Capitulo 2

Hiccup medito un poco, no es que desconfiara de aquel chico que había creado Freya, pero no tenía su misma vida, ni siquiera sabía todo lo que había atravesado antes de ser quien era ahora.

¿Cómo había sido su travesía antes de ser Jefe de Berk? Bueno no había sido la más fácil, más bien había sido accidentado y lleno de baches por doquier. Porque no se puede ser un héroe por el camino fácil, al parecer viene implícito, es como un contrato no verbal con el título. Bien estaba divagando en sus pensamientos. Su travesía de niño a jefe comenzó...

Hace mucho tiempo, en la salvaje y ventosa Isla de Berk, un pequeño Vikingo con un nombre bastante largo se puso de pie con fango hasta los tobillos.

Hiccup Horrendous Haddock el Tercero, la Esperanza y Heredero de la Tribu de los Hairy Hooligan, se había sentido un poco enfermo desde que despertó esa mañana. Seis jóvenes, incluido Hiccup, fueron con la esperanza de convertirse en miembros de pleno derecho de la Tribu pasando el Programa de Iniciación del Dragón. Estaban de pie en una pequeña playa desolada en el lugar más desolado de toda la desolada isla.

¡PONGAN ATENCIÓN! —Gritó Bocón el Rudo, el soldado a cargo de la Iniciación—. Esta será su primera operación militar, y al mando del equipo estará Hiccup.

Oh, no Hic-cup —gimió Patan el Descerebrado y la mayoría de los otros chicos—. No puede poner a cargo a Hiccup, señor, es un INÚTIL.

Como si eso no fuera suficiente, también tenía que soportar la cara de su padre y no cualquier cara ¡No,no! Era una cara se decepción, bien, no era el típico chico Vikingo, no era fornido y mucho menos servía para sostener un escudo, para se esforzaba. Claro que lo hacía.

Así que inventó un arma para revolucionar el mundo vikingo, sin duda lo haría, pero como siempre y es que era siempre, nadie confío en su invento, pero no se rindió

¡Oh! Ahí viene la mejor parte de mi historia. — Interrumpió la narración Hiccup. Luego de unos segundos la retomo.

Como decía, Hiccup no se rindió, encontró un blanco para disparar ¡Y que blanco! Nada menos que un furia nocturna, si un furia nocturna, aunque al principio pensó que había fallado, porque bueno es Hiccup. Él generalmente fallaba así que vaya sorpresa cuando descubrió que había atinado, ahí estaba en un claro el Furia nocturna, aunque en teoría debía matarlo, no lo hizo, no quiso hacerlo. ¿Quién diría que eso lo haría el primer vikingo en volar un dragón? También enfrentó al rey del nido, un Muerte roja. Por difícil de creer, aquella historia es verdad. Pero lo importante es que comenzó con un chico bueno para nada y en el que nadie creía. Así es la historia de cómo comenzó su historia para ser el jefe de Berk.

Y aquí comienza de nuevo — Mencionó Loki.

Hiccup observó la pantalla.

Vamos yo de Kreb, nosotros podemos.


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Camino despacio tratando de no caer al pisar, pero le dolía la pierna y era tan incómoda esa prótesis, aunque él no llamaría prótesis a ese pedazo de hierro. Además de estar mutilado, seguro estaba drogado porque ese lugar parecía muy rústico, a menos que lo hayan llevado a las afueras de Kreb. ¡Maldita sean, él y su idea de tomar valor tomando alcohol!

Sé recargo contra una mesita donde había varios dibujos. Como si eso no fuera suficiente estaba en un segundo piso.

— ¿En verdad? — Revolvió su cabello aún más, seguro era para que no escapara. Como si pudiera ir lejos con una pierna y un fierro como prótesis. Un sonido lo asustó, parecía que alguien estaba en la parte baja...con cuidado bajo lentamente hasta escuchar el sonido más cerca

No estaba secuestrado, estaban muerto o peor aún, estaba en el viaje más largo que alguna droga podría provocar. ¿Eso era un dragón?

— ¡Dioses! — su primera reacción fue correr, pero a falta de coordinación solo se cayó hacia atrás, se arrastró todo lo que pudo hasta chocar contra una pared. El dragón lo siguió hasta dejar su hocico contra su cara, luego sintió la saliva del dragón por toda su cara.

— ¡Espera, Espera! — Aquellos lengüetasos le habían dado cosquillas en el rostro. — ¡Detente Chimuelo! — Hablo fuerte, observó al dragón sentarse sobre sus patas traseras. ¿Porque había dicho aquello? Quizás porque le recordaba a su perro de alguna manera, esa forma de lanzarse sobre él y tirarlo al suelo.

Aún con un poco de miedo. (Bien justificado porque solo un demente no le tendría miedo a un dragón) Acercó su mano hacia aquel imponente y hermoso animal de ojos verdes. Sonrió al sentir la textura de la piel sobre su mano

— Hiccup ¿Aún duermes? — Astrid ingreso a la casa, parecía algo molesta por la manera que lo estaba observando— No puedo creer que sigas durmiendo.

Hiccup se señaló, era obvio que era Astrid. — Yo? — pregunto confundido — ¿Porque Astrid tenía un traje de batalla; exactamente igual como los que había visto en un libro de historia? ¡Oh! Ella sabía de sus fantasías sexuales. ¿Como se había enterado? Jamás se las había dicho, pero sin duda esa era una de sus fantasías sexuales.

La falta de una pierna paso a segundo término. Astrid vestida de esa manera, sin duda estaba en un buen viaje causado por alguna droga potente.

— ¿Astrid estás ahí? ¿Eres tú? — Se levantó con un poco de dificultad, aún no podía acostumbrarse a ese fierro en su pierna.

— Hiccup ¿Estás bien? ¿Aún estás dormido?

— Si, creo que estoy dormido, tú no puedes estar vestida así y yo no tengo sólo una pierna y claramente ese no es un dragón, me desmaye en la fiesta y estoy en un hospital por intoxicación etílica. — Murmuró tratando de creer todo lo que había mencionado antes.

La chica se acercó peligrosamente hasta él, luego se cruzó de brazos.

— ¿Nuevamente te quedaste hasta tarde revisando papeles?

— podría jurar que no, pero no confío en mi memoria.

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Espera ahí. — Hiccup observó al dios. — ¿No tiene ayuda? Incluso yo tuve ayuda.

Si, pensé en eso mucho y creo que ese fue el problema. Pero no te preocupes, él sabe lo necesario, en alguna parte de su memoria está la tuya. Y ahí está su ayuda. Ahora deja de interrumpir — Murmuró Loki. — ¿Palomitas?

Claro.

Hiccup tomó un puñado de palomitas, aunque rápidamente volvió a concentrarse en la pantalla — Eso es demasiado bajo, incluso si quieres que pierda es más fácil si solo le cae, bueno algo pesado y se muere. Porque no creo que pueda entender nada de cómo funciona ser un vikingo, yo no entiendo cómo funciona ser un vikingo y se supone que soy uno.

¿No confías en él? — Loki sonrió complacido. — Solo admite que hiciste trampa. Pero soy un buen Dios, te daré un plazo para que lo admitas y un plazo para que cumpla su misión, lo que ocurra primero, hara que lo saque de ahí.

Hiccup Haddock tercero estaba frente un dilema, por un lado sentía pena por su otro yo, por otra parte no quería darle el gusto a Loki.

Bien continuemos observando.


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Astrid se acercó peligrosamente hasta él.
— ¿Qué pasó? ¿Tuviste ese sueño raro donde vives en un mundo diferente?
«Justo ahora»
— ¿Si?... Es decir exactamente eso es lo que pasa. — No sabía porque pero eso no parecía una mentira. Su cabeza dolía cada vez menos, aún así algunas imágenes que parecían suyas venían a su mente.
— Si ya estás despierto, quizás quieras ir al gran salón. Hay noticias.
— Claro, claro el gran salón, tengo un gran salón. «Malditas drogas, Malditos traficantes de órganos» Se levantó y está vez pudo mantenerse más tiempo de pie. Recuperó el aliento y la sensación que causaba la textura de la piel del dragón contra su mano.
— Astrid, exactamente ¿Donde estamos?
— En Berk ¿Que pasa contigo hoy? Bocón te está buscando en el gran salón.
— No me siento yo mismo. — Respondió con total sinceridad. Aunque el horror del momento había pasado, sentía como si conociera todo eso, como si en algún momento hubiera estado ahí en un sueño lejano.

El dragón tocó su mano con el hocico y eso lo hizo sentir tranquilo, como si fuera algo natural. Caminando un poco mejor salió de la casa y lo que vio lo sorprendió. Había dragones de todos los tamaños.

— ¿Qué clase de drogas tome? — Pregunto viendo para todos lados sorprendiendose cada vez más.

— Vamos Hiccup. — Astrid lo apremio para caminar.

Claro como ella no tenía que aprender a caminar sin una pierna. Hubiera sido más fácil si solo subía en el dragón imaginario.

— Claro ¿Que se supone que hago aquí? Me refiero al gran salón. — Ya podía caminar con más normalidad, se detuvo solo para tratar de ver bien, algunos dragones comían en lo que parecía algo especial para ellos y otros volaban libremente.

— Dragones — Sonrió sintiendo un poco de felicidad, como si aquel sueño cobrará más fuerza en su mente.