Disclaimer. Todo lo que desconozcan, por ejemplo... la historia, salió de mi loca cabecita. Los personajes son de nuestra querida Steph, yo sólo los tomo prestados para escribir mis locas perversidades.

Beteado por Diana Mendez (TheDC1809) de Betas FFAD (www .facebook /groups /betasffaddiction)


Capítulo 1
Vida universitaria (Parte 1)
Conociéndose

En un parque cerca de la Universidad de Harvard, en Cambridge Massachusetts.

—¿Te imaginaste alguna vez encontrar el amor aquí? —, preguntó Edward. Un hombre joven de 23 años, cabello cobrizo, ojos verdes y un cuerpo que pudo haber sido tallado por los meros dioses griegos. Edward Cullen estudiaba en Harvard en la Facultad de Medicina. Edward era el mejor en su clase.

Edward tenía abrazada a Bella por la espalda, tenía sus brazos alrededor de su cintura y apoyaba su mentón en el hombro de su novia, mientras caminaban por el parque cerca de la universidad.

—La verdad, no. No, después de ese peculiar primer encuentro y todo lo que se desató desde que empezamos a salir —, contestó Bella mientras que Edward dibujaba una sonrisa en sus labios. Una mujer de 23 años, cabello castaño con destellos rojizos, ojos color chocolate y un pequeño cuerpo. Isabella Swan estudiaba en Harvard en la Facultad de Literatura. Soñaba con ser una gran escritora.

Se habían conocido gracias a Alice, la hermana de Edward. Un día Alice fue a buscar a su hermano, pues el coche de Edward se encontraba en el taller. Bella iba rumbo a la biblioteca para dejar los libros que había tomado para poder estudiar para su examen de inglés. La biblioteca cerraba a las 2 de la tarde y para eso faltaban 10 minutos.

[Flashback]

—¡Demonios!, no voy a llegar a tiempo —, rezó Bella. Mientras corría rumbo a la biblioteca chocó con un pequeño cuerpo y las dos cayeron al suelo.

—¡Oh!, perdón, perdón, perdón —, mientras se levantaba y ayudaba a la pequeña de cabello negro corto

—No te preocupes, parece que tienes prisa

—Sí, de verdad lo siento —, se agachó para poder recoger los libros que estaban en el suelo. La mujer bajita la imitó y la empezó ayudar. –Gracias

—No hay problema —, contestó. –Alice Cullen —, se presentó

—¡Que grosera soy!, Isabella Swan —, estrechó su mano. Alice Cullen, debe ser algo de Edward "semental" Cullen, pensó Bella.

—¿Quieres que te ayude? —, se ofreció

—No, de seguro esperas a alguien

—A mi hermano de hecho, pero parece que el señorito no tiene hora de salida

—No quiero molestar

—Por Dios, vamos a si me das un paseo por Universidad más cara de los Estados Unidos —, Bella sonrió mientras que Alice tomaba un par de libros para poder ayudarla.

Estuvieron platicando de trivialidades. Faltaba un minuto para el cierre de la biblioteca.

—¿Por qué tan tarde Bella? —, preguntó Sol. La bibliotecaria de la universidad

—Perdón Sol, es que con tantos exámenes, no sé dónde tenía en la cabeza

—En los exámenes, en dónde mas si no son en esas cosas

—Ya ni me digas

Hizo todo el trámite para entregar y se despidió de la anciana y esta le deseo unas felices vacaciones. Durante el regreso a la facultad Bella le empezó le explicó a Alice de donde vendría que edad tenía, sus gustos, sus pasiones y cosas por el estilo

Edward estaba que echaba humo por las orejas. Estaba el Porche Amarillo de su hermana pero de esa duende no había ni una señal de humo.

—Parece que no se pudo esperar 5 minutos —, estaba maldiciendo cuando escuchó la risa de su hermana

Cuando la volteo a ver, pudo notar que su hermana venía acompañada de una morena, muy hermosa por cierto. Vestía unos jeans de mezclilla entubados que podía apostar que le levantaban el trasero, con blusa de tirantes color azul marino. Su color favorito. El cuerpo de Edward sufrió un cierto tirón en esa parte de su anatomía que había estado utilizando los últimos 10 minutos con Tanya Denali. Edward no lograba entender como una rubia como ella había logrado ingresar a una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos. Empezó a creer eso rumores de que se había acostado con profesores para llegar hasta donde había llegado.

Pero regresando su mente hacía la morena, la sonrisa que le dibujaba a su hermana parecía sincera y no como las sonrisas fingidas que las mujeres de su facultad hacían para poder llamar su atención. La morena paseo su mano por el cabello para poder quitar de la cara y pasarlo detrás de una oreja. Un movimiento tan simple pero al mismo tiempo tan sexy.

Ignorando a la bella mujer que acompañaba a su hermana, se fue contra ella por no esperarlo.

—Te dije que me esperaras

—Si hubieras terminado de joderte a la novia en turno hace 10 minutos me habrías encontrado —, dijo Alice sin poder medir sus palabras. Edward y Alice vieron que la morena agachó la mirada hacía al suelo pero en su rostro se dibujo una sonrisa que había tratado de ocultar. –Perdón por este juego de palabras

—Créeme Alice, no hubo juego de palabras, se entendió completamente todo —, dejando escapar la carcajada

—Es que me saca de quicio este gigoló que tengo como hermano

—¡Demonios Alice!, ¿te podrías callar? —, Bella miró por primera vez al hombre de cabello cobrizo. Ella sabía quién era él, es el famoso Edward Cullen joven 21 años, segundo año de la facultad de Medicina, el mejor de su clase y según comentarios de sus compañeras de facultad, un Dios en la cama. Muchas cualidades para un hombre joven de tan solo 21 años.

—Podría, pero no quiero —, Bella se rió del comentario de Alice

—Por cierto, este es mi hermano, Edward Cullen

—Creo que lo conozco

—¿Lo haces? —, le preguntó Edward a Bella

—Sólo de nombre

—¿Y eso por qué?

—Bueno, varias de las chicas de la facultad de literatura quedaron… —, Bella buscaba las palabras para describir como habían quedado sus compañeras de clases después del acoston con Edward —,…deslumbradas por tu persona

—¿Lo que quieres decir es que las chicas de tu facultad se fueron a la cama con mi hermano? —, preguntó Alice

—Algo así

—Bueno, ya me conoces…—, pero Bella lo interrumpió

—Es bueno ponerle cara a todo un semental —, dijo Bella y Edward abrió los ojos como platos —, así es como te han bautizado las chicas de la facultad

—No me dejaste terminar. El punto es que yo no sé cómo te llamas

—Y te vas a quedar con las dudas, semental —, dijo Bella mientras se despedía de Alice — Un gusto Alice, espero verte por aquí más seguido.

—¿No quieres que te llevemos al aeropuerto? —, Edward gruñó ante el ofrecimiento de su hermana

—Parece que alguien no está contento con esa decisión —, Alice miró a su hermano —, pero no te preocupes Alice, ya guarde todo en el maletero de mi auto. Además no voy al aeropuerto.

—¿A dónde vas? Be…—, el nombre quedó a medio terminar cuando Alice vio la cara de Bella pidiéndole, rogándole en silencio que se callara. Edward se frustró en sí mismo al no poder conocer el nombre de la desconocida. Se había esperanzado de su hermana pero esta se calló al ver la cara de la desconocida.

—Bueno, me voy en auto. A Nueva York, es de ahí de dónde soy.

—Ya me habías dicho pero son casi 5 horas en auto

—Son 4 horas Alice, además no parto hoy, me voy mañana a primera hora

—Alice, ¿Por qué te interesa mucho cómo se vaya la señorita a su casa?, preocúpate por llegar a la tuya

—Lo dices porque la tuya está a 10 minutos de aquí. A 30 con tráfico

Bella se rió del comentario de Alice pero le hecho una cara envenenada a Edward por sus palabras.

—El que seas un patán no significa que a las demás personas no les interesa que hacen o como hacen la otra gente para llegar a su casa —, contra atacó Bella

—Me conoces muy poco para decir que soy un patán

—Entonces compórtate como un caballero y no te metas en la conversación de tu hermana conmigo. Metiche —, terminó de decir Bella.

Alice miraba divertida la pelea entre su hermano y su nueva amiga. Nadie a excepción de su madre y ella se habían plantado a Edward.

—Te dejo Alice, tengo que terminar de empacar —, dijo tratando la mirada de Edward pero no se aguantó —, ¿Qué no te enseñaron que mirar fijamente a la gente es de mala educación?

—No fui a esa clase

—Pues deberías, es rudo

—Te acompañamos a tu facultad – dijo Alice

—No es necesario

—Si Alice, no es necesario —, repitió Edward. No tenía ni 5 minutos de conocerla y sentía que la odiaba —, la señorita conoce muy bien el camino a su facultad

—Alice, parece que a tu hermano le hace falta unas clases de educación, respeto y caballerosidad.

—Ya ni me digas —, mencionó Alice. –Si quieres te puedes ir Edward, yo voy acompañar a Bella a su facultad

—No es necesario, Alice —, repitió —, y como dijo tu hermano tengo 2 años aquí, me conozco el camino de memoria

—No me importa, quiero conocer la universidad

—¿Cómo me voy a ir?, mi auto esta en el taller

—¡Ups!, de verdad, ni modos tendrás que esperarme a que yo regrese. Vamos Bella —, tomó la mano de Bella para que la guiara.

A Edward no le quedó de otra que seguirlas. Sabía perfectamente donde se encontraba la facultad de literatura, la había visitado constantemente en el último año. Pudo ver como Alice platicaba amenamente con la extraña de pelo castaño y esta soltaba una carcajada por algo que Alice la había dicho.

Alice le contaba que era la melliza de Edward y que estaba estudiando diseño y que había salido de vacaciones. También le dijo que su hermano no tenía arreglo que tenía la esperanza de que su varita mágica dejara de funcionar y se corriera la voz. Bella soltó una tremenda carcajada.

Edward estaba en el terreno de Bella, estando ahí sería muy fácil averiguar el nombre de la extraña. Para su mala suerte, Bella invitó a Alice a conocer la pequeña habitación que ocupaba en la facultad.

Edward se apoyó en la parte trasera de un hermoso Mercedes Guardian color negro, mientras cruzaba los brazos en señal de exasperación.

Alice se enamoró de la habitación de Bella.

—Fue un placer conocerte Bella —, le dijo Alice

—El placer ha sido todo mío

—No créeme, fue mío. No sabes lo divertido que fue verte poniendo en su lugar a mi hermano. Sólo mamá lo hace

—Es que se cree la última coca—cola del desierto

—Eras la primera que no queda deslumbrada por mi hermano

Ahí se había equivocado Alice, Bella se había deslumbrado por Edward y mucho, pero no lo iba a demostrar. De verdad que no era lo mismo escuchar las historias sin ponerle un rostro a esa persona que ponérsela e imaginarse debajo de este.

Un hombre rubio que iba pasando por la facultad con una mujer, iban a entrar al edificio cuando Edward decidió que era tiempo de investigar quien era esa castaña que había logrado colarse en su mente. Y ninguno de esos pensamientos eras nada inocentes.

—Disculpa —, dijo Edward levantándose del auto

—¿Sí? ¿Te puedo ayudar en algo?

—¿Eres de esta facultad? —, el chico lo miró como si tuviera un ojo en la frente

—Obvio —, Edward ignoró el tono en el que el estúpido le había contestado

—Una pregunta, hay una chica que va en esta facultad, mide como 1.63 —, hizo una señal de altura con los dedos —, tiene el cabello castaño y los ojos como color chocolate, de casualidad ¿la conoces?

—Debes estar hablando de Isabella "ratón de biblioteca" Swan, es mi vecina de habitación —, Edward lo miró muy mal y el joven enseguida aclaró —, ella sabe que le decimos así pero prefiere ignorarnos —, chica inteligente, pensó Edward —. Muchos le dicen solo Bella o Bells los amigos cercanos

—¿En qué grupo entras tú? —, preguntó con una sonrisa de lado

—Todo el mundo le dice Bella, odia su nombre completo —, Edward asintió con la cabeza

—Muchas gracias

El hombre se dio la vuelta y entró al edificio. Edward se volvió apoyar en el auto. Isabella Swan. Bella. No había nada complicado investigar su nombre. Bella.

—Bueno ya para de dejar en ese nombre. Es solo un nombre común y corriente —, pero Edward no estaba pensando en el nombre sino en la mujer que lo portaba. Era muy hermosa, como iba ser posible que nunca la hubiera visto en alguna de las fiestas de la facultad de medicina o de literatura o de cualquiera otra facultad.

Isabella "ratón de biblioteca" Swan, recordó. Ahí la respuesta a su pegunta. Escuchó unas voces y reconoció la de su hermana y la de Bella, al levantar su rostro pudo notar que las dos venían bajando los escalones y Bella tenía una caja en las manos. Se paró frente a Edward y levantó la ceja.

—¿Qué? —, dijo Edward. —¿Quieres que te ayude? —, dijo con sarcasmo

—Eso sería esperar demasiado

—¿Entonces?

—Quiero que muevas tu trasero de mi auto

—¿Qué?

—Y yo que pensaba que sordera era el primer síntoma de la falta de sexo, creo que es todo lo contrario —, Alice se carcajeó —. Por favor, ¿Puedes mover tu trasero de mi auto para que pueda terminar de empacar?

—Me estás diciendo, que esta belleza de auto es tuyo —, hizo una señal con el dedo pulgar señalando al Mercedes

—Sí, ¿Qué esperabas? ¿Una camioneta Chevrolet Pick up del 53? —La señorita sabe de autos. ¡Impresionante!

—No iba traer un auto así a la universidad genio

—¿De verdad tienes un auto de esos?

—Sí y si no me vas ayudar con la caja, mueve tu trasero para que termine de empacar

Sorprendentemente, Edward tomó la caja que Bella llevaba en las manos.

—Aquí es donde sueltas la caja para que puedas abrir la cajuela y la pueda meter —, dijo Edward

—Gracias, creo —, contestó

Bella le señaló donde poner la caja y Edward lo hizo.

—Gracias

—No hay problema —, contestó Edward. En eso sonó el celular de Edward, checó de quien era la llamada y enseguida contestó.

—Madre

—¿Por qué no están aquí? —, preguntó tiernamente—. Tu padre y yo estábamos preocupados

—Nos entretuvimos en la universidad pero ya vamos para allá

—Los espero, con cuidado

—La necesitaremos, es tu hija la que maneja

—Ya sabes que nadie toca el Porche de Alice

—Odio cuando mi auto le toca mantenimiento

—En la tarde sale del taller

—Esas si son buenas noticias

—Los esperamos aquí para comer —, Esme colgó

Edward dirigió su mirada a la de Alice

—Mamá nos espera para comer —, le dijo a su hermana

—¿Por qué no vienes? —, dijo de repente Alice a Bella

—No lo creo Alice —, contestó

—¿Tienes algún compromiso? —, Edward la miró esperando ansioso su respuesta

—Sí, con mi cama. Necesito dormir lo que no he dormido en semanas

—Vamos, no hay mucho tráfico. Nuestra casa está a 10 minutos de aquí. Comes, conoces a nuestra familia y te vienes —, Bella pareció pensarlo

—Acepta —, dijo de repente Edward

—¿Perdón?

—Por favor

—No lo sé

—No hay nada que temer mis padres no comen, además estarán encantados de escuchar cómo te le plantaste a Edward —, este solo gruñó

—Será una historia divertida para mi madre —, dijo Edward mirando a la mujer de ojos de chocolate, que con ese humor ácido había logrado lo que pocas han logrado. Meterse muy dentro de su cabeza en tan poco tiempo.

—Solo déjenme ir por mi chamarra —, dijo vencida y vio como Alice daba de saltitos y aplaudía al mismo tiempo. Bella miró a Edward y este solo encogió los hombros

—Te acompaño —, dijo cuando dejó de brincar.

Iban subiendo cuando de repente Bella se volteó hacía a Edward que estaba a punto de apoyarse en el auto de Bella hasta que esta lo miró.

—Soy Bella, por cierto —, le dijo con una sonrisa

—Un placer Bella —, contestó Edward con una sonrisa.

Mientras que su hermana y Bella iban por la chamarra de esta, Edward aprovechó para llamar a su madre y decirle que llevarían a una amiga comer. Como era de esperarse, Esme se puso feliz. Siempre se ponía así cuando recibía visitas.

Bella bajó con Alice y Edward les dijo que le había avisado a Esme y que no había problema

—Si conozco a mi señora madre —, dijo Alice —, nunca nos puede negar nada

—¿Y eso es bueno o malo? —, preguntó Bella

—Depende de qué lado lo veas

—Ok, ¿cómo le hacemos para irnos? —, dijo Edward

—Yo los espero junto a la facultad de medicina y de ahí los sigo

—Cómo quieras —, dijo Edward

—¿Por qué no dejas que Edward se vaya contigo? —, preguntó Alice de repente

—No creo que tu hermano se quiera ir conmigo, además por lo poco que le dijo a tu madre, ha de ser el típico macho que piensa que… mujer al volante, peligro constante.

—Muy cierto —, contestó

—No todas aplican la misma regla. Deberías ir y viajar con mi hermana una vez y veras que en este caso específicamente, si se apoya lo que acabas de decir.

—Lo dices sólo porque me pasé el alto una vez

—Si a 20 km por hora en una zona de 60, casi terminamos estampados en el primer poste

—Cosita de nada —, dijo Alice mientras que Bella no pudo soltar la carcajada

—Bueno yo no soy tan inconsciente, mejor tarde que nunca

—Mi hermano no le gusta ese dicho

—Cualquier cosa sería mejor que viajar contigo con el temor constante de que nos estrellen por no ir a la velocidad adecuada.

—Entonces, ¿te vienes conmigo? —, le preguntó Bella a Edward —, o ¿quieres salvaguardar tu integridad?

—¿Me vas a llevar?

—Responde antes de que me arrepienta

—Está bien —, contestó

—Ven Alice te llevó al estacionamiento donde dejaste tu auto

—Bien —, y se subió en el asiento de copiloto

Bella la llevó para al estacionamiento de la facultad y Edward se pasó al asiento del copiloto para indicarle a Bella el camino hacía su casa.

Bella agradecía que no hubiera tráfico, la verdad que tener a Edward a su lado la desconcentraba demasiado. Edward solo hablaba para decir donde debía dar vuelta y los dos checaban constantemente que Alice los siguiera.

Cuando llegaron, Bella quedó maravillada por la casa que tenía frente a ella. Era tan hermosa, tres pisos, colores cálidos y se sentía el calor de hogar. Dios como extrañaba a su familia. Dejo escapar un suspiro pesado

—¿Y ese suspiro? —, preguntó Edward de repente, sacando a Bella de sus ensoñaciones

—¿Cuál suspiro? —, contestó tratando de hacer la desentendida

—No te hagas

—Bueno, la verdad es que extraño a mi familia. Sólo la visito en temporadas de vacaciones

—Supongo que eres hogareña

—Demasiado, soy la típica chica que una noche en familia, sería una buena película con comida chatarra alrededor y si eso le incluyes botes de helado, sería la velada perfecta

—¿Todo eso te comes en una noche de película?

—A veces soy una troglodita

—No lo parece

Alice se asomó minutos después de su llegada. Juntos subieron y una mujer del mismo color de cabello que Edward salió a recibirlos.

—Por fin llegan —, dijo saludando a sus hijos

—Madre, esta es Bella —, dijo Alice a Esme —, estoy segura de que seremos grandes amigas —, dijo mientras miraba a Isabella

—Mucho gusto, señora Cullen

—Dime Esme cariño, el título de señora me hace sentir muy anciana. Pero pasa estás en tu casa

—Muchas Gracias

Esme la condujo a la sala en donde se encontraba un hombre de cabellos dorados leyendo el periódico

—Cariño —, llamó Esme —, esta es la amiga de Alice y de Eddie —, Bella no pudo ocultar su risa —, se llama Bella

—Madre, sabes que no me gusta que me llames así —, dijo con cara de fastidio

—Lo siento —, se disculpó la mujer

—Mucho gusto, señor Cullen

—Cariño, aquí no utilizamos lo de señor o señora, no nos gusta. Me llamó Carlisle y estoy a tus órdenes

—Muchas gracias

—Me voy a cambiar de ropa —, dijo Edward —, en un momento regreso, con permiso

—Adelante —, dijeron todos

—Apúrate para que yo también pueda subir —, comentó Alice

Esme había cocinado comida italiana para la cena. Cuando estaban todos sentados en la mesa, una conversación muy amena se hizo en el comedor. Alice les contó a sus padres como Bella se le había plantado a Edward por su falta de caballerosidad. Su madre y su padre se rieron, pero también lo regañaron por no saberse comportar ante una dama. Carlisle le contó que era doctor y director del hospital de Boston.

—¿Por eso estás estudiando medicina? —, preguntó Bella a Edward

—Bueno es uno de los motivos

—¿Cuáles son los otros motivos? —, insistió Bella. Esme, Carlisle y Alice se miraron de forma cómplice al ver la conversación de los dos jóvenes

—Crecí viendo como mi padre ayudaba a las personas. Me enamore del oficio, y cuando a mi padre le ofrecieron el cargo de director aquí en Boston pensé que era la oportunidad perfecta para estudiar lo que quería en una de las mejores universidades.

—¿Te vas a especializar en algo? O ¿te vas a dedicar a la medicina general?

—Tomaré el mismo rango de mi padre. Cardiología.

—¡Wow!, quien iba imaginar que detrás esa imagen que tenía al principio, habría todo un profesionista

—Eso pasa por juzgar antes de tiempo

—No juzgaría si no me dieran motivos

—En fin —, interrumpió Esme —, ¿Y tú que estudias cariño?

—Literatura

—¿Un motivo en especial? —, le preguntó Carlisle

—Bueno alguien se tiene que hacer cargo del negocio familiar ya que mi hermano optó por los deportes. Además de que me apasiona la literatura y las letras

—¿Negocio Familiar? —, preguntó Edward

—Mi tatarabuelo fundó una de las editoriales más antiguas de Nueva York y ha pasado de generaciones en generaciones. Mi hermano por optar por otra cosa, la responsabilidad recae en mí.

—¿Cómo se llama la editorial? —, preguntó Esme

—Swan Publishers & Publications

—He oído sobre esas editoriales, tienen oficinas en casi todo el país —, dijo maravillado Carlisle

—En casi todo, todo se mueve en Nueva York

—¿Y cuáles son tus libros favoritos? —, preguntó Alice

—Tengo varios entre ellos, Romeo y Julieta, Orgullo y prejuicio pero mi favorita es "Cumbres Borrascosas", la leo cada Navidad

—A ti también te gustan esos libros, ¿Cierto?, hijo —, Bella miró a Edward

—Están entre mis favoritos pero no lo leo cada navidad

—¿Y piensas escribir algo? —, preguntó Esme

—Tengo ya varios borradores, pero mi padre dice que no puedo presentárselos hasta que termine la carrera

—¿Tiene mano dura contigo?

—La tiene porque yo me ocupare del negocio, pero también es adorable. Los ha leído y me ha hecho algunas observaciones, me ha dicho que agregar y que quitar pero siempre manteniendo la esencia del escrito.

—Ojala que un día se me haga leer un libro tuyo

—Yo espero algún día publicar un libro mío —, y el comedor estalló en risas

Estuvieron platicando un buen rato hasta que Bella se tuvo que disculpar pues quería descansar lo necesario, ya que serían 4 horas de viaje. Toda la familia Cullen la acompañó hasta la puerta.

—¿Ese auto es tuyo? —, le preguntó Carlisle realmente sorprendido

—Sí —, no pudiendo ocultar su risa

—Es hermoso, ¿Qué modelo es?

—Un Mercedes Guardian, me lo regaló mi padre como regalo de cumpleaños hace poco

—Sabe consentir a su nena

—Lo tiene que hacer, o le llevo el negocio a la quiebra —, y Carlisle y los presentes se rieron del comentario de Bella

—¿Por qué no la acompañas? Edward —, le dijo su padre después de que se habían calmado las risas

—¿Pero cómo me regreso?

—Escóltala con mi auto ya que no fuiste por el tuyo —, entre las comida y la plática con sus padres y Bella, se le había olvidado por completo.

—No es necesario Carlisle, son solo 10 minutos

—Insisto

Carlisle metió la mano en la bolsa de su pantalón para sacar la llave y dársela a Edward.

—Solo que le haces un rayón a mi auto y te quedas sin tu preciado Volvo

—Esa advertencia se la debes hacer a tu hija no a mí

—¡Oye! —, le dijo Alice

—Bueno, me despido. Ha sido un placer conocerlos

—Con permiso, voy a sacar el auto de garaje

Bella se quedó con Esme y Carlisle para despedirse, la invitaron a que los visitara cuando pudiera. Que siempre sería bienvenida.

Edward salió y dejó el auto detrás del de Bella. Edward salió para decirle que cuando que estuviera lista. Esme y Carlisle se despidieron de beso y abrazo de Bella. Bella abrió la puerta de su auto, pero Edward la ayudó a cerrarla.

Bella se despidió con la mano mientras arrancaba el auto y Edward la seguía. Bella no entendía el porqué Edward había aceptado escoltarla de nuevo hasta la universidad. Cuando estuvieron frente la facultad. Bella estacionó su auto y Edward hizo lo mismo a lado del de ella. De pronto apagó el auto y se bajo de este.

—Bueno, gracias por acompañarme —, mencionó Bella

—No hay problema

—Buenas noches —, dijo Bella mientras ponía la alarma de su coche y caminaba rumbo a la entrada del edificio

—Bella —, la llamó Edward y esta volteo —, quería disculparme por mi comportamiento de la tarde, no fue decente, educado y mucho menos caballeroso. —, dijo cuando estaba apoyado en el capo del auto de su padre

—No te preocupes Edward

—Es que como dicen que la primera impresión es la que cuenta —, dijo Edward. Bella caminó hacía Edward y se sentó a un costado de él.

—Bueno pero la has cambiado

—¿Para bien o para mal?

—Para bien

—Eso me da tranquilidad

Estuvieron platicando animadamente, Edward se enteró que Bella tenía un hermano 5 años más grande que ella, que se llama Emmett y que juega futbol americano. Habló de sus padres animadamente. La madre de Edward le marcó al ver que tardaba.

—Bueno, creo que es hora de que te deje descansar —, dijo Edward

—Gracias nuevamente por acompañarme, no tenías porqué

—Sí, si tenía. Y una vez más no hay problema —, Bella le sonrió.

–Buen viaje y con mucho cuidado, hay cada loco en la carrera.

—No es la primera vez que me voy en auto, pero gracias por la advertencia.

Estrecharon las manos y Bella se acercó y le dio un beso en la mejilla.

Al día siguiente, muy temprano Bella salió rumbo a Nueva York. Haciendo un tiempo de 4 horas llegó sana y salva. Su padre y su madre estuvieron contentos con su llegada.

Las semanas transcurrieron y Bella no pudo quitarse de la cabeza ni un momento a Edward. A pesar de todo lo que se decía de él, simplemente no lo podía sacarse de su mente. Mientras tanto en Boston, Edward no dejaba de pensar en Bella, pero eso no le impedía salir a divertirse con sus primos, Marcus y Demetri. Sus llegadas era de la mañana.

Al entrar a la universidad en enero y como bienvenida, la facultad de Literatura hizo una fiesta para celebrar el inicio del penúltimo año de la universidad. El rumor de la fiesta se propago por todas las facultades y Edward pensó que sería el momento perfecto para ver a cierta morena. Pero para su desgracia esa melena castaña no se encontraba y aunque proposiciones no le faltaron, decidió salir a caminar al pequeño parque de la universidad.

—¿No crees que es muy noche para estar sola en un parque? —, le preguntó al ver que era Bella la que estaba sentada en un banca. Esta lo miró asustada. –Perdón no buscaba asustarte

—No hay problema.

—¿Me puedo sentar? —, le preguntó Edward señalando el espacio vacío que se encontraba a lado de Bella

—Adelante —, le dio mientras sonreía

—Pasa la medianoche ¿Qué haces tan tarde aquí? —, preguntó Edward

—Quería escapar del ruido que se hacía en la facultad

—¿No te gustan las fiestas?

—No es que no me gusten, simplemente me aburro con facilidad. No le encuentro sentido estar encerrada en lugar, tomando mientras un tipo se te arrima —, Edward dejó escapar una risa —, desvelarse, la verdad no lo entiendo. Además no estaba de ánimos como para una fiesta

—Bueno, tienes razón

—Pensé que tú estarías en la fiesta

—Fui, pero no encontré nada interesante y decidí salir a caminar

—¿Nada interesante?, no creo que te hayan faltado propuestas ¿o sí?

—No, no me faltaron. Pero por desgracia no estaba de humor y mucho menos tenía ganas

—Edward Cullen rechazando una propuesta para irse a la cama con una mujer. Eso no lo puedo creer

—Te digo, no había alguien interesante. ¿Cómo te fue en tus vacaciones? —, preguntó Edward cambiando de tema.

—Bien —, dijo. Bella sabía que normalmente había contestado excelente, pero no fue así y "bien" no se acercaba para nada a como se la había pasado. De hecho, lo podría considerar como una de sus peores vacaciones. Motivo, asuntos familiares

—¿Tuviste tu noche de películas?

—Sí, con unas amigas y mi cuñada. ¿Y tu qué hiciste en tus vacaciones?

—Salir por ahí con unos primos

—Muy ocupado supongo

—Algo. ¿Estás bien? —, preguntó a Bella al verla un poco retraída

—La verdad no —, al recordar sus vacaciones, unas lágrimas empezaron a derramar por su rostro

—¡Hey!, ¿tan mal estuvo?

—No tienes idea —, tratando de limpiar las lágrimas traicioneras que derramaban en su rostro. Edward pasó uno de sus brazos sobre el hombro de Bella para que esta se apoyara en el suyo.

—Desahógate, eso es lo que necesitas —, normalmente, cuando Edward veía a una mujer llorando buscaba un pretexto para salir corriendo antes de que el verdadero drama comenzara. Pero no con ella. No con Bella.

Bella no dijo nada, simplemente le hizo caso y sacó todo lo que no pudo hacer durante los 2 meses que estuvo en su casa, en esas 4 paredes que alguna vez llamó "hogar", en frente de esas personas que alguna vez llamó "familia."

—¿Me quieres contar? —, le preguntó Edward. Bella de limitó a negar con la cabeza

Edward empezó a acariciar la espalda de Bella mientras ella lloraba. No sabían cuanto tiempo había pasado y Bella se empezó a tranquilizar. Edward colocó su mano en el mentón de Bella para poder levantarla y ver su rostro. Al verla pudo notar en medio de la luz tenue del parque los ojos rojos de Bella por el llanto, al igual que las manchas del camino que las lágrimas habían recorrido en su rostro. Sin poder evitarlo dirigió su mirada a sus labios, para luego regresar su mirada a los ojos de Bella.

Pudo notar que Bella hizo el mismo gesto que él al mirar sus labios. Aun con algo de duda, Edward lentamente se empezó acercar a los labios de Bella, vio que Bella cerró los ojos impidiéndole ver si aparecía la duda o alguna señal de que le dijera que Bella no quería ser besada. Pero nada de eso pasó.

Cuando sus labios se encontraron, el beso lo sintió cálido y algo salado por las lágrimas que Bella había derramado minutos antes. Edward delineó con su lengua la orilla de los labios de Bella para pedir permiso para ingresar a la boca de Bella.

Bella no sabía si era la necesidad de cariño por lo que permitió que Edward la besara, pero la verdad es que desde que lo conoció no había dejado de pensar en cómo sería un beso de Edward Cullen. Tratando de olvidar los malos momentos de sus vacaciones, se entregó por completo al beso con Edward.

Su aliento sabía a menta. Bella colocó uno de sus brazos alrededor del cuello de Edward mientras que con su mano tomaba un puñado del cabello de Edward, pegándolo más a ella. Con su brazo libre, Edward la colocó alrededor de la cintura de Bella. Cuando los labios de Bella tocaron la suyos, supo que se encontraba perdido, pero tenía miedo a perder su fama de Casanova. Edward sabía que no era el tipo de hombre que busca una relación, al menos no ahora, en donde su nombre se encuentra en su apogeo, no solo por buen estudiante sino también como un buen amante.

A pesar de estar perdida en los brazos de Edward, Bella sabía que tenía que romper ese contacto tan personal. Sabía la clase de persona que era Edward. No iba a poner en juego se estabilidad emocional, al menos lo poco que quedaba de ella. Al separarse, Bella pudo notar que Edward aun mantenía los ojos cerrados. Quitó su mano del cabello de Edward y se empezó alejar de él. Se levantó de la banca, quitando de golpe el brazo que Edward tenía a su alrededor. Y ahí parada podía ver la mirada que Edward le daba. Por inercia, Bella se llevó una de sus manos a los labios. Edward no decía nada y pudo observar que Edward tragaba con dificultad. Bella, sin decir nada, salió corriendo rumbo a la universidad.

—¡Bella! —, gritó Edward, pero Bella ya había desaparecido de su vista.

Bella había llegado muy agitada al edificio de especialidad, entró a su habitación, aporreando la puerta, se sentó en la cama y abrazo sus piernas con sus dos brazos y la lágrimas volvieron aparecer.

En el momento en el que Bella desapareció de su vista, Edward llevó su cabeza hacia atrás y soltó un suspiro. Demonios, había sido el mejor beso. Normalmente, Edward casi nunca besaba a las mujeres con las que se acostaba. Un beso significa un contacto íntimo y personal, y muchas veces implica algún tipo de compromiso.

Edward volvió a suspirar mientras se levantaba, y sin prisa alguna, caminó rumbo a la universidad, a lo mejor encerrado en su habitación podía pensar más a conciencia en lo que había hecho. Al verla vulnerable, al ver esos ojos chocolates en medio de la oscuridad, al ver la tristeza que emanaba en ellos, quiso de alguna forma brindándole apoyo algún tipo de estabilidad, pero cuando Bella rompió el beso abruptamente y se levantó y se llevó la mano a los labios, concluyó que no le había otorgado nada de lo que él buscaba.

Se metió a la ducha y se prometió que mañana hablaría con Bella.

Las clases comenzaron a la semana después del pequeño incidente. Bella no podía olvidar los sentimientos que aquél beso le había otorgado, pero tampoco podía olvidar de quién provenía ese beso. No se permitió hacerse ilusiones, sobre todo por el historial del hombre en cuestión.

Trataba de evitar a toda costa salir de la fraternidad, simplemente se levantaba, se arreglaba, tomaba sus clases, iba a la biblioteca, tomaba los libros y regresaba a su habitación. Simplemente salía cuando tenía hambre. Era tonto esconderse, pero había visto a Edward paseando por el edificio y varios compañeros le habían dicho que Edward Cullen había estado preguntado por ella.

Había sido prácticamente imposible dar con Bella. Edward iba a la facultad de literatura cuando sus clases terminaban, cuando preguntaba por ella, muchos le decían que no lo habían visto, que había salido a comer o que se encontraba en la biblioteca. Necesitaba hablar con ella, pero parecía que Bella se estaba escondiendo de él.

Edward se dio por vencido, si Bella no quería hablar con él, él no la obligaría, tarde o temprano se encontrarían en algún sitio de la universidad, la saludaría y se retiraría como si fuera una conocida nada más. Al menos esos eran sus planes. Bella al notar que Edward había dejado de merodear la facultad, empezó a salir más. Era tonto esconderse en su propia facultad, pero no estaba lista para hablar con Edward sobre el beso.

Con la cabeza cabizbaja y escuchando música a todo volumen, Bella se dirigía a la biblioteca a dejar algunos libros que había obtenido días anteriores. Además que necesitaba terminar un escrito para la clase de inglés y una vez más había fiesta en la facultad y necesitaba un lugar tranquilo. Se sentó en una de las esquinas más lejanas de la entrada, para evitar cualquier distracción. Estaba tan concentrada en lo que estaba haciendo, que no se dio cuenta de que alguien se encontraba parado frente a ella. Al levantar su cabeza, su rostro no pudo esconder la sorpresa de ver a Edward parado ahí. Bella se quitó los audífonos.

—¿Te estás escondiendo de mí? —, le preguntó


Veremos un poco del pasado de los personajes, para entender del porque la venganza de Bella...

Parece que els gusto, asi que la próxima semana... habrá dos capitulos... es asi como lo manejo...! una actualizacion a la semana, dos caps por día...

Dianis, amor... muchas gracias por el apoyo... Ella me acompañará en esta nueva aventura... Gracias por los primeros reviews...!

Besos a todas SerenitySey, Paolastef, TheDC1809, Nessie', msteppa, MarianaYaneth y las que vengan

Las quiero loquitas...! Shell *.*