Acá esta el segundo capitulo!
Espero les guste! :D
Los personajes les pertenecen a Kishimoto u.u
Cuando abrió los ojos se encontraba en una lujosa habitación, recostada sobre una lujosa y cómoda cama. Había sido bañada y vestía un ligero y lindo vestido que con suerte tapaba su trasero, el color azul eléctrico había ver sus piernas aun mas blancas.
— Hasta que te dignas a abrir esos hermosos ojos, muñeca.
Se levanto rápidamente y busco con la mirada a la persona que hablo, por el tono de voz y el tiro al hablar se notaba que era un hombre mayor.
— ¿Dónde estoy? - Pregunto mientras se acercaba al hombre que estaba sentado en la esquina de la habitación, frente a la cama. Tenía que ser cuidadosa, esta podría ser su oportunidad de escapar.
— Estás en tu nuevo hogar, lindura. – El hombre se puso de pie y se acerco hasta quedar frente a ella. – Ahora eres mi mujer.
Los ojos de Kiara se abrieron con sorpresa. Trata de blancas. De eso se trataba, vendían a las mujeres y niñas para…¿Entonces la niña de 12 años…? Cerro los puños con rabia y apretó os dientes.
— Yo nunca seré tu mujer.- Espeto con rabia.- Prefiero mil veces un tiro en la cabeza.- Aparto de un manotazo la mano de él cuando la quiso tocar su rostro.
— Claro que lo eres hermosa. – Sonrió abiertamente al ver el evidente enojo de la chica. – Pague mucho por ti y aunque ya no eres virgen me pareciste muy apropiada, estoy seguro que tu experiencia sexual te acompañara en este nuevo camino. – Se palpaba el morbo en las palabras del hombre, mientras miraba con descaro el cuerpo apenas cubierto de Kiara.
— Estoy segura que tú tienes más experiencia que yo, me tríplicas la edad anciano. – Se burlo ella haciendo referencia a su piel arrugada y cabello cano.
— No te tengo acá por mi.- El hombre puso sus manos cruzadas en la espalda y camino hacia la cama para sentarse. – Quiero que sirvas a mis colaboradores, que los diviertas y los complazcas. – Un brillo malvado se reflejo en los ojos grises del hombre. – necesito la confianza de ellos ¿Y qué me mejor manera de ganármela que con una hermosa y exótica mujer?
— Ni pienses que me voy a acostar con tus amigos, de seguro son igual de vejetes que tu.- Kiara se cruzo de brazos y se puso frente a él. Tenía que ganar su confianza o al menos demostrar un poco de debilidad, tenía que aguantar las ganas de golpearlo. – Aunque sea una mujer del siglo XXI no tengo tantas libertades sexuales.
— ¿Siglo XXI? – El hombre la miro confundido y cuando ella estaba a punto de responder volvió a hablar. – No importa. Acá tendrás todo lo que necesites, comida, abrigo, dinero y protección, no se permitirá que te maltraten.
— Creo que aun así buscare una manera de escapar. – Respondió la chica sonriendo abiertamente.
— Si lo haces tendré que matarte, no me gusta que me traicionen. – Suspiro con cansancio. - Pero sería una lástima. Unos ojos como los tuyos no se ven en todos lados ¿Es de familia? – Pregunto mientras sonreía.
— No, solo yo los tengo así. – Se sonrojo de manera involuntaria. Sus ojos siempre atraían la atención de una manera incomoda. – Mi padre tiene los ojos azules y mi madre verde, supongo que la genética no se decidió y me dio uno de cada calor. – Ya con un poco mas de confianza y viendo que aquel hombre no parecía querer lastimarla aun, se sentó cerca de él en la cama. – Su nombre científico es Heterocromía, pero siempre me han dicho ojos de gato jajaja.
— Son ojos hermosos, aun que nunca había escuchado ese nombre. En ti se ven perfectos. – Tomo un mechón de cabello que ella que reposaba sobre su pecho y acaricio en el proceso la sensible carne. – Por eso mismo te elegí, eres hermosa.
Kiara se estremeció con asco por dentro, pero por fuera solo mostro una sonrisa tímida.
— En realidad me llamo Kiara, por favor dígame así. – Se cruzo de brazos alejando la mano de él. – En realidad no porque tanto alago, soy delgada, pequeña y tengo pecho plano. – Inflo sus mejillas fingiendo enfado y espero la respuesta correcta. – Parezco una nena.
— Esa es la idea preciosa - ¡Bingo! Además de la trata de blancas, prostituían a los menores de edad. El hombre se levanto y se dirigió a la puerta. – Hoy vendrá un ninja de Konoha para ser mi escolta, será tu primer amigo. Trátalo bien pequeña. – Sonrió con burla y salió de la habitación.
Con la puerta ya cerrada Kiara se dio la libertad de de hacer un berrinche y llorar.
— ¡Estúpido viejo pervertido! – Se limpio las lágrimas con rabia y se acurruco en la cama. – Tengo que salir de acá y atrapar a los hombres malos para rescatar a los niños y a las chicas. – Se le volvieron a llenar de lágrimas los ojos al pensar en ellos. Si ella, que estaba acostumbrada, tenía miedo, ellos deberían estar aterrados.
La misión de atrapar al magnate Ruso tendría que esperar, para ella era mucho más importante salvar a los pobres niños. Además no tenía idea en qué año estaba ni el país.
Trato de pensar con claridad para poder idear un plan y escapar de ahí. El anciano pervertido; el cual no se presento; iba a recibir un escolta, lo que significaba que la vigilancia del terreno no era muy buena, eso le daba esperanza para poder escapar.
— Tendré que esforzarme, dijo que es un ninja. – Suspiro con tristeza y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas. – Tengo miedo.
No sabía muy bien lo que era un ninja, en su tiempo los ninjas solo eran buenos con las artes marciales, pero las chicas de la celda le habían dicho que los ninjas eran temidos y poderosos asesinos que podían utilizar los elementos naturales. Ella era excelente en las artes marciales, su cuerpo pequeño y ligero le daba mucha ventaja, pero estaba segura que con los ninjas de acá no tendría posibilidad alguna. Solo le quedaba ganar la confianza del ninja a través de la vista, tendría que seducirlo y luego tratar de dejarlo inconsciente.
— Qué asco pensar que me tengo que dejar manosear por un bruto desconocido. – Puso cara de asco mientras buscaba un vestido sexy que le viniera con la misión. Al final se decidió por algo transparente de color rojo. - ¿ Y si tiene parches y grandes cicatrices? O ¿Una pata de palo? - Un exagerado escalofrió la recorrió entera.
Ya vestida con el sexy baby dolls rojo transparente que se dividía desde el encaje del pecho, dejando a la vista su vientre, se dispuso a buscar algo que la ayudara a su defensa propia. Dejo un jarrón y saco una tabla de debajo de la cama y las dejo a su alcance por si las cosas se complicaban.
— ¡Muy bien! ¡Estoy lista! – Se dio ánimo frente al espejo mientras miraba su reflejo.
Ella era una mujer hermosa, cabello negro lacio hasta la cintura, piel blanca y ojos exóticos. Su contextura y estatura le daban el toque de una chica adorable, eso lo hacia un punto fácil para los pederastas. En su mundo le llovían misiones así.
— Tengo que parecer sexy, debo dejarlo con la boca abierta desde el primer momento. – Se recostó de lado en la cama acentuando mas su cintura y dejando a la vista su vientre y piernas. - ¿Estará bien así? ¿ O así? – Cambio de posición poniéndose en cuatro sobre la cama, dejando a la vista su trasero cubierto solo con la tanga roja, directo a la puerta
Siguió haciendo poses sensuales y otras un tanto ridículas. Al final se puso de rodillas en el piso y apoyo su cabeza en la cama dándole la espalda a la puerta y se volvió a deprimir.
Un ruido en la puerta llamo su atención y giro su cabeza para encontrarse con un hermoso cabello plateado que se asomaba por la puerta, su rostro estaba cubierto casi en su mayoría, dejando solo a la vista su ojo derecho. Sus hombros eran anchos pero aun así se veía delgado y fuerte. Totalmente varonil y atractivo a los ojos de Kiara.
— Dijeron que esta era mi habitación, pero parece que me equivoque. Perdón. – Se disculpo el hombre mientras se rascaba la nuca de manera despreocupada.
Kiara no podía salir de su asombro, tenía los ojos y labios ligeramente abiertos y un leve sonrojo en sus mejillas. Aunque poco veía de él le encanto de mil maneras, tenía algo que le impedía quitar la vista de él y su voz profunda y tranquila le erizaron la piel. Se puso de pie lentamente sin dejar de mirarlo.
— Eh…- Fue lo único que pudo articular ella aun embobada.
El al ver la poca ropa que cubría a la chica aparto la mirada rápidamente, negándose mentalmente a mirarla, fallando varias veces.
— Es mejor que me retire, perdón. – Se volvió a disculpar y se voltio para salir de la habitación, voltio con disimulo la mirada y recorrió el pequeño cuerpo de la chica rápidamente para después negar con la cabeza.
— ¡No! ¡Espera! – Su apresurado grito hizo que el hombre volteara totalmente a mirarla, pero esta vez fijando su vista en el rostro de ella. – Esta es tu habitación. – Se acerco a él hasta llegar a tocar con su mano el varonil y tibio pecho. – Y yo estoy aquí para ser tuya.- Susurro aun embobada mientras recorría con sus manos los brazos y pecho del joven.
Aunque con suerte la chica le llegaba a la barbilla y las palabras fueron un débil susurro, fueron suficiente para hacer que una corriente eléctrica le recorriera de pies a cabeza, acumulando toda su sangre en su entrepierna y sus mejillas.
Espero sus sugerencias y comentarios :3
Gracias por el tiempo :D
