Cómo una fuerte Los rayos del sol golpeaban hasta el rostro de cierto chico, le llenaba de molestia al ser interrumpido en su sueño. La forma en cómo se empezaba a malhumorarse era debido a las incontables veces en las que no había dormido como se debe. La edad de un joven adolescente no era para nada fácil, eso lo sabía. Ya empezaba a tener los pequeños momentos de quejas de la vida, aunque es algo que hacia desde ya hace muchos años.

En un pequeño empujón de fuerza de voluntad y físico, comenzó a levantarse. No consiguió el estar parado más que sólo estar aún sentado en su cama, mientras su vista aún somnolienta miraba de frente para abajo, teniendo una mirada, distraída, algo nostálgica, dudosa y de tristeza…

Pronto había esa mirada había empezado a cambiar junto a sus emociones; llena de incomodidad, de enojo, y a su vez, se sentía muy extraño por volver a tener estas emociones. Después de todo, el soñar con su pasado de cuando era un pequeño, no era algo que le fuera gustando mucho.

"No había soñado eso desde hace dos años…" —pensó, mientras había optado por una mirada llena de molestia y sentida— "Tendré que volver a repetir el proceso."


[Narración: Boruto]

No sé muy bien si debería, pero no sé pierde nada; mi nombre es Boruto Uzumaki, ¿Nombre raro, no? Tal vez no se me pueda notar mucho para mí, pero actualmente tengo quince años, los cumplí hace una semana y debo decir que tener esta edad es molesto. La parte buena es que ya pasé la pubertad… o eso creo. Bueno, no debo de pensar tanto, que es muy molesto a veces. Me provoca de vez en cuando un dolor de cabeza que tal vez sea por el estrés de estos días.

Bueno, mejor ya dejaré de hablar de mi por el momento. Ahora mismo me encuentro sentado sobre mi asiento hecho de madera y por supuesto, comiendo mi desayuno del día. El día de hoy son unos huevos estrellados, pero le falta algo para complementar…

—¿Puedes pasarme la salsa de soya?

Fui preguntandole a la chica que estaba enfrente mío, sentada del otro lado de la mesa.

Aquella chica me miró con cierta despistes, pero no tardó en hacer lo que le pedí y me fue pasando el pequeño bote que tenía a su lado derecho.

—Trata de no servir mucho. Es toda la salsa que nos queda para los próximos tres días. —dijo ella con preocupación.

—Ya sé, ya sé… Ya me pagarán este viernes. Bueno, solo si mi jefe no se pone demasiado tacaño con ello.

Ciertamente, decía la verdad y solo podía cruzar los dedos esperando mi paga de pasado mañana.

—No te preocupes hehe. Solo sigue siendo como el buen hermano que eres, Onii-chan. —comentó con una sonrisa que se le veía toda su sinceridad abiertamente.

Está chica que tengo en frente mío es Himawari Uzumaki y si, como su apellido lo indica, ella es familiar mío, más específico; mi hermana menor, teniendo una cabellera azul como el océano, sobrepasandole hasta los hombros. Ella es la persona aparte de mí que vive en esta casa y bueno, es la parte más reconfortante de mi vida el tenerla cerca. Después de todo, yo soy el que debe estar cuidándola, pero no puedo hacerlo a partir del siguiente tiempo.

—Lo siento, Himawari. Pero ya me tengo que ir. —digo con cierta impotencia de no estar un poco más con ella.

Es duro dejarla, pero no se puede hacer nada.

—Si, está bien. —respondió con mucha tranquilidad a lo que le había dicho.

Es bueno saber que ya se estaba acostumbrando a eso. Recuerdo que antes no podía siquiera estar en casa sola por unos momentos cuando el se iba.

Mostré una sonrisa sincera y llena de confianza hacia ella, mientras me dirigía para agarrar mi mochila para colgármela por mi hombro. No podía irme sin antes acariciar su cabeza, sintiendo el suave cabello que ella tenía.

Me dejé llevar por unos momentos estando así, pero decidí ya irme rápido y no llegar tarde.

—Nos vemos hasta noche. —dije con la mano alzada, mientras ella me veía iba yendo a la puerta del pasillo— Si no llego antes de las ocho y media de la noche, ordena algo para comer.

—Tengo doce, Onii-chan. Puedo hacerme de cenar. —me respondió con indignación, pero a su vez con mera confianza— ¿Ya olvidaste quien hizo el desayuno?

—Hehe… Lo siento.

—¡Que tengas suerte en clases el día de hoy! —se despidió de mi con una sonrisa de oreja a oreja.

—Claro. —le devolví la sonrisa hasta cerrar completamente la puerta que separa la sala y comedor con el pasillo de la casa.

Ya me tocaba ir rápido a clases.


Tal vez no lo había mencionado antes, pero ahora mismo voy iniciando segundo año de preparatoria, siendo ya esté el tercer día que asisto a este nuevo año en ese lugar.

Mirenme, ahora me encuentro en caminando en plena calle rumbo hacia una escuela, a Konoha Gakuen o bueno, pudieron de haber elegido un nombre mucho mejor, pero me imagino que debieron de haber pasado como menos de cinco minutos para eso… ó menos.

Lo suerte es que no tenía que tener que tomar el metro para ir, solo me tomaba doce cuadras, y sé muy bien que son muchas, pero fáciles de cruzar y me gustaba tener todo este trayecto para mí mismo.

—¡Hey, Boruto. Buenos días!

Bueno, creo que me equivoqué en lo último.

Al mirar por detrás mío observé a la persona que estaba llamándome y efectivamente eran dos quienes yo conozco muy bien; a la derecha estaba Inojin Yamanaka, es igual de rubio que yo, pero el lo tenía un poco más claro. Él es un chico de lo más relajado en cuanto a su vida escolar, casi no le importa mucho su vida normal. No lo culpo, tener una vida es algo aburrido para algunas preguntas, sin que pase nada emocionante como en los mangas y animes.

Y por otro lado; a la izquierda se veía a Shikadai Nara, él es mi mejor amigo desde que tengo memoria, claro que a Inojin igual (se me fue ese pequeño detalle), pero mi buen amigo azabache puntiagudo lo llevo conociendo más. Si tendría que definir chico aguafiestas, él sería el indicado para estar en un diccionario en la palabra, pero eso no puede engañar a nadie, a pesar de ser alguien con menos importancia hacia su alrededor, es sumamente inteligente.

Dos chicos que encajan con mi mentalidad y a su vez son muy buenas personas. Puede que en ocasiones me saquen de quicio, pero son mis amigos… Y nuevamente vuelvo a ser cursi.

—¿Pasa algo, Boruto? —me había preguntado Shikadai.

—Posiblemente está preocupado por dejar a Himawari. —dijo Inojin acercándose de igual manera.

De hecho, los dos se acercaron a donde estaba, aunque Inojin había puesto su brazo alrededor de mi cuello, mientras usaba un nudillo para alborotar mi cabello de forma burlona. Me empezó a molestar un poco esta acción, puesto que no me gusta que se burlen de mí. Es una suerte que sea mi amigo, sino ya le hubiera golpeado.

—No es eso… pero… En parte si me preocupa, después de todo, soy su hermano mayor 'ttebasa. —fui lo más honesto posible.

—Va en segundo año de secundaria ahora, Boruto. —habia interrumpido Shikadai, mientras me miraba con el ceño fruncido— Ella ya está a una edad en la que puede cuidarse bien.

—Eso ya lo sé. No tienes que recordarmelo, solo que… no puedo evitar hacerlo.

Los me miraron preocupados por mi última linea, había parecido muy extraño decir algo tan profundo y tan poca confianza. Lo admito, eso no es propio de mí.

—Vamos, genio. —Inojin me había dado una fuerte palmada por mi espalda hasta empezar a vibrar por toda mi columna— Nada de malos ánimos el día de hoy, ¿verdad que sí, Shikadai?

El azabache de mi amigo había asentido en respuesta a lo que Inojin había comentado.

—Inojin tiene razón en eso. No hay de que preocuparse. —dijo con una voz autocomplaciente, me imagino a que se debía eso, pero no me molestó para nada— Himawari va a estar bien hoy y en los siguientes días que vengan. Es una chica muy fuerte, y si va por buen camino es imposible que un tipo vaya a querer asaltarla.

Eso último me había puesto un mal sabor de boca, llegando hacerme dar una mueca de molestia y hasta dónde me fue hirviendo la sangre.

Suerte que mis amigos estaban allí conmigo, sino no me habría contenido de lo que fuera que estuviera cerca mío, ellos son lo único que me hace tranquilizar y ser consciente del entorno. Claro que cambie mi expresión a una positiva que ellos están acostumbrados de ver, mientras me iba adelantando delante suyo.

—Olvidendo chicos. —dije con una sonrisa— Vamos rápido para no llegar tarde 'ttebasa.

Ya estuve muy lejos de ellos para gritar, y los miré burlonamente a ambos, mientras seguía mi camino.

—¡Pero esperanos!

—Espero que no fastidies en estar compitiendo, que no estoy con mucha energía para correr.

Los dos se habían puesto en marcha atrás mío, mientras los miraba con una sonrisa. Una que después fue desapareciendo.

No se me había quitado lo que habían dicho anteriormente, y en verdad quisiera tener su optimismo sobre que mi Himawari estará bien de regreso a casa, pero…

"Ellos no saben nada…"


Nuevamente y por quién sabe de cuántas veces voy cruzando la entrada de la academia junto a mis dos amigos más cercanos que yo tengo y la verdad es que a pesar de lo aburrido que puede ser la escuela como unas veces siempre pienso, no es tan mala. Tiene unos buenos puntos la preparatoria, debo de admitirlo, aún así no quita el hecho que es molesta, aunque la verdad es la parte más difícil de uno, pienso yo.

De hecho, es mucho más difícil para mí.

—Oye, Boruto. ¿Tú qué piensas de los de nuevo ingreso de este año?

Inojin me había preguntado en un susurro, mientras lo veía que tenía su vista puesta en unos cuantos alumnos que iban pasando a nuestro lado, la mayoría eran más chicas que chicos. Obviamente sabía a qué se refería él, cosa que no me sorprendía para nada, y no, no es que sea un mujeriego, aunque actúa como uno… pero más que nada, era así por qué su dicho era lo más cercano a "vivir la dulce vida que se nos ha dado".

Nunca pensaría que dijera algo tan irresponsablemente responsable en su vida.

Debo de admitir que me gustó en lo que es su lema, hace verlo como una persona sin preocupaciones de su vida (aunque eso tal vez podría aplicarse solo en los exámenes), y la verdad es que su vida es algo normal como cualquier otro, es claro que tiene por donde ir en ella.

Diría que mi vida es aburrida y sin ninguna emoción, que no es como en los mangas o cosas tan fuera de sí al estilo de una película… pero la realidad de ello es que en mi caso sería al revés… En verdad quisiera que mi vida fuera normal. Eso me fue arrebatado hace nueve años.

Bueno… regresando a lo de antes…

—¿Que pienso? Pues, espero que no les vaya a tocar biología con Shino-sensei. —di mi opinión a lo que él me pedía, aunque claro, me hacía el estupido para no tocar el tema de las chicas.

—¿Qué estás ciego? —me preguntó indignado.

"No. Simplemente me importa poco el tener que seguir tu juego de buscar chicas." —lo pensé, y claro que no quería decirlo. No quería empezar una discusión de esto.

—Boruto, ya estamos en segundo de preparatoria. —dijo— Ya es el momento en que debemos de empezar la siguiente etapa de nuestras vidas.

—¿Me recuerdas cual es esa etapa de nuestras vidas? —le pregunté, aunque no estaba interesado.

—Esa etapa mi querido Boruto, es el romanticismo.

Lo sabía.

—¿Y eso en que nos puede importar ahora, Inojin? —esta vez Shikadai era quien preguntaba en mi lugar.

—Importa mucho. Vamos, chicos. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y los tres merecemos tener una novia. —dijo con suma impotencia. Claro, lo podía ver en sus ojos. Estaba muy desesperado por dentro.

Nuestra plática había continuado hasta incluso después habernos puesto las zapatillas de nuestros casilleros. No había sido tan larga la caminata de la entrada hasta allí.

—Entonces, ¿Tu plan en querer salir con alguien es ir por una chica de nuevo ingreso? —pregunté de la forma más sarcástica posible.

—Cerca, pero no. —¿A qué se refiere con que no? Claramente está muy centrado en ellas, creo— En ellas son una oportunidad que podemos tener. Solo es de conocerlas. La mayoría de las chicas les gusta los mayores.

—¿Sabes que tienen un año de diferencia en nosotros? —preguntó Shikadai y yo asentí con el ceño fruncido ya hecho— Por lo que yo veo ahora, tú solo te gustan las de menor.

—Ya lo sé. —vi como había dado un suspiro cansado, mientras íbamos caminando por el pasillo— Y tú te equivocas. Para que lo sepas, a mí me llaman la atención chicas de nuestra edad.

—Ohh, ¿en serio? —se le notaba a Shikadai tan desinteresado. No hacía un intento en ocultarlo.

—Claro, por ejemplo en nuestro salón de clases; me interesa mucho aquella chica Tsuru, es muy linda. También está la nueva chica que está al fondo, Enko. Además, esa chica Sarada también, es muy linda con esos lentes, y a la delegada de nuestra clase igual, su pelo es parte de su encanto al igual que sus ojos violetas. Creo que me iría más por ella o tal vez…

Me impresiona la velocidad en la que este chico ya tenga ya a unas cuantas chicas en la mira, y más que sean de nuestro salón.

Shikadai se había puesto un poco más adelante de nuestro amigo don Juan y dijo.

—Perdón por interrumpir toda tu inspiración, Inojin. Pero ya llegamos a nuestro salón y será mejor que pares o las podrías llegar asustar si llegan a escuchar.

No había de otra, mejor seguir como si nada haya pasado o sería demasiado vergonzoso para él, y si llegara ese momento, diré que no lo conozco.

No tomamos ni cinco segundos y prosiguimos en entrar al salon de clases y cómo siempre, todo estaba como todos los días; alegre, lleno de risas, intercambio de palabras, etc. Todo normal como se debe de hacer en la escuela, y claro, es algo que todos hacen .

Me fui directo a mi asiento siendo el penúltimo de la fila que estaba al lado de las ventanas. Yo mismo la escogí para ver afuera, me gustaba la vista que tenía.

—Buenos días, Boruto.

Okey, ya me preguntaba mucho de no haberlo visto en la mañana, a diferencia de los otros dos días que iniciamos este año.

A mi derecha estaba uno de mis amigos más raros que tengo y de los más difíciles de entender; su aspecto era como el de una persona pálida porque literalmente su piel parecía así (al igual que este Inojin), sus ojos eran como los de un depredador, amarillos como la miel de abeja y su pelo de un color celeste. Su nombre era Mitsuki y si, solo lleva nombre, su apellido es un misterio y no, no tengo la mínima intención de saberlo. No quiero meterme mucho en la vida de los demás, solo si ellos me invitan a la suya.

La primera vez que lo conocí fue directo hacia mí. Decía que yo tenía algo que hacía resaltar en los demás y rápidamente pensé en mis bigotes que tengo en ambas mejillas, eso debía de referirse, creo yo… pero bueno, solo fue el principio de una extraña amistad.

—¿Qué tal te va la mañana? —le fui preguntando, mientras bostezaba.

—Bien. Además, para ser el tercer día en este nuevo año es demasiado ruidoso por aquí.

—¿Y ese comentario? —pregunté algo extrañado por sus palabras. Él no era de los que se quejan de las cosas a su alrededor— Unos están por allí platicando, desde los del pequeño grupito estudioso hasta el grupo de chicas de allá adelante.

—Hehe, es verdad… pero yo no hablo de la clase. —terminó eso último con una mirada seria en ellos.

Mi mirada inquietante había ido cambiando a una incredulamente atónita.

—Mitsuki… ¿Esa no es la frase de la película que vimos el domingo?

—Oh, veo que lo notaste. Cómo era de esperarse de ti, Boruto. —me dijo con una sonrisa sincera… y también incómoda.

En serio, espero que él no sea esa clase de chicos tan "diferentes" a los demás de ellos.

No quise decir nada más, y solo me puse en mi mundo, osea mi mente y la que sólo yo conoce. Lo que quiero decir a mi mismo es que no quiero que me molesten.

—Por cierto, Boruto.

Veo que aun no se iba, tal parece que no notó mi posición sentado de alguien que no quiere ser molestado hasta que empiece la clase.

—¿Pasa algo? —pregunto aún así a lo que quiere, solo que no estoy tan energético esta mañana.

—¿Ya estás listo para el examen de comprobación que nos hará nuestro sensei?

—¿Eso importa? —claramente no lo es para mi— No me acordaba que hoy habría examen, pero no es como si yo necesitara estudiar para algo básico. Además, hablas con alguien que tiene notas de noventa para arriba.

—Pero eso no quita que te gusta meterte en problemas. —él me contratacó con una verdad poco verdadera.

Le miré un poco molesto ya que había dado un punto sumamente doloroso que me ponía de vez en cuando avergonzado, pero era justificable.

—Trato de no ser alguien que da muchos problemas 'ttebasa. —en serio que lo digo realmente.

En mi vida los problemas son los que me buscan, más que yo a ellos.

—No te preocupes, sé que no eres de los que le gusta mucho tener la atención de los demás. —dijo.

Ya dijiste, amigo.

—Bueno, me sentaré. Tal vez es muy posible que el examen nos lo vaya a dar Kakashi-sensei. —claro que de todas esas personas tenía que mencionar, Mitsuki— ¿Crees que nos la hará fácil?

—Cuando se trata de él es muy poco probable que sea muy fácil el examen. —comenté con toda la sinceridad del mundo.

—Hehe… Supongo.

No le veo lo gracioso a todo eso, ¿y aún así te ríes? Bueno, debe de serlo solo para él, los únicos que no tendrían problema serían Shikadai, Mitsuki, Denki y yo… Por ahora son los únicos que tengo en mi mente en los cuales saben mucho.

Bueno, debo decir que las clases no tardaron de empezar despues de la pequeña y rara plática que tuve con Mitsuki. Había llegado Shino-sensei a darnos la primera hora, y cómo siempre, le gustaba hablar un poco de la historia de la evolución de los distintos insectos… Mejor no darle mucha importancia, hasta yo me puse secretamente a ver algunas cosas en mi celular.

Pasó un poco el tiempo y tal como había dicho Mitsuki (nuevamente le atinó a lo que dijo), aquel examen que mencionó se aplicó y de nuevo lo acertó y fue Kakashi. Si hay un solo sensei que no pueda entender, él era la persona correcta.

En fin, dijo sus advertencias que no fuéramos hacer ruido, comer, hacer trampas, etc. Le había llamado a la delegada de nuestra clase para que fuera repartiendo los exámenes, y a mí suerte lo obtuve para comenzar y no es como si quisiera presumir ni nada por el estilo, pero lo había acabado unos trece minutos después de que me lo dieron. Claro que ninguno dijo nada o tan siquiera percartarse de eso. Los únicos habían sido Shikadai y Mitsuki para que después se fueran enfocando en el suyo.

Bueno, una pequeña siesta para ello no podría hacer casi nada de daño.

El resto del salón había terminado y con ello Kakashi-sensei se había ido sin más con los exámenes. No tardó el salón en volver a estar como cuando estábamos recién llegando al salón en la mañana y bueno… era obvio, ya que la hora del descanso había empezado, eso despertó un poco mi apetito. Lo siguiente en mis planes era en ir a comprar un pan yakisoba, ya que eran más o menos los más baratos en la cafetería. Necesitaba de ser más cuidadoso con el dinero, hasta que me den mí paga del trabajo.

—Oye, disculpa.

En serio que la gente no parece importarle en ver si estoy relajado y sin que me molesten.

Miró para mí derecha y para mí sopresa encontré parada a la gran chica nueva de este año —nótese mi sarcasmo a lo que dije— Sarada Uchiha. Esta chica había llegado el día en que inicié segundo año, y me sorprende mucho en cómo ella ha logrado pasar el examen para llegar a ser de segundo de golpe. Debía de ser la primer estudiante promedio en conseguir tener muy buenas notas en ese examen e incluso fácilmente podría haber llegado a tercer año.

Por cierto, tiene mi misma edad.

—¿Qué es lo que se te ofrece? Yo no creo que eres de esas personas que piden algo 'ttebasa.

—Si. Tienes razón, pero no te estoy pidiendo nada. —esa chica me fue encarando sin pestañear. Ya me demostró que es de esas que les gusta mantener el margen— El sensei raro con lentes de sol y con un aspecto solitario, me lo encontré esta mañana y me pidió que le fuera llevando la tarea que encargó ayer.

Ella claramente estaba hablando de Shino-sensei.

—Si, claro. —empiezo a sacar de mi mochila un cuaderno verde hasta pasárselo a ella— Aquí tienes.

—Gracias.

Terminé con ella, así que me fui parando para ir directo a la cafetería que no tengo tiempo para asegurarme de tener un pan yakisoba antes que otros, pero…

—…

…Esa chica Sarada seguía allí a un lado mío, mirándome detenidamente con los ojos afilados, y aunque mantenía mi vista al frente, sabía en cómo estaba. ¡Al menos di algo si tienes la intención de seguir aquí!

—…

—Oye, ¿Se te ofrece otra cosa?

Su rostro se había suavizado un poco al tener mi atención hacia ella y con único que quedaba de mi paciencia me fui yendo hacia la puerta del salón. No noté que me estuviera siguiendo o escuchar sus pasos detrás míos, eso me alegra al menos, pero… seguía teniendo su mirada sobre mí. ¿Qué mosca le picó para verme así?

Ni loco quise decir algo. Solamente me fui saliendo del salón y caminé por el pasillo rumbo a la cafetería. Ahora tengo que tomar en cuenta a esa chica de las personas que tal vez sean acosadores, yanderes, criminales, etc. Lo peor es que luego tendrá que devolverme el cuaderno mañana. Solo tengo esperanzas que lo haga Shino-sensei.

No quiero ser un vago, pero solo diré que el resto del día no fue del todo emocionante, ya que despues de haber tenido mi pan yakisoba que ansiaba tener, solo tuve que gastar quinientos yenes (un precio razonable), luego de eso solo tuve que irme a comérmelo en el salón, y porsupuesto, estaban mis amigos allí mismo. Lo de siempre; Inojin había vuelto a tocar el tema de esta mañana, Shikadai con sus típicos estereotipos lógicos hacia la gente y Mitsuki preguntaba diferentes tipos de temas… y esos que son sumamente extraños. Cómo sea, yo había dejado de lado a todo lo que el preguntaba, hasta incluso preguntaba de algunas cosas muy obvias para cualquier persona.

Todo se puso más aburrido cuando retomaron las clases y solo hubo puro bla, bla, bla… Bueno, no tanto como digo, pero si era aburrido el que toquen temas que yo mismo ya me los estudie en muchos de mis horas libres de mi vida. ¿Saben la parte buena despues de esto? La campana de la escuela.

Comenzó a sonarse la campana de la academia por todo el lugar, acompañado de los murmuros de los demás de la clase. Ya estaban animados por salir, pero el sensei que estaba ahorita se fue retirando primero, y no tardó para que el resto fuera yéndose. Hablando de cosas tan normales como ir a un restaurante a comer, karaoke, una salida al arcade, etc. Yo por mi parte…

—Ya me voy. —cuelgo mi mochila por mi hombro.

—¿Tanta prisa tienes de irte?

Me había detenido por la pregunta de Inojin. Suspiré y volte a mirarlo con el ceño fruncido.

—Sabes muy bien que tengo trabajo y no quiero llegar tarde. —digo mi punto en claro— Si no llego a un buen tiempo me podrían bajar mí paga de esta semana 'ttebasa.

—Eres muy aguafiestas. —Inojin me miró inconforme por mi decisión y claro que lo estaría, pero no es culpa mía.

—Pues perdón por no ser un chico con tanto dinero. No uso el dinero para cosas tan estúpidas o gastarlo en cosas innecesarias. Yo solo ganó el dinero para mi hermana y nada más. Es lo único que me importa. Con permiso.

Me voy yendo hasta dejarlos en sus lugares y sin oírlos decir algo más, eso me da gusto.

No quería decir cosas que yo ya sé perfectamente. Tener que abrirme mucho a los demás es algo muy incómodo ya que lo que acabo de decir era muy privado, sé muy bien que son mis amigos y la mayor parte de la historia lo saben de mi situación económica.

No mentiré, todo lo que acabo de decir allá atrás era cierto, pero en algunos momentos me gustaría mucho en ir con los demás a comer hamburguesas que son mi comida favorita, estar con ellos, mientras nos bromeamos entre nosotros por cantar mal en el karaoke, tener una salida para jugar videojuegos, etc. Pero eso es algo que no puedo hacer tan descuidadamente. Cómo les dije a ellos; yo estoy haciendo todo por Himawari y que tenga una vida que no sea tan difícil ya que solo somos nosotros dos, pero debo de dar gracias a la suerte que tenemos aún nuestra casa viviendo allí. Todo sería más complicado si viviera los en un apartamento para pagar la renta.

Bueno, por ahora solo tengo este trabajo que pude conseguir y claro, también otro que es mucho más problemático y personal.


—Oye, Boruto. ¿Puedes ir a entregar está orden a la mesa seis? El resto del personal no vino hoy.

Había terminado de atender a un cliente desde la caja registradora para después ver a uno de mis compañeros algo dudoso. Se me hacía muy extraño que ahora no estábamos teniendo menos personal estos últimos días.

Había llegado al trabajo cómo media hora antes de las tres de la tarde, la hora en la que comenzaba mi turno aquí. Por suerte, mi jefe le agradaba mi entusiasmo y me dejó comenzar a trabajar. Me dijo que me lo tomará como minutos extra, lo que significa más paga, espero. Me gustaba mi puesto como cajero, pero no me gustaba que me fueran mandando a otro donde no es mío. No me gustaba tener más trabajo de lo normal, pero el dinero, es dinero.

—Si, entendido. —afirmé, mientras asentía la cabeza para agarrar el plato que el chef había dejado en la pequeña ventana atrás nuestro que conectaba con la cocina.

Debí mencionarlo antes, pero se me había pasado. Trabajo en un tópico restaurante que alcanzaba a uno de tres estrellas, su aspecto era de uno de cuatro, solo que este lugar no le subían el reconocimiento o eso es lo que me habían dicho los que llevan más tiempo trabajando aquí. El lugar parecía elegante y con mesas de madera decoradas con cubiertos bien colocados y en el medio una flor. Todo el lugar iluminado por lámparas colgando por arriba de cristal, y además de que el suelo estaba alfombrado completamente… Si, si. Este lugar pareciera más a uno de cinco estrellas que uno de tres, pero no soy el dueño para saber eso.

Debo de admitir que este lugar es muy bueno para una cita. Tiene un ambiente romántico si lo ve uno de otro ángulo, aunque claro, no tengo una novia para traerla aquí, y estoy seguro que no tendré. Nadie estaría con alguien tan raro como yo, soy diferente… muy diferente al resto de los chicos normales.

—Aquí tiene su pedido. —dejo los platos con comida en frente de los clientes. Parecían muy felices e impresionados con su pedido. Yo no les veía la gran cosa.

—Muchas gracias. —me sonrieron ante mi acción. Eso fue demasiado contagioso y también sonreí, mientras ocultaba un poco mi sonrojo ante sus cumplidos.

Les deseé un buen provecho de que les gustara la comida y proseguí a dar media vuelta hacia donde estaba antes; de nuevo en la caja registradora.

—Ye terminé de darles la orden. Se veían felices 'ttebasa.

—Esa es la idea. —dijo uno de mis compañeros de trabajo que estaba a lado mío, mientras usaba el trapeador para limpiar el piso.

—¡Boruto, lleva esta orden a la mesa doce! —habia reclamado el chef desde la pequeña ventana.

—¿Otra vez? Se supone que yo soy de la caja registradora 'ttebasa.

—¿Se te olvida que esta semana eres mesero? —preguntó uno que estaba por mi lado derecho con incredulidad.

—…

Creo que eso de ser cajero me había equivocado, es posible que una parte mía quería serlo ya que no hacías nada más que tomar el dinero y dar el cambio, en vez de ir por aquí, por acá llevando comida a los clientes.

—Lo siento, creo que he estado un poco distraído. —me disculpé lo mejor que pude, porque realmente estaba apenado de lo distraído que me encontraba.

No perdí el tiempo y continué con mi trabajo de llevar otros pedidos más adelante; algunos solo de llevar más vino para unos hombres que eran mayores, otras donde tenía que rellenar una jarra de limonada, cargar cuatro platos a la vez, etc. Todo valía la pena cuando iba agarrando la propina de esos clientes, eso me demostraba que hacia un buen trabajo.

Ya podía ver un buen pago para mí y la sonrisa de Himawari al ver que tendré un regalo para ella con lo que gané.

Ya eran como a las seis, lo que significa que el día ya se encontraba entrando en la noche con la puesta de sol que iba teniendo el cielo. Por aquí adentro no podía ver bien afuera, pero sé muy bien que así estaba ahorita. El resto de los empleados seguían trabajando con las órdenes de los demás clientes restantes que habían en el restaurante y yo feliz estaba relajandome ahora en la sala de descanso. Leía un manga que tenían aquí guardado en secreto del jefe, para tener un poco de entretenimiento.

—Oye, Boruto. Boruto-san~

Bueno, mi relajación terminó cuando uno de mis compañeros se había acercado en donde estaba, tenía el pelo robusto y de un color azabache como la noche, también que sus ojos tenían el mismo color que su pelo.

Estos compañeros suelen ser muy molestos cuando tienen a dar un poco de interés con cosas que podrían meternos en problemas.

—¿Qué es lo que pasa? Aún es mi descanso antes de volver a darle atención a los clientes 'ttebasa.

No respondió a nada de lo que yo le pregunté, más que eso solo me fue señalando a la puerta. Como no recibía palabra alguna, me daba la idea de que quería que me fijará afuera, así que, me dirigí a la puerta y hasta dejarla media abierta para ver nuevamente todo el lugar de donde estaban clientes sentados en la mesa siendo atendidos y otros esperando. ¿Cuál es la gran emergencia para que me llamara?

—Oye, ¿Que se supone que vea para que interrumpieras mi descanso?

—Mira nada más quién está en la mesa siete hehe… —dijo entre risas mientras usaba su dedo para darme el lugar indicado de donde estaba señalando, aunque no era necesario ya que dijo el número de la mesa.

Seguí la dirección en la que estaba insinuando en ver y es allí cuando noté a una persona sentada en la mesa siete, era una chica la que estaba sentada allí; tenía un cabello oscuro que le colgaba por toda su espalda, se veía cuidada muy bien su piel, eso creo yo, ya que daba un cierto encanto hacia algunos hombres que pasaban por allí y más con esos ojos rojos carmesí o algo se veían en ella.

Diría que no la conozco o que es la primera vez que la veo, pero…

—¿Otra vez ella? —me pregunté con incredulidad, aunque también iba dirigido a mi compañero.

—Hehe… No me sorprende. Ella ha venido desde el sábado. —dijo a un lado mío sin dejar ver a aquella chica sentada— Cada uno de los que trabajamos aquí tratamos de tener la oportunidad de atenderla y poder hablarle, aunque los que ya la han atendido antes no vinieron hoy.

—…

—¿Qué? ¿Esta vez te interesa en ir ha atenderla? Nunca lo has hecho al contrario de otros, hehe… —dijo, mientras me daba un pequeño golpe leve con su codo de forma bromista.

—…Creo que sí… —admití hasta ir a dejar el manga que tenía por la mesa del área de descanso.

—¿Eh? ¿Realmente le vas a ir a tomar la orden? —me preguntó muy sopresivo con mi respuesta.

No lo culpo, después de todo, mis palabras llegan a dar un pequeño giro para algunos.

No respondí al final a su pregunta y solo me fui concentrando en irme directo a aquella mesa donde estaba sentada aquella chica tan tranquila y mantenía una mirada pasiva, mientras estaba sentada tan formal. Está vez tenía puesto una blusa blanca decorada con pequeñas flores y una falta larga que le llegaba un poco después de las piernas.

—Disculpe, ¿quiere que le tome su pedido? —pregunté por cortesía, es una clienta al fin y al cabo.

Me había volteado a mirar, mientras daba una expresión de asombro y con sus ojos carmesís dando un pequeño destello. Parecía un poco emocionada, lo que solo asintió. No dijo una sola palabra.

—¿Puedo saber que quiere el día de hoy? Tenemos muchos platos de lo que quieren de… —me detuve un poco en lo que le estaba proponiendo al ver como esa chica negaba con la cabeza rápido y señaló con su dedo un menu en específico y uno que ya sabía que iba a ordenar— Así que, ¿Quiere lo de siempre?

Está vez parecía feliz y asentía con un pequeño sonrojo rosado por sus mejillas.

—Bueno, está bien. Ahorita mismo le pido a alguien que le traiga su pedido. —dije finalmente, mientras iba terminando de anotar en una pequeña libretita la orden. Cuando intenté darme la vuelta, ella me había la manga de mi uniforme para verla otra vez. Volvió apuntar la hoja de menú y después me fue apuntando con una mirada un poco molesta a pucheros— ¿Quiere que le traiga yo la orden?

Asintió sin detener su sonrojo y yo mirándola dudoso. Negaría esa petición, pero es una cliente, y es mi deber como empleado complacerla en lo que pide.

—Entendido. —dicho eso, parecía más feliz cuando acepté.

Dejé la pequeña nota del pedido en la ventanita donde lo pueda agarrar el chef, mientras tanto, yo estaría sentado y esperando por que esté listo la orden.

Mi hombro le habían dado una suave palmada aunque de un empuje y de allí apareció el mismo que me había interrumpido en mi descanso, pero esta vez mantenía una sonrisa burlona.

—Vaya Boruto, parece que está vez ella quiere que le sirvas tú. —dijo con el pulgar arriba— Por un momento pienso que le gustas.

—No sé de qué hablas. Ella ha estado viniendo desde hace una semana y ha querido ser atendida por diferentes chicos 'ttebasa.

—Cierto, pero te olvidas del detalle más importante, mi querido amigo y compañero. —no tenía ni idea de lo que estaba hablando, pero le fui siguiendo el juego.

—¿Y cuál es ese detalle? —pregunté desinteresado, cómo si tuviera algo de tiempo para pensar en esto.

—Me refiero a que ella se le empezó a poner colorada del rostro. Eso no lo había hecho con alguien más de los que trabajamos aquí, ya que solo se quedaba con esa sonrisa.

—Estas delirando mucho. No soy tan atractivo para una chica cómo ella, y además, te toca limpiar la mesa catorce. —señale dicho lugar al cual debería ir.

Él se había apenado un poco y en seguida fue corriendo para aquella mesa que estaba cerca al fondo izquierdo del lugar. Había tenido un poco de venganza por haber hecho terminar voluntariamente mi tan querido descanso, pero eso ya no importa mucho.

Volteé a ver a la chica a ver qué estaba haciendo para después atraparla con mirarme a escondidas del menú, ocultaba su rostro por detrás, mientras se iba girando para mirar por otro lado. Es imposible realmente que ella quiera algo conmigo, y además de eso…

—Ella está fuera de mi alcance.

Unos de mis compañeros se habían reído tras escucharme decir eso y no los culpo, pero no deberían de hacerlo, ellos también dijeron lo mismo cuando comenzó a venir ella. Bueno, no importa ahora esto, en este momento el trabajo es primero. Ya me voy a encargar de esto más tarde.

Ya ha pasado más de una hora y está chica a veces no dejaba de que yo me fuera para que esté más tiempo cerca suyo. Todo parecía muy incómodo para mí, ya que no estaba muy familiarizado con esta cercanía de una chica, pero lo fui resistiendo, pero las cosas no fueron yendo para algo normal, está vez dieron un giro que no tenía ni idea que sucedería.

Eso mismo fue…

—¿Quieres que te acompañe a casa cuando salga? —pregunté muy desconcertado.

Esa chica asintió con la cabeza en una sonrisa, mientras se le notaba las mejillas un poco más rosadas.

No sabía que decir al respecto con esto, ya que esta es la primera vez que en unos diferentes términos, una chica me invita a acompañarla y eso es algo nuevo de ver. Tenía una buena excusa para tener que rechazar su petición; faltaba media hora para que sean las ocho de la noche y a ese tiempo cerramos, y por eso tengo que irme a casa rápido para estar con Himawari. No quiero que me esperé mucho para la cena, aunque ya le dije que si no llego en treinta minutos después de las ocho que pidiera algo…

—Esta bien. No hay problema.

No puedo negarme cuando ahora estoy trabajando y ella seguía en ser la cliente, así que no tenía de otra más que aceptar. Además, me dió propina, al menos me gustaría pagarle las molestias.

Cómo lo había prometido, me fui acompañando a esa chica hacia su casa y debo decir que no es lo que yo esperaba, es más, diría que ella es demasiado callada, mientras se mantenía tranquila mirando al frente.

Tenía ya mi ropa de la academia puesta y junto a mi mochila que la tenía colgada. No parecía que a ella le incomodar caminar con un chico que está teniendo su uniforme, y eso le daba cierta credibilidad al estar caminando por casi diez minutos. Veía pasar a personas con mandados, teniendo a sus hijos cargando por sus hombros y era un gesto lindo que me recordaba a mi niñez y también…

—¿Eh? ¿Qué pasa?

Ella me había agarrado de la manga de mi ropa. Está vez si me tomó desprevenido eso, y fue allí donde la vi apuntando hacia un callejón. No sabía cómo, pero en unas pequeñas señas con sus manos indicó que por allí era un atajo para su casa, y claro que iba a ser un atajo, pues las calles son como un laberinto de izquierda a derecha.

Bueno, ya después nos adentramos por ese callejón y no era tan oscuro y ni tan mal visto, era como uno corriente. Solo tenía unos cuantos charcos de agua donde solo me podía ver en el reflejo, pero eso y nada más.

Me adelante un poco más para ser como esa clase de chicos que se ponen un poco más adelante para proteger a la chica. Allí mismo solo escuchaba el sonido de nuestros pasos una y otra vez, hasta que el sonido en conjunto se había esfumado y solo quedaba el mío. Me detuve también para suspirar un poco, con mis hombros ya cansados que luego los fui relajando hasta acomodarmelos bien.

—Supongo que ya se empezará aquí mismo al final… —dije en voz baja.

Por mis reflejos me hice a un lado tras haber esquivado la mano de la chica que venía detrás mío y allí pude ver las uñas de la chica. De una forma tan sorprendente le habían crecido hasta llegar a estar muy afiladas como zarpas.

Se había abalanzado hasta estar al otro lado de donde estaba y fue consiguiendo recuperar el equilibrio después de su ataque. Me comenzó a mirar con agresividad y llena de rabia, la escuchaba gruñir como una bestia depredadora que fracasó en conseguir su comida.

Claro, porque era ese el caso.

—¿Sabes? Ese ataque casi me iba alcanzar, aparte de que por poco ibas a romper mi uniforme. —dije en forma de queja, mientras mis ojos se habían puesto angostos, reflejando mi molestia— Bueno, lo suerte es que salió ileso.

—Grrrrrr…

No respondía a palabras más que sólo sus gruñidos molestos que la reflejaban muy bien y entonces la miré detenidamente. Sus ojos se habían hecho un poco angostos y de un color más rojizo que antes, además de que se le había formado.

—Si que estás enojada. Las chicas aunque son agresivas… —comenté en un pequeño suspiro— …o debería decir… ¿Yokai?

Me siguió mirando con mucha rabia hacia mí y no solo eso, ella o él empezó a caminar al rededor del radio que me separaba de ella.

—Si quieres saber cómo supe que eras un yokai es principalmente por todas las veces que ibas al restaurante, ya que solo pedías un solo platillo, que es muy específico en ti… y no solo eso, también esta lo de los chicos que iban detrás de ti en el trabajo, los atraías con tu apariencia de chica, y por si fuera poco, tú nunca hablabas, ya que los yokais como tú no hablan nuestra lengua humana… pero lo que más te fue delatando en que eras un yokai es cuando pasé hace rato en ese charco de allá atrás.

Apunté con el pulgar atrás mío con una sonrisa incrédula.

—Cuando pasé por allí pude ver mi reflejo, pero no el tuyo, sino más más bien… vi tu apariencia yokai más que la de ese disfraz de chica tuyo 'ttebasa.

Al decir eso último esta criatura que tenía aspecto de chica se fue empezando a desfigurar, tanto de la cabeza hasta los pies de una forma muy intranquila, suerte que no había cenado aún. Los pies se fueron alargando un poco hasta quedar como cuatro dedos y unas uñas largas, su piel suave se fue llenando de un pelaje amarillo por todas partes y su cuerpo empezó a alargarse, le vi crecer aparte dos colas y finalmente su cara comenzó a estirarse hacia delante, principalmente su nariz junto con su boca, mientras se le iban apareciendo unas marcas rojas por su rostro. Se había transformado a un "zorro salvaje" con pelaje amarillo y ojos rojos, viéndose como las venas se le sobresalían por debajo de su cuello.

—Wow, de lo bonita que estabas y ahora te pones tan temperamental con esa apariencia. —obviamente bromie con eso, aún sabiendo que lo hacía enojar— "Así que es un Kitsune después de todo… Ya me estaba haciendo la idea cuando le noté su esencia."


N.A: Estos son zorros salvajes yokais llamados Kitsune que la mayor parte siempre optan por transformarse en mujeres para atraer a los hombres y luego comérselos.


Tiré mi mochila al suelo para ponerme en guardia, cosa que fue haciendo lo mismo el zorro que tenía delante mío, pero ahora su pelaje se había levantando en respuesta a lo alerta que se había puesto, sin mencionar que empezó a babear… Que asqueroso.

De un gran rugido se había lanzado hacia mí y ahora con unas garras mucho más largas y negras que las de antes, se había ido hacia la parte derecha de mi torso, al nivel de donde están mis costillas. Fue mi reacción la que me salvó la vida y en ese instante lo fui esquivando hasta dar un salto por la izquierda.

Nuevamente el Kitsune se preparó para atacar tras reincorporarse de su ataque anterior y volvió a lanzarse, mientras ponía por delante sus feroces garras que olían a sangre seca y muerta. Me asqueaba pensar que parte de esa sangre debía de ser de algunos de mis compañeros que se habían ido con este yokai antes de mí. Esto realmente apesta, y no hablo por la sangre.

Fui esquivando de nuevo hasta llegar a la pared de un salto, lo siguiente que hice fue adherirme a ella con mis pies. Me parecía como el hombre araña cuando hacia esto.

"Esto no tiene sentido si lo sigo esquivando toda la noche… Voy a necesitarla, pero debo ir donde la dejé."

El Kitsune dio un gran salto hasta donde yo estaba pegado en la pared, pero retrocedí para arriba hasta que éste quedará adherido allí mismo con sus uñas. Llegué al techo de aquel edificio que ahora estaba y como era de esperarse de un yokai, no me dejó dar un respiro tranquilo, así que corrí por todo el tejado y salté al siguente que estaba cerca. Me estuvo siguiendo cómo era esperarse, no quería que un alimento como yo se fuera sin ser probado. Me siento alagado que me vea delicioso, pero no estoy abierto a una relación con un Yokai tan tenebroso.

Saltaba de edificio a edificio del norte y cuando pensé que lo estaba manteniendo a raya, había estado peligrosamente cerca mío de la espalda. Lo esquivé agachandome y con un poco más de fuerza le di una patada por su apestoso osico hasta caer a la calle.

Se escucho un fuerte golpe metálico acompañado de unos cuantos gritos al oír un auto chocar aparte.

—Ay, creo que me excedí. —me dirigí hacia la esquina del tejado.

Al mirar hacía abajo en la calle en donde se había caído el Kitsune, lo que pronto lo ví allí en medio de allí entre en medio de la calle, además de que también estaba un carro estrelló contra un poste de luz, le veía una gran deformación por la parte de arriba (es posible que el yokai haya caído allí). Lo que me dió un poco de alivio fue que la gente le pasaron por alto y solo se enfocaron en el vehículo y la persona herida allí.

—Menos mal que la gente no pueda verlo o sino…

No terminé de hablar, puesto que el yokai había dado un gran salto en dirección hacia donde estaba yo. Me hice para atrás a una buena distancia considerable hasta caer contra el piso, pero con una de mis rodillas apoyada. Este sujeto ya se encontraba enfrente mío a unos cinco metros.

Gruñía esa feroz bestia mucho más de cómo lo hacía, en verdad que estaba muy furiosa… pero…

—Oye, creo que deberíamos de ya terminar con esto, ¿No crees?

Cómo era de esperarse no recibí respuesta de la criatura y solo sacó sus garras aún más en su posición de cuatro patas.

Atacó.

Esta vez su velocidad iba mucho más con fuerza, casi podía sobre la velocidad del sonido con la que iba hacia mí, cuatro pasos… tres pasos más… dos… y ahora.

Crucé a un lado de él de un pequeño pero poderosa velocidad con mi mano hacia atrás hasta quedar al lado opuesto de dónde había estado el Kitsune. Lo siguiente que ví ahora era uno de sus brazos tirado en el suelo, mientras el resto del cuerpo se iba retorciendo del dolor. Lo había cortado limpiamente, mientras iba sosteniendo firmemente con mi mano derecha una katana que se reflejaba el brillo de la luna con su hoja negra como la noche.

—Uff… Es una suerte que había llegado al edificio correcto en dónde la había dejado haha… —dije burlonamente hacia mi estupida y olvidadisa persona— La próxima mejor la llevaré a todas partes.

No tuve tiempo de mis reflexiones de responsabilidad, pues el zorro fue a atacarme de nuevo, pero al contrario de la otra vez, yo no iba a huir, pero no es por tener un arma ahora (aunque también es eso), sino porque sus movimientos hacia mi eran desesperados, ya pensaba con claridad. Supongo que no había de otra que acabar ya con él…

Había tomado una postura al estilo samurai, mientras colocaba mi katana por un lado de mi cintura y al tener al Kitsune a un metro mío, desvainé la katana a una ataque horizontal hasta llegar a cortarle la mitad de su cuerpo, quedando ambas partes atrás mío tiradas en el suelo.

Exhale y respiré tranquilo ahora que lo tenía por detrás de mis tobillos y claro que ese corte no lo mataría, sino lo mantendría agonizando por unos minutos. Debo decir que lo fui disfrutando, en verlo sufrir, todos lo de su clase lo deben de hacer, pero antes de eso…

—Oye… —me dirigí hacia él solo para verlo aún vivo, aunque tuve ya un pequeño error en esto y es que los yokai ya están muertos, no son personas vivas, que estúpido— No quiero terminar contigo aún hasta que me digas una cosa…

Me hinqué hacia él, mientras iba encajando la hoja negra de mi katana por un lado hasta mirarle fríamente a los ojos.

—¿Conoces a un Yokai que tenga partes rojas en su cuerpo, negro, y con unos ojos amarillos rojos?

Esperé a que me contestará la pregunta que le había hecho, pero nuevamente fui un estúpido. Olvide que no hablan nuestra lengua, y eso me llevó a terminar con él. No iba a sacar información alguna y menos de un Kitsune.

Antes de sacar mi katana clavada del suelo, la bestia con su gran fuerza llevó su brazo hacia mi de forma lateral a una potencia super peligrosa y porsupuesto que me fue tocando ese ataque… Afortunadamente lo detuve con mi mano derecha, veía un poco de miedo en la mirada esta vez del zorro salvaje al verme y no lo podía culpar, no como estaba ahora; todo mi brazo derecho se había llenado de una enorme marca negra que me pasaba por todo el brazo hasta llegar mi ojo derecho, nuevamente había activado inconscientemente está "habilidad".

—Oye, amigo… ¿Sabes lo mucho que es detestar que me hagan usar esto? En serio que tu no tienes modales finos. —rapidamente hice a un lado la mano y de un rápido movimiento agarré la katana para cortarle la cabeza— Ups, lo acabo de olvidar… Eres un yokai, no tienes algo como modales, y por cierto… Gracias por el cambio.

Su cuerpo más que quedarse allí, se había empezado a disolver como un papel quemándose, ni siquiera sangro, solo estaban hechos de una clase de energía y mejor aún, así la gente no sabrá que hubo aquí una pelea con ellos.

Esperé y pronto las marcas que estaban por todo mi brazo se fueron yendo hacia la palma de mi mano derecha hasta formarse un rombo. Suspiré despues de eso.

Guardé mi katana en su funda que era del mismo color que su hoja y tranquilamente me fui relajando ahora que ya lo había terminado, aunque si me causo un poco de problemas. Bueno, era un Kitsune de dos colas, eran un poco más salvajes y fuertes. Las otras veces me he enfrentado a unos de una sola cola y solo una vez de tres colas, pero ese casi me mata y tuve que ir al hospital por heridas muy severas, pero cuando intenté volver a enfrentarme a él, ya no había vuelto aparecer en la ciudad, eso fue muy extraño.

—Bueno, supongo que es hora de ir a casa a cenar… pero… —miré mi uniforme y tenía uno que otro rasguño por mí camisa— …tendré que inventarme algo de porque me quedó así…

Bueno, ya veré eso, pero primero que nada… mi mochila.


—Ya llegué.

Di mi pequeño anuncio de llegada a mi casa y claro que no recibí ahora una bienvenida. Solo podía tener un significado esto…

Pasé a la sala donde estaba ahora mismo Himawari haciendo la cena como me dijo que lo hacía, pero el ambiente se había puesto un poco pesado e incómodo. Ya me temía que esto sería el resultado de haber tardado más de la cuenta en acabar con ese yokai.

—B-Buenas… Himawari-chan…

—Onii-chan… —me dió un horrible escalofrío tras verla voltear y con la mirada sombreada y sentida— ¿Me puedes decir porqué llegaste tarde?

Si. Ella estaba enojada. Siempre que yo tardo en llegar a la casa, ella se pone muy estricta conmigo, aún cuando yo a veces le digo que no me espere y que cene, también ella no me recibe en la entrada por estar sentida conmigo. ¿Acaso se le olvidó que yo soy el mayor aquí?

Esta chica ya tomaba un poco al carácter de mi madre cuando me iba a jugar con mis amigos sin su permiso.

—Bueno… Tenía que seguir trabajando para ganar dinero, y pues hice horas extra 'ttebasa.

—¿Seguro que es así? —preguntó Himawari no muy convencida de lo que dije. Miró el reloj que estaba en la pared— Sales a las ocho y llegaste ahorita veinte minutos antes de las diez de la noche. ¿No estarás haciendo nada malo?

—Claro que no. —dije.

Si lo dice de esa forma tan dudosa, es muy difícil que me vaya a creer, pero no tenía de otra cosa en que inventar más que solo sonreír sin notarme muy obvio.

Suspiró ella tras verme por última vez y se fue directo a la cocina.

—Ve a cambiarte. —me dijo ella de espaldas, enfocándose en la olla fue agregando cosas— Te voy a llamar cuando la cena esté lista.

No dije nada y solo fui haciendo lo que ella me pidió. Subí las escaleras hasta el segundo piso de la casa muy cansado.

[…]

[Narración: Himawari]

—…

Miré como mi hermano mayor se había ido por la puerta hasta quedar yo sola, aunque veo que se le había quedado su mochila en el sofá que el mismo traía. Suspiré en lo descuidado que puede llegar a hacer él.

No podía concentrarme mucho en cocinar mientras tenía mi mente dirigida hacia él. Lo admiro mucho y es un excelente hermano y que hace todo lo posible para que no me falte nada, pero a veces siento que se está sobreesforzando de más con su trabajo, ya que desde hace cuatro años ha estado llegando tarde con cualquier trabajo que él consigue.

Es obvio que oculta algo, pero no me lo dice… tal vez porque no soy lo bastante grande para decirme que es lo que hace todas las noches después de trabajar.

—Que voy hacer…

Volteo hacia donde está la sala, a la mera esquina en el fondo donde veia un altar de madera y un poco adornado, pero no tan llamativo. Allí miré la foto en la que estaba allí en el centro, en aquella captura la ví sonriendo; una mujer de más años con una piel hermosa, teniendo unos ojos perlados como la luna y un pelo del mismo color que el mío pero más oscuro.

—Mamá… ¿Qué harías tú en esta situación si estuvieras aquí? —me pregunté dudosa— Quisiera que ayudes a Onii-chan…

[…]

Al llegar a mi cuarto me fui directo a mi cama donde solo dejé que mi cuerpo fuera cayendo hasta sentir la suave tela. No recuerdo haberla tendido mi cama, pero estoy muy seguro que Himawari lo había hecho antes de que llegara. En verdad que sí estaba preocupada.

Me siento muy mal el tener que hacer esto siempre que llegó a la casa, y más cuando ella solo quiere tener más tiempo conmigo.

—Lo siento mucho, Himawari…

Me autoreprimia por no ser un buen hermano mayor, en estar para ella por el resto de las noches. A veces cargaba ese peso tan difícil de estar manteniendo, me hacia ver el lado malo al estar haciendo estas cosas, pero…

—No hay de otra… —me dije a mi mismo una vez— Tengo que buscar y seguir buscando, pero…

—Boruto, ¿Qué hiciste?

Mis palabras fueron silenciadas por una voz femenina que había hecho presencia por arriba mío.

Al sentarme allí la ví, a una mujer mayor edad con la aparición más fina que se allá visto, teniendo unos ojos perlados y blancos, además de tener un pelo sumamente largo y de un color azulado, pero oscuro, mucho más que el de Himawari. No mostré reacción alguna de sopresa hacia aquella persona que estaba allí mismo, flotando arriba en el techo… y sin personas.

—¡O-Oye, ¿Desde cuándo estás allá arriba flotando? —pregunté de la impresión.

—Acabo de llegar justo ahora en el momento que te hablé. —me dijo tranquila, para luego después ver cómo su mirada cambio— Ahora bien… ¿Me puedes decir que fue lo que le hiciste a Himawari-chan?

Parecía muy enojada. Esto es serio.

Me había puesto una mirada muy molesta, mientras tenía sus brazos cruzados sobre su pecho. Ahora está girando a mi alrededor para darme más presión contestarle. No eres una niña para que me des esta clase de interrogatorios.

—Hinata-san, aprecio tu preocupación por mi hermana, pero no tienes que preocuparte. No fue nada malo, solo…

—Llegaste tarde… —fue terminando lo que iba a decir, o más bien, fue obstruyendo mi excusa— ¿Estuviste peleando contra un yokai otra vez?

Esta vez no parecía que le iba a poder mentirle o inventar algo que pueda creerse que es real. Pero me puso más mal que fuera adivinando lo que había hecho, así que solo fui apartando la mirada para otra dirección.

—¿Y que si lo hice? No tengo ni la más mínima intención de parar de hacerlo 'ttebasa.

—¿Qué crees que diría tu madre si te viera así? Estaría demasiado decepcionada de ti Boruto. —me dijo con mucha decepción.

—…

Esta vez mi mirada se iba más por lo molesto y por lo nostálgico, pero era una que era triste. Mis labios fueron temblando ante aquellas últimas palabras que me fue pasando por mis oídos.

Creo que debería de contarlo. Ya se habrá mencionado o mencioné en todo el día, pero mi madre… Ella falleció cuando solo tenía siete años. ¿La razón de su muerte? Fue un yokai quien la mató… Fue una vez cuando fuimos al parque que está a unas cuatro cuadras de nuestra casa. Ese monstruo había aparecido sin previo aviso, yo no entendía muy bien el porque, solo sé que quería matarnos… Mi madre se puso en medio de Himawari y en mi, pero yo salí lastimado. Ví como ella le había sido atravesado una de las uñas de ese yokai, despues de eso me desmayé.

Cuando desperté, fue en un hospital y al igual que yo, también estaba Himawari, pero ella ya se encontraba fuera de peligro. No había salido lastimada… no de forma física, pero si mentalmente, mi tía Hanabi me contó que se la había pasado llorando por casi cuatro horas, eso me destrozó y más cuando no estaba allí para ella cuando despertó, yo aún seguía sin hacerlo porque recibí algo mucho más de daño. Recuerdo más o menos que mi brazo había sufrido gran parte del daño, según el doctor se suponía que lo tendría arrancado, porque mostraba unos nervios fuera de sí. Les creía, no sentía mi brazo cuando lo tenía con un yeso, ni lo podía mover. Cuando menos al fin me quitaron todo el yeso del brazo mágicamente había aparecido ese extraño rombo en la palma de mi mano y esta extraña habilidad que incrementaba todos mis sentidos..

Nadie me creyó cuando dije que fue un yokai por obvias razones, pero alcancé a ver unos pequeños aspectos que tenía esa bestia, y de la poca información me he estado investigando por cada yokai que voy aniquilando para llegar a quien mató a mi madre. Obviamente no lo sabe Himawari, no quiero meterla en todo esto, y además, ella no puede ver a los yokais, no posee chakra al igual que yo.

—Boruto, ¿Me estás escuchando?

Oh, claro. Se me olvido mencionar este pequeño detalle de está persona que tiene el aspecto de mi madre… y es porque es ella, está vez como un yokai. Solo que es uno clásico, un fantasma en pena que no a podido cruzar el más allá. No sé qué es lo que ella tenga pendiente para seguir aquí, pero lo único que puedo hacer es vengarla del yokai quien la asesinó. Además de eso también está el pequeño y muy notorio problema que tiene ella en este momento; al ser un fantasma de pena, no nos recuerda ni a mí y a Himawari.

Le he dicho que mire la foto que pusimos en el pequeño altar, pero me dijo que cuando veía la foto, su vista se nublaba o se ponía borrosa como si estuviera censurada. Lo mismo pasa con cualquier foto suya que tenemos… Despues de eso no tuve la intención de hacer decirle que fue mi madre, quiero que ella misma lo descubra, así que hasta entonces ha estado aquí en la casa deambulando.

—Mira, Hinata-san… Yo solo me fui a seguir lo que creo que es correcto y que sólo yo puedo hacer 'ttebasa.

—Aun así…

—Aun así, lo seguiré haciendo. —le dije interrumpiendola— Mi madre ya está muerta, y por culpa de ese yokai que anda merodeando por allí, y no descansaré hasta poder encontrarlo 'ttebasa.

Oí como mi madre había suspirado en decepción y ahora parecía que se sonaba la cabeza. Por favor, eres un fantasma, es imposible que tengas dolor de cabeza… aunque podría decirse que es un reflejo de que alguna vez era humana, y eso es buena señal.

Me miró nuevamente y después fue dirigiendo sus ojos a lo que estaba a un lado de mi puerta por la pared apoyado.

—¿Tu crees que el dueño de esa katana le guste lo que haces?

Oh, ya ví que se estaba refiriendo a la que había usado contra el Kitsune y que lo tenía allí en su funda, sin mencionar que lo tenía en una bolsa gruesa negra y delgada para guardar espadas de Kendo.

—Claro que sí… Para eso sirve esta arma despues de todo. —comenté con incredulidad.

Lo cierto es que está arma no es una katana ordinaria, técnicamente no me pertenece a mí como tal, sino más bien a mi padre, él es dueño de ella… Aquel hombre que también me procreó, ese que en ningún momento de mi vida vino a visitarnos, ni siquiera una sola llamada. Siempre he tenido cierto resentimiento hacia él por no haber estado cuando pasó lo de mi madre y no estuvo para Himawari ni para mí. Como si ya nos tuviera en el olvido…

—Bueno, ya no importa… Ya llegué a la casa después de haber exterminado al yokai. Puedo tomar mi tiempo ahora en relajarme un poco.

—Como sea… —mi madre había vuelto a suspirar como si ya fuera costumbre hacerlo— Me iré a ver cómo está Himawari-chan, espero que no vaya a quemar un poco la cocina.

—Te lo encargo, por favor. —pedí con toda sinceridad, mientras iba empezando a quitarme el uniforme.

Ella ya había desaparecido, dejando solo unos rastros espectrales por arriba del techo. La verdad es que en otras circunstancias yo habría estado asustado al ver eso, pero ya he visto cosas mas aterradoras en mi vida fuera de mi casa, podría decirse que es la costumbre.

No pasaron muchos minutos para después ya irme a cenar. Debo decir que estuvo deliciosa, esta vez Himawari se superó a sí misma y en serio que ha mejorado en cortar bien las verduras. Si no fuera por el hecho de que sea mi hermana, tal vez habría querido casarme con ella y vivir feliz con su comida, pero eso obviamente es imposible.

—Onii-chan…

Hablando de corta chica.

—¿Qué pasa? —pregunté, mientras tenía aún masticando comida.

Tenía mis ojos cerrados para estar al cien en saborear la cena, pero si podía sentir una pequeña preocupación en su cuerpo, de seguro está mirando por todos lados como una ansiedad nerviosa.

—Voy a tratar de conseguir un tra–

—No. —respondí de inmediato sin dejar de comer.

—¡Onii-chan! —se levantó de la mesa un poco alterada— Ya estoy más grande. Tienes que dejarme en trabajar para tener más dinero.

—Olvidalo, no quiero que vayas a un trabajo que podría ser peligroso y en dónde salgas lastimada o peor…

—Tu llegas tarde a la casa siempre y yo aquí tengo que estar esperando a que llegues. —confesó con unos ojos afilados y llenos de molestia— ¡Vamos! Tú no estás solo viviendo esta casa, también quiero hacer mi parte.

—Tu parte solo es vivir aquí tranquila y esperar a que regrese. No es seguro estar en la noche en estos días 'ttebasa.

Himawari parecía más molesta y solo recibía su mirada llena de rabia y decepción.

—¡¿Porqué tengo que seguir recibiendo este tipo de trato cuando tú estás fuera en el trabajo?!

—Solo adaptate a esto. —dije sin mirarle la cara— Te quedarás aquí y no saldrás en la tarde para estar en un trabajo. Yo soy el que va hacer todo eso.

—¡¿Porqué no puedo hacerlo yo también?! —ella reclamaba aún más enojada hacia mí— ¡No quiero seguir estando sola aquí!

—Suficiente. No quiero seguir en tener esta discusión. —dije con firmeza, pero ella no parecía en querer escucharme.

La miré está vez con una expresión seria y fulminante.

—¡Solo un trabajo y ya! —dijo.

—¡No¡ No lo vas a hacer. —le fui contradiciendo más fastidiado.

—¡¿Porqué no?! —Himawari había subido su tono y eso me desesperó por completo.

—¡Porque no quiero que te pase algo como a mamá!

—…

Todo el comedor quedó en un silencio pesado e incómodo. El lugsr se había puesto irrespirable para mí y pronto comprendí que dije de más. No tardó mucho la culpa en llegar a mi corazón y más viendo a Himawari con la cabeza hacia abajo que no mostraba su cara, solo veía hacia abajo.

Poco segundos después ella se había levantado de su asiento sin aún mirarme la cara, pero solo ví que dijo una cosa:

—Ya me iré a dormir. Buenas noches.

Al oírla decir eso dió media vuelta hasta irse por la puerta que conecta con el pasillo de la casa, y ahora solo quedé solo en la mesa y sin aun terminar mi cena, pero… ya no tenía hace hambre.

Proseguí a guardar todo lo que se había dejado en el refrigerador y de los platos los empecé a lavar, con suerte terminando ya me iré a dormir, pero… no sé si podré en conciliar el sueño, no después de haberle gritado eso a Himawari y que se haya ido sin más. Había dicho más de lo que yo debía de decir y eso me puso mucho peor de lo que estaba.

—Boruto…

Voltie a ver a mi madre flotando atrás mío y con una mirada un poco triste y a su vez algo de resentimiento cuando me veía a los ojos. Lo primero que le pregunté no era más que algo importante:

—¿Cómo está Himawari?

Ella bajo la cabeza sin dejar de estar flotando con su kimono blanco de fantasma.

—Fui a ver a su cuarto en cómo estaba y había estado llorando un poco, pero ya se calmó. —dijo— No tardó en dormirse ya.

—Ya veo… "Eso me pone peor de lo que estaba antes… gracias por eso." —eso último fue sarcasmo.

Proseguí con terminar de limpiar los platos, pero sin concentrarme aún más. Solo seguí con la culpa y luego el pensar en ella llorando me fue partiendo más mi pecho. No era mi intención herirla de esa forma, pero no tenía opción.

"Lo siento, Himawari… pero no puedo decirte mis razones. Yo no quiero que te involucres en esto. No quiero volver a perder a alguien de mi familia…"

Ella es todo lo que me queda.

—Quisiera poder ayudar… —oí a mi madre decir atrás mío, mientras se quedaba pensando muy preocupada.

Aún con la memoria mal y siendo un fantasma, seguía siendo la misma madre que yo conozco.

—Agradezco tu preocupación sobre nosotros, Hinata-san. —dije en una pequeña sonrisa— Pero… Eres un yokai en pena. No puedes hacer nada por nosotros…

La verdad es que no quiero que ella se involucre tampoco, ya que un yokai podría ir tras ella o algo mucho peor, así que mejor que esté alejada igual de mis asuntos. Hubo varios momentos en el que pensé en decirle a Himawari que veo a mi madre, pero ella no me creía y que me estoy burlando nada más, así que preferí tener mis labios sellados sobre este tema. Tal vez en un futuro pueda decirlo, pero por ahora no.

—Entiendo… Bueno, te dejaré solo para que vayas a dormir. —dijo ella con su dulce voz, mientras comenzó a desaparecer como un espejismo enfrente mío.

Okey, lo admito, eso último si es algo a veces escalofriante.

Bueno… supongo que el día ya irá a acabar ahora cuando me vaya a dormir. Solo sé que mi tiempo de sueño no lo disfrutaré jamás hasta conseguir acabar con el que mató s mi madre, sino no podré morir en paz o tan siquiera vivir. No hay de otra, esto es lo que yo mismo me decidí en mi vida; exterminando a cada yokai que va pasando por esta ciudad.

Esta es mi vida y mis problemas, los cuales seguiré afrontando en cada día. No tengo de otra.

.

.

.

Continuará…


NOTA: Bueno, este fue el primer capítulo de esta historia que apenas irá envolviéndose en lo que será en Boruto y este asunto de la venganza contra ese ser extraño. Obviamente hay cosas que no se han revelado, pero lo harán a su debido tiempo.

La vida de Boruto apenas va a dar comienzo a partir del siguiente capítulo. La verdad que me dió cierta dureza al corazón en escribir este capítulo ya que nuestro algo muy triste para nuestro protagonista, pero era necesario para mostrar su situación. Además, me fue algo muy nuevo en escribir una redacción que fue hecha por el personaje, una nueva experiencia de escribir, espero que haya sudo de su agrado hehe

En serio que tengo muchas buenas expectativas de que les gustará está historia, aún hay mucho por ver y espero que les encante. Me despido y nos vamos a ver en el siguiente capítulo.

Nos leemos hasta la próxima!

Sayo!