Capitulo 1

-¡Por favor!

Y así comienza esta historia. La peli negra estaba jugando su con su amiga. A "verse" la suerte mediante los números. Eso hacían ambas, mientras esperaban que la azafata dijera que tenían que colocarse sus cinturones, o al menos. De que su amiga se dignara a sentarse a su lado.

-Anda dime. ¡Qué significa lo mío! -estaba haciendo berrinche como niña pequeña, quería que sango, su amiga le contestara lo de su número. Se habían puesto a sacar las conclusiones por los números de los asientos. El de ella, era 41. Simplificando. Era 5, ese significaba…-

-Inquietud –susurra mirando la revista.

-¿Inquietud? Solo eso –pregunta la muchacha sorprendida- Hay sango por favor, tiene que haber más cosas. Es necesario.

-Ohm, no me has dejado ni siquiera llegar al primer punto, Kagome. Parece que los modales de esperar se te han agotado. –le dice entre risas, bien… Contando y avanzando en la historia. Ellas dos, Sango y Kagome, eran amigas desde niñas, acortando palabras eran hermanas de sentimiento.- Seguiré, y te rogare, que no me interrumpas hasta que diga punto final. ¿Está bien? –Kagome, asiste con la cabeza y sonríe.- Las personas que tienen alguna concocción con este número, de alguna manera, tendrán un viaje inolvidable. Conocerán a muchas personas, y encontraran el amor en la peor aventura. Aunque dice: Te enamoraras de alguien cuyo corazón es de hielo por su pasado. Te enfrentaras a dos polos opuestos; el corazón o el deber. Y tendrás que luchar, para que ese amor, sea prospero. Piensa ahora mismo lo que harás. Porque después tiempo no tendrás. –sango, la muchacha castaña deja de leer y mira a su amiga.

Ella sin más, no dice nada. Solamente esta callada. Con la mirada perdida: "¿Encontraras el amor en tu peor aventura? ¿Me enamorare de alguien cuyo corazón es de hielo? Eso es realmente absurdo. Pensaba ella. ¿Cómo se iba a enamorar de alguien en un viaje a su país? Solamente son dos días de viaje. Y es imposible que en dos días se produzcan sentimientos de esa magnitud ¿No? Bueno, ella… Kagome quiero decir, se había confundido, y su mirada permanecía perdida. Aunque después de aproximadamente unos minutos se comenzó a reír.

-Como… como puede decir eso por favor. Son dos días de viaje. Eso es completamente imposible. Además, tiene que estar equivocada de fecha esa revista.

-Claro que no, es la que tú has comprado hoy. Y solamente hoy es válida. Para mañana tendrá otros pronósticos.

Ella resopla y entrecierra los ojos. Verdad, les contare que ella misma había comprado la revista antes. Para divertirse un poco en el camino. Mejor ver antes que comprar las cosas Kagome. Es mejor no saber lo que te atiene. Bueno eso va según yo. Resopla y se cruza de brazos.

-Mejor, ven amiga y siéntate a mi lado como habíamos acordado –sonríe- ahí seguiremos con las cosas.

-Es que… bueno amm, hay un pequeño inconveniente…

-Que…. ¿Tan pequeño?

Sango niega con la cabeza, le había prometido a su amiga sentarse con ella. Pero había un problema con su asiento del lado, simplemente estaba ocupado y ya (Bueno, si a mí me sucediera, intentaría pedir de buena manera que me cedieran el asiento ¿No?) Bien, ese no es el punto. Kagome escuchaba atentamente a su amiga, mientras ella le explicaba las razones.

-¿Como que no te sentaras a mi lado? –Inquirió una azabache-

-Kagome… perdóname, lo siento. –Respondió su amiga castaña- Pero el puesto que estaba al lado tuyo lo han ocupado. Te lo acabo de decir

-¿Por quién? ¡Quien ha tomado ese vendito puesto! –pregunto molesta.

Si yo supiera que quien ocupo el puesto, es juro que no estaría aquí. Y adivinaría unos números para ganar dinero. No falso, si se quien ocupa el asiento. Pero no se apresuren, eso lo sabrán con el tiempo. Y tanto como a mí, y a ustedes les gustara (por mi les adelantaría, pero si lo hago me despiden y no tendrán quien le narre la historia. Volviendo al tema…)

-Ándale… pide el asiento gentilmente, necesito que te sientes conmigo. Además no se quien ocupa el puesto. Quiero sentarme a tu lado.

-Ya lo intente. Pero no quiso. Bueno no con el si no con su compañero, pero no…

-Hay… no se vale, esto ya partió mal… por favor –dijo la muchacha, levantándose de su asiento y colocándose en medio del pasillo-

-Con permiso, con permiso. –dijo un muchacho peli plateado empujando a la azabache. La empujo por dos razones principalmente, la primera y la más importante. ¡Estaba en medio del pasillo!

-Oye… ¡Que te pasa! –Volteándose hacia el chico. Tuvo que cerrar la boca, era muy lindo. Aunque con muy malos modales. Frunció el seño y lo miro con ojos entre cerrados.

-Solamente te estaba pidiendo permiso niña. Además tu… -la mira de los pies a la cabeza. Por la cabeza de Inuyasha pasaban varios vagos pensamientos (Hentai diría yo). Pero solamente se digno a responder…- no moviste tu figura. Necesito sentarme –sonrió y se en el haciendo 42, apoyando los pies sobre el asiento de adelante-

-Suerte con tu querido acompañante Kagome. –Dijo entre risas sango. Le entrego la revista y susurro- Numero 6.

-Pues… tendré que sentarme –reclamo por lo bajo, tomo la revista y se sentó de brazos cruzados, reclamando para sí misma. Oh si claro ¿Por qué no se me ocurrió cambiarme de asiento? Sonrió eso, iba a hacer pero…

La línea 3 con destino a Tokio – Japón está a punto de despegar. Por favor. Abróchense sus cinturones de seguridad… Repito siéntense en sus asientos y abrochen sus cinturones de seguridad

-Voy a… -dijo levantándose

-No puedes, abróchate el cinturón –dijo él. Mientras se levantaba un poco y la hacía sentarse. Se acerco a ella y le coloco su cinturón de seguridad.- Ey, niña no causes problemas. –cerro los ojos al terminar de abrochárselo y después el se abrocho el suyo.

La muchacha frunció el seño, ¿Le había abrochado el cinturón? ¡Le había abrochado el cinturón! Bien, ese ya no había sido un buen comienzo. Lo miro con el seño fruncido y se acomodo en su asiento. Abre la revista y ve el número 6.

El muchacho entreabre un ojo y observa lo que dice. Luego mira su número, es decir, el de su asiento. Y le arrebata la revista.

-El número 6, es el numero de la bestia –susurra desviando la mirada molesto, y cierra los ojos- Procura no leer eso. No necesitas saber más.

Continuara…

- Por lo menos, podrías dignarte a entregarme mi revista. Y decirme tu nombre. –Kagome lo mira, y aunque en contra de su voluntad sonríe un poco. Suspira y le repite- ¿Me entregas la revista? Quiero leer lo que dice.

-No es necesario. Te he dicho todo lo que necesitas saber. Adamas la revista es una estupidez.

La chica frunció el seño, y para esos momentos el avión ya había despegado. Y había agarrado una altura correspondiente. El chico mira a Kagome y le susurra.

-Me llamo Inuyasha. Y tu ¿Kagome? –sonríe de medio lado, siempre le gustaba estar más informado que las demás personas.

- ¿Cómo sabes mi nombre?