Cap 2

CONFESIONES

BPOV

Cuanto más tiempo pasa sé que nada será lo mismo. Vivo en Maine casi un año, y todo es difuso, gris, sigo siendo la misma autómata de Forks, con algo más de responsabilidades, la Universidad y el trabajo hacen que la interacción con las personas sea mucho más frecuente, hice un par de amigos entre la facultad y la biblioteca, la señora Cole ha resultado ser una gran amiga, me ayudó a mudarme, a conocer un poco más de la cuidad, es una de las únicas visitas en mi departamento en el cual paso la mayor parte de las horas cuando no estoy en el campus o en la biblioteca.

Esta tarde mientras clasificábamos los libros que llegaron, sutilmente Anna preguntaba por mi escasa vida social.

- Bella ¿estás segura que no quieres regresar a casa más temprano?, es Viernes, las chicas de tu edad se divierten – Me miró algo inquisitiva

- Está bien Anna, yo tengo que llegar a estudiar

- No es normal Bella, desde que te conozco jamás has salido si no es a mi casa o con Zafrina, eres un joven hermosa, ¿lo sabes verdad? – Si Anna conociera de belleza como lo hice yo no volvería a tener el mismo concepto – he visto como te miran mientras trabajas, pero tú siempre pareces en otro lugar, desinteresada, como si cargaras con un peso constante

- No es eso – respondí algo incómoda – ocupo mi tiempo en otras cosas

- Lo entiendo querida, pero creo que algunos amigos no te harían daño

De regreso a casa, pensé en las palabras de Anna – la verdad duele Isabella – desde que llegué a Orono no hice amigos y en la Universidad de Maine, mi única amiga ha sido Zafrina, una estudiante de intercambio proveniente de Brasil, tan desorientada y sola como yo, pero ella tiene una excusa, es extranjera, de una ciudad exótica y caliente como Río de Janeiro, llegar a un pueblo como Orono significó un verdadero desafío. En cambio yo nada más he cambiado de ciudad y perdido a mi gran amor, viéndolo de esa forma, no parece algo muy extraordinario, la mayoría de las personas sufre lo mismo alguna vez, pero en mi caso siento que es más que eso, no puedo explicar bien el porqué, algo me dice que esa debía ser mi vida junto a Edward y estos años alejada de mi verdadero sueño me parecen un pobre premio de consuelo. La rutina de siempre, levantarme muy temprano, partir a la Universidad, almorzar en el campus, terminar pendientes, partir hasta la Biblioteca y trabajar en mi turno de la tarde, salir a las 7, caminar al supermercado, llegar a casa, escribir correos a Charlie y Renné con exagerado entusiasmo y esperar como todas las noches que el dolor haga de las suyas conmigo, casi dos años y estoy como al principio.

Todas las noches tomo el CD que encontré escondido en mi habitación, repaso con mis dedos su letra perfecta "feliz cumpleaños amor", juro que si no tuviese esta prueba ya comenzaría a dudar de mi sanidad mental, pero aun así no reúno el coraje suficiente para escuchar su música, ¿qué haría en ese caso?, ¿desmoronarme?, ¿morir de depresión?, completamente atada de manos sé que no tengo posibilidad de rastrearlo ¿y para qué?, todo quedó claro cuando dijo que no me amaba, soy patética, pero no puedo evitarlo, amo a Edward como el primer día, más allá del dolor y la sorpresa, más allá de sus mentiras, sobre todo el sentimiento permanece inalterable. Si mi corazón no se rinde, debo forzar a mi voluntad, hasta Zafrina hizo nuevos amigos, yo sigo congelada en el tiempo, el aislamiento tiene que parar, es decir, no seré la reina de la fiesta, pero definitivamente tengo que trabajar en hacer nuevos amigos, por difícil que me haya resultado incluso antes de conocer a Edward, no me comportaré como una niña, aunque tenga que invocar a los genes de René que llevo dentro.

- Aló, ¿Zafrina? – ya casi me arrepiento estuve a punto de colgar -

- ¿Diga? ¿Bella?, Niña que milagro ¿ocurre algo? – De veras estaba tan fuera de este mundo?

- Emmm, no Zafrina – ok, me siento completamente ridícula – estoy, digo, pensaba en salir un día de estos, tal vez al cine o a tomar algo, como quieras no conozco a mucha gente…¿Zafrina, estás ahí?

- ¡Jesús!, pensé que nunca dirías eso, vamos Bella, la mitad de campus pensaba que tienes vocación de monja jajaja – suerte que hablábamos por teléfono y no pudo ver lo ruborizada que estaba por sus comentarios-

- Entonces, ¿qué dices?, un día de estos…

-¿Estas loca mujer?, ese día llegó, te paso a recoger en una hora más

- ¡No, no Zafrina, es muy pronto, ¿Zafrina?, ¿Zafrina? – Había colgado el teléfono.

Debí suponer el entusiasmo de Zafrina, ahora atrapada por mis propias ideas tengo que probar mi dudosa revolución. Advertí que casi no tengo prendas decentes en mi guardarropa, las únicas me las regaló Alice y se las llevo Edward – Suficiente Bella, hoy no pensarás en ellos – Opté por unos jeans y una blusa azul, esa que Edward… – ¡no más! – me solté el cabello, ¿cuándo creció tanto?, definitivamente tenía que hacer algo con mi apariencia, por primera vez me miré detenidamente al espejo, me aterran los contrastes, soy la misma pálida de ojos café, y sin embargo soy otra, ¿dónde se fue la alegría? – lo sé pero no quiero pensar, hoy no –

Cuando escuché que tocaban a mi puerta, salté asustada, me sentía nerviosa, casi como una acto desafiante a mi vida anterior, demostrándole al fantasma de Edward que yo también buscaré distracciones – hoy no, hoy no – fui hacia la puerta para encontrarme con esta morena impresionante, su belleza no tiene nada que ver con lo que se ve por acá, me sentí casi cohibida, pero ya no hay vuelta atrás

- Que alegría Bella – Zafrina me abrazó con esa naturalidad propia en ella – hasta el último momento temí que no vendrías y me vería en la obligación de sacarte de la cama

- No me tientes Zafrina – dije medio en broma y medio en serio

- Nada de eso, hoy eres mía jajaja – me tomó de la mano y me sacó casi arrastrando de la casa – Nos están esperando Bella

- ¿Esperando? – dije algo más fuerte de lo que pensaba

- No te preocupes, solo chicas por hoy – respiré algo más aliviada, en mi plan por salvaje que sea no estaba una salida mixta

- ¿ y dónde vamos?

- A un bar del pueblo, "Luna llena", ¿lo conoces?

- Nop

- Claro que no, me sorprendería lo contrario, desde que te conozco nunca te vi en la calle más allá de las 8 de la noche – bueno tiene razón –

En el auto nos esperaban dos amigas de Zafrina, una pelirroja muy alta llamada Bree, y a su lado Charlotte, una castaña más pequeña de rostro amigable. Ambas fueron muy amables y mientras conducían por las escasas calles que nos llevarían al centro de la cuidad, hablaban sin parar junto a Zafrina y reían de igual forma, tan relajadas, tranquilas - ¡Cómo me gustaría ser así! - la verdad es que también me contagié con su buen humor aunque no opinaba mucho, al parecer estoy un poco fuera de práctica y poco actualizada en las noticias de la Universidad, quien sale con quien, cuáles son los mejores y peores profesores, los populares del campus etc.

Llegamos al Bar, bastante tranquilo, habían algunas mesas dispuestas por todo el lugar, una pequeña pista de baile, todo decorado de tal forma que le daba un aire de misterio sin parecer recargado. Nos sentamos en una de las mesas cercanas a la pista de baile, cuando llegó la hora de ordenar cada una pidió un cóctel que desconocía por completo

- ¿Y para la señorita? – me preguntó el mesero

- Una Coca-cola por favor – Zafrina, Charlotte y Bree me quedaron viendo como si de pronto fuese una especie de broma, Zafrina se dirigió al mesero

- Para ella un tequila margarita por favor

- ¡No, yo no bebo! – dije mientras pensaba que definitivamente esto era una mala idea

- No la escuche y traiga el tequila por favor – Zafrina le cerró un ojo al mesero y el obedeció enseguida sus órdenes – Esta noche será charla de chicas, Bella un margarita soltará tu lengua, ya veras – Todas reían ante el comentario pero yo esperaba que la tierra me tragara.

Resultó ser que con Bree y Charlotte éramos compañeras en algunas clases, claro, yo no lo había notado y por primera vez me avergonzó un poco mi conducta, así que traté de entablar conversación con ambas, realmente estaba pasando un buen rato, cada vez que reí y platiqué fue por gusto, todas resultaron ser simpáticas, me recordó la sensación de alivio que sentía con Jake, cuando olvidaba todo por un rato. Mientras las escuchaba hablar de chicos inevitablemente llegó mi turno

- ¿Y qué hay de ti Bella? ¿te gusta alguien?, déjame decirte que habrían muchos felices con tu número de teléfono, nunca me hablaste de chicos – me preguntó Zafrina

- No, los chicos de la Universidad no me interesan – Lo dije mientras le daba un sorbo a mi margarita

- ¿Dejaste un corazón roto en tu pueblo? – La sonrisa en Bree era expectante mientras esperaba la repuesta

- No, en realidad me lo rompieron a mi – Es oficial los margaritas sueltan la lengua pero fue liberador compartir algo de mis fantasmas a dos años – no sé si alguna vez esté lista para alguien más – Ante esta revelación las tres se quedaron atónitas, incluida yo

- Quiero los sucios detalles Bella, mañana volverás a ser una ostra – soltó sin más Zafrina – ¿es guapo?

- Zafrina, decir guapo es quedarse corta, es perfecto – Dije cada vez más sorprendida por mi naturalidad al contestar "margaritas, margaritas"

- ¡Vaya! Bella si que eres una caja de sorpresas, y ¿cómo se llama el galán?

- Edward – Dije casi con un hilo de voz, rompí mi regla de no pronunciar su nombre en voz alta -

- Entonces Edward rompe corazones ¿dónde está en estos momentos? – Dijo Charlote dándole un buen trago a su Vodka Tonic

- No lo sé – Esbocé – Las chicas se quedaron mirando entre ellas, sin saber que más decir

- ¿Y Edward rompe corazones es también, el Dios del sexo? – Con semejante pregunta de Zafrina casi me atoré con mi trago, por supuesto más risas en las galerías

- No lo sé – dije al fin –

- No puede ser Bella, entonces ¿tu y rompecorazones no tuvieron acción? – Bree me preguntó como si confesara mis últimos pecados antes de la ejecución

- Nop – contesté simplemente

- Bella, ¿has tenido sexo alguna vez?

- No, Zafrina, no, de lo contrario sería con el

- Rompecorazones ha sido un caballero – Bree me miraba con ojos amables

- A mi me parece que Edward rompecorazones ha sido un asno para desaparecer y dejar a Bella – Zafrina y sus observaciones directas – Si el se fue, bueno adiós, niña, mírate eres joven, hermosa y te la pasas en casa, apenas te arreglas y aún así llamas la atención ¿lo has notado? – Mientras Zafrina hablaba Charlotte la interrumpió

- Se me ocurre una idea, mañana es Sábado, saldremos con Bella, compraremos algo de ropa, arreglaremos nuestros cabellos ¿que les parece?

- ¡Siiii!. Gritaron a coro

De ahí en adelante la noche transcurrió planeando la próxima salida, volvimos a nuestras casas en taxi pasada la media noche, mientras entraba a mi departamento las tres me gritaban distintas cosas del auto, no puede resistir la risa, mitad por los comentarios, mitad por los dos Margaritas. Cuando cerré mi puerta la alegría quedó tras de mí, sentía mi cuerpo algo entumecido, por los cócteles, desinhibida, fui hasta mi mesita de noche donde tengo el CD que me obsequió Edward, lo tomé y con decisión fui hasta el reproductor, apreté play… La música de Edward comenzó a llenar todo el espacio, hasta el frío eterno que se instaló en mi corazón se sentía tibio, mi nana sonando en este lugar, es como si nada hubiese ocurrido, casi como si entrara por mi ventana. Ocurrió lo que tanto temía, escuchar su música solo me sumió en los recuerdos y en lágrimas, es increíble ¿Cuánto mas se puede llorar?, cuando pienso que agoté todas las reservas vuelve la tristeza con renovadas fuerzas. A pesar de ser casi la una de la noche, llené la bañera y permanecí largo rato mientras la música me envolvía - ¿Dónde estás amor? – salí del baño y me acosté, si antes no tenía el valor para escucharlo, ahora me faltaba para dejar de hacerlo por lo que me dormí con el dulce sonido de mi nana, mientras lágrimas imposibles corrían sin cesar por mis mejillas.

Aquella noche soñé con Edward, pero esta vez no era el sueño de siempre, era un Edward furioso conmigo aunque con la misma impresionante belleza, sus ojos eran negros y trataba de alejarme del brazo de otra persona aunque nunca pude ver el desconocido rostro. ..

Desperté con algo de dolor de cabeza, una ducha rápida despejó mi mente, poco rato después llegaron Zafrina, Bree y Charlotte con las que estuve prácticamente todo el día, fueron una gran ayuda sobre todo a la hora de comprar algo de ropa, como suponía se entusiasmaron más de la cuenta y terminé por comprar bastante, pero no me quejé, era necesario, reprimí mi aversión natural por las compras, me obligué a comportarme como una adulta, hace dos años que no compraba siquiera lo indispensable, había llegado la hora, un invisible reloj se puso en funcionamiento, aunque el dolor no retroceda ni medio milímetro, estoy aquí – viva Isabella, a pesar de todo y de ti

Cuándo me preguntaba qué hacían las chicas para gastarse una tarde completa de compras, bien, ahora lo entendí. Fue un poco agotador, mi pasión por las compras sigue tan baja como siempre, pero el trío de chicas que tenía ante mi, sin duda valían la pena, pues se esmeraron para que no me sienta abrumada o incómoda, claro me gastaron bromas, por el asunto de mi virginidad y cómo resolver ese problema, pero reí de buena gana hasta con los comentarios que ponían mis mejillas ardiendo. Después de almorzar continuó la pequeña caravana de compras, casi al final de la tarde pasamos por la peluquería, lo que honestamente me asusta un poco, cada vez que pido un ligero recorte, salgo con la sospecha de que cortaron más de la cuenta. Por supuesto me empujaron y una vez instalada, todas tomaron lugares entre cabello, manos, pies, y mascarillas extrañas. Mientras me debatía entre quedarme y salir corriendo Zafrina bromeaba conmigo

- Bella siéntate por favor, ¡Cristo!, cualquiera pensaría que en vez de un corte de pelo venimos a subastar tu virtud jajaja – Charlotte y Bree se doblaban de risa – En serio Bella solo será para emparejar tu cabello, largo te queda muy bien – Asentí al peluquero aún con inseguridad

- Y hablando de emparejar, cuando terminen con mis manos aprovecharé que me depilen, el pelo largo es lindo nada más que en la cabeza – Dijo Bree con tanta naturalidad que nos quedamos mirando y luego reímos hasta que a Charlotte le salieron lágrimas.

Por la tarde ya en mi departamento y con muchas bolsas de distintas tiendas ante mi, me pregunté si estaba lista para todo esto – es ropa nada más – me recordé, un día de compras y me sentía tan fuera de lugar como si hubiese ingresado a una pandilla de motociclistas. Esto también es una forma de ocupar las horas del fin de semana, sigo huyendo, inevitablemente sigo en huida de mi pasado, fue tan increíblemente hermoso que no hay forma de sentirse cómoda con esta realidad.

La noche anterior en un acto de locura, escuché el CD, hoy solo puedo mirarlo otra vez, antes de pensar más a fondo me sumergí en los libros, - siete de la tarde - los pendiente de la Universidad, - ocho y media - lamentablemente terminé en poco tiempo, así que adelanté materias, - diez de la noche, demasiado temprano - cuando se había agotado mi reserva de la Universidad recurrí a los correos para mis padres y Ángela - ¿recién las diez y treinta? - las horas pasaban lentas, por último comer algo, lavar los trastes, limpiar la casa - ¿qué hora es? – un par de vueltas por la cama y el sueño no llega, no hay manera, latente espera la bruma para llegar a mi.

Cuando llegó el Lunes y volví a la Universidad, no me decidía si comenzar a usar lo que me había comprado, Zafrina quien posiblemente había anticipado mi decidía me llamó temprano

- Por favor Isabella, nada más nos jeans nuevos, no es gran cosa, no seas tonta

- Tienes razón – dije algo avergonzada

- Yo no sé que paso, de veras no trataré de averiguarlo, aunque no es difícil adivinar que tiene que ver con ese Edward, pero lo que haya sido tienes que superarlo

- Lo intento pero no es tan fácil Zafina – pude decir al fin

- Lo sé Bella pero compartir ese pequeño pensamiento es un inicio, pudiste decir algo, ¿te das cuenta amiga?, un paso a la vez Bella – y tenía razón

- Gracias Zafrina, nos vemos en la universidad

Cuando me vestí supe que no era tan terrible, seguía siendo la misma básicamente, la ropa me hacía ver mucho mejor de lo que me vi en dos años ¿acaso eso era lo que temía?, ¿algo en mi aún lo esperaba?, ¿seguir siendo la misma niña que dejó por si volvía? ¡sí!, definitivamente estaba enloqueciendo si tuve ese resquicio de esperanzas.

No supe su alguien fuera de los pocos amigos notó mi ligero cambio de imagen, pero entre los conocidos hubo nada más que palabras de asombro y aprobación, sobre todo de la señora Cole, quien fue la primera en sugerir que un poco de normalidad no me mataría. Con el paso de las semanas y gracias a mis nuevas amigas conocí a otros compañeros los que al principio se mostraron sorprendidos pero al poco tiempo parece que me aceptan como una más, hasta han surgido un par de invitaciones de algunos chicos, cosa que a Zafrina, Charlotte y Bree les parece graciosísimo pero a mi no me interesa en lo más mínimo, todavía me perturba ver películas o escuchar música romántica, puedo con un poco de vida social pero cualquier atisbo relacionado con el amor es un recuerdo de Edward y lo que está impregnado de él no se puede simplemente reemplazar como mi guardarropa.

Hace unos días he notado que todas las tardes casi a la misma hora llega un chico a la biblioteca, esto no llamaría mi atención pues las bibliotecas son para eso, pero cada vez lo sorprendo mirándome, atento a mis movimientos, todas las tardes pide un libro distinto, se queda una hora y luego se va, libros de medicina en su mayoría, es probable que me esté volviendo algo paranoica pero juro que hoy sentí que estuvo a punto de decirme algo al devolver el libro y de pronto se arrepintió… Aunque también es probable que me esté convirtiendo en una loca paranoica o algo por el estilo

EPOV

¿Es posible que todo sea tan monótono?

Esta vez no permití volver a repetir la secundaria como en Forks, opté por tomar el programa de Ciencias en la Universidad de Alaska, la secundaria otra vez habría resultado insoportable, apenas tengo paciencia con la Universidad, otro año más y fingir ser un humano aunque sea un par de horas en el día tedioso, pero indispensable para mantener nuestro secreto ante los ojos de las personas. Rose tenía razón con el tiempo me he comportado con mi familia de forma imperdonable, la mayor parte del tiempo prefiero estar solo y las pocas ocasiones que comparto con mis hermanos casi no tengo que decir, Alice es quien parece entenderme de cierta forma y se lo agradezco, pues aun puedo ver en sus pensamientos la nostalgia que siente por su amiga, pero ya no me reprocha ni trata de persuadirme para ver a Bella, no estoy seguro si Alice dejo de ver mi futuro ligado al de Bella o simplemente se resiste a que las visiones lleguen a ella.

Pasa el tiempo y cada vez flaquea más mi resistencia, un par de veces estuve a punto de partir en su búsqueda pero en el último minuto cambié de opinión, con el paso del tiempo la vida de mi Bella debe ser algo distinta, es probable que me haya olvidado, y aunque era eso lo que busqué al alejarme de su lado, la sola idea de que su amor ya no sea mío me aterra, sé que sigo siendo un egoísta pero una parte de mi espera que su corazón me pertenezca.

Esta noche regresando de cazar, noté que Alice bloqueaba sus pensamientos, como queriendo encubrirlos de mi, trataba de traducir canciones en latín, mientras trabajaba en diseños de ropa, Jasper la observaba tan intrigado como yo en, pero ese duendecillo evadía todas nuestras preguntas

- ¿Qué ocurre Alice? – pregunté por fin

- Nada importante Edward, ¿acaso no puedes estar sin tratar de espiar en nuestros pensamientos? – me respondió con mal humor, algo nada frecuente en Alice, pude dejarlo pasar, a penas he sido capaz de notar lo que me rodea, pero una extraña sensación de inquietud comenzó a apoderarse de mi

- ¿Amor estas segura? – pregunto Jasper tomando su mano

- ¡Necesito que me dejen en paz! – dijo subiendo rápidamente las escaleras, y por más que traté de leer en su mente se resistía a que lo averiguara. Lo que sea que pasara por sus visiones me involucraba, eso era seguro, y tenía que averiguarlo en ese momento

- Alice, ¿puedo entrar?

- No, Edward, no quiero, te disgustarás conmigo, últimamente estás disgustado con todo el mundo

- Te prometo que no me disgustaré contigo, Alice, eres mi hermana – Intenté persuadirla con voz calmada aunque ardía por dentro, sentí que abrían la puerta, al encontrarme con el rostro de Alice este reflejaba preocupación, seguía poniendo una traba entre su mente y la mía, más supe exactamente de qué se trataba.

- Bella – mi voz era apenas un susurro

- Si, Edward, Bella, yo no quise… lo juro una visión de ella vino a mi de forma involuntaria, perdóname Edward

- ¿Qué ocurre Alice? ¿Acaso está en peligro? – Alice miraba sorprendida con mi reacción, yo estaba como un loco tomándola de su minúsculo brazo – ¡Con un demonio Alice, dime que está pasando! - En ese instante Jasper llegó a su lado apartándome con brusquedad puso su cuerpo sobre el de ella en actitud protectora.

- Jaz, estoy bien, Edward no me causaba daño, está sorprendido eso es todo – Alice intentaba calmar los ánimos, más Jasper no relajaba su posición

- Está bien, no se lo que ocurre pero vamos a relajarnos ¿si? – Respondió Jasper, junto con sus palabras llegó la sensación de calma producto de su don para controlar las emociones.

- Ahora Alice me dirás todo – Dije con toda la calma que era capaz en medio de mi desesperación, Alice sin decir una palabra bajó su rostro evitando mi mirada, fue cuando su mente se despejo para mí. Un cúmulo de imágenes confusas se sucedían, lo primero que ví fue el rostro de Bella, tan claro que apenas pude sostenerme en pie, estaba en lo que parecía ser una biblioteca, su semblante serio y melancólico, pálida, hermosa como siempre, la próxima visión, Bella conversando con un hombre sonreía algo tímida para él…, próxima visión Bella de su mano… Próxima visión ella besándolo… Luego todo fue caos…

En algún rincón de mi mente esta posibilidad era cierta, ¿tan estúpido fui al creer ser capaz de soportarlo?, la parte racional me susurraba que esto era parte del trato, pasaría tarde o temprano, ¿qué esperabas Cullen?, pero mi lado irracional, el hombre de las cavernas que vive en mi, no estaba por la labor de escuchar argumentos, solo deseaba saltar al cuello del sujeto que Alice me mostró, él tocándola, disfrutando de sus sonrisas, ser parte de su vida, sus besos, acariciar su cuerpo y…

- ¡No!, mierda, no, no! – Grité sin siquiera notar, estaba allí frente a Alice, un par de segundos bastaron, y estoy en llamas

- Ahí está Edward, el fruto de tu estupidez, no sé cuando sucederá exactamente pero será pronto, Bella no lo sabe aún pero está en su futuro, puede que ya lo conozca, no de la forma en que los ví, tu me entiendes, pero esta cerca

- No es posible – Articulé negando sus palabras, queriendo con todas mis fuerzas convencerme de que las advertencias de mi hermana eran falsas

- Te lo dije Edward pero nunca escuchas, alégrate entonces de que tus planes tengan un resultado como el de hoy

- ¡Alice! – Jasper dijo con tono de reprobación, luego se dirigió hasta mi que me encontraba petrificado – Edward las visiones de Alice no siempre son acertadas tú lo sabes – por supuesto lo sabía pero nada importaba ya, era otra vez el ser egoísta y posesivo loco de celos ansioso por recuperarla

- ¡Con un demonio Jasper!, ¿oíste lo que dijo?

- ¿Acaso no querías una vida distinta para ella?, la razón de alejar a Bella de tu lado era el futuro que Alice te mostró – Jasper tenía razón, pero me resultaba inconcebible

- ¡NO!, es decir, sí, pero no ahora, no de esta forma – dije sonando como un niño

- Eres un ingenuo si pensabas que Bella vestiría santos entonces, la gente sigue adelante con su vida ¿te lo habían dicho? – sentenció Alice con ojos cargados de resentimiento

Comencé a caminar en dirección opuesta a Jasper y Alice, necesitaba estar solo con todo aquello que estaba consumiéndome

- Aléjate, huye como siempre, pero no podrás correr lo suficientemente rápido, para dejar atrás la culpa Edward, si, la culpa, ahora sabes que estuviste todo este tiempo obstinado en el peor de los errores – Fueron las palabras de aquel duendecillo furioso antes de salir a toda prisa de la casa.

Corrí, otra vez, lejos de Alice, lejos de sus visiones, lejos de la verdad que encerraban sus palabras, lo único que escucho es el crujir de la nieve bajo mis pies, los ruidos del bosque, no pensar…imposible… en efecto esta es la consecuencia que buscaba, una vida para Bella llena de normalidad -¿será suficiente la normalidad, un destino diferente del que le esperaba a mi lado- teoría, cada uno de mis planes, dolían pero eran parte de mi fantasía, hoy la realidad me golpea, y simplemente no puedo soportarlo, debí escucharla, tener algo de fé en sus elecciones, por algún motivo Bella me escogió, me convertí en el maldito con suerte dueño de su corazón – ella me pertenece – lo tomé, huí de ella, rompí su corazón, decidí por los dos – idiota – lo estoy pagando, estoy en el puto infierno, muy pronto ella estará con otro, y todas esas cosas que me entregó serán de un hombre que tenga valor para permanecer a su lado, mientras me consumo de celos y culpa, dos años los mas largos de mi existencia, en los cuales cada día son un desafío para no volver arrastrándome a su lado suplicando perdón, cada instante tirado por la borda en un par de segundos, no sé si me faltaba una excusa o la realidad me golpea, sigo siendo el mismo egoísta ahora mucho peor que antes, una parte me grita que ella estará bien con la vida que la obligué a tomar, pero la otra quiere arrancar la cabeza de que ha osado posar sus ojos y esperanzas en ella – ¿acaso será muy tarde? - ¡NO!, maldita sea no - ¿Qué hago? – dije mirando al cielo ¡qué ironía!

Edward, ya sabes que tienes que hacer, lo has sabido desde el primer día que te alejaste de ella – susurró a mis espaldas Alice

Alice, yo… simplemente no puedo – contesté casi sin convencimiento – la herí demasiado, jamás podrá perdonarme

Has sido un idiota, no voy a mentir, pero aún es tiempo de hacer algo al respecto, ella te ama… aún, no puedes pedir que lo haga eternamente, hasta el amor se cansa si abusas de él hermano, si vuelves hazlo por completo o mejor déjala ir en serio, extraño mucho a mi amiga pero no quiero que la dañes una vez más

Será jodidamente difícil lograr su perdón si es que lo consigo alguna vez – susurré – sería una locura Alice – observé como su rostro comenzaba a iluminarse pero con cautela me dijo

Cuentas con el apoyo de todos, es más todo este tiempo hemos estado esperando que te decidas a hacer lo correcto – Alice se encogió de hombros como si lo que acabara de decirme fuese lo más natural

Alice quiero estar solo un momento, te prometo que no huiré a ningún lado, solo quiero estar un rato a solas – la verdad necesitaba pensar

Está bien Edward, no insistiré, pero sabes que tu tiempo es limitado, llegará un momento que las decisiones que tomes serán inevitables y tendrás que vivir con las consecuencias, para nosotros eso es mucho tiempo – se alejó de mi con rapidez, mientras yo no volví con mi familia hasta la mañana siguiente, de forma irrevocable he tomado un camino.