AQUÍ VAMOS DE NUEVO
Siempre te daré las palabras para que me hieras de nuevo.
Siempre te daré el arma para que me mates de nuevo.
Mientras tanto a muchos kilómetros de distancia, una fuerte tormenta azotaba la ciudad del Oeste. Para prevenir accidentes las autoridades habían provocado un apagón en toda el área. Cosa que no favorecía mucho a los habitantes de la Corporación capsula, quienes acostumbrados a él mejor avance tecnológico, hacía que sus instalaciones contaran con el 90% de este, dejándolos por ahora incapacitados de sus comodidades. Sin una fuente de energía, la C.C. no era la gran cosa en esos momentos, situación que volvía loca a Bulma, quien la falta de luz la había tomado desprevenida mientras alimentaba a Trunks, este se había asustado por la tormenta y no paraba de llorar mientras ella buscaba una linterna.
– Estoy segura que tenía una por aquí… ¡La encontré! – Más cuando intento encenderla, enojada descubrió que no tenía pilas– Ahora tengo que buscar baterías.
Exasperada, cerro con fuerza el cajón, Trunks seguía llorando, no podía ver nada y además hacía calor por la falta de aire acondicionado, además sus padres habían salido hace unos días dejándola sola.
No encontrando baterías decidió mejor buscar velas, sorprendiéndose al ni siquiera saber si había en casa. Al final encontró un par llenas de polvo en una alacena donde usualmente se guardaban grandes cacerolas que nunca llegaban a ocupar. Las encendió y coloco una en la cocina y otra en el corredor, el apagón no duraría mucho así que solo ilumino los lugares básicos para poder ver bien alrededor. Se acerco a Trunks que parecía calmarse un poco y se dedico a terminar de darle de cenar.
Había pasado más de medio año desde que Goku murió y aunque creía que las cosas mejorarían pronto y poco a poco, la realidad parecía ser otra. Era más que obvio que Vegeta había entrado en una especie de depresión, su rutina se había convertido en encerrarse en su cuarto a ver T.V , bajaba a comer, ir a la sala a ver más televisión, dormir, cenar, se distraía con algo sin sentido y después regresaba a su habitación.
No había podido hablar con el mas de cinco minutos sin llegar a una pelea, en la que el terminaba yéndose un tiempo para luego volver a lo mismo. Ya no era el hombre orgulloso y perseverante que había conocido, el que había odiado, del que se había enamorado. Quería ayudarlo, pero como hacerlo si él no le permitía acercarse. Estaba más reservado e intenso que los primero años en que lo conoció, y eso ya era de por sí, mucho que decir.
Ese día en la mañana ella despertó un poco más tarde de lo usual, cosa que le pasa seguido en los días que el clima cambiaba a temperaturas más bajas. Cuando bajo a desayunar y no lo encontró se molesto, sin embargo lo dejo pasar. Era parte de la nueva rutina, que el príncipe despertara varias horas más tarde de lo que hacía antes de que el problema comenzara. Después de que pasaran dos horas de que la ausencia del saiyajin se hiciera más notoria decidió entrar a su cuarto, ocasionando otra pelea y gritos.
Toco con fuerza la puerta barios minutos, y al no recibir ni siquiera una advertencia por parte de él, decidió entrar sin invitación. Después de todo era su casa, ella podía entrar y salir de cualquier lugar de esta sin la opinión de nadie.
– ¡Quien te dio permiso de entrar! –Grito más que furioso mientras se levantaba de la cama.
Bulma hecho un ligero vistazo a la habitación y pudo notar el suelo mojado, además de ropa desacomodada de un lado. Acababa de salir de bañarse. "Así que no estaba dormido, solo me ignoraba" –. Toque y no respondiste, pensé que estabas en otro lado, además esta es también mi casa, entro si yo quiero. – Siguió mirando alrededor con los brazos en su cintura, el cuarto era un desorden, no llegaba al nivel de caos que había llegado a tener su propio cuarto en su juventud, pero que esta habitación sea la del tan orgulloso y meticuloso príncipe la desubicaba un poco. – ¿Es que hoy tampoco piensas entrenar? Si sigues así perderás la condición física que tanto te esforzaste en conseguir.
"¿De qué me sirvió conseguirla?", – ¡No es de tu incumbencia lo que me pase humana estúpida! –. Grito con fuerza mientras iba hacia la puerta para intentar salir, para otra vez evadir la situación. No era cobarde, pero la idea de seguir con la misma discusión de todos los días lo enfurecía.
–Lo sé, pero no puedo dejarte así, viendo cómo te pudres tu solo. –Trataba de sonar calmada, aun cuando su sentido de alerta le informaba que el saiyajin estaba por dar por terminada la "conversación", lo tomo del brazo haciendo que volteara a verla directo a los ojos.
Esto era el colmo para Vegeta, mas bajo no podría caer porque ahora pareciera que una insignificante humana debía ayudarlo en algo que no le intervenía, en algo que ni ella ni nadie podrían entender.
–Si me pudro o no es mi problema, tú no tienes nada que hacer u opinar –Se soltó de su inútil agarre con el seño aun mas fruncido de lo usual. Un duelo de miradas se presentaba en la habitación junto con un silencio que el príncipe se decidió a romper–El problema es que sigues con la absurda idea de que entre tú y yo hay algo.
Se acerco con una mirada intimidante que sabía bien a ella no le afectaba en lo más mínimo, pero sabía que palabras sí.
–Permíteme romper tu burbuja, estúpida… ni tú, ni el mocoso significaron o significaran algo para mí, así que ahórrate tus preocupaciones. –Se dio media vuelta para de una vez por todas salir, más no antes de aclarar una última cosa. –Y en cuanto a tu propuesta de hace unos meses… yo siempre estaré solo.
No humo más que decir, él se fue como todas las veces pasadas, sin embargo esta vez logro herir algo dentro de Bulma. Ya estaba decidida, si ese hombre quería que lo dejaran en paz lo haría, si quería dejar que su orgullo lo pudriera no haría nada para impedirlo, el era orgulloso pero ella igual y ya se había rebajado mucho para intentar ayudarlo. Si él quería estar por siempre en soledad bien, ella ya no intentaría más. Ahora el estaba por su cuenta.
