteo el rostro de Sakura de una abofeteada, los celos y el dolor de su confesión no la dejaron pensar con claridad. Sabe que sus palabras son cien por ciento sinceras, cada noche que ella volvía olía a otros asquerosos perfumes femeninos.

Sakura inclinó la cabeza y comenzó a reír con gracia, el golpe no le dolió pero sabe que se lo merece por herirla.

- ¿Qué pasa aquí? ¿Pelea de novias? –Amu voltea asustada viendo a Suigetzu, no está asustada por saber si vio cuando golpea a Sakura, sino que de la forma tan seca en que rio, la atemorizo.

El peliblanco las mira con tranquilidad, vio y escucho todo el show, si interrumpió fue porque la risa de Sakura le dio mala espina ya que se oyó espeluznante.

- No pasa nada. –aclaro amigable la pelirrosa. –Amu-chan ya se iba

Amu salió corriendo de la sala y Suigetzu la siguió con la mirada hasta perderla de vista.

- ¿Estas bien? –pregunta serio mientras se acerca a ella, para tomarla de los hombros pero alza ambas cejar cuando la sintió estremecer con su tacto. - ¿Sa-chan?

Sakura levanta su rostro teniendo los ojos grandotes y un tierno puchero haciendo que al peliblanco se le resbale una gota de sudor por la nuca, él pensó que le agarraría unos de sus ataques psicópatas y comenzaría a molerlo a golpe para desquitarse.

- ¡Me huele el corashon Sui-chan! –le dice llorando como bebé. -

- Eres tan tarada…pequeña Sa-chan. –Suigetzu suspira con cansancio y estaba por secarle las lágrimas pero se sorprende cuando Sakura le dio un manotazo. –

- ¡No me toques! –grita asustada, abrazándose a sí misma, sorprendiéndolo.

- Sakura le teme al contacto de los hombres, aun sea un leve roce… ella sufrió en su pasado, ese pasado que la dejo traumada. Así que nunca la toquen de forma inconsciente o consiente… si no quieren verme realmente furioso. –las palabras de Uchiha Fugaku retumban en su cabeza y no entendía porque se lo decían a ellos, ellos jamás le harían nada malo a Sakura. –lo siento, no debí hacerlo…. Perdóname. –no conoce su pasado pero es seguro que fue horrible al ver como tiembla y respira de forma acelerada. - ¿Sakura?

- I…Itachi…

- ¿Ah?

- Ita…Itachi… -Sakura se coloca en cuclillas, abrazándose las piernas escondiendo su rostro. - ¡Itachi, Itachi, Itachi….! –el cuerpo de Sakura comienza a temblar más, como si tuviera frio. El recuerdo, el pasado la está absorbiendo.

Suigetzu esta tan sorprendido que no sabe qué hacer, ella se ve muy mal y es la primera vez que la ve así. No entiende nada y eso lo enfurece. Mas sorprendido ve como la pelirrosa comienza a orinarse encima.

- ¡Dios, que hago? –pregunta asustado, teme por ella por no saber cómo ayudarla. -


Itachi y su hermano mellizo están esperando a que las puertas del elevador se habrán e ir por Sakura. Shisui se igual a Itachi e incluso visten igual solamente que él tiene el cabello corto y alborotado y su piel es un tono más claro. Este se le ve contento ira a ver a la niña de sus ojos, a su bebita que considera hermano, no salió con ellos hace unas horas por su novia asique no la pudo ver y ahora lo hará, eso lo hace feliz.

- Jodida mocosa floja….. –por otro lado Itachi esta ofendido y es que… le compra ropa, le compra sake, le compra golosinas, la saca a pasear, le presenta a Strippers femeninas, la consiente cuando llora cuando está enferma… ¿y la pendeja le paga así? Huyendo de él.

- Le tocas un pelo y te mato ni-chan. –le dice amigable Shisui, sonriendo ampliamente haciendo que sus ojos se cierren. -

- ¿Me estas amenazando ni-san? –pregunta con sorpresa pero se le divertido. -

- Para nada ni-chan… solo te advierto

- ¡A mí no adviertes nada pendejo maricón!

- ¿¡A quien le dices maricón, hijo de puta!?

- ¡A ti, puto bastardo!

- ¡El puto eres tú afeminado!

- ¿¡Afeminado!? ¡Yo soy bien machín!

- ¿¡Así!? ¡Bien dicen que los que se creen machín son bien joto!

- ¡Jajaja! ¡No me hagas reír hermano adoptado! ¡Pregúntale a cualquier mujer que si yo soy bien macho!

- ¡Transexuales operados no cuenta como mujeres, jodido asqueroso!

- ¡Es que esa vez estaba muy ebrio!

- ¡Pero te gusto!

- ¡QUE NO!

- ¡¿Entonces porque te sonrojas!?

Las puertas del elevador se abren y los hermanos Uchiha´s emprenden la caminata hasta la puerta de Sakura, ambos fulminándose con la mirada, Itachi esta tan rojo como un tomate no se sabe si de la vergüenza o el coraje y Shisui le mira burlón sonriendo de forma torcida.

Ya estando en la puerta de la casa de hermanita Itachi despega furioso la vista de su hermano para abrir la puerta, nada más lo hizo y sus ojos se ensancharon en pleno shock, mostrando dolor, furia, tristeza pero sobre todo… culpabilidad.

Solo ve a Sakura, en la pose que esta, en el estado que esta y el llanto de Sakura lo invadió por completo…. Le vino a la mente esa jodida imagen, ese recuerdo que lo visita todas las noches atormentándolo.

Son las cuatro de la mañana y el pequeño Itachi de unos trece años corre entre medio de la lluvia por el parque, esta empapado y hace mucho frio, pero a él no le importa solo quiere encontrar a su Sakura, fue muy grosero con ella maltratándola, pero no puede evitarlo es muy celoso con su mami, pero después se dio cuenta que Sakura no tiene mami ni tampoco papi y que vive sola en la calle, quiere disculparse y que le perdone ya que después de todo es su mejor amiga

Oye el llanto femenino y susurros de su nombre entre unos arbustos por lo que se detiene de golpe. Curioso y confundido se acerca con cautela, su ojos negros mostraron terror, ahí está ella… toda…. toda

Si fue muy cortito, lo siento chicas, esque por lo examenes y reinscripcion y eso no eh tenido tiempo...

pero les prmeto que el sig cap sera largo! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, BESOS