Holi!
Me demore mas de lo que esperaba, ha sido un cambio de año caótico, pero bueno.
N1: Se supone que este fic era un Oneshot pero por algún motivo tomo vida propia me quedan 2 capitulos más. el 4 esta terminado pero no corregido y el tercero me falta llenar unos vacíos argumentales pero ya se los compartire.
Ninguno de los personajes de Hey Arnold! me pertenece ni tampoco las referencias a musicales, series de anime, otros cartoon, bla bla bla...
Cap2
No era justo. Como pudieron esconderle algo así toda su vida. Miro al hombre que aún permanecía sentado en la escalera. Su rostro era una fría máscara sin expresiones intento buscar en su rostro alguna señal que indicara que estoy podría ser una broma, un mal chiste.
Toda esta historia acaso seria verdad, ¿No era su verdadero padre? ¿Cómo se suponía que una persona se sentía cuando le daban una noticia así? ¿Feliz? ¿Triste? A pesar de todo era su papá y habían tenido sus momentos, a pesar de todo ella se había sentido feliz de ser una Pataki, pero donde la dejaba eso ahora, miro a su madre la que estaba perdida en sus pensamientos.
—Cuando le dije la verdad a Bob, esperaba que se enfureciera, gritara y me echara de la casa pero…
Bob estaba paralizado, a pesar de todos sus esfuerzos no había podido hacer feliz a su esposa al punto que tuvo que buscarse otro hombre. Nadie podía enterarse que él había fracasado. Él bebe que esperaba su mujer para todos los efectos seria suyo, lo aprendería a querer porque sería el hijo de la mujer de la que aún estaba enamorado y el hermano de su pequeña princesa.
—Todo está bien, Miriam, será un Pataki.
En un principio las cosas iban bien, con la nueva tienda en funcionamiento y el auge de los aparatos electrónicos aun en alza, se tuvieron que contratar más empleados reduciendo directamente la jornada del dueño.
Durante los primeros dos meses, Bob Pataki fue un esposo ejemplar. Todos los días volvía temprano a casa para poder cenar y compartir con su esposa e hija, se preocupó de agendar los controles y llevar a cada cita con el ginecólogo a Miriam.
A pesar de que su esposa lo hubiese engañado, Bob estaba feliz, la vida nuevamente le sonreía. Quizás no fuese el dueño de una cadena de electrodomésticos, pero con la nueva tienda todo iba bien hasta que un día fue alertado a través de una auditoria externa que se habían detectado facturas y cheques a proveedores inexistentes, alguien había estado robando dinero, así que llamo al jefe de contabilidad.
Un golpe en la puerta alerto al dueño del emporio Beeper, que el hombre que esperaba había llegado, le indico que pasara.
— ¿Quería verme señor?
—Sí, si pasa. —Robert Pataki miro al hombre frente suyo e inmediatamente capto una mirada extraña. —iré directamente al grano Steve, alguien de tu departamento ha estado girando cheques a nombre de la compañía, quiero que descubras quien es y me lo traigas.
—No hay problema con eso, ya sé quién es. —mientras decía sus palabras puso sus manos en los bolsillos de sus pantalones, paseándose por la oficina hasta detenerse en una vitrina en particular silbó en admiración por la selección de licores en el mueble.
—Bueno hombre, tráelo entonces, quiero saber quién se cree que es que puede verle la cara al Gran Bob y salirse con la suya, antes que se lo lleve la policía. —Bob estaba digitando el primer número.
—Yo que tú no haría eso. —Steve le dirigió una sonrisa lobuna, había caminado perezosamente hasta el escritorio antes de tomar el marco de plata que estaba sobre este, la cual contenía una foto de Miriam y Olga.
— ¿Y por qué no debería hacerlo?… — si no hubiese tenido las manos ocupadas, Bob hubiese agarrado por las solapas de su camisa.
—Porque yo fui el que lo hizo, por cierto bonita familia…
Bob que ya estaba enfurecido, soltó el teléfono para agarrar al hombre del cuello de la camisa por encima del escritorio, acercándolo de manera furiosa a su cara.
—Mira imbécil, nadie se burla de Big Bob y mucho menos en su propia oficina. —Estaba por darle un golpe en la cara al jefe de contabilidad, con sus burlones ojos azules y su ancha sonrisa. Cuando el altavoz del teléfono le indicaba que ya habia entrado la llamada, tiró al hombre al suelo para poder hablar.
Steve solo se levantó perezosamente, sacudiéndose el inexistente polvo en su ropa, nuevamente levanto la fotografía y pronunciaba unas palabras que dejaron a Bob sorprendido.
—Repite lo que acabas de decir.
La mente de Bob trabajo rápidamente, entendiendo el trasfondo de la frase, inmediatamente descifro quien era él.
— Usted ha llamado al 1-877-FTC-HELP…
La grabadora al otro lado del teléfono, siguió indicando los distintos anexos hasta que el hombre despertara de su transe.
Él hombre de ojos azules, espero atentamente mientras sacaba una botella de la licorera y servía dos vasos, se podía sentir la tensión y furia de Bob en el ambiente pero Steve era completamente inmune.
Una vez Robert Pataki cortó la llamada, todo quedo en silencio. Bob se inclinó sobre la mesa con las manos extendidas, mirando el escritorio mientras sopesaba la situación.
El hombre estaba intentando creer la única posibilidad que su mente estaba formulando, acaso ese era el hombre con que Miriam lo había engañado ¿pero que hacia ahí? Honestamente, él no había pensado en el tipo con el que había estado su mujer ni nunca espero conocerlo pero ahora estaba ahí, es más trabajaba para él ¿Qué es lo que quería?
El suspiro de satisfacción después de beber fue lo que despertó al hombre de su letargo, miro a la sabandija que bebía con deleite de su licorera.
— ¿Quería que repitiera lo que había dicho, jefe? Pero ambos sabemos que entendiste la primera vez, Bob. ¿Puedo llamarte así, cierto? —Soltó una carcajada burlona, tomo un trago más del licor color caramelo. —mmm, está bueno. Nada mal para un bastardo, ¿No, Bob?
Cada vez que el tipo decía su nombre arrastraba la o, pero lo último era la gota que había rebalsado el vaso, se acercó con pasos pesados al hombre que dejo el trago en un mueble cercano preparado para el ataque de furia de su jefe.
—Ya me estoy cansando de tu jueguito, dime que es lo que quieres…
—Fue muy fácil ¿Sabes? mientras tú seguías levantando tu negocio de las cenizas, me dejaste el camino despejado, aun puedo oír sus suaves gemidos.
—Habla de una buena vez, antes que te deje sin dientes.
—yo, nada en especial… solo ya sabes, un pequeño incentivo para que este secreto quede entre estas cuatro paredes, Bob.
— Con que dinero ¿de eso se trata todo esto?
—Digamos que es un poco más complicado que eso Bob —Steve puso sus manos en los brazos de Bob para intentar alejarlo.
—Estoy empezando a hartarme de ti, dime de una vez que es lo que planeas.
— ¿Te suena el nombre de John?
Robert intento buscar en sus memorias, pero ese nombre no era importante ¿sería algún empleado?, ¿Alguien a quien le había trabajado? No le sonaba para nada.
—Porque tendría que conocer ese nombre.
El Rostro de Steve se transformó en una fea mueca de puro odio, aprovechando que Bob había aflojado el agarre aprovecho de tomar el vaso y tomarse el líquido de un solo trago.
—Bueno Bob, pues John Laurens era mi hermanastro y fue el primer novio de tu esposa.
A la mente del hombre vino un muchacho pelirrojo, palido y pecoso.
—A si ese tipo ¿Qué acaso no pudo aceptar que Miriam me escogió a mí y mando a su hermano? es solo un mal perdedor. —lo último lo menciono con una mueca burlona.
—Mira grandísimo animal. —fue el turno de Steve tomar del cuello a Bob, si bien no era tan fornido, era igual de alto que él—Por tu culpa, mi hermano se suicidó después que se enteró que Miriam lo había dejado por ti.
—No es mi culpa, yo no obligue a Miriam a nada. Si no pudo aceptar el rechazo es su problema.
—Él la amaba, estaba loco por ella a tal punto de que le ofreció matrimonio y que pasarán a su hijo como si fuera de ellos.
—Pero me eligió a mí, así que si ya cumpliste con tu venganza vete. No me importa lo que haya hecho Miriam, ella sigue siendo mi mujer.
—Pues no Bob, esto es solo el principio. Quiero que me des un cheque por la suma de dos mil dólares y que lo cubras de tu bolsillo.
—Bastardo…
—Curiosa elección de palabras, Bob. Porque a diferencia tuya yo no soy un bastardo…
— ¿Qué?
—Como me oíste, jefe. Sé que eres un bastardo y no uno cualquiera, eres el hijo ilegitimo de un poderoso diputado y su amante. ¿La familia Pataki murió en un accidente? Mentiras, la puta de tu madre los enga…— No alcanzo a terminar la frase cuando vio negro, el gancho de Bob dio directo en su mandíbula mandándolo a través de la habitación al suelo.
El hombre más grande y furioso levanto al rubio del suelo listo para darle otro golpe… cuando un toque en la puerta lo hizo volver a la realidad.
—Jefe, ¿está todo bien ahí?
—Sí, si solo se cayó un mueble.
— ¿Quiere que lo ayude a levantarlo?
—No yo ya me ocupo, tú vuelve a lo tuyo.
Miro al hombre en el suelo tenía la camisa arrugada en el cuello, la sangre empezó a escurrir desde la nariz o la boca manchando la tela blanca, el color del pómulo empezó a oscurecer en la blanca piel de Steve. Bob Estaba listo para seguir golpeándolo pero sus palabras lo detuvieron.
— ¿Qué dirán las personas del gran Bob cuando se enteren que es hijo de una prostituta?
—Cállate, maldito. Cállate. —agarro nuevamente al hombre por el cuello y azoto su cabeza contra la alfombra.
—Golpéame, hazlo Bob sé que quieres pero déjame decirte una cosa tus empleados pronto sospecharan y vendrán a ver que está sucediendo y ¿Qué crees que dirán al ver esta escena? O ¿Qué dirán cuando se enteren que Big Bob, el hombre dueño de los supe localizadores es solo un bastardo?
—Maldita sea, te daré el cheque.
—Muy bien, Bob, Ya nos estamos entendiendo. ¿Te tomaras esto? — Steve indico, con una sonrisa socarrona, el segundo vaso que había quedado preparado en la mesa pero la mirada de odio que le dio Bob indico una clara respuesta. — supongo que no, bueno en tu honor hare un brindis, ya sabes por los buenos negocios.
El auto dominado rey de los localizadores se dirigió a su escritorio, abriendo el cajón que guardaba su chequera y tomado una pluma comenzó a escribir la suma acordada solo le faltaba el nombre a quien iba dirigido…
—A qué nombre debe ir este cheque
— Steve Reynolds.
— Con que Reynolds, un apellido adecuado para una rata chantajista.
— ¿Chantajista? Más bien diría yo, un humilde trabajador.
—Ahora, vete de aquí.
—A la Orden jefe…
El hombre salió dando una estruendosa carcajadas, que siguió resonando en la cabeza de Bob hasta mucho tiempo después, el hombre en un ataque de rabia golpeo fuertemente la pared de concreto causándose daño en el puño pero el dolor físico amortiguaba no tanto como el que sentía por dentro.
Siempre tuvo miedo de que alguien se enterara que el solo había sido el producto de una aventura, el solo era un bastardo nacido de la infidelidad de un hombre poderoso y su empleada, a la que le costó el respeto de su familia.
Solo cuando fue mayor, se dio cuenta del dolor que le había causado ese hombre a su madre por eso siempre se prometió que algún día el apellido Pataki llegaría lejos costara lo que costara pero si alguien se enteraba del engaño de Miriam o de sus orígenes, sus inversores ya no querrían darles prestamos eran personas estiradas y pomposas, era mejor seguir contando que su familia estaba muerta aunque eso no era mentira después de todo la familia de su madre si había muerto pero mucho tiempo después.
Para cubrir el dinero chantajeado y las múltiples préstamos nuevamente Bob empezó a trabajar de manera frenética, descuidando una vez más a su familia, habían muchas facturas por cubrir y él bebe solo sería un gasto adicional.
— Yo no sabía que Steve te había chantajeado ¿Ese fue el motivo por el cual de un día para otro dejaste de acompañarme a los controles?
—Sí y no… no quería que se interpusiera y parecías estar tan segura que él era el padre del bebe que estabas esperando…que de cierta manera fue un alivio de no pasar por la tortura de tener que ver el avance un pequeño que no era mío.
— Yo tampoco tenía ganas de ir sola, siempre había tenido mala memoria. —la mujer volteo a ver a su hija a los ojos. — y sin tu padre que me llevara simplemente me recostaba en el sofá a dormir, Olga estaba ocupada con sus tutores y clases extracurriculares así que tampoco estaba en gran parte del día y aunque mi estómago se agrandaba con más rapidez no me preocupe por los controles médicos por lo menos hasta…
—Mami, no olvides que hoy es mi recital de piano. Papi y tú no pueden faltar.
—claro cariño, se buena niña y tráeme el teléfono.
—Te sientes bien mami, te ves un poco cansada…
—tranquila dulzura, solo es un dolor de espalda, pero no te podre ir a dejar a la escuela. Llamare a la vecina para que lo haga.
Una vez Olga se marchó. Miriam empezó a sentir las contracciones de manera más seguida, hace días que se venía sintiendo mal pero como faltaban dos meses para salir de cuentas pensó que solo era el bebé acomodándose pero no podía seguir ignorando los síntomas cuando sintió romperse su fuente. Su hijo venia en camino, mucho antes de lo esperado, lo único que podía hacer era llamar a la ambulancia.
El parto fue rápido pero extremadamente doloroso. Cuando escucho su primer llanto, intento no sentir nada ella. No le había dicho a su esposo pero no tenía planeado quedarse con él bebe, pensaba en darlo en adopción por eso cuando la pusieron en sus brazos, se quedó quieta.
—vamos mamá, abraza a tu hijita. —le dijo la matrona que acompañó el parto.
— ¿Es una niña?
— Lo siento, ¿Esperabas a tu esposo para que pudieran compartir la sorpresa?
—No…
—Ya tranquila, mira las limpiaremos y luego podrán volver a estar juntas.
La llevaron a una sala en donde solo había un par de camillas más de las cuales solo una estaba ocupada por otra mujer que al parecer ya se estaba marchando.
—Hola, Soy Reba Heyerdahl.
—Hola, Miriam Pataki.
— ¿Es tu primer hijo?
—No.
—Entonces estas más tranquila, yo estoy nerviosa, ya nos dieron el alta con mi pequeña Phoebe y nos vamos para la casa.
—Cariño, ya nos vamos. —la voz de un hombre con acento peculiar sonó desde el pasillo.
—Ya voy. Oye soy nueva en la ciudad y quizás podamos ser amigas, te dejo una tarjeta con mi teléfono. ¿Por cierto como se llama tu hijo?
—Es una niña.
—cariño, apresúrate el taxi ya nos deja. —volvió a insistir el hombre.
—Ya voy. — La mujer rodó los ojos y suspiro. —Entonces tal vez tu hija y la mía también puedan ser amigas, bueno ya nos pondremos al día. Adiós —Antes de seguir a su esposo que se había acercado, el cual cargaba un pequeño bulto celeste, Reba se despidió nuevamente moviendo la mano hacia Miriam, siendo correspondida por la mujer.
Así se quedó hasta que llego la enfermera con un carrito que traía a su bebé, dejándola en la cuna que estaba a un costado de la cama.
— ¿Cómo está la mamita? ¿Se siente mejor?
—uhm.
—Ya vera como se recupera, sé que ningún embarazo es igual a otro pero está tranquila ya pronto pasara además esta pequeñita ya está hambrienta—puso una jarra con agua y un vaso en la mesilla de un costado. — Las dejare para que se conozcan.
Una vez la rubia estuvo sola se quedó quieta mirando la pared, el único ruido que se permitía escuchar era el clic clac del reloj, no sentía su cuerpo como suyo ni el calor del sol que entraba por la ventana era como ver un mundo en escala de grises, solo volvió a la realidad cuando escucho el fuerte llanto de la recién nacida pero aún seguía sintiendo mucho frio por dentro.
La odiaba, por culpa de esa niña tuvo que estar sola durante un embarazo y parto doloroso, porque sabía que nada sería fácil a partir de ahora y porque sabía que la única culpable de todo era ella misma.
Estiró sus brazos para poder tomar a la bebé, la acercó a su pecho para alimentarla sin siquiera mirarla. Él suave cuerpecito desesperado por comer se aferró al dedo de su madre mientras succionaba con rapidez sin saber que poco a poco comenzó a extender un oleada de calor que derretía el alma atormentada de la mujer.
La amaba, cómo no iba a querer a esa pequeña criaturita a la que le cantó mientras estuvo en su vientre y no la abandonaría por nada en el mundo. Una la bebe vez estuvo satisfecha se la llevó al hombro para darle pequeñas palmaditas en la espalda, cuando vio entrar a la que identificó como la matrona.
—Veo que ya alimento a ese pequeño angelito.
—Sí, acaba de terminar.
—No olvides beber agua, Miriam. Es muy importante que estés bien hidratada, en el estante a tu costado están tus cosas y en una hora más puede entrar tu familia a visitarte. —La mujer de repente se puso seria. —Señora Pataki, Hay algo importante de lo que tengo que hablar con usted.
— ¿sí? Hay…Hay algo mal con mi bebé ¿Tendrá problemas al ser prematura? —la mujer inmediatamente se puso nerviosa. No podía ni pensar que algo le pasara a su hija, de la que ya se había enamorado.
—tranquilícese no hay nada malo con ella, es una pequeña completamente fuerte y sana. Es solo que venía a confirmarte que ella no nació antes de tiempo. — La mujer suspiro y se sentó a los pies de la camilla—Mire hubo un error con sus resultados y realmente estaba embarazada de 12 semanas cuando fue a realizarse los análisis y como usted no fue a todas las consultas posteriores no se le pudo informar del error a tiempo pero aparte del cambio de fecha pronosticada no hay ningún otro problema.
Un ruido fuerte salió de la boca de la niña haciendo reír a la especialista. — ve lo que le digo, bueno la dejo tranquila.
Miriam se había quedado congelada, algo hizo click en su cabeza y recordó un día en particular. penso en lo tonta que era como había olvidado la noche en que había sido concebida su hija. Fue en una de las pocas noches que su marido volvió temprano a casa y salieron a celebrar un nuevo préstamo para hacer crecer su empresa.
Aún tenía a su bebe en el hombro y por primera vez se atrevió a ver su rostro, noto la forma de sus cejas, la forma de la nariz, de la boquita, de sus pequeñas orejitas pero lo que más le impresiono fue el intenso color azul en sus ojos ella era una copia en miniatura de la madre de su Esposo, era igual a Helga Pataki.
La bebe incomoda soltó un chillido angustioso, rápidamente Miriam la trajo a su pecho para arrullarla pero la recién nacida cada vez lloraba más fuerte y por mucho que la rubia meciera a su bebe no pudo acallarla hasta que recordó una canción que le enseñaron cuando Olga era una recién nacida.
Tú eres mi estrella
Mi única estrella
Me haces feliz, si el cielo es gris
Nunca sabrás cuanto te quiero
Si tú me dejas, estrella, muero.
Solo cuando el llanto de su hija se transformó en un hipido la mujer se dio cuenta que ella también había estado llorando, abrazo a su bebé y se permitió llorar junto a ella por el terrible daño que le había hecho a su familia.
Continuará...
N2: Bueno y qué opinan? Mucho drama? Esta bien asi?
Tuve que editar el primer capitulo no me di cuenta que había escrito dos veces algunas partes les recomendaría que lo leyeran otra vez.
Espero de todo corazón tener pronto corregido el proximo capitulo. si es que no me entretengo escribiendo algun otro fic más, pueden creer que estoy escribiendo a la par de este 5 fics mas y tengo otras ideas en mente, por dios soy un caso perdido. pueden chequear mi perfil para saber que más tengo en el tintero.
Quiero agradecer a todos por leer y en especial a los que me dejan review.
Eli Ventura: Sip, es hija de Bob pero quise hacerle pensar por un momento que no. Concuerdo contigo Olga es una llorona pero me da la impresion que es una mosca muerta ( como dice Helga) se me imagina que le hizo cosas mala a Helga como hermana mayor y en el siguiente capitulo lo mas probable que la odies un poquito.
Darlina140: Gracias, es que aveces me dicen que soy la reina del drama ojala te haya gustado este. Te daré un pequeño Spoiler: Habrá muerte de un personaje en el siguiente capítulo.
Eggplant Gypsy Moon: perdón por la espera, ojala que haya valido la pena.
LMild: Gracias, adoro ese musical y es una pena lo que esta pasando con Youtube. Casi en todos mis fics encontraras referencias.
Saludos y nos leemos en una próxima oportunidad.
PD: a propósito necesito una imagen con una mano alzando una copa de Champagne si alguien ve una compartamela please.
