Hola! Aquí Shiro :D
Pensamientos
"Diálogos"
Naruto es de Masahi, la historia es mia.
Advertencia!
Posible OoC, pero es necesario, cambie el capitulo anterior, es totalmente diferente. El cambio de personalidades es necesarios, espero no se enojen, pero es mi historia y así quiero a los personajes :)
A leer!
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" Vivir sin esperanzas es tan solo una manera de morir"
Eran pasadas las seis de la mañana y el sol apenas y se dejaba ver en el horizonte. Era lunes y como día de semana, los trabajadores se aprontaban para emprender marcha hacía sus respectivos trabajos. Algunos estudiantes comenzaban a despertarse y otros podían dormir aunque sea un poco más.
Nuestra joven Hinata -estudiante de primero de bachiller- se encontraba sumida en un casi placentero sueño, hasta que el molesto sonido del despertador la arranco bruscamente de los brazos de Morfeo.
Por una abertura de la ventana se colaba un rayo de luz que terminaba sobre la cama. En esta se podía apreciar un extraño bulto formado por mantas y cobijas, de este salió una mano nivea la cual al tanteo logró apagar ese molesto sonido.
Luego de mutis total, la joven se destapó la cabeza, dejando ver su enmarañada cabellera y sus ojos aún cerrados. Suspiró y empezó a frotarse un ojo, para luego abrir el otro y recorrer con su miada el techo de a habitación.
"Otro día más", se dijo para si misma, suspiro, ya estaba cansada de despertar seguir la rutina de cada día, en resumen ya estaba cansada de vivir.
Luego de mirar a la nada, se levantó y se metió al baño. Allí dentro se quitó su pijama el cual consistía de un conjunto de camisa y pantalón de algodón de color lila con rayas azules. Abrió la ducha y se metió dentro de esta, a pesar de que su baño poseía una bañera, ella prefería usar la ducha puesto que la bañera la utilizaba para "liberarse", tal y como ella decía.
Le gustaba bañarse, le gustaba sentir el agua deslizándose por su cuerpo, le gustaba sentirse limpia. Cuando hubo terminado de bañarse se envolvió en una toalla y volvió a su cuarto.
Su "familia", o mejor dicho su padre y hermana gozaban de granes lujos, por lo tanto podían permitirse tener un baño privado en cada habitación. Sin contar que esa casa o mejor dicho , mansión contaba con 10 habitaciones.
Hinata sacó su uniforme y ropa interior del armario y sin nada de delicadeza los arrojó sobre la cama, luego de buscar sus zapatos comenzó a secarse. Comenzó con sus piernas secando desde el talón, hasta la rodilla, luego subió hasta su muslo y el comienzo del glúteo, pero se detuvo y acarició con las yemas de sus dedos las cicatrices. Cerró los ojos y se dejó llevar por su tacto, odiaba hacerle eso a sus piernas, odiaba hacerse eso a si misma, pero era su única alternativa, o mejor dicho era la única forma que la ayudaba a seguir día a día. No estaba para nada orgullosa de la que le hacía, pero haciéndolo se sentía viva, sentía que el dolor poco a poco se iba, al igual que su vida.
Abrió los ojos y con sumo pesar siguió secándose, luego se vistió y prosiguió a peinar su cabello, tampoco hizo demasiado, tan solo lo desenredó y así lo dejó, no se molestó en acomodar algunos cabellos cruzados, solo los dejo así. Otra chica en su lugar hubiese estado horas arreglándose, pero a la ojiperla no le importaba su apariencia, de hecho en su cuarto no había ni un solo espejo, "un ser sin vida y sin esperanza no tiene porque arreglarse".
Se preguntarán como es que no tiene una sola ceja, bueno, puede que su padre la desprecie, que no la reconozca como su hija y que la odie, pero hay algo que jamás dejaría pasar por alto y es que alguien con su apellido ande con las mismas pintas que un vagabundo. Cada cierto tiempo era arrastrada por algún mimbro de la servidumbre a la peluquería, allí se encargaban de su rostro y cabello; pero con la poca importancia que le daba Hina no duraba más de median hora con el cabello bien peinado. La peliazul no se tenía que ver bien , bueno, ella podía verse como ella quisiera, total a nadie le importaba su apariencia. En las reuniones que se veía obligada a ir debía de verse bien.
Tampoco es que su padre le importara su apariencia, nisiquiera la querían presente allí en las reuniones, si fuera por el ya la habría mandado lejos y fingiría que estaba muerta frente al publico, pero no todo lo que queremos lo podemos realizar. Si la Hyuuga mayor estaba presente en las reuniones y se veía elegante, tal vez alguno de sus socios la quisiera desposar, tal vez así se quitaba un peso de encima y no rompería su promesa con su esposa.
En un principió Hinata se alegraba al saber que su padre la quería junto a él en las reuniones, pero al enterarse de la verdad oculta tras las intenciones de su progenitor lloraba pidiendo que solo sea una cruel mentira.
Pero ella ya había perdido toda esperanza de vida, ya no lloraba por sus problemas, estaba vacía y rota, tan solo le quedaba esperar la muerte y le recibiría con los brazos abiertos.
"¿Para que seguir viviendo, sin amor, sin familia?"
Esa pregunta siempre rondeaba su cabeza, ella ya no tenía salvación, ya estaba destinada a ser condenada en el séptimo circulo . Pero ella no sabía que tan equivocada estaba, su alma aún tenía salvación.
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Cuando terminó de aprontarse tomó su portafolios y salió de su cuarto, bajo las escaleras, saludó a las empleadas y se sentó a comer. Para su suerte su padre estaba en un viaje de negocios desde hace un mes y medio, pronto volvería. Suspiró, su hermana ya se había ido a estudiar, ella estudiaba en la mejor academia de señoritas, mientras que Hinata en el mejor instituto mixto.
Terminó de comer y se fue de la casa, caminó hasta su instituto, por suerte su padre pensaba que nadie intentaría lastimar a un fracaso y si lo hacían tampoco era que le importara, tal vez de esa forma de desharía de una carga. Su progenitor no se interesaba en su seguridad , por lo tanto no le puso ni guardia ni chofer.
En cambia su hermana siempre era seguida por su guardia personal y andaba en limosina para todos lados. Hanabi siempre le recordaba cuan importante era para su padre, su relación de "hermanas" nunca fue buena, la menor siempre vio a Hinata como una débil, fracaso, como todo lo que su padre decía. La ojiperla mayor paso años tratando de hacer que se hermana la viera como tal, pero intento siempre fue en vano, su hermana siempre se dejo influenciar por su padre a tal punto que piensa y afirma que Hinata estaría mejor muerta.
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Estaba tan metida en su pensamientos que le pareció muy corto el camino, aunque estaba como siempre. Al ver el enorme edificio suspiro, ese día si que iba a ser largo.
Se aventuró a entrar y de inmediato fue hasta su casillero.
-Mite, mite (mira,mira), ¿acaso no sabe que hay talles más pequeños?- La ojiperla escuchó ese cuchicheo que prevenía detrás suya.
-Shhhhhhhhhh... tal vez quiere esconderse por fea- las vio por el rabillo del ojo, a tres metros de ella habían dos chicas hablando y mirando en su dirección. Para su mala suerte se encontraban en el camino a su próximo destino: su clase.
-"Estúpidas,¿acaso creen que no las oigo? Hmp! Decerebradas". Dijo la ojiperla para sus adentros. Hinata sacó algunos libros y cerro su casillero, emprendió su camino hacía su clase, pero apenas dio unos pasos y ya estaba al lado de esas chicas tontas.
Hinata las miró de costado sin detener su andar, para esas chicas duro una eternidad pero en la realidad tan solo fueron unos segundos, siguió su camino con la vista al frente.
"Que miedo"- dijo una de las chicas mientras su cuerpo daba pequeños temblores.
"Es tan fea y fuera de moda que da miedo"- dijo la otra para rematar lo que había dicho la anterior, la carcajada por parte de ambas no se hizo esperar, pero igual esos ojos blancos sin vida las hizo estremecerse.
La ojiperla odiaba que las personas la miraran, odiaba que hablaran mal de ella, pero ¿que podía hacer?, nada, tan solo ignorarlas, sabía que tenían razón, ella era fea. ¿Quién sería tan ciego como para fijarse en ella?, no era bonita,sus ojos eran raros, su pelo un asco, pero así era ella. Estaba acostumbrada a que hablaran mal de ella, toda su vida ha oído criticas a su persona, ya no valía la pena defenderse, la vida ya no valía la pena.
Hinata utilizaba ropa grande por puro gusto, porque se sentía más cómoda, con más libertad que utilizando blusas o jeans apretados. Ella usaba el uniforme grande porque le permitía ocultar su cuerpo,la camisa ocultaba las cicatrices de sus brazos y la falda más abajo de las rodillas ocultaba la de sus muslos, era la ropa perfecta: cómoda.
Daba igual lo que el resto pensara, a Hyuuga Hinata le gustaba la ropa grande y punto, ningún comentario cambiaría su opinión, o eso quería creer. En el fondo sabía que todas las criticas a su ser le dolían, eran como filosas agujas atravesandole la piel, pero no lo admitiría, admitirlo sería darles la razón.
La peliazul llegó a su destino, se paro frente a la puerta,tan solo tenía que entrar y sentarse nada más. Se repitió el plan mil veces "entra no mires a nadie y ve a tu asiento", pero aún así no se tranquilizaba. Respiró profundo, apretó contra su pecho el libro que llevaba en mano, y entró a su clase, con suerte nadie se daría cuenta que la rarita había entrado.
Caminó hasta el fin del salón, paso entre banco y banco, sobre su cabeza volaban papelitos, todos hablaban entre si, el murmullo era tan grande que nadie oyó a la Hyuuga entrar, por suerte nadie se digno a verla, o eso creyó, no paso tan desapercibida para un par de ojos.
Se sentó en los últimos asientos contra la ventana, acomodó sus cosas y se dispuso a mirar por a ventana, su vista daba a un pequeño prado dentro del patio del instituto, en el había un árbol de Sakura(cerezo). Hoy le tocaba literatura con el profesor Hatake, era bueno, algo extraño pero bueno.
Todos los alumnos sabían que era un hecho que el profesor Kakashi siempre llegaba tarde, eso lo sabían todos los alumnos, hasta los que nunca lo tuvieron como profesor. Como el sensei (maestro/profesor) llegaría tarde, como siempre, se puso a dibujar en su libreta para pasar el rato. Dibujó lo primero que se le vino a la mente, no era un Picasso, ni un Van Gogh, pero en el dibujo se defendía.
Había dibujado una paloma herida "parece que lo ha dibujado un demente, nadie en su sano juicio dibujaría una pobre paloma herida, atada de sus patas por cadenas las cuales no le permiten despegar sus alas. Pero para mi representa el deseo de libertad y la muestra de toda la opresión que ejerce la huma..." una voz femenina, chillona y molesta la sacó de sus pensamientos.
-"Hey, Hyuuga"- Hinata levantó la vista de su libreta y vio a una joven de cabello y ropa rosa, ojos jades, de piel blanca y delgada, parada frente a su banco. No sabía su nombre ni nada respecto a ella, solo sabía que era de su clase porque la veía seguido desde que empezaron las clases hace un mes.
-"¿Que quieres?"- Preguntó con más frialdad dela planeada. Ya sabía que quería, sabía que solo la buscaba por interés, siempre era igual, le hablaban por obligación o por interés. Todos en esa clase eran falsos y superficiales, solo se hablaban por interés. El primer día nadie se acercó a ella, nadie le dirigió la palabra hasta que el sensei(maestro) dijo su apellido, después de eso todos quisieron ser sus "amigos", ella los ignoró a todos. No necesitaba amigos, solo eran una perdida de tiempo, te utilizan cuando te necesitas, pero no vayas a llamarlos cuando los precises porque te darán la espalda. Solo te hablan cuando necesitan de ti, luego cuando ya no te necesitan te desechan como si fueras un juguete viejo y roto, nisiquiera voltean a ver si estas bien y todo queda como si nunca hubiese sucede, como una ilusión.
Su voz la sacó de sus pensamientos, otra vez.
-"Pásame la tarea de mat..."- Hinata no la dejó terminar, de un golpe con la mano abierta sobre la mesa la hizo callar, se paro y le dijo.
-"No molestes"- Tomó sus cosas y paso por atrás de la chica que se había quedado atónita.
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La ojijade se quedo estática, sus ojos estaban levemente abiertos al igual que su boca, los ojos de la Hyuuga la dejaron anonadada, esos ojos blanco vacíos le quitaron el habla. Salió de su shock e inmediatamente dirigió su vista a donde hacía menos de un minuto se encontraba la peliazul, frunció el ceño.
Como alguien se atrevía a callar a Haruno Saura, a ella una belleza inigualable, la futura señora Uchiha, la mente más brillante si se lo proponía, sin dudas esa cretina de la Hyuuga se las pagaría. Nadie la trataba mal y se salia con la suya, NADIE.
La pelirosa se dio la vuelta, ella no necesitaba de nadie, era una genio, pero no en las Matemáticas. Biología y Química eran su fuerte , pero aveces las fiestas y salidas con amigos llevaban más tiempo del que parece.
Apretó los puños necesitaba ese trabajo para hoy, sino estaría en graves problemas. Miró todo su salón y lo vio, encontró lo que buscaba, al bicho Aburame sentado en las primeras filas, él tendía que darle el trabajo cuente lo que cueste.
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Por fin había salido de ese salón, ya no soportaba tanto ruido, y eso que no había estado ahí adentro ni treinta minutos. Hinata había sido dura con esa chica, igual esta no había sido muy amable. La oji-perla se había vuelto un ser frío, ya no era buena ni amable, solo era un cuerpo vacío de emociones,
-"Muerto en vida"-, dijo para si misma mientras se mordía el labio para no hacer una mueca de tristeza.
Se encaminaba hacía la salida, pensaba ir a recostarse bajo el árbol de Sakura(cerezo) que había visto hoy, hasta que...
-"Ohayô(Buen día), Hyuuga-san"- La voz de su sensei la detuvo en seco.
-"¿Sensei(maestro)?- Dijo sorprendida, no lo había visto venir y tan solo estaban a unos pasos de chocar, tal vez si no le hubiese hablado, hubiesen chocado.
-"Gomen(lo siento), sensei(maestro), no veía por donde iba"- Hinata estaba empezando a creer que eso de perderse en su mundo y no darse cuenta de la realidad empezaba a hacerse un habito, frunció el ceño por eso, volvió su vista al sensei. Hizo una pequeña reverencia en forma de disculpa. Se había vuelto fría, pero aún conservaba sus modales.
-"No importa, oe(oye), ¿pensabas irte?"- La pregunta la sorprendió, claro que no pensaba irse, solo estaría fuera mientras él no llegaba. Tampoco estaba haciendo nada malo, pero la mirada tan inquisidora la incomodaba.
-"Aahhh...yo...etto(este)- No sabía que decir, mirada del mayor había cambiado, ahora la miraba con ¿cariño?, no, eso no podía ser, ¿su vista la engañaba?, si, eso era, su vista la engañaba. O eso quería creer.
-"Yo..."- Cerró los ojos por un segundo y continuo. - "Yo pensé que usted no vendría, Kakashi-sensei"- El sensei(maestro) se sobre salto, parecía nervioso.
-"Aaahh... yo... jeje...gomen(lo siento)"- Se empezó a rascar la nuca - " es que... me perdí en el camino de la vida"- Hinata levanto una ceja en señal de duda. - "Volvamos a clase"- dijo el sensei volviendo las facciones de su rostro más serias pero no muy duras, luego comenzó a caminar, la Hyuuga lo siguió, iba unos paso más atrás que él.
El sensei era joven y debía de admitir que también era guapo, su pelo gris y en punta era llamativo, le daba un toque de rebeldía, como sus botas estilo militar, usaba una blusa negra apretada y por encima una bufanda roja: el último recuerdo de su padre, Hatake Sakumo.
Llegaron a la clase y como todo un caballero el peli-gris la dejó entrar primero. La ojijade volvió a su asiento y se volvió a acomodar. La clase comenzó y Hina se perdió en su mundo, otra vez.
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La campana que anunciaba el comienzo del receso sonó, la mayoría de los compañeros de laHyuuga salieron despavoridos hacía la cafetería, ella en cambio guardó sus cosas y salió del salón en calma. Mientras iba caminando por los corredores, vio algo que le llamó la atención, una persona, al parecer un chico , caminaba por el pasillo, o mejor dicho se escondía. El chico rubio, caminaba unos pasos y se escondía detrás de una columna. La peliazul elevó un ceja, sin dudas era un chico raro.
Cuándo por fin perdió de vista al extraño chico y estaba por entrar a la cafetería oyó unos gritos al parecer femeninos. No se sorprendió ni se alarmó, era costumbre escuchar gritos de mujeres por doquier, estaba tan acostumbrada a escucharlas gritar que cuándo no lo hacían se preocupaba. Nunca pudo ver que era, o quién era el causante de esos molestos gritos, sabía que era por un chico, algún riquillo tonto, como le decía Hinata.
Nunca se paro a mirar a ese "Dios Griego", es que debía de ser uno, sino no tendría sentido que las femeninas armaran tanto alboroto, tampoco le interesaba saber quién era, mientras más alejadas de esas locas este, mejor.
Pasó entre medio de la multitud de chicas, con mucha suerte llego viva hasta la caja, pidió dos royos de canela, los esperó y se fue de la cafetería tal y como entró: en un suspiro, pero con la diferencia de que ya no había chicas con las hormonas alteradas, o al menos ya no estaban todas reunidas, al parecer su Dionis se había ido.
Caminó hasta el árbol de Sakura(cerezo), se acomodo en el y disfrutó de sus royos. Cuándo terminó se acostó, cerró los ojos con el plan de descansar. Eran las diez de la mañana y sus párpados le pesaban, tantos días sin dormir o dormir poco le estaban empezando a pasar factura, necesitaba dormir todo un día.
La mañana estaba agradable , no hacía ni mucho calor ni frío y una hermosa brisa se hacía presente cada cierto rato, le daba frescura al aire a la vez que hacía danzar su azulado y largo cabello.
Hinata amaba el invierno, porque ella era como el: frío, lluvioso, odiado por muchos, amado por pocos, carente de vida.
Su cuerpo estaba en paz, dentro de poco alcanzaría el sueño, poco a poco dejaba de ser consiente. Morfeo la aclamaba a gritos, deseaba tenerla entre sus brazos y ella no opondría resistencia. Ya casi alcanzaba la gloria, hasta que...
"Oe,(oye)"- una voz grave y masculina la separó de los brazos de Morfeo, la peliazul frunció en ceño, quien era ese extraño que interrumpía su sueño, si quería la tarea no se la daría, pensó habérselo dejado claro a todos no solo a la pelirosa. La Hyuuga abrió sus parpados y vio lo que jamas esperaron ver sus ojos...
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Notas: Jujuj, creo que soy mala, :p se que puede parecer que Hina es bipolar, pero en realidad esta tan inestable emocionalmente que su personalidad vería un poco. Esto es un SasuHina, pero tal vez, solo tal vez haya Naruhina y Kakahina, que no funda el panico, solo mención o al unilateral. Para más adelante voy a pedir su opinión respecto a algo que tengo en mente(sobre el fic).
Si mal no recuerda conteste los reviews así que...
PD: Quien adivine quién es el dueño de la voz se lleva un premio :3
Sayo! gente zukulemtha e.e .
ATT: Shiro
