Holis chicas, mil gracias por leer el fic y ponerlo en favoritos y alertas. Se los agradezco desde el fondo de mi cocoro. Me haceis feliz 3 FrancysKurt, Hime - Senpai, ZeiraUchiha, maryn90, y , BleachNaruto2712, sakura-princesa-konoha, yllen1875. Muchas gracias.
Antes que nada, me inspiré leyendo todos los libros de 50 sombras, así que verán alguna que otra cosa que se le parezca, pero les aseguro que es mil veces mejor, ya que los hermanos Uchiha harán de las suyas :$
Y bueno, aquí les dejo la continuación, espero les guste.
Sayonara 3
xDauntless
Capítulo 1
Escalera al cielo
El reloj marcaba las 3:45 pm en Takanawa, ciudad de Minato-ku, Tokyo Japón. Sí, hace 3 años que había dejado la ciudad de Iruma, Saitama debido al incidente de mi madre y que el Señor Itachi se hiciera cargo de mi patria potestad. El señor Fugaku me había encontrado con el cuerpo muerto de mi madre, ya que era el jefe de la policía. Se apiado de mí porque no había nadie que se hiciera cargo de mi cuidado, no tenía más familia que mi madre ya que mi padre había fallecido cuando tenía 3 años, entonces el Jefe de la policía llamó a Itachi cuando yo me encontraba en la oficina del Señor Fugaku, pidiéndole a su hijo mayor que pasara a recogerme. Desde ese entonces soy parte de la familia Uchiha. Ahora Uchiha Itachi era como mi padre ya que el Señor Uchiha Fugaku y Uchiha Mikoto se hacían cargo de la empresa Nippon Telegraph and Telephone West Corporation (NTT West), en Chūō-ku, Banbachō.
Era lunes por la tarde y hacía un frio espeluznante, estábamos a 7°C y descendiendo en el área de Takanawa, ciudad de Minato-ku, según TV Tokyo pronto comenzaría a nevar. Me encontraba en mi habitación vistiéndome por lo cual me coloqué un vestido de lana en corte A, arriba de la rodilla, con cuello circular, plisado en color azul naval, además llevaba unas mallas de algodón negras debajo del vestido, con unos botines louboutine, Orniron al tobillo en color camel. Mi cabello estaba recogido en media coleta, el largo me daba en la parte baja de la cintura, era un color rosa pálido. Lo sé, era un color extraño, pero mi madre lo tenía de ese color y me gustaba, así que lo alisé un poco y salí de mi habitación la cual se encontraba frente a la recamara de Sasuke, el hermano menor del Señor Itachi, recorrí el pasillo para llegar a la sala de estar, donde iba a encontrarme con el psicólogo para comenzar con mi terapia, las cuales eran lunes y miércoles por la tarde con horario de 3:00 pm a 4:00 pm, por lo regular eran el salón de la torre o en la oficina del Dr. Berger en Shibuya, Ebisu.
El Dr. Douglass Berger se encontraba junto con el Sr. Uchiha Itachi en el salón, donde se podía observar una sala de piel, moderna en forma de "U", integrada por un sofá esquinero, un sofá sin brazos y un descanset, todo tapizado en color negro, junto con una mesa de centro de roble, color café de 90 x 60 x 24 cm, patas de acero y una alfombra en color negro de pelo largo. La vista al exterior era todo Tokyo, ya que las paredes del piso eran ventanales de cristal con marcos de acero, al frente de la sala había un mueble de roble en color Brown, en el cual estaba un televisor LED LG de 84 pulgadas, junto con un reproductor DVD.
Me acerqué a saludar al Dr. Berger.
— Buenas tardes, Dr. Berger, es un placer tenerlo por aquí— Saludé cordialmente a la persona que tenía enfrente, ya que Itachi estaba pagando una fortuna por traerlo hasta el departamento.
Mi educación había sido bastante estricta desde el día que pisé la Torre de Takanawa. El Señor Fugaku y la Señora Mikoto me criaron y educaron de una manera muy peculiar, me enseñaron todo tipo de cosas, desde los hábitos de como comer, hasta como saludar a una persona importante, toda clase de valores, moral y ética. Me entregaron una gran cantidad de libros que debía leer acerca de eso y cosas como autoestima y superación personal. En general mi libro favorito era Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, entre otros.
— Buen día, Señorita Haruno — Correspondió el saludo y sonrió un poco. El Señor Douglass era alto, 1.75 por lo menos, cabello negro y de unos 45 años, sus facciones eran toscas y su tez morena clara.
—Los dejo para que hablen, espero estén cómodos— Itachi tomó mi mano haciendo un ademán, luego se acercó un poco —Sakura, te ves hermosa— Me susurró al oído, sonriendo de lado para luego retirarse. Yo solo le sonreí y me dediqué a prestarle atención al Dr.
A continuación pasamos a sentarnos en los sofás y el Dr. sacó su herramienta de trabajo, lo cual se trataba de una grabadora y su portátil. Esta vez tenía varias cosas que comentarle a Berger, sobre todo de mis nuevas pesadillas las cuales consistían en el día que mi madre fue asesinada de la manera más despiadada por alguien que aún no sabíamos de su paradero ni su identidad, cosa que me atormentaba y me volvía loca cada noche. La verdad tenía un miedo horrible que un día no muy lejano ese hombre viniera por mí y que yo no pudiera hacer nada para defenderme y que tampoco pudiera hacer nada para vengar a mi madre, me sentía inútil.
—Dr. Berger, he estado soñando con mi madre últimamente y está frustrándome esto de no hacer nada por ella— Empecé a hablar para abrir la conversación de golpe —Quiero decir, ¿Por qué está pasándome esto?, ¿Por qué tengo que quedarme con las manos cruzadas?
—Sakura ¿Hace cuánto pasó el incidente de Mebuki?
—Hace 3 años, ¿por qué?
—Exactamente, ¿qué día fue eso?
— Viernes, 9 de marzo de 2012— Y entonces me di cuenta que el día de hoy se cumplían 3 años exactos de la muerte de mi madre.
—Tu subconsciente te ha estado avisando que hoy cumple 3 años de fallecida Mebuki Haruno, tal vez deberías de llevarle flores e ir a la misa de tu madre Sakura. Y respecto a lo de quedarte con las manos cruzadas, no puedes hacer nada. El señor Uchiha se encarga de ello. Déjalo así, luego podrás hacer algo. No te atormentes por cosas de esa magnitud.
—La verdad es que… — Pensé un poco decirle esto pero tenía que decirlo —Tengo miedo de que la siguiente sea yo.
—La seguridad en esta casa es demasiada Srita. Haruno, además tiene resguardo y el señor Itachi jamás dejaría que le pasara algo siendo el Jefe de la policía de Tokio. Así que no tenga miedo y confíe más en los Uchiha.
—Lo sé, pero eso no quita que esté en peligro mi vida o que viva aterrada por que llegue el asesino y me mate cuando menos lo espere. ¡Es frustrante!
—Pues entonces no pienses en ello y disfruta de la vida, tienes 17 años ya pronto 18. Vive Sakura.
—Trataré entonces.
—Lo dejaremos aquí, nos vemos el jueves para que me digas como siguen las pesadillas— El Dr. se limitó a guardar sus cosas.
—Está bien, nos veremos el jueves.
Caminamos hacia el ascensor y pulsé el botón para que abriese la puerta del elevador tras despedirme del Dr. Douglass Berger.
—Que tenga un buen día, Gracias Sr. Berger.
—Igualmente Señorita Haruno, descuide es mi trabajo— Extendió su mano para despedirse e hice lo mismo enseguida, luego entró al ascensor y esperé a que cerraran las puertas.
Me dirigí al salón decidida a pensar un poco sobre la terapia de hoy, me gustaba observar la ciudad a través del ventanal y pensar un poco. Era relajante, ver los edificios, las casas en miniatura a lo lejos y el horizonte.
Fascinante.
Era la palabra exacta que describía aquello, de hecho me sentía como la princesa encerrada en la torre más alta. La verdad que me asfixiaba, era demasiado para mí todas esas cosas materiales y costosas. Pero después de todo era mi hogar o algo a lo que llamaba familia o tal vez era un espejismo y quería creer eso, no lo sé. Y ahí me hallaba, observando a través del ventanal viendo hacia el horizonte y como el cielo era cubierto por una enorme mancha gris y la neblina ya comenzaba a cubrir la ciudad de Tokio. Comencé a repasar las pesadillas, lo que me dijo el psiquiatra y en la decisión que iba a tomar el día de hoy, era algo difícil pensar en todo aquello que me atormentaba día a día pero debía. No, tenía que hacerlo, tenía que enfrentar mis miedos y salir adelante por mí misma, no quería seguir molestando a los Uchiha con mis problemas. Así que me armé de valor y opté por ir a la tumba de mi madre, me dirigí a mi habitación la cual se encontraba en la entrada a la derecha al fondo, frente a la habitación de Sasuke. Abrí mi closet y saqué de este una gabardina ZARA, larga, arriba de la rodilla en color camel, tomé mi bolso Layered Leather Hobo de Christian louboutine y salí casi corriendo del edificio. Subí al elevador y pulsé el botón de PB.
Criminal.
Sí, me sentía como ellos. Saliendo de la torre como un criminal en busca de algún problema, en cualquier momento el Sr. Itachi me llamaría para saber dónde estaba y por qué demonios no le había avisado. Pero ya había tomado la decisión y esto lo haría yo sola porque era algo que tenía que hacer por mi madre, aunque estuviera poniendo en peligro mi vida. Sí, un asesino estaba rondando por ahí para aniquilarme y yo iba sola a un cementerio.
Ironía.
Me estaba dirigiendo a mi propio calvario, escalofríos recorrieron todo mi cuerpo, estaba a punto de arrepentirme cuando las puertas del ascensor se abrieron y lo primero que miré fueron dos ojos negros más intensos que la noche, se encontraba en esa posición que acostumbraba a tomar cuando estaba aburrido o esperando. Tenía la mano derecha apoyada en su cadera y soportando su peso en la pierna izquierda con la mirada perdida al frente, su melena negra azabache alborotada como de costumbre. Vestía unos jeans hollister negros, una camisa de la misma cuadrada en tonos negro, gris y blanco y sus converse negras, volteó a mirarme y movió la cabeza buscando a ¿alguien? Salí del ascensor y caminé hacia la salida. Cuando de repente un brazo fuerte sostuvo mi muñeca, en ese instante voltee a mirarle.
— ¿A dónde crees que vas sin resguardo?— Dijo de la manera más prepotente que era lo más tradicional en él.
—Voy a ver a mi madre, si no te importa. ¿Me puedes soltar? — Su agarre era demasiado fuerte y estaba lastimándome, ¿qué le pasa a este?
—Tsk— Hizo un mohín y luego soltó su agarre — ¿Dónde está Itachi?
—En su oficina.
— ¿Sabe a dónde te diriges no? — Alzó una ceja.
—No, no quise molestarlo. Quiero hacer esto sola, así que nos veremos más tarde— Dictaminé, al parecer había ganado esta.
—No irás a ningún lado tú sola, lo tienes claro ¿Verdad?— Me quedé callada, él tenía razón.
Era una locura salir corriendo de ese modo sin avisar a nadie, no obstante tenía al Uchiha menor amenazándome con que no iría sola a ninguna parte. Estaba en todo su derecho, vivía de ellos y eso era demasiado como para desacatar una orden de ese nivel. No imagino como se pondría el Señor Uchiha si me pasara algo, así que accedí dando media vuelta para subir de nuevo al elevador.
— ¿Qué crees que haces? — Preguntó confundiéndome un poco. —Yo voy a llevarte.
—No es necesario, yo puedo… —Me interrumpió antes de terminar lo que iba a decir.
—No te estoy preguntando, dije que yo te llevaré y ya está.
Vale no tenía que ponerse tan intenso en un momento como este, pero era Sasuke y no se quedaría reservado ningún comentario. Guardé silencio antes de que esto terminara en una discusión y al Uchiha temperamental se le subieran los sumos, caminamos a la salida de la torre de Takanawa y ahí estaba aparcado el hermoso Lykan HyperSport, esa cosa valía más que mi vida ya que valía por lo menos 3 millones y medio de dólares y eso era demasiado. Pero claro era nada más y nada menos que del Señor amargura. Jamás me había subido a ese auto, era la muerte andando ya que corría 390 km/h, además jamás salía con el Uchiha menor, así qué no era la más requerida para subir al coche. Seguí caminando por la cera esperando que Sr. Amargura fuera tras de mí pero no fue así, se giró para subir al piloto del Lykan.
—Ah no, eso sí que no— Protesté eufórica.
— ¿Qué pasa Haruno?
—No pienso subirme a ese ataúd con neumáticos— Hice un puchero y entonces el Uchiha soltó una leve risilla.
¿Se estaba burlando de mí o se estaba riendo por mi comentario?, quizá las dos cosas. Jamás dejaba de sorprenderme era como una caja de sorpresas. Me crucé de brazos y esperé a que optara por ir en autobús o en otro coche, claro yo no iba a subirme en el ataúd con neumáticos.
— ¿Acaso te asusta? — Enarcó una ceja, como queriendo retarme. — Además, no soy yo el que quiere asesinarte Sakura.
Vale, eso sí que no se lo iba a dejar pasar.
¿Cómo se atreve a decirme eso?, ¿Este imbécil jamás piensa lo que va a decir? Claro que no, el jamás piensa lo que va a decir no le importa si hiere o lastima a alguien, pero eso ya era otro nivel. Estábamos hablando de mi vida, mi maldito pasado y del asesino de mi madre, pero a él le importa un carajo. Lo miré como si quisiera matarlo con la mirada, dando media vuelta para seguir mi camino hacia Shibuya, Yoyogi. Por esta razón jamás hablaba con él, sabía que iba a molestarme con cualquier comentario que saliera de su maldita boca, él era insoportable y fastidiosamente sexy pero solo era una cara bonita, nada más que eso. Otra vez. Sí, otra vez tenía al Uchiha sosteniendo mi muñeca izquierda, entonces sacudí el brazo zafándome de su agarre. Estaba hecha una furia y éste niño rico con aires de grandeza no iba a detenerme por qué nadie le había pedido su maldita ayuda.
—Oye, basta de ridiculeces y sube al maldito coche de una vez— Me miró con recelo e indiferencia que solo basto para enfurecerme aún más.
—No voy a ir a ningún lado con un engreído, megalómano, creído, autoritario, altanero, arrogante y petulante persona como tú, así que deja de molestarme y lárgate a tu torre de marfil— Bufé y llené mis pulmones de aire, le había escupido todo eso en su cara a ese patán que seguía inspeccionándome como un verdadero idiota.
— ¿Terminaste? — Alzó ambas cejas, insinuando que continuara.
—Sí — Me crucé de brazos mientras me sentía triunfante.
En un segundo ya estaba colgando del hombro del azabache, el cual se disponía a meterme a su auto a la fuerza. Caminó hasta allá y abrió la puerta del Lykan, luego pasé de estar en su hombro a sus brazos para luego depositarme en el asiento del copiloto, se inclinó un poco sobre mí y tomó el cinturón de seguridad, me lo colocó y abrochó en un instante.
—Ahora ya no podrás escaparte— Me guiñó un ojo y luego cerró la puerta.
Se cruzó por enfrente y en un santiamén ya estaba sentado en el piloto, encendió el motor el cual rugió como una fiera descontrolada, el ruido me aturdió hasta el tímpano y por instinto coloqué mis manos en mis oídos y cerré los ojos, haciendo que mi acompañante acelerara el motor del vehículo. ¿Cree que va a impresionarme? Que iluso. No soy de ese tipo de mujeres que se impresionan por un coche caro y una cara bonita, es algo de lo más patoso que conozco o quizá porque vivo con ellos, por lo tanto, me he acostumbrado a ese tipo de cosas que tanto anhelan otras personas. Ahora Yo, podría decirse que lo tenía todo a excepción de mis padres obviamente. Entonces el Lykan ya estaba en marcha por el asfalto, me dediqué a observar por la ventana de mi lado sin tener que voltear a ver al odioso azabache que parecía divertirse con mis expresiones y rabietas.
—Sakura, cuando dejes de tener miedo empezaras a disfrutar— Comenzó a hablar sin dejar de verme. ¿Estaba loco?
Le miré poniendo cara de pocos amigos. — ¿Podrías ver al frente? por favor. — Le dije algo histérica. Me ponía de los nervios.
Bien, al fin me tomó en cuenta y seguimos hacia el sur por la calle Sakurada-Dori, hacía unas cuantas paradas debido a los semáforos y después arrancaba haciendo rugir el motor del Lykan. En unos minutos ya estábamos en Nishigotanda y debíamos girar a la derecha en la intersección para dirigirnos hacia Yamate, siguió así hasta que llegamos a a la cuota de Gotanda. Pagamos el peaje y de nuevo salió a toda marcha por el pavimento pareciese que iba a destrozar el asfalto y de nuevo el sonido del motor empezó a retumbar en mi cabeza, el túnel de la central metropolitana lo había pasado en un maldito segundo, ¿A qué velocidad se supone que íbamos?
Maldición.
¿200 km/h? ¿300 km/h? No lo sé, volteé a verlo en señal de que bajara la velocidad pero obviamente hizo todo lo contrario, siguió mirándome como si fuera un experto en el volante. ¿Me estaba mostrando que podía conducir sin ver al frente? Vaya, que pesado. Seguía conduciendo de esa forma, ¿se suponía que él no era el que iba a matarme?, ahora me estaba matando de un susto, el pulso comenzó a acelerar y ya no podía respirar. El semáforo se lo había pasado en rojo. ¡Sí, en rojo! ¿Qué demonios le pasa? Está loco, es un maldito maniático con complejo de corredor de autos profesional, no estábamos en una jodida carrera ni nada por el estilo y ya estaba por darme un paro cardíaco, ya que se acercaba la vuelta por la intersección Hatsudai.
Basta.
— Frena — Grité exasperada. —Que pares maldita sea.
El auto chirrió por la velocidad y si no hubiese traído el cinturón de seguridad puesto habría salido volando por el cristal frontal en un abrir y cerrar de ojos, giró a la derecha para dirigirse a la nacional 20, más adelante a la izquierda y luego a la derecha de nuevo por la ruta 414. Buscamos un lugar para estacionar el coche ya que al fin habíamos llegado a nuestro destino aproximadamente en un tiempo de 15 minutos de los 22 minutos que se suponía que debían ser. Quería salir del coche del demonio de una vez, pero debido a los nervios no podía ni siquiera desabrochar el cinturón. La puerta de mi lado se abrió y ahí estaba el señor "conduzco perfectamente", se inclinó sobre mí y quito el cinturón de seguridad en un movimiento rápido con ello sacándome del auto. Al parecer mi piel había adquirido un tono rosa más fuerte que mi cabello ya qué me ardían las mejillas, estaba algo desubicada y mareada, el Uchiha me recargo en el auto haciendo que mi espalda chocara con la carrocería del Lykan tocó mi frente y por reflejo quité su mano de mi rostro.
No me toques.
—Te ves mal, traeré una botella agua— Agachó la cabeza, con modo de ¿arrepentimiento? —No te muevas de ahí— Amenazó.
Comencé a inhalar y exhalar despacio para controlarme un poco, quería tirarme en la cera pero Uchiha Sasuke ya estaba enfrente de mí, había una pequeña tienda justo enfrente y sostenía una botella de agua en su mano derecha, abrió la tapa y me la extendió para que la tomara, cosa que hice. Tomé la botella y bebí un trago para reincorporarme, cerré la botella para luego empujarme con la mano libre del coche y empecé a caminar casi marchando para despabilar, entré al edificio Shinjuku y saqué de mi bolso la tarjeta de identificación electrónica con la cual se abría la lápida en miniatura, en la cual se distinguía el nombre y la foto de mi madre. El lugar estaba iluminado en un tono azul, en las lapidas de cristal se encontraba dibujado un buda y al abrirse se desprendía una luz dorada mostrando los datos del fallecido en donde se encontraban las cenizas del difunto. Este lugar es conocido como "Escalera al cielo" era hermoso. Tenía la mejor tecnología conocida en todo Tokio desarrollada por la compañía de Toyota industries, el cementerio vertical era una de las más nuevas construcciones en la zona.
Me acerqué a la lápida de mi madre, donde podía distinguir su nombre: Mebuki Haruno, junto con su foto en la cual se veía sonriente y hermosa como acostumbraba a serlo, sonreí un poco al recordarla de esa forma. Comencé a preguntarme por qué tenía que haber sido mi madre, quería seguirla disfrutando por mucho más tiempo pero me la habían arrebatado de las manos. Ahora ya no tenía nada más que sus malditas cenizas en una estúpida lápida y eso era todo a lo que podía acceder de ella, cerré la caja de golpe. Estaba enojada conmigo misma, quería salir corriendo en busca de ese asesino y tomar venganza con mis propias manos, pero no podía era demasiado débil para hacer algo como eso, más aparte que ni si quiera sabía nada respecto a él.
Los ojos me empezaban a arder y las lágrimas comenzaron a descender por mis mejillas, tenía tanta rabia, tanto miedo, tanto rencor por no poder hacer nada. Estaba completamente abatida, no podía soportarlo.
Aguanta.
Respira.
Se fuerte.
Entonces sequé mi llanto con las yemas de mis dedos diciéndome que saldría adelante, guardé la tarjeta electrónica en mi bolso y me despedí de mi madre con un gesto grato. Ya estaba, debía seguir mi camino y no dejaría que esto me consumiera por completo, me giré para ir a la parte baja del edificio y ahí estaba él, recargado en un muro de la entrada a la sala, distraído pensando sabrá dios que cosa. Pasé de él, caminé para bajar las escaleras volteando de reojo para ver si venía tras de mí, lo tenía a unos cuantos pasos de distancia, no preguntaba nada y yo tampoco le cuestionaba, así era mejor. Me agradaba el silencio y era algo que no iba a reprocharle, seguimos descendiendo por las escaleras hasta llegar a la parte baja, salimos del edificio y luego subimos al coche.
Me incorporé en el asiento del copiloto, coloqué el cinturón de seguridad para luego recargarme en el asiento y esperar a llegar a Takanawa en unos instantes, ya que traía a un maniático del volante como piloto. Me dispuse a guardar silencio y cerré los ojos recargando mi cabeza en el cristal de a lado mientras el auto salía a toda marcha rumbo a Minato. El reproductor de audio comenzó a tocar Time is running out de Muse, al parecer a Sasuke parecían agradarle, tarareaba el coro y luego movía un poco su cabeza, después aceleraba el motor y salía a toda marcha de nuevo por el pavimento. En unos minutos me quedé dormida, el silencio había reinado en el lugar y caí rendida pronto llegarían las pesadillas a hacer efecto.
Olía de maravilla, las galletas de nuez acababan de salir del horno mamá cocinaba bastante bien, amaba su comida la cual era siempre una delicia. Mamá comenzó a depositar las galletas en un refractario cuadrado y yo quería ayudar, entonces tomé el moldé de fierro el cual estaba caliente y por consiguiente quemé mis manos, solté de golpe el molde y éste calló al suelo haciendo un ruido sordo, mamá tomó mis manos y me llevó al lavabo para lavarlas, luego fue por un botiquín de primeros auxilios y me colocó unos curitas y una pomada.
—Sakura, ten más cuidado con lo que haces, por favor— Suplicó mi madre. Yo solo asentí.
Entonces alguien llamaba a la puerta, caminé hasta allí, giré la perilla pero está se abrió de golpe y una sombra negra se abalanzaba sobre mi madre para aniquilarla.
—No— Grité paranoica.
Abrí los ojos como platos ¿Qué había sido eso? Me encontraba en el Lykan de Sasuke y éste me miraba alarmado, en el reproductor sonaba Mercy de Muse. Tallé mi cara con ambas manos dándome cuenta que el coche estaba aparcado en algún lado. ¿Qué demonios? Saqué mi teléfono celular, eran las 5:42 de la tarde y vi que tenía 3 llamadas perdidas de él Señor Itachi. Estoy muerta, pensé.
— ¿En dónde estamos? — Le pregunté algo aturdida por la pesadilla que había tenido.
—Meguro, comeremos algo aquí — Señaló el lugar con su dedo índice.
El cartel decía "Royal Host" vale, conocía el lugar habíamos venido a comer aquí unas cuantas veces junto con la familia Uchiha y otras con el Señor Itachi, la comida era agradable y yo no había comido nada desde que llegué de la High School, así que comer una ensalada y un jugo no me vendría nada mal. Bajé del auto, alisé un poco el vestido y esperé que Sasuke bajara del auto, al llegar a mi lado me apresuré a adentrarme en el lugar para ser atendida por una mujer de cabellera roja, le llegaba al hombro y usaba lentes.
—Mesa para ¿Cuántas personas? — Preguntó amable.
—Dos, por favor. — Hice un mohín y ella solo sonrió.
El Uchiha entró por la puerta y ésta al verlo se quedó helada, pasó su mano por su cabellera en tono rojo cereza y le sonrió traviesa. Cosa que pasó de darme risa al asco, y él la ignoro pasando de largo.
—Pasé, por favor— Se dirigió a una mesa al fondo del lugar al lado de un ventanal y la seguimos, por ende tomamos asiento.
—Les traeré el menú.
La chica fue al mostrador por las carpetas y yo estaba hambrienta. El chico de cabellos negros miraba por la ventana y luego me volteaba a verme, como queriendo preguntar algo, saqué mi teléfono celular y comencé a buscar en la lista de contactos a Uchiha Itachi para luego marcar su número. Coloqué el celular en mi oído y este comenzó a sonar, al instante escuché su voz preocupada.
—Sakura, ¿Dónde estás?
—Estoy en un restaurante en Meguro con Sasuke, salimos a Shibuya a ver a mi madre ya vamos de vuelta a la torre— Le contesté dando detalles, por si le preguntaba algo a su hermano.
—Está bien, nos vemos más tarde entonces. Estaré en la oficina ocupado — Hizo una pausa y luego añadió —No vuelvas a hacerme esto ¿De acuerdo?
—No volverá a suceder, lo siento— Me estremecí por completo y luego colgó la llamada.
El Uchiha menor me miraba atentamente y la chica que nos atendía empezó a balbucear.
— ¿Qué van a ordenar?
— Quiero una ensalada césar y un jugo de arándano con un poco de hielo— Dije dirigiéndome a la pelirroja.
— ¿Y usted que desea ordenar? — Dijo coqueta y se mordió el labio. Puse los ojos en blanco.
Esta clase de chicas es de las que les he estado hablando, las que pierden todo el sentido al ver una cara bonita y dinero de por medio. Pobre chica, debería advertirle que pierde su tiempo con alguien como él, pero buena cada quien sabe lo quiere y lo que está dispuesto a perder, allá ella.
— Quiero el chicken grill y sopa de lentejas, para tomar quiero una soda fría y un vaso con hielo.
— ¿Es todo? — La chica siguió mirándole provocativamente y ya me estaba hartando.
—Sí, es todo. Ya puedes retirarte— Le dije secamente, volteando a verme avergonzada y luego se fue sin decir más.
Me crucé de brazos a esperar la comida, Sasuke reía por lo bajo mientras colocaba los codos sobre la mesa y me miraba juguetonamente.
—Acaso, ¿Tienes celos? — Preguntó socarronamente.
— ¿De qué hablas?
—Vi como corriste a la pobre Karin.
— Así que se llama Karin.
— Entonces ¿estás celosa, ahora?
— Nunca en la vida.
— Vamos, tienes que admitirlo— Insistió, pero no iba a seguir su juego.
— Lo único que me das es risa, además a cualquiera le repugnaría ver como se te insinúan en un restaurante. Creo que deberías sacar a pasear a tus amigas.
— Claro, puedo ver cómo te mueres de la envidia porque ella ya estado conmigo, en cambio tu no— Dijo provocándome y lo estaba logrando.
— Vale, se acabó. No te tolero más, estaré en el auto. — Sentencié.
El solo me puso los ojos en blanco, cuando estaba por levantarme y retirarme el Uchiha sujetó mi mano izquierda con su derecha y luego la estrechó con la mía, quise zafarme del agarre pero quedé en estado de shock, como dije antes: no dejaba de sorprenderme y esto estaba en mis limites, le miré confundida y entonces me soltó.
— Quédate, no comeré solo— Me señalo el asiento y luego añadió —No te molestaré más.
Tomé asiento y me dediqué a esperar, las tripas me rugían por comida, casi estaba por desmayarme al no comer por lo menos dentro de 8 horas, debido a que nos daban un receso de 10 – 11 am en la Keio High School Girls, podíamos comer y descansar durante esa hora, Sasuke estaba en la mixta.
— Tienes suerte que alguien con algo de decencia te acompañe a comer.
— Tengo amigos con clase, por dios Sakura.
— Ah ¿Tienes amigos? Pensé que solo eran compañeros —Enarqué una ceja, puntualizando.
— Está bien, compañeros, pero con clase — Dictaminó.
— Claro. Dudo que esa Karin tenga algo de clase.
— No estoy hablando de ella ¿O sí?
— No, solo estaba recalcando que no tiene ni una pizca de clase.
— ¿Celosa? — Se rió de nuevo.
— Que no, jamás lo estaría de ti. Es solo que te creía más inteligente que esto. ¡Por Kami!
— Soy inteligente, todo el mundo sabe eso.
— Pues ahora pienso todo lo contrario, revolcarte con una… — Hice una pausa — Persona como ella.
No iba a juzgar a pesar de su aspecto y su comportamiento, no toleraba a esas personas pero yo no era nadie para juzgar a otra persona. Así que lo dejé así.
— Sé cómo lidiar con esto.
— Claro, se nota demasiado.
— Te me adelantaste antes, yo iba a echarla de aquí pero fuiste más rápida. — Sacudió la cabeza —Nunca creí que fueras tan recta y poco tolerante.
— Pues ahora lo sabes.
— Sí, eres completamente fastidiosa.
— Y tú eres un megalómano, engreído y patán— Fastidiosa yo, claro. Me dije mentalmente.
— Megalo ¿Qué?
— Alguien que se cree superior a los demás por su clase social— Debería echarle un ojo al diccionario.
— Me comporto como un Uchiha, es solo eso — Dijo secamente.
Al fin, la comida había llegado y se veía apetitosa la mesera con el nombre de Karin dejó los platos sobre la mesa y los jugos, todo ello venía en una charola de plástico color rojo.
— ¿Algo más que se les ofrezca? — Preguntó de nuevo, esta vez dejaría que él se hiciera cargo.
— Es todo — Dijo sin voltear a verle.
Comimos en silencio los aperitivos, mientras saboreaba cada bocado que comía de mi ensalada, tenía demasiada hambre y bebía un trago del jugo de arándanos, fue así hasta que terminamos y el azabache pidió la cuenta. Entonces abrí el bolso para sacar mi cartera y pagar mi parte.
Vi la carpeta con el ticket, eran 1, 565 yenes. Me arrebató la carpeta y depositó dos billetes de 1, 000 yenes en ella. Eso era demasiado ¿o no? Ah, ya. Le estaba dejando la propina a su amiga, bien me había salido gratis la comida por lo menos. Salimos del lugar y subimos al coche tras colocarnos el cinturón y salir a toda marcha a Takanawa-Minato.
— ¿No era demasiado cambio para tu amiga o le estabas pagando por un servicio extra? — Le pregunte burlonamente.
— Eso es algo que no debería importarte.
Vale, de hecho era algo que no me importaba solo quería provocarlo para que hablara, pero no funcionaba con él, era inteligente después de todo. Me dediqué a observar por la ventana la ciudad que pasaba a 200 km/h debido a la velocidad del auto pronto estábamos en Sakurada-Dori y luego en la torre de Takanawa. Nuestro hogar.
Bajamos al estacionamiento y aparcó el coche en el garaje junto con los demás autos de los Uchiha, era el lugar que les correspondía a ellos. Subimos al elevador y presionó el piso 26, me era de lo más incómodo tener que recorrer todavía 26 pisos con Uchiha Sasuke, así que me recargué en el metal de acero y esperé paciente a que se abrieran las puertas del ascensor. Él estaba reposando su espalda en el acero, cerré los ojos estaba cansada. Comencé a recordar la escena fuera de la torre con Sasuke y la larga discusión en el restaurant, el sí que lograba ponerme los pelos de punta como ningún otro. Me mordí el labio inconscientemente al recordar como tomaba mi mano para que no me fuera, fue algo extraño. No quería tener nada que ver con él, me resultaba repulsivo. Escuché un gruñido ronco y de pronto sus manos estaban en mi cadera, para luego posar una en mi mandíbula tomándola con rudeza, abrí los ojos y de nuevo sus orbes negras me miraban con vehemencia, ya no eran opacas, veía brillo y lujuria en ellos. ¿Qué estaba pasando? Sus labios devoraron los míos, mordisqueándolos para que abriera mi boca, jalo con sus dientes mi labio inferior haciendo que gimiera de dolor y luego introdujo su lengua en mi cavidad, de nuevo volvió a besar mis labios, poseyéndolos. Sin darme cuenta bajo y me tomó de las piernas haciendo que quedará a horcajadas recargándome en el metal del ascensor y volvió a besarme con fiereza, estábamos por llegar al piso 26. ¿Qué demonios? Intenté quitarlo de encima pero era inútil.
— Sa-su-ke— Decía entre cada beso, mientras lo empujaba. Al parecer lo estaba excitando aún más, sentía su erección en la entrepierna —Basta.
Y entonces las puertas se abrieron, me soltó y por consiguiente caí al suelo, sosteniéndome con sus brazos fuertes y luego me tomo de la mano, me estaba guiando a ¿su habitación? Eso sí que no, entonces paré en seco.
¿Creen que merezco un review?
Si así es, dejen sus comentarios, me harían muy feliz y me ayudarían a seguir adelante con esta historia *-*
Nos leemos en el próximo capítulo.
