Los personajes no me pertenecen, son obra de mi más admirada sensei Rumiko Takahashi la cual hizo que mi mente quedara tan traumada que tuve que ir a dar a un consultorio y por lo tanto mi siquiatra me recomendó desahogarme en algo, por lo que no tuve más opción que sacar las ideas que se quedaron en mi mente al no ver el tan ansiado final que muchas de nosotras (os) deseamos (Ranma y Akane casados y diciéndose lo enamorados que están uno del otro finalizando con un apasionado beso.)

-los personajes hablan-

"Los personajes piensan"

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:- Cambio de escena

Notas de la autora.

(La opinión de Akane irónica)

Capítulo Dos.

Querido diario: Hoy he despertado y me he sentido más sola que nunca, sabía que él tenía pensado tratar de recomponer su problema, de huir de mi, más sin embargo, una cosa es lo que tu mente te dice y otra lo que en realidad puedes sentir, el eterno dolor y vacio que se te introduce en el corazón al saber que por fin había logrado apartarme de su lado. Pero, como dije al principio, era algo que ya sabía, lo había visto en sus ojos, en su eterno desvío de miradas, en la sequedad de sus palabras y en la ausencia de su sonrisa. Nunca estuvo conforme con las miles de veces que le dije que a mí jamás me había importado su condición, que yo jamás lo había visto como un fenómeno o algo de lo cual me diera asco o vergüenza al tener a mi lado, que a mí lo único que me importaba era que no se alejara de mi. Sí, ayer le dije, le implore, le suplique que no se alejara de mí, que no me apartara de su lado porque no sabría qué hacer.

Flash Back: Una joven de cabellos rojos como el fuego y mirada azul del mismo tono que el mar estaba sentada sobre el tejado de un dollo muy conocido para todos en la ciudad, su mirar se perdía en las tonalidades del cielo que se fundían unas con otras en el ocaso llegando hasta el dorado del sol, el cual alumbraba su rostro y cabellos haciéndolos parecer que eran brasas encendidas. Su cuerpo muy llamativo y provocativo resaltaba aun y cuando sus prendas no eran nada femeninas, en conjunto era una belleza espectacular del que cualquier mortal no podría apartar la vista, su larga cabellera caía sobre su espalda en una trenza manchú y su blanca piel parecía resaltar con los rayos del crepúsculo el cual parecía que la acariciaba con su cálido halo, en sus ojos se mostraba una profunda melancolía y tristeza que llenaba de pena a quien la acompañaba. Estaba tan pérdida en sus reflexiones que no escucho un pequeño sonido de madera tronando.

Una jovencita de pelo negro azulado lentamente alcanzo a llegar al tejado de su casa, sabía muy bien en donde encontrar a la persona que buscaba ya que ella lo conocía mejor que nadie, su hermosa figura resaltaba por unos lenings negros que llevaba debajo de una falda corta azul eléctrico haciendo que el conjunto sobresaltara la redondez de sus caderas y el largor de sus piernas, su blusa negra de cuello alto sin mangas a pesar de ser recatada, se amoldaba a la perfección a las curvas de su pecho ya muy voluminoso resaltándolo de inmediato y contrastando por completo con el color de su delicada piel distinguiendo la fina silueta de su cintura, el conjunto era completado con unos zapatos de piso azul marino. De inmediato distinguió la figura de la persona que con tantas ansias había estado buscando, sabía a la perfección que le estaba huyendo y que el simple hecho de que estuviera ahí provocaría su enojo, más sin embargo eso no le importaba, ella estaba ansiosa y no sabía por qué, tal vez era debido a un extraño presentimiento que le estaba atenazando el corazón, algo que ni ella misma podía definir pero que hacía que cada uno de sus cabellos se erizaran con el simple hecho de temer.

Sí, temía, no sabía que causaba ese temor, lo que si sabía era que tenía que ver con el constante rechazo de la persona que ahora tenía enfrente. Poco a poco se acerco hasta donde se hallaba, se imaginaba que ya sabía que se encontraba ahí, era como si la detectara a una gran distancia así que esa no debía de ser la excepción.

De inmediato observo que miraba con una tristeza inusual el ocaso, suavemente se acercó al notar que no se había percatado de su presencia, cuando al fin llego a su lado se sentó y, sin atreverse a seguir mirando ese dolor en sus ojos, decidió que lo mejor era observar el ocaso.

-Que quieres Akane.- Le dijo bruscamente, de reojo vio como hacía una mueca de fastidio y desviaba el rostro. Sintió el enojo envolverle el cuerpo, más de inmediato se dio cuenta que lo único que quería lograr con eso era apartarla nuevamente, conto hasta diez y con una sonrisa le miro diciéndole.

-Nada, es que el atardecer me parecía muy bonito y quería apreciarlo contigo.- Sintió que se le ruborizaban las mejillas así que desvío su vista para volverla a depositar en el cielo que se volvía de tonalidades azules, celestes, rojo sangre, naranjas y dorados. De reojo miro como las mejillas de su acompañante se coloreaban como las suyas así que eso le dio valor para seguir ahí.

-¿Y quién te dijo que yo quería verlo contigo?- Fue la ruda respuesta de él, sintiendo que la sangre comenzaba a hervirle conto hasta veinte y volvió a mirar a su compinche encontrándose con la mirada bastante molesta de él. Sintió que la tristeza la envolvía, por más que ella hacía, el se empeñaba en apartarla más y más de su lado, aun así reunió el poco valor que le quedaba y realizo una sonrisa.

-Pues no me importa lo que digas, yo seguiré a tú lado aunque te comportes de lo más grosero conmigo, además de que ya estoy acostumbrada.- Le murmuro mientras se abrazaba las piernas y colocaba la barbilla sobre las rodillas, empezaba a sentir el frescor de la noche que se avecinaba.

-Ya ves, ahora tienes frio, mejor vete antes de que pesques un resfriado.- Le contesto ya un poco más calmado, sentía que quería correr a abrazarla para calmar esa tristeza que le dedico en su mirar cuando le murmuro las últimas palabras. Por primera vez se dio cuenta de cuánto estaba sufriendo ella también con su nueva actitud, pero era algo que no podía evitar, después de mucho analizarlo decidió que lo mejor era apartarla de su lado, alejarla lo más lejos de él, aun y cuando con ello sintiera que le marcaban el corazón con hierro incandescente todo los días y todas las noches. Eso era lo mejor, lo mejor para ella, él ya no era el hombre indicado para estar a su lado, él ya no era Ranma. Sin embargo, por más que su mente le gritara que la dejara ir, que se apartara de ella antes de lastimarla más, que la liberara de ese castigo que era su estado, la necesitaba como necesitaba el aire, necesitaba ver esa sonrisa que solo le dedicaba a él y que hacía que nuevamente su corazón bombeara sangre a todo su cuerpo, necesitaba sentir su aroma porque si no sus pulmones no querían volver a respirar, necesitaba ver esos ojos grandes y castaños que le inyectaban vida nuevamente a ese cuerpo, su cuerpo.

Poco a poco se acercó y paso una mano sobre su hombro, aun y cuando su cerebro le gritaba que no lo hiciera su cuerpo parecía tener vida propia, por que el ya era un adicto, adicto a ella, adicto a estar a su lado aunque solo pudiera mirarla de lejos.

Akane sintió un delicado abrazo, tan intimo y especial pero a la vez tan importante y esperado, poco a poco recargo su cabeza en el hombro de quien la rodeaba en ese instante con su brazo, por un momento se olvido de todo y de todos, ese momento era solo de ellos, a pesar de que pasara mil años de soledad sabia que ese instante sería de ella eternamente, sabía que nunca olvidaría al dueño de sus noches y días, y aunque en ese momento el cuerpo de él había cambiado, no le importaba, porque a ella solo le importaba lo que en realidad era en su interior, porque ahí, adentro, estaba Ranma, el Ranma de quien ella estaba enamorada.

Ahí estaba la persona por quien ella dejaría de respirar si con ello el pudiera recuperar esa felicidad que hacía que brillaran sus ojos, allí estaba el ser por quien viviría eternamente ciega si con ello escuchara mil veces de sus labios su nombre, porque así era su amor, incondicional, no le importaba quien era, quien fue, o en que se convirtiera, ella lo amaba, lo amaba más que el sol a la luna, lo amaba más que el mar a la lluvia, lo amaba más que la primavera a las flores, ella lo amaba así, por quien él era, por ser solo Ranma. Fin del flash Back.

Así es, cuando me abraso ya nada me importo, no tuve más frio, tampoco tuve más miedo, no sentía nada más que la felicidad plena de estar en sus brazos, una felicidad que me envolvió como si fuera un manto de paz, borrando con ello esos días en los cuales no me miraba, ni siquiera me hablaba, y cuando lo hacía solo me murmuraba malhumorado, como si mi presencia le irritase. Quitando de mí corazón la pena de sentirlo cada vez más lejos, más apartado de mi lado, más distante de mí, y cada vez más inalcanzable, y, aunque, solo fue un instante, un pequeño momento de escasos minutos, en mi corazón durará eternamente, aun y que él me ha dejado más sola que nunca.

Inicio de flash back: El manto de terciopelo bordado de estrellas los envolvió tan suavemente que no lo sintieron, la luna menguante alumbro a las dos personas abrazadas que miraban los resquicios del ocaso que instantes atrás las había iluminado con sus últimos rayos, la muchacha de cabellos azabaches azulados cerró los ojos y dio un suave suspiro como queriendo guardar el perfume de esa noche mezclado con el de su acompañante eternamente. La otra persona quito el brazo que momentos atrás había depositado sobre los hombros de la menor de las Tendo y se levanto de un salto.

-Vamos Akane, es hora de regresar, con lo débil que eres podrías pescar un resfriado.- La jovencita frunció el seño, más de inmediato cayó en cuenta de lo que estaba pasando, la magia del momento había acabado y era de volver a la realidad, por más que esta lastimara era hora de regresar, aun así le sonrió como solo ella solía hacerlo, la belleza de la noche no se comparaba con la hermosura de su sonrisa y la reacción que causaba en su acompañante.

-Si Ranma, gracias por pasar la tarde conmigo.-

Aquellas palabras se le encajaron en el alma, ella le agradecía, como si lo que pasaron fue un favor que él le brindó, aun y cuando él había intentado hacerla enojar con las últimas palabras ella le sonrió, todo su mundo se paralizaba cada vez que lo hacía, era como si el universo dejara de rodar y quedara estático en aquella sonrisa, apretó los puños hasta que le sangraron las manos y desvió el rostro tratando de ocultar lo profundo que le afectaba su sonrisa y el dolor que le causaban sus palabras.

Akane miró como Ranma desviaba el rostro, de inmediato se dio cuenta que un aura fría envolvió el ambiente.

-Akane… ¡Eres una tonta! Tú no tienes por qué agradecer el que yo te acompañe, ¡No te has dado cuenta! Medio Nerima está detrás de ti y yo… yo ya no soy el hombre que fui, ¡que no te has fijado en mi nueva condición!, que no te das cuenta de que ya no puedo…- Akane se quedo asombrada, nunca, jamás se imagino que él le diría eso, sin embargo, por primera vez en toda la tarde, no pudo contener más su ira.

-¡Ranma no baka!, eres el hombre más tonto que he conocido en mi vida, como te atreves a decirme tonta, ¡se perfectamente que ya no eres el hombre que fuiste!, pero, ¡a mí nunca me ha importado eso!... a mí nunca me importo tu condición, ni lo que fuiste ni lo que eres, yo no estoy contigo por eso.- Las lagrimas empezaron a inundar sus ojos y un nudo se le formo en la garganta. Ranma miro con consternación a la jovencita de cabellos azulados que en ese momento ocultaba su mirara debajo de su flequillo.

-Claro, tu solo estas por solidaridad, por lastima, pero no te preocupes, muy pronto ya no tendrás que hacerlo.- Fue lo único que acertó a decir, sabía que no era justo para ella pero necesitaba alejarla, ya que él no tenía el valor de hacerlo, dio media vuelta pretendiendo huir, sabía que era cobarde de su parte pero si seguía viéndola así haría o diría algo de lo que tanto había intentado ocultar. Una delicada mano le sujeto la suya ante su asombro, más sin embargo no quiso mirar de quien se trataba.

-No Ranma, no te vayas, por favor… no me dejes, es que no te has dado cuenta, yo estoy contigo por lo que eres, porque eres Ranma Saotome, estés en la condición que estés, por favor… no me apartes de tu lado.- Ranma se quedo de piedra, por un momento las palabras curaron un poco el dolor de su condición, Akane lo quería a su lado, sin embrago, al bajar la mirada noto dos bultos que se vislumbraban bajo su camisa y de nuevo se dijo que lo que iba a hacer era lo mejor, que no debía dar marcha atrás, suavemente se soltó de su agarre y de un salto se situó frente a el estanque de peces en el que tantas aventuras había pasado, ahí, frente a él se vislumbraba lo que sería por siempre. Fin del flash back.

Así es, Ranma se fue, por fin me dejo, y yo no sé qué hacer con este dolor tan grande que me invade el pecho, por más que intento las lagrimas se empeñan en salir de mis ojos sin darme descanso alguno y en el lugar en donde se supone que debía estar mi corazón hay un vacio tan grande que envuelve hasta mi alma, porque se marcho con él, se marcho con Ranma. Mi padre ha llamado un millón de veces a la puerta y mi hermana Kasumi ha intentado convencerme de bajar a comer, más sin embargo yo no contesto, no quiero salir, no quiero que vean en la condición tan deplorable que me encuentro, no quiero llegar a la mesa y ver su lugar vacio, porque en ese instante me derrumbaría, porque en ese instante todo se vendría abajo y mi dolor terminaría por consumirme, porque en ese momento perdería la razón.

Yo lo amo, lo amare siempre, aun y en la condición en la que se encuentra yo lo amo, yo lo amo aunque nunca más sea hombre, aun y cuando por siempre se vuelva mujer, yo amo a Ranma Saotome.

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Bueno, aquí les dejo el capítulo, algo tarde pero es que no había tenido chance de subirlo, antes que nada quiero aclarar algunos puntos.

*Ya habrán notado la nueva condición de Ranma en algunas partes del flash, pues nunca lo nombre de forma femenina, aun y cuando se encontraba convertido en mujer, eso es porque Ranma en realidad es hombre, siempre será hombre, aun y dadas las condiciones el de todas formas se mira a sí mismo como hombre, actúa como hombre y como en realidad es un hombre no quise nombrarlo en pronombres femeninos.

*Se que la actitud de Ranma es algo que para muchos no concuerda, pero después de mucho analizarlo, yo creo que si, a final de cuentas él piensa que nunca más va a volver a ser hombre, y recordemos que el convertido en mujer se demerita, y por lo tanto decide apartarse de Akane, como ya no se siente "digno" no quiere que ella este así junto a él, sin embargo los sentimientos no lo dejan, y todos sabemos el por qué, yo creo que ellos aunque nunca lo han reconocido abiertamente en el interior ya admiten que se aman.

*A todos habrá dejado anonadados la actitud de Akane, pero recuerden la vez de la aventura de Herb, ella en realidad tenía mucha tristeza de que se fuera Ranma, fue por eso que decidí ponerla pidiéndole que no se valla, no la puse llorando porque ahí si no concordaría, pero si con un nudito aunque si cuando se fue la encerré, era lo que más lógico se podía vislumbrar dada las circunstancias.

En otras cosas, quiero decir que el proyecto es mío (alguna persona me dijo que creía haberlo leído en algún otro lado) el único lugar en donde lo tengo es en SGteam, paraíso fanfictión y aquí por lo que si lo intentan buscar no lo encontraran, puede que el formato sea my parecido a otros pero quise ver la trama desde la perspectiva de Akane, que aunque para muchos puede ser la más sencilla para mí es un tanto difícil por lo demás muchas gracias a quienes me leyeron, en especial a Trekumy que es la que me ayudo a subirlo, lo que pasa es que no se me da el ingles, bueno nuevamente gracias por la bienvenida y el apoyo, espero y de verdad les siga gustando este humilde proyecto.