Era un día tranquilo en Berk, el cual muy pocas veces había, todos ocupados con sus labores, como la cosecha, la pesca, o solo entrenando.

Stoick el vasto, estaba organizando varias actividades, y el mismo estrés de aquel hombre se podía notar a kilómetros de el, pues se veía desesperado, y a su vez cansado; pues en unos pocos días, se acercarian las nevadas de un invierno, del cual se decía que seria una gran tormenta, que podría durar varios días. Se encontraba organizando los suministros, verificando los cultivos, y las ropas de pieles, para abrigarse del frío.

Y si eso era lo peor del caso, estaban las pestes, los cuales eran los dragones que atacaban a la isla dos o tres veces a la semana.

Su madre, Valka, verificaba junto con Gobber, las armas.

Y yo, un chico enclenque, que se encontraba en su cuarto, rodando un lápiz sobre aquella mesa de madera.

Estaba aburrido, su padre le prohibió salir para evitar cualquier tipo de queja suya, por parte del pueblo de Berk.

Levanto un poco su mirada, y se topo con aquella mirada color verde, igual a la suya.

-Hiccup, ¿otra ves tu padre no te dejo salir? , o es otra cosa- dijo aquella mujer, mientras miraba a su hijo de tan solo 14 años de edad.

- Solo me considera un estorbo, eso es todo- dijo para seguir rodando el lápiz.

Valka solo soltó un suspiro y agarro el lápiz de Hiccup, para que este lo mirara a los ojos.

-Sabes que eso no es cierto, tu padre te quiere- dijo, pero miro la cara de Hiccup- a su manera. Concluyó, para levantarse de aquel banco y salir de aquel cuarto.

-Estaré en el gran salón, por si quieres salir-dijo, para cerrar la puerta y bajar las escaleras.

Hiccup solo soltó un suspiro y se levanto de aquella silla, para ir a buscar algo, que se encontraba debajo de su cama, saco un pequeño cuaderno de dibujo, de una caja, donde se encontraban cuadernos llenos de dibujos o inventos.

Se sentó sobre su cama, y abrió el cuaderno, topándose con un dibujo del peluche que le había dado Valka cuando era un bebé.

Miro aquel peluche sobre la repisa y miro el dibujo, su madre siempre le había dicho que tenia un talento con el dibujo, pues es tenia demasiada paciencia para tener un buen resultado, y no era un total bruto como los demás vikingos.

Dejo el cuaderno en su lugar, para posteriormente levantarse de su cama.

El sol ya se estaba ocultando, por la falda de la gran montaña de Berk.

El día había sido muy tranquilo, algo, que agradecía Hiccup, hasta que un grito lo alertó.

-iDragones!- grito un vikingo a todo pulmón mientras otros dejaban sus actividades para ir al combate.

Su madre llego de manera rápida al cuarto de Hiccup.

-No salgas de aquí, estaré apoyando a Gobber- dijo con voz agitada para posteriormente darle un rápido abrazo a su hijo, y salir corriendo.

Pero nadie pensaría, que ese seria el último abrazo que le daría a su hijo.

Stoick soltó un suspiro, con esta peste, nunca podrían terminar las labores de recolección, para el invierno.

Fue directo con Gobber, el cual estaba afilando mazos, hachas y espadas, y ahí estaba su esposa haciendo labores en la fragua.

-Gobber, dame el mazo mas grande que tengas- demando Stoick con voz autoritaria.

-Valka, ya oíste al jefe- dijo para seguir afilando una hacha.

Valka fue directo a una pared donde colgaban diversas armas, agarro el mazo mas grande que vio y se lo entregó.

-Aquí esta su orden señor- dijo Valka mientras le daba un beso en la mejilla- suerte- dijo para seguir con sus labores.

-Gracias Val- dijo el jefe para empezar a correr.

-¿Crees que Hiccup haga caso?- pregunto Valka algo preocupada.

-¿El?, es igual de testarudo que una cabra- dijo para seguir con sus labores.

Mientras con Hiccup, el estaba preparando una libreta nueva, o mas bien varias, junto con varios lápices de carbón, pues sabia que por la emoción rompería las puntas con facilidad, junto con un cuchillo para sacar filo a los lápices,pues esa noche intentaría dibujar a los dragones, a el no le bastaba con el libro de dragones.

Estaba acomodando todo en la pequeña bolsa, pero en ese entonces escucho el gritó de un vikingo.

-Furia nocturna!, al suelo!- grito y de pronto se escucho aquel ruido que alerta el ataque de un furia nocturna, se asomo por la ventana de su cuarto, y ahí lo vio, la bola de plasma que fue lanzada.

Nunca nadie había visto a un furia nocturna, y para las personas que ya hayan visto alguna, nunca se supieron mas de ellos.

Miro la fragua, su madre y Gobber, ya no estaban por lo tanto habían ido a pelear.

Estaba casi listo, hasta que, escucho de nuevo al furia nocturna, pero esta vez mas cerca y de pronto lo vio, la bola plasma se estaba dirigiendo hacia la casa, su casa.

Y vio una explosión que quemo la madera y la rompió, haciendo que se pudiera apreciar al pueblo de Berk, además por los fuerza de la bola de plasma, choco contra la pared y se dio un fuerte golpe en la cabeza.

Levanto la mirada, y ahí lo vio, la cría maligna del rayo y la muerte misma, El furia nocturna.

Valka ayudaba a las demás personas cuando tenían una pequeña herida y llevaba las armas de aquí a allá, primero escucho el sonido habitual de un furia al atacar, y todos se agacharon, siguió el ataque de dragones hasta que escucho un segundo ataque, alzo un poco la mirada, y su expresión cambio de forma drástica, el segundo ataque del furia nocturna, había dado a su casa.

Sin pensarlo dos veces salio corriendo hacia aquella colina, en la cual se encontraba su casa.

Desde lo lejos escuchaba a Gobber gritar, que Io que hacia era un suicidio, correr sola a un lugar donde se encontraba el furia nocturna.

Cuando faltaba poco para llegar se escucho un fuerte estruendo dentro de la casa, y apresuro el paso, en su rostro solo se podía descifrar una expresión, miedo, a perder a su único hijo.

Cuándo entro grata fue su sorpresa al encontrar a su hijo parado frente a aquella bestia con escamas negras.

-iMamá!- grito aquel chico mientras volteaba a verla.

Valka agarro con mas fuerza el mango de la espada y la levanto sobre su cabeza, aquel dragón se dio cuenta y volteo la cabeza mostrando sus dientes, a Valka se le sale un suspiro del miedo pero sigue con la espada en alto.

De pronto llego Stoick y soltó un repentino grito de guerra, el dragón lanzo una bola de plasma y de la nada rugió, durante ese momento hubo un gran silencio para ambos padres.

En un movimiento rápido el dragón comenzó a alzar el vuelo y tomo a Hiccup por los hombros para empezar a volar hacia fuera de la casa.

-iHlCCUP!- grito Valka desesperadamente mientras saltaba por aquel hoyo que hizo el furia nocturna.

Stoick siguió por mas tiempo al dragón hasta que llegase al muelle, hasta perder al dragón por la lejanía, sabiendo que nunca mas vería a su hijo.

Todo era un total descontrol mental para Valka, había perdido a su único hijo.

Justo después de que el furia nocturna, llevara en sus garras a su hijo inconsciente, se fuera, los demás dragones también se fueron, como si aquel chico, fuera el principal motivo del ataque.

Muchos vikingos estaban reunidos en una de las orillas de la isla de Berk, frente a los padres se encontraba un bote, vacío, con unas cuantas pertenencias de Hiccup, Valka con una mirada decaída y triste, y Stoick, con una mirada neutra.

-Que los dioses, siempre lo acompañen en el Valhalla- termino Gobber, para que posteriormente Stoick lanzara una flecha a aquel bote el cual ya se encontraba navegando, a pesar de no haber cuerpo, decidieron hacer una última despedida.

Además por orden de Valka, no habían tirado aquel peluche, pues creía que seria bueno conservar una parte de su hijo.

El sol ya se estaba ocultando, había pasado un dia desde el ataque, Valka prometió no llorar, para mostrar un signo de respeto hacia su hijo.

La gente empezaba a desaparecer conforme el pequeño bote se perdía en el alba, la última en irse fue Valka, quería estar ahí todo el tiempo que fuese necesario, ella junto con su pequeño hijo deseaba la paz entre ambos bandos, pero quien tuvo mas marcada esa idea era su pequeño Hiccup.

No sabia cuanto tiempo había pasado, pero eso no importaba, cuando la luna ya estaba apareciendo, alguien toco su hombro.

-sabes mejor que yo, que el no quisiera esto, que tu sufrieras- dijo la voz a sus espaldas- el era diferente.

-si Gobber, gracias por tu apoyo, ¿donde esta Stoick?- pregunto Valka.

-esta en el gran salón, solo- dijo para empezar a irse.

-gracias- dijo Valka para que posteriormente se parara de aquel lugar donde se encontraba sentada, para ir directo con su esposo.

Ella creía que la paz entre los dragones era posible, pero ahora, esa realidad para ella era muy lejana, su hijo había sido asesinado ante sus ojos.

O al menos, eso pensaba todo el pueblo de Berk.

Hasta aqui, seria un tipo de prologo.

Les recuerdo, esta es una historia totalmente alternativa.