La comunidad 2: Emma
David caminaba de un lado al otro en aquella comisaria después de contar su historia y el nombre del anciano, que parecía ser el mismo que la criatura buscaba… Regina, Blanca Nieves y un preocupado Garfio lo observaban en su intento por calmar los nervios.
-te podrías sentar... Me empiezan a doler los pies de solo verte- reclamo con fastidio Regina, recibiendo una mirada de desesperanza por parte del hombre -mira, según Henry... Emma de seguro se encontrara en la historia del señor de los anillos, sabrá que hacer- trato de consolar, pues su hijo identifico la historia solo con el nombre que había escuchado -aunque también me dijo que ella solo sabía lo básico... Como para hacer bromas del tema-el intento de consuelo se vio truncado, después de todo no es su fuerte.
-gracias Regina...- en un susurro irónico de mary, suspirando para suavizar el ambiente -gold no sabe cómo regresarla- cuestiono nieves a la reina, que solo negó con la cabeza, rumpel les había confirmado que efectivamente su hija no estaba en este mundo... Aunque negó su participación en ayudar con la solución, como siempre.
-Entonces nos quedaremos aquí sentados- dijo desesperado el pirata, con un aire de culpabilidad que disfrazaba muy bien… esperaba que la pista dejada por él, fuera bien recibida e interpretada.
-La magia del tipo dimensional es escasa... Y lanzar una nueva maldición no es opción -declaro la antes malvada, aunque también tenía sus sospechas de que algo más grande ocultaba el accidente de esos encuentros.
David se sentía culpable, si hubiera estado más atento podría haber evitado el que su hija fuera arrastrada a otro mundo, pero no estaba para lamentaciones… tenía que ayudar en pensar una solución.
-encontré algo- Henry entraba como ventisca, trayendo consigo miles de hojas -alguien me dejo esto- lo mostró y ante la cara de duda de los presentes (excepto Hook aunque lo disfrazo)-son los escritos originales de J. R. R. Tolkien…- seguía siendo observado sin entender –el escritor del señor de los anillos…- ahora todos entendían –Miren…- abrió una hoja al azar, señalando un párrafo… y ante sorpresa de todos, mencionaban a Emma –he checado la lectura… parece cambiar de punto de vista, agregando un personaje… nuestra Emma- sonrió con algo de alivio -No solo eso… parece que cambia conforme ella participa en la historia- concluyo, había revisado el libro pero este mantenía lo original.
Garfio estaba satisfecho al saber que había dejado la pista en las manos correctas, aunque después recibiría la furia de Gold por robarse el objeto en el que volcó su magia para convocar al mago que fue un sacrificio fallido, pero eso lo trataría después.
-una sugerencia, seria... Contactar a la sirena amiga tuya... Nieves- continuo la reina, maquinando el plan ideal para recuperar a la salvadora -y rezar porque Emma sobreviva a toda esa locura- concluyo, al ver la situación que se corregía en ese borrador original.
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Emma analizaba profundamente su situación en unos pasos bastantes sencillos:
Evidentemente ya no estaba en storybrook
No se dio cuenta cuando y como fue arrastrada (pero sospechaba que fue durante su demostración mágica).
Su único aliado en el lugar era la copia gris de merlín (alias Gandalf que ahora estaba fuera de juego)
Deseaba haberle puesto más atención a Henry en sus diálogos de los libros y películas (y no solo haber aprendido lo suficiente para fingir sabiduría enfrente de su hijo)
Ah y eso sin contar, que si su memoria no le fallaba acababa de herir con una bala al príncipe elfo legolas
Si, su suerte no estaba en su favor y podía seguir enumerando sus contras (dudaba que tuviera pros), pues tiempo de sobra tenia si seguía metida en los paradisiacos calabozos, ya debería estar acostumbrada a esos lugares… pero siempre le asombraba cuanta mugre podían albergar dependiendo del lugar y tiempo.
-Debería comenzar a contar los días en las paredes- se cuestionó con infinito sarcasmo, dispuesta a marcar una rayita en la pared que significara el paso del tiempo… pero luego recordaba que su navaja fue confiscada y se le paso, buscaba con desesperación algo que hacer… pues el elfo que custodiaba su celda, no estaba dispuesto a conversar con ella.
Un punto seguro era que podía escapar usando su magia, pero le convenía estar cerca de su único aliado (eso pensando que fuera agradecido al haberlo curado), además no podía estar segura en un mundo desconocido para ella… mejor quedarse cerca de los protagonistas… rezando para no morir como un extra (los autores suelen matar personajes a diestra, a su parecer).
-En este lugar… tendré que depender de mi magia- reflexiono amargamente, aunque era un motivo para practicar –y si sigo hablando sola… considerare catalogarme como loca oficialmente- sonrió de medio lado, agradecía tener un cabello corto… pues estaría sudando si fuera lo contrario. Bien aprovechando su soledad, volvería a esforzar su memoria para ver si podía rescatar algo de historia que le contaba Henry cada vez que podía… pero solo recordaba nombres y nada de sus destinos.
De repente un sonido la saco de sus locas conclusiones, provocando que la susodicha buscara la causa de la interrupción a su soliloquio –señorita se encuentra usted bien- su anciano aliado entraba a la pequeña habitación, mientras la puerta se mantenía abierta por un silencioso elfo.
-Lo bien que puedo estar en un calabozo… supongo que si- contesto irónica, mientras se sacudía su pantalón… pues en todo el tiempo había estado sentada en el suelo… o dura cama… lo que fuera –si estoy bien- se corrigió con rapidez, al ver la mirada de disculpas del anciano… al parecer el sarcasmo no era detectado.
-En verdad lamento el trato…- dijo en un susurro Gandalf, pues el tiempo de la estadía de la mujer en ese lugar, fue el que estuvo inconsciente. Solo tuvo fuerzas para ponerse de pie, dispuesto a dar razones para que la soltaran.
-No se preocupe señor…- continuo Emma siguiendo al anciano que le indicaba la salida, se despidió de su carcelero que le dio una mirada de extrañeza por la acción, comenzando a subir un sinfín de escalones (a su parecer).
-Gandalf… mi nombre es Gandalf- se presentó con una leve inclinación –y el nombre de mi salvadora- cuestiono con solemnidad, correspondiente de la época.
La susodicha sonrió ante el gesto y más aún al saber que ese hombre era el famoso Gandalf que había mencionado la criatura en su ciudad durante el cruel encuentro donde perdió su cabellera–soy Emma- se presentó, dudando si también debía inclinarse o darle la mano…. Opto por la segunda.
-Emma… sea bienvenida a Rivendel- continuo el gris, tomando con gracia el gesto de la mujer (extraño pero aceptable) –ahora será llevada a unas habitaciones… donde se aseara, ya que será presentada a Elrond- sonrió amistosamente –él es el señor de Rivendel… y le comunique superficialmente su proeza- continuaron caminando por un largo pasillo, donde se sentían las miradas curiosas de los habitantes sobre ellos.
-No es proeza- quiso minimizar Emma su auxilio tratando de ignorar la incomodidad que provocaba ser el centro de atención, para ella no fue para tanto, si hubiera continuado con las enseñanzas de Regina había quedado perfecto.
-Es usted…. Una hechicera poderosa… capaz de realizar magia sin báculo- dijo asombrado Gandalf –alguien con sus habilidades no puede ser ignorada… para eso es que la presentaremos a Elrond y él nos sugerirá su destino- dijo al detenerse en una puerta.
Yo solo quiero regresar a casa… pensó frustrada Emma, entrando a una habitación donde bellas doncellas la esperaban dispuestas a ayudarla a arreglarse para la situación… si habían hecho esa reunión, expondría su problema y pediría ayuda … eso excluyendo el hecho que son un personajes de un libro, a cualquiera le puede dar problemas existenciales esa realidad.
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Aragorn se encontraba bebiendo en las cocinas, ignorando el alboroto de los dos jóvenes hobbits que estaban a su lado. Él había visto a Arwen en el lugar, pero solo la miraba de lejos… siempre alguien le evitaba realizar su cometido.
-Oye Aragorn… bueno…- Merry tomo aire, pues sabía de antemano el esfuerzo del hombre de pasar desapercibido, fallando miserablemente a los ojos del hobbit.
-Queríamos saber… es cierto que una mujer fue capaz de herir un elfo- termino Pippin, emocionado por la nueva... como seria ella, grande, musculosa y fea.
Aragorn los observo fastidiado, maldiciendo el rumor que se había corrido como pólvora por Rivendel –si… ahora largo- corto al tomar de su cerveza, estaba seguro que Legolas no estaría contento con las noticias de su derrota.
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Emma estaba más que fastidiada, la vestían casi como Ada (solo le faltaban las alas), un vestido blanco remplazaba sus jeans, camisa, chamarra…. Unos delicados zapatos sus botas. Se sentía como si fuera a ir a un baile de ninfas (considerando que los bailes del bosque encantado tenían corceles agregados).
Ante ella un hombre, en el cual se podría describir superficialmente como joven… pero sus movimientos y la luz de sus ojos, expresaban sabiduría que una larga vida deja a su paso. Cabello oscuro, largo y lacio contrastaba con su piel de porcelana sin imperfecciones eso agregando el místico color de sus ojos. Su presencia era omnipotente, que te dejaba en claro que le debías respeto... la alta autoridad de ese bosque… Elrond el señor de Rivendel.
Después de una breve introducción por el gris, ahora esperaban que el líder rompiera ese silencio, que se había formado mientras meditaba el siguiente paso a seguir… algo que se entendió sin necesidad de aclarar el motivo del mismo.
-Entonces todo fue un malentendido…- El señor elfo posaba sus calculadores ojos encima de la visitante, tratando de descifrarla a simple vista –pero considerando el tiempo en que estamos…y dentro de mis dominios… fue la manera más correcta de proceder-
-Lo entiendo señor…- Emma levantaba las manos, signo de sumas disculpas –pero mi intención nunca fue venir aquí… yo solo trataba de ayudar al mago- explico en un resumen ante las miradas atentas –y me vi arrastrada a este mundo-.
-Mundo- con confusión Gandalf la miraba, tratando de encontrar alguna trampa en sus palabras, pero siendo alguien sabio y suspicaz, la mujer carecía de maldad –eso explica por qué no conocía el bosque- reflexiono, siendo escuchado por el milenario elfo.
-Estamos hablando de fuerzas externas… en pocas palabras…- Elrond imperturbable recitaba, caminando sin despegar la mirada de su visitante –algo novedoso, aun a pesar que he visto demasiado en mi vida-
-Tenemos que estar atentos a que esto no sea una treta más de Sauron para embaucarnos- interrumpió otro elfo que se había mantenido en silencio, reacio a aceptar la explicación inaudita ofrecida.
-Ese es otro punto que debemos tratar… en este mundo solo existen 5 Istari… de los cuales 3 tienen un paradero desconocido desde tiempos remotos… y usted dama, tiene las cualidades mágicas de uno…- Elrond hablaba con aplomo, provocando resignación en la rubia que ya se le había hecho demasiado fácil todo –pero carece de las características de estos… así que díganos… quien es en verdad usted… dama Emma-
-Solo soy una mujer… que es conocida como la salvadora de dónde vengo… y a la que se le ha dado ciertas habilidades por causa del destino- rogo por todos los cielo, que su explicación haya sido buena… ella misma se sorprendió de sus palabras.
-Yo que soy un Istari, sé que la dama Emma no tiene nuestras características… pero también sé que ella carece de oscuridad- interrumpió Gandalf, dispuesto a defender a la mujer, pues a pesar de todo le debía la vida.
-Sé que es difícil confiar… para mi si lo seria, estando en su posición…- Emma que rompía su silencio, daba un paso enfrente… quedando ante los ojos críticos de ambos elfos –pero les aseguro que de los malos no soy… -suspiro, tratando de olvidar lo nerviosa que estaba… era difícil ser objeto de las pesadas miradas –desconozco las características necesarias para ser una Istari... de hecho muchas cosas aquí no son de mi conocimiento… considerando que desde que llegue estuve en el calabozo… pero no quiero causar problemas, así que si me permiten…. Puedo solo irme- sugirió, dispuesta a marcharse si así lo deseaban.
-No podemos dejar que se marche, dama Emma…- Elrond interrumpía, sonriendo por la disposición de ella para aventurarse a un mundo que confeso desconocía –y estoy feliz de que entendiera nuestras dudas… pero si fuera alguien de Sauron, simplemente hubiera dejado morir a Gandalf agregando que tampoco debemos permitir que llegue a sus manos- expreso con elegancia.
-Quisiera saber… si saben alguna forma de regresarme…- cuestiono esperanzada además de aliviada de que no siguieran con el interrogatorio, lo único que deseaba era regresar a casa y presumirle a Henry el haber sido parte de uno de sus libros favoritos.
-Me temo que desconozco ese tipo de magia…- con su suave voz, o eso escucho Emma dijo –en verdad lo lamento- se excusó.
-Maldición… - susurro en resignación, recibiendo un golpe de consuelo del anciano gris –solo me queda esperar… que mi familia averigüe como regresarme- soltó un fuerte suspiro.
-La magia es algo natural…. De manejar en tu mundo- cuestiono curioso Glorfindel, aceptando la verdadera procedencia de la extraña finalmente.
-No…. De hecho no mucho…- contesto dudosa –es algo delicado de tratar, creo que solo somos 4 los que la usamos- no sabía si había respondido de manera correcta, pues según ella la Ada azul, rumpel, Regina contándose así misma –es un mundo que voy descubriendo- expreso avergonzada.
-Ya veo… bien dama Emma, sea bienvenida a Rivendel…- Elrond se expresaba con elegancia –Gandalf estará bajo tu cuidado-
-Como ordene señor Elrond- contesto el anciano, feliz por lo acontecido… una extraña aliada podía estar a su lado.
-Y otro detalle, no divulguen con tanta libertad su procedencia… dama Emma- aconsejo el señor del bosque.
-Lo tendré en cuenta- respondió escuetamente, bastante perturbada con el hecho de quedarse en ese lugar.
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En los siguientes días, Emma se dedicó a pasar tiempo con Elrond y Gandalf (con su vestido de Ada para su mala suerte), a ambos contándole de su mundo… el porqué de su magia, al ser un producto del amor puro… recibiendo consejos que esperaba y fueran de utilidad. Gandalf también le presento a los Hobbits, Frodo, Sam, Merry y Pippin (estos últimos estaban incrédulos de que la humana no fuera como se la imaginaron).
-Así que tú eres Frodo- Emma analizaba divertida al pequeño hombre, ignorando las preguntas tontas de los otros dos que iban de "te transformas" hasta "en verdad eres humana".
-Así es señorita Emma- murmuro el hobbit algo avergonzado por la atención recibida por la mujer.
Si, podre presumirle esto por años a Henry…. Pensó la rubia con emoción –pero solo dime Emma- corrigió, le hartaba las formalidades –eso va para todos- recalco al resto.
-Bien Emma… vamos que tenemos mucho que practicar- Gandalf le ayudaba con lo mágico, era sencillo aunque la mujer no tuviera la necesidad de usar un báculo… algo que no la hacía invulnerable si llegara a perderlo.
-Ok….- no muy convencida y con gestos de resignación, siguió a su protector que estaba más que dispuesto a enseñarle, pareciera que acababa de ser adoptada o algo así por el anciano.
Los habitantes de la casa solían saludarla con cortesía, dando a entender que si su señor la recibía ellos también lo hacían, era una raza bastante calmada y hermosa (literalmente).
En el tiempo que había pasado no se había topado con ninguno de los dos hombres que se encontró en su llegada… los famosos Aragorn y Legolas, un punto a su favor pues no se llevaron una buena impresión de ella.
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Fin del capítulo… algo corto… la historia avanza rápido.
Capitulo adelantado aprovechando la inspiración y tiempo libre.
En el próximo veremos la conciliación! Y a Legolas y Aragorn
Ahora si, actualizare la próxima semana.
Agradezco sus reviews y follows, me dan animos para seguir!
FELICES FIESTAS!
Neah20 fuera….
