Primero que todo! Hola a quien esté ahí! Muchísimas gracias por leer! Por ahora la historia se centrara en Akira, pero más adelante planeo unos buenos momentos de nuestra pareja favorita.
Si tienen algún comentario, critica o idea, por favor no duden en comunicarse o dejar un mensaje!
Disclaimer: La historia y personajes no me pertenecen, pertenecen y son idea de la gran Yamame Ayano. Todo lo escrito aquí es sin fin de lucro
Chapter 2: First Encounter
Era otro de esos días en que Asami llegaba más silencioso de lo habitual y con la mandíbula tensamente apretada. Los dorados ojos, profundos y letales, hoy tenían un dejo de su brillo usual, parecía que no podría atravesar la pared solo con la mirada y eso lo asustaba. Suspirando calladamente, tratando de no ejercer ningún tipo de presión en el yakuza, se dirigió a la cocina para poder servirle el habitual y extremadamente caro whiskey que Asami solía beber recién llegando a casa.
Mientras sacaba el vaso de cristal y para darse vuelta en busca del hielo, saltó hacia atrás, logrando a penas que el vaso no se hiciera añicos en el piso marmolado de la cocina. Asami estaba en el umbral de la puerta observándolo con los ojos entrecerrados, la mirada tan fría que le produjo escalofríos."me has asustado" las palabras salieron un poco temblorosas, pero rápidamente comenzó a moverse hasta ser capaz de estar al lado del refrigerado y sacar el hielo para depositarlo en el vaso. Estaba a punto de hacer una broma cuando el mundo se detuvo.
"- tengo una hija" El vaso esta vez sí se le cayó de las manos, esparciendo pedazos del delicado cristal en todas direcciones junto con el cubo de hielo que se resquebrajó al azotarse contra el suelo. Las palabras habían salido dura y fríamente de los labios de Asami, pero en un tono en el cual Akihito no supo distinguir como avergonzado o resignado.
Asami se quedó mirando la deprimente figura de su amante, que sin querer se había llevado las manos al rostro para comenzar a llorar. Suspiro profundo y dio un paso tratando se acercarse, pero rápidamente un grito lo detuvo en seco.
"¡no te atrevas a acercarte! ¡¿Cómo fuiste capaz de hacerme esto después de todo lo que he soportado por ti!?" Aunque no quisiera reconocerlo, las palabras le atravesaron el pecho y fueron más efectivas en herirlo que una bala disparada con una magnum. Él tenía completo conocimiento de todo lo que su amante había soportado… y era una larga lista…que incluía, entre las cosas más fútiles, torturas y violaciones.
"necesitamos hablar Akihito" Estaba tratando de ser complaciente y comprensivo, algo que el gran Asami Ryuichi no estaba acostumbrado a utilizar, pero esta era una situación excepcional… tal como la propuesta que estaba por hacer antes que su amante comenzara a caminar velozmente hacia el dormitorio. Asami noto un poco perturbado como Akihito dejaba una huella de sangre al caminar por el pasillo.
"te has cortado" camino detrás de él, lo que solo género que el joven apresurara el paso.
"Akihito, detente-" pero el peli marrón no escuchando siguió su camino. Ese hecho le hizo hervir la sangre pues había un límite para Asami: Akihito podía gritar cuanto quisiera, patalear cuanto gustara, incluso huir de vez en cuando, pero quedarse callado y hacer como si él no existiera no estaba permitido. De dos zancadas agarro a su amante por la muñeca y lo volteo bruscamente para luego presionar con su propio cuerpo el de Akihito contra la pared. La mirada quebrada y vacía hizo que apretara la mandíbula con ira. Él había luchado para que su amante no perdiera ese brillo que lo había encantado con solo conocerlo, él se había prometido a si mismo jamás hacer nada que perturbara la pasión y energía que Akihito derrochaba en todo lo que realizaba, incluso respirar.
"tienes que escucharme-"
"¡no quiero volver a verte, menos escucharte!… esto se acaba aquí y -" lo besó con una mezcla de ira y vergüenza, Akihito se resistió tanto como le fue posible, para después solo seguir llorando en un silencio abatido y resignado hasta que Asami decidió finalizar el beso. Él sabía perfectamente que todo esto era su culpa, aunque estuviera fuera de su control. Él mismo no sabía cómo sentirse en ese momento, no era algo que pudiera controlar y menos hacer desaparecer –las dos únicas posibilidades que él aceptaba en su mundo- cerrando los ojos lentamente recordó cuando Kirishima le había entregado los resultados del examen de ADN que confirmaban, con un 99.99% de asertividad, la paternidad sobre esa niña desgarbada a la cual solo había visto en fotografías un mes antes. Una infinita carga plagada de problemas se le posó en los hombros, sopesando cada probabilidad más de tres veces con todos los pros y contras. Eso, sumado a la aun incredulidad de la patada inicial, lograron que se quedara callado más tiempo de lo habitual antes de dar las ordenes correspondientes a su secretario. Apoyó su frente en el hombro de su amante, aspirando el aroma fresco que Akihito siempre emitía, solo eso le dio un poco más de fuerzas para tratar de salvar su relación.
"por favor, te pido que me escuches… no te he engañado, la mocosa tiene 13 años. Todo esto ocurrió mucho antes incluso que te conociera…" Akihito abrió los ojos sorprendido. En primer lugar, Asami Ryuichi JAMÁS pedía favores y segundo, todo lo que su cabeza había estado generando podría no ser cierto, pensando en cuánto creer de lo que Asami había dicho, decidió darle el beneficio de la duda. Movió un poco las manos y Asami lo miro a los ojos, soltó la respiración que estaba sosteniendo desde no sabía cuándo al ver que los ojos de Akihito estaban más tranquilos y un poco de la brillantez había vuelto.
"voy a escucharte Asami, pero si luego de lo que me digas no quedo conforme deberás dejar que me marche" Asami estaba dispuesto a rebatir, pero el timbre los sorprendió a ambos. El yakuza cerró los ojos, pensando que había mal calculado el tiempo que demoraría en manejar a Akihito. Luego ambos expectantes escucharon pasos en el recibidor y percibieron la entrada del secretario.
"Kirishima, espera en la sala" La voz de Asami se escuchó monótona, lejos de la plaga de emoción que demostró al hablar con su amante. Akihito le dedicó una mirada dudosa y Asami se cuadro en frente tomándole la mano con cautela y guiándolo a la sala.
Akihito no estaba preparado para ver lo que ocurría en su sala, al entrar dos personas se giraron, una era el conocido secretario que a su vez tenía una completa actitud de duda y la otra… era una niña que compartía la mirada fría y dorada de su amante. Se llevó una mano a la boca, el parecido era espeluznante: a pesar de que la niña estaba asustada y triste, el porte elegante y confiado de Asami le exudaba por cada poro. Los ojos dorados lo miraron primero a él y luego a Asami, que se encontraba a su espalda, un dejo de ira brilló en los orbes ámbar para luego volver a ser fríos como el hielo. Le molestó, le molestó mucho y sin querer sus propios ojos se transformaron, como si estuviera viendo a un político corrupto, a un modelo encantado con niños… a una mosca sobre carne descompuesta.
"Asami sama… ¿deberíamos esperar fuera?" la voz del secretario estaba llena de indecisión pues era una de las pocas veces que había visto la mirada de desagrado del amante de su jefe, cordial y tranquilo por naturaleza, hacia otra persona. Akihito pasó rumbo al sillón y se sentó sin voltear la vista, este era un problema de Asami y él debería arreglarlo.
"Es mejor que me vaya, prefiero no estar aquí" la voz melodiosa y levemente grave, tiritó casi imperceptiblemente y lo impactó también, quería voltear y ver con sus ojos qué cara estaba poniendo la niña, pues claramente él no había sido cortés y menos comprensivo. "por dios… es solo una niña, ella no tiene nada que ver" se maldijo a sí mismo, pero ya no podía arreglar lo hecho.
"Asami sama, ella es Kato Akira" Asami estaba encendiendo un cigarrillo, Akihito lo supo por el olor que comenzó a llenar la sala y luego entro a su campo visual para sentarse frente a él, sin quitarle los ojos de encima. "¡mira a tu hija!" pensó tratando en vano de controlar la cascada de sentimientos del momento, pero solo guardo silencio.
"¿Cuántos años tienes?" monótona y sin sentimiento, Akihito conocía esa voz muy bien y le dio escalofríos.
"catorce… cumpliré quince el próximo mes"
"¿sabes por qué estás aquí?" Akihito volteo inmediatamente, los ojos de la niña estaban llenos de lágrimas, pero orgullosa como supuso que sería, sabía que no podría liberarlas. Y se le rompió el corazón cuando la niña bajo el rostro, tratando infructuosamente de controlar su respiración y apaciguar el corazón.
"Te he hecho una pregunta y cuando lo hago espero una respuesta inmediata mocosa" Akihito se volteó para ver a Asami a los ojos y lo reprochó con la mirada. Luego volteo su atención a la niña que se había enderezado altivamente.
"Mi madre murió un mes atrás, en la carta que dejó me indico que usted era mi padre y que si necesitaba ayuda, debía contactar con su oficina… no planeaba hacerlo, pero… hay ciertas circunstancias que escaparon a mi control" Akihito se llevó una mano al pechó, esto no podía estar pasando. La niña continuó orgullosa, sin despegar los ojos de los de Asami. Pudo casi sentir detrás de su cabeza que Asami había inclinado la suya, señal para que continuara su relato.
"… Yakawa gumi mató a mi madre y ahora me están buscando a mí. En Osaka son conocidos los-" se aclaró la garganta no sabiendo muy bien que palabra utilizar "-métodos de Yakawa al asesinar, no quiero ser violada y no tengo poder para defenderme" Akihito se levantó, esto, todo esto que estaba escuchando era peor que una película de terror. Asami levantó la mano, instando a Akihito a quedarse quieto y callado.
"¿Por qué debería creerte?" La niña esbozó la misma media sonrisa de Asami y los ojos brillaron, denotando la inteligencia de la muchachita.
"Claramente ya ha hecho un examen de ADN, que estoy segura ha resultado positivo… Mi madre podrá haber sido una perra drogadicta, pero jamás me mintió. Además, tengo conciencia que todo mi historial ha sido ya revisado a cabalidad. Sé que solo, y solo sí, las razones anteriores han sido cumplidas podría haber obtenido esta entrevista… no he venido a destrozar tu imperio, padre" Asami se levantó tan rápido que Akihito trastabillo hacia un lado cuando pasó, la mano del yakuza se levantó en el aire y se estrelló contra la mejilla de la chica, que a su vez cayó al suelo para levantarse rápidamente, plantándose en pies firmes frente al terrorífico hombre que hacía mucho Akihito no había visto.
"¡es suficiente!" Akihito se puso entre Akira y Asami, estirando un brazo protector hacia la chica, sabia cuanto dolían los golpes de Asami, él lo había experimentado solo una vez en su vida y prefería no volver hacerlo. Y esta chica, esta pobre chica, ya estaba viendo un infierno como para empezar a caer a otro más tétrico, oscuro y ardiente.
"Akihito, Quítate" La voz de Asami era casi metálica y completamente amenazante, pero Akihito se mantuvo firme, sin saber aún el motivo exacto por el que estaba defendiendo a la muchacha.
"Es cierto señor, no necesito un escudo humano que piensa que soy estiércol" Akihito abrió los ojos impactado, sí… exactamente esa era la mirada que le había dado y la culpa lo invadió.
"-yo no… yo…" se giró para disculparse pero Asami lo movió para luego ser tomado por el brazo del secretario quien bajo la cabeza en un gesto comprensivo, indicándole que dejara a su jefe seguir en paz o él sería el objeto de su furia.
Mientras tanto la niña levanto la barbilla, el estómago del fotógrafo se volteó al notar el hilo de sangre que corría por bajo la nariz de la chica, pero Asami no se detuvo y lanzó un segundo golpe, esta vez dirigido a la otra mejilla. Sorprendente fue cuando la muchacha lo esquivó rápidamente, volviendo a la postura orgullosa de un principio y solo retrocediendo dos pasos. En ese momento Akihito no podía dejar de ver todas las similitudes entre los dos, incluso sin ver por sí mismo el resultado del examen de ADN, sabía que esta pequeña niña era hija de Asami.
La niña también notó la rabia de Asami corriendo libre en su interior y los ojos fulgiendo en llamas. Quizás no había sido sabio haber esquivado el golpe, pues claramente este hombre quería romperla. Así que cuando el yakuza levanto la mano por tercera vez, dejó pacientemente que se estrellara contra la mejilla aun sana. La cachetada solo le volteó la cara y dejó ese dolor quemante que indicaba el enrojecimiento de la piel, no hubo sangre, por lo que agradeció infinitamente.
"nunca vuelvas a contestar de esa forma" Amenazante, todo el cuerpo de Asami se estiró llegando al máximo de su tamaño demostrando la posición de poder que tenía, pero la muchacha no retrocedió ni un milímetro, así como tampoco despegó la vista de los peligrosos ojos dorados que la miraban.
"Si señor" Akihito notó como los hombros del yakuza se destensaron un poco, al haber ahuecado la arrogancia de la niña. Kirishima se acercó y encendió el cigarrillo que su jefe se había puesto en los labios sin dejar de mirar a la niña.
"Asami sama… ¿desea que me lleve a la muchacha?" Asami volteó a ver a los ojos a su amante.
"¿le crees Akihito?, ¿crees toda la historia que la mocosa ha contado?" el fotógrafo desvió la mirada, tratando de ganar tiempo para dar su respuesta. Él también sabía que para que ella estuviera frente a ellos y más aún para que Asami le hubiera contado de su existencia, todo debía ser cierto, si es que no peor.
"Le creo… creo todo y debes protegerla, lleva tu sangre. No puedes desampararla" Al decir eso notó la incomodidad de la chica así como también el imperceptible respingo en la mirada de su amante, era obvio que esto no era un reencuentro familiar de cuentos de hadas para ninguno de los dos.
"Kirishima, trae el equipaje de la mocosa. Se quedará aquí –" Kirishima rápidamente comenzó a caminar rumbo a la puerta, Asami que aún no cortaba contacto visual con su amante continuó "- hace solo segundos tú te paraste frente a mí para protegerla… yo haré también mi parte" Solo en ese minuto Akira cerró los ojos y se desmayó.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Kirishima se acercó rápidamente a la derecha de su jefe, aun con el celular conectado. Tapó el micrófono con la mano en un intento de evitar que su interlocutor escuchara el intercambio de palabras que vendría.
"Asami sama, hay problemas con el embarque de China, Tian tuvo problemas" Asami desvió la mirada hacia Akira y sonrió.
"¿quieres hacerte cargo de esto?" La mujer sonrió de lado, con esa mueca sexy que había heredado.
"A tu servicio, padre" Asami movió la cabeza para que Kirishima le entregara el celular a su hija, quien en cuestión de segundos se tornó fría y calculadora.
"Habla…" los dos hombres se miraron, hacía mucho tiempo que Akira había aprendido a la perfección el arte de infundir miedo, incluso a través de una línea telefónica y ninguno de los dos podía estar más complacido. Luego una sonrisa burlona apareció en el delicado rostro y la mirada se encontró con la de su padre.
"¿Me estás diciendo que Tian no negociará con la hija bastarda de Asami?" Los ojos de Asami se medio cerraron con furia y respiro profundamente, no era la primera vez que había escuchado ese comentario por parte de algunos de sus socios… y por algo todos ellos ya estaban muertos.
Su interlocutor, al notar el cambio de tono a uno acaramelado y suave debe haberse cagado en los pantalones, ese tono era más que conocido. Akira se limitó a continuar escuchando, minimizando el insulto y aceptando las disculpas "Si, por supuesto que entiendo… puedes decirle que se dirija la oficina… obviamente que en la de mi padre… Asami sama lo atenderá personalmente en 15 minutos" luego de cortar la comunicación, Akira respiro controladamente. No le gustaba para nada que aún le dijeran "bastarda", ella tenía dos padres. Se giró hacia su progenitor, demostrándolo o no, la sangre le hervía, tendió el aparato en un gesto mecánico, el cual rápidamente fue recibido por Kirishima.
"Tian está en el estacionamiento, exige inmediatamente una reunión contigo en lugar de -con tu hija bastarda-… Aparentemente, parte del cargamento no fue entregado en las fechas estipuladas debido a su falta de tino en el manejo de su gobierno, tal como supuse… pero nosotros sabemos a qué se debe la perdida de esas armas..." Asami se metió un cigarrillo a la boca y le ofreció uno a su hija, el atento Kirishima encendió ambos en un abrir y cerrar de ojos. Sabía que su jefe y la muchacha estaban pensando la manera más dolorosa de hacerlo sufrir por el insulto y la falta al "contrato" y medio sonrió compadeciéndose por el alma del pobre infeliz.
"ve a cambiarte." Asami acaricio la mejilla de la chica y comenzó a caminar. "hazte cargo de Akihito, dile que vaya directo al restaurant, Akira y yo lo encontraremos allí una hora más tarde de lo presupuestado" Kirishima saco su celular y comenzó a enviar mensajes al chofer del fotógrafo, cuando estaban frente al ascensor se arregló las gafas y sonrió.
"Takaba sama indicó que él elegirá, solo en base a su gusto personal, los aperitivos y bebidas" La sonrisa de Asami apareció en el bello y letal rostro. Sabía que eso no era cierto, para cuando llegaran un arsenal de takoyaki* y fugu sashi* estarían dispuestos para Akira y él.
"Ordena que los guardias de Akira la acompañen y esperen fuera de la oficina, prefiero tomar mis precauciones con los hombres de Tian… y asegúrate que la katana que le tengo de regalo esté dispuesta sobre el escritorio…" Kirishima respiro confiado, él también había previsto posibles complicaciones, pues generalmente el submundo del contrabando chino no gustaba de tratar con mujeres; pero una tan letal con la katana como Akira sama y que recientemente había sido insultada, siempre hacia la diferencia.
"Así se hará, Asami sama… "Asami ladeo la cabeza al entrar al ascensor, por el tono de Kirishima notaba que su secretario aún tenía dudas.
"¿Algún problema Kirishima? Profunda y fría, la voz de Asami no dejaba espacio para vacilaciones, aun así, aclarándose la garganta mientras presionaba el botón del ascensor, decidió seguir adelante.
"Lamento indicar esto, Asami sama, pero el insulto a Akira sama no puede ser menospreciado… preferiría ser yo mismo junto con Keita quienes nos hiciéramos cargo del asunto…"Asami soltó la bocanada de humo lentamente. Por supuesto que a él tampoco lo había hecho feliz el desprecio dirigido a su hija y por supuesto que él también deseaba cortar con sus propias manos la lengua de quien había provenido la ofensa.
"Akira ha demostrado con creces su capacidad-" El secretario iba a rebatir, pero el yakuza continuo tranquilo mientras fumaba su cigarrillo "Lo que no implica que luego que Akira termine, no podamos hacer algo" El brillo de la venganza y una media sonrisa demostrando absoluto control, admitiendo la posibilidad de venganza, hicieron que el secretario asintiera en paz.
10 minutos habían pasado y Akira entraba a la elegante y sobria oficina de su padre. Se acercó lentamente al escritorio de ébano que, junto con su papá, le habían regalado a su padre la pasada navidad. Pasó las yemas de los dedos delicadamente sobre la suave superficie, y al dar la vuelta vio una larga envoltura de seda dorada puesta frente al sillón de cuero que su padre utilizaba. Sonrío para sí mientras desenvolvía cuidadosamente la tela: una asombrosa katana, seguramente del periodo kamamura*, con su reluciente saya* lacada se desvestía ante sus ojos. Este era su regalo por obtener el nuevo dan. "no debió haberlo hecho" pensó mientras meneaba la cabeza, a pesar de que no podía haber deseado nada más. Conocido era el gusto de su padre y el de ella por las armas y, sobre todo, la colección que entre ambos llevaban años construyendo. Luego una idea se le vino a la cabeza y los ojos dorados miraron hacia los sillones usados para las juntas. Sonrió de lado y una pequeña risita salió de entre los labios, entendiendo a la perfección por qué su regalo se encontraba dispuesto sobre el escritorio en ese momento: "que así sea, padre"
Tres toques en la puerta la obligaron a dejar para después la generación de su estupendo plan de acción, viéndose obligada a improvisar.
"Adelante" Keita, su secretario personal, hizo una reverencia al entrar y luego la figura de Tian apareció por la puerta, seguido de cerca por sus tres hombres y Kirishima. Akira se contuvo de hacer una mueca de repulsión ante la figura de Tian. Los ojos juntos y pequeños, la cara regordeta plagada de cicatrices de acné sumado a la sonrisa de dientes amarillentos la asqueaba; pero por sobre todo la actitud de superioridad no ganada por mérito propio y el horrible modo que tenia de expresarse era lo que la sacaba de sus casillas, no solo a ella, sino también a su padre.
Cuando Tian la vio alta y delgada, orgullosa tras el escritorio de Asami Ryuichi comenzó a lanzar improperios y gritos.
"¡hijos de puta! ¡mal nacidos podridos! ¡Esto no es lo que me prometieron! ¡Asami estaría aquí en persona" Akira esbozó una sonrisa cuando Kirishima, tranquilamente subió las gafas por el puente de su nariz.
"Tian san, nosotros le prometimos una reunión con Asami sama… aquí frente a usted, se encuentra Asami Akira sama, hija legitima y heredera de Asami Ryuichi sama." Los ojos de Tian estaban desorbitados, el cuerpo temblándole de rabia, ¡¿cómo podían obligarlo a tratar con una mujer, más aun con una bastarda?!
Volteó la vista a la mujer que aun sonreía de lado, sin que la mueca tocara sus ojos fríos como la nieve, aun no podía percibir el peligroso lugar en el que él mismo estaba ingresando, después de todo no era tan inteligente como él mismo creía, pensó Kirishima con agrado.
Tian aún estaba fúrico, pero una fugaz idea le pasó por la cabeza: podría jugar con ella después de romperla, pues a pesar de ser una bastarda era linda y deseable con ese delgado y tonificado cuerpo de estrecha cintura y llenos pechos.
"Tian san, lamento la confusión que mis hombres han provocado. Más, espero que podamos llegar a entablar una conversación para concluir una solución en conjunto. Estoy al tanto de todos los pormenores del negocio… después de todo, yo fui quien decidió iniciar esta ruta con usted, mi padre se ha mantenido al margen y sería un falta de respeto para usted y su grupo tratar con quien no ha tenido responsabilidad en el proyecto." Kirishima asintió mentalmente, Akira le estaba tratando de tirar el último flotador que podría salvar su vida, pero en vez de eso Tian se acercó al sillón y se sentó sin pedir permiso, lo que provocó la ira interna de Kirishima, Keita y de la propia Akira, quienes vieron este gesto como una afrenta hacia la posición de poder. La susodicha solo sonrió de lado mientras dirigía su mirada hacia los dos hombres, indicándoles no moverse de sus lugares; aun sonriendo imperturbable se congracio a si misma: tal como lo había pensado al darle la oportunidad de recular y disculparse por el agravio, Tian había demasiado estúpido y visceral para tomarla… y se convertiría en uno de sus juguetes más lúdicos. Se acercó tendiéndole la mano al segundo al mando del grupo chino, quien solo por cuestiones de azar, era el hijo de Tian.
El hombre miró a su padre y luego de que este asintiera, tomó la mano de la muchacha, ambos inclinando la cabeza levemente en señal de saludo.
"Hermosa katana" Dijo Ju, a lo que Akira respondió ampliando la sonrisa y ladeando la cabeza con agradecimiento, el juego estaba comenzando mejor de lo que ella había supuesto.
"Mi padre me ha honrado al obsequiármela hoy; supongo que debe estar emocionado en que la use… la ha dejado sobre su escritorio poco antes de esta reunión" La mirada de Tian de pronto se agudizó y comprendió absolutamente todo lo que ocurriría en segundos. No siendo suficientemente rápido para mover a su hijo de la posición desventajada en la que se encontraba, con un rápido movimiento Akira desenvainó la katana y elegantemente rasgó el aire de la habitación culminando con Ju tendido en el suelo con una mano menos.
"¡HIJA DE PUTA MAL NACIDA!" Los guardias de Tian se lanzaron contra Akira, claramente no conociendo el manejo que la mujer tenía de la katana y menos la capacidad de sus secretarios. Antes de que Tian pudiera siquiera voltearse para asistir a su hijo, la punta de la katana estaba en su cuello, aún teñida con trazos de la sangre de su heredero, mientras sus guardias ya habían sido controlados por Kirishima y Keita con sendas glock M1911* en sus sienes para luego ser amarrados por cuatro guardaespaldas que entraron presurosos a la habitación.
"Efectivamente, y como bien has dicho Tian, mi madre fue una puta. Pero creo que es necesario indicar que no soy una bastarda… Para tu beneficio ese insulto ha quedado en el pasado al yo tomar la mano de tu hijo. Ahora, espero que podamos continuar con nuestra conversación" Kirishima sonrió. Podía ver la misma energía de su propio jefe en la mujer de sonrisa torcida y ojos dorados chispeantes de adrenalina.
Otro movimiento rápido y Akira rasgo el aire nuevamente, limpiando la sangre de su katana mientras inclinaba la cabeza para que Tian tomara asiento nuevamente. "creo que debemos apresurarnos o tu hijo no alcanzará a llegar al hospital" Tian movió los ojos al cuerpo en el suelo, retorciéndose de dolor con el muñón firmemente apretado contra el cuerpo y comenzando a ponerse blanco por la pérdida de sangre, ya había comprendido la situación.
"Tú no tienes derecho a hacer tratos conmigo" Akira entrecerró los ojos y levantó una ceja en señal de incredulidad y duda.
"¡Oh! ¿En serio?...si mal no recuerdo no hubo problemas cuando acordamos los pagos. Kirishima me reveló que habías estado de acuerdo en cada punto negociado." La voz de Akira era fría y potente, manchada de falsa sorpresa. Tian apretó los labios nervioso.
"Yo pensé que estaba haciendo tratos con Asami. No con su-" Miró el cuerpo de su hijo y reestructuró la oración, temiendo ser el responsable de la pérdida de otro miembro. "-No contigo. Como bien debes saber nosotros no tratamos con mujeres." Los ojos de Akira centellaron, no había nada que odiara más que el machismo con el cual se había encontrado al comenzar a ser entrenada en los negocios por su padre. Kirishima meneo la cabeza asombrándose de lo estúpido que podía ser el hombre: Tian estaba perdido.
"sí, tienes razón… pero ese conocido y antiguo precepto machista me parece tan anticuado e ineficiente. Considero y respeto tu inclinación, cada uno puede hacer negocios con quien quiera, ¿verdad?" Tian notó la gélida sonrisa mientras entraba otra persona más a la habitación sin haber tocado la puerta. Ahí frente a ellos se encontraba Asami Ryuichi, el ceño fruncido con ojos igualmente fríos plantados en la cara.
"Akira, no permití que utilizaras mi oficina para cercenar cuerpos." Tian movió los ojos entre todos los presentes, ahora era el momento de rogar. Él sabía que su ruta era extremadamente importante para el contrabando de armas que Asami dirigía, debía demostrarle a Asami que esta pendeja no sabía tratar de negocios.
"Asami… ¡Asami! ¡Hace tanto que hacemos tratos juntos!… yo nunca te he defraudado, el cargamento está llegando por partes, así es-" El aullido de la katana corto el aire y ruego de Tian, un bramido de dolor se escuchó en la amplia oficina mientras el chino se agarraba el pecho, justo donde el filo de la espada había atravesado ropa, piel y músculos. Asami giró el rostro hacia el de Akira, algunas gotas de la sangre de Tian rodaban por su mejilla. Pasando presuroso por el lado de Kirishima quien le extendía un albo pañuelo de seda, se acercó a su hija, tomándole la barbilla con cuidado y limpiando la suave piel.
"Querida… debes tener cuidado con no salpicar demasiado o la gente pensará que no te he enseñado nada." Akira acurrucó la mano de su progenitor en su mejilla y cerró los ojos avergonzada. Para luego abrir los orbes dorados con ese brillo que Asami tanto adoraba.
"Lo siento padre, solo por un minuto me deje llevar." Akira miró ambas figuras: una inconsciente por la pérdida de sangre y la otra retorciéndose de rodillas. Esto era el Edén… completa y absoluta perfección. Se acercó a Tian y con la punta de su katana le levantó la barbilla. "Si mi padre, el hombre más poderoso de Asia, no ha tenido problemas en que una mujer aprenda los negocios, tu tampoco los tendrías que tener, aún así y como he dicho en un principio, respeto tu posición, ¡el libre comercio está en boga!... pero querido Tian, hemos llegado a un punto de no retorno en esta reunión: has perdido parte de nuestra carga." Asami se sentó en el sillón frente a la figura postrada de Tian y encendió un cigarrillo.
"Akira… la –perdida- a la cual te refieres no fue tal y bien lo sabes, tu misma me lo informaste… ¿O deseas que sea Tian mismo quien confiese?" Asami dirigió su mirada a Tian, calando y destruyendo las pocas esperanzas que el hombre tenía de salir vivo de esa oficina, ya todo estaba perdido. "Tian, me temo que le debes una disculpa a mi hija por tu falta de respeto y por tratar de robarle… aunque pensándolo bien, trataste de robarme a mí."
"Asami, no… yo puedo explicar, tu llevas tantos años en este rubro, sabes que a veces parte de los cargamentos deben ser sacrificados… yo… yo no…-"
"¿Y cómo es que comenzaste a vender nuestras armas en Vietnam?" La mirada de Tian viajo de la de Asami a la de Akira. "oh si querido Tian… sabemos todo, digamos que a veces deberías pagarle mejor a tus hombres… o simplemente ser un verdadero hombre al que puedan admirar"
"Es un error… yo no… ¡Asami! Yo jamás-"Akira cortó nuevamente, esta vez el brazo, con lo que Tian comenzó a gritar presa del pánico.
"Debes dirigirte a mí, Tian. Yo protejo los intereses de mi padre y… yo soy la que tiene la katana en la mano" El tono dulce y cálido distaban mucho de ser la angelical niña de papá que simulaba ser en ese momento. Asami hizo un gesto con la mano, aun regocijándose de la sangre fría de Akira, Kirishima apareció con dos vasos de Whiskey, pasándole uno a él y otro a Tian.
"Bebe un poco: ayuda con el dolor." La voz barítono de Asami sonaba divertida, burlándose del sufrimiento del chino. Tian agarro el vaso con la mano temblorosa tomando todo el contenido de golpe, sin dejar de mirar a Akira a los ojos en busca de cualquier indicio que augurara su muerte. Exhalo sonoramente cuando la muchacha sonrió de lado para, desinteresadamente acercarse al lado del yakuza con al katana pegada a su muslo, en posición de descanso; se sentó en el brazo del sillón para luego estirar los largos dedos y arrebatarle delicadamente el cigarrillo de los labios a su padre y llevarlo a los propios. Asami rodeo la cintura de su hija con la mano derecha y sonrió en dirección a Tian.
"Teníamos tantos futuros negocios que terminarían por hacerte rico a ti y a tu clan, sólo debías esperar un poco y respetar a mi hija… ahora mira en el embrollo en que te has metido. Akira tiene un carácter muy orgulloso que le impide aceptar ser menospreciada. Me he dedicado por 10 años a cultivar ese carácter y enseñarle todo lo que sé: desde manejar mis negocios hasta cómo torturar. Ella es la digna heredera de mi imperio y tu-" Se levantó lentamente con el vaso de whiskey aun en la mano, la mirada fija en el chino "-tu osaste llamarla bastarda y robar nuestras armas para revenderlas. Bien sabes cuales son las consecuencias de la falta de lealtad hacia mi persona o hacia mi hija" Tian se postró en actitud de súplica, la sangre aun cayéndole del pecho y el brazo.
"Lo siento tanto Asami… Akira, por favor perdóname… juro jamás volver a faltarte el respeto, yo –" Akira se levantó, fumando tranquilamente. Y apoyó la mejilla en el brazo de Asami.
"Padre, la otra vez indicaste que a mi hidari joho giri* le faltaba elegancia…" Padre e hija se miraron sonriendo. Asami le acarició la mejilla con el índice para luego tomar un mechón de cabello azabache cariñosamente.
"Sí, es cierto… supongo que has estado trabajando en ello." Akira asintió despacio, y de forma felina volteo el perfecto rostro para mirar a Tian. "Hija, nada me haría más feliz que ver cuánto has perfeccionado la técnica. Caballeros, por favor, ayuden a Akira un poco…" la voz oscura y llena de autoridad generó que dos guardias entraran, pero Keita se plantó al lado de Tian y lo sentó en una de las sillas de la oficina, moviendo una mano para que uno de los recién llegados se acercara con la cuerda que traía entre las manos, procediendo a atar a Tian fuertemente.
En ese momento Tian se dio cuenta que toda esta sesión de tortura había sido planeada por padre e hija, y tuvo miedo de esas caras de perfecta sonrisa ladeada y ojos dorados, como si ellos mismos fueran los dioses de la muerte… ¡y sí que lo eran!, impasibles y aterradores, como si con solo mirarlos ya tuvieras tu alma vendida al diablo. Tian se maldijo por dentro al haber sido tan estúpido de no notar la conexión y cariño que Asami tenía con la muchacha y cuanto respeto y admiración Akira sentía por su padre. Si hubiera sido más previsor podría haber utilizado esa relación a su favor, ahora nada quedaba.
"Me jacto de tener una hija obediente y capaz… ¿tu sientes orgullo por tu hijo, Tian?" El chino asintió en silencio y se arrepintió de todo al ver a su propio hijo tirado en el suelo sin saber si seguía vivo. "Akira… recuerda controlar tu respiración. Estamos todos listos."
Los ojos de la chica brillaron con sed de sangre y en menos de un segundo la katana rompió el silencio para chocar con la piel de Tian. Menos de dos segundos después de que Akira terminara el movimiento con la katana aún en alto, el abdomen de Tian se abrió, dejando caer sus órganos internos. Akira se paró derecha contemplando su obra de arte, la sangre manchando los carísimos zapatos de tacón alto. Y recibió un vaso de whiskey que su padre le tendía, limpió el exceso de sangre en la hoja con otro rápido movimiento, salpicando el cuerpo del hijo de Tian que continuaba tirado en el suelo. Se volteó a Kirishima que esperaba respetuosamente recibir la katana para poder realizar las labores de limpieza correspondientes.
"Perfecto movimiento: sutil, elegante y, por sobre todo, controlado." Akira volteo la mirada hacia Kirishima, esperando sugerencias mientras le tendía la espada.
"simplemente excepcional, Akira sama." La susodicha sonrió convencida, tomando un trago del caro licor que le quemaba la garganta al bajar comenzó una delicada marcha hacia el yakuza.
"Padre… los hombres de Tian no se quedarán tranquilos: la ruta peligra y otros clanes chinos podrían generar problemas cuando se enteren que han tratado conmigo. Esto solo es la punta del iceberg." Asami asintió y se acercó hacia su hija con actitud protectora.
"No pensemos en eso hoy, porque nadie, y escucha bien… NADIE podrá jamás hacernos frente." Asami acarició la mejilla de su hija con el índice, tranquilizándola completamente. Después de todo Akira solo creía en él. "ve a asearte, Akihito nos espera en menos de media hora y dudo que se alegre de verte como si vinieras saliendo de un matadero." Akira sonrió de lado, casi como una niña descubierta haciendo una travesura, veloz camino hacia la puerta de la oficina, dejándole el vaso entre las manos a Kirishima al pasar, quien supervisaba el traslado de los cuerpos, le hizo un guiño coqueto al salir a lo que el secretario solo meneo la cabeza, acercándose luego hacia el yakuza.
"ha estado esplendida…" Asami asintió en silencio. Kirishima notó inmediatamente que algo estaba aproblemando a su jefe. "¿Asami sama, hay algo que no sea de su agrado?" El yakuza termino el licor que estaba bebiendo.
"Akira tiene razón: ahora todo será más difícil con las rutas chinas." El secretario se arregló las gafas nuevamente.
"Si es así y tal como Asami sama indicó, todo estará en orden… la voz sobre lo que acaba de ocurrir correrá rápido y solo el nombre de Akira sama generará miedo, le ha enseñado a ser perfecta, señor." Asami miró a su secretario con los ojos entrecerrados, no decidiendo sacar la cuestión completamente de su agenda urgente.
"Sí, le he enseñado casi todo lo que sé. Aún le falta un poco de control en sus emociones, hoy pude ver perfectamente cuanto odiaba a Tian y eso no es bueno para su imagen futura." Kirishima asintió despacio, él sabía porque su jefe había sido capaz de notar las emociones de su hija, que era exactamente la misma razón por la que él podía prever cualquier deseo de su jefe.
"Asami sama, si me permite. Creo que el conocimiento y conexión que usted tiene con Akira sama podría jugar en contra del control al cual se refiere. Los hombre de Tian y el mismo Tian jamás notaron la índole personal del problema." Asami asintió, pero aun así su hija no estaba completamente preparada.
"Encárgate de todo esto y, Kirishima,… realmente no deseo un hecho como el de Laos nuevamente. Necesito los informes de Osaka."
"solucionaré el asunto de Osaka a la brevedad, Asami sama" el yakuza tomó la carpeta que reposaba en una de las mesas auxiliares y la tiró sobre el sillón.
"procura que Akira esté en el interrogatorio en cuanto los encuentren"
"así se hará, Asami sama"
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Akira esperaba a sus padres en la entrada del restaurant al que habían ido a celebrar. El vestido negro ceñido contra el cuerpo diez centímetros más alto gracias a sus lujosos zapatos rojos robaba miradas y suspiros en todos los guardias y dependientes del local, aun sabiendo quien era la poseedora de tal belleza.
"¿Akira sama?" la voz de Keita la sacó de sus cavilaciones, aún continuaba rememorando cómo se sintió cortar piel humana por primera vez, enalteciendo en sus recuerdos el tacto del músculo bajo el filo de la espada. Solo una mirada le indicó a su secretario que podía continuar. "respecto a su inquietud sobre las rutas chinas-" Akira levantó la mano, obligándolo a detenerse. Sacó un cigarrillo de la cartuchera, el que rápidamente fue encendido por uno de sus guardaespaldas.
"Sé cuál es la solución, pero mi padre no estará complacido con la idea. Yo me haré cargo." Keita asintió en silencio. De los 3 años que llevaba al cuidado de su patrona, jamás la había visto dudar o actuar precipitadamente; El control que ejercía en cada aspecto de su vida hacía de su trabajo uno relativamente agradable y llevadero.
"Cómo usted diga, Akira sama." Se cuadro más derecho de lo normal al escuchar las despedidas de las dependientas hacia Asami y su amante. Cuando ambos se detuvieron, Akira suspiró volteando casi en cámara lenta a la vez que levantaba una ceja.
"Yo fui quien debía retocarse el maquillaje y llevo esperando 15 minutos." Asami botó una bocanada de humo, no inmutándose por la reprimenda, mientras que Akihito aun un poco sonrojado esquivó el contacto visual con su hija.
"Tu padre ha estado haciendo preguntas absurdas sobre mi próximo trabajo en Kioto, cúlpalo a él." La voz del fotógrafo sonaba nerviosa y acalorada mientras salía precipitadamente hacia la calle. Akira solo tuvo que sumar uno más uno: habían tenido sexo o algún otro acto similar sobre la mesa del restaurant.
Asami sonrió de lado sin quitarle los ojos de encima a su hija, exigiéndole silenciosamente no continuar con el tema, le extendió el brazo para que lo tomara y juntos caminaron elegantemente siguiendo a Akihito, quien ya se había subido a la limosina que Asami gustaba de utilizar cada vez que salía con su familia. Las reverencias respetuosas los acompañaron hasta que estuvieron dentro del vehículo blindado, junto con Keita y Kirishima, que procuraron guardar su distancia.
Ambos secretarios levantaron la vista al percibir el movimiento de uno de sus patrones. Akira había volteado la cabeza, mirando hacia el exterior mientras se mordía levemente el labio inferior y Kirishima supo lo que deseaba. Miro a Keita y lo codeo casi imperceptiblemente en las costillas, señalando con la mirada el minibar. Asami observaba toda la situación atentamente: Aun le faltaba mucho al muchacho para llegar a ser lo que Akira necesitaría a futuro y marco una nota mental para mantener a Kirishima ocupándose de su hija.
Keita extendió una copa de champagne a la pelinegra, a lo cual esta sonrió complacida. Ofreció respetuosamente una al fotógrafo, que aun con las mejillas teñidas de rubor trataba infructuosamente de parecer compuesto.
Akira Giró los ojos rápidamente hacia su padre entre cada sorbo: revisaba unos papeles con una mano mientras en la otra tenía el Ipad, obviamente con la web de la bolsa Suiza.
"' ¿Padre?" Asami levantó la vista de los documentos, esperaba que Akira dijera algo pronto. Apagó el cigarrillo en el cenicero que Kirishima le extendía y la miró de frente, inclinando la cabeza hacia la derecha, dándole toda su atención. "Estaba pensando en viajar a Hong Kong la próxima semana." Asami frunció el ceño, esto había sido mucho más rápido de lo que había presupuestado. Akihito por su parte solo se limitó a suspirar aún más nervioso, cosa habitual cada vez que se mencionaba la lejana isla.
"E irías a qué exactamente" todos en el vehículo notaron la baja de media octava en el tono de Asami, Akira miró fugazmente a Kirishima, quien había bajado la cabeza, señalándole ser precavida.
"Placer, entre otras cosas." Asami levantó las cejas, sinceramente el descaro de su hija nunca dejaba de sorprenderlo, él sabía perfectamente por qué ella quería viajar a Hong Kong tan repentinamente, miro a su amante, que parecía interesado en la conversación.
"¿solo placer?... ¿O también piensas darle una vuelta a Feilong?" Akira sonrió por sobre la copa, no era nada que no hubiera presupuestado: Por supuesto que el gran Asami Ryuichi ya tenía un plan de acción para las rutas que Tian había dejado a la deriva. El fotógrafo, ante la mención de Feilong se trapicó con el champagne.
"Necesito ir a la cámara de comercio exterior… además tío Feilong ha estado demasiado ocupado para venir a visitarme el último par de meses." Asami frunció el ceño nuevamente. Y bajo la vista para retomar los documentos que hacía poco había dejado de lado.
"¡No es tu tío!" ambos padres dejaron explícito sus puntos, uno más efusivamente que el otro.
"Si me dijeras que solo es por negocios no tendría problemas y, como hemos dejado en claro: Feilong no es tu tío." Akira bebió pequeños sorbos del espumante brebaje rosado.
"¿Tu y papá se pusieron de acuerdo para decir que Tío Feilong no es mi tío?" Asami asintió en silencio, aun con la vista pegada en sus documentos, firmando por aquí y por allá desinteresadamente; Por supuesto que él y Akihito, por sobre todo Akihito, habían estado completamente en contra cuando ella comenzó a tener contacto con Feilong y llamarlo cariñosamente "Tío", a lo que el propio Feilong había reaccionado encantado. Akihito le había hecho prometer mantener a Akira lejos del Baishe, cosa casi imposible luego del intercambio de 1 año que ella tomó para aprender chino-mandarín, para lo cual fue el mismo Asami quien expresamente pidió la protección de Feilong para su hija durante su estancia en la isla. Firmó el último papel con fuerza, recordando el abrazo apretado que su propia sangre le daba a Feilong cada vez que se veían, siendo para gusto de Akihito y suyo propio, demasiado seguido… además estaba el, recientemente adoptado, niñato de Tao, quien heredaría el negocio de las drogas chinas en un tiempo.
"Yo no estoy de acuerdo con este viaje" Akihito miró a Asami en busca de apoyo, su amante parecía más que furioso. Sabía exactamente lo que el yakuza estaba recordando porque era lo mismo que a él le incomodaba de toda esta situación de Hong Kong y el Baishe.
"Papá, son negocios… además le debo mis respetos a-" Ambos progenitores la miraron, uno con expresión letal y el otro al borde del colapso, por lo que optó por seguirles la corriente. "-Feilong san por todos los cuidados hace 8 años…" Ella iba a seguir hablando, pero Kirishima levantó levemente la barbilla y decidió callar.
"Asami, no estoy de acuerdo con este viaje. Si ella va a esa isla maldita o la acompañas tu o yo, pero sola no irá. Me niego rotundamente a que mi hija pise de nuevo ese lugar sola y desamparada" Asami recibió el vaso de whiskey que Kirishima le ofrecía tan diligentemente. Su amante había sido directo, aunque claramente no tenía idea de cuan poco a lugar iba el segundo adjetivo usado para describir a Akira: desamparados fueran los que se cruzaran en su camino.
"Akihito, ella ya es grande y necesita aprender a moverse sola en los mercados. En el caso que te preocupe su bienestar, Hong Kong es de los pocos lugares en los que estará segura. Como bien ha dicho, es más que nada una cuestión de negocios por lo tanto tiene que ir ella o yo. Seria redundante que ambos fuéramos y yo me niego a que tu visites ese lugar." Akira ladeo la cabeza, aun no estaba completamente habituada a mentirle al fotógrafo y menos generarle preocupaciones sin un dejo de culpa.
"Kirishima puede acompañarme… Solo si puedes prescindir de sus servicios por un par de días, padre." Asami levantó nuevamente la mirada, por supuesto que él también había previsto aquello.
"Akihito ¿te dejaría eso más tranquilo?" Su amante suspiró, lo único que lo dejaría tranquilo sería que ella no viajara, pero considerando que ambos habían indicado la importancia de ese desplazamiento, la compañía de Kirishima aliviaría solo un poco su inquietud. Asintió en silencio, mirando a su hija protectoramente. "Muy bien. Kirishima, te harás cargo de los pormenores, espero la agenda para esta noche." El secretario de gafas asintió en silencio y medio sonriso respetuosamente a Akira, quien se hacia la desentendida; sabiendo que en unos años más la muchacha sería imparable.
_
*Takoyaki: albóndigas de pulpo hechas de harina de trigo y pulpo en forma de bolitas.
*Fugu sashi: sashimi de pez globo (fugu). Pescado altamente toxico y mortal si es preparado por un inexperto. Su preparación está sometida a estrictas regulaciones del gobierno japonés y solo un puñado de chefs, luego de un arduo entrenamiento, recibe el permiso para servir fugu.
*Periodo kamamura: (1185 a 1333) Periodo de la historia japonesa regido por el la casta Kamamura. Conocido por el florecimiento de los samuráis y el feudalismo japonés. Hoy es ampliamente aceptado que las espadas creadas en este periodo, por su calidad y belleza, son las mejores.
*saya: funda de la katana, generalmente hecha de madera de magnolia lacada.
*dan: denominación de cada uno de los niveles del sistema de graduación Dankyuisei , refiriéndose a la categoría profesional o de maestro.
*glock M1911: arma de fuego semi automática con cargador y de acción simple.
*hidari joho giri: Corte de la katana desde la zona baja izquierda ascendiendo diagonalmente hacia la derecha.
Muchísimas gracias por leer! Espero que les haya gustado, nuevamente si tienen algún comentario por favor no duden en contactarme!
