Empezamos con el primer capítulo. Siento mucho todo el asunto sobre el condón pero era su primera vez y debía aprender. Reseñas (Reviews) me ponen caliente, lo que significa que escribo más rápido.


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Bacanal Incestuoso

Por M. Vuckets (Allegra.Jane.Alec)

Capítulo 1 Iniciación

Odiaba mudarme. Lo odié cuando Esme y Carlisle se casaron y lo odio ahora. No importaba qué tan grande prometiera Esme que sería mi habitación o cuán hermosa sería nuestra casa, simplemente lo detestaba.

Recuerdo la última vez que tuve que mudarme. Carlisle, mi papá, y Esme acababan de casarse. Todos teníamos que mudarnos a la casa de tres pisos que mi padre había comprado: Mi padre y mi hermano mellizo Jasper, junto con nuestra nueva madrastra Esme, sus tres hijos Emmett, Edward, Alice y yo.

Mi madre había muerto cuando yo tenía diez años y desde entonces mi padre no había salido realmente con nadie hasta que conoció a Esme. Ella se había divorciado de su esposo sólo unos pocos años antes y tenía la patria potestad de sus tres hijos que, convenientemente, eran contemporáneos con Jasper y conmigo. Emmett era sólo un año mayor que nosotros (Esme había dado a luz cuando apenas tenía dieciséis años), Edward era de la misma edad que Jasper y yo y la pequeña Alice era un año menor.

En esa época ella era tan inocente, sólo con catorce años. Se unió formalmente a la familia casi un año después de la boda, cuando tenía quince y Esme aprobó su participación en las prácticas más placenteras de la familia. Sonreí al recordar cómo la pequeña e inocente Alice se convirtió en la mujer que es hoy. Todo había empezado con una conversación que habíamos tenido en ese entonces, cuando no éramos tan cercanas como ahora, aunque bien es cierto que hay un inexplicable lazo que se forma después de compartir cierta intimidad femenina. No teníamos eso en esa época.

-Eh, ¿Rose? –Alice dijo tímidamente, asomando la parte superior de su cabeza por la puerta de mi habitación.

-¿Si? –contesté sin molestarme en alzar mi mirada de la revista que estaba leyendo.

-¿Has visto a mi mamá? –preguntó vacilante otra vez.

-Creo que fue a comprar comestibles… –respondí distraídamente. Seguro, si por 'comestibles' uno entiende lencería sensual para el placer de mi padre.

-Oh, está bien… –ella dijo resignada. Su tono me hizo despegar mis ojos de la revista y mirarla a ella. Alice estaba siempre feliz, claramente algo no estaba bien.

-¿Necesitabas algo? –pregunté curiosa.

-Eh, no. Sólo quería hablar con ella… –se volteó para irse antes de que yo tomara su muñeca y la halara hacia el interior de mi habitación, cerrando la puerta.

-Vamos, Alice. Cuando Esme no está en casa yo soy la siguiente autoridad femenina y me encantaría ayudarte – sonreí tratando de ser persuasiva ya que la actitud de Alice era muy intrigante. Ella había estado muy feliz cuando habíamos llegado de la escuela y como las dos éramos las únicas en casa a excepción de mi padre, sabía que si algo había pasado estaba relacionado con él.

-Bueno… –dijo sentándose en mi cama junto a mí, mirando hacia mi tendido blanco todo el tiempo mientras hablaba. –Estaba abajo viendo televisión y Carlisle vino a sentarse junto a mí. Todo estaba bien hasta que empezó a decirme cómo le encantaban mis piernas y comenzó a acariciar mis muslos… –susurró, la última parte casi inaudible.

-Oh, no te preocupes –dije calmadamente. –Eso es lo que él hace cuando quiere acostarse con una mujer. Aún recuerdo la primera vez que me lo hizo a mí –sonreí al recordarlo.

-Él… Tú… ¿Qué? –dijo meneando su cabeza y luciendo perpleja.

Me reí entre dientes ante su reacción. –La primera vez que tuve relaciones con mi padre yo tenía catorce años. Acababa de terminar con mi primer novio y como él sabía que ya yo no era virgen, finalmente decidió hacerme saber que me deseaba.

Parecía que Alice fuera a desmayarse. – ¿Tú tuviste relaciones sexuales con Carlisle?

-Sí ­–respondí calmada.

Ella me miraba a los ojos tratando de descifrar alguna señal de humor en ellos, intentando descubrir una broma inexistente. Después de una pausa, tragó saliva.

-¿Mi madre sabe sobre esto?

-Sí –contesté sonriendo. –De hecho, nos ha visto haciéndolo –dije recordando la cara de Esme la noche que la conocí, la noche en la que mi padre la llevó a conocer a Jasper y a mí. –Pasó un rato muy placentero… -reí disfrutando del sonido musical que salía de mi boca.

Ella estaba sin palabras. Yo por mi parte estaba aliviada ya que por fin podíamos decirle todo a Alice. Esme había sido muy específica en no querer a Alice involucrada en nuestros pequeños juegos antes de cumplir los quince años y que ella pudiera comprender en qué se estaba metiendo. El decimoquinto cumpleaños de Alice había sido el evento más esperado después de la boda y por fin había sucedido dos semanas antes de nuestra pequeña charla. Sólo la noche anterior habíamos decidido contarle todo a Alice y eso tendría que ser pronto. Yo estaba dichosa de ser la persona en decirle, el rostro de mi hermana menor era absolutamente invaluable.

-Sabes, Alice… –dije mientras acariciaba su mejilla con la parte de atrás de mi mano, feliz por la idea que acababa de cruzar mi mente. –Si perdieras la virginidad con mi padre tal vez Jasper finalmente te prestaría atención.

-¿Qué? –dijo ella, saliendo de su ensimismamiento.

-Jasper tiene esta regla acerca de no acostarse con vírgenes. Si tú ya no fueras una virgen él probablemente se interesaría en ti.

Mi hermano realmente odiaba a las vírgenes y nunca se había cogido una en su vida, yo sinceramente no sabía por qué. Pensé que esta era una motivación apropiada para Alice ya que estaba completamente loca por mi hermano desde el momento en que lo conoció, aunque las intenciones de él obviamente no eran tan decentes como las de ella.

-Si bien eso fuera cierto, aún estaría mal. Nuestros padres nunca lo aprobarían –dijo más para sí misma que para mí.

-Oh, Alice –dije dramáticamente. –Seguramente habrás notado lo que tenemos Emmett y yo.

-Por supuesto que lo he notado… –respondió distraídamente.

-Bueno, nuestros padres también –dije mirando mis uñas recién pintadas, luciendo aburrida.

-¿De verdad? ¿Qué dijeron? –preguntó más interesada en el chisme.

-No les importó en lo más mínimo. Hay mucho que necesitas saber pero preferiría que nuestros padres te explicaran el resto… –dije poniendo la revista en mi regazo mientras escuchaba el carro que se parqueaba afuera. –Creo que tu madre acaba de llegar –sonreí devolviendo mi atención al artículo que estaba leyendo antes de la interrupción de Alice. Luego ella se paró de la cama y dejó la habitación.

El siguiente fin de semana fue la iniciación de Alice. Fui a la sala de estar para ver el espectáculo y encontré que Jasper, Edward, Emmett y Esme ya estaban allí. Mi hermano y Emmett estaban cada uno sentado en lados opuestos del sillón dejando el centro para mí. Edward estaba cómodamente posicionado en una silla al lado del sillón y Esme parada justo detrás de él, sus manos en los hombros de su hijo.

El gran televisor estaba listo y yo podía ver en la pantalla la habitación de nuestros padres en las cuatro secciones rectangulares que mostraban los ángulos desde cuatro cámaras diferentes. La primera estaba exactamente en el techo sobre la gran cama doble, ni una sola arruga sobre las límpidas sábanas blancas. Las otras tres cámaras también estaban puestas en el techo en tres esquinas diferentes, una dirigida hacia la puerta y las demás hacia a cama.

Me senté entre Jasper y Emmett y crucé mis piernas esperando a que algo pasara. Después de algunos minutos, la puerta de la habitación de mi padre y Esme se abrió. Un Carlisle muy entusiasmado entró con pequeña Alice pegada a sus labios. Se estaban besando apasionadamente, sus lenguas moviéndose con tal ferocidad de una boca a otra que eran visibles a nosotros. A mi lado, Jasper se movió incómodo. Miré hacia él y no pude evitar notar el prominente bulto entre sus piernas.

En la pantalla, las manos de mi padre subían y bajaban por la espalda de Alice mientras sus brazos colgaban de su cuello. Él la empujó hacia la cama y aterrizó encima de ella, nunca dejando de besarse. Tan rápido que fue borroso, Alice terminó usando nada más que un sostén blanco y calzones con corazoncitos rosados. Cuán apropiado pensé sarcásticamente. Su cabello largo y liso colgaba sobre sus hombros y sobre la parte superior de sus recién expuestos y suaves senos. Tenía que admitir que ella tenía un cuerpo muy bonito.

Junto a mí Jasper había empezado a frotar su entrepierna sobre sus pantalones. Ese chico no iba a durar mucho pues había querido estar con Alice desde la primera vez en que la vio en un vestido de baño de dos piezas. Giré mi cabeza hacia el televisor y vi a mi padre encima del pequeño cuerpo de Alice, las manos de ella unidas alrededor de su cuello, sus labios fusionados dulcemente.

Él luego se sentó al lado de Alice y desabotonó su camisa, deslizándola lentamente por su pecho y brazos. Con un rápido movimiento la lanzó sobre su hombro, la tela aterrizando mudamente sobre el piso. Sus manos continuaron hacia su correa y luego a la cremallera de su pantalón. Alice es lenta pensé al notar que ella no había intentado ayudarlo a desvestirse, sólo se quedó allí, sus ojos sin separarse un instante de las manos activas de mi padre. Él se paró y dejó que sus pantalones se deslizaran hacia el suelo y luego los pateó hacia un lado con un veloz movimiento. Se quitó sus zapatos y medias apresuradamente y se sentó en la cama junto a Alice usando sólo unos apretados interiores blancos.

Mi padre empezó a acariciar los muslos de Alice moviéndose lentamente hacia sus calzones. Se inclinó sobre ella y comenzó a besarla de nuevo, sus manos arrastrándose hacia abajo por sus hombros y su espalda hasta que su sostén estuvo suelto. Deslizo los tirantes por sus brazos y lanzó la prenda a un lado dejando los senos de mi hermanita a la vista de todos nosotros.

A mi lado, los movimientos manuales de Jasper se tornaron más rápidos. Alice tenía senos redondeos y medianos coronados por pezones erectos y rosados. Mi padre, sin dejar de besarla, palpó sus senos y pellizco suavemente su pezón izquierdo, el pecho de ella moviéndose de arriba abajo por su respiración agitada. Las manos de mi padre se movieron hacia su abdomen y se detuvieron allí un momento haciendo calmantes movimientos circulares y jugando distraídamente con su ombligo. Alcanzando su abdomen inferior, deslizó dos dedos debajo de sus calzones a cada lado de su cadera y empezó a halarlos hacia abajo lentamente. Cuando llegó a sus rodillas, él rompió su beso y continuó quitándole los calzones a Alice poniéndolos a un lado.

Jasper gruñó y yo me concentré en el rectángulo que mostraba la cámara encima de la cama y vi el por qué de su respuesta. El coño de Alice estaba completamente liso, ni un solo vello presente. ¿Desde cuándo Alice se depilaba? Afortunadamente no tuve que preguntar porque mi hermano mellizo expresó mi inquietud.

-Esme ¿Le dijiste a Alice que se afeitara? –preguntó tratando de sonar desinteresado y fallando completamente.

-No –ella respondió riéndose ligeramente. –Ella misma dijo que quería… Aunque creo que decidió depilarse con cera…

Jasper gruñó de nuevo. En la pantalla podía ver a mi padre rozar gentilmente la concha de mi hermanita y ella se estremeció. Al parecer esto fue demasiado para mi hermano porque apresuradamente desabrochó su cinturón, bajó su cremallera y tomó su completamente erecta polla en su mano acariciándola firmemente. Su pene era muy similar al de mi padre, sólo un poco más corto. Era largo y delgado con una cabeza protuberante. La de Edward era un poco más grande que la de Jasper pero en general muy similar. La verga de Emmett, era por supuesto, mi favorita y diferente de las demás. No era tan larga pero mucho más gruesa y con muchas venas abultadas que añadían una sensación extra cada vez que la tenía dentro de mí.

Todo esto me recordó acerca de mis otros compañeros y miré a mi izquierda para encontrar a Emmett y Edward frotando sus entrepiernas sobre sus pantalones y a Esme deslizando sus manos en el pecho de Edward, sus labios junto a la oreja de su hijo.

Mi padre se quitó sus interiores para revelar una polla notablemente dura de la que Alice no podía despegar sus ojos. Él estiró su mano para abrir el cajón de su mesa de noche y sacó un condón de su interior, luego se lo pasó a mi hermanita.

-Regla número uno: Siempre usa protección –le sonrió y con una mano la animó a abrir el brillante paquete.

Ella dejó de mirar el pene de mi padre y lo miró a él directamente a los ojos antes de hablar.

-Eh… Nunca he usado uno de estos antes… No sé cómo… –se sonrojó.

-Oh, no te preocupes. Yo te enseño –le dijo mientras acariciaba su mejilla con la parte trasera de su mano derecha y tocaba su miembro con la otra.

-Después de revisar la fecha de vencimiento y de estar seguros que el paquete no está dañado, lo abrimos cuidadosamente –dijo mi padre, ayudando a Alice a sentarse y alentándola a abrir la envoltura.

Ella hizo como él le dijo y luego sostuvo el pequeño preservativo circular en su mano. Junto a mi, Jasper estaba tocándose más fuertemente y entonces decidí que mi hermano necesitaba un poco de ayuda. Gentil y lentamente puse mi mano derecha sobre su muslo y la deslicé hasta que alcancé su polla. Él automáticamente la soltó dándome completo acceso a su verga mientras recostaba su cabeza en el espaldar del sillón.

Moví mi mano confiada desde la base hasta la punta y sentí que estaba bastante seca, así que lamí la palma de mi mano izquierda y la puse sobre su miembro, frotándolo lentamente. Lamí mi otra mano e hice lo mismo mientras incrementaba la velocidad hasta encontrar un ritmo cómodo. La polla de mi hermana era suave y rígida bajo mis cuidados. La voz de mi padre llamó mi atención de nuevo hacia la pantalla aunque nunca dejé de tocar a mi hermano.

-Ahora mueve un poco el borde entre tus dedos para ver cuál es el interior –le dijo a Alice mientras seguía frotando su pene con su mano izquierda y acariciaba el muslo de mi hermanita con la otra. Ella desenrolló el borde entre sus pulgares y dedos índices hasta que la puntita del condón se hizo visible.

-Bien –le sonrió. –Ahora sostén la punta firmemente y ponla sobre la cabeza.

Las mejillas de Alice so tornaron de un intenso color carmesí al estirar su mano y tomar la verga de mi padre entre sus tímidas manos. Vacilante, situó el condón sobre la punta y lo haló hacia abajo hasta que llegó a la base.

Él le sonrió traviesamente y se inclinó para besarla de nuevo, empujándola lentamente sobre la cama otra vez. Gentilmente separó las piernas de Alice y se situó a sí mismo en medio. En ese momento podía sentir en mi mano los jugos pre-seminales de Jasper y eso me hizo darme cuenta de lo húmeda que estaba yo, mis calzones rojos empapados con mis propios jugos. Estaba gratamente sorprendida con mi excitación debido a los juegos previos de mi papá y mi hermanastra.

Mi padre dejó de besar a Alice y puso su verga en la entrada de mi hermanita. Sus pechos se movían de arriba hacia abajo agitadamente, todo su cuerpo tensionado con anticipación.

-¿Estás nerviosa, chiquita? –le susurró en su voz más paternal. Ella sólo asintió con la cabeza sin dejar de mirarlo a los ojos un instante.

De repente sentí las manos de mi hermano sobre las mías, insistiéndome que las moviera más rápido y lo masturbara más duro. Deslicé una mano hacia abajo y empecé a acariciarle sus testículos también. Él gimió silenciosamente y centró su atención de nuevo en la pantalla.

-¿Quisieras que tu madre estuviera aquí contigo? –preguntó mi padre. Yo miré hacia donde estaba sentado Edward con su polla en sus manos y noté que Esme ya no estaba en la habitación con nosotros. Seguramente ella y Carlisle habían arreglado esto previamente. Alice asintió nuevamente y luego ambos voltearon hacia la puerta cuando escucharon un golpe.

-¿Quién es? –preguntó él suavemente.

-Cariño, soy yo –entusiasmo filtrándose en la voz de Esme.

Mi padre miró a Alice y tras ver su sonrisa tranquilizadora dijo –Entra –y giró aún más su cabeza para ver a su esposa.

Esme entró en la habitación y cerró la puerta detrás de ella. Sonrió al ver a su esposo a punto de penetrar el virginal coño de su hija y se apresuró a sentarse junto a Alice antes de presionar sus labios contra los de mi hermanita en un beso muy ardiente. Luego deslizó su mano hacia abajo, sobre el abdomen de Alice, y empezó a frotar sus hinchados labios vaginales mientras proporcionaba breves besos a los duros pezones de mi hermanastra.

Mi padre tomó los suaves gemidos de Alice como una señal y se posicionó en su entrada, empujando delicadamente la punta de su muy rígida verga hacia adentro. Debajo de su madre, Alice se movía incómodamente y trataba de alejarse del miembro de mi padre. Esme puso más peso sobre su hija mientras Carlisle empujaba aún más.

-Mmm… ¡Me duele! –se quejó Alice tratando de zafarse de los brazos de su madre. – ¡Sácala!

Mi padre miró a Esme y ella le indicó que continuara. En la porción de la pantalla que pertenecía a la cámara que estaba directamente encima de la cama podíamos ver los labios vaginales de Alice separándose al contacto con la polla de mi padre que entraba aún más y los dedos de Esme que jugueteaban con el clítoris de mi hermanita.

-¡Oh, Joder! –gimió Jasper a mi lado, su pre-semen saliendo más fuertemente ahora. Como estaba arrodillada en el sillón casi encima de mi hermano, hacía tiempo que no veía lo que Emmett estaba haciendo a mi otro lado hasta que sentí un par de grandes manos tomándome de la cintura debajo de mi falda y deslizando los mojados calzones rojos por mis piernas hacia abajo. Abandoné la tarea que estaba realizando actualmente, la cual Jasper retomó inmediatamente, y giré para encontrar a Emmett sonriéndome con su mano izquierda sobre su pene y su mano derecha sosteniendo los recién adquiridos calzoncitos.

Rodeé su grueso miembro con los dedos de mi mano derecha, sintiendo la textura de las venas que tanto me gustan, y me incliné sobre él para besarlo en la boca, su caliente aliento y lengua adentrándose dentro de mis labios.

-Lamento haberte descuidado, bebé –susurré contra sus labios.

-No te preocupes –dijo sonriendo. –Creo que Jasper lo necesita más que yo ahora –yo le devolví la sonrisa. –Pero… Prométeme que me vas a compensar después de esto –continuó diciendo mientras agarraba mi trasero fuertemente. Yo lo besé una vez más y volteé para asistir a mi hermano.

Continué con la masturbación asistida y para el momento en que presté atención a la pantalla nuevamente vi a mi padre cogiéndose a Alice vigorosamente, sus senos rebotando con cada embestida y dulces gemiditos escapando de su boca.

Después de unos cuantos minutos de dedicados roces al sensitivo glande de mi hermano, sus gruñidos se unieron a los de Alice, excitándome aún más. Ahora que no tenía ropa interior podía sentir mis propios fluidos que tibios se resbalan por mis piernas y mi culo.

-¡Oh, sí! ¡Oh, joder! –gimió Jasper, sus ojos completamente concentrados en la pantalla.

-Mmmm… ¡Oh Dios! Sí… Aaah… –los gritos de Alice se hacían más intensos cada segundo.

Pronto, mi hermano no podía contenerse más y con un final – ¡Sí… Joder! –se corrió en mis manos, su leche caliente empapando mis dedos, sus pantalones y el sillón. Saqué mi lengua y lamí mis dedos, devorando los jugos salados de mi hermanito. También limpié su polla con un par de lengüetazos mientras apreciaba los inconfundibles signos de Alice llegando al primer orgasmo de su vida, su espalda arqueándose hacia adelante y sus estridentes gemidos lo demostraban. Esme continuó estimulando a su hija con los dedos mientras besaba a mi padre ávidamente. Después de una pausa, él se retiró del interior de Alice y Esme quitó el condón rápidamente para revelar una verga aún tiesa. Detrás de mi podía escuchar los gruñidos de Edward y Emmett.

Cuando mi hermanito hubo recuperado su aliento nuevamente, se sentó y observó a su madre y mi padre besándose, sus lenguas moviéndose ferozmente de una boca a otra. Cuando notaron el movimiento de Alice, los dos dejaron de besarse y le sonrieron.

-¿Querida, te gustaría chuparle el pene a Carlisle? –le preguntó ella a Alice al notar que su hija no podía despegar sus ojos de la aún tiesa verga de mi padre.

En mi mano podía sentir que Jasper se estaba poniendo duro otra vez, seguramente ante el prospecto de Alice chupando alguna polla. En la pantalla, mi hermana asintió tímidamente con la cabeza y se acercó a mi padre, arrodillándose levemente. Sacó su lengua y le dio un rápido lamido a su abultada cabeza. Yo le hice lo mismo a la puntita de mi hermano y él gimió ruidosamente. Después de algunos lengüetazos se metió toda la cabeza a la boca y mi padre gritó suavemente.

-Cuidado con los dientes, mi amor –Esme le dijo dulcemente a su hija.

Alice asintió y empezó a bombear el miembro de mi padre dentro de su boca y yo imitaba cada movimiento tratando de hacer creer a Jasper que era ella quien se la estaba chupando. Podía sentir la polla de mi hermano llenando mi boca y parte de mi garganta, mi lengua arremolinándose a su alrededor para incrementar su placer. Mi hermanita sólo pudo tomar la mitad de largo del pene de mi padre en su pequeña boquita pero yo, que sabía mejor lo que hacía, relajé mi garganta permitiendo que el pene de mi hermano entrara completamente hasta que mis labios rozaron su pelvis depilada y sus testículos.

-Joder… ¡Que rico! –Jadeó Jasper y yo sonreí internamente. Me encanta cuando alguien disfruta tanto placer por algo que yo hago.

Sabía que mi padre estaba disfrutando de la cara sonrojada de Alice con su polla adentro tanto como Jasper y pronto empezó a gemir y embestir más fuertemente.

-Mmmm… Alice ¡me voy a correr en tu boca! ¡Argghhh! – mi padre gritó y después de unos minutos retiró su verga de la boca de mi hermanita, su pegajosa leche derramándose sobre sus labios, sus rosadas mejillas y sus firmes pechos.

Pasó su lengua sobre su labio inferior y tragó un poco de la leche de mi padre. Esa escena puso a mi hermano al límite y yo podía probar su salado semen en mi lengua. Tragué toda su semilla mientras Esme lamía el resto de la leche de su esposo de las mejillas y pechos de Alice.

-Chiquita ¿Te gustó? –mi padre le preguntó a Alice mientras le acariciaba una mejilla amorosamente.

Ella asintió vigorosamente mientras lanzaba sus brazos alrededor del cuello de Carlisle y se inclinaba para besarlo. Terminaron el beso al escuchar a Esme hablar.

-Cariño ¿No te gustaría cogerla por atrás también? –dijo provocativamente mientras ponía una mano en uno de los muslos de Alice y de Carlisle.

Mi hermanita pestañeó varias veces, el color drenándose de su rostro. Mi padre se rió al ver su reacción. A mi lado pude sentir que a Jasper se le tensaron los músculos. Claro pensé. Jasper odiaba las vírgenes pero no podía resistir un culo virgen y yo estaba completamente convencida que mi padre ya le había prometido que iba a dejar el culito de Alice sin tocar sólo para él.

-Creo que nuestra pequeña Alice ha tenido suficiente por hoy, ¿No es cierto? – le preguntó dulcemente a mi hermanita. Ella respondió con un tímido –Sí – y Jasper se relajó a mi lado.

Para ese entonces yo había terminado de succionarlo así que él puso su flácida polla dentro de sus interiores y subió la cremallera de su pantalón. Limpio unas cuantas gotas de su leche que yo no había alcanzado en la esquina de mi boca con su pulgar y se inclinó para darme un sencillo y dulce beso en los labios.

-Gracias, hermanita –me dijo sonriendo y luego se levantó y dejó la habitación.

Antes de que pudiera recuperar mi aliento de nuevo sentí que estaba acostada sobre mi espalda en el sillón, Emmett encima mío, besándome fuertemente. Sus tibios brazos acariciaron toscamente mis piernas y el interior de mis muslos, frotando mi muy húmedo y palpitante coño. Separó sus labios de los míos y sonrió picaronamente.

-Ahora es mi turno –susurró en mi oído izquierdo y me levantó en estilo nupcial.

En la pantalla pude ver a Alice moviéndose a la silla al lado de la cama, sus piernas raramente separadas ya que no podía cerrarlas. Esme estaba quitándose la ropa mientras le decía a su hija –Ahora mira y aprende, mi amor – y mi padre tomaba otro condón del cajón. La última cosa que vi fue a Edward sentado en la mitad del sillón, su pantalón e interiores tirados en el suelo.

Habían pasado dos años desde entonces. Emmett tenía diecinueve y acababa de graduarse de la secundaria. Había sido aceptado en Darmouth pero como íbamos a mudarnos a Forks, Washington, había decidido ir a Seattle que quedaba sólo a dos horas en auto. Emmett era una persona muy familiar. Edward, Jasper y yo estábamos en último año y Alice un año más atrás.

Obviamente no me quería mudar en nuestro último año, no por los cientos de amigos que no teníamos sino porque de alguna manera nos habíamos asentado aquí y mis profesores realmente se veían dispuestos a ayudarme a pasar sin mucho esfuerzo de mi parte. Seguramente iba a ser extraño en una nueva escuela, todo el mundo chismoseando sobre los misteriosos chicos Cullen. Este iba a ser un pésimo año.