Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, yo solo escribo esta historia por diversión.

Capítulo Beteado por la fantástica Bellatrix_2009, muchas gracias linda :3

II

Cuando abrió los ojos otra vez su estómago llegaba incluso a doler un poco de hambre, se sentó, teniendo esta vez en cuenta el hacerlo más despacio, y se bajó de la cama, palpando con sus manos por la pared hasta que encontró el interruptor de la luz. Se dirigió entonces a las cortinas para abrirlas, tal vez así podría vislumbrar dónde estaba, pero al hacerlo se horrorizó al comprobar que tras las cortinas las ventanas estaban selladas por fuera con gruesas tablas que no dejaban filtrar la luz por ningún rincón.

¿Qué demonios estaba pasando? ¿Realmente era prisionero de la Orden?

Su mente se distrajo, cuando a sus narices llegó olor a comida, su estómago rugió exigiéndola. Se sorprendió cuando al llegar a la puerta comprobó que ésta estaba abierta. ¿No se suponía debía estar cerrada? Se encontró con un oscuro y polvoriento pasillo, apenas iluminado por las lámparas antiguas que había en las paredes, el papel tapiz estaba rasgado, viejo y en algunas partes mohoso, como en la habitación en la que estaba. Demonios, ¿no se supone que era la casa de Potter? ¿Por qué mierda no usaba un hechizo para arreglarla? Bueno, es Potter, ¿qué demonios esperaba?

Puso a un lado esos pensamientos cuando su estomago rugió, suponía que sería efecto de la droga que le había dado el imbécil de Potter el ponerse a delirar pensando estupideces. Bajó las escaleras con la intención de no hacer ruido, lo que fue un completo fracaso pues estas daban clara marca de su vejez, crujiendo fuertemente ante cada paso que daba. Al llegar a la mitad de ellas simplemente se rindió de intentar pasar desapercibido, y bajó con normalidad.

Siguiendo el aroma a comida llegó hasta lo que era la cocina, vieja, pero cocina al fin, y evidentemente Potter estaba allí. Esmerándose en cortar vegetales sin rebanarse los dedos, dio un respingo sobresaltado cuando vio a Draco parado en el umbral tirando el cuchillo al suelo.

—Espero que no se te ocurra meter droga en lo que estás preparando, no tienes ni puta idea de lo mierda que se siente— Comentó intentando sonar lo más natural del mundo, como si todos los días tuviera una conversación de ese tipo con él precisamente. Se dirigió al lavaplatos, para servirse un vaso de agua, pasando junto al castaño, sin percatarse que la mirada de éste se desvió por unos segundos a sus desnudas piernas.

—Draco, vuelve a tu cuarto, cuando la comida esté lista te la llevaré— Potter intentó sonar con autoridad, pero había un notorio nerviosismo en su voz, se agachó para recoger el cuchillo y jugueteó con él en sus manos mientras se volteaba para mantenerle la vista al rubio, quien pese a sentirse aún algo mareado, lo miraba desafiante mientras bebía su segundo vaso de agua.

—No te pases de listo, Potter, puedo aceptar que ahora sea una especie de prisionero o lo que sea de tus amiguitos de la Orden, pero no me tendrás encerrado en esa oscura habitación… Me quitaste mi varita, soy tan inofensivo como un cachorrito, y no pienso morderte tampoco— Draco intentó sonar con la mayor confianza que podía sacar en esas circunstancias, sonrió de medio lado mientras se subía a la encimera junto al lavaplatos, cruzando sus piernas, luego de estirarse para servirse otro vaso de agua, Potter tragó duro.

— Está bien puedes... Sólo no hagas… Ve a vestirte— Dijo finalmente volviendo su atención a cortar verduras.

—Lo haría con gusto, pero aparentemente no tengo más que esto, no sé qué has hecho con mi ropa, aunque la verdad no me gustaría ponerme el uniforme.— Comentó despreocupadamente para dejar el vaso en el lavaplatos, ya satisfecho.

Potter masculló algo en voz baja, dejó el cuchillo otra vez sobre la mesa y se limpió las manos con un paño de cocina que había colgado en un perchero de la pared.

—Esta bien, te daré algo de ropa, sígueme— Draco bajó de la encimera de un salto, tambaleándose un poco hacia adelante al sentir aún los residuales efectos de la droga, siguió a Potter escalera arriba.

—Potter, ¿qué pasó con mi ropa?, Al menos la que llevaba puesta, imagino que no se dignaron a traer mi baúl aquí— Draco sentía que estaba demasiado tranquilo, y hacía demasiadas preguntas, ¿tal vez era parte del efecto de la droga?

—Tu ropa estaba… manchada, Snape se la llevó, dijo que si necesitas podría traerte pero como estabas...— Durmiendo, drogado, completó Draco en sus pensamientos. Potter se aclaró la garganta y continuó hablando — No lo creí necesario, pero esta tarde puedo llamarle para que te traiga algo de ropa.

Llegaron a lo que era la habitación de Potter, supuso, a unas dos puertas de la que él estaba, buscó entre los cajones y le arrojó unos pantalones grises de algodón, un suéter beige y unos calcetines. Draco se vistió allí mismo bajo la atenta mirada del chico, los pantalones le quedaban un poco sueltos y largos, al igual que las mangas del suéter, ¿en qué momento Potter se había vuelto más alto y macizo que él?

—Bien, no te quedes allí, bajas conmigo a la cocina— Al verlo listo, Potter se adelantó hacia la salida de la habitación tomando deliberadamente la mano de Draco, obligándolo a seguirlo escaleras abajo. Draco se sobresaltó por el gesto, no sabía si eran cosas suyas, pero Potter se estaba tomando demasiadas confianzas, confianzas que en base a su historia de enemistad, no deberían existir.

Al llegar a la cocina, simplemente lo soltó y continuó con su labor. Draco se dedicó a rondar alrededor, observando mientras cocinaba, ignorando los rugidos de su estómago ante la espera de la comida. Cuando estuvo todo finalmente listo, Potter sirvió dos platos con estofado y un poco de jugo de naranja el que Draco miró con desconfianza y decidió no beber. Se sentaron a la mesa a comer en silencio, el rubio estaba tan famélico que no tenía cabeza para hacer más preguntas por el momento. Pero tan pronto como comenzó a comer, notó la verde e intensa mirada sobre él.

—¿Qué? ¿Tengo monos bailando en la cara?

—No… es solo que...— Potter negó con la cabeza sonriendo estúpidamente, estiró una mano y la puso sobre la de Draco que reposaba sobre la mesa, mirándolo a los ojos, anhelante de algo que Draco trató de no entender, pero fue bastante claro para él.— Nunca nos habíamos sentado a comer juntos — Completó el castaño, Draco lo miró alarmado.

—Potter, ¿estás coqueteando conmigo?— Alzó una ceja mirando fijamente las manos de ambos, Potter se sonrojó violentamente y retiró la mano como si se quemase, volviendo en silencio a su comida.

La cena, almuerzo, o lo que fuera, continuó en un incómodo y bastante tenso silencio. Draco no era estúpido y evitó beberse el jugo de naranja, el cual Potter tampoco había tocado. Cuando acabó de comer, el tema se tocó.

—Draco, bébete el jugo.

—No vas a drogarme otra vez, Potter, no soy estúpido— Revoleó los ojos cruzándose de brazos.

—Bébetelo— Insistió poniéndose serio, Draco se tensó.

—No.

—Bébetelo, Malfoy, TIENES que beberlo— Potter lo miró serio, con el ceño fruncido y la voz firme y demandante, tomó el vaso y se lo extendió, mirándolo fijamente a los ojos, Draco otra vez se sintió perturbado por aquella mirada y a regañadientes tomó el vaso y se lo bebió de un trago.

—¿Cuando vendrá Severus?— Cerró los ojos fuertemente y los volvió a abrir al sentir una oleada de sueño invadirle.

—No lo sé, si logro comunicarme hoy con él, le diré que venga— Se levantó y comenzó a recoger los platos, Draco temió que lo que acababa de decirle era una mentira.

Apoyó los brazos sobre la mesa, recostando la cabeza sobre ellos, mientras miraba como Potter se hacía cargo de limpiar. Se quedó dormido, mientras se preguntaba qué demonios hacía Potter allí, en lugar de estar fuera, pateándole el culo al Señor Tenebroso.