...

-Tienes razón. Pues… - Jasper y Emmett apoyaron uno mano en cada uno de mis hombros – Nuestro más sentido pésame – y volvieron a estallar en risas

- Os odio…- susurré

La campana que indicaba el final de descanso sonó y los tres nos levantamos para ir a nuestras respectivas clases. Creo que ahora tenía clase de deporte, por lo que fui a mi taquilla a por mis botines. Vi a Tanya apoyada en mi taquilla y volví a suspirar cansado. Cuando me acerqué a ella permaneció en silencio. Esto era muy extraño. Me giré para verla y vi que estaba pálida y de pronto cayó al suelo.

- ¡Tanya! - La odiaba, pero a fin de cuentas se había desmayado y yo era un caballero

Me agaché para cargarla y llevarla a enfermería; pero cuando estaba cerca de ella, vi que una pequeña sonrisa curvaba sus labios.

- ¡Bésame Eddi!

Tanya se lanzó hacia delante. Afortunadamente había descubierto su plan y me había levantado haciendo que ella acabase besando el suelo. Me miró molesta y rápidamente se incorporó, levantó la cabeza en señal de orgullo y se marchó.

Edward: 1309 Tanya: 0 El marcador seguía a mi favor. Sonreí y me marché lentamente hacia mi volvo. No tenía ganas de hacer deporte y más sabiendo que Tanya estaría enojadísima por haber vuelto a fallar e intentaría matarme cuando jugásemos al futbol, haciendo el mayor número de faltas posibles y sin que el profesor le dijese nada. Puesto que ponía carita de cachorrito degollado y dejaba entre ver un poco su escote. Rosalie se había quedado corta. Tanya no era una zorra, era algo mucho peor. Dejé de pensar en Tanya y me encerré en mi lindo y calientito volvo. He de reconocer que hoy hacía bastante frío.

Rebusque en la guantera alguno de mis CDs que Alice había mezclado con los suyos y no logré encontrar el que yo estaba buscando. Pensé que quizás ya estaba puerto y encendí la radio. La canción de ``Claro de Luna´´ comenzó a sonar. Había perdido el tiempo buscando el CD. Suspiré y eché un poco hacia atrás el asiento, cerrando los ojos y disfrutando de cada una de las notas que bailaban en mis oídos.

*Toc-Toc*

Abrí uno de mis ojos algo molesto por la interrupción y vi a Alice golpeando la ventanilla de mi coche.

- ¿Alice? ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en clases? – pregunté bajando la ventanilla

- Lo mismo puedo decirte a ti.

- Supongo… ¿Bueno que quieres?

- Verás es que ahora tengo clases de Español con Bella y recordé que tenía que devolverle un CD

- ¿Y eso que tiene que conmigo?

- Bueno el CD esta en tú coche

- ¡¿Qué?! – Haber, haber, tenía una CD de Bella en mi coche ¿¡y yo estaba escuchando mi estúpida música?!

- Es que mi coche está siendo tuneado por Rose y entonces ayer cogí tu coche para llevar a Bella a casa. Ella había traído un CD ya que mi música no le gusta y pues…se quedó en tú coche. – abrí la guantera nuevamente y la señalé

- Siento decirte que aquí no está. Ni tan siquiera encuentro mis propios CDs

- Claro que está Edward. Es el que estás escuchando – rió

Me quedó en estado de shock y vi que Alice se había metido dentro de mi coche y estaba pulsando el botón de ``eject´´ El disco comenzó a salir del reproductor y mi hermana lo tomó entre sus níveas manos.

- ¿Ves? – lo puso frente a mis ojos – Aquí lo dice - En el CD, con caligrafía redondeada, ponía el nombre de Bella

- Vaya – fue lo único que alcancé a decir – Pensé que era el mío, la canción que está grabada…es mi favorita

- Qué casualidad, también es la de Bella. La verdad es que el contenido de este CD es muy parecido a los tuyos – rió y comenzó a salir del coche – Bueno será mejor que se lo devuelva. ¡Adiós hermanito!

Me quedé petrificado viendo como Alice se marchaba corriendo. Sonreí y volví a tumbarme. No podía creer que hubiese estado escuchando su música, ni que Bella y yo coincidiésemos en nuestros gustos musicales. Cerré los ojos y disfruté de la nueva información que había obtenido sobre Bella. De pronto, una melodía comenzó a sonar en mi mente, parecía una nana…no lo sé con certeza, pues lentamente y con una estúpida sonrisa en los labios, me quedé profundamente dormido.

*Pum*

Abrí los ojos al escuchar aquel golpe. Al parecer alguien debía de haber chocado con mi auto. Miré el reloj y vi que ya debían haber finalizado las clases.

Mañana tendré que dar más de una explicación. Sacudí mi cabeza de un lado a otro, pasé mi mano por mi desordenado cabello cobrizo y lancé un pequeño bostezo. Cuando creí estar algo más despierto miré al lugar del que anteriormente había procedido el sonido que me despertó y creí que aun seguía soñando cuando vi de quien se trataba. Bella yacía apoyada en la parte trasera de mi coche, jugueteando nerviosamente con un mechón de su cabello. Noté que el corazón se me saldría del pecho en cualquier momento y sin poder evitarlo bajé la ventanilla y me asomé por ella.

- ¿Se te ofrece algo Bella? – Pregunté, esperando que no se diese cuenta de que envolvía su nombre en una caricia

- ¡Ed… - abrí aun más mis ojos cuando comenzó a pronunciar mi nombre; pero de pronto calló y miró al suelo – Lo siento Cullen. No quise molestarle. Alice me dijo que la esperase aquí. - ¿Ella una molestia? ¿Acaso estaba loca? Me encantaría despertar una y mil veces con ella a mi lado

- No importa. – no sabía que decir y me quedé mirándola. De pronto pareció temblar y yo vi una perfecta oportunidad para estar aun más cerca de Bella - ¿Tienes frío? Puedes subirte y esperarla dentro.

Con las piernas temblando pero con paso firme. Abrí la puerta del asiento del conductor saliendo de mi vehículo, lo rodeé hasta situarme frente a la puerta de copiloto y finalmente abrí la puerta.

- ¿Quieres? – Sonreí de manera torcida y volvería a jurar que un leve sonrojo se apoderó de sus mejillas. Edward Anthony Masen Cullen deja de delirar

- Yo…

- ¡Bella! – Alice y su inoportunidad

- Hola Alice. – sonrió mi Bella.

Nunca antes la había visto sonreír y he de decir que sentí que me faltaba el aire y me vi obligado a recordare como se respiraba.

- ¿Edward? – agité mi cabeza y miré a mi hermana

- ¿Qué pasa Alice?

- ¿Por qué tienes abierta la puerta del copiloto? – preguntó riéndose

- No es nada – la cerré de golpe y volví a rodear mi coche hasta pararme frente a la puerta del conductor

- Bueno da igual. – siguió riendo – Bueno cambiando de tema ¿Puedes acercar a Bella a casa? - ¡¿Qué?! ¡Claro! ¡Claro que puedo!

- No hay problema – me limité a decir - ¿Pero a qué se debe?

- La despistada de Bella cerró su auto dejando las llaves dentro – se rió Alice mientras mi pobre Bella bajaba la cabeza y miraba al suelo muy avergonzada – Rose ya se fue con Jasper y Emmett así que tú eres el único que puede llevarla.

- Ya te dije que no hay problema

- ¿Ves Bella? Ya te dije que no pasaría nada. Bueno, nos vemos en casa Edward. Bella te indicará como llegar a su casa – Alice agitó su pequeña mano y se dispuso a marcharse

- ¡Espera! ¿No vienes?

- Estoy castigada por llegar tarde clases de español. Bueno me voy que no quiero tener que estar castigada dos horas más. Adiós chicos

- Adiós Alice

- Adiós hermanita

Me estiré en mi asiento para alcanzar a abrir la puerta del copiloto y que Bella no se sentase en la parte de atrás. Ella me miró algo… … … no sé. Era incapaz de descifrar su mirada, parecía nerviosa; pero su mirada tenía un brillo un tanto extraño. Lentamente se subió en el coche y cerró la puerta con sumo cuidado. Introduje la llave en su lugar y comencé a arrancar el coche.

- ¡Espera! – me detuvo Alice poniéndose justo detrás del vehículo

- ¡¿Alice estás bien?! – grité temiendo haberla atropellado

- ¡Edward! – gritó y se acercó hasta mi puerta abriéndola y mirándome fijamente – Cómo Bella me diga que le hiciste algo…Tanya se convertirá en el menor de tus problemas – me amenazó

- Alice, no soy de esos

- Me lo creería si no fuese un Play-Boy

- Y Yo te mataría si no fueses mi hermana. Odio que me llames así.

- Tú te lo buscaste – me dio la espalda y se marchó dando pequeños saltitos

- No hay quien pueda con Alice… - suspiré y volví a poner en marcha mi coche.

Una vez salimos del aparcamiento del instituto estiré mi brazo para ver si daba con mi CD. Sabía que mi música le gustaba por lo que no tendría que preocuparme por ello. Finalmente vi que el CD estaba junto a Bella y le hice un gesto para que me lo alcanzase. Dudó unos minutos y después lo tomó entre sus manos y me lo dio rozando levemente mi mano. Una especie de descarga eléctrica recorrió mi cuerpo ante su contacto y tuve que concentrarme para que no nos estrellásemos contra otro coche. Finalmente introduje el CD en el reproductor.

- ¿De-Debussy? – preguntó algo sorprendida

- Si no te gusta puedes cambiarlo – Sugerí para que no se diese cuenta de que sabía perfectamente que ese no era el caso

- No es eso…Claro de Luna…es…es genial… - sonrió y miró sus dedos mientras jugueteaba con ellos

Durante todo el trayecto no volvimos a intercambiar palabra alguna. A excepción de cuando le pregunté donde estaba su casa. Aun así, para mí fue el mejor momento de toda mi vida. El aire estaba cargado del aroma a fresas que desprendía su cabello, su rostro se veía aun más hermoso que de costumbre, pues había recogido su cabello y me gustaba saber que mi presencia la hacía ver nerviosa y sonrojada. Era tan linda.

Tras varios minutos llegamos a su casa. Me bajé del auto antes de que Bella le diese tiempo reaccionar y abrí su puerta como todo un caballero. Ella pareció mu y sorprendida ante mi gesto; pero me dirigió una sonrisa y se encaminó hasta la puerta de su casa.

- Gracias por traerme y siento las molestias.

- No hay problemas Bella. Estaré encantado de traerte siempre que lo desees. – lo último lo dije sin pensar. Por lo que bastante avergonzado, volví a subir a mi coche y a ponerlo en marcha

- Adiós…Edward… - susurró y entró rápidamente en la casa

Edward…sonaba tan bien, sonaba tan…especial cuando eran los labios de Bella los que lo pronunciaba. Esos hermoso labios sonrosados como pétalos de flor, de sabor dulce y…

¡Edward! me grité a mí mismo. Pisé con fuerza el acelerador y me marché a toda velocidad hasta mi casa.

El trayecto se me hizo de lo más largo sin Bella a mi lado y he de reconocer que cuando llegué, no quise salir de mi volvo, que aún conservaba su exquisita fragancia. Miré el reloj del coche y casi me estrello contra él cuando me di cuenta que llevaba más de tres horas encerrado en mi querido volvo y que ya eran las 21:00pm.

Cuando entré en mi casa, esperando una buena regañina por llegar tarde, me sorprendió ver que todo estaba como siempre. Alice en su ordenador, Emmett jugando a la PS3 con Jasper, Rosalie viendo revistas de moda, Esme cocinando algo para la cena hoy y Carlisle encerrado en su despacho. Sonreí recordando que aun por lo normal y cotidiano de la situación, para mí este día, en contra de todo pronóstico, había sido de lo más…especial. Tanya había quedado en ridículo, había conseguido llamar a Bella por su nombre y acompañarla a casa y lo mejor, es que ella al fin había pronunciado mi nombre. Daría la vida por que fuese Tanya la que me llamase Cullen y Bella la que me llamase Eddy. Viniendo de mi ella, seguro sonaba hermoso.

Saludé a mis hermanos y subí a mi habitación y ellos solo respondieron con una sonrisa. Lentamente subí las escaleras y me encerré en mi habitación. Encendí el reproductor de música mientras buscaba un pijama entre los cajones y cogía unos boxes. Una vez preparada la ropa, apagué el reproductor y me metí en el baño. El agua caliente recorriendo todo mi cuerpo era de lo más relajante y sentí que si no estaba atento acabaría pasándome también tres horas dentro de la ducha. A los pocos minutos salí con una toalla enredada en la cintura y los cabello aun goteando. En menos de un segundo me puse el pijama y bajé a cenar.

La cena fue de lo más amena. Jasper, Emmett y Rosalie estaban poniendo verde a Tanya y las animadoras. Esme y Carlisle charlaban sobre cómo le había ido el día Carlisle en el hospital y Alice me preguntó si había llegado tarde por estar con Bella y yo le dije que ya le contaría. La verdad es que Alice había sido una pieza clave de que yo hubiese estado hoy en la tarde con Bella, por lo que decidí que como agradecimiento, le contaría el motivo de que me convirtiese en un Play-Boy y para ver si conseguía que dejara de llamarme de ese modo cuando se enfadaba.

Cuando acabamos la cena Alice me acompañó a mi habitación y cerró la puerta con pestillo incluido. Aunque no solo me siguió Alice, sino que Rosalie, que había escuchado lo que le dije a la pequeña duendecillo, también se había encerrado en la habitación.

- ¡Por fin! ¡Ya era hora de que Edward nos diese una explicación de porque se acostó con todo el instituto! - ¡¿Qué yo qué?!

Ignoré sus gritos y lentamente me senté en la cama con ellas frente a mí con el ceño ligeramente fruncido. Lentamente les conté a las chicas todo lo que había pasado por mi cabeza desde que conocía Bella. Desde que estaba total y perdidamente enamorado de ella hasta que al saber que me odiaba quise olvidarla enamorándome de otra chica. Ellas no dijeron nada, permanecieron en silencio mientras yo seguía hablando. También les aclaré que nunca había besado a ninguna de las chicas y mucho menos tenido relaciones con ellas.

- Así que…todo esto era por… ¿Bella? – susurró finalmente Alice

- ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? - se quejó Rose – Aunque no entiendo…

- Si yo tampoco lo entiendo…

- ¿El qué?

- ¡¿Por qué no le pides salir a Bella?!

- Es lo más fácil de entender. Bella me odia por lo que le hice el primer día. Aunque me haya perdonado yo sé que sigue enfadada. Con ustedes es dulce y alegre pero cuando me ve. Siempre es cautelosa, se mantiene alejada, mirándome de una forma tan…extraña.

- Hay pequeño Eddi – Suspiraron poniendo una mano en cada uno de mis hombros – Sigues siendo un idiota que no se da cuenta de nada – rieron y se marcharon cerrando la puerta.

Yo no me moví. Podían repetir miles de veces aquello que yo seguiría sin entender a que se referían. Con pesadez decidí levantarme e ir a por un vaso de agua ya que tenía la boca seca de tanto hablar. Al parecer mi familia ya se había acostado por lo que todo estaba oscuro y en silencio. Llegué a la cocina y me bebí un refrescante vaso de agua. Iba a subir nuevamente las escaleras cuando vi que el ordenador seguía encendido. La imagen de Alice me vino a la cabeza, habría estado tan emocionada por mi relato que se había olvidado de apagar el ordenador. Tomé el ratón y pulsé el botón de inicio; pero de pronto, un sonido como el de una campanita inundó la habitación y vi que Alice no solo se dejó encendido el ordenador sino que también se había dejado el msn abierto. Arrastré el ratón y pulsé sobre la conversación que se acababa de iniciar.

Bella: Alice ¿Estas por ahí? ¡Necesito hablar contigo!

Sé que estaba mal y que luego me arrepentiría; pero cuando vi que tenía la oportunidad de hablar con Bella, aunque ella pensase que yo era Alice, no lo dudé y comencé a escribir. ¡No podía dejar pasar la ocasión de hablar con la chica por la que suspiro cada noche!

Alice: Si, estoy aquí. ¿Qué ocurre Bella?

...

CONTINUARA...


N/A: Bueno he conseguido sacar un podo de tiempo libre para subir el siguiente capitulo y espero que os guste ^^ Al fin Alice y Rosalie ya saben lo que Edward siente por Bella ahora solo queda saber que es aquello que Bella tiene que contarle tan urgentemente a Alice...Bueno...a Edward...

Y ahora que habeis llegado hasta aquí...¿Que tal si me dejais un lindo Reviews con vuestra opnion? ^^

Nos leemos Chics!