Episodio 2

Un nuevo compañero

Volteé a ver quién era y el mundo me cayó de nuevo encima.

¿Miri-chan?

La chica que hace poco me había rechazado estaba parada en frente mío, vestida con un traje negro pegado al cuerpo con varios porta armas de las cuales salían multitud de cañones de pistola y cuchillos. Al lado de ella, flotando había una pequeña personita vestida en el mismo traje negro, con una extraña colita de demonio que también estaba en el traje de la chica.

No te muevas- continuó ella, apuntándome con el arma.

En ese momento me di cuenta que la sombra del árbol bajo el cual Rin había caído y se encontraba inconsciente había dado sombra de tal manera que mi rostro no había sido reconocido, y mi expresión no había sido lo suficiente para que ella reconociera que se trataba de mi persona.

En ese momento, mi mente sólo pensó en huir. Bajé la espada, y al momento siguiente, aprovechando esa increíble agilidad que había ganado, salté hacia una rama del mismo árbol, oyendo los gritos y disparos de Miri.

Al momento siguiente note un escozor en el brazo derecho, por el cual una de las balas que ella había disparado había rozado. Sin darle importancia al dolor, empecé a avanzar a toda la velocidad que podía, esperando poder dejarla atrás.

En ese momento pude llegar a mi casa, a la cual llegué corriendo con la manga del uniforme enrojecida por la sangre.

¡Estoy en casa, mamá!- dije entrando y corriendo rápidamente hacia mi habitación.

Daisuke- dijo ella- Asegúrate de bajar pronto, la comida estará lista dentro de poco.

Lo haré, mamá.- le dije, entrando rápidamente al baño del segundo piso y, cortando un polo blanco, improvisé una venda para aquel rozón que me había dado en el brazo.

¿Pero en qué cosa más demente me había metido? El mismo día en que la chica de la cual estaba enamorado me había rechazado, un tipo de negro casi me había matado y lo peor, era que esta misma chica también me había disparado. ¿Es que acaso me había vuelto loco? Rápidamente desinfecté la herida y amarré lo más fuerte que pude la venda a mi antebrazo de tal manera que no se notara. Me puse un polo de mangas largas para poder bajar sin que mi madre advirtiera que yo estaba herido. Ante todo esto Apolo estaba sumamente callado, observando lo que yo hacía con premura y orden. En ese momento me dispuse a bajar y me percaté entonces de que Apolo me seguía a todas partes. Sin que se lo esperase lo cogí de inmediato y él protestó al verse atrapado.

¿Qué haces, Daisuke?- dijo tratando de soltarse de mi mano.

¡No pienso dejar que mi madre te vea, fácil y pensará que ha enloquecido!

¡No digas tonterías!- decía el.- Solo aquellas personas que poseen Charas como nosotros serían capaces de verme.

Yo ya no pensaba en nada en ese momento.

Pondremos a prueba eso en otro momento- le dije. Lo metí a mi cuarto y cerré la puerta, para evitar que él saliera.

Bajé rápidamente, donde mi madre y mi hermana me esperaban para almorzar. Mi hermana, Hinamori Risa, era la viva imagen de mi madre, con el pelo color rosa como de chicle, y los ojos ambarinos, mientras que yo había salido más a mi padre, con el pelo de color negro como el de mi abuela, pero con los ojos violetas de mi padre.

Llegaste muy apresurado hoy, Daisuke- me dijo mi madre.

Si, tuve un pequeño percance al salir del instituto- le dije, cogiendo un pan de la mesa.

Recuerda que ibas a acompañar a Risa a la biblioteca hoy- me dijo.

¡Lo había olvidado! Le había prometido a Risa llevarla al centro de la ciudad ese día, pero con todo lo que había pasado esperaba que fuese comprensible mi olvido. Risa estaba ya en tercero de primaria.

Te dije que no era necesario, mamá- le decía ella, que estaba ya cambiada de su uniforme.

Pero aún así, sabes que tu padre es especialmente protector contigo. Así que me dijo que tu hermano podía acompañarte.

Papá siempre dispone de mí como se le da la gana- decía yo en mi mente.

Pero iba ir con Myo y Luna- dijo Risa.

Creo que ya deberías dejarla ir sola, mamá- le dije mientras mordisqueaba mi pan.

No seas perezoso, Daisuke.

Está bien.

En ese momento el teléfono sonó, y como si hubiese sido un llamado, Risa salió rápidamente de la mesa y levantó el auricular mientras mi madre y yo nos quedábamos en la mesa observando como ella contestaba el teléfono.

¡Papá!- dijo ella con el rostro iluminado. Mamá sonrió cuando la escuchó.- ¿Eh, mi hermano?

Yo voltee en ese momento.

Daisuke- dijo señalándome con el auricular- Papá quiere hablar contigo.- Me levanté en ese momento, mientras Risa aprovechaba para despedirse de papá.

Aló- dije, esperando a que me respondiera.

Daisuke- escuché.

Dime papá.

Quiero saber si te ha pasado algo extraño hoy.- Algo dentro de mí reaccionó.

¿A qué te refieres?

¿No has sido atacado? ¿O tienes algo que no tenías antes?

¿Cómo sabes eso?

Diablos- escuché decirle- Es más pronto de lo que pensé.

¿Qué pasa, papá?

Daisuke, ahora tienes la Dumpty Key, ¿verdad?

Sí- respondí. Así la había llamado ese tal chico Ryu.

Escúchame bien, Daisuke- dijo al teléfono- Sé que no puedo estar con ustedes en este momento, porque lo que sucede aquí es muy grave, sólo quiero que le muestres a tu madre esa llave, ella te dirá que hacer. Yo trataré de reunirme con ustedes lo antes posible.

¿Por qué papá, qué pasa?

Daisuke, si te atacan debes pelear, no te olvides de eso. Ahora debo irme. Pásame con tu madre.

Está bien. Mamá – dije, y ella vino, y tomó el teléfono. Observé su rostro como cambiaba hacia un rostro preocupado.

Aproveché ese momento para ir en busca de la llave y pude ver a Risa en ese momento, sorprendiéndome de que hubiese una pequeña figura alada detrás de ella, con el mismo color de cabello, mientras que una segunda estaba delante, vestida de un bonito vestido blanco…. Un momento… ¡Risa también tenía Guardianes Chara! Después me preguntaría bien por eso. En ese momento, entré a mi habitación, tome la llave y ahora no me importo que Apolo me siguiera, finalmente sé que él tenía que ver algo con todo eso.

Mamá esperaba en el recibidor. Y yo le mostré la Dumpty Key.

Sabía que sólo era cuestión de tiempo- dijo ella, abrazándome- Eres igual que tu padre.

Mamá, ¿Cómo es que tú y papá?

Daisuke- dijo ella- ¿Recuerdas la historia de los huevos del corazón?

¿Qué?- le dije sorprendido- Eso era un cuento para niños.

No lo era- dijo ella viéndome- Es real. Tu padre y yo nos conocimos gracias a nuestros guardianes Chara.

¡Cómo sabes lo de los Charas!- le dije más sorprendido aún.

Porque yo también los tuve, y creo que ya has visto a los de tu hermana.

Sí, vi que Risa tiene dos.

Yo llegué a tener cuatro- dijo ella sonriéndome.

¿Cuatro?

Así es. Pero no debes preocuparte en eso. Tu padre sólo tenía uno y era muy fuerte.

¿Por qué necesito ser fuerte? ¡Yo no he hecho nada!

Pero tienes la Dumpty Key- me dijo.- Igual que tu abuelo se la dio a tu padre y ahora la tienes tú.

¡Pero no puedo dejársela a otra persona?

No- me dijo- Porque ella te ha escogido a ti. Debes buscar ahora a aquella persona que tenga el candado que tu llave abre.

¡Cómo!- le dije- Mamá esto es demasiado. No puedo aceptar esta responsabilidad.

Daisuke- dijo e hizo más fuerte el abrazo- ya no puedes hacer nada porque es tu destino. Debes luchar contra todo aquel que quiera hacerte daño, y la Dumpty Key te ayudará a hacerlo. Tu padre y yo siempre vamos a apoyarte. Así como el pequeño que está detrás de ti, verdad, ¿Apolo-san?

Apolo, que estaba detrás de mí, dio un respingo al verse descubierto, pero al instante empezó a afirmar con la cabeza.

¡Sí, claro!- dijo, levantando la mano como si fuese hacia un general o militar.

Arigato- dijo mi madre sonriendo.

El resto del día, mi madre me contó todo lo que ella sabía acerca de los huevos del corazón, acerca de los cambios de personalidad y las transformaciones que había visto durante mi experiencia en el instituto. Se sorprendió cuando le conté la forma que había tomado la Dumpty Key cuando entré en batalla, y yo también quedé sorprendido cuando me enteré de que la Dumpty Key tenía una pareja, el Humpty Lock, que era el candado que liberaría el máximo poder que ambos poseíamos. Me contó acerca de algunos huevos llamados huevos X, que se generaban de las personas cuyo estado emocional era negativo y que podían volverse una poderosa energía destructiva si es que no se les controlaba.

Así llegó el día siguiente.

Cuando desperté, pensé al principio que todo fue un sueño, pero al ver a Apolo sobre mi cabeza flotando, me di cuenta de que no lo había sido. Sin embargo, no me sentía desprotegido, aunque si algo asustado puesto que volvería a ver a Miri ese día. Sin embargo, algo dentro de mí me decía que aquello ya no tenía importancia.

Me cambie rápido para dirigirme a la escuela, no sin antes despedirme de mi madre y de mi hermana, la cual se separó de mí al llegar al cruce de la calle en donde vivíamos al encontrarse con sus amigas. No sentía en realidad ninguna gana de llegar a la escuela, y me dirigí a paso lento llevando mi mochila a la espalda sujetada por una mano.

Cuando llegué al segundo cruce apareció, Nikaidou Kai, mi mejor amigo, seguido de otra criatura pequeñita, muy parecida a él, pero con una bata de laboratorio. Era un fanático de la robótica, de pelo de color marrón muy claro, y con los ojos verdes, los cuales ocultaba detrás de unos lentes cuadrados por la pésima vista que poseía al estar desde pequeño con su padre en su taller ensamblando circuitos.

¡Yo, Daisuke!

Hola, Kai- le dije, golpeando la palma de su mano.- ¿Y?

¿Qué?- dijo sorprendido- ¿Puedes ver a Jules?

Poniendo una cara de vergüenza, detrás de mí salió Apolo, con las manos al pecho y entrelazadas.

¡Wow!- dijo- No creí que pudieses invocar a tu Guardián Chara a esta edad, pensé que no lo tendrías.

Imaginate lo genial que hubiese sido.

¿En serio?

Te lo contaré luego- le dije- Vamos rápido, el profesor es bastante estricto.

Tienes razón- me dijo, y entonces miró hacia su reloj, el cual marcaba las 7:58- Pero creo que de todas maneras llegaremos tarde.

Yo lo miré con los ojos como platos, y entonces ambos salimos corriendo como almas que lleva el diablo hacia el colegio. Logramos entrar antes de que la puerta principal se cerrara, y llegamos corriendo al aula. Abrí la puerta de un solo movimiento de la mano, mientras ambos bajábamos la mirada y decíamos.

¡Perdón por la tardanza!

Cuando la levantamos, pude ver a una chica parada cerca del pizarrón, mientras el profesor y ella nos veían y los demás empezaron a reír. Observé a la chica en ese momento, y el corazón se me comprimió, era Rin, la chica que había peleado con Ryu el día anterior, vendado de su brazo.

Entonces, la señorita Koyuki Rin será vuestra compañera desde el día de hoy.

Oh, por Dios. Ahora sí que estaba en problemas…