Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran autora Stephenie Meyer, solo me adjudico la historia.
Nota de la autora: Gracias a los que leyeron, aquí dejo el segundo capitulo.
Aclaración 1: Irina es castaña a mi juicio.
Aclaración 2: Irina es rusa, y castaña, sé que es extraño, pero así es en este extraño universo, gracias por su comprensión.
"Derritiéndose"
De repente sintió el olor más cerca de ella y una mano le cubrió la boca. Lobo, pensó en su fuero interno mientras se veía presionada contra una cálida mano.
Irina se revolvió contra la extremidad que la aprisionaba, el pánico se empezaba a apoderar de ella.
¿Qué haces, sanguijuela?- le espetó el hombre-lobo con enojo- ¿Quién eres?- preguntó. Los ojos de Irina brillaban de furia en la oscuridad, Jacob la tomó por los hombros y la pegó contra el tronco del árbol.
¡Déjame, maldito chucho!- se defendió Irina cuando encontró su voz- O te aseguro que morirás hoy- lo amenazó.
¿Tu, vas a matarme?- se burló Jacob.
Si- respondió Irina- Ahora déjame ir…o…-fue interrumpida por la cálida mano de Jacob sobre su boca.
No estás en condiciones- sonrió él- Yo te tengo atrapada, por lo que yo pongo las reglas y además estas en mi territorio ¿has entendido?, no me contestes- concluyó con una sonrisa burlona. Sentía la fría piel de Irina bajo su mano y sintió que se congelaba. Irina se quemaba, estaba totalmente anonadada que tamaño perro le hablara de esa manera, a ella, que nunca había sido mandoneada por nadie. Se oyeron pasos detrás de ellos, y una oleada de ese característico olor a perro mojado dio de lleno en el rostro de Irina. Venían más, cerró los ojos con fuerza, tendría el mismo final que su amado Laurent. Jacob sintió los pasos de sus compañeros, y vió el pánico cruzar por los ojos de la vampiresa que tenía atrapada, de pronto le pareció adorable de ese modo, sin esa superioridad, delicada, sacudió la cabeza, ¿Qué estaba pensando?
¿Jake?- preguntó otro de los lobos, Quil. Irina se revolvió con fuerza contra Jacob, éste se agachó hacia ella, lo que hizo que la castaña se paralizara.
Escucha, no te haré daño, pero debes quedarte quieta- le susurró.
Jake, ¿con quien hablas?- preguntó Embry- Huele dulce por aquí, ¿Crees que sea otro vampiro?- los ojos de Embry brillaron con euforia.
Hola, chicos- saludó Jake, asomando tan solo la cabeza y una mano, mientras con la otra seguía tapando la boca de la vampiresa.- ¿Qué hacen por aquí?- preguntó estúpidamente. Irina rodó los ojos, hasta un bebé podría mentir mejor que ese lobo, llevó su mano al cuello de Jacob, produciendo un escalofrío en éste debido al frío roce de ella. Irina enterró sus uñas en su brazo. Jacob produjo un grito de dolor mientras ella salía corriendo a toda velocidad de vuelta al terreno de los Cullen. Embry y Quil se acercaron a Jake atónitos.
¿Qué fue eso?- preguntó Quil jadeando.- No es normal que un lobo proteja a una vampiresa- acotó luego mirando a Jake con reprobación.
Mira- apuntó Embry la herida de Jake en el brazo- Te dañó, las pagará- sonrió. Jacob no sabía que decir, caminó en silencio de vuelta a su hogar.
Hueles horrible- comentó Quil- más dulce de lo normal.- hizo una mueca de asco y Jacob lo golpeó en la cabeza, produciendo las risas del trío de amigos. Jake miró el cielo de está noche y suspiró, había algo en ella, algo que lo hacía sentirse extraño. Como si el tiempo se hubiera parado en el minuto que la atrapó. Sonrió mirando las estrellas.
Irina subió rápidamente las escaleras hasta la habitación que tenían asignada, cerrando la puerta como si alguien la hubiese estado persiguiendo. Al entrar todas sus hermanas se voltearon a mirarla.
¿Dónde estabas?- preguntó Kate- Hueles raro, como a madera- comentó y al caer en la cuenta de lo que estaba diciendo se llevó una mano en la boca.- ¿Qué hiciste?- le gritó.
Nada- se excusó Irina- No pasó nada.- usó sus manos de escudo ante la voz de Kate.
No quiero que ataques a los lobos, ¿me escuchaste?- la atacó una vez más Kate.
Pero, si fueron ellos los que me atacaron a mi- se defendió la castaña- ¡Tú nunca entiendes nada!- gritó y salió dando un portazo. Como odiaba que siempre la juzgaran por todo, bajó corriendo las escaleras internándose otra vez en el oscuro bosque. Sus lágrimas recorrían el camino al igual que sus pies, sollozaba sin reparos. Como extrañaba que la abrazaran, que la mimaran y la hicieran sentir especial.
Laurent- sollozó una vez más al detenerse frente al mar, las olas daban en la orilla como un monstruo hambriento, ella se lanzó contra la arena y continúo llorando en silencio, sabía que estaba fuera del territorio, pero el mar era la vida que necesitaba compartir. Necesitaba ver que si había vida en alguna parte, el mar lo era. Giró la cabeza bruscamente al ver una lucecita encenderse a esa hora, debían ser las dos de la madrugada. Era la luz de una pequeña casita, como si sus pies se mandaran solos, caminó hacia ella como un insecto. Hombre-lobo. Estaba segura, podía sentir su olor y una descabellada idea cruzó su mente. ¿Si atacaba a ese lobo, él la asesinaría para que pudiera reencontrarse con su amado Laurent? Una melancólica sonrisa cruzó su rostro, eso era lo que había estado buscando todo este tiempo, morir. ¡Que ironía!, una inmortal deseando la muerte. Se asomó por la ventanita de la luz, allí se encontraba aquél lobo que la había atrapado contra aquél árbol, sonrió, sería más fácil molestarlo si ya lo había visto. Había un solo humano más en la casa, supuso sería su padre y dormía placidamente en la habitación siguiente. Al cabo de un rato, Jacob apagó la luz y se dispuso a dormir. Apenas estaba empezando a sentir somnolencia cuando escuchó la puerta del comedor abrirse con un suave clic, abrió de golpe los ojos. Un olor dulzón embargó las fosas nasales del lobo.
Un vampiro- susurró para sí. Se levantó con rapidez y se puso a un lado de la puerta. Clic, su puerta se abrió lentamente e Irina hizo acto de presencia dentro. ¡Paf! Jacob la lanzó contra su cama y se puso sobre ella aprisionando manos y pies con su cuerpo.- ¿Tú, otra vez?- pregunto anonadado. Era ella. Irina se sentía frustrada con todas sus letras, ¿Cómo era que siempre terminaba atrapada entre sus brazos? Subió su boca hasta el cálido cuello de él. Lo mataría, pero era sangre de lobo, que asco. Hizo un mohín, y apoyó la cabeza en la cama.
Me estás quemando- le retó ella- Suéltame.
¿Disculpa?- preguntó atontado Jake- Tú entras en mi casa furtivamente y yo te estoy quemando, muy lindo- bufó él. Irina se soltó del agarre de sus pies y enredo sus piernas alrededor de las caderas de él haciendo que Jacob voltease y ella quedara sobre el moreno. Una sonrisa triunfadora cruzó su rostro, pero Jacob le dedicó una oscura mirada y la tomó por la cintura, volviendo a quedar sobre ella. Irina lo mordió y tapó su boca para no despertar al adulto, él la miró suplicante. Su frío aliento cerca le produjo un escalofrío.
Te mataré en honor a Laurent- le susurró Irina amargamente.- ¿Cuáles son tus últimas palabras?- preguntó haciendo crujir sus manos.
Me quemas tú también- respondió Jacob con una sonrisa, ella no lo mataría, no parecía la clase de persona que mata gente, bueno era un vampiro, rodó los ojos.
Interesantes palabras- suspiró Irina- Ahora adiós lobo- tomó el cuello de él para quebrarlo.
Jacob- corrigió el moreno con los ojos cerrados- Me llamo Jacob.
Ni que me importara- contestó Irina volviendo a apoyar sus frías manos en el cálido cuello del chico.
Debería, sería mejor decir: Ahora adiós Jacob, que: Ahora adiós lobo- sugirió él sonriendo. Irina se quedó perpleja, no tenía el valor para esfumar aquella sonrisa, estaba totalmente frustrada. Sus manos frías estaban tibias al tacto de él y en ese instante ambos repararon en lo cerca que estaban y retrocedieron al mismo tiempo casi con asco.
Bueno, eso es todo- suspiró Irina abatida poniéndose de pie.
¿Así asesinan los vampiros, o no tienes el valor suficiente?-se burló Jacob, intentando por alguna extraña razón que no se fuera.
¿Me matarías?- preguntó Irina sentándose a un lado de él. Jacob, parpadeó repetidas veces tratando de aclararse.
Si- respondió a modo de broma.- Por supuesto.
Entonces hazlo- nuevamente Irina derramaba lágrimas carmesí sobre su rostro, estaba manchada de sangre. Jacob quedó de una pieza.- Ya me mataron una vez, al quitarme a quien amaba- sollozó- ahora mátame para estar con él.- rogó ella.
En realidad contando esa vez, te mataron dos veces- corrigió Jake- Cuando te convertiste en una chupasangre y cuando matamos a tu pareja.- Irina giró lentamente la cabeza como una verdadera maniaca, Jacob se estremeció parecía un monstruo de película. En menos de dos segundos la tenía sobre él tirando de su cabello.
Repite lo que dijiste, engendro del mal- lo desafió Irina- Y estarás muerto.- Jacob no podía hablar, las uñas de la vampiresa se clavaban con furia en su cuero cabelludo. Luego de hacerlo sufrir bastante ahogando gemidos de dolor para no despertar a su padre, lo soltó. Jacob se quejó en silencio.- Llorón- le espetó Irina volteándose para irse.- No tienes el coraje para matarme ni para aguantar nada- abrió la puerta con sumo cuidado dándole una última mirada a un estupefacto Jacob. En dos simples zancadas por parte de él alcanzó a la vampiresa lanzándola de nuevo sobre su cama.
Si quieres que acabe con tu martirio lo haré- habló enfadado- ¿Quién es la cobarde ahora?- le espetó, Irina tenía los ojos abiertos de par en par. El moreno la tomó por los hombros y la sacudió, luego retrocedió un paso y una figura lobuna remplazó la humana que tenía delante hace menos de un minuto. Irina retrocedió hasta la muralla jadeando, el lobo salto en pos de ella, la castaña cerró los ojos, pero en vez de caer sobre ella ese enorme animal lo hizo un joven que la abrazó contra si.- No puedes huir de tus problemas, yo lo sé- algo los unía, una herida abierta por sus amantes, un dolor compartido de no ser amados. Irina se aferró a él, se apoyó en su torso desnudo y cerró los ojos. Sin saber porque, se sentía bien en su compañía, el olor era soportable hasta cierto punto. Subió su cabeza lentamente hasta enredar su mirada con la de él. La castaña sacudió la cabeza y Jacob se aclaró la garganta sonoramente, se produjo un incomodo silencio entre ambos. Un momento ¿Por qué esto se había vuelto una conversación, luego de un intento suicida por parte de ella? Irina se acercó peligrosamente sus fríos labios a los de él. Jacob retrocedió por inercia hasta chocar contra la muralla, ella no se detuvo, avanzó hasta situarse unos centímetros alejados de su boca. Jacob tragó con fuerza, se sentía cohibido ante tanta decisión. Sonrió, ya había entendido el juego, lo estaba desafiando. Se acercó a ella lentamente, un mísero centímetro los separaba, una corriente eléctrica lo inundó de pies a cabeza.
Prefiero besar un caballo, que besar a un perro- susurró ella fríamente. Él se detuvo perplejo, pero no se dejó vencer tan fácilmente.
¿ah, si?- susurró él.- ¿Prefieres besar vampiros que hombres-lobo?- le preguntó como si no concibiera semejante idea.
Claro que si- murmuró Irina confundida.
Te haré la misma pregunta luego- él le tomó la cara poderosamente.
¿Qué haces, idiota?- se revolvió la castaña, Jake hizo caso omiso y se acercó peligrosamente, hasta unir sus cálidos labios con los fríos de ellos. Se derretían mutuamente, calor y frío, frío y calor. Jacob la tendió sobre su cama y la besó apasionadamente sin resistencia alguna por parte de ella. Al separarse jadeando, Irina lo golpeó de lleno en la cara.- Prefiero besar vampiros- le espetó levantándose y acompasando su respiración. Jacob bajó la mirada- Pero tampoco está tan mal un chucho- sonrió ella, una sonrisa transparente, no una fingida. Retrocedió los pasos dados y le levantó la cara, besándolo ella esta vez, encontrando a un desprevenido Jacob. Se separó lentamente- Debería irme ya- repuso Irina nerviosamente, ¿Qué se suponía que hacía con el asesino de Laurent? Se palmeó la frente y acto seguido se dispuso a salir por la ventana.
¡Espera!- habló Jacob un poco más alto que el volumen en que mantenían la conversación.- ¿Cómo te llamas?- preguntó.- Por lo menos puedo saber el nombre de la sanguijuela- sonrió.
Irina- respondió ella, le devolvió la sonrisa y se adentró en el bosque, con una sonrisa melancólica, debía haber matado a ese lobo no besarlo, se golpeó mentalmente. Jacob intentó dormir toda la noche, pero no pudo entregarse a los brazos de Morfeo, porque al cerrar los ojos aparecía la imagen de Irina en su cabeza.
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Agradecimientos:
C.R Monsálvez: ideas locas y compartidas.
Paaaniiic: ¡eres lo máximo amiga!, gracias por el apoyo.
Alfalfa: sé que pasaras a leer, recuerda que algunas explicaciones son para ti, amigo. You know, lo tuyo son los números.
¡Y Gracias a todos los que se pasan aunque no dejen reviews, son lo máximo!
Pd+: Dejen un lindo review, tomatazos y todo lo que se les ocurra...
V.B Cullen Weasley.
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