Laura observaba desde la ventana del pasajero los arboles pasar, casi como un borrón, recordando la discusión con su padre, después de esa noticia bomba.
Después de que saliera el Señor Jason por la puerta, padre e hija, se observaron en silencio.
"¿Nos estamos mudando a Raccoon City?" pregunto Laura apenas conteniendo la ira en su voz, después de todo esa maldita ciudad la perseguía en sus pesadillas.
"Es un ascenso que no puedo, ni quiero rechazar, así que prepara tus cosas, los objetos de valor, porque nos iremos en una semana " dijo Brian Black con una voz fría e indiferente.
"¿¡ Nos estamos mudando en una semana!?" Exclamo y pregunto en una misma frase Laura levantándose de la silla, sus manos se cerraron en puños mientras su labio se arqueaba en una mezcla de asco y rabia. "Ni siquiera hablas conmigo, si quiero irme o no, decides por ti solo, como si solo existieras tu."
"A mi no me hables así. sigo siendo tu padre, te guste o no, y haras lo que yo te diga, me importa una mierda si eres mayor de edad o no, vendrás conmigo y no hay mas discusión" comento Brian levantándose tambien de la silla y apoyando las manos sobre el escritorio mientras miraba a su hija fríamente.
"No puedes obligarme a ir, yo puedo decidir por mi misma" dijo Laura mirando fijamente a su padre, sus ojos se habían oscurecido mirando al hombre delante de ella, que arqueaba la boca como si fuera a burlarse de ella. "No voy a ir a una ciudad a suicidarme, no pienso morir." y mientras las palabras de Laura se escapaban sin pensar, sus ojos se abrieron y su boca se cerro con la mandíbula totalmente apretada.
"¿Que dijiste?" Susurro Brian mirando a Laura, y si ella se hubiera dado cuenta habría notado la palidez de su padre y como su cuerpo se puso rígido, perdiendo así las palabras mas bajas. "No puede ser posible"
"No he dicho nada, será el cansancio, iré a ir viendo que me llego para la estupida mudanza, señor." Escupió las palabras Laura intentando controlar su ira y su miedo.
Y se fue sin mirar atrás, sin notar el estremecimiento en el cuerpo de su padre, ni la mirada culpable y aterrada.
Había pasado una semana desde esa discusión, gracias a todos los dioses, que no creció a algo mas fuerte.
Laura apenas pudo dormir esa semana y su rostro con ojeras y sus ojos inyectados en sangre era una prueba, parecía que se convertiría en un zombie de un momento a otro.
Las pesadillas fueron mas persistentes, los rostros fueron mas definidos e incluso los nombres, era como un canto repetido una y otra vez.
Y ella ya no sabia diferenciar entre la realidad y la ficción de sus sueños.
Su mente repetía una y otra vez nombres al azar, los mas nombrados eran a la vez un bálsamo a su alma y un terror a la perdida brutal.
Claire Redfield, Jill Valentine, Alice Abernathy…
Tambien había otros nombres, pero no tan pronunciados, casi familiar, pero no la esperanza, y el terror como los tres nombres de antes.
K Mart, Mickey, Carlos, Raine, LJ, Betty, Helena, Cameron, Sarah, TJ, Matt, Chanplan, Mark, Chase, Marco, Ada, Leon, Chris, Rebecca, Sheva, Barry, Moira….
Y lo mas extraño era que sabia como era el rostro de cada uno, dibujo cada rostro en un blog, cada paisaje, cada detalle, como si de un cómic se tratara.
Poco a poco, cuando mas se acercaba la llegada a Raccoon City, Laura sabia que estaba perdiendo la cabeza.
Y si incluyes el comportamiento cada vez mas extraño de su padre, añades mas estrés y ansiedad a su estado.
Brian, su padre, estaba actuando sobreprotector con Laura, interesándose en como iban sus clases de combate, en si estaba comiendo bien, en si necesitaba hablar de algo, hasta le compro una moto que la estaba esperando en la puerta de su nuevo hogar, y así con un millón de cosas mas.
Y todo para Laura eran malas sensaciones, muy malas.
Sin darse cuenta Laura se había dormido en el trayecto a su nuevo hogar, al escuchar el motor apagarse, sus ojos se abrieron y se puso alerta mirando hacia su padre.
Que la miraba con una expresión extraña con la mano estirada hacia ella como si fuera a despertarla suavemente.
"Tengo que añadir una nueva rareza a su comportamiento" Pensó Laura mientras observaba a su padre quitar la mano lentamente con arrepentimiento, después de todo cuando murió su madre, el dejo de ser cariñoso y atento, solo importaba su trabajo, su investigación.
"Hemos llegado" Aclaro su padre mientras Laura bufaba su acuerdo, después de todo lo estaba viendo, no era tonta.
Sin mas palabras ambos bajaron del coche y miraron hacia la casa, era acogedora.
Tenia una muralla alrededor de la casa, grandes arboles se alzaban como una amenaza y el viento añadía ese sentimiento. El camino de entrada y salida de aquella casa era de tierra y grava.
La casa se alzaba en dos pisos, era de color blanco roto y un techado marrón, grandes ventanales recorrían tanto arriba como abajo de la fachada, desde aquí se podía observar cuatro habitaciones, dos arriba y dos abajo, pero quizás al rodear la casa, se podían ver alguna mas. La puerta era de un color oscuro, dando un aspecto muy llamativo contra el color de la fachada de la casa.
Ambos sin palabra se acercaron a la casa, y mirando a su izquierda, se podía ver en lo alto por las montañas de Arklay, una mansión con aspecto antiguo y tétrico, sin darle importancia siguió a su padre dentro de la casa.
El interior tenia un diseño moderno, toda la casa o lo que se podía llegar a ver estaba decorado con el sueño de madera oscura, paredes blancas con tonos rojos en sus columnas.
El salón estaba en el lado izquierdo, era enorme, su vistas daban al ventanal de la fachada, había una televisión de 46 pulgadas colgada en la pared y unos muebles de color vengue. Un mueble de pie, con cuatro cajoneras grandes pegado debajo de la televisión, al lado derecho había otro mueble, y al lado izquierdo de la televisión había dos estanterías, alrededor de los muebles había dos sofás de cuero negro, uno de tres plazas y otro de dos plazas, el de tres plazas estaba mirando hacia el ventanal, mientras el otro daba hacia la televisión y entre medias de los sofás había una mesa mediana negra con un cristal encima.
Girando la cabeza hacia la derecha se podía ver la cocina de estilo americano, era enorme, no le faltaba detalle.
Lo mas irónico era que las paredes de la cocina eran de azulejo blanco y los muebles y electrodomésticos eran de color rojo pasión y con detalles negros.
Era totalmente la cocina de ensueños de cualquier chef, no le faltaba detalle.
Volviendo a la entrada, y fueron rectos a la otra habitación, entrando en esa sala había como un pequeño comedor, y sofás, era como la sala de reuniones si había visita.
La palabra clave es, visita.
Pasando esa sala, se comunicaba con otra, y al entrar, era el sorprendente parecido que tenia la sala con la de su antigua casa.
Sala de entrenamiento.
Era mas pequeña, pero por lo demás tenia el mismo detalle, las paredes, las armas, los bancos, todo era igual.
"Vamos a subir a la segunda planta" dijo Brian con voz ronca, Laura solo asintió con la cabeza y siguió el camino.
Subiendo las escaleras de madera color vengue, se podía apreciar 4 habitaciones.
"Esta es mi habitación y mi despacho, tu habitación esta en ese lado y las otras dos es una habitación " Dijo su padre señalando el ala izquierda como sus habitaciones y las otras en el ala derecha de Laura. "Si quieres mientras llega el camión de la mudanza, mira si son de tu agrada, sino compramos otra cosa en la ciudad"
Laura solo asintió, mirando sorprendida a las acciones de su padre.
Su habitación en una palabra mejor era hermosa, rara, impresionante. En mitad de la habitación había una pared, la que separaba ambas habitaciones, pero hay estaba el truco.
En un lado de la habitación, en la pared que separaba se podía ver una cama de matrimonio con un edredón negro y sabanas negras de seda y dos cojines en cada lado de la cama. Había dos mesitas de color vengue, con una lampara de color rojo y negro a cada lado, y las vistas desde la cama daban al ventanal y podía verse los arboles y el cielo desde esa posición.
Al frente de la cama, ocupando toda esa pared había un armario empotrado con diferentes estanterías y cajoneras, con perchas esperando a ser colocada la ropa, era enorme. Y al lado se suponía que había un zapatero.
En el lado de la puerta donde estaba Laura, se podía apreciar varias estanterías de color vengue y una estantería con cajoneras abiertas para colocar cosas. Y una televisión de 42 pulgadas que por el soporte que tenia se podía sacar y girar para poder ver la tele desde la cama. Debajo de la televisión había un armario como la estantería de cajoneras, era perfecto para colocar su consola y videojuegos.
Sin querer pensar en como colocar las cosas, miro al polo opuesto de la habitación. Allí había un escritorio pegado a la otra ventana que daba al patio trasero de la casa. El escritorio era enorme tambien de color vengue, con tres cajoneras en un lado, un cajón en el otro y un cajón abierto grande. Encima del escritorio había un porta lápices, una impresora y un ordenador de la ultima generación, esperando ser utilizado.
En la pared de al lado había otra mesa, pero esta mesa era de dibujo, se podía ver que tambien se podía poner en varias posiciones y llevaba luz incluida, junto a ella unos muebles para colocar objetos o proyectos con archivadores o lo que sea.
En la pared que separaba la habitación de dormir, estaba diseñada de manera que pareciera un mueble de escayola, y por su aspecto, era para colocar sus libros. Sus amados libros.
Y por ultimo, en esa habitación había una puerta que daba al cuarto de baño.
Se oye de fondo el ruido de un motor, empieza un nuevo comienzo.
