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La voz gruesa y grave del profesor invadía su mente. Los olores del plumón para pizarra invadía sus pulmones. Las voces de los alumnos que ignoraban al profesor taladraban sus tímpanos, haciendo que arrugara el ceño.

Miraba con insistencia el reloj que estaba colgado sobre el pizarrón. Esperando con ansias que dieran las tres.

Bajo la vista al pizarrón y vio lo que el profesor escribía. En perfecta letra se podía leer los problemas de matemáticas que vendrían en el examen final.

Pronto culminaría la Preparatoria para ir a la universidad.

Generalmente uno se alegraría de ir por fin a la universidad o tal vez se sentiria triste por dejar atrás a sus amigos. Pero ella no. Realmente le daba igual. No tenía nada bueno que recordar de aquí, e ir a la universidad no era algo que la emocionara. Ya que sería igual.

Volvió a subir su vista hacia el reloj. Faltaban solo cinco minutos.

Sin ser consciente, comenzó a mover de manera insistente su pierna. Ansiosa. Ya quería irse de ahí. Sentia si se quedaba un solo segundo mas se iba a asfixiar.

Miro de reojo a su alrededor y descubrió con terror como algunos de sus compañeros la veían con diversión. Eso solo la alteró más. Volvió su vista al reloj y miró alterada como apenas había pasado un minuto.

Pronto sintió como el lápiz que sostenía con su mano comenzaba a resbalarse de su agarre. Estaba sudando. Sudando de miedo y nervios. Queria irse. Salir corriendo lo más rápido que podía de ahí y que nadie la alcanzara.

Abrio los ojos aterrada al escuchar la inconfundible voz de Shion. Su sola presencia le aterraba. Hasta el punto de querer vomitar por el miedo acumulado.

Apretó con fuerza el lápiz al escuchar como le murmuraba cosas a su amigas. Causando que ellas sacaran risas comprimidas.

Estaban planeando algo. Algo que la involucraba a ella.

Apretó con más fuerza el lápiz. Casi partiéndolo en dos. Así mismo, apretó los labios. Conteniendo un grito desesperado. Queria irse. Escapar de lo que le harian.

Pronto las risas de ellas se le hicieron insoportable. Hasta el punto de cerrar con fuerza los ojos y bajar la vista a su pupitre, intentando ignorarlas.

El agudo e insistente ruido de la campana sonó. Haciendo que de manera frenética, guardara sus cosas en su mochila.

Lo hacía tan rápido que algunas cosas se le caían de las manos. Callando una maldición.

Podía escuchar los pasos acelerados de las chicas. Causando que su vista se nublara por las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

¡¿Por qué?! ¿Por que no podía guardar sus cosas rápido sin que se le cayeran de las manos?

- Hinata-chan.- La voz falsamente acaramelada que uso Shion hizo que cerrara los ojos llena de frustración y miedo.

No había podía escapar.

- ¿Q-que se le o-ofrece... Shion-san?- Podia ser mas patetica. La llamaba como si fuera su sirvienta y ella su ama.

- Sabes, mi padre no me quiso dar dinero para que fuera de compras con mis amigas.- Las nombradas solo soltaron una pequeña risa al escuchar a Shion.- Asi que queria ver si tu podrías prestarme.-

Apretó con fuerza la correa de su mochila. Llena de impotencia. Tenía unas enormes ganas de negarse, decirles que no e irse de ahí. Pero sabía que si decía eso solo lo empeoraría.

Sin decir nada. Abrio su mochila y de ahi saco su cartera. Saco lo que sería aproximadamente 100 dólares y se los entregó.

Shion con una sonrisa altanera se los arrebató de la mano. Los contó y soltó un suspiro decepcionada. Alterandola más.

- Sabes, lo que quería comprarme vales más de lo que me diste. No tendrás más.- Sonrio con una sonrisa que le dio asco. Todo de ella le daba asco.

Con la mano temblorosa, sacó lo último que le quedaba. Que era sólo cincuenta dólares. Esperaba que al menos Shion se satisficiera con eso.

- Eso es todo.- Preguntó llena de altanería.

- S-solo me queda eso...- Respondió con la voz temblorosa.

Apretó contra su pecho su mochila. Como si fuera un escudo.

- Oh, vamos. Eres la hija de Hyuga Hiashi. Presidente de la compañía Hyuga.- Sonó llena de sorna.- Y me dices que no tienes dinero.- Alzó una ceja en ironía.

- E-estoy diciendo la verdad.- Apretó con más fuerza su mochila contra su pecho.

- Seguro miente.- Dijo una chica que estaba aun lado de ella. Una de sus amigas.

- Será mejor que lo comprobemos por nosotras mismas.

Sin esperar más. Las chicas que estaban a un lado de Shion, tomaron a la fuerza las cosas de Hinata. Al ver que ella se negaba, la empujaron, haciendo que se tropezara y cayera al suelo. Sacaron todas sus cosas de su mochila. La voltearon y dejaron que la gravedad hiciera lo suyo. Causando que todas sus cosas cayeran al suelo. Una de las chicas tomó la cartera de Hinata y la comenzó a esculcar, tirando las cosas sin importancia.

- ¡Mira!- Exclamo una chica mientras tomaba una tarjeta de crédito.

Hinata al ver que habían encontrado la tarjeta platinum que su padre le había dado al saber que era responsable; alterada, se puso de pie e intentó quitársela.

- ¡No!- Exclamo desesperada mientras una de las chicas se ponía entre ella para impedir que la tomara.

Shion la tomó de entre las manos de su amiga y la miró con diversión.

- No que ya no tenias dinero.- Dijo con ironía mientras le mostraba con diversión la tarjeta entre sus dedos.

La chica que la estaba deteniendo, la empujó con tanta fuerza que hizo que cayera sobre uno de los pupitres. Golpeándose en la costilla.

Cayó un grito de dolor al sentir la punzada en su costilla izquierda.

- Gracias por darmela.- Sin importarle que estuviera en el suelo. Paso de largo de ella. Riendo junto con sus amigas por lo que le habían hecho.

Apoyó una mano en su costilla lastimada. Mientras trataba de ponerse de pie. Con algo de dificultad, lo logró. Solo para terminar viendo el desastre que dejaron las amigas de Shion con sus cosas.

Apretó con fuerza sus puños contra la falda de la escuela. Reprimiendo las enormes ganas de llorar. No porque estuviera triste o dolida. Eran lágrimas llenas de frustración calladas.

Se agacho para comenzar a recoger sus cosas. Reprimiendo lo más que podía las lágrimas que en cualquier momento iban a salir.

El salón estaba completamente vacío. Shion la había acorralado sabiendo que el profesor salia rapido y sabiendo que nadie la iba a defendender.

Después de todo era el juguete de los de sexto.

Al terminar de recoger sus cosas, se puso de pie para después soltar una exclamación de dolor. El golpe que se había dado dolía más de lo que había pensado.

Se coloco la mochila en su espalda y comenzó a caminar rumbo a la salida.

Apenas iba a abrir la puerta del salón cuando alguien, de forma repentina y ruda, la abrió antes que ella. Haciendo que Hinata diera un brinco del susto.

- ¡MI TELÉFONO!- Exclamo sin ser consciente de la presencia de Hinata.

Al sentir una figura pequeña, bajo la mirada con curiosidad y vio como Hinata temblaba de miedo mientras sujetaba con fuerza la correa su mochila.

- Ah, lamento si te asuste. Es que olvide mi telefono y tuve que correr.- Explico con una sonrisa avergonzada.

- N-no importa.- Bajo la mirada. No habia visto aun su rostro pero prefería no hacerlo e irse de inmediato antes de que alguien comienzara a burlarse de ella.

Apresurada rodea al chico, pero tal parece que el pensó lo mismo ya que al moverse Hinata, él se movió en la misma dirección, causando que ambos chocaran.

El golpe no fue brusco, pero aun asi fue suficiente como para hacer que Hinata soltara un pequeño grito de dolor. Causa de su golpe en la costilla.

- ¡Lo siento!- Se disculpó alarmado.

Tratando de ver el rostro de la chica, colocó ambas manos en sus hombros y se inclino un poco para ver su cara.

- ¿Estás bien?- La miró lleno de culpabilidad.

- S-sí.- Desvió la mirada.

- ¿Estás segura?- Se puso recto y la miró con duda.

- Lo digo en serio.- Sonrio con incomodidad.

Alzó la mirada y lo vio a los ojos. Fue imposible sorprenderse. Era el chico de hace tres días. Como no recordarlo. Sus hermosos ojos eran algo que resultaba imposible de olvidar.

- Hmp... tu eres la chica de la otra vez...

Claro, no se sorprendió de que no recordara su nombre. Era algo normal de lo cual ya estaba acostumbrada, pero por alguna razón, esta vez había esperado que lo recordara.

- Lo siento, tengo prisa.

Bajo la mirada y rodio al chico para poder pasar. Huyendo del lugar. No podiendo soportar estar un solo segundo mas en esa aula. No más cuando el punzante dolor de su costilla pedía a gritos ser atendido.

Naruto solo pudo ver un poco extrañado la silueta pequeña de Hinata mientras se perdía a la lejanía.

¿Qué fue lo que le había paso?

No le dio importancia y se dirigio a su pupitre para ver con alivio que ahí seguía su amado teléfono. Que suerte que nadie lo había tomado.

Se disponía a salir cuando vio algo que llamó su atención. Era una pequeña cartera de mano de un color beige.

Con un poco de duda, se agacho y la tomó entre sus manos para después abrirla y ver su contenido. Se extrañó al no ver casi nada. Busco entre los espacios y terminó descubriendo la credencial de la escuela. La saco y la miró con intereses.

- Hyuga Hinata.- Susurro el nombre. Volteo la mirada y vio por donde la chica había desaparecido.

Había olvidado su cartera.

Pero que despistada.

Se alzó y salió corriendo del aula. Tratando de alcanzarla.

Salio del edificio de la escuela y con la mirada comenzó a buscar la silueta de la chica. Pero no la encontró.

La chica ya se había ido.

Vaya suerte.

Soltó un suspiro derrotado y comenzó a caminar rumbo al estacionamiento de la escuela. Si no llegaba a tiempo a su casa, su madre le haría pasar un infierno.

Lo mejor no era enojar a esa mujer. Su padre se lo había dejado muy claro.

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Miró con terror el enorme moretón que tenía en la costilla izquierda. Tenía tonalidades moradas, azules y rojas. Además de lo enorme que estaba. Era del tamaño de su mano abierta. Fácilmente podía cubrirla con su palma.

Bajo su camisa una vez se había terminado de poner las vendas alrededor del golpe, y apoyó las manos en el lavabo. Mirando su reflejo.

¿Cómo era posible que haya permitido que le hicieran eso?

No solo eso, sino que también permitió que le robaran su tarjeta de crédito que su padre le había permitido tener al saber que era una chica responsable.

Ahora que iba a pensar de ella. Su padre tenía total control sobre sus gastos. Sabía que compraba y cuando lo hacía.

Todo lo que Shion se fuera a comprar con su tarjeta su padre lo sabría. Y lo peor de todo, es que toda la responsabilidad recaerá sobre ella.

¿Que iba a ser?

Shion jamás se la iba a regresar si ella se la pedia. No, mas bien jamas se la iba a regresar mientras tuviera dinero.

Decirle a su padre que la cancelarla no era una opción. Si se enterara, era capaz de poner una demanda por agresión, y no quería llegar hasta ese extremo.

- Hija, ¿Te encuentras bien?-

Los suaves toque en la puerta la alarmaron. Desesperada, guardo todas las cosas que había utilizado para tratar su golpe. Guardo la pomada y las pastillas desinflamatorias en el gabinete que habia detras del espejo. Tomó los envoltorios de las vendas que había utilizado y las tiró en el bote.

- Hinata.- Volvió a tocar.

- ¿Su-sucede algo, mamá?- Preguntó mientras escondía con un poco de papel los envoltorios de las vendas.

- Desde que llegaste te la pasas ahi adentro. Sucedió algo.

- N-no es nada. Solo no me siento bien.

- ¿Estás segura?

- S-si. En un momento salgo.

- Esta bien.- Algo dudosa, se apartó de la puerta. La miró por un tiempo y después se fue.

Al ya no escuchar los pasos de su madre, soltó un suspiro aliviada. No quería preocupar a su madre en lo que le pasaba. Si veía su moretón, entraría en pánico y se lo diría a su padre, y lo demás se saldría de control.

No quería eso.

Salio del baño después de un par de minutos. Entró a su cuarto y se dejó caer con cuidado en su cómoda cama boca abajo.

Estaba cansada. Cansada de que siempre la molestaran.

¿Desde cuando era así? Ya no lo recordaba. Creo que desde que era una simple niña.

- Enserio creíste que era amiga tuya porque de verdad quería tu amistad. Que ilusa.-

Esas palabras de nuevo volvía a su cabeza como oleadas. No importaba cuantos años había por detrás, aun las recordaba como si fuera ese dia. Tan frescas que aún dolían.

Hundió la cabeza en su suave y reconfortante cama, tratando de ahuyentar todos sus pensamientos negativos. No tenía que pensar en eso de nuevo. No servía de nada.

Se levantó de mala gana y tomó con sus manos su mochila. Tenía que hacer la tarea. Estaba segura que si seguía acostada en la cama terminaria dormida.

Sacó sus libros y sus lápices. Fue entonces que mientras sacaba todas sus cosas se dio cuenta que faltaba algo.

Asustada, comenzó a revolver frenética todo el contenido de su mochila. Incluso tuvo que voltear su mochila para que todo su contenido se vaciara en su cama.

- ¡No está!- Estaba asustada.- ¡Mi cartera no está!

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- Hyuga... Hinata...- Susurro el nombre de la chica con cuidado. Mirando con atención la foto de ella que estaba impresa en su credencial.

Apenas la recordaba. Era la chica de la otra vez. La que había estado sentada debajo del arbol que estaba detrás de la escuela.

La chica que le había resultado rara y sombría.

Cómo no pensarlo si su flequillo casi le cubría sus ojos. Debería cortarlo. ¿Como era que veía con ese cabello estorbando su vista?

¿De que color seria sus ojos? Nunca los habia visto. No solo por el hecho de que su fleco no se lo permitiera, sino porque, por alguna razón, ella siempre mantenía la vista hacia abajo. Como si no hubiera nada interesante que ver. Como si el piso fuera la primera maravilla del mundo.

Que rara.

- ¡Naruto, la comida esta lista!

La fuerte y aguda voz de su madre lo sacó de sus pensamientos. Enseguida le contestó con "Ahorita bajo". Después de todo, no quería que su madre estuviera todo el rato gritando que la comida estaba lista.

Tomo impulso y se puso de pie. Dejo la credencial en el buro de noche que tenia aun lado de su cama y con paso calmado salió de su habitación. No antes de darle una última mirada a la credencial encima de su buro de noche.

Duró unos largos segundos mirando la credencial. Sin ningún pensamiento en mente. Todo en blanco. Sin una expresión en su rostro.

Volteo la mirada y cerró la puerta de su habitación.

No dandole importancia al extraña sensación que había estado sintiendo.

¿Qué era? Curiosidad, duda.

No lo sabía. Y no le importaba. Más bien, no le tomaba atención.

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Lamento la tardanza. Si, es muy corto pero algo es algo. Prometo que el próximo capítulo de esta historia sera mas largo. Es solo que quería darle un poco de espacio a ellos dos antes de empezar a hacerlos interactuar entre ellos.

Como ven, no me fui por Sakura o Ino para que fuera la antagonista. Sino Shion. Es un personaje que la verdad, no me interesa. No siento nada por el. Así que no me importa si es un personaje bueno o malo ni me interesa como lo hago interactuar xD

No se que pensaran ante la escena de bullying. A mi parecer, salió un poco de telenovela pero no importa, creo que de verdad si llega a pasar en la vida real.

Tengan un poco de paciencia con Hinata. Además de tener una personalidad tranquila y serena, es tímida. Así que, que sea victima del bullying la afecta muy profundo. Poco a poco irá desarrollándose como personaje para ser alguien más fuerte y decidida.

Eso es todo.

Sin más ni menos, nos leemos hasta la próxima. Adios.

PD: Lamento todos los errores ortográficos y/o incoherencias.