Closer

Cólera

─¿Qué tanto miras? ─cuestionó a la defensiva, estirando al máximo la tela de la franela que amenazaba con dejarle en la calle.

Él ladeo la cara, observándola con atención.

─Tsk, el teatro es innecesario ─aseguró, sacando de su bolsillo el monedero─. Toma, no tengo ganas de nada. De todas formas, gracias por presentarte.

Ella abrió sus ojos desmesuradamente al ver cómo Shikamaru le abría los puños para depositar varios billetes. No sabía bien por qué, pero sentía que era parte de una obra de caridad.

─¿Perdón? No lo necesito ─cruzó sus brazos sobre el pecho, desafiándolo con la mirada ─. Me queda claro que perdí mi tiempo con un imbécil, pero al menos, tengo suficiente para pagar un taxi.

Tiró el fajo despectivamente sobre la mesa.

─Mendokusai ─se mordió el labio inferior─, no puedo pagarte más.

─Creo que hay problemas de comunicación entre nosotros ─enarcó una ceja, irónicamente─. Habla en castellano.

─Temari, si es que ése es tu nombre real, no hay nada sobre qué avergonzarse. Digo ─hizo una pausa, buscando las palabras exactas─. Hay hombres que disfrutarán de tu oficio mejor que yo.

─Un momento, ¿estás diciendo que soy una puta? ─espetó, tomando el vaso con agua entre sus manos.

─Prostituta ─corrigió el Nara─, suena menos vulgar.